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Origen de algunas expresiones coloquiales

PANIZO RODRIGUEZ, Juliana

Publicado en el año 1988 en la Revista de Folklore número 93.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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Las expresiones coloquiales que insertamos seguidamente, recopiladas en Valladolid, todas tienen su génesis, su historia, su curioso por qué, al cual es debida su pervivencia en el tiempo.

Intentar averiguar el posible origen de estas frases coloquiales es el objetivo de este artículo.

ANDAR MAS QUE LA PERRA DE CALAHORRA

Expresión equivalente a andar mucho.

Proviene esta comparación de que hace bastantes años se trasladó una familia de Calahorra a Logroño, y una perra de su propiedad había parido siete cachorrillos. Dicen que la perra trasladó a Logroño, uno por uno, a los siete perritos.

CARGAR CON EL SAMBENITO

Dicho popular con el que se expresa el hecho de cargar sobre alguien una culpa que no merece.

Para Covarrubias, el Sambenito era la insignia de la Santa Inquisición, que echan sobre el pecho y la espalda del penitente reconciliado.

El Sambenito era una imitación del saco de penitencia que se ponían para llorar sus culpas los penitentes de la Iglesia primitiva. Como este escapulario o saco se bendecía antes de ponerlo al penitente, de aquí tomó el nombre de saco bendito, de donde se denominó posteriormente Sambenito.

COMO PEDRADA EN OJO DE BOTICARIO

En las antiguas boticas existía un estante en forma ovalada, en el que se almacenaban con esmero los productos más preciosos y delicados del quehacer farmacéutico.

A este lugar se le llamaba técnicamente cordialera, y en lenguaje familiar, ojo de boticario. Dada la importancia de este compartimiento y de su prestigio, a los ojos del pueblo, brotaría por antífrasis la comparación ha venido como pedrada en ojo de boticario.

Sbarbi, en su Gran Diccionario de Refranes, nos ofrece, además de esta, otra versión. Algunas farmacias antiguas tenían como emblema en su portada una mano abierta, con un ojo en cada dedo, como símbolo de la exactitud y delicadeza con que han de prepararse los medicamentos.

EL CAPITAN ARAÑA

Suele decirse: Como el capitán araña, que embarcó la tropa y se quedó en casa.

Se aplica esta comparación para criticar la conducta de quien, tras inducir a otros a emprender algo dificultoso, personalmente se sustrae de participar en el empeño.

Para Iribarren, el origen de esta comparación es el siguiente: Cuando a principios del último tercio del siglo XVIII enviaban a América españoles con el fin de combatir a los insurrectos de aquel continente, existía en una de las ciudades de nuestro litoral un capitán de barco llamado Arana o Aranha (nombre que el pueblo transformó en Araña), del cual se cuenta que, después de reclutar a mucha gente con el citado objetivo, él se quedó en tierra y nunca más volvió a emprender viaje allende los mares.

EL PERRO DEL HORTELANO

Es como el perro del hortelano, que ni come las berzas ni se las deja comer al amo. Se aplica esta comparación a aquellos que no aprovechándose de las cosas, impiden que otros obtengan algún beneficio de ellas.

LAS PAREDES OYEN

Expresión popular que se usa para indicar la prudencia y precaución con que debemos decir lo que puede comprometernos o comprometer a otras personas.

Esta frase procede de Francia. La reina Catalina de Médicis era muy desconfiada, y para poder escuchar mejor a las personas de quienes sospechaba mandó instalar en las paredes del Palacio Real conductos acústicos.

LA PURGA DE BENITO

Eso es como la purga de Benito. ¡Ni que fuera la purga de Benito! Metafóricamente, se aplica a todo lo que produce efectos inmediatos.

También se aplica a los impacientes que se quejan de no ver los resultados de un remedio que acaba de aplicarse o que todavía no se ha aplicado, como le sucedió al legendario Benito, que cuando aún estaba en la farmacia, el purgante que le recetó el médico ya le estaba haciendo efecto a él.

PASAR MAS HAMBRE QUE UN MAESTRO DE ESCUELA

Hasta 1901, fecha en que el Conde de Romanones acometió desde el Poder decisivas reformas en la Instrucción Pública, la condición de la mayoría de los maestros españoles era de extrema indigencia. La retribución del Magisterio corría a cargo de los Ayuntamientos, y debido a que éstos carecían de los recursos necesarios, de hecho, en ocasiones llegaba a adeudarse a los maestros hasta cinco años de sueldo, algunos llegaron a morir de hambre y otros vivían de la caridad pública. Por ello llegó a hacerse proverbial el dicho comparativo: pasar más hambre que un maestro de escuela, que actualmente se mantiene en uso para aludir el mal pasar de una persona determinada.

Por Real Decreto de 26 de octubre y Ley económica de 31 de diciembre de 1901, pasaron al presupuesto del Estado las atenciones de primera enseñanza, excepto las de Vascongadas y Navarra.

Con anterioridad a la Reforma de Romanones se popularizó en España este cantar que entonaba la Murga gaditana:

El ministro de Fomento...
¡huy qué portento!...,
dice que les va a pagar...,
¿será verdad?..,
a los maestros de escueta...,
¡viva su abuela!...
toda la paga atrasá.

PONERSE HECHA UNA ARPIA
Equivale a ponerse como una fiera.

Las arpías o harpías eran unos monstruos, hijos de Neptuno y de la Tierra, muy voraces, que tenían rostro de mujer, cuerpo de buitre, alas, garras en los pies y en las manos y orejas de oro. Las principales arpías eran: Celeno, Ocipeto y Aello.

SI SALE CON BARBAS, SAN ANTON...

Si sale con barbas, San Antón, y si no, la Purísima Concepción. Con esta frase proverbial damos a entender que se acomete una tarea sin excesivas pretensiones de triunfo y aun con indiferencia del resultado final.

Procede este dicho de un mal pintor del que Cervantes afirmaba que emborronaba una imagen en un lienzo, y como le preguntasen qué pintaba, contestó: «Si sale con barbas, San Antón (que era lo que se proponía pintar), y si no, la Purísima Concepción.

VALE LO QUE PESA

Dicho popular con el que ponderamos la valía (en inteligencia, laboriosidad, etc.) de una persona y que hace alusión al peso en oro o plata del aludido.

Esta expresión procede de ciertas leyes antiguas, usuales entre los pueblos bárbaros del Norte, por los cuales se obligaba al asesino de un hombre a pagar a sus parientes tanto oro o plata como pesaba el cadáver .

San Gregorio de Tours refiere que Chicarico, rey de los suevos, hizo pesar en oro y en plata el cuerpo de su hijo enfermo, y que envió esta suma a la tumba de San Martín, con la esperanza de que este santo le curaría.

Estas costumbres piadosas continúan practicándose en algunos pueblos de nuestra patria, en los cuales suelen ofrecer a Dios, a la Virgen o al Santo de quien esperan la curación de un enfermo, tanta cera o tanto trigo como pesa el afligido, o bien uno o más cirios que deben arder hasta su consumación delante de la imagen invocada.

YO SE DONDE ME APRIETA EL ZAPATO

Este dicho procede de una anécdota que narra Plutarco en sus Vidas Paralelas.

El biógrafo griego, en la vida de Paulo Emilio, refiere el siguiente caso, defendiendo a su héroe de haberse divorciado de Piripa, hija de Papirio Masso:

Un patricio romano tenía una esposa bella, joven, rica y honrada, y la repudió. Sus amigos se lo reprocharon, pero él les respondió lo siguiente: -¿Veis mi calzado? -les dijo-. ¿Habéis visto otro mejor trabajado ni más elegante? Sin embargo, yo sé dónde me lastima el pie.»

BIBLIOGRAFÍA

BEINHAUER, Werner: El español coloquial, Madrid, 1962.

CASARES, Julio: Introducción a la Lexicografía moderna. Madrid, 1950.

COVARRUBIAS, Sebastián de: Tesoro de la Lengua Castellana o Española, 1914, Ed. de Martín de Riquer, 1943.

CORREAS, Gonzalo de: Vocabulario de refranes y frases proverbiales, Lyon, 1967.

IRIBARREN, José María: El porqué de los dichos, Madrid, 1974.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA : Diccionario de Autoridades , 6 vols., 17, 26-17, 39.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la Lengua Española, XX Ed. Madrid 1984.

SBARBI, José María: Gran diccionario de Refranes de la Lengua Española, Buenos Aires, 1965.