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LA PROCESIÓN DE LA “MARE DE DEU DE LA SALUT”, DE ALGEMESI (Valencia) (1ª parte)

ATIENZA PEÑARROCHA, Antonio

Publicado en el año 1991 en la Revista de Folklore número 130.

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Probablemente, sea esta la manifestación religioso folklórica de la cual más se haya escrito en la geografía valenciana. La procesión -o mejor, las procesionesen honor de la Virgen de la salud, en Algemesí, pequeña ciudad de la comarca de la Ribera Alta, a unos treinta kilómetros al sur de Valencia, atrae a curiosos foráneos y congrega a toda la población a participar activa o pasivamente.

Sin embargo, los estudiosos que a ella se han dedicado sólo han tocado temas parciales. Así, Vicent Torrent se ha centrado en la música, y Vicente Castell Mahiques y Josep Antoni Domingo i Borrás destacan los aspectos históricos. Sin duda son todos artículos muy completos, pero escritos para el propio Algemesí. Intentaremos, por tanto, completar la visión con una descripción formal más amplia, y no soslayando aspectos como la indumentaria y su interpretación, que los autores ya citados dan por conocida.

1. LA VIRGEN DE LA SALUD, PATRONA DE ALGEMESI

Cuenta la tradición que en el año 1247, a poco de ser capturada Algemesí por las tropas cristianas de Jaime I el Conquistador, y expulsados por gobernantes moros, apareció en el interior del tronco de una morera, una imagen de la Virgen, sedente, con el Niño sobre la rodilla derecha y sujetando con la mano izquierda, con los dedos apuntando hacia el cielo, un lirio. Como a la sazón Algemesí era una villa de Alzira, los regidores de ésta reclamaron a la imagen. Pero transportada la Virgen a Alzira, de noche y de forma milagrosa, volvió a Algemesí. Este acontecimiento se festeja todos los años en la llamada ”Nit del Retorn”, o Noche del Retorno.

En 1568, tres sacerdotes de Algemesí decidieron ponerle una advocación a la Virgen. Cada uno de ellos propuso una, y no se pusieron de acuerdo. Por ello, decidieron escribir la propuesta de cada uno en un papel, colocar los tres en un bonete, y que la Providencia designara. Salió el de Virgen de la Salud. Se repitió el sorteo dos veces más, y de nuevo salió Virgen de la Salud. y con este nombre se quedó.

Domingo i Borrás, cronista de Algemesí, cuenta que ya en 1610 se celebraba una fiesta en la calle Berca, inmediata al lugar del hallazgo. Donde se alzó el árbol del hallazgo, se erigió una ermita, la “Capella”. Las raíces del árbol se secaron, y se enterraron a cierta distancia, delante de una casa. Allí brotó una fuente. Como veremos, tanto la Capella como esta fuente juegan un papel importante en la procesión.

A lo largo del siglo XVII la imagen gana devoción. A mediados de siglo, al tallar las esculturas de la puerta principal de la Parroquia de San Jaime, Patrón del pueblo -hoy elevada a la categoría de Basílica-, se coloca la imagen de la Virgen de la Salud a la derecha del Apóstol.

Otro hito, también citado por Domingo, es el hecho de que a finales de siglo la fiesta ya ha excedido a la calle Berca: los mayorales de ésta eran de todo el pueblo, no sólo de la calle festera. Y a principios del siglo XVIII, por un legado testamentario, se comienza a realizar misa cantada y procesión la víspera de la fiesta. En 1724 el historiador y sacerdote Blas Querol realiza una descripción de la fiesta, con los ingredientes clásicos: fuego de artificio, danzas, sermón, música sacra y procesión general y solemne. Todos estos elementos perviven. Además, Querol reseña con orgullo la presencia de muchos canónigos de la Seo de Valencia, así como el predicador, párroco de San Bartolomé de Valencia. Esta comunicación entre Algemesí y Valencia es muy fuerte y pervive. Así, es raro que las autoridades eclesiásticas se desplacen a localidades importantes con motivo de sus fiestas. Pero no lo es en el caso de Algemesí.

Siguiendo la exposición de datos históricos de Domingo y Castell Mahiques, en 1747 se celebró el quinto centenario del hallazgo o “Troballa” de la Virgen. El párroco, el ya citado Blas Querol, y su sobrino, José Querol, capillero de la Virgen, fueron importantes como organizadores. Como ambos era de Morella, y allí existía -y existeuna danza llamada “dels Torners”, para Domingo está claro que la importaron, y tal sería el origen de la “Dansa dels Tornejants”.

En mi opinión, tal paralelismo no está probado, amén de que es muy difícil establecerlo. No negaré el papel de los Querol, pero existen más ejemplos de esta danza, hoy perdidos, pero que se pueden rastrear en la documentación. Además, ambas danzas, la de Algemesí y Morella, son diferentes, y no se puede establecer una filiación clara. Al pormenorizar las Danzas, volveremos sobre el tema.

A lo largo del siglo XIX la fiesta fue adquiriendo la organización que le es propia, dividiéndose la población en cuatro barrios -Valencia, Capella, Santa Bárbara y Montañaque se turnan para montar la fiesta. De designar el Ayuntamiento a los festeros, se pasó a tener éstos montada su organización dentro de la fiesta, en cada uno de los barrios.

También en este siglo los clérigos renunciaron a llevar a la imagen, portando las andas unos mozos ataviados con traje “de volants”, siendo conocidos como “els volants”, Hoy día este traje se ha perdido, y los porteadores llevan un vestido a la usanza del XVI, con trusas recamadas de pasamanería y acuchillados, y capa corta, al estilo de los “mancebos” que llevan las especias en la Procesión del Corpus de Valencia. Por lo demás, en valencia es tradicional nombrar a estos porteadores como “vestidos de volantes” o “de volantes”.

¿Qué podemos extraer de estos datos? En primer lugar, choca el gran auge que toma la fiesta a partir del siglo XVII. Esto se debió sin duda al fenómeno de la expulsión de los moriscos. A principios del siglo XVII, se expulsa a los descendientes de los musulmanes que se habían quedado tras la conquista cristiana. Para evitar susceptibilidades, muchos cristianos, viejos y nuevos, se declaran devotos de la Virgen, con lo cual quedan borradas sospechas de morisquería. Este fenómeno es el que da la pauta del auge del culto a la Virgen de la Salud. Por otro lado, también es sabido que cuando la Contrarreforma se impulsa hasta sus límites en el Barroco, aparece la Virgen como elemento diferenciador importante entre católicos y protestantes. Se impulsa el culto a la Virgen a lo largo de todo el XVII. Este hecho se da, muy reveladoramente, en el culto a la Virgen de los Desamparados, en Valencia.

En segundo lugar, el enorme interés, digamos historicistas, de la fiesta. Se rememoran la “Nit del Retorn”, la elección del nombre de la imagen mediante uno de los “Misteris”, que ya describiremos. Se conocen el lugar del hallazgo -la «Capella”y el sitio donde están las raíces de la morera. Es un intento de unir dos épocas, la actual y la pasada, como forma de legitimar un pasado. Esto, tuvo vigencia a principios del XVII, cuando se quería demostrar que se era cristiano de los venidos con Jaime I de Aragón. Y también lo tiene en la época actual, con los deseos de entroncar en un pasado más o menos mitificado.

2. ORGANIZACION DE LA FIESTA

Como muy acertadamente definió el actual párroco de Algemesí, el Festero es “el engrase de la Fiesta”. Esta existe por sí. Pero es una máquina que, como todos, necesita engrase y combustible. Ambas cosas las proporciona el Festero.

De hecho, existen agrupaciones o asociaciones, o más bien, “equipos” de gente que, de forma independiente, hacen las diversas danzas, o componen los trajes bíblicos. Son los Festeros los encargados de coordinar todo esto, de forma que cada cosa esté en su sitio en el momento adecuado. “Es muy importante que sea así, aunque no sea más que un caramelo. Si ese caramelo no está donde debe estar cuando toca, ya se está alterando la tradición”. Así nos lo dijo Mari Fina Vendrell, quien nos explicó cuanto sigue.

El pueblo está dividido en cuatro barrios, y en cada uno de ellos hay una comisión de festeros. Cada una de ellas tiene un Presidente, un Secretario y un Tesorero, junto a un número indeterminado de vocales. Cualquiera puede ser festero. Sólo se le exige devoción a la Virgen, fervor por la fiesta, y que sea persona honesta y de buenas costumbres.

Cada barrio organiza la fiesta un año. El 9 de septiembre, pasa la responsabilidad al barrio siguiente. En 1990 la organizó el .”Barri Capella”. En 1991, lo hará Santa Bárbara. En 1992, el Barri Valencia. En 1993, el Barri Montanya. En 1994, volverá a tocarle a Capella.

Para tener una idea de los gastos que debe afrontar la comisión festera, debemos tener en cuenta que la Procesión necesita dos Bandas de Música, flores y cera en abundancia. Además, hay que pagar al .”coeter” y los fuegos de artificio, subsanar necesidades de las Danzas –“varetes” para “Els Tornejants”, “bastones, palos i planxes” para “Els Bastonets”, etc.-. Confeccionar un programa, coordinar los actos, hablar con las autoridades municipales, etc.

A fin de pagar todo esto, hay diversos medios de sufragio. El principal es la lotería: se venden participaciones a un número dejando una ganancia por papeleta de un 20 por ciento sobre el precio de venta. También se confeccionan detalles (medallas, miniaturas, grabados, etc.), que se venden con un pequeño beneficio para la fiesta. Y luego está el acto de la “Plega”. Se contratan parejas de dulzaineros y, acompañados por ellos, los festeros se reparten las calles y las recorren con bandejas pidiendo la voluntad a vecinos y comerciantes.

Pero, como decía Mari Fina Vendrell, es una faena pesada para lucirse muy poco. De hecho, hace poco se ha recuperado la costumbre de lucir unas medallas, que por un lado llevan grabada a la Virgen de la Salud, y por otro, al Cristo de la Agonía, Patronos de Algemesí. Esto es así porque la tradición reza que los festeros de este año de la Virgen, lo serán el próximo año del Cristo de la Agonía. Pero esta fiesta es muy pequeña, se reduce a Novena y Misa. Esta fiesta se celebra en Agosto.

De hecho, el Festero sólo puede lucirse en las Procesiones. Tiene derecho a ir detrás de la virgen, con cirio. Tras ellos, va el Ayuntamiento, pero sin cirio. Sin embargo, el Festero debe velar por el orden y buena marcha de la Procesión, y son muy pocos los que pueden acompañar realmente a la Virgen.

Su indumentaria es la de traje de chaqueta y pantalón combinados, de calle normal.

Respecto a las Danzas, cada una de ellas es autónoma, se preparan los ensayos unos días antes, y son totalmente independientes unas de otras, y con respecto a los Festeros.

El Ayuntamiento sólo colabora aportando una cantidad de dinero, que siempre parece poca a los festeros, En este año pasado, 1990, tranquilizó a éstos afirmando que pagaría el déficit entre los ingresos y los gastos. Esto tranquilizó enormemente a los festeros, desbordados por el auge de los precios de los elementos festivos.

Por descontado, cada barrio es independiente de los demás, y de ahí que los haya más dados a loterías o a rifas que los otros.

Dentro de esta visión hay que hablar de la Asociación de Trajes Bíblicos, que se ha preocupado por recuperar todos los personajes que salían en la procesión. Desde 1968 a 1972 esta labor fue tímida, pero cobró impulsos a partir de 1973, y aún no se ha conseguido. Esto nos hace reflexionar cuán costoso es la recuperación de un patrimonio etnológico que aún ha podido emprender su salvación.

Asimismo, la Muixeranga es otra agrupación que cuenta con sus propios trajes, y que desde 1973 ha impedido la pérdida total de esta danza que más adelante describiremos.

3. CRONOLOGIA FESTERA

La Fiesta de la “Mare de Déu de la Salut” tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera, se centran los actos en torno a la Virgen y sus tres procesiones. Tienen lugar en los días 7 y 8 de septiembre, y es de marcado carácter religioso. Su objetivo es implorar la protección divina sobre los campos de arroz en particular, y sobre todo cultivo e industria en general. Hay que señalar que la Virgen de la Salud fue elevada a Patrona de Algemesí en 1756, con ocasión de unas rogativas para eliminar una plaga de langosta. El feliz resultado hizo de la Virgen abogada de los labradores.

Los primeros días de septiembre son de una meteorología incierta. Precisamente, en 1990 la procesión general se vio deslucida por una fuerte tormenta. De ahí que los campesinos, sin perder de vista el cielo, hayan buscado protectores celestes en esos días. Al celebrarse la Natividad de la Virgen María el día 8 de septiembre, en las diócesis valencianas se celebran las fiestas de “les Mares de Déu Trovadse” -Las Madres de Dios Encontradas-. Sólo en la Ribera, nos encontramos a la Virgen de Sales, de Sueca; a la Virgen de L'Oreto, en L'Alcúdia; a la Virgen del Lluch, en Alzira. Las dos primeras tienen lucida procesión con danzas. Fuera de esta comarca, están la Virgen del Remedio, de Utiel; la Virgen de Agres; la Virgen del Castillo, en Peñíscola, etc.

Sin embargo, a los pocos días de pasadas estas fiestas, comienza la cosecha de arroz. De ahí la enorme importancia de la función protectora de la fiesta. Se celebra en unos días en que la cosecha está en el aire, y una tormenta veraniega puede echarla a perder.

La labor del arroz no se acaba con la recogida, pues luego se lleva a la era para romper las espigas, y de nuevo corre peligro ante la inestabilidad del tiempo. No es aquí lugar de explayarse en la etnografía arrocera, pero contaremos que su cosecha generaba una migración temporera muy importante. A la Ribera acudían jornaleros de la Marina -”els blavets”, de Requena y Utiel, -“els castellans” y de Chelva y el Villar –“els xurros”-. La paja resultante atraía a los ganados de Cuenca y de las comarcas interiores valencianas, que bajaban por cañadas, muchas de ellas hoy ya borradas ante la expansión del cultivo del naranjo.

Como antaño el arroz era puntal en la economía de Algemesí, no debe extrañarnos que pasadas las Fiestas de la Virgen, se suspendieran éstas hasta el final de los trabajos agrícolas. Y en la última semana de septiembre se celebra la conocida “setmana dels bous» -semana de los toros-, para que todos puedan disfrutarla. Más tarde nos referiremos brevemente a este colofón profano de la Fiesta.

4. LAS PROCESIONES

Creo ya haber dicho que en Algemesí se realizan tres procesiones. Cada una de ellas tiene una estructura y una funcionalidad, así como un recorrido diferente. La primera se celebra por la noche del dia 7; la segunda, por la mañana del día siguiente y, la última, general y solemne, por la tarde del mismo día.

Desde el 29 de agosto al 6 de septiembre, se celebra el Novenario en la “Capella de la Troballa” -Capilla del Hallazgo-, a las diez de la noche. Acude mucha gente y por eso es normal que muchos sigan la misa en la calle, mientras los niños juegan en la placeta abierta ante la puerta principal. Antaño, se aprovechaba para formar las cuadrillas y peñas para la fiesta de los toros.

Cuando se pone el sol el día 6 de septiembre, los dulzaineros de Algemesí -los hay, muchos y buenos-, hacen el recorrido de la Procesión General, la llamada «Volta General» -Vuelta General-. Van tocando sus instrumentos, metiendo mucho ruido con los tambores -«tabals»y avisando del comienzo de las fiestas. Esta es una costumbre ya perdida en muchos lugares. En Valencia, recibe el nombre de «Tabalá», y en Algemesí, «Cercavila» -rodea-villa-.

Ese día, al acabar la Novena, sobre las diez y media de la noche, en un pequeño entarimado, niños actores escenifican «els Misteris i Martiris» -Misterios y martirios-, pequeñas obras de teatro sacro, a modo de autos sacramentales, que representan hechos bíblicos e históricos referidos a la tradición cristiana. Como ya hemos dicho, los representan niños, menores de trece o catorce años. Algunos ponen pasión en su papel, y otros no tanto. En realidad, preceden a la Procesión. Se les puede ver, en grupo. En los portales abiertos de las casas se les llama, y en el mismo dintel representan su obrita, que les es recompensada con algunas monedas de cinco o veinte duros.

Los misterios y Martirios eran en principio, en castellano, pero dejaron de representarse en los años cuarenta. En época cercana se reescribieron en valenciano por autores nativos o vinculados a Algemesí. El texto castellano, en palabras de Vicente Castell, tenía escaso valor literario, y por eso se ha arrinconado.

Los actuales son:

-«Misteri d'Abraham i Isaac», de Vicente Castell.

-“Misteri d'Adan i Eva”, de Benito Segura.

-“Misteri de la Mare de Déu de la Salut”, de Juan Segura.

Los dos primeros son los más antiguos y de hecho, en Valencia, en el Corpus, se representa uno similar, pero de texto antiguo. El tercero es moderno, y consta de cinco cuadros, siendo el más popular aquel en el que los tres sacerdotes discuten y sortean el nombre de la Virgen.

Los Martirios son:

-“Martiti de Santa Bárbera., de Juan Fermín.

-“Martiri de Sant Bernat i les Germanetes”, de Juan Segura.

Es de destacar que en ambos casos son moros que martirizan a cristianos. Otra relación con ese afán anti-musulmán, que ya explicábamos con relación a la expulsión de los moriscos. En el primero, Santa Bárbara es sacrificada por su padre, y era muy popular en los pueblos de la Ribera. En el segundo, se narra el martirio de San Bernardo y sus hermanas, hijos del Rey Moro de Alzira y convertidos al cristianismo.

Al acabar la representación -las piezas son muy cortas-, se lanza un globo de papel al aire, y se tira un pequeño castillo de fuegos artificiales. Don Vicente Castell, Canónigo de la Seo de Valencia, citado repetidas veces aquí, rifa tortas y bizcochos para sufragar la fiesta. Los festeros arrojan desde el entarimado y los balcones circundantes, caramelos.

En este momento, han hecho su aparición pública los Festeros. Pero su labor, que comenzó un año atrás, ha sido callada y sufrida. Más tarde, hablaremos de ellos.

Desde las once de esa noche, la Banda de Música ofrece un concierto en la Plaza Mayor, conocido como la .
“Serenata a la Mare de Déu”. A las doce se interrumpe y se tiran veintiuna carcasas, a modo de salvas, en honor de la Virgen. Comienza la llamada “Nit del Retorn” que ya dijimos celebra la vuelta de la Virgen de la Salud a Algemesí que las autoridades municipales se habían llevado a Alzira. Al disparar la última carcasa, comienza a repicar la campana más pequeña de la torre de la Basílica de San Jaime. A ella se van uniendo, progresivamente y de menor a mayor, todas las demás. Finalmente, se incorporan “Les Maries”, las más grandes de todas. Todos los toques son “a brazo”, a mano. Al final, todas las campanas repican a un tiempo y se van, entonces, parando. Hay unos segundos de silencio. Esto ha representado la marcha de la imagen. A continuación, suenan las campanas mayores, “les Maries”, y se van incorporando las demás, pero ahora al revés, de mayor a menor. Al sonar la más pequeña, que representa la presencia de la Virgen, rompen a tocar todas las campanas de las iglesias de Algemesí, y se tira un castillo de fuegos artificiales. Después, continúa el concierto, y al acabar éste, se repite el vuelo. Después se repetirá a lo largo de toda la noche, de media en media hora, pero sólo en San Jaime.

Por la mañana, de nuevo se celebra una “Cercavila” por los dulzaineros, y a las diez de la mañana comienza el acto de la “Plega” o recogida de dinero. Antaño, también se ofrecían productos en especie. A medio día, al acabar, se efectúa una ofrenda simbólica a la Virgen de lo recaudado. Un producto que se solía recoger eran melones. Pero ahora, ya es dinero en metálico. A las 13 horas se efectúa un repique general de campanas, y se le canta a la Virgen la “Salve”

4.1. LA PROCESSO DE LES PROMESES

La Virgen de la Salud se encuentra todo el año en una capilla espaciosa, situada al pie de la nave de la Basílica de San Jaime. Su eje respecto al de la Basílica es perpendicular, lo cual la realza como capilla respecto a aquélla.

A las 18 horas del día 7, se baja a la imagen de su camarín y se la deposita sobre el altar de la capilla, para que los devotos le besen los pies.

A las 19 horas, se la traslada, en procesión claustral, por dentro de la Basílica, hasta el altar mayor de ésta. Es llevada por clérigos hijos de Algemesí, y seguida por los festeros. Se le canta su himno, y una vez instalada, sus Vísperas. Estos cantos corren a cargo de órgano y del Coro local, la Schola Cantorum Joan Baptiste Cabanillas. Las mujeres de Algemesí le ofrecen nardos, que después adornarán el anda. Al acabar las Vísperas, el campanario toca el “Ave María” y a continuación emprende el “Repic de la Xirivía”. Este consiste en que suena sólo la campana más pequeña, y a ésta se incorporan las demás, hasta concluir en un volteo general. Recuerda a los toques de la “Nit del Retorn”, pero es más suave. Mari Fina Vendrell me afirmó que este toque provenía de la Seo de Valencia. Como vemos, hay muchos elementos con aquella raíz.

Hagamos un inciso sobre la piedad en Algemesí. De todos los pueblos y ciudades de la Ribera, Algemesí es el más pío. Se le apoda “el Vaticanet” de la Ribera, y se asegura que en guerra civil sólo se celebraban oficios religiosos en Algemesí. Téngase en cuenta que todos los actos religiosos son multitudinarios, y que las manifestaciones de fe tienen sello de sinceridad absoluta.

Sobre las 22 horas -ya es noche cerrada- se van congregando en la plaza los participantes en la primera procesión, la “Processó de les Promesses” o Procesión de las Promesas. Se llama así porque es la elegida para efectuar las promesas o mortificaciones ofrecidas para aliviar penas o implorar favores a la Virgen. El hecho de ser nocturna ayuda al anonimato. Es casi la más informal -en términos relativos- de las tres procesiones.

Su objetivo es trasladar a la Virgen desde la Basílica a la Capella de la Troballa, donde ya hemos indicado que se alzaba la morera en cuyo tronco se encontró.

Los bailes comienzan delante del Ayuntamiento, pasan por la puerta de la Basílica, en cuyo dintel espera la cruz barroca, de plata.

Delante van los Misterios y Martirios, deteniéndose en los portales y casas en que se les reclama. Detrás las Danzas, que describiremos al final: Muixeranga, Bastones, Carxofa, Arquets, Pastoretes y el Bolero.

Al pasar el Bolero, sale la Cruz Mayor, precedida por varios dulzaineros. Tras ella bailan “Els Tornejants”, que lo hacen delante del “Guió de la Mare de Déu”, estandarte con marco barroco de plata, a tramos sobredorada, y coronada por un San Jorge matando al Dragón. Dentro del marco hay un lienzo que representa a la Virgen de la Salud dentro de la Morera y flanqueada por ángeles. Los “Tornejants”. bailan uno a uno, luego dos a dos, y así hasta que bailan todos. Se consideran los caballeros de la Virgen. La Virgen es su Dama, y por tanto lidian como en un torneo medieval. Téngase en cuenta que San Jorge era el patrón de los caballeros valencianos. Es la única danza que baila en la zona religiosa de la Procesión, que es a partir de la Cruz. El Paje saluda al Guió, se hacen “Les Floretes” y siguen. Tras el Guión se colocan las dos hileras de fieles con cirios. Tras ellas va la Virgen en su anda, y tras ella y en este orden, el clero, los festeros, la representación municipal y la Banda de Música. Finalmente, “les Promesses”, las mujeres que van descalzas cumpliendo su voto.

La Virgen la llevaban los estudiantes, pero éstos acuden cada año en menor número. La llevan, en general, voluntarios devotos.

La Procesión recorre las calles de Molí de la Vila, gira por la calle de la Capella y entra en la Capella por la puerta que da a esta calle, y que se encuentra en la pared derecha mirando hacia el Altar. Suele entrar a las dos o dos y media de la madrugada del día 8.

La entrada de la Virgen tiene un ritual que se repite siempre, en todas sus entradas. La Muixeranga monta dos torres, a ambos lados de la puerta. Todas las danzas bailan al mismo tiempo, todos los dulzaineros tocan las melodías al mismo tiempo, y mientras la imagen entra, de cara a la calle llevada en alto por sus porteadores, los Tornejants saltan alternativamente sobre uno y otro pie, apuntando con sus varas a la Virgen.

Al entrar en la capella, se retira la imagen que suele presidir la iglesia y se coloca a la Virgen sobre el Altar Mayor. La Hermandad Sacerdotal, compuesta por todos los clérigos hijos de Algemesí celebra una misa. Comienza así la “Nit de Vela a la Mare de Déu”, en la que los fieles permanecen orando. Unos entran, otros se van. Toda la noche, la Capella permanece abierta y siempre hay un grupo más o menos grande de devotos. La Virgen no está sola en toda la noche.

El contrapunto profano se da en el Patronáto, en cuyo patio sobre un entarimado se escenifican les “Lloances”. Son una serie de pequeñas escenificaciones que critican o resaltan aspectos vividos en la población desde la última fiesta. Están escritas por un poeta local, Fermín Teruel, que también las dirige. Angelita Ros, que en muchas ocasiones ha participado y participa en ellas, nos contaba que allí todo se ponía en solfa, “desde el Ayuntamiento a la última familia del pueblo”. Así se escenificaron desde el viaje a Roma, para presenciar la beatificación de una hija del pueblo, Josefa Naval, la “señora Pepa”, a la llegada del nuevo cura. A modo de ejemplo, citaremos uno celebradísimo sobre la reestructuración de la Plaza Mayor, que favoreció a un bar, en contra de la Iglesia.

Este acto comienza de dos a tres de la madrugada, y se acaba ya muy tarde. Por eso hay muchos que ya no se acuestan. Porque siempre tienen mucho público.

4.2. LAS PROCESSONETA DEL MATI

Sobre las diez de la mañana del día 8 de septiembre se congregan en la puerta principal de la Capella los participantes en la “Processoneta del Matí” -Procesioncita de la Mañana-. Anteriormente ya se han hecho volteo de campanas a las 6,30 horas, y a las 7, y a las 8 horas misas por los difuntos festeros y vecinos.

El trayecto a recorrer es corto: se debe conducir a la imagen desde la Capella, donde ha pasado la noche, de vuelta a la Basílica, bajando por toda la calle Berca hasta la Plaza Mayor. A pie, cuesta unos cinco minutos. A la imagen le supondrá unas dos horas.

Desde hace poco se han suprimido “les Banderoles”. Estos eran unos personajes vestidos con una túnica amarilla larga hasta los pies. Encima llevaban una dalmática, larga hasta las rodillas, con las barras de Aragón. El cuello lo rodeaban con una gorguera de encaje blanco. Se tocaban con una corona de latón dorado, y lucían largas barbas de estopa

Empuñaban unos estandartes, de unos dos metros y medio de altura el mástil, de la Senyera de Valencia: las barras rojas sobre amarillo, y en la parte superior una corona, flanqueada por dos “L”, sobre fondo azul claro.

Tras las “Banderoles”, vienen los “Misteris i Martiris". Y tras ellos, las Danzas en el orden acostumbrado: Muixeranga, Bastonets, Carxofa y Arquets, Pastoretes y el Bolero.

Inmediatamente, la Cruz Mayor, “els Tornejants” y “El Guió”. El ritual es el mismo de la víspera. Cuando el Bolero sale ya calle abajo, ocupa el vano de la puerta el Guión, ante el cual los “Tornejants” hacen las llamadas “Floretes”, figuras solos o en pareja, siempre de cara al Guión. Debe añadirse que, si en el transcurso de la procesión hay un retablo cerámico de la Virgen, entonces el homenaje se hace al retablo, no al Guión.

En principio, ante el Guión en el vano, uno a uno, todos los Tornejants hace su “Floteta” y después lo hacen a parejas, con el ritmo sobrio del tabal o tambor. Después echan a andar y al entrar en la calle Berca ejecutan “La Fuga”, su más espectacular mudanza. La bailan todos, los seis danzantes, menos “el Paje”. De todas formas, remito al lector curioso a la explicación detallada de las Danzas en la parte siguiente.

Es normal que al pasar las Danzas, haya entre el público algún antiguo bailador, al cual se le ofrece tomar parte en ella por un baile. Esta costumbre se da sobre todo en “els Bastonets”, y también en el Bolero y en “els Tornejants”. Esta costumbre no es privativa de esta Procesión, pero sí es más abundante y visible.

La gente se agolpa desde los balcones, adornados con colchas y cubertores de damasco y ganchillo, y se asoman desde las grandes puertas de las casas, abiertas de par en par, repletas de sillas donde se sientan amigos y familiares. En muchas de ellas se suplica a los bailadores que dancen, y obsequiándoles con donativos en metálico para ellos, que recogen los “botargas”, o bien con bebidas, pastas o refrescos.

La imagen sale de la Capella, llevada por los mozos que se encuentran haciendo el servicio militar, y que acuden de uniforme. Depositan las gorras sobre el anda, a los pies de la imagen.

Antes de seguir adelante, conviene explicar un inciso. La imagen va elevada sobre una pequeña columna cubierta de flores y de espigas de arroz. De esta forma, se simboliza su protección a este cultivo. El origen de este adorno, según nos explicó Mari Fina Vendrell, es que, tras la guerra civil, se rehicieron la imagen y el anda, ambos quemados. Unos años después aparecieron los faroles antiguos, y al acoplarlos, se descubrió que para acoplarlos a la nueva anda había que elevar a la Virgen un palmo, porque si no los faroles la tapaban. Para adornar esa columna, se coloca tan singular y simbólico adorno. Delante de la imagen iba, antaño, la Reina de los Juegos Florales, que se celebraban dos o tres días antes, y su Corte. Al suspenderse este acto la sustituyó la Fallera Mayor y su Corte. Pero sólo acude si los festeros la invitan y ella desea. Por tanto, no asiste siempre. Tras la Virgen va el Clero, los Festeros, el Ayuntamiento con maceros y la Banda de Música.

Entre las filas de fieles que siguen al Guión y preceden a la imagen, destacan los comuniantes y comuniantas de ese año, así como unos niños que van vestidos de San Juan Bautista, con una túnica de borrego que descubre un hombro y se liga a la cadera opuesta al hombro cubierto, sin mangas, muy corta, con un bastón terminado en cruz, con una banderita o estandarte azul, y que llevan arrastrando de una cuerda a un corderito con una capita sobre el lomo, también azul. El niño calza sandalias. Antaño, me comentó Vicent Monzó, eran muy abundantes, pero en el año pasado se vieron muy pocos.

Rodeando al anda van unos personajes, los “Volantes”, malformación de su vestimenta, que recibía el nombre de “traje de volantes”. De ellos hablaremos en la Procesión General.

Al llegar al centro del primer tramo de la calle Berca, adosada a una casa al lado izquierdo según se va en el recorrido, hay una fuente, rodeada de una verja de algo más de un metro de altura, y con un bello retablo cerámico en el muro. En este lugar, según la tradición, se enterraron las raíces de la morera en cuyo tronco se había aparecido la Virgen, y ahí brotó esa fuente. Es tradicional bailar allí delante. “Els Bastonets” efectúan una Danza normal, pero la interrumpen, tocando el dulzainero “la Muixeranga”, y en ese instante quedan con los brazos extendidos hacia adelante, paralelos al suelo, y el bastón sujeto por las dos manos, como homenaje a la Virgen, mirando al retablo. La fila más próxima de rodillas, la de atrás, de pie. Así quedan, hasta que al acabar de sonar la melodía -que dura unos segundos- reemprenden la danza que estaban ejecutando.

En este lugar, “Els Tornejants” ejecutan “Floretes”, como ante el Guión al salir de la Capella. También bailan en una capilla de monjas. Conforme pasa la Procesión, los balcones se vacían y los portales se cierran. Todos acuden, por puertas laterales, a la plaza, para ver la entrada de la imagen en la Basílica.

Conforme las Danzas llegan a la Plaza, penetran en la Iglesia Basílica, llegan a bailar a los pies del Altar y sólo entonces consideran terminada la “Volta” o Procesión y salen de nuevo a la plaza. Todos los bailes, menos “els Tornejants”, que ejecutan “La Fuga” en la esquina del Ayuntamiento, y esperan a la imagen.

Cuando la Virgen llega ante la puerta de la Basílica, los quintos la alzan con sus brazos. Todas las Danzas rompen a bailar al mismo tiempo, mientras los de la Muixeranga elevan torres flanqueando la puerta. “Els Tornejants” le apuntan con sus varas, y saltan sobre un solo pie, alternativamente, cimbreando las varas. La Virgen, de espaldas a la Basílica y de cara a la plaza, hace un amago de entrar, pero al llegar al dintel vuelve hacia la calle, y “els Tornejants” retroceden, saltando de espaldas. Nuevo intento, y nuevo retroceso, hasta que a la tercera vez la imagen entra casi en volandas, y es depositada sobre el Altar Mayor, mientras las Danzas bailan; el remate esférico de la Carxofa se abre en gajos y salen de ella, volando, unas palomas. Un globo de papel se eleva. La Banda de Música ha tocado la “Marcha Real”, mientras cada dulzainero tocaba su Danza.

Depositada la imagen, comienza una Misa Mayor cantada y concelebrada. Suele presidirla un alto cargo eclesiástico. Antaño, aprovechando que la plaza se quedaba desierta, el “coeter” instalaba los fuegos para la “mascletá”, que se disparaba al acabar la misa. Ultimamente y para más seguridad, se monta y dispara en el Parque Salvador Castell, cercano, donde unas semanas después se instalarán las barracas de las Peñas de la Semana de Toros.

Después de misa se impone ir a comer, y descansar para la Procesión General. Ese día en las casas se come la típica paella de conejo y verdura, o bien puchero con pelotas de carne.

4.3. LA PROCESION GENERAL

A las siete de la tarde se inicia una misa en la Basílica. A las ocho, comienza a salir el cortejo, con el orden habitual y ya descrito. Primero “les Banderoles”, recientemente eliminadas. Después, “els Martiris i Misteris”.

En la puerta del Ayuntamiento la Muixaranga ejecuta “el Ball”, y ya después comienza a efectuar sus torres. En la puerta de la Basílica monta “L'Alta”, torre humana de cinco pisos, con base de ocho hombres, tres al tercer piso, un hombre al cuarto y un niño sobre los hombros de éste. En un alarde de habilidad, el niño abre los brazos en cruz y extiende una pierna, sosteniéndose sólo con una.

Detrás salen los grupos de “Bastonets”, la “Carxofa” y “els Arquets”, “les Pastoretes” y el “Bolero o Llauradores”.

De nuevo la Cruz Mayor, barroca, cierra la parte profana y abre la sacra, con “els Tornejants” y el Guión, y tras él los niños y niñas de Primera Comunión. Antaño desfilaban también “Morets”, niños vestidos de moros, “Sant Joanets”, o vestidos de San Juan Bautista, y “Mares de Déu de la Burreta”, una niña vestida de Virgen María, con una imagen del Niño Jesús en los brazos, montada en una burra. Representaba la huída a Egipto.

Detrás del público y fieles, comienzan los Personajes Bíblicos. Son personas vestidas con trajes que imitan a los que, presumiblemente, se llevaban en las épocas históricas de Israel y Roma. Su iconografía está basada en grabados y estampas populares del siglo XVIII y XIX. Hasta 1968, estos trajes se alquilaban en la conocida Ropería Insa, de Valencia, que también suministraba los trajes de las Danzas. Pero desde esta fecha, y sobre todo, desde 1972, un grupo de antiguos alumnos del Colegio de los Maristas decidieron crear un grupo, la Asociación de los Trajes Bíblicos, para impulsar la recuperación de todos los personajes, reducidos por esas fechas a unos pocos y simbólicos.

Los portadores de esos trajes, al igual que en el Corpus de Valencia, eran mercenarios, personas que cobraban un jornal por salir, y que solían ser gente pobre, borrachos, y que deslucían el acto. La Muixeranga, igualmente, la integraba este mercenariado

En la actualidad, se han recuperado muchos personajes, “figuras”, y hay en proyecto bastantes más. Un movimiento similar ha animado también -¿coincidencia?- a la Procesión del Corpus de Valencia.

Esta representación vivida de la Biblia, en especial del Antiguo Testamento, proviene, a mi entender, de las representaciones de Autos Sacramentales y Misterios, tan en boga en la Baja Edad Media. En Valencia está documentada su presencia en la Procesión de el Siglo XV, y de allí se extenderían por muchos pueblos y ciudades, que alquilaban ropajes y símbolos en la citada Insa o en la desaparecida Ropería de Castellote.

Debió introducirse en Algemesí en el siglo pasado, o quizá antes. En todo caso, las citadas Roperías facilitaban desde los trajes y atributos simbólicos, a colgaduras, estandartes, gigantes y cabezudos. Todo era cuestión de lo que los festeros se quisieran gastar. Por ejemplo, ha habido años en que, tras las Banderolas, figuraban los “Nanos” –cabezudos- y “Gegants” -gigantes-, por pura liberalidad del barrio festero. Pero no es normativo.

Lo más importante es destacar que esta costumbre arraigó de tal forma, que adquirió en Algemesí rasgos propios y distintivos.

Antes de empezar, conviene matizar que los trajes ya no son foráneos, están hechos en Algemesí bajo la dirección de Mari Fina Vendrell, nuestra informante en cuanto sigue, todos ellos sufragados por particulares, a quienes les pertenecen.

En primer lugar, desfilan los Patriarcas:

-Noé, llamado popularmente “L"Agüelo Colomet”, por la paloma que lleva en la mano. Lleva luengas barbas, y camina apoyado en un bastón.

-Abraham, con un cuchillo, con el que iba a sacrificar a su hijo.

-Isaac, con un haz de leña al hombro para cumplir su propio sacrificio. “

-Rebeca, con el cántaro.

-Jacob, padre de las Doce Tribus, totalmente vestido de blanco.

-Sus Doce Hijos, cabezas de las Doce Tribus de Israel. Cuando se hicieron estas figuras para el Corpus de Valencia, se imitaron las figuras que de éstos hay en las columnas de la Iglesia de los Santos juanes, en la misma ciudad. Como estas figuras eran de escayola, totalmente blancas, los Doce Hijos y Jacob van totalmente vestidos de blanco, incluso llevando, en Algemesí, unas caretas blancas -en Valencia llevan barbas claras-. De ahí el mote de “Els Blancs” -los blancos-. Como en las imágenes uno aparece con un fiero león, su correspondiente figura personal lleva, encadenado, un perro.

-Raquel, con un niño, que figura su hijo, Benjamín -que también está entre los Blancos-.

Siguen los Caudillos de Israel:

-Moisés, con las tablas de la Ley.

-María, con un pandero, seguida por cuatro mujeres de la Casa de Moisés.

-Josué, vestido como un soldado romano, con armadura y casco dorados. Lleva en la diestra un espadín, y la siniestra un sol metálico, de unos 30 cms. de diámetro, con un mango. De cuando en cuando se detiene, alza el sol, y lo golpea con el espadín. Así indica el portento cumplido a su súplica: el sol se paró.

-El Candelabro de los Siete Brazos, llevado en unas angarillas por dos hombres, y que representa el caminar por el Desierto y el camino hacia la Tierra prometida. Es uno de los “puntos clave” de la procesión. ¿Por qué?

Uno de los complementos indispensables al traje bíblico masculino son las frondosas barbas y luengos bigotes postizos, fijados a la piel por cola. Pero el sudor, el movimiento de los labios o una simple sonrisa despegan estos elementos. Con frecuencia se debe acudir, bien al Arca de la Alianza, o bien al Candelabro, donde se encuentran sendas botellitas de goma.

Por otro lado, tan largo recorrido hace necesario el refresco, también instalado en estos lugares estratégicos.

Tras el Candelabro de Siete Brazos va Aarón. “

-Aarón, vestido como Sumo Sacerdote, y que lleva un recipiente de incienso. Va seguido por

-Dos Turiferarios, sacerdotes hebreos con incensarios.

-La Parra o Parreta: representan a los espías que Moisés envió a la Tierra Prometida, y como muestra de su fertilidad trajeron una monumental parra de vid enrollada a un palo y llevada por dos hombres. Para su confección, se cosen decenas de racimos de uva. Esta uva será el postre del “Sopar del Raïm” -cena de la uva-, que se celebrará pocos días después entre los pertenecientes a la Hermandad o Asociación de los Trajes Biblícos, como fin de fiestas.

-El Arca de la Alianza, gran caja pintada y decorada, coronada por dos ángeles, y llevada con pértigas laterales por cuatro hombres, y rodeada por otros cuatro niños con hachones encendidos.

-Déborah, con una palma de palmera.

-Noemí y Ruth, con espigas de trigo en las manos.

-Samuel, con el cuerno de los óleos sagrados.

A continuación, los Reyes de Israel:

-Jesé, con corona.
-Saúl, con corona y cetro.
-David, con el arpa.
-Salomón, con los planos del Templo.

De nuevo profetas y heroínas.

-Elías, con un pequeño carro estilo romano dorado, en la mano.
-Eliseo, su discípulo, con bastón.
-Judith, con la espada, seguida de una doncella que lleva en un saco una peluca que figura la cabeza de Holofernes.
-Tobías, con un pez, acompañado del Angel.
-Esther, vestida de reina -uno de los trajes más espectaculares-, con complicado peinado, cetro, y seguida de dos damas.

Siguen los profetas que anunciaron la venida de Cristo, con pergaminos en las manos:

-Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.

Siguen los Doce Apóstoles, que en realidad son catorce. Cada uno de ellos lleva un símbolo que le acredita como tal: San Pedro, las llaves; San Andrés, la cruz en aspa, etc.

Tras los Apóstoles, y ya inmediatamente ante la Virgen, van los Patronos: San Jaime, vestido de peregrino, Patrón de la Basílica; San Onofre, de penitente, Patrón de la Ciudad; San Vicente Ferrer, de fraile dominico, Patrón del Reino; San Vicente Mártir, de diácono, Patrón de la Diócesis.

Quedan muchos más personajes que antaño desfilaban, y que se pretende su recuperación: Así, el santo Job, o el Patrón de la segregación de Alzira, San Sebastián, vestido de soldado romano.

También, y antes del Apostolado, deberían ir los miembros de la familia de Jesús: San Zacarías y Santa Isabel, San Juan Bautista y San José.

Tras el Apostolado y antes de los Patronos, estarían “Els Cirialots”, personajes del Corpus Valenciano: son veinticuatro hombres vestidos con túnicas blancas que cargan un cirio de casi dos metros de altura, con ayuda de una correa en bandolera. El cirio es de madera, y sólo el último palmo, sobre un plato de latón, es de cera, ardiendo... El cuenco evita quemaduras de cera derretida.

Pero volvamos a la actualidad. La Virgen deberían llevarla “Els Vestits de Volants” -Los vestidos de Volante-. Ahora llevan un traje de gregüescos y capa corta granate, camisa blanca y cabeza descubierta. Rodean a la imagen, pues estas figuras han ¿perdido? el deber de transportar a la imagen. Tras la guerra, con la decadencia de la Procesión, nadie estaba dispuesto a ser “Volant”. De ahí que las Cofradías de Semana Santa, y más tarde las Fallas, se repartieran el trayecto para llevar a la Virgen. Hace poco se han querido reconstituir, pero se han encontrado con este problema.

También se les ha criticado el no haber realizado una fidedigna reconstrucción del traje que, por otra parte, se han perdido todos los ejemplares, no quedando sino piezas sueltas. Mari Fina Vendrell nos explicó la composición del traje antiguo:

Es un modelo del siglo XVII. Llevan un chaleco, con una pechera redonda desde los hombros de tisú de plata, con el anagrama de María al pecho, y adornos de hilo de oro. Se le acoplaban unas mangas de tisú hasta el codo, y desde allí a la mano de encaje, adornada con lazos azules rematados en oro.

Las piernas hasta las rodillas iban cubiertas con gregüescos de terciopelo negro, con acuchillados, y hasta los pies medias blancas caladas.

La espalda la cubrían con una capa, que les llegaba a medio muslo, de terciopelo negro. Sobre ella se colocaban una capa más corta, a modo de sobrecapa o esclavina, de tisú de plata, con flecos y bordados de oro. Había una competencia por ver quién podía llevar esta sobrecapa más bordada y rica. Algunos se bordaban las iniciales. Caída a la espalda llevaban un sombrero tipo boina, con plumas.

A la cintura, llevaban colgando un pañuelo. Cuando portaban a la Virgen, en el pañuelo iba bordada ésta; si llevaban al Cristo de la Agonía, el bordado era éste. Como se ve, el papel del “vestit de volant” era portar a la Virgen o al Cristo. Solían ser jóvenes y de buenas familias, pudientes, de Algemesí. Una de las razones de su desaparición, nos apuntó Mari Fina Vendrell, pudiera ser la reforma del anda en 1947. Al ser ésta demasiado pesada, resultaba imposible transportarla todo su recorrido. De ahí el cansancio de estos jóvenes, y su sustitución, turnada, por los cofrades y falleros.

En todo momento, “Els Volants” rodean a la imagen, en todas sus procesiones, pero sólo tienen ocasión de llevarla en la Procesión General, en un tramo.

Tras la imagen va, como es costumbre, el clero y los Festeros, éstos llevando cirio. Detrás, los maceros y el Ayuntamiento, sin cirio, y la Banda de Música, Estos maceros son dos, y van vestidos con gramallas, y sobre sus hombros llevan las mazas municipales, de plata.

Detrás de la Banda de Música no faltan humildes devotas que cumplen votos y promesas.

La procesión o “Volta” General sigue un itinerario diferente y aún contrario a los anteriores: entra por la calle Valencia, a buscar el del Mont, gira por la calle Virgen de los Dolores, y de nuevo gira para salir a la calle Berca, hacia la Capella. Gira por esta calle hacia la de Molí de Vila -en dirección contraria a la Procesión de las Promesas-, tuerce por Nou del Convent, Fusters y sale a Montaña. Esta calle, prácticamente un bulevar, cuenta con comercios y es calle burguesa por excelencia. Aquí las Danzas, sobre todo “els Tornejants”, se lucen. La gente, sentada a la puerta de sus casas, invita una y otra vez a los bailadores, y les engrosa la bolsa de su botarga, para que bailen a la puerta. De esta forma, la procesión se retrasa, se para, y ya van festeros o personajes bíblicos para acicatear el paso, comitiva avante.

La Procesión, de esta forma, es solemne, pero no suntuosa o pomposa. Es viva, alegre, cargada de situaciones cómicas y graciosas. Fatigosas, devotas y profundas.

La imagen entra de nuevo en la Basílica, igual que lo hizo por la mañana, con las Danzas bailando a un tiempo. La hora ronda las dos o las tres de la madrugada del día nueve. La Virgen es depositada en el Altar Mayor, de donde será trasladada a su Capilla. Las Fiestas religiosas se han acabado. Comenzará entonces la más modesta fiesta de calle en la que lleva su nombre, con Novenario y Misa. Y dos semanas después, comenzará la Semana de Toros. Pero esto, lo dejaremos para el final.