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PERVIVENCIA DE UNA AGRICULTURA TRADICIONAL EN LA COMARCA DE SAYAGO (ZAMORA

MARTÍN FERRERO, Mª de los Angeles

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 139.

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INTRODUCCIÓN

Sayago es una comarca histórica que pertenece a la Penillanura Zamorano-Salmantina, el material predominante es el granito o gneis. Tiene una extensión aproximada de 1.500 Km2 y con una altitud media de 800 mts. Se divide en dos subcomarcas: el Alto Sayago y el Bajo Sayago.

Esta comarca está "ceñida" en su parte N por el río Duero, al O por los Arribes del Duero que hacen frontera con Portugal, y al sur, la provincia de Salamanca, separada de Sayago por el río Tormes. Surcan la comarca sayaguesa multitud de arroyos intermitentes, que son los que permiten que pueda existir riego en algunos municipios, pues el Duero debido a su desnivel, es inaprovechado para tal fin. Estos arroyos le sirven a Sayago para su pequeña "industria harinera", en gran cantidad de molinos que existen aún hoy, algunos de los cuales siguen funcionando como en el siglo: XVIII.

I.- PERVIVENCIA DE UNA AGRICULTURA TRADICIONAL

El Bajo Sayago por su cercanía a Portugal -pues lo componen núcleos que se encuentran en su mayor parte en los Arribes- es el mas abandonado e ignorado. y donde la mecanización ha sido menor y ha pervivido en mayor medida una agricultura más tradicional.

Es una comarca donde aún perviven costumbres comunales que hacen de ella un ejemplo vivo de este tipo de división del terrazgo. Se sigue dando una división del suelo y vuelo al igual que en época de los vacceos -que habitaron esta zona- y que debido a la pobreza de la tierra, ha sido necesario el reparto comunal para poder sobrevivir. Ha sido y es una economía de subsistencia, que se ha compaginado con un uso ganadero también comunal, en cuanto a pastos y sementales (Anexo I).

Si a ello añadimos su localización geográfica y su deficiente red de comunicaciones, nos da una idea de la marginalidad en que se halla sumida la comarca sayaguesa.

La división de la tierra en un municipio o núcleo de población, sigue igual que hace siglos, las tierras que se encuentran cerca del núcleo son de propiedad particular y están muradas, formando el típico bocage sayagués, suelen ser tierras de mejor calidad. A medida que nos vamos alejando del centro, van apareciendo los primeros campos abiertos u openfield -aquí denominados "quiñones"- que ya son del Común de Vecinos. En las "cuadras" o pagos comunales, se encuentran también algunas cortinas, que están localizadas cerca de los arroyos.

La propiedad particular está muy dividida. Esta herencia del pasado, con el paso de las generaciones, crea un terrazgo de menor tamaño. Pues la costumbre en la comarca de heredar todos los hijos, hace que las fincas se dividan entre todos ellos (sobre todo las de mejor calidad). Esto ha provocado la proliferación de microtierras que no son rentables y donde la mecanización es -por decirlo claro- imposible.

Cuando unos años atrás se habló de la Concentración Parcelaria en Aliste y Sayago, se pensó por un momento que sería la solución a su precaria economía. Pero una concentración de estas características sería cara y no factible, pues deberían derribar las paredes o cercas de las cortinas e igualmente, no debemos olvidar, que es una zona donde el batolito granítico está a "flor de piel" en toda la comarca, factor este que unido a la poca profundidad del suelo, incide en los rendimientos agrícolas que son escasos.

Se cultivan ante todo cereales de invierno y primavera, y algunas plantas forrajeras (nabo, veza, calabaza...), dedicados para la ganadería. Respecto a los cultivos de consumo humano, sólo se dan los productos hortícolas, que se abastecen para su regadío de las aguas de arroyos o "riberas" y de multitud de pozos. El Duero y Tormes que bordean la comarca sayaguesa, debido a la profundidad por la que circulan, no es posible su utilización para tal fin como indicamos anteriormente. Existe también viñedo en algunos pueblos del Bajo Sayago (Badilla, Moralina, Villadepera, Fermoselle...) y también, el cultivo del olivo, procedente del siglo XVIII en el pueblo de Fermoselle, y que ha sido su riqueza, favorecida su plantación por el microclima que posee.

Junto a la pequeña propiedad, perviven las dehesas, de escasa importancia pero que están salpicadas por toda la comarca sayaguesa.

El catedrático de Geografía de la Universidad de Salamanca Dr. Angel Cabo Alonso, al hablar de Sayago y de su labrantío concejil a mediados del siglo XVIII dice: "En cuanto a los pueblos del interior de la comarca, el labrantío concejil alcanzaba del 70 al 80 por 100 del total de la tierra aramía en Monumenta, Torregamones y Villar del Buey, mientras superaban tal porcentaje todos los demás e incluso muchos, como Argusino, Badilla, Cozcurrita, Gáname, Moralina, Villadepera y Viñuela, pasaban del 90; en Arcillo, finalmente, era comunal toda la tierra" (1). Se daba también el caso de pueblos que no tenían término comunal como era Cibanal y Formariz y otro, que sólo tenía el 1,6 como era Peñausende.

Por las cifras que cita el profesor Cabo, apreciamos que la importancia del término comunal en la zona sayaguesa era mucha para su economía. Estos terrenos como veremos en el Anexo I, se repartían entre los vecinos en una actividad -la roda o labranza- que sigue existiendo actualmente. En la documentación del reparto de labranzas en 1989 y 1990 -en el pueblo de Badilla- comprobamos lo siguiente: si en 1989 las labranzas se dieron por dos panes granados, en 1990 se hizo por cuatro panes granados. En estos "libros" de Roda, se divide a la hoja a repartir en las diferentes "cuadras" o pagos que constan de un número de tierras abiertas o "quiñones", que varía dependiendo de la "cuadra". Si antiguamente se repartían entre los vecinos una labranza, mientras que las viudas recibían sólo media, ahora se reparten por igual. Por la labranza se paga una cantidad que los sayagueses denominan "consumo" y es de 750 ptas.

Igual que se hace con la Roda o Labranza, se hace con la leña. Hace años era obligatorio que el que cogía la leña tuviese también labranza, pero hoy es un reparto aparte, y no es obligatorio coger los dos.

El reparto de la Bellotera ya no se realiza como tal, y en algunos pueblos se dejó de hacer aproximadamente en 1972, como es el caso de Badilla.

Pero sigue en vigencia el aprovechamiento comunal de valles que antes se realizaba a toque de campana, y que hoy tiene una hora fijada. Se pagaba por res la utilización de pastos. Normalmente se utilizaban unos valles y se acotaban otros.

Se da el caso que respecto a las viñas -que se encuentran en terrenos propios- no se podían vendimiar mientras el ayuntamiento no lo permitiera. De igual forma, se acotaba la pesca de la ribera, que sólo se permitía pescar el 15 de agosto. Respecto a las viñas la situación no ha cambiado nada.

Como venimos diciendo a lo largo de esta exposición, la agricultura iba unida a la ganadería. Antes de 1960 y debido a la falta de mecanización, se utilizaba para las labores agrícolas el ganado equino y las parejas de vacas. Los aperos de labranza eran según Arguedas, sencillos y antiguos. Pero a partir de los años sesenta los cambios han sido escasos. Solamente la presencia de alguna mula mecánica, tractores... son las "novedades" en material agrícola. Estos cambios son mínimos comparándolos con el resto de la provincia, donde hay gran cantidad de maquinaria y muy sofisticada.

En 1958 Arguedas comenta que en Muga de Sayago, un comerciante se queja de que las paredes de las cortinas no permitían meter la maquinaria: "No podemos utilizar máquinas con esos millares de cercas que obstaculizan los campos llanos" (2). Y acaba diciendo este señor al autor: "traeré tractores y las cortinas tendrán que desaparecer" (3). El deseo de este comerciante aún hoy es pura utopía.

Esta concentración parcelaria que comentábamos -y podía ser lo que este señor deseaba- se ha ido demorando, sin saber si al fin merecerá la pena, pues aparte del minifundio, no se puede uno olvidar del paisaje granítico que caracteriza a Sayago, "sembrado" de gran cantidad de peñas.

Debido a la constante emigración sufrida en la comarca, desde finales de los cincuenta, y a la "mecanización", se ha ido abandonando el ganado vacuno y equino y aumentando por otro lado el ganado ovino. Se ha abandonado por tanto el ganado dedicado al trabajo, para dar paso a una explotación de ganado ovino para carne, leche y lana.

Factor este que favoreció una economía algo más alta. Y unido también a esa emigración, se ha dado un exceso de tierras comunales, que ha provocado el abandono de algunas de ellas hoy día. Y por tanto, una regeneración del bosque autóctono de robles, encinas y escobas. Se deben recuperar estos campos para la ganadería, pues el futuro de la comarca sería ese, ya que para la agricultura -como hemos venido viendo a lo largo del trabajo- no es de grandes rendimientos.

II.- CONCLUSIONES

Es pues Sayago una comarca desfavorecida dentro del ámbito nacional, que ha sufrido una emigración masiva y cuyos rasgos físicos, le han impedido una mecanización importante. Ello unido a una larga tradición histórica de Comunitarismo agrario en sus diferentes aspectos, ha hecho de Sayago un reducto comunal que ha pervivido hasta hoy y gracias al cual, podemos conocer sus costumbres, comprendiendo con ello mejor al campesino al pretender defender sus raíces.

Ello no implica que igualmente queramos una mejora en las actividades agrarias o ganaderas, con ayudas para la creación de cooperativas, alguna industria agroalimentaria y también es de destacar un mejor aprovechamiento forestal con la implantación en la zona de una apicultura moderna, con grandes costos al comienzo pero con un futuro interesante, añadiendo estudios de gestión y mercado. Y también el posible cultivo de plantas aromáticas puede ayudar a la actividad apícola, y con un futuro interesante en la sociedad actual por su demanda cada vez mayor.

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NOTAS

(1) CABO ALONSO, A.: "El Colectivismo en Tierra de Sayago". Rev. Estudios Geográficos nº 7; Madrid, 1956 (pp. 619-620)

(2) ARGUEDAS, José Mª: Las Comunidades de España y del Perú. Ed. Mº. de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 1987 (p. 251) Original de Lima, 1968.

(3) ARGUEDAS, José Mª.: ob. cit. (p.251).

III.- FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

FUENTES INEDITAS:

-Libro Lista de Labranzas de Badilla (1933-39).
-Libro Lista de Labranzas de Badillla 1989.
-Libro Lista de Labranzas de Badilla 1990.

BIBLIOGRAFÍA

ARGUEDAS, José Mª. (1987): Las Comunidades de España y del Perú. Madrid. Mº. de Agricultura, Pesca y Alimentación. (Original en Lima, 1968).

CABO ALONSO, A. (1956): "El Colectivismo Agrario en Tierra de Sayago". Rev. Estudios Geográficos nº 7, (pp. 593-659). Madrid.

IV.- RESUMEN

Pretende ser un enfoque de la realidad de una comarca -Sayago- sumida en el olvido de la Administración, y que ha sufrido una importante sangría humana en la segunda mitad del siglo XX. Debemos evitar que se convierta en un despoblado en un futuro no muy lejano, y por ello, hay que intentar que sus recursos humanos tengan un aliciente para vivir en la comarca, evitando la continua emigración que incluso hoy continúa dándose.

Para que se creen estas mejoras en su economía, no debe olvidarse una modernización en sus infraestructuras.