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POR LAS MONTAÑAS DE LAS HURDES: CANTARES Y DECIRES (I)

BARROSO GUTIERREZ, Félix

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 135.

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Retornamos el trabajillo que dejamos inconcluso en el número 124 de la Revista de Folklore. Sigamos, pues, con la clasificación del rico cancionero que se atesora en la comarca de Las Hurdes.

SALIDAS DEL SANTO

Vienen a ser toques de gaita y tamboril, acompañados por repiqueteos de castañuelas, que se ejecutan en diferentes pueblos de Las Hurdes a la hora de sacar a las imágenes sagradas en procesión.

Destaca, por su colorido, la "Salida del Santo" de Casares de Las Hurdes, que celebra con gran solemnidad la fiesta del Santo Cristo (14 de septiembre).

En este día, los vecinos de este municipio irradian alegría por todas partes. Hay toques de campanas especiales. El momento culmen del rito sagrado es la salida de la imagen del Cristo. Se abren las puertas del templo parroquial y, en el mismo momento que las andas se asoman a la calle, comienzan las alegres y ceremoniosas melodías de la gaita y el tamboril. Un grupo de vecinos repiquetea las castañuelas de olivo. Siempre tuvieron fama, por todos estos contornos, los casareños como danzarines y tocadores de castañuelas.

Ahora, alegran este municipio los tamborileros Baldomero Roncero y Luis Guerrero. Muchas veces lo hizo también Fausto Martín Vicente, genial tamborilero de Las Hurdes, emigrante por las lejanas tierras de Suiza, entre cuyas nieves encontró la muerte.

El 14 de septiembre, cuando ya el verano se viene agonizando, la procesión del Cristo de Los Casares es todo un eco de castañuelas que se pierde por los altos laberintos de la Sierra de la Corredera.

CANTARES DE LAS CANDELAS

¿Quién como tío Pedro Alejandrino para entonar los cantares de Las Candelas? Los ochenta y tantos años a sus espaldas no son obstáculo alguno para que este sencillo y legítimo jurdano vibre como en sus años mozos. Durante muchas fiestas de San Blas fue el "Graciosu" de La Danza, que viene a ser el personaje central del baile, el que dirige los pasos de los ocho "Ramajéruh" restantes. Su voz es aún templada y firme. Sus manos se vuelven puro nervio a la hora de coger las castañuelas. y sus pies siguen moviéndose con gran soltura cuando hay que bailar la jota de "La María y la Pascuala", o el "picau jurdano", o el corri-corri de "La Remolona".

Antes, las fiestas de San Blas en Nuñomoral comenzaban el día 1 de febrero, día de Santa Brígida. Luego, venía "El Candelero", o sea, el Día de las Candelas' y se terminaba con San Blas y "San Brasinu".

Existen claros ritos precristianos en esta fiesta dedicada a la Purificación de Nuestra Señora. Todavía se conservan en bastantes pueblos de la zona todo el cúmulo de ritos de la antigua festividad: luminarias, suelta de palomas, procesiones circunvalatorias, entrega de la tarta o el roscón a la Virgen, etc.

Los cantares que lanza el Tío Pedro son fragmentos de viejos romances religiosos, en los que se ensalza la Purificación. Aparte de los cánticos que se interpretan por Nuñomoral, también adquieren gran relevancia las estrofas romanceadas que se cantan en la localidad hurdana de Caminomorisco.

COPLAS DEL ROCIO

Estos cánticos, que suelen comenzar casi siempre con aquel verso de "El rocío de la madrugada...", son muy comunes en varias partes de Las Hurdes. Da la impresión como si fueran fragmentos de algún Rosario de la Aurora, de aquéllos que solían cantarse en la madrugada del Domingo de Resurrección. Pero estos cantos pasaron a integrarse dentro de rituales más profanos, como rondas de mozos o alboradas nupciales, incluso de cantares con marcado sentido social.

"El rocío de la madrugada
es para los pobres que al campo se van,
pero el rico se queda en su cama
para que el rocío no le haga mal..."

Todavía quedan algunos vestigios de los antiguos Rosarios de la Aurora. Una vez que las campanas de la iglesia anuncian que Cristo ha resucitado, los quintos organizan una auténtica zarabanda. Explotan cientos de cohetes, el tamboril no para y los "rejínchuh" (jijeos) resuenan tremendamente desafiantes. sobre las cuatro de la madrugada, lo quintos despiertan a hermanas novias, quintas y amigas. Va a comenzar el Rosario de la Aurora. Y rompiendo el silencio de la noche, las estrofas del canto religioso van cabalgando por las calles del lugar. Impresionante ritual bajo las estrellas y el suave rocío de la madrugada. Luego, volverá la zambra. En la casa de los quintos hay dulces caseros y diversos licores para todo el cortejo que asistió al Rosario de la Aurora.

LA JABA

El pueblo de Aceitunilla desciende desde las "Peñas del Rosario". Todo un conjunto de casas, donde el color de las pizarras se mimetiza con el entorno, se descuelga armoniosamente hacia la garganta o arroyo "Reboldano", que llena de savia acuosa la infinitud de hijuelas que rodean el pueblo.

El lugar tiene fama de fiestero. Más de una vez fueron los mozos y mozas de Aceitunilla los que organizaron y bailaron "La Danza" en Nuñomoral. Todavía quedan ecos de Tío Manolito (Manuel Encinas), que fue un tamborilero bien plantado, con unos caracoles especiales en su gaita. Su estilizada figura era capaz de tocar y bailar al mismo tiempo.

Actualmente, en este pueblo de Aceitunilla vive Ricarda Iglesias Montes, de 55 años de edad, que es todo un caso excepcional a la hora de interpretar con su magnífica voz docenas y docenas de romances, algunos de los cuales se pierden en oscuros tiempos del Medievo. Y no digamos nada sobre pliegos de cordel o coplas de ciego... Todo lo aprendió de su madre: la Tía Genara, que, a su vez, los había aprendido de su abuela. Nos podemos estar sentados a la vera de Ricarda horas y horas, sin que ella pare de cantar un momento, desgranando fielmente lo más enjundioso de una importante cultura oral.

Nos atrevemos a decir que en ningún otro lado hemos visto una danza como "La Jaba". Tan sólo presenta ciertas semejanzas con determinados corridiños portugueses. Y "La Jaba" es propia de Aceitunilla. Al describir este baile, habría que hablar de un "picau" o "charrá" agarrados. La postura que adopta la pareja es como si fuera de pasodoble o de lo que por Las Hurdes llaman "valseu corríu". El baile es rapidísimo. Los pies se "pican" a velocidades increíbles. Se suceden vueltas y más vueltas... El ritmo del tamborilero se vuelve arrebatador. Las parejas que no bailan "zamarrean" con gran viveza las castañuelas.

"La Jaba " es baile de reto, de demostrar ante los ojos del resto de la comunidad la gracia y la agilidad de la pareja en cuestión. Según se aguantara más o menos rato bailando "La Jaba", se adquiría por toda la zona el rango de afamado bailador .

RESPONSO DE "EL ENCONTRAU"

Estamos ante el mundo mágico de Las Hurdes. El ritual esotérico, la extraña fórmula, el oscuro hechizo... hacen su aparición. Bien saben los jurdanos qué es "El Encontrau". Si tú caminante, tomas asiento donde antes estuvo un sapo, o una culebra, o cualquier otro "bichu bichuracu". no sería extraño que en tu piel apareciera "El Encontrau". Te saldrían salpullidos por todas partes, y entonces tendrías que recurrir a un especial responso, a una salmodia que sólo suele estar en poder de los iniciados, únicas personas capaces de librar al contagiado.

Y entran en juego ciertas prendas de personas muy significadas: de las que por fuerza han de llamarse “Juan" y "María", nombres clásicos, muy límite entre lo religioso (o mejor dicho, cristiano) y lo pagano. Las prendas (camisa, y "moqueru" -pañuelo-) son imprescindibles para "jusá" (ahuyentar) "El Encontrau".

La retahíla da su comienzo; y sólo podrá decirla el "zajoril", el "zángano" (brujo) o el "sabio" de la aldea:

"Si es de sapo,
usa el buraco.
Si es de lagartija,
usa la rejendija.
Si es de culebrón,
usa el buracón.
¡Jusa! ¡Jusa!...

PICAU CANTADO

Bien es cierto que la mayoría de los "picáuh jurdanos" carecen de letra. Se limitan a toques instrumentales (gaita, tamboril y castañuelas). No obstante, se encuentra algún que otro "picáuh" cantado, que suele acompañarse de una sartén o brasero, que se percuten con una llave.

Estos "picáuh" se suelen interpretar dentro de las casas, como en tiempos de matanza, cuando no se tiene a mano ningún tamborilero, y, en cambio, se puede disponer fácilmente de otros instrumentos caseros (sartén, brasero, tapaderas de latón, llaves, cucharas, etc.) Muy usado fue también el badil. De aquí que a algunos de estos bailes caseros se les denomine "Baili de baíl".

La esencia de este baile está en trenzar con destreza los pies, mientras que la cabeza del hombre permanece erguida y su cuerpo corta el aire de forma solemne, señorial. La mujer salta al compás del hombre, llevando el mismo y frenético ritmo. Estos "picáuh" presentan ostensibles diferencias con los llamados "picados serranos", propios de la comarca salmantina de la Sierra de Francia.

En Casares de Las Hurdes nos encontramos con Estanislao Martín Domínguez, conocido familiarmente como "Tani", dueño del hostal "Montesol". Este tiene un buen repertorio folklórico. Y no es de extrañar que, cuando menos lo espera el visitante, agarre una sartén y una llave y comience con aquello de:

"Un zapatito bien hecho
en el pie de una jurdana,
sabiéndolo menear,
cuántos corazones mata..."

CANCIONES DE CORRO

Existen muchísimas canciones de corro en la comarca de Las Hurdes. Algunas de ellas, como la del "Pájaro Bobo", parecen mostrarnos la "infantilización" de una vieja danza. Menéndez Pidal nos dice respecto del Romancero que "donde ya todo el Romancero está olvidado, quedan aún los niños cantando su pequeño repertorio. La última transformación y su último éxito es el llegar a convertirse en un juego de niños". No es que en Las Hurdes esté olvidado todo el Romancero. Al contrario, quedan maravillosos y antiquísimos romances. Pero ello no quita que otros romances hayan degenerado en canciones infantiles de corro.

Caro Baroja nos habla también de la "infantilización" de ciertas danzas, que pasan a convertirse en juegos de niños pequeños, por lo que "pierden gran parte de su solemnidad y energía" (Menéndez Pidal: "Romancero Hispánico, II", pág. 385, y Caro Baroja: "Estudios sobre la vida tradicional española", Madrid, 1.968, pp. 115-136).

Así, quedan vestigios de la danza de "El Pájaro Bobo" en otros lugares, que se solía bailar los domingos y días festivos en los atrios de las iglesias.

TOQUES DE OFERTORIO

Los jurdanos acostumbran a decir "ofertiju" u "ofretoriu". Y como bien se sabe, el ofertorio es el rito religioso, que se celebra con motivo de ciertas festividades, consistente en hacer la venia ante la imagen correspondiente y ofrecerle, a su vez, un donativo. Mientras dura el acto, el tamborilero toca antiguos y tradicionales sones.

Existen diversos toques de ofertorio en la comarca de Las Hurdes, todos ellos muy singulares. Se caracterizan por la solemnidad de sus notas. Merece destacar el de Pinofranqueado, que se interpreta con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Encina (15 de agosto) y del Cristo de la Salud (14 de septiembre), que maravillosamente lo ejecutan los tamborileros de aquel concejo, como Agustín Vázquez Vázquez, Anastasio Martín Martín, Pablo Sánchez Gómez, Tío Francisco el de Las Erías, Paco el del Mesegal, Tío Máximo el dé La Sauceda, Vidal, Alfredo, etc.

ORACIONES DE LAS TORMENTAS

En esta tierra hurdana existen montones de oraciones y letanías para alejar males y calamidades, como para atraer beneficios y parabienes. Un tipo de oraciones muy características son las que se emplean para combatir las tormentas. En algunos concejos jurdanos las tormentas se "jusan", es decir se dirigen contra ellas un montón de ensalmos y conjuros. En otros pueblos se espantan con jaculatorias de carácter religioso.

No se puede decir que esta oración de las tormentas sea una oración propiamente dicha. No es una simple jaculatoria, sino que llega a convertirse en fórmula mágica. La capacidad de ahuyentar las tormentas, al decir de los jurdanos, es eficaz y segura. Pero la oración debe echarla una persona limpia, a ser posible de edad avanzada, de ésos que podríamos considerar como integrantes del "consejo de ancianos". Y debe decirla con toda concentración y devoción, dejándose casi onnubilar por un arrebato místico.

Con la oración van otros ritos, como el colocar "piedras de rayo" en los tejados de las casas. Las llamadas "piedras de rayo" son instrumentos neolíticos, encontrados por el campo, a los que se les suele dar un valor mítico y mágico. También se emplean para alejar las tormentas unas tijeras clavadas en forma de cruz en las puertas, o un pañuelo dispuesto en la misma forma, o una cruz trenzada con torvisco (este método se emplea en las majadas del ganado).

Se encuentran diversas variantes de la oración de las tormentas en Las Hurdes. Traigamos aquí, por ejemplo, una versión de la aldea de Martilandrán.

"Santa Bárbara bendita,
que en el cielu ehtáh ehcrita
con papé y agua bendita.
Allí vienin cuatru sántuh,
cuatru círiuh alumbrandu.
A esu de la medianochi,
gallu negru echó a cantá,
Jesucrihtu a caminá...
A esu de mediu caminu
s'ha recatadu pa tráh
y ha vihtu a San Bertolomén.
-San Bertolomén, ¿andi vah?
-Contigu iré al cielu.
- Mah conmigu non diráh.
-Yo te daré un don
pa que el ganaderu no pierda su abejá,
caballeru non pierda el su caballu,
mujé no muera de partu
ni moh caiga piedra ni rayu.
Aléjise la tormenta
d'ehtuh vállih y colláduh.
Gloria al Padri, gloria al Hiju
y gloria al Ehpíritu Santu. Amén."

SONES DE CUERNO

Todavía retumban los ecos de los cuernos de vaca o de cabra por las gargantas, valles y serrejones de Las Hurdes. Es un sonido ancestral, que recobra todo su vigor prehistórico por estas aldeas.

Hasta hace muy poco, el cuerno se ha tocado para que la gente sacara de sus cuadras el ganado, a fin de que se juntara en el corralón situado al pie de la cañada y, de acuerdo con la curiosa costumbre de "la dúa", emprendiera el camino de la sierra. Y antes se usaba para espantar al lobo, al objeto que se alejara de majadas y rediles. Y también contra el jabalí, para que no viniera a "jozá" las patatas.

Buen pulmón se necesita para soplar el cuerno. Y de verdad que impone e impresiona la imagen de un pastor jurdano, encaramado en un risco, insuflando todo el aire de sus adentros sobre el cuerno, que al hacerse ya instrumento para determinado uso, recibe el nombre de "bocina".

VILLANCICOS

Muchos romances, de carácter religioso y relacionados con la infancia de Cristo, se cantan como villancicos en esta zona de Las Hurdes. El tradicional romance de "El Niño Perdido" y que suele comenzar casi siempre así "Madre, a la puerta hay un niño", es muy conocido por estos pueblos. Se canta por Nochebuena, al compás de la gaita y el tamboril. Otros villancicos romanceados bastante extendidos por la zona son "Las dudas de San José", "El rey Herodes", "La Fe del Ciego", etc.

En nuestra comarca de Las Hurdes, estos villancicos solían cantarse dentro del ciclo navideño, en especial el día de Nochebuena, en derredor de las hogueras que se hacían en algunas plazuelas, una vez terminada la Misa del Gallo.

En el pueblo de Las Erías, dentro del concejo de Pinofranqueado, se cantan curiosos villancicos el día 24 de diciembre. Tales cánticos entran dentro del ritual llamado "Petitorio de Animas", cuando los vecinos del pueblo, acompañados del tamborilero, recorren las calles, mientras que las campanas de la iglesia no dejan de repicar.

"Ya moh dio el reló lah doci,
ya soh podéih alegral,
que el Niñu Dió ha nacidu
en un humildi portal.

Jadélleh bien,
que si tú lah favorécih
ánimah tendréih tamién...."
...........................

Y ya, compañeros de pan, vino y caminos, nos vamos. Podríamos seguir y seguir. Pero baste con lo expuesto. Al menos, aquéllos que tanto difamaron y prostituyeron las auténticas raíces de Las Hurdes, si leen nuestras líneas, tendrán más que suficientes motivos para darse de recio con un canto en los dientes.