Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

ALGUNAS APORTACIONES DE RELIGIOSIDAD POPULAR

VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 145.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 145 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Hasta los años próximos al Concilio Vaticano II estuvieron en práctica algunas muestras de religiosidad popular en numerosos pueblos, que luego, por diversas razones, entre ellas por la nueva reforma litúrgica, por las nuevas orientaciones de la piedad popular y en gran medida, por la despoblación de muchos de los núcleos urbanos de poblaciones rurales, dejaron de practicarse .

Yo las recuerdo desde mis más tiernos años infantiles y quiero destacar dos de estas prácticas que creo que merece la pena recordar para que quede constancia escrita y no se pierdan como ha sucedido con otras costumbres ya irrecuperables.

Las he recogido en mi pueblo natal, LLANO DE BUREBA, en la provincia de Burgos, localidad pequeña, dedicada a la agricultura y ganadería, perteneciente a una comarca llamada LA BUREBA, cuya cabecera de partido es Briviesca.

Muchas de sus costumbres y tradiciones, como éstas que aquí voy a reseñar, estuvieron en vigor hasta avanzada la década de 1.950. A. partir de esos años esta pequeña localidad rural se fue despoblando por la emigración de los jóvenes a ciudades próximas industrializadas en busca de mejor porvenir, en los años sucesivos el pueblo se encontró sin jóvenes ni mozos y como eran ellos los que sustentaban principalmente estas costumbres, pues dejaron de practicarse.

La primera de estas costumbres era el Vía-Crucis, llamado popularmente Calvario, que tenía lugar todos los domingos por la tarde, después del rezo del Santo Rosario durante la Cuaresma y especialmente durante la mañana del Viernes Santo.

Se celebraba en la iglesia parroquial. Una vez terminado el rezo del rosario, todos los mozos se ponían en pie y avanzaban por el centro de la iglesia hasta el presbiterio y allí se ponían de rodillas en las gradas, delante del altar. Uno de los mozos tomaba una cruz con una talla de Cristo crucificado de buen tamaño y se colocaba ante el altar, justo en medio de los demás mozos. A cada lado de la cruz se situaban dos monaguillos con una cruz pequeña cada uno.

El sacerdote desde el púlpito dirigía el Vía-Crucis haciendo las oraciones y comentarios oportunos que eran pocos, pues las partes principales eran cantadas por todos los mozos con sus fuertes y varoniles voces.

De forma ordenada y con gran respeto todo el grupo de mozos, que nunca bajaba de 20 se iba trasladando a cada uno de los cuadros o estaciones a medida que los iban cantando. Esos 14 cuadros o estaciones, representando las escenas de la Pasión y Muerte de Cristo, como sucede en todas las iglesias están distribuidos por las paredes del templo.

En esta localidad ha existido siempre en los dos últimos siglos una Sociedad de los Mozos, a la que han pertenecido los jóvenes del pueblo, desde su salida de la escuela hasta la celebración de su matrimonio. Era una Sociedad jerarquizada, con Alcalde, Alguacil y Fieldefechos, con un Reglamento bastante severo al que estaban sometidos todos los mozos que a ella pertenecían. Y los mozos, como miembros de la sociedad antes mencionada, eran los encargados cada año durante la Cuaresma y Semana Santa de llevar a cabo este Viacrucis o Calvario.

El texto de oraciones y versos es el siguiente:

VIA-CRUCIS

Puestos todos de rodillas delante del Altar mayor, empieza el que ha de leer, y repitiendo por la señal de la Santa Cruz, etc. proseguirá diciendo:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, a mi me pesa, de todo corazón, de haberos ofendido y propongo firmemente la enmienda de mi vida, de nunca más pecar y apartarme de las ocasiones de ofenderos, de confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta; ofrezcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados y confío que me los perdonaréis por merecimientos de vuestra pasión y muerte y me daréis gracia para enmendarme y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.

OFRECIMIENTO
¡Oh Santísimo Jesús, Redentor y Salvador mío! estos pasos que intento dar en reverencia de los vuestros, lo que en ellos meditare y rezare en cada cruz os lo ofrezco unido con vuestros infinitos merecimientos por los fines que los Sumos Pontífices quieren que se ofrezcan para ganar las indulgencias concedidas a los que se ejercitan en tan cristiano ejercicio y para esto os suplico, Señor, por las necesidades de vuestra Santa Iglesia y todo esto lo aplico por las Almas del Purgatorio que más obligación tuviere, y no habiendo de ésta en él, por aquellas que fueran de vuestro mayor agrado, para que libres de sus penas vayan a bendeciros por eternidades de gloria. Amén.

Acabado este ofrecimiento empiezan los cantores las coplillas que irán cantando hasta la primera cruz, y si ésta estuviere cerca pueden dejar las que quieran.

Poderoso Jesús Nazareno,
de cielos y tierra Rey universal,
hoy un alma que os tiene ofendido
pide que sus culpas queráis perdonar.
Usad de piedad,
pues quisisteis por ella en cuanto hombre
el ser maltratado y en cruz expirar.

Responden todos al estribillo siguiente, y sirva esta advertencia para las que siguen.

ESTRIBILLO

Reina del cielo,
Estrella del mar,
alcánzanos gracia
para no pecar.

Yo, Señor, soy el alma que ingrata,
vuestros mandamientos logré quebrantar
muchas veces y ahora me pesa,
Señor, y propongo mi vida enmendar.
Usad de piedad
hoy conmigo y mostradme el camino
para que en serviros me pueda ocupar.

Reina del cielo, etc.

Jesucristo piadoso responde,
diciendo al alma quieres acertar
y servirme, procura contrita
todos tus pecados muy bien confesar.
Y luego podrás
visitar las catorce estaciones
de la Vía-Sacra donde me hallarás.

Reina del cielo, etc.

Para ir por aqueste camino,
tu cruz en los hombros, alma llevarás
hasta el Monte Calvario y con ella
mi pasión y muerte contemplando irás.
Que es medio eficaz
para el alma firme que desea
servirme y pretende sus vicios dejar.

Reina del cielo, etc.

PRIMERA ESTACION

El Pretorio y casa de Pilatos
será la primera estación que andarás,
y verás que azotaron mi cuerpo,
seis fuertes verdugos hasta se cansar,
sígueme y verás
que Pilatos sentencia de muerte
me dio procurando al César agradar.

Reina del cielo, etc.

Aquí se arrodillan todos y dicen:

Adorámoste, Señor y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo redímeme, Señor, que soy grande pecador.

Y se besa el suelo al decirlo, y sirva de advertencia para que luego se arrodillen en cada Cruz; luego se levanta el que lee y dice en alta voz, que oigan todos el ofrecimiento siguiente, sin que repitan los que oyen.

OFRECIMIENTO

Alma que ociosa te sientas
malogrando esta ocasión
¿es posible que no sientas
mis dolores, mis afrentas,
mi muerte, pena y pasión?

Levántate fervorosa,
pues te llamo amante fino,
busca esta piedra preciosa,
que la hallarás si amorosa
andas el sacro camino.

En la primera Estación,
atenta quiero que notes
con cuanta resignación llevé por tu redención
más de cinco mil azotes.

Hombre, mira y considera,
movido de compasión,
que en esta Estación primera
me sentencian a que muera
entre uno y otro ladrón.

Aquí dirá al pueblo que considere con afecto del alma lo que acaba de oir, y el que lee se arrodilla a lo mismo por espacio de dos credos, luego se vuelve a levantar y dice repitiendo al pueblo la oración siguiente; y esto se hará en todas las cruces como se apuntará.

ORACION

¡Oh Redentor de mi alma! pues mis culpas fueron verdugos que crueles azotes despedazaron y rompieron vuestras inocentes y virginales carnes; os suplico, Señor, me concedáis fervor, para que la mortificación, penitencia y dolor rompan mi corazón en arrepentimiento de mis pecados. Amén.

Dicha la oración se vuelve a arrodillar el que lee y dice el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, que responde el pueblo, y acabado, hiriendo el pecho dicen , todos: Señor, pequé, tened misericordia de mí, pecamos, de que nos pesa, tened misericordia de nosotros.

Luego se levantan y prosiguen cantando a otra cruz:

SEGUNDA ESTACION

La segunda estación es en donde
apenas le oyeron la sentencia dar,
los sayones la cruz me pusieron
en hombros y a prisa me hacen caminar
sígueme y verás
que una soga me echaron al cuello
de la cual tiraban con gran impiedad.

Reina del cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

A la segunda camina,
verás que en tumulto vario
todo el pueblo determina
que al son de ronca bocina,
me conduzcan al Calvario.
Guiando va un pregonero
a la descollada cumbre,
y al inocente Cordero
va abrumando de un madero
la molesta pesadumbre.

Se arrodilla y considera, etc.

ORACION

¡Oh Soberano Jesús! pues mis pecados fueron la ronca trompeta que publicó vuestras injurias, afrentas y muerte: os suplico, Señor, publique en adelante con arrepentimiento de ellos vuestra misericordia en haberme esperado el perdón. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

TERCERA ESTACION

La tercera Estación, verás alma,
como a empellones me hacían andar,
del madero que a cuestas llevaba,
el peso tan grande me hizo arrodillar,
sígueme y verás,
que a puñadas, a palos y a golpes
aquellos tiranos me hacen levantar.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Caí en la Estación tercera
y todos aquí gritaron,
muera el embustero, muera
y con indignación fiera
del suelo me levantaron.

Una soga a mi garganta
echaron para tirar.
Mas con violencia tanta,
que para sentar la planta
apenas me dan lugar.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Señor Soberano! pues mis caídas y repetidos pecados hicieron peso en vuestros divinos hombros hasta haceros caer en tierra; haced, Señor, sea mi dolor y arrepentimiento de ellos quien os levante y os ponga siempre en mi alma y corazón. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

CUARTA ESTACION

En la cuarta Estación considera
que cuando mi Madre me vino a encontrar
en la calle Amargura, injuriado,
vertieron sus ojos copioso cristal;
Sígueme y verás
que aunque llena de penas y angustias
siguiendo mis pasos fue su Majestad.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Caminó Isaac obediente,
al precepto de mi Padre,
cuando se me pone en frente
rompiendo por tanta gente,
mi desconsolada Madre.
En este paso colige
que cuando la vi venir,
vuélvete, Madre, la dije,
que tu pena más me aflije
que saber voy a morir.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Virgen Santísima! siendo yo la causa de vuestra amargura y dolor, en ver lastimado a vuestro precioso Hijo y Redentor mío, os suplico, Señora, me alcancéis de su Majestad el que yo sienta la amargura de mis pecados para aborrecerlos. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

QUINTA ESTACION

En la quinta Estación alquilaron
(para que la cruz me ayudase a llevar)
a Simón Cirineo, y lo hicieron
no porque movidos fueran a piedad;
sígueme y verás
que lo hicieron temiéndose todos
sería yo muerto antes de llegar.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

En esta jornada larga
tan fatigado me veo,
que en aflicción tan amarga,
me ayuda a llevar la carga
alquilado el Cirineo.
No alivian por caridad
el peso con que me inclino,
sino llenos de impiedad
temiendo su crueldad
que me muera en el camino.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Jesús de mi alma! yo os suplico, Señor, me concedáis el que os ayude yo a llevar vuestra Sagrada Cruz guardando vuestra Divina Ley y preceptos, y en esta Cruz Divina viva y muera. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

SEXTA ESTACION

En la sexta Estación una santa
mujer fervorosa, llegose a limpiar
el sudor de mi rostro sagrado,
con un lienzo blanco, llena de humildad;
sígueme y verás
que mi rostro estampado en tres partes
quedó en testimonio de esta verdad.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO
Con la fatiga y calor
me sentí desfallecer,
cuando movida a dolor
limpió en mi rostro el sudor
una piadosa mujer.
A tal estado he venido
que con ser cielo sereno,
me hallo tan oscurecido
que sólo soy conocido
por llamarme Nazareno.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Soberano Jesús! pues mil culpas, Señor, os hicieron sudar y desmayar, haced, Redentor mío, que sienta yo un peso de modo que sienta desmayos de dolor por baberos cometido, y sude perpetuas lágrimas para llorarlas. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

SEPTIMA ESTACION

En la séptima Estación es a donde
caído en el suelo otra vez me hallarás
y del golpe que di yo tan grande,
después no podía ni un paso dar;
sígueme y verás
que llagado mi cuerpo y mi rostro,
herido, escupido, denegrido está.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO
Caí ¡Oh qué desconsuelo!
al salir de la Ciudad,
y me levantan del suelo,
tirando de barba y pelo
con fiera inhumanidad.
Con violentos empellones,
a caminar me precisan,
y entre injurias y baldones,
metido entre dos ladrones,
todos me arrastran y me pisan.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh amoroso Jesús! que por levantarme de las culpas quisisteis, Señor, caer hasta el mismo suelo, yo os suplico me deis a conocer mis pecados, para que por la verdadera confesión y penitencia me levante de ellos. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

OCTAVA ESTACION

En la octava Estación me salieron
allí unas mujeres con gran caridad,
afligidas sentían mi muerte,
haciendo sus ojos fuentes al llorar,
sígueme y verás
no lloréis (yo las dije) mi muerte
sí por vuestros hijos y por vos llorad.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

De unas mujeres, oí
unos ayes lastimados,
pero las correspondí
diciéndolas que por sí
llorasen y sus pecados,
Si por las culpas ajenas,
esto se ejecuta en mi
más crudas serán las penas,
de horror y de espanto llenas
que padecerás por ti.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Jesús de mi alma! si en Vos, Señor, siendo árbol fructuoso de virtudes hicieron tal estrago mis culpas, ¿qué harán en mí que por ellas soy árbol seco, preparado a un eterno fuego? Dadme, Señor, que regándolo con lágrimas de contrición verdadera, reverdezca en vuestra divina gracia, Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

NOVENA ESTACION

La novena Estación es en donde
estando mi Cuerpo desangrado ya,
fatigado y falto de fuerzas
con la Cruz a cuestas volví a arrodillar.
sígueme y verás
que en aquella tercera caída
llegué con mi boca el suelo a besar.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

La gravedad del pecado,
en la Cruz tanto pesó,
que rendido y fatigado,
del todo ya desmayado,
en el suelo me postró.
Al quererme levantar
como la fuerza era poca,
caí para más penar,
tan recio, que vine a dar
en la tierra con la boca.

Aquí se besa el suelo. Considera, etc.

ORACION

¡Oh Redentor divino! pues no se rompe, Señor, mi corazón de dolor al veros tercera vez caído en el suelo por mis pecados. Os suplico, Jesús mío, me déis un corazón blando que borre con tiernos arrepentimientos cuanto os be ofendido. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

DECIMA ESTACION

Estación es la décima donde
habiendo llegado al Calvario verás,
que al quitar de mi Cuerpo la ropa
volvieron mis llagas más a supurar,
sígueme y verás
que la hiel con el vino mirrado,
aquellos sayones a beber me dan.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Llegué al monte sin aliento,
sin poderme ya tener,
desnúdanme desatentos
y doblando mis tormentos
vinagre me hacen beber.

¡Qué vergüenza! ¿qué pudor,
contempla, padecería
puesto al frío al rigor,
y en el concurso mayor,
desnudo en medio del día?
Considera, etc.

ORACION

¡Oh Soberano Señor! que por mi remedio os desnudasteis, no sólo de vuestra ropa, sino de vuestras carnes, bañando en sangre la tierra; haced, Señor, que desnudo yo de todas mis culpas, se la tierra que reciba el perdón de vuestra divina sangre. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

UNDECIMA ESTACION

Es la undécima Estación adonde
la Cruz en el suelo sentada hallarás
y sobre ella tendido mi cuerpo
verás pies y manos tendidos estar;
sígueme y verás
que al oir del martillo los golpes,
quedose mi Madre de dolor mortal.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Los más impíos tiranos,
impelidos de furor,
más que tigres inhumanos,
me clavan de pies y manos
cual si fuera un malhechor.
Mira el descanso que hallé
después de fatiga tanta,
un palo mi cama fue
de sólo el ancho de un pie,
donde el cuerpo se quebranta

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Cristo mío! que viviendo no tuvisteis el más leve alivio, y muriendo os sirve de lecho la desnuda Cruz; os suplico, Señor, me concedáis el que desnudo de los mundanos placeres, viva abrazado con vuestra Cruz y en ella muera. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

DUODECIMA ESTACION

La duodécima Estación es adonde
a ella en llegando considerarás
como en alto la cruz levantaron
clavando mi Cuerpo por me avergonzar,.
sígueme y verás
el dolor que allí sintió mi Madre,
al verme clavado y en Cruz levantar.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Ya que en la Cruz me han clavado,
inhumanos y crueles,
en alto me han levantado,
ya con la lanza el soldado,
ya verdugos con cordeles .
Mírame entre tierra y cielo,
de tres escarpias pendiente,
tiembla de dolor el suelo,
rásgase en el templo el velo,
y el hombre no se arrepiente.

Considera, etc.

ORACION

¡Oh Soberano Jesús! que elevado en esta Cruz sois
el verdadero Cordero que quitáis los pecados del mundo, haced, Señor, me toque alguna partecita de tanta sangre como derramáis por mi, para que lavado con ella de las manchas de mis culpas, viva siempre en la hermosura de vuestra gracia. Amén.
Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

DECIMATERCIA ESTACION

Es la decimatercia Estación,
donde fervorosos fueron a bajar
de la Cruz mi sagrado cadáver,
dos santos varones con gran caridad;
sígueme y verás
que mi Madre me tuvo en sus brazos
hasta que acordaron llevarme a enterrar

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Por tres horas bien cumplidas
el aliento me duró,
basta que por las heridas,
mortales y repetidas,
el alma se despidió.
Ya era sombra todo el mundo,
muerta ya su bella luz,
cuando con llanto profundo
aquel cuerpo sin segundo
fue bajado de la Cruz.

Considera, etc.

ORACION
¡Oh Redentor Sagrado! pues quisisteis morir para que yo viviese y no muriese eternamente; os suplico, Señor, hagáis reconozca yo tan divino beneficio, y no lo olvide por la culpa, quien por la fe le adora y confiesa. Amén .

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

DECIMACUARTA ESTACION

Es la décima cuarta Estación;
donde sepultura me fueron a dar,
de limosna, en un Santo Sepulcro,
en el cual estuve tres días no más;
sígueme y verás
que después de dejarme enterrado
lloraba mi Madre su gran soledad.

Reina del Cielo, etc. Adorámoste, etc.

OFRECIMIENTO

Ya a la última viniste,
contempla aquí con piedad,
a mi Madre, la más triste,
que jamás verás ni viste,
llorando su soledad.
No te asustes, alma mía,
ponte en silencio a escuchar
los lamentos de María,
que sobre la losa fría
del Sepulcro va a llorar.
Alma, pues, que en mi pasión
me han acompañado fiel,
de tus culpas el perdón
espera y tu salvación
por siempre jamás. Amén.

Considera, etc.

ORACION
¡Oh Soberano Jesús! que en la memoria de vuestra Santísima Pasión me dejasteis el remedio de mis culpas, y preservativo para no caer en ellas, os suplico, Señor, hagáis no olvide tan grande beneficio, sino que le corresponda con la guarda perfecta de vuestra Ley divina. Amén.

Padre nuestro, etc. Señor, pequé, etc.

DECIMAQUINTA ESTACION

Donde el Señor apareció resucitado ala Magdalena.

Tu buena o tu mala estrella
pende, alma, de una elección
o muerte o resurrección,
ésta elige como fuerte.

ORACION

Señor mío Jesucristo, consuelo de afligidos y amparo de pecadores enmendados que os dignasteis aparecer glorioso a la penitente feliz Santa María Magdalena, que amorosa os buscaba con ansía de su corazón, tened, Señor, misericordia de nosotros pecadores, y por vuestra infinita bondad, concédenos el favor que llorando primero nuestras culpas en este valle de lágrimas, merezcamos gozar después de vuestra apacible y amorosa vista en la atenta resurrección en vuestra gloria. Amén.

Prosiguen las coplillas hasta volver adonde se salió y si faltan se repiten, si sobran se pueden dejar.

Reina del Cielo,
Estrella del mar,
alcánzanos gracia
para no pecar.

Estos graves dolores tormentos,
y muerte afrentosa que quise pasar,
en cuanto hombre fue sólo por darte
la vida y sacarte de cautividad;
sígueme y verás
que si humilde contemplas en ellos
siempre de mi gracia participarás.

Reina del cielo, etc.

¡Oh divino y piadoso Cordero,
Jesús, Dios y Hombre, pues Vos me mandáis
que prevenga mi cruz y que os siga,
Señor, ya obedezco, la voy a tomar;
y con voluntad,
los deleites, el mundo y los vicios
y las vanidades prometo olvidar.

Reina del cielo, etc.

Yo pequé contra Vos, Cristo mío,
perdón de mis culpas queráisme otorgar,
yo propongo firmísimamente
no más ofenderos, nunca más pecar,
y con humildad
estas quince Estaciones y Cruces
de la Vía-Sacra siempre visitar.

Reina del cielo, etc.

Es, hermanos, amados en Cristo,
todo el que quisiere servir y agradar
a Jesús, vuestro Padre, procure
su Pasión y Muerte siempre contemplar,
que su Majestad,
nos dará en esta vida su gracia,
después en su gloria nos dejará entrar.

Reina del cielo, etc.

Luego se dice alternando con el pueblo la siguiente

ORACION

Dios que nos dejaste las señales de tu Pasión en la Sábana Santa en la cual fue envuelto tu Cuerpo Santísimo, cuando por José fuiste bajado de la Cruz, concédenos, piadosísimo Señor, que por tu muerte y sepultura seamos llevados a la gloria de la Resurrección donde vives y reinas en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

OFRECIMIENTO .

¡Oh amantísimo Redentor mío! yo os ofrezco con todo rendimiento y con lo íntimo de mi corazón todo lo que por mí padecisteis en vuestra sagrada Pasión, para que por medio de vuestros méritos infinitos queden borradas mis culpas. Yo os ofrezco mi alma, mi corazón y potencias para que sean la tierra sedienta en que se recoja vuestra preciosa sangre, derramada tan liberalmente con infinita caridad.

Suplícote, Redentor mío, por las afrentas, penas y dolores que padecisteis por mí, no permitáis que yo me desnude de la vestidura de tu gracia. Atad, Señor, mis pies y manos con cuerdas de amor, para que no las extienda a maldad alguna, antes obedeciendo a vuestro santos mandamientos, viva crucificado con Vos. Ilustrad mi entendimiento con los rayos de vuestra divina luz, para que sólo a Vos os ame.
Suplícote, dulcísimo Jesús mío, por los méritos de tu Pasión santísima, que con tu gracia limpies mi alma de toda culpa, y la purifiques de manera que parezca no haber entrado en ella la muerte del pecado.

¡Amantísimo Jesús mío! humildemente te pido imprimas en mi corazón la memoria de tan grande beneficio, haciéndome participante del fruto de tu Redención, para que obrando bien, merezca perfectamente amarte, a Ti servirte, a Ti sólo alabarte, en Ti gloriarte, a Ti finalmente merezca gozar en este mundo por la gracia. Amén.

Como culminación de estas prácticas cuaresmales que eran los Vía-Crucis, en el pueblo de LLANO DE BUREBA el día de Viernes Santo se celebraba un VIA-CRUCIS viviente que recorría las calles del pueblo, que por aquellos años no estaban urbanizadas, sino llenas de piedras y mal iluminadas.

Para esta procesión, que se celebraba ya entrada la noche, se vestían dos hombres con túnicas moradas, atadas por la cintura con un cordel, se ponían sendas coronas de espinas, con los pies descalzos, cargaban con una pesada cruz y acompañados de todo el pueblo, presidido por el sacerdote, recorrían las calles principales del pueblo. Hombres, mujeres y niños llevaban velas, faroles o luces para alumbrar el camino. Los dos que llevaban la pesada Cruz imitaban el paso lento y cansino de Jesús y el Cirineo camino del Calvario, constituyendo una estampa patética e impresionante en la noche. No salían más imágenes que la Cruz parroquial y a su lado los ciriales.

Los dos que llevaban la Cruz normalmente iban con el rostro descubierto, a no ser que por alguna promesa alguno de ellos optara por la contrario.

El poder llevar la Cruz en esta procesión era muy solicitado tanto por los hombres casados como por los mozos y se designaban de un año para otro entre los que la pedían. Como en el pueblo existía la Cofradía de la Vera Cruz, eran las autoridades de ésta las que designaban a los "nazarenos" de la procesión llamada de "los pasos" para el año siguiente. Este acto se realizaba el Domingo de Pascua de Resurrección, en una reunión de cofrades en la que se renovaban los cargos de la Cofradía, presidida por el Abad de la misma que era el párroco.

Esta procesión de Viernes Santo era conocida como "Los Pasos" no porque salieran en ella "pasos" o imágenes, que no salían, sino por la sencilla razón de que los dos que llevaban la Cruz daban unos pasos muy largos y acentuados hasta casi tocar con la rodilla en tierra. Con ese nombre se conocía aquella sencilla procesión que era mezcla de Vía-Crucis, desfile penitencial, etc.

Durante todo el trayecto, desde que se salía de la iglesia hasta volver a entrar en ella, todos los participantes cantaban las siguientes letrillas a dos coros. Los cantores cantaban las letras y el pueblo repetía monótonamente el estribillo:

Pésame Señor,
de haberos ofendido.

Jesús amoroso,
dulce Padre mío.

Pésame, etc.

En el Huerto orando,
por mi amor rendido.

Pésame, etc.

Sudando entre angustias
sangre de hilo en hilo.

Pésame, etc.

De un traidor alevoso,
un Dios vendido.

Pésame, etc.

Entre los lobos fieros
Cordero el más benigno.

Pésame, etc.

Preso y maniatado,
cordeles mis delitos.

Pésame, etc.

De una atrevida mano,
tu bello rostro herido.

Pésame, etc.

De Herodes a Pilatos
cruelmente traído.

Pésame, etc.

Juzgado por loco
por nuestros delitos.

Pésame, etc.

Sentenciado a azotes
por un juez inicuo.

Pésame, etc..

Desnudo a la vergüenza
atado y afligido.

Pésame, etc.

Cargado de dolores
en la columna has sido.

Pésame, etc.

Clavel disciplinado,
hollado y escupido.

Pésame, etc.

De espinas punzantes
coronado Lirio.

Pésame, etc.

Pospuesto a Barrabás
de tu pueblo has sido.

Pésame, etc.

Mírote, Dios y hombre
despreciado y herido.

Pésame, etc.

Con la Cruz a cuestas,
fuiste oprimido.

Pésame, etc.

Por mis graves culpas
tres veces caído.

Pésame, etc.

¡Oh Hijo de María
por mí tan afligido!

Pésame, etc.

Cual manso Cordero
en la Cruz tendido.

Pésame, etc.

En tres duros clavos
escarpiado te miro.

Pésame, etc.

Entre dos ladrones
Vos, Dueño querido.

Pésame, etc.

Por nosotros ruega
siendo El el ofendido.

Pésame, etc.

Al que humilde clama
promete el Paraíso.

Pésame, etc.

A su Madre manda
nos tome por hijos.

Pésame, etc.

Sed tiene el Señor
de pechos contritos.

Pésame, etc.

Tomad mi triste llanto
que os sirva de alivio.

Pésame, etc.

Al Padre encomienda
su alma entre suspiros.

Pésame, etc.

Ya murió el Señor,
¿pues cómo yo vivo?

Pésame, etc.

Ya la Luz del mundo
es Sol oscurecido.

Pésame, etc.

Por darme la vida
morir habéis querido.

Pésame, etc.

Oh, dulce Pastor,
con la lanza herido.

Pésame, etc.

Tu sangre preciosa
me salve, Dios mío.


Pésame, etc.

Todas estas llagas
me acusan a gritos.

Pésame, etc.

Mueran mis pecados,
mueran mis delitos.

Pésame, etc.

Por estos misterios
misericordia os pido.

Pésame, etc.

Piedad, mi buen Jesús,
clemencia, dueño mío.

Pésame, etc.

Ved aquí, cristianos,
de Cristo el amor fino.

Pésame, etc.

Ved que os llama amante
tierno y compasivo.

Pésame, etc.

Oid sus mudas voces
y clamad contritos.

Pésame, etc.

Por ser Vos quien sois
digo arrepentido.

Pésame, etc.

Esta procesión terminaba en un absoluto silencio al llegar a la iglesia, viendo la entrada de los dos hombres que habían llevado la cruz, sudorosos, cansados, los pies doloridos... El pueblo impresionado por las escenas y los cantos en la noche. Todos los participantes, emocionados por el dramatismo del día se iban a sus casas meditando y esperando la alegría del amanecer del Sábado de Gloria.

GOZOS AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSE

Una costumbre, también protagonizada por los mozos del pueblo de LLANO DE BUREBA, del que venimos hablando, se celebraba y repetía todos los años en el mes de Marzo, dedicado especialmente por la devoción cristiana al Glorioso Patriarca San José. Dentro del mismo mes, los nueve días que precedían a la festividad del Santo, que es el día 19, se celebraba la Novena. Durante esos nueve días, después del rezo del rosario, al anochecer, se cantaban los GOZOS DE SAN JOSE.

Una vez acabado el rosario, todos los mozos del pueblo, que normalmente se colocaban en los asientos de atrás de la iglesia, avanzaban por el centro de ella y se arrodillaban en las gradas, en el presbiterio. Cada mozo llevaba su librillo con las letras correspondientes. Una vez allí, con voces acompasadas, contestados por el resto de los asistentes cantaban las siguientes letras de los GOZOS DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSE:

ESTRIBILLO

Por vuestro bien y alegría,
José, muy gozoso estoy,
a Dios las gracias le doy
y el parabién a María.

Primer Gozo

Por el gozo peregrino
que vuestra alma recibió
al saber que concibió
del Espíritu Divino
vuestra Esposa y que convino
para el bien del alma mía,

Por vuestro bien y alegría, etc.

Segundo Gozo

Por el contento sagrado
que los pastores te dieron
cuando a Jesús se rindieron
entre pajas reclinado
y al verle tan festejado
de celeste melodía,

Por vuestro bien y alegría, etc.

Tercer Gozo

Por el gozo que tuviste
cuando en la circuncisión
pronunció tu devoción
Jesús, nombre que le diste
y cuando en esto supiste
que al mundo redimiría.

Por vuestro bien y alegría, etc.

Cuarto Gozo

Por el gozo celestial
que tu corazón sintió
cuando al sacerdote oyó
que Jesús era señal
que con su sangre real
a todos redimiría.

Por vuestro bien y alegría, etc.

Quinto Gozo

Por el gozo y gran consuelo
con que miraron tus ojos
de Jesús como despojos
los ídolos por el suelo
de Egipto la idolatría.

Por vuestro bien y alegría, etc.

Sexto Gozo

Por el gozo y regocijo
que recibiste al oir
que ya podías salir
de Egipto con Madre e Hijo
y más cuando el Angel dijo
que a Galilea escogía.

Por vuestro bien y alegría, etc.

Séptimo Gozo

¡Oh! Gozo tan excelente
cuando le hallaste enseñando
en el templo y disputando
con magisterio eminente
dio el motivo reverente
que para el misterio había.

Por vuestro bien y alegría,
José, muy gozoso estoy;
A Dios las gracias le doy
y el parabién a María.

He ofrecido tres antiguas tradiciones religiosas de un pequeño pueblo castellano de la provincia de Burgos, que hoy ya no existen en el mismo pueblo. La única motivación es el ofrecer datos más o menos valiosos para que quede constancia de la religiosidad popular.

En este caso, dentro del pueblo en el que estaban vigentes estas costumbres, eran los mozos los protagonistas y principales actores, constituyendo con ello un ejemplo valioso de religiosidad a lo largo de muchas generaciones. Quiero con esto hacer resaltar el gran mérito que esto supuso, atribuible principalmente a los jóvenes y mozos del pueblo y a la Sociedad de los Mozos que en el mismo pueblo había con gran vitalidad e influencia en la vida social de la localidad citada, LLANO DE BUREBA.