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UN JUGLAR PASO POR EL ALOSNO

GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1991 en la Revista de Folklore número 128.

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Llego a Alosno a la caída de la tarde, a buena hora de tener las veinticinco conversaciones que dice Lisardo que aguanta un vasito de aguardiente. Sentados en su casa, ante el buen café que pone María, que no sólo de aguardiente vive el hombre, me va dictando unas coplas que un malagueño alosnero, Juanito Domínguez, le cantó un año por Carnaval:

BANDO MUNICIPAL

De orden del señor alcalde,
se prohíbe en este pueblo,
que los mozos y las mozas
se den en la calle besos,
porque es una acción muy fea
que la repudia el congreso.

También prohíbe el alcalde,
con el debido respeto,
que se juegue a la pelota
en las paredes del Templo,
porque está detrás el Santo,
muy tranquilito y sereno,
y anteayer a pelotazos
lo tiraron de su puesto.

Se hace saber que el Domingo
vendrá el diputado al pueblo,
y como hay que festejarlo
con música, se ha dispuesto
que acudan todos los mozos,
cada cual con su instrumento,
pa fomentar una banda
que toque piezas en serio;
los cuatro o cinco ramales
que necesita este pueblo
de carretera pa darnos
ilustración y progreso,
nos los pondrá el Diputado
pa que después lo votemos,
recordando los ramales
que muy pronto han de ponernos.

De orden del señor alcalde,
no digo ni más ni menos.

Esta segunda murga carnavalesca pretende ser una galería de retratos, según su universo particular, a la que llama

MI VECINDARIO

Las chicas que viven
en el entresuelo,
se pasan el día
tomándose el pelo,
y la de Logroño
a la de Alicante,
le arrancó lo menos
diez pelos de alante,
entonces furiosa
fué la de Logroño
y le arrancó a la otra
tres pelos del moño,
y como se sabe
diez y tres son trece,
cuanto más se arrancan
menos les crece.

De Juan y Manuela
nació un chiquitín,
con toda la cara
de un calabacín,
y Juan lo fajaba,
con qué maestría
al chiquillo el gorro
le colocaría,
que ahora está viuda
la mujer de Juan,
y el chiquillo llora
con extraño afán,
¿y saben ustedes
por qué llora el rorro?

Pues porque su padre
no le pone el gorro.

A Rita Meléndez
le ha dado el antojo
de meterse un dedo
con furia en un ojo,
y hay que ver la pobre,
cómo se irrita,
qué manomanía
la que tiene Rita,
se le ha puesto el ojo
que hasta causa miedo,
y ya ven, solamente,
por meterse un dedo.

En el veinticuatro
vive un salchichero,
que hace el embutido
y es tan embustero,
que dice que tiene
cuatro mil conductos
la máquina que usa
para sus productos,
y porque le pidió
salchicha moderna
un señor muy feo,
que tiene taberna,
dijo el salchichero,
con loco cinismo:

-Espere un momento,
que vuelvo ahora mismo,
pues el dependiente,
que labra mi dicha,
me está ahora embutiendo
toda la salchicha.

El caso es que todos
los vecinos míos,
tienen sus cosas
y tienen su líos,
y unos porque siguen
afectos morales,
y otros que se agencian
vicios personales,
tanto los de arriba
como los de abajo,
se pueden ir juntos
a buscar trabajo

EL FEO CRIMEN DE CUENCA

Padres, los que tengáis hijos,
hijos que tengáis parientes,
parientes que tengáis primos
primos que tengáis suegras,
mirad qué crimen más feo
en la provincia de Cuenca
cometieron tres ladrones
a eso de las once y media,
con un hacha, dos pistolas,
tres sables y una escopeta.

Saltaron por una tapia
como si fueran tres fieras,
encuentran primero al amo,
lo sacan en camiseta,
y en el corral, con un hacha,
le cortan manos y piernas.

Buscaron a la criada,
y debajo de la artesa
la encuentran con el criado
acostadito con ella.

Entonces el más canalla,
sacando un arma tremenda,
se tira sobre la joven,
que era andaluza y soltera.

Los otros dos asesinos
con el criado se enredan,
y el más viejo por delante
y el más joven a la inversa,
me lo ponen de pinchazos
lo mismito que una breva,
y no contento con esto,
le cogieron la cabeza
y al tenérsela en las manos,
se la cascan con dos piedras.

Muerto el amo, muerto el mozo,
y la joven medio muerta,
los asesinos sacaron
morcillas de la despensa,
y las frieron con vino,
luego, con unas tijeras,
destrozaron una sábana,
y se llevaron las perras.

A un Santo Cristo que había,
le dijeron cosas muy feas,
y el Santo Cristo se calla
para descubrir la tragedia.

Quien quiera, por cinco céntimos,
tomar la parte primera,
que llego en la segunda parte
a dar del suceso cuenta,
donde se ve que el que mata,
asesina, roba o quema,
muere a manos del verdugo,
como murió Luis Candelas,
como murió Juan Palomo
y otros mil de su ralea.

Intentando no ser exhaustivo con su obra, cierro el cuaderno después de anotar este imaginario.

SERMON BURRESCO DEL
PARROCO DE GALLINAPARDA

Según afirma el oráculo
propeta sua patria,
pero como aquí no hay dimes,
ni diretes, ni otras gaitas,
me voy al grano, derecho,
sin reparar en la paja.

En cuando llega el día
del Patrón, se me alarga
la memoria, hasta perderse
por entre las verdes ramas
del árbol donde se forja
la historia de nuestra raza;
¡qué tiempos hermanos mios!,
hoy es otra esta plaza,
la fé perdida, el descaro
cada vez más a sus anchas,
y las mujeres poniéndose
de tal manera las faldas,
que hasta lo menos saliente
del cuerpo se les señala.

Antes, no había en el pueblo
más que amor y fé cristiana,
no había ni un manicomio
pa un remedio en la comarca,
todos tenían razon, ninguno
perdía el juicio, como hoy pasa,
porque si a un hombre decente,
su mujer se la pegaba,
en lugar de ir al Juzgado
para que la castigara,
me daba parte el marido
de aquello con mucha calma,
y en mis amorososas frases
siempre el consuelo encontraba,
porque en lugar de tentarle
la conciencia con palabras,
se la tentaba con cierta
finura, y le aconsejaba
que la tuviesen tan grande
como el que manda nos manda,
porque sin contar con ella,
para qué concho se casa.

Antes, ninguna soltera
podía meterse de ama
de cría, todas las puertas
a su paso se cerraban,
y aquel camino de espinas
y de tristezas amargas,
hoy lo tienen tan abierto
como si fuesen casadas.

¿Es ésto tan justo en un
pueblo como esta plaza?,
aquí tenéis el ejemplo
del huevo de Santa Clara,
sin un huevo no es posible
tener un pollo, y sin gracia
de Dios no es tampoco
fácil tener alegría en casa,
pues para obtener doscientos
polluelos nos hacen falta
muchos huevos, ¿dónde meter
las pollas que nazcan?;
y éso ocurre en este pueblo,
se reproduce la casta
tanto que entre todas salen
unas buenas y otras malas.
¿Cuándo hemos visto nosotros
fenómenos con dos caras,
como ahora se ven, ni cuándo
tuvimos tan poca lacha?

Nunca, hermanos míos, nunca,
venid todos a mi casa,
y el ama os dirá la vida
de princesa que se raspa,
¿y por qué?, porque le dejo
que tenga la soga larga
y así está, que se me pone
más gorda cada semana.

Imitando a los Santos,
por lo menos obtendrá lástima,
ya que no os da la gloria,
que sólo es del que la gana,
procurará que a los burros
no les falte la cebada,
y en teniendo ésto en el pueblo,
nadie notará la falta,
porque comiendo los pobres
borricos, quien tenga ganas,
se eche al campo y se agarre
al primer nabo que nazca.

Oremus Lacisburri,
labuznarrus Gallinaparda.

Se acaba el cuaderno, se va el día en Alosno. Me asomo al Casino a ver si se tercia una partida de billar para perderla.