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Revista de Folklore

EN TORNO AL LEXICO EXTREMEÑO

GUTIERREZ MACIAS, Valeriano

Revista número: 098     Año: 1989     Páginas en la revista: 47-56    


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A Matilde Camus

Del léxico popular extremeño era muy entusiasta Miguel de Unamuno (1864-1936), que muchas veces se lamentaba de que hubiesen desaparecido tantas palabras expresivas del más hondo significado. El gran escritor, filósofo y filólogo vasco, señera figura de la intelectualidad española, vinculado a la docta Salamanca por su dilatada actuación, animó al celebrado poeta campesino castellano-extremeño José María Gabriel y Galán (1870-1905) -que se desenvolvió en el apacible rincón cacereño de Guijo de Granadilla, donde entregó su alma a Dios- para que hiciese un vocabulario extremeño.

Lo propio puede decirse del insigne polígrafo Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), quien también invitó al sereno poeta de los llanos a recoger las voces y giros de la región extremeña.

Asimismo sostuvo el maestro Menéndez Pidal abundante correspondencia con el investigador y académico de la Sevillana de Buenas Letras, y correspondiente de la Española, Rafael García-Plata de Osma (1870-1819), en torno al vocabulario y peculiaridades de la tabla de Alcuéscar, donde permaneció mucho tiempo entregado a su obra literaria.

El «Cristu Benditu» y «El Embargo», maravillosos poemas galanianos de su producción «Extremeñas», son el mejor exponente de lo que representa la tabla extremeña, de su expresividad y colorido.

En la Baja Extremadura, el recio poeta Luis Chamizo Triguero (1894-1945) se distinguió por el cultivo de tan viril dialecto. Ahí están «El miajón de los castúos», su canto a Extremadura y, sobre todo, «La nacencia», para el mejor conocimiento y comprensión del vocabulario badajocense. En «La nacencia», la criatura «asina que nació, besó la tierra, que agraecía se pegó a su cuerpo».

Jierro. jumo y la jacha y el jigo y la jiguera son giros muy expresivos, y haciendo un juego con ellos, el pueblo afirma de modo contundente que «quien no diga jacha. jigo y jiguera, no es de mi tierra».

El marqués de Lozoya opinaba que «las lenguas hispánicas, que sin duda en las serranías y en las aldeas escondidas perduraron muchos siglos después de la conquista romana, son lenguas muertas de cuya sonoridad y grandeza podemos alcanzar algún indicio».

De la tierra extremeña, de Extremadura, se afirma, y con razón, que olvida sus «jazañas indispués de jacerlas»,

Para interpretar bien a Extremadura hay que conocer exhaustivamente el bravo decir de Gabriel y Galán y Chamizo, los más geniales de sus cultivadores, si bien existe una larga nómina de escritores que continúan entregados a este quehacer.

«Me jiedin los hombris que son medio jembras.» «A ver si de golpi, o me pongu pirongu o espeno...»

«La risina del hiju de rosa y de cera,»

Estas palabras, estos decires, impregnan de sonidos peculiarísimos las conversaciones de la gente del pueblo llano, la que conserva las tradiciones. Sonidos rotundamente sonoros puestos en boca de quienes saben producirlos con donaire. En Ceclavín, villa de la Alta Extremadura, valga como ejemplo, suelen oirse conversaciones de esta guisa:

-Ceclavineru, que se te seca el trigu.

-Pues habelu segau en eneru, que tenía la caña verdi.

Las voces y expresiones populares del dialecto surgen en la conversación natural, salen sin apenas darse cuenta de ello los conversadores.

A pesar de lo que pueda parecer, el vocabulario es riquísimo, no se agota en unos cuantos términos, derivados del castellano por corrupción de la lengua, pues existen voces originales, de orígenes oscuros y antañones.

Así dice el cantor de la recia Extremadura, Luis Chamizo:

Porque semos asina, semos pardos,
del coló de la tierra,
los nietos de los machos que otros días
triunfaron en América.

CARACTERISTICAS DEL HABLA EXTREMEÑA

El profesor y fino escritor y ensayista cacereño José Blázquez Marcos, en su obra «Por la vieja Extremadura», dejó constancia de las características del habla extremeña:

«Ese mismo tipismo y sabor local que hemos podido buscar en costumbres y hábitos informa y matiza la fabla aldeana en muchos pueblos cacereños (de Garrovillas a Las Hurdes), en los que el rancio y severo manto de la lengua de Castilla se impregna y colorea de lunares y giros (aspiraciones fuertes, guturalismos, cerramientos de vocales, i por e, u por o, diminutivos y archidiminutivos mimosos en ino e inino) que, aun con notorio quebranto de la corrección debida, dan gracia jugosa y fresca, pintoresco y elocuente colorido a esa parla lugareña, en cuyo regazo limpio supo verter Galán las inquietudes parcas y los sentires hondos de nuestras gentes campesinas.

El labriego que, apegado a las viriles trazas de su vivir laborioso y másculo, siente cómo le «jiedin los hombris que son medio jembras...». el que, en sus dolores de enfermo, acude suplicante tras la medicina milagrosa, por ver si «de golpi, o me pongu pirongu, o espenu»; el que entontecido ante la «risina del hiju de rosa y de cera», abre el raudal de su ternura en requiebros que el dejo dialectal, suavizado por obra del amor, hace más blandos y dulces, son todo tipos que a diario ponen en nuestro escenario hogareño el garbo expresivo y ágil de su charla, ofreciendo al estudioso diligente rancios giros y curiosas modalidades lingüísticas. »

DE LA FORMA DE HABLAR DE MUCHOS EXTREMEÑOS

En la obra «Reguilorios», José María Alcón Olivera, profesor y novelista, intenta poner por escrito la forma de hablar de muchos extremeños, recabando aspectos filológicos, que ofrece la pronunciación, de lo que resulta decisivo para el estudio de nuestro acervo lingüístico patrio. Este autor, atendiendo a la alternativa que en el dialecto extremeño hacen los meridionales y los rasgos leoneses, determina las características más notables del castúo:

«Vacilaciones en las vocales átonas, por varios influjos: confusión en prefijos, analogías, alteración de fonemas...(restrojo, intierro, dicir, indición...).

Alteraciones en los diptongos (pacencia, anque, afaitar, sais (seis).

Formación de diptongos con vocales que estaban en hiato, sobre todo en lo que se refiere a la trastocación de las vocales «e» y «o» en «u», e «i» (menistru, pior, Juaquín).

Desarrollo de «g» o «b» ante diptongos que empiezan por «u» (güele, güerto, güevo).

Cambio de consonantes: «v» en «g» (güelve), «b» en «g» (güeno); «v» o «b» en «m» (muñuelo), «g» en «b» (abuja), «f» en «c», y viceversa (Gelipe, cenefa).

Permutas entre «r» y «l» (celebro, comel).

Pérdida de consonantes interiores (intrución).

Cambio de posición de los fonemas dentro de la palabra (Grabiel).

Distorsiones morfológicas y sintácticas (hiciendo, dijieron, ande quiés, etc., cantaría en lugar de cantara).

Pérdida de la «d» intervocálica (comío, crúo. mercao, ná, tó).

A veces, si la palabra termina en «o», se vuelve «u», y si en «e» se vuelve «i»; si en «r», en «l», y viceversa...

El yeísmo, el laísmo, el loísmo, el leísmo... La «j» se absorbe.

El diptongo (riestra en lugar de ristra...) no se reduce.

Relajación de la «s» final de la sílaba y de la palabra que se muda en una aspiración (lah torreh, loh ajo, tre avihpa, avicpa o avippa).

Otras palabras vienen de pérdidas consonantes intervocálicas o de reunir dos palabras perdiendo letras (malaje, de mal ángel; mudral, mudaral...).

Cambia la «en» o «em» iniciales por «a» (abaruyá).

Cambio de «es» inicial por «a» (apabilao).

Cambio de la «h» en «j» (albejaca).

Añadir a ciertas palabras vocales (anicasio,
alangosto, abarullo)

Para pronunciar bien castúo es preciso se pronuncie la «s» final según el caso como «h», «k» (absorbida), "j" (loc perroh, lo jombreh, loc carroh...) y lo mismo la «s» interna (ecto).

Desde que el bardo Luis Chamizo titulara una colección de poemas con el nombre de «El miajón de los castúos», se comenzó a adoptar esta última expresión: castúo, para designar al castizo hombre extremeño y «el no tan castizo dialecto hablado en Extremadura». El castúo es un dialecto que no está muy bien definido, pues tiene tantas variantes como pueblos pueda tener la región. Extremadura carece de unidad dialectal, de ahí la inmensa riqueza de su vocabulario.

AUTORES QUE HAN ESCRITO EN LA FABLA EXTREMEÑA y ESTUDIOSOS DE ESTA MODALIDAD DIALECTAL

Seguidamente, y en apretada síntesis, consignamos los que constituyen los ejemplos más significativos de autores que han utilizado la fabla extremeña en sus creaciones literarias, y los que han tenido la osadía de profundizar el entramado lingüístico de tan jugosa forma de expresión hablada y escrita:

Manuel Ariza Viguera, de la Universidad de Extremadura, colaboraciones en el diario «Hoy» y revista de la Facultad de Letras de la Universidad; Daniel Berjano, que hizo aportación del «Ensayo de un vocabulario de la Sierra de Gata», carta dirigida a don Ramón Menéndez Pidal; Fernando Bravo y Bravo, a quien se deben distintos trabajos publicados en la prensa extremeña sobre el habla de Garrovillas de Alconétar, su villa natal, quien dice con indudable gracejo, no exento de veracidad, que «en GarroviIlas es donde mejor se habla el garrovillano». Y Aurelio Cabrera, a quien pertenecen «las Voces extremeñas recogidas en el habla vulgar de Alburquerque y su comarca»; Eugenio Cortés Gómez, autor de «El habla de Higuera de Vargas»; Diego Catalán, que ha editado en la «Revista de Dialectología y Tradiciones Populares)) del CSIC su ensayo «Concepto lingüístico del dialecto «chinato» en una chinato-hablante»; Joaquín Cuadrado Palacios, «Farrucu», que domina el garcieño en sus estampas y leyendas de la histórica villa; Rufino Delgado Fernández, a quien pertenece «Trofeos de raza», un sabroso poemario en léxico extremeño, con prólogo de Marciano Zurita, el poeta de Castilla; Elías Diéguez y Luengo, académico C. de la Real de la Historia, que ha hecho aportación al estudio de la dialectología de la provincia de Cáceres con la comunicación titulada «El habla popular de Valencia de Alcántara», presentada en el Congreso de Estudios Extremeños celebrado en Badajoz; Francisco Domínguez Silva, autor de numerosos poemas, algunos laureados, en dialecto extremeño; Francisco Durán Domínguez, poeta popular, natural de Casar de Cáceres, que escribía romances dramáticos en la fabla extremeña, de gran calidad conceptual; Domingo Frades Gaspar, a quien se deben diversos trabajos en la modalidad del mañego, hablado en San Martín de Trevejo; Ciríaco Fuentes, sacerdote y licenciado en Arte, natural de Montehermoso, que ha escrito «Palabras y frases de uso en Montehermoso»; Juan García García, autor de «Claveles de mi tierra» en castellano y léxico extremeño; Manuel García Matos, eminente musicólogo que abordó también las cuestiones dialectales y, concretamente, el habla popular de la Alta Extremadura; "El vocabulario hervasense" es obra de Emilio González, de Hervás; por su parte, Pablo Gonzálvez González, profesor, ha escrito «El extremeño en la zona norte de la provincia de Cáceres», que ha obtenido el «Premio Ruta de la Plata», de habla extremeña; el que esto escribe ha dado también a la estampa ensayos sobre este apasionante mundo de la lingüística, como en el titulado «Poesía en la fabla extremeña», aparecido en la revista «Alcántara»; «En torno al léxico extremeño», informe proporcionado a la Editorial MAYTE, a través de la Diputación Provincial de Cáceres, por su condición de miembro de la misma, y en su obra inédita «Léxico extremeño», recogido de viva voz de la gente del pueblo. Y también Martín de Jalama, seudónimo del Dr. Ramón Díaz Mora, médico forense y escritor muy documentado, que escribió composiciones poéticas y diversos trabajos sobre el mañego; Leite de Vasconcelos, de nacionalidad portuguesa, a quien corresponden estudios sobre el mañego; José López Vidal, autor del «Cuadro de costumbres», escrito en el léxico de San Martín de Trevejo; Emilio Lorenzo y Criado, catedrático, que ha escrito «El habla de Albalá», contribución al estudio de la dialectología extremeña; Angel Marina, poeta guadalupense, más conocido por «El Juglar de la Virgen Morena», que escribía en lo que se denomina castúo vílluercano; Moisés Marcos de Sande, médico y escritor, de Garrovillas de Alconétar, autor de un ensayo sobre leyendas religiosas, idioma, refranero y vocabulario de Garrovillas; Antonio Murga Bohigas, que ha escrito un documentado vocabulario titulado «Habla popular de Extremadura»; Santos Nicolás Rodríguez, profesor y escritor, a quien se deben estudios sobre los giros dialectales de Extremadura Alta, aparecidos en la revista «Hurdes» y en la prensa extremeña; Federico de Onís, quien estudió el mañego y publicó «Notas sobre el dialecto de San Martín de Trevejo», aparecidas en Nueva York en 1930; José María Otero Fernández, que se distingue por haber dado a la luz «Voces típicas de la Siberia Extremeña»; Antonio Reyes Huertas, el eximio novelista y periodista extremeño, creador de la «estampa campesina», que sobresalió también por sus poemas en castúo; el catedrático Francisco Rodríguez Perera, que dio a la luz su «Aportación al vocabulario»; Enrique Sansinena Aragüete, autor de«Der valle a la sierra (Extremaura)», gavilla de poemas prologados por el maestro y académico Enrique Segura Otaño; F. Santos Coco, a quien corresponden «Apuntes lingüísticos de Extremadura» y «Vocabulario extremeño»; Leocadio Nicasio Senso Cuadrado, médico trujillano. autor de «Extremeñas. Charlas de Garciaz»; Mario Simón Arias-Camisón, que nos ha dado «Santa Cruz de Paniagua. La batifora» y otros trabajos, escritor quizá uno de los mejores cultivadores del léxico extremeño en la actualidad, en opinión autorizada del poeta franciscano, CFM, Antonio Corredor que ha merecido a su vez importantes lauros por sus poemas escritos en la fabla extremeña; Juan José Velo Nieto: «El habla de las Hurdes». memoria presentada como tesis doctoral en la Facultad de Filosofía y Letras, Sección de Filología Románica, en Madrid, en el año 1946; Antonio Viudas Camarasa, profesor de la Universidad de Extremadura, a quien se debe todo un «Diccionario extremeño» y otros ensayos, y Alonso Zamora Vicente, secretario perpetuo de la Real Academia Española, que nos ha regalado la inestimable fortuna de su libro «El habla de Mérida y sus cercanías».

Por su parte, la Editorial Regional de Extremadura ha publicado un estudio sobre «El habla de Extremadura», en el que ofrecen un trabajo lingüístico realizado por los profesores de la Facultad de Letras de la Universidad de Extremadura Manuel Ariza Viguera, Antonio Salvador Plans y Antonio Viudas Camarasa, quienes han destacado el reconocimiento de la propia identidad lingüística, bibliografía y los estudios existentes sobre el dialecto extremeño, la conciencia lingüística y el problema del habla.

Porque prestamos atención a todo lo que representa la cultura extremeña, como humilde dialectólogo, queremos destacar la honda tradición cultural de Extremadura y seguidamente incluimos algunas palabras del vocabulario extremeño, recogidas directamente del pueblo, que es el más puro hontanar de donde procede la palabra.

LEXICO EXTREMEÑO

(Recogido directamente del pueblo)
A

ACANONA: A cada nonada. «¡Vaya un joío muchacho. que está bebiendo acanoná!» (Agapito Gómez Villa, médico. Casar de Cáceres. Cáceres.)

AGINAR: Equivale a preocupar, desasosegar, angustiar, disgustar, padecer agotamiento físico, y también estar empachoso, triste; ahogarse por falta de tiempo. Dice el inspirado poeta Gabriel y Galán en el poema extremeño «El Cristu Benditu»:

Triste y aginao,
de la ermita me juí para vera;
solitaria y abierta la vide
y entrémi por ella.

También repite este vocablo de "aginar" en "Bálsamo casero". Habla la mujer, diciendo:

-Ouico, no te agines.
-Paecis boba, Cleta;
quedrás que me esponji,
u que baile, u que jaga fachenda.

AJORRILLO: En la fabla ahigalense significa cernícalo que dispersa las bandadas de gorriones con sólo aparecer sobre el horizonte. El término es puramente de Ahigal, y se lo aplicaron, cuando era niño, a quien luego sería sabio jesuita, el P. Constantino Bayle Prieto (1881-1953), que espantaba a las bandadas de chiquillos con su sola presencia, tan travieso era.

ANJI-JA: En el pueblo de Alcuéscar (Alta Extremadura), cuando una persona comprende que desean engañarla, hace una mueca graciosa con los labios, pásase el dedo índice por ellos y exclama: "Anji-já», que equivale a la tan conocida: "Límpiate". También suele decirse: "Ajú-já», pero es más limitado su uso. Esta exclamación popular burlona es remedo o reminiscencia del fonetismo mudéjar, nacida al calor de la llama del genio, picaresco o positivista del pueblo. Rafael García-Plata de Osma, académico e investigador, cita la exclamación en su cuento que titula de igual manera que el giro comentado: "Tod'aque que debiere deudorrah grandorrah y no quisieredeh pagareh, no tiene mag que deci ¡anji-já!.

APISCOLAO: De través. Usase también para definir la situación anómala de un objeto, que se halla mal situado respecto de su entorno o del lugar en que debiera hallarse. Monroy.

B

BAOUITAS: Arrebatos o pequeños arrechuchos intermitentes, con ímpetu; sobre todo. en las mujeres, para hacer más ostensible su dolor.

BECHI: La palabra bechi se utiliza también como interjección, para llamar a un burranco. Así, se dice: ¡Bechi, bechi...! En Brozas se denomina badaje al burro.

BUSTEDAI: Exclamación despectiva, que equivale a decir ¡váyase usted de ahí!

BUTAGO: Chorizo de butago, hecho con las costillas y menudillos del cerdo.

C

CACHORRERA: Además de otras acepciones recogidas ya por otros autores, significa también negocio bien logrado, beneficio fácil, ganga. "Tiene menuda cachorrera..."

CAGARRANCHE: Aplícase a objetos indeterminados, para definir su escasa importancia. También suele aplicarse a las personas sin voluntad propia, al auténtico mandado, que no tiene categoría ni personalidad definida. Plasencia.

CAPEONES: Becerrillos que van con las vacas acompañando al toro bravo que se lidia en la plaza. Se hace referencia a la levítica y episcopal ciudad de Coria.

CATATOMBA: Ruina, hecatombe, destrozo. Casar de Cáceres.

CEGAGINA: Niebla espesa: «Hay una cegagina que no se ve una burra a tres pasos.»

CIRIERO: Aplícase a los amigos del novio, que alumbran con cirios durante la lectura de la Epístola de San Pablo, durante la celebración del matrimonio, en el pueblo de Herguijuela.

Vivan los recién casados,
Dios les dé salud, dinero,
mucho trigo en los doblaos
y las ganas pa comerlo.

Vivan los recién casados
y el cura que los casó;
la madrina, los «cirieros»,
acompañamiento y to.

COTORRITO: Casa, hogar familiar: «Vámonos p'al cotorrito.»

CH

CHAMBA: Vender o comprar. Suerte propicia. Hacer un negocio. «Lo hizo por pura chamba, de casualidá.»

CHAMULLEAR: Iniciación del lenguaje del niño. Balbucir.

CHANCLONA: Fuente, manantial. Esta palabra ha sido adoptada como título de la revista que edita la Asociación Cultural de Acehuche, fundada en 1985. Datos facilitados por María Inés Carbajo Montero.

CHANCHAVINAS: Usase en plural para referirse a las quijadas. «¡Te macho las chanchavinas!» es una expresión que se usa para amedrentar al adversario en la disputa. Monroy.

CHAPARANDUSCO: Dícese de gente sin importancia social, de poco pelo dentro de la profesión a que se pertenece y de la que se tiene un bajo concepto. La palabra es usual en la Baja Extremadura. (Gumersindo Gómez. Cáceres.)

CHASCARRAILLA: Lesión producida en reyerta con arma incisocortante. Frase: «Le dieron una chascarrailla.» (Santos Nicolás Rodríguez. Ahigal.)

CHUSCA: Además de otras acepciones recogidas en diccionarios de uso del español, en estas tierras tiene otra acepción bien distinta, y sirve para referirse a una obra o trabajo de poca entidad; sobre todo, en trabajos realizados fuera de la jornada laboral, de índole particular y por cuenta ajena.

D

DESHALAMIO: Desnutrido, hambriento. Se dice del que come con voracidad después de un ayuno forzado. «¡Comes como un deshalamío!»

DESMANGAJAR: Este verbo hace referencia al estado en que se encuentra una persona cuando, como consecuencia de tomar medicinas o de su situación física, parece que carece de fuerzas, que está inquieto y que no tiene las energías suficientes.

DESMORECER: Verbo con el que se designa la acción de reirse a carcajadas. Partirse de risa. En el pueblo de Acehuche «las Carantoñas esperaban junto al álamo del Campito, del que dice la coplilla:

El álamo del Campito
se desmorece de risa,
de ver tanto meriñaque
entrar y salir de misa.

Alude a la fiesta de las Carantoñas, que se celebran en la localidad indicada el día 20 de enero, festividad de San Sebastián.

DESTEZAO: Chaleco que hacen los pastores con pieles que ellos mismos curten.

DICHANGO: Frase o palabra mal dicha en Calladilla de Coria.

E

EMBARNECER: Acción de superar una crisis enfermiza, mejorar de una dolencia; sobre todo, atendiendo a su aspecto físico. «Paece c'as embarnecío», que te han dado barniz.

EMBOZAR: Atascar, ataponarse una salida de agua.

ENGARITAL: Engañar en cosa de poca monta, cometer fraude pequeño.

ESCUSABARAJA: Cesta de mimbre con tapadera corrediza.

ESLOBAZAO: Deslabazado, sin sustancia, de mal aspecto. «Esta comida está eslobazá.» «La tú chiquilla se ha quedado eslobazá», desmejorada, sin color .

ESPETAHIGU: Realizar una acción con agilidad, con prisa, sin demora.

ESPETAPERRO: Expresión despectiva que se aplica a los vagos y desoficiados, a los maleantes e informales.

F

FARINHATO: Especie de embutido a base de gordura de cerdo, calabaza y cebolla frita, rebanada de pan, pimentón, granos de anís y aguardiente, que proporciona una enorme cantidad de calorías. Se come asada. Se asa entre ascuas, envuelta en papeles de estraza. Es común en la comarca de Alcántara, Herrera, y a lo largo de la raya con Portugal.

G

GANDAYERA: Dícese de la mujer que siempre está en la calle desoficiada. «Buscar la gandaya» equivale también a buscarse la vida. «Cochino gandayero» es el que, en la montanera, va y viene en busca de las mejores bellotas. (Arroyo de la Luz. Juan Ramos Aparicio.)

GECA: Persona de talante malhumorado. Se emplea con frecuencia en la localidad de Torrejoncillo.

GERINELDO: Romance popular muy antiguo. Por extensión, se le da este nombre a todos los viejos romances que canta el pueblo (Luis Chamizo).

GUARRIPANDA: Persona desaseada o desaliñada. Mujer de mala fama. Se usa más para la injuria que para definir el aliño o moralidad de una persona.

H

HONDICAÑO: Agujero grande practicado en el suelo. Cañamero. Término facilitado por Mercedes Velardo Velardo.

HORNIJERO: Depósito de leña realizado en lo alto. Moraleja del Peral.

HURRIR: Vale tanto como coger, en el sentido de atesorar, ahorrar. Torrejoncillo y Portezuelo.

INE: Voz que, repetida, se utiliza para llamar a los cerdos.

I

INDIRGAR: Indicar, enseñar, dirigir hacia un lugar concreto.

INGARNIO: Débil, que no sirve para nada; poca cosa. Cañaveral.

INGIESTAL: Levantar, incorporar. Santa Cruz de Paniagua.

INTE: Al momento, al instante, de modo oportuno, «in fraganti»: «Le cogí en el inte.» Es muy frecuente en la región.

L

LAMBIAR: Lamer, chupar,

LANGARUTO: Alto, grueso y desgarbado. También se emplea la voz langarudo.

LAURIA: Persona que está algo loca o mal de la cabeza. Casatejada. Facilitada por José Palacios.

LENDO: Ludia. fermento. levadura

LIGRE: Hombre pequeño, despreciable: «¡Valiente ligre! »

M

MACHAQUINA: Obsesión. Generalmente, se refiere a los temas reiterativos que mencionan ciertos enfermos.

MAMALUTA: Aprovecharse de alguien mediante promesa, engaño. En sentido figurado equivale a sacarle a uno los jugos.

MINDINGO: En Monroy, persona casquivana, con aires de vagabundo, poco formal, cuya conducta es un tanto sospechosa de algo inconcreto. Suele aplicarse a quien se desprecia por alguna causa y se ha de pronunciar con un deje despectivo. Cáceres. José Andrada López.

MORACANTANA: Esta palabra quiere decir: fantasma con que se mete miedo a los niños. «No te asomes a los pozos / que hay una moracantana.» (Leyenda para ahuyentar a los niños del peligro de morir ahogados. El poeta cacereño Juan Solano, ya fallecido, en su retablo de poesía popular «De la Extremadura», incluye su bello poema la Moracantana.)

MISTRIMISTRAJO: Plato típico de la localidad de Portaje, que es mezcla de diversos alimentos.

NAVEGOLA: Muchos afanes. Trabajar mucho. «Trae una navegola.... »Arroyo de la Luz. Juan Ramos Aparicio.

NAVEGON: Trabajo. Casa de mucho navego es casa en la que el trabajo abunda en demasía.

NAVEROS: Los que hacen paredes, en Casar de Cáceres, que procedían de Navas del Madroño, con lo que en aquella localidad el gentilicio se ha convertido en sinónimo de albañil.

NENARRACHE: Muñeco de divertimiento.

NEVARRUSCA: Poca nieve, fría y mala. Es siempre muy peligrosa, tanto para las personas como para las caballerías, ya que, de cuajar en tan escasa cantidad se hiela con facilidad, lo que provoca resbalones muy frecuentes. Piornal. Pueblo serrano a 1.175 metros de altura. José Calle Escudero, profesor piornalego y folklorista.

O

OJATO: Hoja de mazorca de maíz, que se utiliza para llenar colchones.

ONDI: Usase en sentido interrogativo y equivale a decir ¿dónde vas?

OROPLANO: Aeroplano.

OTE: Hoyo que se practica en el mantillo para sembrar hortalizas.

P

PALERA: Cantidad de agua que cae inesperadamente.

PARRANOUETE: Juego de niños. Consiste en tirar una piedra plana sobre siete cuadros marcados en el suelo e irla pasando a la pata coja de cuadro en cuadro, hasta el último. Si la piedra cae entre las líneas divisorias de los cuadros, se incurre en falta.

PERCUHO: Soltar el percuho, soltar el mal del cuerpo, comenzar a mejorar aspecto y adquirir buena salud.

PESTUL: Persona física y moralmente repulsiva.

PILILA: Pene de los niños.

Q

QUEJIQUE: Persona melindrosa, que se queja por nada.

QUERINDONGA: Amante, mujer amancebada. Es frecuente en toda Extremadura.

QUIÑUNITU: Resto del quiñón, del cocido que se come al mediodía. Eljas.

QUIRNELA: Parecido al brezo, pero más pobre. Comarca natural cacereña de la Jara.

R

RENGUE: Navaja de pequeño tamaño, económica, de cachas de madera. Casar de Cáceres.

REPOMPOLLUA: Se aplica a la mujer que lleva varias faldas y que está como un repollo. La palabra popular es de Montehermoso, capitalidad del traje típico extremeño.

REQUILORIOS: Además de la acepción castellana, en la tabla extremeña significa cosas muy distintas: serie de cosas o sucesos que están, suceden o se dicen; sarta, lista, retahila. José María Alcón Olivera, profesor de EGB, escritor, novelista, dialectólogo, finalista del premio de novela corta Cáceres 1885, con su novela «Transparencias».

RESPAHILON: Roce de un cuerpo con otro. En sentido figurado, visión fugaz: «Le dio de respahilón», «Lo vi de respahilón»,

RORRA: Torpe, distraída o inexperta para algo a causa de la vejez. «Estás como rorra, no te das cuenta de ná», «Ya está rorra, tiene mucha edá». En Monroy, rorra es toda persona que dormita sentada en la mesa camilla, adormilada en cualquier lugar que no sea el lecho.

S

SANUANA: Sanjuanada. Noche de San Juan. El término vernáculo corresponde a la comarca natural cacereña de La Jara.

SANDRAJAL: Rasgar el cutis con uñas, zarzas u otra clase de espinos. «Le sandrajó y quedó como un ecehomo». «Se cayó en un zarzal y se sandrajó vivo.»

SOPETON: Trozo grande de pan que se introduce varias horas en aceite virgen y recién hecho; que tiene, por tanto, sabor afrutado. Lo sacan y le echan jugo de naranja. Después lo pinchan en un palo largo y lo tuestan a la brasa. Todo esto se hace en la época de la maquila. Torre de Don Miguel. Facilitó la definición Felipe Camisón Asensio, doctor ingeniero agrónomo, natural de la villa citada. También significa de pronto, de improviso.

SOPEAO: Plato típico de Puebla del Maestre, de la Baja Extremadura, y muy parecido al gazpacho.

SOSTRIBAR: Apoyar, descansar un peso sobre una superficie.

T

TASMIA: Cálculo o deducción lógica derivada de un razonamiento. «Voy a echar la tasmía.»

TESTARRINA: Acción y efecto de destrozar cacharros con estrépito.

TIRULETE: Flautilla de caña con un solo agujero, por el que se sopla y que hace vibrar un papel de fumar atado en un extremo.

TONGA: Cuando una persona tiene alguna dolencia y va lo que se dice «tirando», suele, a veces, recaer. Entonces se dice que le ha dado la tonga. Equivale, pues, a agravamiento.

TRAPAHAZO: Costalada espectacular dada contra el suelo por efecto de un traspiés.

U

UBRIQUEAR Piornal. Anochecer, «Está ubriqueando.»

UNA DAI: Expresión despectiva para decir que miente una persona, y podría equivaler a sentimiento de rechazo: vete de ahí.

UNTAURA: Todo se va en untaura. Restos de líquido. Pozuelo de Zarzón.

URDA: Voz que se emplea para espantar al perro.

V

VELAI: Equivale a he aquí. Respuesta que da el que no sabe o no quiere contestar a preguntas indiscretas. «pos ¿y cómo has hecho eso?» «¡Ah, pos vélai!»

VIQUE: Orinal que se coloca bajo las camas

VIBUREJU: Listo y vivaracho. Santa Cruz de Paniagua.

VILORTO: Perezoso, tardo y que anda a trancos. «Es como un vilorto», que supone tanto como es irreflexivo.

ZAHUMIO: Comida. Villamiel. Perteneciente a la comarca de Sierra de Gata, el llamado «país del aceite de oro», según «El Bachiller de Trevejo».

Z

ZAOUE: Juego de varales para sacar agua de las norias. Otra acepción es: bien comido, satisfecho, harto. «Estoy como un zaque. » Perales del Puerto. Manuel Vaz-Romero Nieto.

ZARZO: Entramado de madera sobre la cocina, por donde pasa el humo, para secar productos hortícolas y colgar la matanza, los embutidos.

ZUMBAERA: Además de otras acepciones recogidas por otros investigadores, cabe consignar que también significa tabladilla delgada con un orificio en uno de sus extremos para atar una cuerda. Por el extremo libre de la cuerda se le hace girar hasta que, por su velocidad, produce un zumbido. Con el vino de Ahigal, dada su excelencia y calidad, se le ponen a uno las orejas como una zumbaera.

CODA: Estas palabras, relacionadas con las explicaciones pertinentes y ajustadas, constituyen el habla cotidiana de los pueblos extremeños, según comprobamos a diario en el transcurso de nuestra existencia.

Conforme consignamos, no están todas las que son, ni mucho menos. Las voces transcritas no son sino una pequeña muestra del copioso haz de palabras del vocabulario del territorio. Las demás las hemos agavillado junto con las mismas en un vocabulario que nos ha llevado, como fácilmente se comprenderá, muchos años de búsqueda afanosa, de labor de campo, de investigación in situ, para lo cual hemos contado con la ayuda generosa de no pocos amigos y personas enamoradas de lo propio, de lo genuino, que caracterizan al hombre de los pagos de la tierra parda y que ingenios verdaderos se han encargado de incluir y aventar en sus endechas.

Ello nos lleva a sostener que en Extremadura hay de todo. Pero hay que estudiarlo con cariño. Cuidarlo todo mucho; en una palabra, para que se sepa lo que atesora esta región en la que se registra a diario un movimiento imbuido de las más nobles inquietudes.

Extremadura es una sola desde el espinazo de Gredos, tan visitado por Unamuno, a Tentudía. Desde el río Zújar al Tiétar. Las inquietudes y deseos son los mismos para los habitantes de la inmensa cuenca del Guadiana y para los de los del Tajo.