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JIMENA DE COIN

GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1992 en la Revista de Folklore número 141.

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Paso por una aldea cercana a Coín, Cortijo de Benitez, un gran patio de vecinos con gallinas, pavos y conejos. Jimena prepara al fondo un pequeño altar con palmas, macetas e imágenes de santos, a lo que llama el Monumento, lo que no le quita para cantar:

Si los curas comieran
chinas del río,
no estuvieran tan gordos
ni tan lucidos.

Que no se va
la paloma, no,
que no se va,
que la llevo yo.

Si se va la paloma
ella volverá,
que deja los pichones
a medio criar.

-Para El monumento –dice- se trae lo mejorcito. Yo tiro de mis cajones y no pongo reparos en sacarlo todo.

QUé hermoso está el Monumento
con tanta vela encendida,
mujeres que estáis adentro,
despertar si estáis dormidas
y rezar al Monumento.

-Se prepara por Cuaresma, se reza la Salve y después de la saeta viene el chiste. El altar se pone con una mesa, un cajón, sábanas de cortina y un cuadro de la Virgen de los Dolores.:

Que se queden las palmeras
aunque el río llegue al palmar,
en no llevándote a ti
que se lleve el mundo al mar.

-En este Cortijo nos hemos divertido lO nuestro; un muchacho se ponía un papel en el culo y los demás íbamos a quemárselo con candiles; era una juerga; y nunca faltó el cante:

Salga usted y salga usted,
que le queremos ver
saltar y brincar,
andar por el aire.

Deje usted que la dejen sola,
solita en el baile,
sola ya, solita estará,
que busque compaña
si quiere bailar.

Carta cartucho
que todos los mocitos
son unos ruchos,
la hoja de laurel,
estando prisionero
mi amor me vino a ver
¡ay qué dolor!,
que estando prisionero
me vino a ver mi amor.

Carga la burra
porque le pica el celo
más que una pulga,
la hoja de laurel,
que estando prisionero
mi amor me vino a ver.

Todos los Juanes son tontos
y el que no es tonto, chalao,
yo tenía un novio Juan
y por tonto le he "espachao".

-En Coín y alrededores no ha habido boda ni bautizo que no haya contado conmigo, con Jimena; era un orgullo para todos:

Toda la calle a lo largo
la he sembrado de melones
y entremedio calabazas
para dársela a los hombres;
éso se dice así
y se vuelve a repetir
que el hombre que es celoso
no puede dormir.

Mira qué matrimonio
más igualero,
la novia es una liebre,
él un conejo.

-Para el viaje de bodas le prestaron a mi marido un burro grande y nos fuimos a Tolox, un camino tan largo y tan malo que no me quiero ni acordar.

Si mi suegra no me quiere,
que se haga la puñeta,
si yo no quiero claveles
pa qué quiero la maceta.

-En los patios de vecinos como éste, si una no tiene pan, la otra parte el suyo por la mitad:

Un limón echó a rodar
y en mi puerta se paró,
hasta los limones saben
que nos queremos los dos.

-Mi padre iba a un barbero con el que tenía una iguala, que eramos once de familia y allí pelaban a los seis varones y a él:

Dicen que mi novio es chico
más chico lo quiero yo,
que con un metro de tela
se le hace un pantalón.

-Pagaba siete pesetas al año, con derecho a ver la procesión de Semana Santa desde el balcón de la barbería. Allí que íbamos los chiquillos, y cuando una vez pasó la Virgen de los Dolores me dijeron que cantara, canté, y la volvieron hacia el balcón. Tendría yo nueve añitos. Ahora, por motivos tristes, llevaba ya tres años y medio sin abrir mi boca pa ná:

Qué hermoso está el Monumento,
se vea de noche o de día,
de día lo alumbran tus ojos,
de noche tu cara encendida.

Le pregunto por la edad y piensa en voz alta:

-Yo me creo que tengo más de 80, pero desde hace mucho tiempo:

Los años que yo he vivío
no se gastaron en balde,
hice todo el bien que pude
y no hice daño a nadie.

Salgo del Cortijo Benitez con repuesto de alegría para el camino, pensando en lo que dijo Jimena, en lo que se dice, en lo que se pierde.