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DANZAS DE PALOTEO Y REPRESENTACIONES DRAMÁTICAS EN LA CABRERA BAJA (LEON)

CASADO LOBATO, Concha

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 133.

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La Cabrera Baja es una comarca leonesa en la que han pervivido, hasta época reciente, viejas costumbres y antiguas danzas de paloteo, en representaciones dramáticas de tema religioso o profano. En el pueblo de Santa Eulalia hemos recogido "los parlamentos" de aquellos personajes que intervenían en la "Danza del glorioso San Antonio de Padua". Danza que se representó -por última vez, hasta ahora- en 1945. Todavía viven en este pueblo varios de los intérpretes, y conservan el manuscrito que transcribiremos a continuación. En el cercano pueblo de Nogar fue muy nombrada la "Danza de Santa Genoveva", cuyo texto publicaremos próximamente en esta misma revista, así como la "Danza de la guerra de Melilla". También es recordada la "Danza de Carlomagno", en el pueblo de La Baña (1), y la "Danza del rey Nabucodonosor", que se representaba en Corporales (Cabrera Alta) con motivo de la festividad del Corpus Christi (2).

Resulta sorprendente el haber encontrado los textos romanceados de todas estas Danzas y, más aún, el constatar el interés y el agrado que tenían las gentes por recordarlos y cantarlos. Quizá en la escuela local se deberían conocer y valorar estas tradiciones que han estado tan profundamente arraigadas en el pueblo.

La Danza de Santa Eulalia de Cabrera tenía lugar el día 13 de junio, fiesta de San Antonio de Padua. Por la mañana en la Santa Misa, solía cantarse el Ramo, al terminar salía la procesión con los danzantes. A la tarde tenía lugar la representación de la vida y milagros del santo. En ella participaban diez personajes: ocho danzantes, más la Dama y el Gracioso (además del músico, que animaba los paloteados con los sones de su gaita de fuelle). Los principales personajes son: el rey cristiano y su esposa (la Dama), padres de San Antonio, el propio santo, su fiel criado y su sabio maestro. De la parte de los moros están: el rey moro (o turco), y otros tres moros. La misma persona interpreta a veces distintos papeles. El Gracioso desempeña el suyo habitual, como en otras danzas, y tiene aquí también sus "parlamentos".

La indumentaria de todos estos personajes, a excepción de la Dama y del Gracioso, es siempre la misma: calzón de lino y camisa blanca, y un pañuelo de colores, con "cerras" o flecos; a modo de banda; cruzado sobre el hombro derecho (los cristianos) y sobre el izquierdo (los moros). A la cabeza, sombrero adornado con cintas y plumas. La Dama, que es un muchacho, tiene todo un tocado blanco y viste las mejores prendas festivas que haya en el pueblo. El Gracioso, mal vestido, lleva en la mano un palo con un boto de mazar la leche, con el que se abre paso y fustiga de vez en cuando al auditorio para que agranden el corro.

La vida y milagros de San Antonio de Padua se divulgó mucho en versos romanceados, que se publicaron en pliegos de cordel (3). Y, probablemente, el autor de estos textos de Santa Eulalia de Cabrera se basaría en alguno de ellos, adaptándolo a una representación popular en la que se narran con viveza, y se escenifican, la vida y los milagros del Santo.

Sobre la melodía de estos versos, Joaquín Díaz ha tenido la amabilidad de escuchar las grabaciones (4) y de enviarme las siguientes notas:

La melodía es un prototipo bastante frecuente entre los romances religiosos tardíos, con cuatro frases musicales que se repiten, imitando alguna (en este caso la segunda) determinadas fórmulas gregorianas; se observa en la grabación una tendencia, en los diferentes cantores que la interpretan, a hacer bemol el mi natural en la cadencia.

Agradecemos a Antonio Carreras, vecino de Santa Eulalia, poseedor del manuscrito, todos los valiosos datos que nos proporcionó en nuestra visita a este escondido pueblo, situado en las cercanías de la Sierra Cabrera, por cuyos caminos pedregosos se cruza a la también arcaizante comarca zamorana de Sanabria.

DANZA DEL GLORIOSO SAN ANTONIO DE PADUA, TRASLADADA DE UN VIEJO PADRON, CON FECHA 22 DE MA YO DE 1945.

JUAN CARRERA, natural de Santa Eulalia de Cabrera, 1945.

ALABANZA AL SANTO (5)

Oh, Jesús Sacramentado,
Rey de los cielos y tierra,
da luz a mis torpes labios,
poner la voz en mi lengua.
Con la ayuda del Señor
y la Virgen, madre nuestra,
el obsequio de este pueblo,
el que hoy la fiesta celebra,
si me prestáis atención
le explicaré con certeza
una historia prodigiosa
del nacimiento y tragedia
de San Antonio de Padua
del que hoy celebra la Iglesia.
Fueron gloriosos sus padres,
de gran linaje y nobleza.
Su padre se llamó Martín,
de Volan (sic} por descendencia,
y a su madre la llamaban
María de los Tabena (6).
Natural de Lisboa,
corte muy rica y excelsa
del reino de Portugal,
donde el Santo se venera.
Allí nació nuestro Santo,
en su crianza primera
le ofrecieron al Señor
y le pusieron a la escuela.
En poco tiempo aprendió
todas las artes y ciencias,
se marchó de aquel estudio
a principiar su carrera.
En Santa Cruz de Coimbra
se metió en una escuela
de San Agustín el Grande,
rico doctor de la Iglesia (7).
Allí recibió el primer hábito
y su religión profesa,
y luego se aborreció
de las cosas de la tierra.
Y después pide licencia
para ir a la soledad
y dejar aquella regla.
Obtúvola del prelado
y luego pasó a la Sierra
de Carcabuey, donde estaba
San Francisco y su escuela.
Se metió en su convento,
y le pide la licencia
para recibir el hábito
y guardar su santa regla.
Allí estuvo nueve años
haciendo gran penitencia,
que era el ejemplo de todos
en ayunos y asperezas.
Desde allí pasó a Padua,
donde hizo su residencia
por otros nueve o diez años,
y no contento con ella
volvió a pedir permiso,
y con lágrimas muy tiernas
se despidió San Antonio
de aquella ciudad entera.
Desde allí embarcó a Africa
y, por Divina Providencia,
trastornó el viento la nave
y desembarcó en Macena (sic).
Allí empezó a predicar
en la lengua portuguesa,
mas permitió el Señor
el que todos le entendieran.
Con esta predicación
de nuestra ley verdadera
convirtió a los sarracenos
y a todos cuantos lo oyeron.
Desde allí pasó a Tolosa
y rodeó toda la Francia
donde hizo muchos milagros
y convirtió muchas almas.
Luego que entró en la Gascuña,
curó a una doncella
que desde su nacimiento
estaba tullida y ciega.
A un mancebo curó,
de una gota serena,
con la señal de la cruz
que hizo sobre su cabeza.
Y a una noble matrona,
que padecía la molestia
de un fuerte flujo de sangre,
sin que remedio tuviera,
la llevan a San Antonio,
y luego que la presentan
sólo con mirarla el Santo
cobró la salud entera.
Ya se marchó de la Gascuña,
a naciones extranjeras,
y rodeó toda la España
predicando el Evangelio
y la doctrina cristiana.
Eran tantos los milagros
que San Antonio obraba,
que a los ciegos les da vista
y a los mudos les da habla,
y a los tullidos les da piernas,
y otras cosas muy extrañas.
Pero viendo nuestro Santo
que su vida se apagaba,
luego trata de retirarse
a un convento de monjes,
convento muy religioso
que llaman de Santa Clara.
Recibió los Sacramentos
y entregó a Dios su alma,
y de que muerto le llevaron
a un convento de Padua.
Murió de treinta y seis años,
edad florida y gallarda,
sigamos todos su ejemplo
y observemos la ley Santa.
Pidamos perdón, de veras,
de nuestras culpas pasadas.
y vos, glorioso San Antonio,
en quien tengo confianza,
nos deis fervor y amparo
para explicar esta danza.
(Fin de la Alabanza)

Principia el REY CRISTANO

Qué es esto, Dios poderoso,
qué es esto, Jesús amado,
quién podrá agradeceros
un beneficio tan alto
como el que a mí me habeis hecho
y en mi casa habeis obrado.
Qué te parece, mujer mía,
qué gracias iremos dando
a nuestro Dios poderoso
que nos favorece tanto
con darnos un tierno infante
que tanto hemos deseado.
Pues ya que Dios nos lo ha dado,
quiero que a Dios le ofrezcamos,
pues que a guiarlo vea,
niño de tan tiernos años,
y las muestras de virtud
que a cada paso va dando.
Entreguémoslo a un maestro,
que nos lo vaya enseñando,
pues yo de por mí no puedo,
bien ves que soy empleado
en las obras del ejército,
y que no puedo dejarlo,
que nuestro rey D. Alfonso
tiene puesto en mí el encargo
de todas las divisiones
de este reino lusitano (8).
Pues espero tu consejo,
ver lo que quieres que hagamos
con nuestro hijo querido,
pues yo tu consejo aguardo.

DAMA

Qué quieres que te responda,
esposo mío muy amado,
siempre te he obedecido
a cuanto me has preguntado.
Pues pongámoslo al estudio,
creo que será acertado,
pues en aquesta ciudad
hay un maestro afamado,
Provincial de los canónigos,
que tomará a su cargo
a nuestro hijo querido
pagándole un salario.

REY CRISTIANO

Ea, voy a saberlo,
con mucha prisa y cuidado,
si nos lo admite en su cátedra,
para más bien destinarlo.

(Marcha el rey paseando a donde está el 3.º cristiano y, llegando, dice el rey)

Dios os guarde, gran Señor,
catedrático afamado,
vengo a pedirte un favor
que te será declarado:
si me doctrinas un hijo
en los misterios sagrados
y en todas las demás partes
que comprenden a un cristiano,
que yo te daré doblones
y todo lo necesario.

TERCER CRISTIANO

Oh, capitán general
del ejército nombrado,
el favor que me has pedido
ya te lo tengo otorgado.
Yo daré estudio a tu hijo,
con mucho placer y agrado,
pues, de lo que él he oído,
pienso será buen cristiano.
Yo le enseñaré las ciencias
y cuanto sea necesario,
y después de todo esto,
desde que bien enseñado,
ha de ser en ésta cátedra
bien querido y estimado
y así remítelo luego
que yo lo estoy deseando.

REY CRISTIANO

Pues con vuestro parecer
yo me vuelvo a mi palacio,
yo remitiré a mi hijo
por un humilde criado.

(Marcha el rey a un sitio, y llegando le dice a su hijo Antonio, que hasta entonces estará a la derecha de su padre y de su madre, que es la Dama)

REY CRISTIANO

Recibe mi bendición,
hijo mío muy amado,
a una cátedra insigne
ya te tengo destinado,
de esta ciudad de Lisboa,
donde serás enseñado
en los misterios divinos
y sacramentos sagrados.
Mira que no estés ocioso,
en lo que sea de tu cargo,
ser obediente al maestro,
a niños, jóvenes y ancianos.
Servirás a Dios en todo,
Y a la Virgen del Rosario,
para que ésta te conduzca
a los juicios más altos.
Adiós, (9) Antonio querido,
que el tiempo se va pasando
para que tomes la marcha,
tú y mi leal criado.

(Amaga al2.º cristiano)

Iros en su compañía
hasta dejarlo entregado.

(Póstrase Antonio de rodillas delante de su padre y madre y, así puesto, dice el santo)

SAN ANTONIO

Adiós, mi padre querido,
adiós, madre muy amada,
dazme (sic) vuestra bendición
para dejar vuestra casa,
pues les obedezco en todo
y cuanto ustedes me mandan.
Pues ahora voy al estudio,
a la cátedra nombrada,
allí serán mis principios,
pero no apago las ansias
de ponerme en la carrera
de la religión cristiana.
Por mí no tengais pesar,
que la Virgen Soberana
me ha de ayudar, y su hijo,
en todas las asechanzas
que el enemigo me ponga,
y para tomar la marcha
quiero besar vuestras manos,
pues ya el criado me aguarda.

(La Dama abraza a su hijo Antonio y al mismo tiempo le dice ella)

DAMA

Adiós, hijo, a quien yo tuve
detenido en mis entrañas
nueve meses, y ahora quieres
dejarme sola y extraña.
Tu padre se va a la guerra,
y tú al estudio marchas,
Dios te dé su bendición
y no olvides las palabras
que tus padres te enseñaron
de la doctrina cristiana.

(Bésale San Antonio la mano a sus padres, se levanta y dice el 2.º cristiano}

SEGUNDO CRISTIANO

Señor, yo estoy esperando
lo que vuestra alteza mande,
si he de marchar con vuestro hijo,
ya me parece mucha plática.
Tomemos luego el viaje,
antes que más tarde se haga,
no hay acción que más me disguste,
que las cosas muy tardadas.
Y, así, marchemos, Antonio,
a principiar la jornada.

(Marchan el2.º cristiano y el Santo, llegando los dos a donde está el 3.º, hacen la venia y dice el 2.º)

Aquí vengo, gran señor,
con mucha prisa y cuidado,
a entregaros a este niño,
que así lo manda mi amo,
que lo tomes como hijo
y quede de vuestro cargo.

TERCER CRISTIANO

Volveos, buen mensajero,
y decirle a vuestro amo,
que el niño queda seguro,
bien querido y estimado,
yo cumpliré exactamente
con todo cuanto me ha mandado.

(Ahora San Antonio se pone en su lugar de 4.º cristiano, y el 2.º se vuelve al suyo. Y llegando dice el 2.º al primero, que es el rey)

SEGUNDO CRISTIANO

Antonio queda en el colegio,
con mucho placer y agrado

(Le responde el Rey al 2.º cristiano )

Con la nueva que me traes
de que queda colocado
pues es honra y alabanza
bailemos un Valenciano (danza)

(Después dice e14.º cristiano, que es San Antonio, al 3.º cristiano )

CUARTO CRISTIANO: SAN ANTONIO

Muchas gracias debo darte,
maestro mío, muy amado,
por las ciencias que me enseñas
de los misterios sagrados,
pero mi pecho está triste,
mi corazón palpitando
por todo lo que me enseñas
en los negocios sagrados.
Tengo un aburrimiento
y un disgusto a todo cuanto
me puede ofrecer el mundo
y, así, si es de vuestro agrado
concederme la licencia
para salir de este cargo
y marcharme a un monasterio,
que quiero tomar el hábito
del sagrado San Francisco,
que es religión de descalzos.
Y así a ver lo que respondes
porque estoy determinado
el servir a Dios del cielo
con el voto que he firmado

TERCER CRISTIANO

Oh qué relación tan triste.
la que me has manifestado,
quitaros de mi presencia,
quedo yo desconsolado,
discípulo más amante,
en mi cátedra no ha entrado,
pero si tienes el gusto
de ponerte solitario,
la licencia te concedo,
Dios te tenga de su mano.

(El Santo dice: )

Hechazme (sic) la bendición,
con vuestra preciosa mano,
y con esto me despido;
adiós. mi dulce prelado

(El 4º de la izquierda dice al Santo que pasa de la la derecha a donde el 4.º de la izquierda)

ERMITAÑO FRANCISCANO*

(* En el manuscrito se suele indicar el personaje con el numero y el lugar que ocupa (1.º derecha, 1.º izquierda, etc.), pero en ocasiones nos ha parecido conveniente identificar al personaje con su nombre).

Dime. Joven, de dónde eres,
que en el traje te veo
puedes ser de reino extraño,
y quiero saber, por cierto,
la mano que te guía
por este grande desierto,
que van (sic) para cuarenta años
que habito en el monasterio (10)
y no ví joven tan lindo,
ni de rostro tan sereno,
y así dime la verdad:
qué propósito o qué intento
te trajo a esta soledad
y por este monasterio.
Si quieres tomar el hábito,
ahora puedes hacerlo.
que te admito por hermano
en la religión que tengo,
seguirás la Santa regla
y serás mi compañero.

DICE EL SANTO

Señor, yo soy portugués,
y cristiano verdadero.
Soy natural de Lisboa,
corte de aquel mismo reino,
y desde mis tiernos años
siempre he tenido el deseo
de hacer vida solitaria
o meterme en monasterio,
para que pueda servir
a aquel Señor verdadero,
y así ahora te declaro
que el propósito que tengo
es tomar el santo hábito
y ser vuestro compañero.

ERMITAÑO FRANCISCANO

Pues si lo queréis tomar,
prevenido te lo tengo,
pero antes de recibirlo
tienes que proponer luego
las renuncias de tus cosas
que dejas allá en tu reino;
sean fuertes heredades,
artes, oficios y empleos,
y si no me das palabra
de que cumples todo esto,
no puedes ser nuestro hermano,
y todo esto te prevengo.

SAN ANTONIO

Todo tengo renunciado,
en mí no hay otro deseo
sino de tomar el hábito
y así echázmelo luego.

(Echale el hábito y luego que San Antonio lo recibe dice )

Ahora sí que estoy contento,
gracias a Dios verdadero
que me ayudó a conseguir
todo mi querer e intento.
Luego que recibí el hábito,
quedé tan loco y suspenso,
que no sé donde me hallo
con la alegría que tengo.
Ya me dan revelaciones,
mandadas por Dios del cielo,
de que vaya a predicar
por los reinos extranjeros.
Si vos me dais licencia,
la recibiré al momento,
pues convertir pecadores,
siempre ha sido mi deseo.

ERMITAÑO FRANCISCANO

Pues si tienes ese gusto,
para cumplir tu deseo,
parte luego a predicar
a los reinos extranjeros.
Principiarás por el Asia
y, desde allí, pasa a Marruecos,
dando vuelta por la playa
en la Mosca y Provenza,
y otras naciones extrañas,
para convertir las almas.

SAN ANTONIO, dice:

Adiós, mis dulces hermanos,
de mi primera guirnalda,
que yo voy a predicar
por Polonia y Alemania.

(Marcha predicando San Antonio por detrás de la banda izquierda)

Oh pertinaces herejes,
incrédulos que habeis oído,
confesad vuestros pecados,
que mi Señor Jesucristo
os los perdonará todos,
y al mismo tiempo os digo
que renuncies por entero
los honores que habeis tenido.
Si procurais bautizaros,
sereis siervos del Altísimo,
y os dará de su gloria,
que tiene en el cielo infinito (11).

REY MORO

Qué alegría tan singular
en mi corazón ha entrado,
con el sermón que este hombre
acaba de predicarnos.
Qué palabras tan gustosas
son las que nos ha explicado,
nos aconseja y nos dice
que seamos todos cristianos,
que creamos en un Dios,
pero quién podrá ignorarlo
que un Dios es verdadero,
y desde ahora he declarado
que yo, y toda mi familia,
y con todos mis vasallos,
nos convertiremos al Dios
que adoran los cristianos.

(Pasa San Antonio al 2.º izquierda y dice el Santo predicando)

SAN ANTONIO

Guardia que según parece
defiendes esta muralla,
quiero pedirte un favor:
que me permitas la entrada
para entrar en la ciudad,
que quiero hacer una plática,
un largo razonamiento
para ganar vuestras almas.

SEGUNDO MORO

No quiero hacerte favores
ni permitirte la entrada,
antes quiero aprisionarte

(haz (sic) que lo prende)

y saber cómo te llamas,
que hombre de buena conducta,
no viene con esas labias.

SAN ANTONIO

Yo me llamo Fray Antonio,
y Portugal es mi patria,
pero me titulan todos
por Fray Antonio de Padua.
Y ahora con comisión
de mi religión sagrada,
vengo a predicar la fe
por las naciones extrañas.
Si quieres aprisionarme,
no temas a que me vaya,
que yo mismo iré a la cárcel,
que lo hago de buena gana.
Mas mira que no desprecies
estas humildes palabras,
no creas en tu Mahoma,
conviértete a la Ley Santa.

SEGUNDO MORO

Yo me convierto a tu Dios,
que en oirte las palabras
el corazón me palpita
por rendirme a la Ley Santa.
Qué os parece, hijos míos,
de esta nación tan bizarra,
desde ahora mando a todos,
cuantos en el reino haya,
que aborrezcan nuestros dioses,
y profesemos la Ley Santa,
y aquél que no lo hiciese,
renuncie luego en casa
sus propiedades y haciendas
y que sean empleadas
en edificar Iglesias
en honor de su alabanza,
que hago yo, en nombre de rey,
con San Antonio de Padua.
Vengan luego sacerdotes
que consagre luego el agua
para darles al Santísimo
a esta tan vil canalla.
Y, así, marcha San Antonio,
no lleves desconfianza,
ganarás otras potencias,
que ésta se deja ganada

(Pasa San Antonio al 1. º de la izquierda y el Santo dice así)

SAN ANTONIO

Deo gracias, ¿habrá entrada
para un pobre religioso
que viene por tierra extraña?

REY MORO

No doy entrada a ninguno,
desocupa la muralla,
porque yo estoy rabioso
por una grande desgracia
que tengo hoy en mi palacio,
pues la familia de casa
está toda agonizando,
con una fiebre muy mala,
y, aunque han venido los médicos,
no se mejoran en nada.

EL SANTO dice:

Yo iré a ver tus enfermos,
si me permites la entrada,
y si yo no los curara,
nunca me creas en nada.

REY MORO

Si me haces esa bondad,
ya te permito la entrada,
te daré mucho dinero
y quedarás en mi casa.

(Ahora estará el Gracioso y otras personas echadas en el suelo detrás del 1.º de la izquierda, y entra el santo, les visita y les toca a todos con un báculo que llevará en la mano y, sin otra cosa, dice el Santo)

SAN ANTONIO

Levantaos del letargo
que aniquila vuestro cuerpo,
pues Jesucristo lo manda,
que es el Dios verdadero.

(Levántanse todos los enfermos muy ligeros y el Gracioso, como espantado, dice lo siguiente)

GRACIOSO

Qué es esto, Señor, qué es esto.
Amigos, sabeis un caso
que a decirlo no me atrevo
porque me hallo muy pasmado
y me está temblando el cuerpo. (tiembla)
Cuando estuve en el letargo
y me visteis casi muerto,
fui arrebatado en espíritu,
presentado en el infierno.
Allí todos los demonios,
cuantos acudir pudieron,
todos eran a agarrarme
para zamparme el (sic) fuego,
unos con los mismos dientes,
otros con uñas de hierro,
y como no tenía amparo,
yo me cagaba de miedo.
A todas partes miraba,
si hallase algún remedio,
hasta que miré a la diestra
y vi a este mancebo, (amaga al Santo )
y luego que me miró
e hizo la cruz sobre ellos,
al instante me dejaron
y yo dije muy contento:
éste sí que es "Cirujano",
pero no los otros médicos
que sólo saben sangrar
y apalpar bien las pulseras,
luego mandan traer buey y vino
y que se maten carneros
para alimentar los malos,
mas mejor lo comen ellos.

REY MORO

Con qué te pagaré, amigo,
el milagro que aquí has hecho,
pues todos lo cirujanos,
los físicos y los médicos
no entendieron palabra
hasta que vos lo habeis hecho.
Y así coge los doblones
que van en este talego
y si te quieres quedar
consejero en el gobierno
y aún con eso más te pago
el milagro que aquí has hecho.

EL SANTO dice:

No te quiero tus doblones
ni quedar en tu reino,
sólo quiero te conviertas tú,
tu familia y tu reino
a la Ley Santa y Sagrada
de nuestro Dios verdadero,
pues que nos ha enviado
a su hijo primogénito
a tomar la carne humana
sólo por nuestro remedio.
Convirtió a muchas naciones
con su doctrina y ejemplo,
fue acusado por envidia
y pendiente en un madero.
Hace grandes beneficios
a los que creen y creyeron
y al que no le reconozca,
sin duda, irá al infierno.
Si tú quieres librarte
de todos estos tormentos,
toma el agua del Bautismo,
que seguro irás al Cielo.

REY MORO

No puedo negarte nada
de ti que escuchado dejo.
Sabrás que soy el rey turco,
aquel señor tan supremo
de medio sol y media luna,
que son sesenta y tres reinos,
y aún no los digo todos,
también tengo nueve imperios,
pero a todos estos siervos
voy a mandar un mensajero
con mis cartas para que
todos a un mismo tiempo
renuncien al gran Mahoma
y crean en Dios verdadero,
haré edificar Iglesias,
que hagan monasterios
y les aseguren rentas
bastantes a todos ellos.
Y confía en mi palabra,
que cumpliré lo que prometo.

(Ahora dice el 3.º de la derecha, acusando al padre de San Antonio)

Un hombre se halla aquí muerto,
y según me han informado,
fue el capitán general,
y lo doy por acusado,
sentenciándolo luego a muerte,
en una horca levantado.

(El 2.º derecha dice al 1.º de la misma)

Qué dice mi amo a esto,
de qué te están acusando,
que ha matado V. a un hombre
y a muerte lo han sentenciado.
A ver cómo se defiende,
antes de que sea colgado.

(El 1.ºde la derecha, el rey cristiano dice)

Yo no he matado tal hombre,
ni tampoco lo he pensado,
cómo pueden acusarme
si no me hallo culpado;
examinan los testigos
y, si alguno jura en falso,
pongo a Dios por mi abogado.

(El 2.º derecha dice)

Este hombre está inocente
de lo que le habéis juzgado,
y por eso no merece
ser a muerte sentenciado.

(El 3.º derecha dice)

Aquí no valen excusas;
pues el asesino está claro,
y sin más apelación
voy a ponerlo a recado.

LA DAMA

Favor pido a Dios del cielo,
Y a la Virgen del Rosario,
me socorra con su auxilio,
me dé su gracia y amparo
para saber la verdad
y que sea declarado
este falso testimonio
que a mi esposo han levantado,
pues sin tener culpa alguna
a muerte lo han condenado.

(Marcha el l.º derecha donde está el 3.º de la misma y hace que lo mata, y al mismo tiempo estará San Antonio donde el primer izquierda y el Santo dice)

SAN ANTONIO

Por providencia divina,
el Señor me ha revelado
que en la ciudad de Lisboa
ha parecido un raro caso,
por un falso testimonio
que a mi padre han levantado.
Está sentenciado a muerte,
sin estar nada culpado,
con la ayuda de Dios voy
a ver si puedo remediarlo.
(
Ahora marcha San Antonio donde está el 3.º derecha y dice San Antonio al Gracioso, que estará echado detrás del 3.º derecha, el Santo dice)

SAN ANTONIO

Permiso pido señores,
qué delito tiene este hombre
tan falsamente acusado (12).

(El 3.º de la derecha dice)

El hizo una muerte alevosa,
testigos lo han declarado,
para que pague el delito
a muerte está sentenciado.

(Dice el Santo)

Pues para salir de la duda,
y saberlo por cierto,
preguntemos al difunto,
si aqueste hombre lo ha muerto.

(Hace la bendición):

En nombre de Jesucristo,
habla y dime por lo claro:
este hombre que calumniais,
si la vida te ha quitado.

(Ahora está el Gracioso como muerto detrás del 3.º izquierda y dice).

GRACIOSO

Este hombre que ahí está,
tan falsamente acusado,
dejazle (sic) libre luego.
que a mí no me ha hecho daño (13).

(Ahora marcha el 1.º de la derecha, el rey cristiano, a un sitio y dice desde allí)

Ya me libré de la muerte,
gracias al rey soberano.
por tan grande sacrificio.
sigamos todos bailando (danzan).

(El Gracioso después dice)

Oh divino San Antonio,
sabrás que te han engañado,
que toda la nación turca
por donde habeis predicado
ya se ha vuelto a revelar,
porque los emperadores
los han atemorizado
y con crueles tormentos
los han sacrificado.

SAN ANTONIO

El oir estas noticias
gran tristeza me han causado,
en oir que se revelan
las potencias que he ganado,
quedando también conformes
en los misterios sagrados
y sin detenerme más
voy allá con los soldados
que haya en esta ciudad
que así que se ven rodeados
...en Dios poderoso
..........contrarios
y así cojamos las armas
y vamos apresurados,
pues mi cuerpo no descansa,
hasta verlos bautizados

(dando señal de inquietud)

(Ahora vuelven todos a su sitio y el1.º izquierda, el rey moro, dice )

Oh mis nobles consejeros,
siervos de Jesús amado,
ya habreis visto los ministros
de Jesús crucificado
que pasaron por aquí.
Poco tiempo ha Fray Antonio,
aquí en mi propio palacio
hizo un milagro asombroso
que no me atrevo a explicarlo,
que me curó los enfermos
que estaban agonizando.

(El 2.º izquierda dice)

Gran Señor, aquí ese fraile
que cura tantos enfermos,
yo soy de este parecer:
que sigamos sus ejemplos,
ya nos tiene convertidos
con los milagros que ha hecho. .

(El 3.º de la izquierda dice)

Digo que es cierto, señores,
lo que mi compañero habla,
las maravillas de Antonio
que a toda la gente pasma.
Nos aconseja y nos dice
que seamos todos cristianos
y sigamos su religión,
que todos la deseamos.

(El 4.º de la izquierda dice)

Siempre he sido religioso,
pero no lo declaraba,
por vivir entre vosotros
que sois de tan vil canalla
más ahora que estamos todos
a la bandera cristiana,
hinquemos la rodilla en tierra
y rindamos alabanzas
a Dios de los altos cielos
y a la Virgen soberana.

GRACIOSO

Cuántas gracias debo dar
[a] aquel Señor Soberano
al ver estos pertinaces
aquí también humillados
y si quereis vivir seguros
poneros (sic) todos en pie
y mandarles de contado
un embajador ligero
y que le diga a aquel Santo
que por todas las naciones
ha hecho tantos milagros,
que no hay pluma qué lo escriba
ni lengua para contarlos,
que toda la naturaleza
desea ser bautizada.

REY MORO

Ea pues, mis caballeros
ya que todos acordamos,
que marche mi embajador
con este pliego cerrado,
que le diga a Fray Antonio
que convertidos estamos
a la Santa religión,
que es la ley de los cristianos,
así marcha, embajador,
volverás con el recado.

(El 2.º de la izquierda dice)

Por haber tan buena nueva,
voy a ir corriendo ligero,
bailando por el aire,
sin poner los pies en suelo.

(Ahora marcha el embajador a donde está el Santo y dice).

De parte del Gran Sultán
vengo con esta embajada,
a entregaros este pliego
y vereis lo que os manda,
que convertidos estamos
a la religión cristiana.

(Ahora San Antonio coge el pliego, lo abre y dice el Santo)

Al oir estas noticias
mucho gozo me ha entrado,
porque desde mis principios
siempre he sido dedicado
en anunciar los misterios
de Jesús crucificado.
y así marcha, embajador,
y dile al nuevo cristiano
que se mantenga bien fuerte
en la ley que he profesado
(dos líneas borrosas)
que le ponga al descubierto
en las torres del Palacio,
mientras tanto que yo voy
para poder bautizarlos.

(Vuelve el embajador al 1.º izquierda y, antes, dice el embajador )

Quedaos con Dios, señor,
yo me vuelvo muy contento,

quiera Dios que vuelva
en paz, sin tener impedimento.

(Ahora llega el embajador al 1.º de la izquierda y dice)

De parte de Fray Antonio,
este estandarte te traigo,
y que lo pongas al público,
en las torres del Palacio,
para que sea testigo
de la ley que habeis ganado.

(El 1.º izquierda, mientras dice vuelve la banda y responde)

En virtud de la noticia,
y del estandarte sagrado,
conservemos nuestra fe,
según lo hemos tratado,
y mientras tanto que viene
Fray Antonio a bautizaros,
vamos dando a las espadas,
con la diversión de lazos,
pues en honra y alegría,
vivamos felices años (Danza),

(y por remate, después, el Gracioso)

GRACIOSO

Por Dios, la fiesta está buena
bailando la zapateta,
al son de la buena música
y la buena castañuela.
Todos estos danzantes
alegran aquesta fiesta,
con carneros y gallinas,
buen jamón y vaca fresca,
con truchas, peces y anguilas
y vino de aquí estas laderas,
el que no lo quiera creer,
pase como yo la fiesta,
que no he probado bocado
desde que vine de las siegas,
que hace hoy quince días,
sin faltar punto ni letra;
no más que un diablo de un asco,
que he tomado en la taberna,
una hogacita de pan blanco
y una cañadita entera,
comenzó esta mala panza
a dar vuelta sobre vuelta,
sin poderme sosegar,
luego llega el cirujano
apalpando con la tienta, l
uego pregunta, señor,
hay por aquí alguna gente enferma.
Yo me voy por la trasera,
como boca de una cuba,
cuando el vino sale de ella.

Fin de la danza, 23 de mayo de 1945. Juan Carrera, de Santa Eulalia.

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NOTAS

(1) Cf. C. Casado Lobato, "La Danza de Carlomagno", Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, XLVI, 1991 (en prensa).

(2) Cf. Tierras de León, n.º 64, 1986, pp. 61-64 (artículo de Maximino Descosido Fuertes).

(3) Cf. F. Aguilar Piñal, Romancero popular del siglo XVIII. Madrid, C.S.I.C., 1972 (Ver en índice onomástico: San Antonio, con más de veinte referencias a pliegos).

(4) Grabaciones que me facilitaron mis amigos en tierras de Cabrera, Senén Bernardo y Manuel Garrido.

(5) Esta alabanza nos recuerda a los Ramos que se cantaban en la región leonesa.

(6) Fueron sus padres, Martín de Bulloens y María de Tavera, Cf. P. Juan Croisset, Año Cristiano, Madrid, 1852, tomo II, pp. 506-512.

(7) San Antonio nació en Lisboa hacia 1195. Admitido a los quince años en los Canónigos Regulares de esta misma ciudad, fue enviado dos años más tarde al Monasterio de Santa Cruz de Coimbra para cursar sus estudios. En 1220 entró en los Frailes Menores, y en ese mismo año parte para Marruecos. Predicó por Italia y Francia, y finalmente fijó su residencia en Padua, donde murió el 13 de junio de 1231. Cf. El año Litúrgico, por Dom P. Gueranger. Trad. por los Monjes de Santo Domingo de Silos, Burgos, 1955, tomo IV, p. 349.

(8) Pero se lee textualmente: Lunotario.

(9) Siempre aparece escrito: A Dios.

(10) Escrito monasterio, sobre la palabra desierto.

(11) Escrito: infines.

(12) El segundo verso de esta estrofa está muy borroso.

(13) Este hecho milagroso lo recoge el P. Juan Croisset en su Año Cristiano. Madrid, 1852, tomo II, p. 507.