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UNA DULZAINA DE LOS ROMANO DE ESTELLA EN EL MUSEO PROVINCIAL DE AVILA

PORRO FERNANDEZ, Carlos A.

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 202.

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Oculos habent et non videbunt.

La labor de investigador curioso es tan pesada en ocasiones como grata en otras, aunque siempre compensa. Ocurre frecuentemente que los datos florecen en los lugares más insospechados. Una dulzaina atribuida al afamado músico navarro, Julián Romano ha sido localizada en los fondos del Museo Provincial de Avila.

No ha sido frecuente el estudio biográfico y musical extenso de la vida y obra de músicos-intérpretes tradicionales, aún siendo punta de lanza, y menos que salga de sus límites comarcales o regionales, si exceptuamos el caso del maestro Marazuela o el propio Angel Velasco.

El estudio amplio de este músico de Estella y su obra viene referido en Julián Romano Ugarte, aproximación a su vida y obra musical (1) donde se constata la valía profesional de Romano. Todas las noticias que nos han llegado de él, bien de los testimonios actuales o de época, Hilario Olazarán, Beruete o de otros investigadores que han continuado el estudio del instrumento en esas comarcas nos hablan de Romano como un músico y un instrumentista excepcional y preocupado por elevar el instrumento a sus máximas posibilidades, bien como intérprete o como reformador del instrumento.

El instrumento al que hace referencia el artículo aparece inventariado como "dulzaina castellana" pero pertenece organológicamente al tipo "gaita navarra".

La denominación "gaita" ha sido la habitual para referirse al instrumento en muchas zonas del país hasta que en el siglo pasado se empezaron a fabricar instrumentos de llaves. En Castilla y León hoy en día se habla de "dulzaina" o "gaita" indistintamente en Soria, Salamanca, Segovia o Burgos. En Avila se habla generalmente también de "gaitilla" y en Valladolid, cuna del instrumento reformado, dulzaina. Esta denominación se utiliza principal e indistintamente en Palencia y Valladolid conviviendo escasamente con la denominación "gaita" aunque no es nada raro tampoco que en esta zona se denomine al instrumento o al conjunto de músicos "charambita", derivado de la antigua "chirimía". Por el contrario las áreas de reciente imposición del instrumento, diferentes comarcas de León, Zamora o Palencia denominan, en un aparente estado de incomprensión musical moderno, "bozaina", "zuzaina" o "duzaina" al instrumento que no sustituyó sino recientemente (fines del XIX) a su gaita de fole o a su flauta de tres agujeros. Este sería el caso del País Vasco, Navarra o Aragón donde el término "dulzaina" caracteriza al instrumento conocido popularmente como gaita intentando alejar una supuesta connotación populachera o vulgar, prestigiando cultamente al instrumento tradicional.

No se conocen fotografías de Romano, solo o con su instrumento aunque sí parece que se hayan conservado varios instrumentos suyos. Uno de ellos aparece en la obra monográfica de Romano, obra de los Iruñeko Gaiteroak, una gaita de tubería estrecha propiedad de la familia de José Pérez y otra gaita ya mucho más elaborada en la colección de estos mismos gaiteros de Pamplona. Ni fotografías de la época quedan en las que aparezca el instrumento aunque a este respecto una posible fotografía de los Romano, de su hijo Demetrio podría conservarse en la colección Laurent.

Con motivo de la boda de Alfonso XII, celebrada en enero de 1878 acudieron a la capital madrileña numerosas agrupaciones locales de baile ataviadas con la indumentaria que retrató magistralmente el afamado fotógrafo francés Laurent, tanto en grupo como en parejas. Se tiene constancia y testimonio descriptivo por los periódicos de la época del origen de los grupos que acudieron entre el 23 y el 27 de enero: Segovia, de la sierra de Madrid, de Zamora, Avila, Zaragoza, Ciudad Real, Málaga, Lérida, Valencia, Jaén, Guadalajara, Castellón, Albacete, Toledo, León, Cáceres, Vizcaya, Navarra y también acudió ese mes desde Estella Julián Romano y su hijo Demetrio, que contaba en esa ocasión catorce años. Se conservan las placas de cristal originales de muchas de estas agrupaciones o cuando menos muchas de las posteriores reproducciones de postales de estos tipos, documentos etnográficos fundamentales. En la fotografía del grupo de Navarra y Vizcaya aparecen tres músicos, un txistulari y su pareja de tambor y un tercer redoblante, un niño, que casi está fuera de lugar al faltarle el gaitero al que en teoría acompañaría. Esta fotografía apareció en 1901 en la revista "La avalancha" bajo el título de "Dulzaineros Navarros" aunque la gaita no se ve por parte alguna. Este niño, que aparenta la edad del hijo de Romano, podría tratarse de Demetrio, quien estando en Madrid junto al resto de la comparsa del país vasco fue fotografiado en solitario dada la animadversión que su padre Julián tenía a la fotografía. El tambor que toca el muchacho es muy parecido al que se conserva como de propiedad de Demetrio Romano y con el que se sabe que acudió a estas bodas reales (2). Esta colección pertenece al estado Español y se encuentra depositada en el Archivo Ruiz-Vernacci de Madrid (3).

SU APARICION EN AVILA.

La adquisición del instrumento se debió al Marqués de Benavites. La sucinta biografía que tenemos de don Bernardino de Melgar y Alvarez Abreu, Marqués de Benavites, nos la proporciona Enrique Pérez Herrero en una de sus obras sobre la colección del Museo (4).

Nació casualmente en el país vasco, en Mondragón (Guipúzcoa) en 1866 y murió en Avila en 1944. De su abuelo, don Nicolás de Abreu y Mora Marín y Pescatori, quinto marqués de la Regalía, Maestrante de Granada y Caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica, heredó un antiguo palacio, actual parador nacional de Turismo, donde vivió y atesoró sus colecciones de tauromaquia, artes populares, cerámicas, armas, bellas artes, etc. A su vez, el palacio lo heredó la Marquesa de San Juan de Piedras Albas, su hija, hasta que la excelentísima Diputación de Avila lo adquirió con todas sus pertenencias pasando, por lo tanto, las colecciones de don Bernardino de Melgar a ser propiedad del Estado. Estas en 1966 comenzaron a pasar al reciente Museo Provincial sito en el Palacio de los Deanes, debidamente acondicionado para este menester.

Don Bernardino atesoraba tantos títulos nobiliarios como colecciones diversas (5) propias de un hombre culto como era, aunque su obra escrita no fue muy prolífica. Autor de "Héroes y Mártires de la Aristocracia Española" (Madrid, 1945) y de algún discurso o artículo de tema abulense, como el "Elogio de Santa Teresa de Jesús" y un elogio de Avila, su ciudad, "Avila del rey" es lo que conocemos de él (6).

LA COLECCION DEL MUSEO

El marqués, coleccionista en extremo logró reunir una muestra de objetos de la más diversa procedencia de todo el país. Entre sus múltiples gustos destacaba el interés por las armas y las piezas de carácter etnográfico, logrando reunir una colección muy variada y ya antigua de piezas formada por material originario de su provincia, aunque no faltan tampoco piezas de otras provincias de Castilla y Léon o del resto del país, como ocurrió casualmente en el caso que nos ocupa. Las piezas parece ser que procedían de compras, donaciones, regalos de los amigos y adquisiciones personales del marqués, quien llegaba a recorrer, en ocasiones, los pueblos en busca de tan preciados tesoros.

Como comenta Pérez Herrero, a partir de 1966 los objetos de la colección del marqués comienzan a pasar al nuevo Museo Provincial de Avila junto a las fichas redactadas por el colaborador y criado del Marqués, Domingo Navazo. Estas fichas, única referencia conocida de la procedencia de las piezas fueron realizadas en un inventario en el que se constataban las denominaciones y localizaciones de las piezas, muchas veces en términos erróneos o confusos fruto del olvido o del desconocimiento real del material.

LA CARTELA Nº 234: DULZAINA CASTELLANA

La ficha que nos interesa que conserva el museo describe someramente el instrumento dando algunos datos erróneos, como el de la materia de fabricación, que es boj y no caña, y el nombre del objeto en si, "dulzaina castellana" que no se corresponde con la tipología tanto antigua como moderna que nos ha llegado de nuestro instrumento. La ficha antigua, escrita a lapicero y con correcciones posteriores es la siguiente:
Edad: Contemporánea. Fecha: siglo XIX
Cultura: Española.
Sección: Artes populares.
Serie: Instrumentos musicales
Objeto: Dulzaina castellana
Materia: Caña y hoja de lata
Dimensiones: 34 cts largo x 6 cts ancho
Conservación: Mala
Procedencia: Colección del Marqués de Benavites. Estella
Observaciones: En el inventario de la diputación figura con el nº 234
Descripción, técnica y razón de la clasificación: Dulzaina hecha de caña con forma troncocónica, le falta la boquilla, tiene siete agujeros o taladros en la parte superior y otro para la salida del aire en la parte inferior, por encima de estos una abrazadera de chapa con otros dos taladros transversales. La parte superior está sujeta por una chapa de zinc por estar toda rajada, en la parte superior tiene la siguiente inscripción: "Romano, gaitero de Estella"

La sorpresa al leer "Romano, gaitero de Estella" en una vieja ficha es enorme, (7) y se acrecienta cuando leemos, medio borrada, una inscripción a lapicero en el propio instrumento encima de campana que dice: "Romano, el mas famoso de los gaiteros de Estella".

Nos llama desde luego el hecho de ser una cuidada pieza de boj que coincide en factura con una de las gaitas atribuidas al uso de Romano (la que se encuentra en la colección de los gaiteros de Pamplona) y cuyas medidas responden a las dimensiones generales características en esa zona navarra (8). Por el contrario poco tiene que ver con la dulzaina que aparece en la obra de Romano de estos mismos gaiteros, menos elaborada, aunque se aprecia también la reconducción de uno de los agujeros para mejorar su sonido.

La pieza esta poco usada y apenas sin estrenar. Si se tratase de un ejemplar de mediados o finales del siglo pasado que hubiese estado en un uso continuado el boj estaría más oscurecido o anaranjado. Su clara conservación se debe sin duda a los años que lleva guardado en los fondos del museo (30 años) y a los que pudo estar en la colección del Marqués. Desconocemos sin embargo el año de compra del instrumento y cómo se efectuó esta compra anterior a 1944 (año de fallecimiento del marqués), aunque pudiera llevar ya bastantes años en su poder y guardado en su colección

La perfección musical basada en la búsqueda continua de una caña segura y equilibrada a la que se tendió en las provincias vascongadas y Navarra aparentemente parece que dejaba de lado la modificación del instrumento, perfeccionado como éste de Romano, un habilidoso músico que requería un muy buen instrumento. En Castilla parte del "problema" se había resuelto ya con la imposición de las llaves en el siglo pasado.

La gaita está bien construida y el rasgado de los agujeros correspondería a un intento de solucionar la dificultad de la gama. La modalidad parece que no está muy bien resuelta y la tonalidad tan aguda que tiene podría responder a un intento de adoptar el instrumento a tonos habituales en bandas de música, nada raro por otro lado para un gran músico que compuso varias obras para gaita y banda (un vals con variaciones, un potpourri de aires populares de Estella y unas variaciones obligadas de dulzaina (9). Esta actuación conjunta fue también ocasional en algunos grandes músicos de dulzaina castellana a finales y principios de siglo, como el conocido "Casadero" de Cuéllar (Segovia) que tocaba con una dulzaina de llaves en sol. Las primeras dulzainas de Velasco que conocemos, alguna de ellas depositadas en la colección de la Fundación "Joaquín Díaz" de Urueña y otras en manos de dulzaineros que las siguen utilizando, están todavía en el arcaico sistema de Sol, guardando la afinación de la antigua gaita, requinto o dulzaina sin llaves castellana, correspondiéndose con los ejemplares aragoneses, navarros o los vascos antiguos, en tonalidad brillante. El hecho se conoce también en estudios musicales o partituras de dulzaina de finales o principios de siglo (Este es el caso de algunas piezas de dulzaina del Cancionero Burgalés de Federico Olmeda, editado en Sevilla en 1903).

La gaita no conserva ni el tudel ni la caña que a buen seguro aportaría algunos datos a este trabajo, sobre el músico y el instrumento (10).
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NOTAS

Agradecer desde aquí personalmente todas la atenciones dadas por María Mariné directora del Museo Provincial de Avila quien nos facilitó muy amablemente todo el material disponible del museo.

También a Mario Gros su dedicación en el diseño y los gráficos de esta gaita. ¡Hala pues!.

(1) Iruñeko Gaiteroak, Gobierno de Navarra, Pamplona, 1990. Véase también “Julián Romano por segunda vez" doble L.P. y su folleto interior. Iruñeko Gaiteroak. Ed. Elkar S. A. 55-56 Donostia-Baiona, 1983 y La dulzaina o Gaita de Estella por Francisco Beruete. Etnología y Tradiciones Populares. Institución Fernando el Católico de la Excma. Diputación provincial de Zaragoza, 1969 y Danzas y Bailes de Estella. Etnología y Tradiciones populares. III Congreso Nacional de Artes y Costumbres Nacionales, 1975. También Los gigantes de Pamplona Caja de ahorros municipal y Ayuntamiento de Pamplona, 1984, pp 103-117.

(2) Según algunas anécdotas el señor Julián no se había querido dejar fotografiar nunca. “Julián Romano...” op, cit, p 65. Sobre su actuación en las bodas de Alfonso XII: p 56 y p 81, nota 23.

(3) La placa a la que nos referimos se encuentra en el Archivo Ruiz-Vernacci del I.C.R.B.C de Madrid. Se conservan tres placas de este encuentro, dos de parejas de aldeanos, una de Vizcaya (hombres) (C 1920), otra de Navarra (hombres) (C 1948) y otra tercera placa del grupo al que nos referimos (C 1950. N.I.M 988). El pie de esta foto en francés, dice: "Grupo de campesinos de Vizcaya y Navarra". Elena de Arizmedi cataloga esta indumentaria de Navarra como de la ribera, según anotaciones de Manuel Moreno Rodríguez en "Tipos españoles", Madrid, hacia 1910, quien a buen seguro tomó el apunte de Laurent.

(4) Las colodras de la colección del Marqués de Benavites del Museo Provincial de Avila. Obra Social y cultural de la Caja de Ahorros y préstamos de Avila, Avila 1980, pp 9-11.

(5) Era séptimo marqués de San Juan de Piedras Albas, sexto Marqués de Canales de Chozas y noveno Marqués de Benavites, Señor de Alconchel, Grande de España, Gentilhombre de Cámara de Su Majestad con ejército y servidumbre, Caballero de la Soberana Orden Militar de Malta, de la Real Maestranza de Sevilla, Gran Cruz de la Orden de Carlos III, Diputado de Nules y Burriana y Senador por derecho propio, Académico de número de la Real de la Historia y Licenciado en Derecho.

(6) Publicados respectivamente en 1922 y 1925 y editados en Senén Martín en Avila.

7) Sobre todo cuando se está trabajando en un catálogo de rabeles antiguos y de repertorio que era nuestro tema de consulta.

(8) Método de Gaita Navarra de los Hermanos Lacunza. Dip. de Navarra, Dirección de Turismo y Bibliotecas, 1968.

(9) Julián Romano..., op cit, p 71.

(10) En la primera consulta del museo en noviembre de 1995, el instrumento estaba en los fondos en una caja de cartón, con su cartela y su número, junto a una dulzaina castellana de llaves pintada de verde, un clarinete, unas castañuelas de tipo leonés, otras flautas y varios instrumentos más orientales. Había además un machacado y tosco tudel con caña que estaba suelto por la caja, que se correspondía con esta dulzaina castellana. La vieja ficha del Museo indica que la gaita no conservaba ya embocadura cuando llegó al museo en 1966.

Nos pudiera quedar la duda y no sabremos si realmente era uno de sus instrumentos o alguien lo vendió al marqués aprovechando la fama de los Romano, aunque sería raro que dada la competencia del momento alguien vendiera un buen instrumento, ante la posibilidad de la copia, del "secreto", etc. Desde luego son muchas coincidencias, una gaita de tipo navarro en Avila, de buena factura donde se ve el interés por el acabado de la pieza, y referida concretamente "al más famoso de los gaiteros de Estella", que se identificó en un primer momento con Julián Romano. Podría ser un instrumento de prueba (interesante prototipo de mejoras) o fallido que fue vendido al no obtener los resultados deseados.