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APUNTES EXTREMEÑOS

GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 138.

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Ando esperando a Don Antonio por la plaza; tiene visita y yo nada que hacer; Garganta la Olla a tope de vacío, cascos de mula calle arriba, chorro tímido de agua a mi lado; hablo con don Miguel Muñoz que sabe coplas para llenar un hueco, que las canta junto a su mujer, que me las va diciendo mientras espero, pacientemente, viéndome escribirlas con lentitud de notario, quizás sin saber del todo que su voz me transmite documento: él las llama coplas de ronda; quedan aquí sufriendo el temblor del lápiz:

Como quieres que adivine
si estás despierta o dormida
si no baja un ángel
y me lo diga.

Asómate a esa ventana
echa los rizos al aire
verás como te cuelga
de cada cabello un ángel.

Por el paseo del cielo
se pasea una doncella
que se llama Encarnación,
Cristo se encarnó en ella.

La Virgen estaba dando
consejos a una doncella,
que para hablar con los hombres
clava la vista en tierra.

Tienes dientes de nácar
labios de leche y sangre,
cabellos rubios
como la Virgen del Carmen.

Una paloma te traigo
en el nido la cogí,
los hijos quedaron llorando
como yo lloro por ti.

Tiene la mi morenita
en la boca un diente menos
por aquella mechita
ella y yo nos entendemos.

La hermosura de los cielos
cuando Dios la repartió
no estarías tú muy lejos
cuando tanto te tocó.

Viva la alegría, viva
viva Dios que la mantiene
viva la Virgen del Carmen
con aquel niño que tiene.

Con esa gargantillona
con esos pendientes de lazo
que pareces la reina
cuando sale de Palacio.

Una vieja y un candil;
la perdición de una casa,
la vieja por lo que gruñe
y el candil por lo que gasta.

Los señores de levita
se mueren por las de moño,
por eso a las señoritas
se las lleva el demonio.

Compadre la burra es mía
en la burra mando yo,
cuando quiero digo arre
cuando quiero digo só.

Tormenta del mes de mayo
pasa por la serranía
he visto un rayo
de contrabando venía
montadito en tu caballo.

Tanta naranja china
tanto limón por el suelo
tanto desprecio a una niña
para abandonarla luego.

Del pino sale la piña
de la piña el piñón
de la flor de la harina
sacan a nuestro Señor.

En esta calle vivía
la moza calabacera
la que daba calabazas
cuando otro la pretendía.

Sale el agua de los caños
rebosa los pilares
no pasa por aquí un año
sin que salgas a buscarme
como el agua busca al caño.

Al pie del altar mayor
hay una fuente que mana
el credo y los mandamientos
y la doctrina cristiana.

La primera que te vi
fue lavando en la garganta
yo me enamoré de ti
hermosa paloma blanca.

Por ti morena, por ti,
por ti la mar salada,
la pasé en el mes de enero
cuando llovía y nevaba.

Calle de las cuatro esquinas
calle de Santa Isabel
donde están las buenas mozas
que yo quisiera ver.

Subí la cuesta corriendo
por bailar y no bailé,
perdí la horquilla del pelo
vaya jornal que gané.

El sol le dijo a la luna
que se fuera a recoger
que eso de rondar de noche
no es de mujeres bien.

Apártate del sol que quema
y de la luna que abrasa,
de la mala compañía
que sabes lo que pasa.

Ningún pobre puede llevar
un entierro muy lucido
cuando doblan las campanas
fijaras en el sonido.

Las dos hermanitas duermen
en una cama de alambre
si mucho quiero a la chica
mucho más quiero a la grande

Viva la gente gitana
viva la gitanería
viva la sal de mi novia la suya y la mía.

El árbol del paraíso
me tiene paralizado
dame niña tu permiso
para sentarme a tu lado.

El que el río crezca un palmo
y se lleve los palmeros
en no llevándote a ti
que se lleve al mundo entero.

En Guijo guijeños
el Aldeanueva pencones
en Garganta la Olla
mocitas como soles.

Al paño fino en la tienda
una mancha le cayó,
lo dieron por menos precio
porque perdió su valor.

Toma esta naranja china
que la traigo de mi huerto,
no la partas con cuchilla
que está dentro mi corazón;
si está tu corazón dentro
no lo hubieras metido,
que la naranja que yo me coma
la he de partir con cuchillo.

No me eches que ya me iré
deja que la luna salga,
yo niña me perderé
por esa montaña larga.

Dicen que la Magdalena
guía a los enamorados,
ella será santa y buena
pero a mí no me ha guiado.

Mi amor me pidió la mano
yo no se la negué,
como andaba en la cocina
le di la del almirez.

A un anciano yo pegué
porque me faltó en la calle
luego vine a saber
que el anciano era mi padre,
gotas de sangre lloré.

El que pegó a su padre
lleva una soga arrastrando,
cada pasito que da
la soga se va liando.

En enero no hay claveles
porque los marchita el hielo
en tu cara siempre los hay
porque lo permite el cielo.

Tengo ganas de bailar
con una que tiene luto,
cuándo se le quitará,
para yo bailar a gusto.

El río lleno de flores
el agua mejor sabrá,
la niña que tiene amores
con qué orgullo vivirá.

Voy al río por ver agua
al campo por ver flores
a misa por ver a Dios
y al baile por ver amores.

Corro de plaza, un hombre que lo apunta todo, que le gusta que le canten, que apenas habla, que escucha atento, que no se ríe; mire usted, le voy a hablar de la danza de las Italianas, de las alboradas, de las Toreras, del romance de la Loba Parda, de lo que usted me pida, pero antes le voy a cantar algunas coplas que me sé de mi abuela, que murió de 98 y yo tengo 70, y no se preocupe si no me las entiende para que las pueda escribir, yo se las repito, clara tengo la cabeza:

Somos garganteñas
de España la flor
y venimos cantando;
abre ese balcón,
y si mis canciones
te alegran a ti,
vente con nosotros
ramo de jazmín.
Ramo de jazmín,
rosa colorá;
vente con nosotros
y moza serás;
moza serás
y moza has de ser.
Vente con nosotros
ramito de laurel.

Agua menudita llueve
y me mojan tus canales,
ábreme la puerta, cielo,
que soy aquél que tú sabes.

Con los peines que peinan tu pelo
son de oro y cristal
cada vez que me peino con ellos
se me van, se me van, se me van,
se me van las cabras al sembrado,
viene el guarda y me denuncia
a' mi todo eso que me está pasando
es por ti, es por ti, es por ti,
es por ti, es por ti, es por ti.

Garganta tiene la fama
del vino y del aguardiente
de las mujeres bonitas
y de los hombres valientes.

Esta noche ha llovido
mañana hay barro
cuatro pares de mulas
lleva mi carro.

Cuatro pares de mulas
cuatro esquilones
aran en las besanas
de tus amores.

Por esta calle me voy,
por la otra doy la vuelta
la que quiera ser mi novia
que deje la puerta abierta.

A tu puerta sembré un pino
a tu ventana un cerezo
por cada piña un abrazo
por cada cerezo un beso.

Yo venía de regar
y estabas en la ventana,
me diste una señita
que estabas sola, que entrara.

¿Te acuerdas cuando me dabas
agua por una gatera
y tu madre que lo supo
de rabia mató la perra?

Tu madre tuvo la culpa
por dejar la puerta abierta
y yo por meterme dentro
y tú por estarte quieta.

Y luego te quitas
y luego te pones
a la ventanita
ramito de flores;
vuélvete a poner
vuélvete a quitar
a la ventanita
ramita de laurel.

Esta mañana te vi,
estabas fregando el patio
estabas tan sandunguera
que hacías pecar a un santo
aunque fuera de madera.

Dice Eulalia: yo me acuerdo de coplas que no son de ronda, sino de la Nochebuena, no sé si a este hombre le gustará escribirlas, aunque me da igual, yo las voy a cantar, y si no las coge, que se chinche y las escuche, así nos divertimos nosotros:

Dále compañero, dále
dále al almirez que suene
que está muy lejos la cama
donde mi morena duerme.

Ya viene la uva
ya viene el melón
ya viene la pera
y el melocotón,.
a los fumadores
les encargo yo,
de la patatera
se fumen la flor,
la flor, la flor y la flor.

Debajo de este portal
aunque lo veáis en mal estado
está el dueño del lugar
mira bien si no has mirado
y si no, vuelve a mirar.

Mire usted, aquí, en Garganta la Olla, tenemos canciones de amor, de boda, de tornaboda, de ronda, que se las ha cantado Eulalia, y de todo lo que usted pida, carnavales, cantares para la procesión del encuentro, mañanitas de San Juan, toreras, en fin, para qué le voy a cansar diciéndoselas si se las podemos cantar, aunque yo tengo un poco de prisa, que me llega el hombre y le tengo que poner la mesa; pero me da tiempo todavía, además, hace mucho que no las canto, no sé si me acordaré, ya sabe lo que dice la copla:

Arrierito chico,
la mula grande,
la carga en el suelo
no hay quién la cargue.

Pero le cantaré las mañanitas de San Juan

Mañanita de San juan
cuando la zorra madruga
el que borracho se acuesta
con agua se desayuna.

¡Pequeñita y con amores
y yo, como no los tengo
me divierto con las flores!
¡Ay mi niña, no llores, no llores!

A cortar el trébole
el trébole, el trébole;
y a cortar el trébole
la noche de San Juan;
y a cortar el trébole
mis amores se van.

El Pino, pene, boda sagrada de masto y tierra, la fertilidad, bien antiguo, apreciado, San Juan de junio; la masculinidad de Garganta la Olla pone su interés en mostrar suficiencia, fuerza; dicen que a Carlos V le trajeron un pino desde Tornavacas; él tuvo frases de estímulo y dio pie al arraigo de la costumbre, aunque sea tan vieja como el hombre; si escuchamos al Doctor Feria Jaldón, en el mundo antiguo, la fecundidad es más santa que la castidad, durante un tiempo inmedible, la salvación no revistió otra forma que la del falo, aportador de fecundidad, símbolo de rito agrario, parte del sistema mítico de sacralidades naturales del mundo primitivo, de origen arcaico, pagano; en su extremo alto, todo lo mejor, el premio, reto conseguirlo para los mozos, los nuevos, aun con el palo untado en sebo; el que llega es el extraordinario del grupo, el elegido; me dice una señora que el Pino se ha puesto muchos años y que se pondrá muchos más con salud para todos; si el niño se ensucia subiéndolo, la madre lo lavará; lavar, acariciar; las mujeres admiran al mozo que llega, el capaz, le dan el premio valorándolo, el que la persigue se la lleva; al final, igual sólo encuentra cerezas y claveles, rojo reventón de los labios que puedan sumarse más tarde al trofeo conseguido, sudor de ansia, copla mañanera:

Mañanita de San Juan
cuando la zorra madruga.

Cestería, sillas, anea, madera, hierro, forja, la casa galante antigua en plena calle garganteña, figura femenina grabada sobre el granito a la entrada, belleza, serenidad interior; la picota al sol de la plaza, las casas, hay que insistir, la arquitectura popular de este, de estos pueblos, la que se hizo según necesidades de cada cual, cálculo de plomo y nivel, base de maestro de obra, equilibrado y hechura para siempre; portales de judería, de la peña, volando el sueño, lugares donde un día manos artesanas dieron forma a elementos sueltos; don Antonio me habla de ésto: los artesanos tenían el buen gusto de unir utilidad y orna, un hombre hacía candiles para alumbrarse, y en vez de hacer mamotretos, hacía una forma artística, dejaba suelta la intención, igual si fueran potes, tarras de madera, especieros, formeros para almireces; don Antonio guarda en su casa un tesoro simple, artesanía: llave árabe que sirvió durante siglos hasta ayer, de madera, perfecta de entramado, lógica, cosas desestimadas como viejas en las reformas de las casas, madera de nogal, compacta, dura, savia que repele insectos, acero vegetal, pulidas de uso, quizá fabricadas por pastores, largas vigilias de soledad en el monte, además de instrumentos de música, rabel, flauta de adelfa, olivo, jaranzo, imágenes de vírgenes a punta de navaja; guarda o conserva o vive degranaderas para echar la uva e ir estrujando a mano los gajos, escobojo arriba, mosto en base, y la hez; en el libro de visitas del Ayuntamiento hay una nota de puño del Marqués de la Paz: soy extremeño y me avergüenzo de no haber conocido antes Garganta la Olla; apunto que aquí hay tres museos regidos por don Antonio: las cosas, la casa y el dueño; sentados al calor de la charla, me va soltando canciones, romances, ésta de boda:

Vivan la novia y el novio
y el cura que los casó
la madrina y el padrino
los convidados y yo.

Sal morena a la ventanita
sal morena que te quiero ver,
para darte un besito en la boca
que por uno te voy a dar tres
que por uno te voy a dar tres
un besito que te ha de gustar,
sal morena a la ventanita
sal morena a verme pasar.

Viva la alegría, viva,
viva Dios que la mantiene
viva la Virgen del Carmen
con aquel Niño que tiene
olé resalada y olé
con aquel niño que tiene.

Que no te peines
que no te laves
que no eres rosa
de los rosales,
de los rosales
de Alejandría
que no te peines
morena mía.

No te cases niña
no te cases no,
que las casaditas
pierden la color,
pierden la color
pierden la salud
y por eso, niña
no te cases tú.

Salga usted madre del novio
un poquito más afuera
a recoger a su hijo,
y a reconocer la nuera.

Me dice don Antonio que los carnavales son una parodia del desarrollo que tienen en otras partes; empiezan el Domingo GORDO en que los perros protagonizan una carrera desde la alto de las gradas de la Iglesia hasta la plaza con latas y calabazas atadas al rabo; el dueño los suelta en medio de una fila de hombres provistos de palos para evitar su evasión por los costados obligándolos a recorrer la calle con tan infernal ruido; diversión general es el pánico de cada animal, que cuanto más corre más se acrecienta; las mujeres se visten de serranas; los hombres se suelen poner atavíos femeninos; he aquí las coplas de Carnaval, recogidas al paso:

Por un besito ni dos
echa penitencia el cura,
pero llegando a los tres
la penitencia es segura. .

De los hijos, la alegría,
los pesares y el dolor
van a parar a los padres
en mitad del corazón.

De la retama, la rama,
del saúco, la corteza,
del amargo, tu querer,
porque no tuvo firmeza.

Tu cuerpo parece un junco
tu cabeza una naranja,
y tus pechos dos jardines
donde mi alma descansa.

Eres alta como un huevo
derecha como una hoz
blanca como el chocolate
¡Buenos días nos dé Dios!

De la Semana Santa me cuentan que llega el miércoles, en que la cruz de ceniza en la cabeza recuerda que somos polvo; terminaron las locuras de los carnavales, pero el garganteño canta también en Semana Santa en la Iglesia, en casa, en el campo, en el Viacrucis; la noche de Jueves Santo se hace procesión del Silencio, sólo hombres, cada uno su vela; entre cuatro transportan un gran crucifijo en forma horizontal; el Sábado de Gloria por la noche se hacen hogueras de sarmiento a cuyo alrededor se sientan; se quema a Judas en la plaza pública rellenando el vientre del monigote de cohetes explosivos; he aquí los cantares que ese sábado surgen con motivo de la Procesión del Encuentro:

Del templo vamos saliendo
qué camino cogeré
en busca de aquel lucero
que sale al amanecer.

Levantaros vecinitas
calle de la Placituela
que ha resucitado Cristo
y María nos espera.

Levantaros vecinitas
calle de Santa Isabel
que ha resucitado Cristo
y a su Madre quiere ver.

Levantaros vecinitas
esas de la calle Llana
que ha resucitado Cristo
a las dos de la mañana.

Ya se encontró con su Hijo
la Madre Celestial
la vamos acompañando
con paso muy singular.

Acércate sacerdote
y quítale el manto negro
que se ha encontrado a su hijo
a vista de todo el pueblo.

Qué contenta va María
con su Hijo por delante
lleva el manto de alegría
y el rosario de diamante.

Levantaros vecinitas
esas de calle el Chorrillo
venimos desde el calvario
cortando rosas y lirios.

Tres puertas tiene la Iglesia
entraré por la mayor
para hacer la reverencia
al Divino Redentor.

De la danza de los Italianos, Don Antonio Gómez Mateo me da cuartillas escritas por él, que extracto: "los niños de Esparta debían aprender la danza desde los siete años. Entre otras se creó la de la Inocencia para festejar a Diana. Este baile lo formaban ocho doncellas acompañándose de crótalos, andando hacia atrás sin dar la espalda a la imagen, con un maestro director y un tocador de flauta; a Capri fue llevada esta danza para festejar a Cibeles; comenzado el poder de los Papas algunos de los bailes profanos pasaron al culto cristiano, entre ellos el de la Inocencia, que al ser presenciado por soldados garganteños de los Tercios Españoles lo trajeron a Garganta la Olla. El Rey Felipe II en proveido del 30 de mayo de 1.608 lo equiparó a los demás actos culturales del Obispado en el siglo XVI".

Después, Don Antonio, casi con reparo, me dicta las coplas de Los Toreros:

Echa una suene al toro
y otra a la vaca;
y otra por mi morena
que está en Garganta.

De repente noto que no sólo me habla Don Antonio, sino todo el pueblo a la vez, especie de concurso a ver quién me confunde o me hace tirar el lápiz, mi herramienta; la matanza, las ferias, mejor en invierno para curar las carnes con frío natural, los quintos por entonces rondando quejas de ausencia inminente, junieando con el pino, los tablados para los toros, la fiesta religiosa con las Italianas, el Cristo con sus danzantes, llegando a la vendimia, y más, infinitamente más; cualquier pueblo de Extremadura es inexprimible en su saber, tienen prisa por contarlo, por transmitirlo; me quedo sin escribir un rato, escuchando la algarabía en torno mío, incopiable, pensando si ellos al cantar y yo al percibir no tendremos una especie de conjuro, una prisa común:

Eres como la paloma
que nació para volar,
yo como el ruiseñor,
que el sufrir le hace pensar.

Al primer toque de Misa
te vistes y te compones
y vas a la calle arriba
robando los corazones.

Usted tía María
usted que la vio,
por qué calle iba
iba a qué varón.

Allí nació el niño
en aquel pesebre
entre paja y heno
y un poco de verde,
y allí nació el Niño
en aquel portal
venid, venid a adorar.

Yo soy un niña
que vengo a cantar
al niño que llora
hacerle callar.

Cuando por la noche
te veo venir
extiendo mis brazos
muy cerca de tí.

Esta noche es Nochebuena
buena me la dio mi madre
que empezó por el más chico
y acabó por el más grande.

Almirez, almirecillo
yo te tengo que romper
que me ha soltado los cuatro
en la feria de San Andrés.