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ORACIONES, ENSALMOS y CONJUROS

BOTAS SAN MARTIN, Isabel

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 141.

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La curación de las enfermedades mediante conjuros es una práctica universal, si nos atenemos a las palabras de Elíade: "Otro tipo de conjuro es la repetición de un episodio, relacionado con la hagiografía religiosa, de muy extensa práctica en Europa, América del Sur y Africa. Una "historieta", que aparece ya en Egipto, "que evoca el momento en que una divinidad o un santo ha logrado vencer el mal" (Mircea Elíade, "El mito del eterno retorno"). El valor mágico y taumatúrgico de los santos o los seres sagrados viene dado por su valor religioso, que en el cristianismo avala, en el sentir de las gentes, el propio Evangelio, donde se identifican ex profeso en más de una ocasión salud del alma y salud del cuerpo:

"Le presentaron un paralítico acostado en su lecho, y viendo Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: confía, hijo; tus pecados te son perdonados. Algunos escribas dijeron dentro de sí: éste blasfema. Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del Hombre tiene sobre la tierra poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Levántate, toma tu lecho y vete a casa. El, levantándose, fuése a su casa" (1).

Este valor mágico-curativo se extiende, gracias a la presencia de lo sagrado, a las plantas, lugares, etc., citados en la oración, que deberá mencionarlos para transmitirles dichas virtudes. Estos elementos son los que pretendo estudiar en cierto número de oraciones con un motivo común: la búsqueda de lo santo, el viaje iniciático.

I. EL VIAJE INICIATICO

La búsqueda del Santo Grial es la historia del viaje iniciático por excelencia de la literatura cristiana (2):

El rey Arturo está unido Con sus caballeros en la Mesa Redonda el día de Pentecostés. El Asiento Peligroso es ocupado por Galahad, presentado así por un mensajero celestial: "Rey Arturo, te traigo al Caballero Deseado, del alto linaje del rey David y emparentado con José de Arimatea". Al comenzar la cena aparece el Santo Grial, y, finalizada ésta, todos hacen promesa de salir en su busca. Pero sólo Galahad es puro de corazón, y sólo él morirá después de haberlo visto: Galahad muere en éxtasis; Perceval se retira de la vida mundana y muere un año más tarde; Boores regresa a la Corte para contar lo ocurrido. El resto de los caballeros no consiguen llegar al palacio del Rey Pescador, donde Josofes, el hijo de José de Arimatea y primer obispo de la cristiandad, desciende del cielo para el Sacrificio de la Misa. En el momento de la Consagración, Jesucristo sale del Grial y da de comulgar a Josofes y a los caballeros elegidos. Al lado de ellos, unos ángeles sostienen la lanza de Longinos, que gotea sangre.

II. ESTRUCTURA SIMBOLICA

1.Preparación e inicio del viaje:

Previa la partida, hay una ceremonia de purificación, simbolizada por la confesión, para aligerar el alma de cargas no deseadas, más importante que la preparación de impedimenta: Galahad deja al Señor la obtención de su escudo y emprende la Búsqueda armado sólo con la espada que ha conseguido en la Corte de Arturo porque le estaba destinada, ya que emprendió el viaje desde su lugar de origen sin armas.

Estos preparativos se simbolizan en las oraciones del siguiente modo:

"San Bartolomé se levantó
cuando el primer gallo cantó,
su pie derecho calzó,
su bastón de oro cogió,
y al cielo se encaminó..." (3).

"San Alifonso se vistió y se calzó;
sus pies y manos lavó.
Al camino de Nuestra Señora llegó..." (4).

"Tres hombres santos
se levantaron,
se vestiron,
e se calzaron,
con Jesucristo encontraron..." (5).

2.Encuentro con el Ser Sobrenatural (clímax), y reorientación de la meta:

Cuando Galahad, Perceval y Boores llegan al palacio del rey Pelés, oyen una voz que dice: "El que no haya sido compañero en la búsqueda del Santo Grial, que se vaya, pues no tiene derecho a permanecer más". Cuando sólo quedan en la sala los doce caballeros (por los doce apóstoles) que habían superado las pruebas espirituales puestas en el camino hacia el palacio, baja del cielo Josofes, primer obispo de la cristiandad, que oficia la Misa. Terminada la Consagración, ven los compañeros del Grial salir del Santo Vaso al mismo Dios -"a un hombre desnudo, con las manos, los pies y el corazón sangrando"-, que revela a Galahad su destino y el de sus tres compañeros: el Santo Grial -la escudilla en la que Cristo comió el Cordero Pascual- se alejará esa misma noche del palacio de Pelés y deberán buscarlo de nuevo para que les sean revelados sus misterios en la ciudad de Sarraz, en el palacio espiritual.

En las oraciones la aparición de Jesucristo o la Virgen también redefinen la meta: al igual que los compañeros del Grial llegan al reino de Logres (palacio de Pelés) y allí Cristo les orienta hacia un nuevo destino, así los santos que emprenden la búsqueda al encontrar a Cristo reciben una orden de vuelta.

Esta meta en los ensalmos ofrece variantes. En ocasiones, es una ciudad sagrada:

"Pedro Palo se fue a Roma,
Pedro Palo se volvió;
Jesucristo lo encontró:
-Pedro Palo, qué hay allá?
-Desipela, desipelón.
-Pedro Palo, vuelve allá,
cúralo con lana de oveja viva
y con aceite de oliva" (6).

"-Dónde vienes, Santo Tomás?
-Vengo de Roma.
-Qué tal queda la gente toda?
-Llena de rosas, sipela y sipilón.
-Pues, Santo Tomás,
santo eres, santo serás.
Coge la cuerda de esparto
y la flor de oliva y la curarás " (7).

“...-Julián, de donde ves?
-De Jerusalén.
-Qué queda por aló ?
-Moita osipla e osiplón.
-con qué se corta?
-con folla de loureiro,
e folla de oliva,
querendo el Señor
e-a Virgen María" (8).

En el caso del Monte Calvario, la meta es el monte porque el lugar convierte en santo (curativo) lo que se encuentra en él:

"-San Xacobo,
San Xacobar,
a ónde vas ?
-A-o monte Calvar.
-Qué vas buscar?
-Pollas de xar.
-Pra qué?
-Pra esta decipela cortar..." (9).

"San Ildefonso por aquí pasóu
al Monte Calvario foi.
Non foi a buscar pan ni vino
porque aquí lo hay.
Foi por tres hierbas benditas
para esta ferida curar..." (10).

Finalmente, puede ocurrir que, como en la búsqueda del Grial, la meta sea espiritual, no un lugar de la tierra:

"San Alfonso ergóuse,
vistóuse y calzóuse;
en sus manos y sus pies
blando llavóu.
A misa de Nuestra Señora
chegóu...(11).

"¡Oh glorioso San Bartoloméu!,
da sua santa cama se levantóu
o seu santo pau colleu,
o seu santo camiño camiñóu,

con Dios Nuestro Señor encontróu.
-A dónde vas San Bartoloméu?
-Pra seu santo reino vou... " ( 12).

Pero, en todos los casos, hay una redefinición, que suele ser una orden de vuelta, porque sólo Dios sabe dónde se encuentra la meta espiritual del hombre y cómo alcanzarla.

"... Vuélvete, Bartolomé,
que yo te daré tal don
que en la casa que tú entres
no caiga piedra ni rayo,
ni muera mujer de parto
ni criatura de espanto" (13).

"...Aquí os háis de volver
a coger agua de una fuente pedernal
con un cuenque pedrinal,
con tres cabezas de ortigas
y tres piedras de sal..." (14).

3.-El premio por emprender el camino sagrado:

Los compañeros de la Búsqueda oyen de Josofes, en la Cena del Santo Grial, las siguientes palabras: "Servidores de Jesucristo, que os habéis esforzado y habéis sufrido por ver una parte de las maravillas del Santo Grial, sentaos en esta mesa; quedaréis saciados con la mejor comida que nunca degustó ningún caballero, repartida por la mano misma de vuestro Salvador. Podréis decir que en buena hora os esforzasteis, pues hoy recibiréis la más alta recompensa que nunca recibió caballero", Esta recompensa es la muerte terrenal, que conlleva la vida de la Gracia: Cristo sienta a la Mesa del Santo Grial a doce caballeros, como fueron doce los apóstoles, y les promete que todos morirán sin dejar la búsqueda, excepto uno (Boores, que deberá volver a la Corte del Rey Arturo para contarlo).

Siendo intercambiables salud del alma y salud del cuerpo, salvación material y espiritual, el premio en los ensalmos es material:

"...Pois dalle disde os pes
hasta a cabeza,
pra que este mal non remaneza
con agua da fonte,
esparto do monte,

e sal de salina,
e aceite de oliva,
un Padre Nuestro
e unha Ave María..." (15).

"... Padre Santo torna alá
con aceite e esparto virxen
en lugar de San Silvestre
que nos libre de esta peste.
Cuspirémolle tres veces.
soplarémolle outras tres,
desipela pasarese" (16).

III. ESTRUCTURA FORMAL

La forma de las oraciones se corresponde punto por punto con una estructura dramática teatral, para dar mayor énfasis a la narración:

Estructura mítica
Antecedentes e inicio del viaje
Encuentro Orden de vuelta

Estructura dramática
Planteamiento (narrativo)
Nudo (diálogo)
Desenlace (diálogo )

IV. PERSONAJES

Los personajes se pueden clasificar en dos categorías básicas: los seres terrenos que piden, y los seres sobrenaturales que conceden. Ambos tipos están íntimamente ligados.

El primer grupo de santos que emprende el viaje de búsqueda en los ensalmos son los apóstoles: aparece Pedro

"Pedro Simon foi a Roma
y a Jesucristo encontróu...", (17).

Pedro y Pablo (considerado apóstol por el mismo Jesucristo en el camino de Damasco)

"Pedro Palo sefue a Roma Pedro
Palo se volvió;
Jesucristo lo encontró.
-Pedro Palo, qué hay allá?
-Desipela, desipelón.
-Pedro Palo, vuelve allá,
cúralo con lana de oveja viva
y con aceite de oliva." (18).
Nuestro Señor villa de alá... ", (18)

Juan, Andrés, Santiago, Tomás, Bartolomé

" Estaban San Pedro, San Pablo e San Andrés
en unha fonte fría todos tres... " (19)

"San Juan, San Pedro, San Andrés,
qué facedes aquí os tres?.. " (20).

todos ellos (excepto Bartolomé) en oraciones para curar la erisipela.

¿Cómo están relacionados los apóstoles y Cristo con las llagas y enfermedades de la piel? En el texto de un conjuro gallego se lee:

"... Pasaron as cinco llagas
de nostro Señor Jesucristo
desipela dequí ha de pasar... " (21).

Ello me lleva a creer que la erisipela, considerada como llaga, se asocia con las cinco llagas de las manos, los pies y el costado del Señor en la Crucifixión, reforzado por el hecho de que una de las metas de estas oraciones es el Monte Calvario, y otra, Roma, donde San Pedro fue asimismo crucificado. Y buscan el remedio los apóstoles, y no otros santos, porque Cristo se apareció a los once y se las mostró motu proprio, para demostrarles que era El. Esta creo que es la base de estas oraciones y la eficacia, para la mente popular, de su remedio. En cualquier caso, esta creencia ya está documentada en la Historia de Polperro, donde se puede leer:

"Cristo andaba por el país,
llevaba el fuego fatuo en la mano.
El reprendió al fuego y le ordenó detenerse.
Deténte, erisipela, deténte.
En el nombre... " (22).

También aparece en la "Búsqueda...", durante la cena del Santo Grial, la lanza del centurión Longinos causante de la herida en el costado de Cristo, y con la sangre que gotea de ella Galahad, por orden de Nuestro Señor, cura las llagas del Rey Tullido.

San Marcos Evangelista:

"Marcos, de dónde ves?
-Veño de Redondela.
-Qué hay por alá?
-Moita erisipela... " (23).

Se puede considerar una prolongación de los Apóstoles, ya que, aunque no fue discípulo de Cristo, está próximo en la época y narra Su Palabra.

Los mártires: de San Cosme y San Damián

"San Juan, San Cosme e San Damián
están na fonte celestial,
todos maldecindo e maldecindo,
mor, ardor, deciela... " (24).

Nos dice el Año Cristiano: "ya en el S. VII, cuando llegaba el 27 de Septiembre, acudían los fieles a las iglesias en busca del ungüento milagroso que, bendecido por el sacerdote en nombre de San Cosme y San Damián, sería durante el año remedio infalible contra toda emfermedad" (25). Ambos eran médicos, e hicieron innumerables curaciones milagrosas.

Los españoles insignes: San Julián, arzobispo de Toledo durante el S. VII convocó varios Concilios y convirtió esta sede arzobispal en la más importante de la península; San Millán

"San Millán y San Tillán
juntos por un caminito van;
se encuentran con el Señor,
y el Señor les pregunta:
-Hijos, ¿por qué no andáis ?.. " (26)

eremita del S. V que dio nombre al monasterio de San Millán de la Cogolla; por último, San Ildefonso/San Alfonso (patronímicos del mismo nombre)

" San Alfonso se levantó,
sus manos blancas lavó.
A la Misa de Nuestra Señora llegó..." (27)

devoto de María Santísima, que compuso el "Tratado de la Virginidad de María", discípulo de San Isidoro y asimismo arzobispo de Toledo en el S. VII.

Todos ellos, como vemos, muy especiales: dos médicos, con propiedades curativas milagrosas para todo tipo de enfermedades (invocados, al parecer, por su universalidad curativa), y personalidades representativas de un momento álgido en la Historia de España: el siglo de San Isidoro, época que representa la unidad religiosa sumada a un esplendor intelectual y teológico (Concilios de Toledo) difícilmente repetible.

San Agustín:

" San Agustín a la orilla del mar pasó
y a la Virgen encontró.
-San Agustín, ¿por qué no dice Misa... ? (28).

El Doctor Angélico es una figura tan universal que no necesita explicación; quizás haya ayudado a su presencia en estas oraciones la similitud entre la devoción a la Virgen de su madre y la de San Alfonso, que ofreció asimismo a su hijo. Por esta devoción de madres e hijos -particularmente en el caso de San Ildefonso- a María, ésta es la receptora de sus súplicas, en lugar de Jesucristo. Y esto es una excepción, ya que la relación suele ser santos hombres/ruego a Cristo, santas mujeres/ruego a la Virgen. Ello quizás explica también la petición de remedios para las enfermedades de los ojos que presentan las oraciones de San Ildefonso y San Agustín: en efecto, la intercesora para este tipo de enfermedades generalmente es Santa Lucía, y esta traslación de la una a los otros parece motivada exclusivamente por la devoción a María y la dedicación a Ella de ambos.

V. LA META

Es de dos tipos:

La meta espiritual (el Cielo) está vinculada a dones no pedidos; la meta física (la fuente, Roma, el Monte calvario) está vinculada a la consecución de remedios concretos, que en unas oraciones se buscan específicamente y en otras son un premio por la devoción del santo.

Hay una meta espiritual (la Misa de la Virgen) vinculada a curaciones concretas: mi opinión es que es una muestra más de lo híbrido de estas oraciones de San Ildefonso y San Agustín, ya que la Misa en sí misma es una meta tan poco física como el Cielo, y debería estar asociada, como el Cielo, a la concesión de un don universal.

1.-La meta espiritual.

Esta meta está simbolizada por las oraciones de San Bartolomé. Juan nos narra así su encuentro con Cristo: "Vio Jesús a Natanael, que venía hacia El, y dijo de él: he aquí un verdadero israelita, en quien no hay dolo" (29). Quizá por esta pureza de vida, aun antes de conocer a Jesús, la devoción popular hace un relato tan hermoso: Bartolomé emprende la búsqueda del Cielo, y Dios le da poder directamente sobre este mismo cielo en su sentido físico: representará la protección contra los fenómenos atmosféricos.

"San Bartolomé se levantó
antes que el gallo cantó,
pies y manos se lavó,
con Jesucristo se encontró.
-Dónde vas, Bartolomé?
-Yo, Señor, contigo iré,
al cielo subiré,
y con los ángeles cantaré.
-Vete, vete, Bartolomé,
a tu mesón y posada.
Te daré un don
que no te lo quitará ningún señor.
Te daré un dado
que no te lo quitará ningún vasallo.
Donde tú fueras mentado
no caerá centella ni rayo
ni morirá mujer de parto
ni niño de espanto
por obra y gracia del Espíritu Santo" (30).

2.Las metas físicas:

a) La fuente:

La fuente es la fuente de la Gracia, de la Vida Eterna, al igual que la curación del cuerpo es la curación del alma. Con este significado ambivalente de perenne (que mana todo el año) y perenne (eterno) se juega en las oraciones: se utiliza indistintamente "fuente perennal", "fuente prial", "fuente pernal" y "fuente celestial", "fuente eternal", como en la oración de San Alfonso:

"...y dalle con agua
de la fuente eternal" (31).

Se emplea, por último, "fuente pedernal", creo que por una confusión fonética con "perennal".

Esta fuente aparece en dos contextos: con las oraciones de San Alfonso yendo a la Misa de la Virgen, y con las oraciones de número tres (tres santos, tres médicos).

Si nos ceñimos a la metáfora medieval tan arraigada y bella de que la Fuente de la Gracia es la Virgen María, ya que, al igual que de la fuente mana el agua de la Gracia, de la Virgen nació el Salvador, se explican estos casos: San Alfonso es devoto de la Virgen, de la Fuente; San Pedro, San Pablo y San Andrés; San Juan, San Cosme y San Damián, están parados al pie de la fuente, esperando: están al pie de la Virgen esperando que llegue su Hijo, que, efectivamente, aparece: la Virgen no defrauda en su intercesión, es eficaz.

Si queremos remitirnos directamente al Evangelio, hay un segundo significado para la fuente, quizás más preciso que el anterior: "Quien bebe de este agua volverá a tener sed; pero el que bebe del agua que yo le diere no tendrá jamás sed, que el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna" (32). Este significado de la fuente como Palabra de Dios, o simplemente fe, es más acorde con el significado simbólico que da a la fuente la "Búsqueda...": la fuente es el Espíritu Santo y la Palabra Divina contenida en el Evangelio.

El significado de fuente como Virgen es más poético y afectivo, sin embargo, que el teológico-abstracto de conceptos como Palabra de Dios, Espíritu Santo o Fe. Por ellos, si nos fijamos en las oraciones de tres cirujanos/tres hombres santos, vemos que, teniendo la misma estructura todas ellas, mientras unas hablan de buscar una fuente perenne/eterna, otra remite directamente al ruego de la Virgen a su Hijo, "que la obedecerá":

tres cirujanos

"... aquí os háis de volver
a coger agua de una fuente pedernal... ", (33)

tres hombres santos:

"...Todo esto cercaremoscon la onida
viño de viña
aceite de oliva
sal do mar
agua de fonte tornar
pra que este mal non coma... " (34)

tres hombres santos:

"...Pra que esta enfermedad
non corra, nin labre

E-a Virgen pedéu o seu fillo
que lle obedecería,
e-eu así faría... " (35).

b) El camino de Roma:

El camino hacia la crucifixión, el sacrificio, la curación/redención por el martirio, relacionado directamente con Pedro, o Pedro Pablo (ambos estuvieron en Roma), nos remite a la leyenda de la huída de Pedro y su encuentro con Cristo, construyéndose, entonces, la estructura de estas oraciones del siguiente modo:

Leyenda:

Pedro huye de Roma
Cristo y Pedro se encuentran
Pedro pregunta a Cristo
Cristo vuelve a Roma a ser crucificado por segunda vez

Oraciones:

Pedro huye de/va hacia Roma
Cristo y Pedro se encuentran
Cristo pregunta a Pedro
Cristo ordena a Pedro volver con un remedio para una enfermedad

Pedro consigue la salvación de su alma volviendo, y los santos consiguen la salvación de su cuerpo volviendo asimismo. La solución al problema está en ambos casos en el encuentro con el Señor.

Casos especiales son las oraciones de petición directa:

“Maestro, con qué se cura
esta maldita?
Pedro, con el esparto del campo,
aceite de la verde oliva
y el cogollo de la cuchilla.
Bendita sea la hora en que María
de Nazaret
fue concebida sin mancha y esposa
de San José" (36).

Pedro pregunta a Cristo por el remedio de un mal, quizás por ser el cabeza de la Iglesia y poder dirigirse a El directamente; pero lo usual es que sólo se pueda pedir de una manera indirecta: Jesucristo o la Virgen María preguntan, y sólo al recibir una súplica implícita en la respuesta del santo, remedian la situación. El pueblo tiene muy arraigada la creencia de que Dios es demasiado terrible o poderoso para invocarlo directamente (Moisés vio la zarza ardiendo, pero no vio a Dios), y por ello extiende a los santos este temor de pedir, igual que el creyente recurre más a la intercesión de estos mismos santos que a la súplica directa a la divinidad.

c) El Monte Calvario:

Al Monte Calvario se va a buscar "hierbas benditas", “folla da fístola", “herbas pra bendecir", "follas de xar": hierbas, hojas, remedios concretos para males concretos: más concretos que la búsqueda de los apóstoles en el camino de Roma. Por este motivo quizás hay más “hombres santos" “cirujanos" que santos concretos; y, quizás por la relativa falta de santidad de los intercesores, se acude al número tres, santificado por la Trinidad, para dar mayor eficacia al remedio. El Monte Calvario es una referencia de santidad para el monte más cercano donde se encuentran las hierbas medicinales que se buscan en cada caso; debe ser el monte Calvario, ya que la erisipela y las heridas están estrechamente vinculadas con las cinco llagas, por lo que el Calvario es el símbolo más evidente. Así, la santificación del lugar mediante el nombre santifica las hierbas, que adquirirán propiedades curativas religiosas, además de las naturales.

Respecto a las oraciones de San Ildefonso y el Monte Calvario, el propio ensalmo especifica que “non foi a buscar pan ni vino", es decir, no iba a la Misa, no buscaba una meta elevada, sino que "se aviene" a buscar hierbas, a pedir remedios terrenales.

VI. EL DON

De este modo, hemos llegado a los tres grados de dones concedidos en este tipo de oraciones:

1.La donación de una gracia especial a la persona: simbolizada por San Bartolomé, que pide el Cielo (la Santidad) y se le concede un don protector universal. Correlato suyo es la figura de Galahad, al que elige Dios para liberar las almas del infierno (encuentro con los siete caballeros en el castillo de las doncellas), levantar la losa de los pecados del mundo (aventura del sepulcro que guardaba al Enemigo), portar sus armas (la espada y el tahalí sagrados): Dios le concede morir (ir al Cielo) cuando desee.

2.La donación de una gracia genérica, que cualquiera puede emplear aunque para su hallazgo haya sido necesaria la santidad de uno o varios (remedio para un tipo de enfermedad), por emprender un camino sagrado o por tener fe y devoción (la fuente). Su paralelo es Perceval, virgen pero no completamente puro. Por ello, su recompensa es menor: sólo le es concedido morir al año de la muerte de Galahad.

3.La donación de un remedio concreto buscado por hombres buenos. Los hombres buenos simbolizan a Boores, que ya no es virgen sino sólo casto, terrenal, y recibe la misión de permanecer en la tierra y volver a la Corte de Arturo para contar la aventura espiritual que ha vivido.

APENDICE
CONTAMINACIONES

En muchas ocasiones, los ensalmos se contagian de un ensalmo próximo, bien porque están dedicados ambos al mismo santo, bien porque se toman como remedio para el mismo mal. No he podido por menos que recoger algunos ejemplos:

SAN BARTOLOME Y SANTA BARBARA

Bárbara se levantóu,
cas suas mans, seus peiños llavóu,
seus zapatiños calzóu,
a Virgen María encontróu:
-A donde vas, Bárbara?
-Al cielo eu vóu,
aspaventar a tronada
cando ela e moi levantada.
-Lévala-a-os campos ou camiños,
a donde non haia pan nin viño,
nin xente nin cristiandad (37).

Santa Bárbara bendita
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita
en el aro de la cruz
Paternoster, amén, Jesús.

Santa Bárbara doncella,
líbranos de una centella
y de un rayo mal tirado,
Jesucristo está clavado
en el aro de la cruz
Paternoster, amén, Jesús.
San Bartolomé vi venir,
San Bartolomé vi llegar,
Señor, tras de vos, andar.
Y Dios te dé un don
que en la casa que seas nombrado
no caiga ni centella ni rayo
ni mujer muera de parto
ni niño de espanto
ni hombre sin confesión
por tu santa intercesión.
Amén (38).

El modelo de oración de Santa Bárbara, a su vez, se toma para conjurar a las aves rapaces que se llevan animales de cría:

Aiga maldita
en la sierra estás escrita...

Aiga maldita
que leva a pita
no ceo estás escrita... (39).

Aguila maldita,
que en el cielo estás escrita
en el mar y en las arenas
en el cielo y las estrellas
deja la prenda que llevas
que nin es tuya nin es mía
que es del dueño que la crió
que bien caro le costó (40).

La oración de Santa Bárbara inspira asimismo algunos conjuros para la erisipela:

Erisipela maldita
que en la cara estás escrita.
Erisipela, erisipelón,
arrímate o paredón.
Un Padre Nuestro
e unha Ave María
a Dios y-a Virgen María (41).

Y la oración de Santa Lucía " Santa Lucía/ tres hijas tenía... " inspira otras contra la erisipela:

Gloriosa Santa Lucía
tres agujas de plata tenía;
con una bordaba,
con otra cosía
y con la otra tiraba
el mal de decipela
a quien la tenía (42).

También se producen interrelaciones entre las oraciones de San Bartolomé y San Antonio de Padua:

San Antonio de Padua,
en Padua naciste,
en él te criaste,
dulcísimo corazón tendiste,
al Monte Calvario subiste.
-Dónde vas, San Antonio?
-A buscar mi breviario, que lo he perdido.
Tres pasos atrás,
con el nombre de Jesús te encontrarás,
que lo has perdido.
Tres pasos alante,
donde tu ser llamado,
no caiga piedra ni rayos,
ni de lobos es furado (agujereado)
ni de raposas sangrado.
Si buscas milagros, mira
(continúa la oración tradicional) (43).

Esta, a su vez, inspira las primeras estrofas de la Oración de San Antonio para encontrar las cosas perdidas en Maragatería:

San Antonio de Padua,
que de Padua naciste,
el breviario perdiste,
el Hijo de Dios te lo halló,
tres veces por tí llamó:
Antonio, Antonio, Antonio,
guardad mi ganado,
que anda por el monte
descabildado,
de lobos y lobas,
osos y osas,
raposos y raposas,
que todos los bienes
que por el mundo anden,
anden, anden,
Padrenuestro y Ave María (44).

Por último, Carmelo Lisón Tolosana cita que "en tierras de Puentes de García Rodríguez y de Manzaneda se invoca no a San Antonio, sino a San Bartolomé en el responso que libra al ganado del lobo" (45).

____________
NOTAS

(1) Mateo, 9, 1.

(2) La edición de "La búsqueda del Santo Grial" manejada es la de Alianza Editorial traducida por Carlos Alvar, 1986.

(3) San Bartolomé se levantó, / cuando el primer gallo cantó / su pie derecho calzó / su bastón de oro cogió / y al cielo se encaminó./ En el medio del camino / se encontró con el Señor / y Este le preguntó: / Dónde vas, Bartolomé? / Contigo, Señor, me iré / -Vuélvete, Bartolomé, / que yo te daré un don / que no lo he dao / ni a hembra ni a varón / Donde tú seas mentao / no morirá mujer de parto / ni niño de espanto / ni caballo fatigao / ni buey en el arao / Con San Pedro, / con San Pablo, / con Santa María de Aragón / Kyrie Eleisón.

Puerto Rico, conjuro para el buen parto, en "Aportación al estudio del folklore médico de Puerto Rico".

Respecto a esta oración de San Bartolomé, he encontrado en la bibliografía consultada dos zonas geográficas: la mitad norte peninsular (Alto Aragón, Galicia, Castilla la Vieja, Madrid), en la que se utiliza para conjurar las tormentas, y las islas Canarias y Centroamérica (Cuba y Puerto Rico), donde se emplea para el buen parto.

Hay recogidas oraciones de San Bartolomé en "El ensalmo terapéutico y su tipología", Josep Maní y Pérez, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Tomo XLIV, 1989, pág. 163; "Lenguaje y Magia ", Juan Francisco Blanco, en "Aproximación antropológica a Castilla y León ", Luis Díaz coordinador, pág. 270; "De pilmadores, curanderos y sanadores en el Alto Aragón ", Rafael Andolz, pág. 99-100, Mira Editores S.A., Zaragoza; "Aportación al estudio del folklore médico de Puerto Rico", Teodoro Vidal, Revista del Instituto de Cultura puertorriqueña, Enero-Marzo, 1971; "Oración del Parto, Espanto y Rayo, Encuesta del Ateneo, pág. 91, tomo I, Volumen I.

(4) San Alifonso se vistió y se calzó / sus pies y manos lavó / Al camino de Nuestra Señora llegó / Nuestra Señora le dijo: / en el camino de Misa esté / Si e desfeita, n'el oyo la teis; / si e blanca, Dios t’ya desfaiga. / Si e negra, Dios t'ya converta./ Dalle con trigo, / dalle con miyo, / dalle con sal / y dalle con agua / de la fuente eterna.

Conjuro contra la desfeita (quératitis), pueblos de la cuenca del Navia, en "Medicina popular en Asturias", Enrique Junceda Avelló. I .

Como el resto de las oraciones, este conjuro y sus variantes tiene varias utilidades: en el mismo texto de Junceda Avelló se citan tres conjuros para curar la queratitis y uno para la erisipela: San Alifonso por aquí pasóu; / al monte Calvario foi; / non foi buscar pan ni vino / porque aquí lu bay. / Foi por tres hierbas binditas/ para esta ferida curar / y tú, ferida, / ni entumezas / ni estestulezas / más que las llagas / de mi Señor Jesucristo / Amén. (Versión que recoge asimismo María Cátedra Tomás en "La muerte y otros mundos", Edit Júcar Universidad, 1988, pág. 56, con el nombre de Alfonso sustituído por su homónimo Ildefonso). La tercera enfermedad para la que es curativo el conjuro (también recogido en el libro de Junceda Avelló) es el leucoma, manchas blancas o nubes en los ojos:

San Agustín a la orilla del mar pasó / ya la Virgen encontró / -San Agustín, por qué no dices Misa? / -Porque tengo una nube en un ojo y no veo / -Pues con este grano de trigo, / este grano de mijo / este granito de sal / y la ayuda de Dios y la Virgen / la nube del ojo se te ha de quitar.

(5) Tres homes santos / se levantaron, / se vestieron / e se calzaron, / con Jesucristo encontraron./ Jesucristo lles preguntóu: / Homes santos, a-ónde ides? / -Irnos o monte Calvario, / a buscar folla da fístola / pra decipelas, urceras e fístolas / e fogo salvaxe. / Pra que esta enfermedad / non corra, nin labre, / nin por vento, nin por xiada, / nin por calquer tempo que vaia. / E-a Virgen pedéu o seu fillo / que lle obedecería / e-eu así faría / Por la gracia de Dios / e da Virgen maría / un Padre Nuestro / e unha Ave María.

Conjuro para la erisipela, Víctor Lis Quibén, "Medicjna popular en Galicia", págs. 139-140.

El grupo de oraciones con tres personajes que he consultado se refiere en unos casos a tres santos conocidos (Pedro, Pablo y Andrés; Juan, Pedro y Andrés; Juan Cosme y Damián) o a "tres hombre santos" genéricos, tres modelos abstractos. Se insiste en el número tres y su múltiplo nueve en multitud de conjuros, tanto en veces que se deben repetir las oraciones como en número de días que dura la curación y otras condiciones que se especifican en cada caso en el mismo texto.

Esto es significativo si tenemos en cuenta que el poder curativo de dichos conjuros radica en la totalidad del rito y no en la oración por sí sola; dicho rito combina ésta, en la mayoría de los casos, con otros elementos, que pueden ser desde la conveniencia de recoger ingredientes a ciertas horas del día, hasta la fabricación ex-profeso de utensilios.

Se pueden consultar conjuros de este grupo en "Folkmedicina", Antonio Castillo de Lucas, pág. 480, Dossat, 1958; "Datos de medicina popular en Galicia" Víctor Lis Quibén, Archivo iberoamericano de Historia de la Medicina y Antropología médica, Fascículo 1, 1955, pág. 131; "Medicina popular en Galicia" Víctor Lis Quibén, Akal, 1980, págs. 139-140 y 160.

(6) Las oraciones de Pedro, Pedro-Pablo o Pedro y Pablo están recogidas en su mayor parte en Galicia, en el texto de Víctor Lis Quibén "Medicina Popular..." mencionado. Ha llegado a recoger cerca de 100 de este tipo, la mayor parte para la cura de la erisipela y, por extensión, enfermedades de la piel. Los modelos más característicos, dentro de la variedad del texto, son la ya transcrita en el artículo y la siguiente:

Desipiña vai o monte / desipela vai o monte, / desipela vai o fonte / desipela vai o mar, / que Fulano non ten que che dar / Pedro Pablo foi a Roma,/ a Jesucristo encontróu, / Pedro Pablo, dónde ves? / Padre Santo veño de Roma, / E qué hai en Roma? / Moita desipela, / moita desipeliña / moita xente morre de-la / Padre santo toma alá, / con aceite e esparto vierxen, / en lugar de San Silvestre / que nos libre de esta peste / Cuspirémolle tres veces, / cuspirémolle outras tres / desipela pasarese.

Lourizan, conjuro para la erisipela, en "Etnografía galega. cultura espiritual", Xesús Taboada Chivite, edit Galaxia, pág. 247.

Este exorcismo del comienzo, en el que se echa a la erisipela de todo lugar habitado, es lo curioso que tiene este conjuro, exorcismo que se repite en varias de este tipo. Otro ejemplo:

Desipela, desipela, / moita gente morre de-la. / Vai pa fogo, / vai pa lobo, / vai pa o mar, / Fulano non che ten que dar / ...Pasaron as cinco llagas / de nostro Señor Jesucristo / desipela dequí ha de pasar / Pedro Pablo foi a Roma. / Nuestro Señor viña de alá / preguntóulle Pedro Pablo, / a nostro Señor qué había alá. / Moita desipela, moita desipela. / Nuestro Señor, / con qué se curará? / con aceite, / esparto / fariña amarilla / se castigará

Municipio de Estribela, "Etnografía... ", pág. 246.

Bibliografía: "Medicina popular riberana ", Luis L. Cortés Vázquez, edit. Salamanca, 1952, pág. 530-531; "Medicina y veterinaria populares en la provincia de Salamanca ", Juan Francisco Blanco coordinaqor, Archivo de Tradiciones salmantinas volumen I, pág. 46; "Folkmedicina", A. Castillo de Lucas, Dossat, 1958, pág. 403; “Aproximación antropológica a Castilla y León", Luis Díaz coordinador, págs. 270, 275.

(7) Coaledro (Orense), conjuro contra erisipela, Víctor Lis Quibén op. cit., pág. 163.

(8) Osipla, osiplón, / lobo roedor / lobo comedor / vai o mar / do mar o Miño / onde non sintas auga choutar / nin galo cantar / nin neno chorar; / alí vaias a parar, / por a gracia de Dios / e da Virgen María. / Todo canto el Señor decía / a sua mai Santísima / todo lle conveñía, / sea a palabra de Dios / e da Virgen María: / Julián, de dónde ves? / De Jerusalén / Qué queda por aló? / Moita osipla e osiplón / Con qué se corta? / Con folla de loureiro, / e folla de oliva / querendo el Señor / e-a Virgen María.

Celanova (Orense), conjuro para el erisipela, Víctor Lis Quibén op. cit. pág. 150.

(9) San Xacobo, / San Xacobar, / A ónde vas? / A-o monte Calvar. / Qué vas buscar? / Follas de xar / Pra qué? / Pra esta decipela cortar. / Con el poder de Dios / e da Virgen María / un padre Nuestro / e unha Avemaría.

Cangas (Pontevedra), Víctor Lis Quibén, "Medicina popular... ", págs. 131-132.

(10)San Ildefonso por aquí pasóu / al Monte Calvario foi. / Non foi a buscar pan ni vino / porque aquí lo hay. / Foi por tres hierbas benditas / para esta ferida curar. / Y tú, ferida, / ni entumezas, / ni entestulezas / más que las llagas / de mi Señor Jesucristo / Amén.

María Cátedra Tomás, op. cit., págs. 55-56.

(11) San Alfonso ergóuse, / vistóuse y calzóuse; / en sus manos y sus Pies / blando llavóu. / A misa de Nuestra Señora / chegóu. / nuestra Señora che dixo: / Si e desfeita, nel oyo la trae; / si e blanca, Dios cha convierta; / si e rubia, Dios cha confunda. / Dalle con mijo, / dalle con trigo, / dalle con sal, / dalle con agua de fonte pernal. / Descendiendo y desvelando / esta desfeita del oyo sacando.


Conjuro para la desfeita. Asturias sin especificar, E. Junceda Avelló op. cit.

(12) ¡Oh glorioso San Bartoloméu!, / da sua santa cama se levantóu, / o seu santo pau colleu, / o seu santo camiño camiñóu, / con Dios Nuestro Señor encontróu / -A dónde vas San Bartoloméu? / -Pra seu santo reino vou / Non te valas San Baroleméu / que chei de dar un don, / que non dea femia nin varon / Donde San Bartolomé foi nombrado / non serás preso nin arrastrado, / nin de lobos, nin de lobas, / nin de zorros, nin de zorras, / nin de cans, nin de cadelas, / nin de enemigas fieras / Con la gracia de Dios / y la Virgen maría / un Padre Nuestro/ y un Ave María.

Oración para conjurar la tormenta, Galicia (sin especificar), Victor Lis Quibén, op. cit. , pág 26.

(13) San Bartolomé se levantó / pies y manos se lavó / con el Señor se encontró / y estas palabras le habló: / Dónde vas, Bartolomé? / En busca de tí, Señor. / Vuélvete, Bartolomé, / que yo te daré tal don / que en la casa que tú entres / no caiga piedra ni rayo / ni muera mujer de parto / ni criatura de espanto.

Santa Cruz de Tenerife, Oración del parto, espanto y rayo para el buen parto Encuesta del Ateneo.

(14) En el nombre de Dios y de María Santísima: / Tres cirujanos se levantaron / con Jesucristo encontraron, / Dónde van los tres cirujanos? / A buscar hierbas y melecinas / para curar cirros y heridas / y otras que no serían / Aquí os háis de volver / a coger agua de una fuente perdernal / con un cuenque pedrinal / con tres cabezas de ortigas / y tres Piedras de sal / Este mal de Fulano / yo lo bendigo, yo lo bendeciría, / en el nombre de Dios y de la Virgen María, / sal, mal, sal.

Conjuro para la erisipela, Maragateria (León), trabajo de campo.

(15) Pedro Paulo vai en Roma, / Pedro Paulo vai por lá, / e Jesucristo encontróu. / Pedro Paulo qué hai por lá? / Desipa con desipela, / moita xente morre de-la / Pois dalle disde os pes, / hasta a cabeza, / para que este mal non remaneza, / con agua da fonte, / esparto do monte, / e sal de salina, / e aceite de oliva, / un Padre Nuestro / e unha Ave María, / Fulano sandaría.

Requeiriño, conjuro para el erisipela, Xesús Taboada Chivite, "Etnografia galega...", pág. 248.

(16) Ver nota (6).

(17) Pedro Simón foi a Roma / y-a Jesucristo encontróu / y-éste lle preguntóu, / Pedro Simón, qué hai por alá? / Señor, morre a xente toda / con desipela e maldá. / Pedro Simón volve alá / Señor, con qué lle hei de dar? / con: aceite de oliva, / e xunco do monte / e-un guedello de lan / de ovella viva / E halle de sanar, / co-axuda de Dios / e da Virgen María / rezándolle un Padre Nuestro / y un Ave María.

Conjuro para la erisipela, Galicia (sin especificar), "Medicina popular...", Victor Lis Quibén, pág. 136.

(18) Conjuro para la erisipela, recogido por César Morán en la provincia de Salamanca, "Aproximación antropológica...", Luis Díaz coordinador, pág. 275.

(19) Estaban San Pedro, San Pablo e San Andrés / en unha fonte fría todos tres / Llegó el Señor y les dijo: / Petre e Pablo e Andrés, / qué hacéis en esta fuente fría todos tres? / Aquí estamos detenidos: / ni comemos, / ni bebemos, / ni nos comunicamos, / ni en nuestro camino andamos. / Pues Petre e Pablo e Andrés, / darle con la mano del revés. / Si es blanca, / Dios la parta; / si es negra, / Dios la fenda; / si es rubia, / Dios la suma; / si es blanca y amarilla, / Dios la ponga tan sumida / como el sal en agua fría / el tercero día / que no dure más en éste o en ésta / Con la ayuda de Dios / y de la Virgen Maria / un Pater Noster / y un Ave Maria / Bendito sea Dios, / bendita sea su Madre, / bendito sea su nombre, / bendita sea la cruz / donde Cristo fue colgado, / y benditos sean los pañales / y el río jordán, / donde Cristo fue bautizado.

Conjuro para las "nacidas" (enfermedad ocular), Navea (Orense), "Datos de Medicina... ", Víctor Lis Quibén, pág. 131.

(20) San Juan, San Pedro, San Andrés, / qué facedes ahí todos? / Estamos cortando o mal de decipela, / o mal de decipelón, / o mal de boubiño, / o mal de todos los males, / pra que este mal no cave, / no Virxen María / tres Padres Nuestros / e-un Ave María.

Conjuro para la erisipela, Golada (Pontevedra), "Medicina popular... ", Víctor Lis Quibén, pág. 153.

(21) Ver nota (6).

(22) En "Medicina popular", W. G. BLACK, pág. 110.

(23) Marcos, de dónde ves?/ Veño de RedondelaJ / Qué hay por alá? / Moita erisipela, / que morre moita xente de-la / Marcos, vólvete a lá, / que Dios te axudará./ Bota: fluncho do tunchal, / e borralla do horrallal / e-aceite de oliva/ empéñate co-a Virgen María / e rézalle una Salve.

Conjuro para la erisipela, Tuy (Pontevedra), "Medicina popular... "' Víctor Lis Quibén, pág. 132.

(24) San juan, San Cosme e San Damián, / están na fonte celestial, / todos maldecindo e maldecindo, / mor, ardor, decipela / todos os males do corpo d'esta criatura, / secos e remielidos se besan / no segundo día / quenon medren, nin crezan / nin vaian pra riha, / com, a folla da oliva / Pol-a gracia de Dios / e da Virxen María / un Padre Nuestro / e unha Ave María / o Santo ou Santa d'este día.

Conjuro para la erisipela, Arzúa (La Coruña), "Medicina popular... ", Víctor Lis Quibén, pág. 138.

(25) Año Cristiano, Semblanzas de santidad, Edit Luis Vives, 1962.

(26) San Millán y San Tillán / juntos por un caminito van; / se encuentran con el Señor, / y el Señor les pregunta: / Hijos, por qué no andáis? / Por seca que tenéis? / Pues pasad la mano / en plan y en yano / y desaparecerán / como la sal en el agua / y como el agua en la sal.

Conjuro para curar las secas, Puerto Rico, en “Aportación al estudio del folklore médico de Puerto Rico", Teodoro Vidal, Revista del Instituto de Cultura puertorriqueña, Enero-Marzo. 1971, número 50, pág. 62.

(27) San Alfonso se levantó, / sus manos blancas lavó. / A la Misa de Nuestra Señora llegó; / él que en la Misa estaba / y la hostia no veía / la desfeita en los ojos tenía. / Dáles con ( ) trigo, mijo y sal / echándolos en agua de la fuente pernal

Conjuro para la desfeita (queratitis), Asturias (sin especificar) E, Junceda Avelló, "Medicina popular en Asturias",

(28) Ver nota (4),

(29)Juan, 1, 47.

(30) San Bartolomé se levantó / antes que el gallo cantó / Pies y manos se lavó / con Jesucristo se encontró. / ¿Dónde vas, Bartolomé? / Yo, Señor, contigo iré / al cielo subiré / y con los ángeles cantaré. / Vete, vete, Bartolomé / a tu mesón y posada. / Te daré un don / que no te lo quitará ningún señor, / te daré un dado / que no te lo quitará ningún vasallo. / Donde tú fueras mentado / no caerá centella ni rayo / ni morirá mujer de parto / ni niña de espanto / por obra y gracia del Espíritu Santo.

Oración para conjurar las tormentas, Peñacaballera (Salamanca) en "Aproximación antropológica. ..", Luis Díaz coordinador, pág. 270.

(31) Ver nota (4).

(32) Juan, 4, 13.

(33) Ver nota (14).

(34) Tres hombres santos van / por un caminho adiante, / Jesucristo encontraron. / Jesucristo dixo: / Homes santos, qué buscáis? / Imos o monte Calvario / pra buscar herbas pra bendecir / úlceras, cirros e cánceres, / mores e todos los males que sefachen. / Todo esto cercaremos con la onida, / viño de viña, / aceite de oliva / sal do mar / agua de fonte tornar / pra que este mal non coma, / nin beba, nin retoñe, / nin por frio, nin por xiada, / nin por calquer tempo que vaia.

Conjuro para la erisipela, Rorís (Galicia), "Medicina Popular... ", Víctor Lis Quibén, pág. 161.

(35) Ver nota (5).

(36) Oración de la erisipela en Extremadura, pág. 403, "Folkmedicina", A. Castillo de Lucas.

(37) Víctor Lis Quibén, "Medicina popular... ", pág. 27.

(38) Conjuro para las tormentas, Pedrezuela (Madrid), trabajo de campo.

(39) Carmelo Lisón Tolosana, "Perfiles simbólico-morales de la cultura gallega", edit. Siglo XXI, pág. 162.

(40) Vaqueiros de alzada, "La muerte y otros mundos", María Cátedra Tomás, pág. 147.

(41) Lalín (Pontevedra), "Medicina popular... ", V. Lis Quibén, pág. 147.

(42) Campo Lameiro (Pontevedra), "Medicina popular...”; pág. 131.

(43) M. Cátedra Tomás, "La Muerte...”; pág. 53.

(44) Trabajo de campo.

(45) "Perfiles simbólico-morales...”; pág. 162.