FUNDACION JOAQUIN DIAZ

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Revista de Folklore

Los zancos: Usos, rituales y posibilidades educativas

ARRIBAS CUBERO, Higinio y GUTIERREZ CARDEÑOSA, Santiago

Revista número: 178     Año: 1995     Páginas en la revista: 127-131    

Gracias al Sindicat d'Iniciatives de Dax, a Xavi, Gris, Mayca, Kike, Ivan, al Ayuntamiento de Anguiano, ya todos los zancudos por tener la cabeza más cerca del cielo.

VIVENCIAS

La idea de escribir un artículo sobre los Zancos surgió debido a la documentación que poseíamos sobre este artilugio, y a la fascinación que nos causaban esos maderos que hacían que te elevaras por encima de todos los terrestres.

En primer lugar nos vinieron a la cabeza multitud de recuerdos relativos a los Zancos, todo lo que iba a suponer para nosotros subirnos en ellos, ver por encima de lugares ocultos y prohibidos, atravesar los charcos sin mojarnos, sentirnos gigantes, y quizá por ello superiores al resto de los vivientes, probar hasta donde llegaban nuestras habilidades y, como no, la emoción y disfrute que suponía su construcción. En nuestro caso, sólo uno de nosotros lo consiguió, el otro, no sabemos si por torpeza, inadecuados materiales, o falta de instrumental, nunca logró terminar unos zancos.

Como podemos ver, en nuestros pensamientos infantiles se reflejan los sentimientos que pueden causar los zancos en un niño y, como diría nuestro amigo Xavier Aguado, "el mayor que se pone unos zancos se vuelve un niño, le encanta hacer tonterías y enredar, lo pasa pipa con cosas triviales. La persona que lleva los zancos se convierte en otra diferente, se trata, sin lugar a dudas, de una mágica transformación".

EL RITO, LA MAGIA

El uso de los zancos se ha convertido en muchas ocasiones en un ritual. En ciertas regiones de Africa, se prohibía la utilización de zancos a las personas normales, por ser esta prerrogativa exclusiva de los sacerdotes al ejecutar sus rituales mágicos. Los Ketou realizaban danzas y representaciones en las que aparecían divinidades que iban montadas en zancos para distinguirse de lo terrenal.

Los niños, cuando ven un zancudo, creen encontrarse ante un personaje salido de los cuentos o la televisión, lo admiran y al mismo tiempo lo temen.

En las fiestas patronales de Anguiano (la Rioja), celebradas en honor a Santa Magdalena, se realiza una curiosa Danza de Zancos, cuya documentación escrita se remonta al s. XVII. El día 22 de Julio de cada año, se repite tras la misa la danza ritual de los zancos, ejecutada por ocho jóvenes vecinos que calzan zancos de 45 cm., descendiendo vertiginosamente la cuesta empedrada que comunica la iglesia con la plaza del pueblo, realizando giros sobre el eje vertical, mientras los músicos interpretan "El Agudo" con gaitas, tambores y castañuelas.

También el pastor encima de sus zancos representa para muchos el símbolo de las landas francesas de antaño, esta visión se acompaña a menudo de interpretaciones fantasiosas. Sin embargo, los zancos en las landas, más que ritual, tiene un significado utilitario que veremos ahora.

EL USO

Los Zancos no tienen un origen preciso, se supone que se inventaron por necesidad. Sabemos sin embargo, que esta peculiar técnica de andar elevado ha sido adoptada en todo el mundo.

Muy peculiar es el uso de los mismos por los pastores landeses. Estos, inclinados sobre sus zancos de madera de 1 m., envueltos en piel de cordero y bajo una chapela protectora franqueaban pasajes fangosos protegiéndose de la humedad, ganaban tiempo en sus desplazamientos y, sobre todo, guardaban el rebaño desde lejos. No estaban aislados, tenían un cuerno para comunicarse con otros pastores, inmóviles sobre su apoyo, un tercer palo que les servía de asiento mientras descansaban o se dedicaban a tricotar. Los dos o tres palos creaban, sin duda, un vínculo entre el zancudo y el medio natural.

Historiadores estiman que los zancos fueron utilizados por primera vez en Poitou en 1130, basándose en artículos y descripciones de los viajeros, así como en la representación sobre el tímpano de la iglesia de Parthenay de un zancudo. Del s. XVII datan los primeros grabados de pastores solitarios vigilando su rebaño, llevando una vida filosófica, perdidos en la naturaleza y en conexión con ella.

Otros historiadores también indican que los Holandeses encargados del secamiento de los pantanos en el Poitou Bajo y Burdeos, podrían ser el origen de la introducción de los zancos en las Landas al principio del s. XVII, con el fin de franquear las zonas húmedas y pantanosas.

Los zancudos se han quedado como el símbolo de este tipo de vida no sólo en las Landas. Los zancos como medio de locomoción fueron conocidos en todas las poblaciones llamadas a vivir en estas mismas condiciones: Holanda, Islas Marquesas, Melanesia...

En Japón y en la Sierra de Gredos se usaban para realizar travesías entre poblaciones incomunicadas por la nieve. En Camerún eran utilizados para caminar en zonas en que abundaban las alimañas por el suelo. En el pueblo leonés de Trascastro, todavía utilizan los zancos para atravesar el río, pues carecen de puente.

En poblados como Kent, los zancos son usados para tareas del campo: poda de árboles y recolección de frutos, así como en las Landas eran utilizados para extraer la resina de los árboles.

FOLKLORE, DEPORTE, ARTE,...

Pero los zancos han llegado más allá del rito y del uso. Los zancudos ahora andan, saltan y bailan desafiando las leyes del equilibrio. Un ejemplo de esto son los bailes que los grupos folklóricos landeses reciben de sus antepasados, gente corriente bailando endiabladamente encima de sus zancos, danzando al ritmo de tonadillas rústicas y flautas de pastores acompañadas por palmas, cánticos y el ruido de los zuecos, ahora convertidos en violines y acordeones.

De esta vida pastoril no subsiste nada más que los cuentos, y un folklore pintoresco que hará revivir graciosos rondós y polkas, que constituyen la historia de este modo de vida, representado por grupos folklóricos como Lous Gouyats de l’ Adou de Dax.

Ya hemos hablado de la Danza Ritual de los Zancos de Anguiano, en la que los danzantes ataviados con un ropaje colorista: camisa azul, chaleco coloreado, faldón amarillento, enaguas y zapatillas blancas con cordelaje negro, bailan los "Troqueaos".

En Namur los bailes y competiciones entre ejércitos de zancudos maravillaron a Pedro el Grande y al mismísimo Bonaparte.

Vestidos con trajes chillones y con máscaras grotescas, las figuras de personajes andando sobre zancos ya son tradicionales en carnavales, festivales, pasacalles y desfiles circenses. El mismo Goya, en un cuadro destinado al despacho del rey Carlos IV (1791), que actualmente se encuentra en el Museo del Prado, dibuja a dos jóvenes zancudos acompañados por dulzaineros. También famosos pintores como Dalí y Brueghel representan zancudos en sus cuadros.

Así mismo podemos hablar del uso deportivo de los zancos como reto, desafío, competición,... En la localidad francesa de Dax se realizan carreras de zancos todos los años; en Barcaccia en la fiesta de la Uva. En 1893 en Burdeos las carreras de zancos ocupaban las portadas de los periódicos, y en 1891 un panadero de las Landas recorrió sobre zancos la distancia que separa París de Moscú en 58 días. También se han visto partidos de baloncesto en zancos en la Fiesta Mayor de Igualada, y subidas a la cumbre de montañas como el Atlas, Kilimanjaro, Cima de Puigmal,...

JUEGO DE NIÑOS

En muchas regiones de la tierra los niños disfrutan caminando sobre zancos y realizando juegos. Niños maoríes de Nueva Zelanda juegan con zancos de madera de Manuka, árbol común en zonas de bosque bajo, también en textos tibetanos, como "El Tercer Ojo" de Lobsang Rampa, se refleja que una diversión de los niños del Tibet era andar en zancos, se disfrazaban de gigantes y organizaban luchas en las que el que se caía perdía.

Como se puede ver, las aplicaciones lúdicas de los zancos son múltiples y variadas. Lo que en la actualidad en casi todas las ocasiones es un pasatiempo, anteriormente debió tener una finalidad práctica.

LA EDUCACION

Queremos reivindicar los zancos como elemento popular, que puede tener una clara aplicación educativa. Artilugios que han sido utilizados para traspasar ciénagas, recorrer largos trayectos, recolectar frutos, vigilar el ganado, y que forman parte del folklore de nuestros pueblos, pueden ser recuperados en las clases de Enseñanza Primaria y Secundaria.

Más justificada está su aplicación en la escuela por el carácter multidisciplinar que nos pueden ofrecer. Utilizando zancos en la educación, no sólo recogemos una actividad tradicional y con una fuerte implicación cultural, sino que también nuestros alumnos pueden construir sus propios zancos como una manualidad más, trabajo que luego puede ser utilizado en las clases de Educación Física y en Actividades Extraescolares.

Centrándonos en los zancos en el área de Educación Física, nuestras primera sesiones serán principalmente utilitarias (manejo de los zancos), después, cuando nuestros alumnos tengan cierta soltura, pasaremos a realizar equilibrios y acciones más complicadas, en las que se necesite mayor nivel de destreza, para más tarde realizar todo tipo de juegos, tanto individuales como colectivos, incluso teatralizar con los zancos puestos.

Esta actividad se justifica por la motivación que supone andar en zancos para los niños, por la facilidad y rapidez con la que se efectúa el aprendizaje, permitiendo que el miedo inicial se transforme en una profunda confianza en sí mismo. También son destacables las nuevas relaciones que se establecen en el entorno, las mejoras producidas en aspectos como coordinación, equilibrio y ritmo, y la modificación de la forma de desplazarse, que supone la resolución constante por parte del niño de pequeños problemas motrices.

En definitiva, fabrícate unos zancos, súbete a ellos, aprende y disfruta.

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BIBLIOGRAFIA

AGUADO, X.: "El Zancudo, a medio camino del cielo y la tierra": Perspectivas, nº 3, pp. 9-11, 1990.

AGUADO, X. y COMELLAS, C.: "Actividades con zancos en la Educación Física", Revista de E. F., nº8, 1985.

AGUADO, X. y FERNANDEZ, A.: Unidades Didácticas para Prímaría II. Los Nuevos Juegos de siempre, Inde, 1992.

CORREALE, T.: Trampoli: forme, usi, luogui. Universita di Bologna, 1991-92.

GRUNFELD, F.: Juegos de todo el mundo. Ed. Edilan, 1983.

MORENO, M.: Juegos y deportes tradicionales en España, Ed. Alianza, 1990.