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LA FUNCION DE JUDAS, UNA COSTUMBRE YA DESAPARECIDA EN LA PROVINCIA DE BURGOS

VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 147.

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Muy popular en la provincia de Burgos en tiempos pasados fue la llamada FUNCION DEL JUDAS o Escarnio de Judas, o Destrucción de Judas, también conocida con nombres parecidos.

Hoy esa fiesta, costumbre o celebración ha quedado completamente en desuso ya que la sensibilidad religiosa que se ha ido introduciendo ha favorecido la eliminación en la vida de los pueblos de actos de estas características.

Según el testimonio de D. Domingo Hergueta "todos los años se celebraba por Pascua de Resurrección la famosa función -FUNCION DEL JUDAS-, después con intermitencias de varios años y ya casi abandonada, pues la última vez que recuerdo fue en Castrillo del Val en 1923, en la que el que hacía de Juez (Baltasar de las Heras) terminó así:

y con esto me despido
de todos en general
diciendo de corazón
¡Viva Castrillo del Val!

Entre las poblaciones en que con más aparato se celebraba la Función del Judas por Pascua de Resurrección, se contaba BURGOS, LERMA, VILLADIEGO, BELORADO y CASTRILLO DEL VAL.

Para que se tenga alguna idea de ella, pues era semejante en todas partes, tomaré algunas notas de un folleto impreso en Burgos en 1878, en la imprenta de Cariñena, en 8º y con 51 páginas, cuya portada dice: "Célebre función crítico-burlesca de Judas Iscariote, su prendimiento, presentación al Tribunal, pregón de azotamiento, sermón, acusación defensa, sentencia y ejecución, capaz de hacer reir a un muerto, por personas de genio alegre, amigas del Dr Berritos, y dado a la prensa con algún retoque por otro que no les va en zaga". El prólogo dice así: "Función del Judas. Una de las más populares y que mayor aceptación ha obtenido en esta capital, Burgos, es la ya antigua y célebre del Judas que tiene lugar en la Pascua de Resurrección; lo prueba de una manera incuestionable la gran afluencia a ella de personas de la población y forasteros, que no sólo de los pueblos de la provincia sino de las limítrofes han acudido a ella siempre que se celebra, el gran aparato con que se verifican sus escenas crítico-burlescas y el ser festivos los días en que tiene lugar. Lo severo que representa la Semana Santa en que la Cristiandad celebra el aniversario de la muerte del Redentor del género humano, recuerda la vil traición de Judas Iscariote, discípulo amado del Redentor, de venderle a los judíos, escribas y fariseos por treinta dineros. Anatematizar el feo delito de traición, ridiculizando al autor con una crítica joco-burlesca bien traída es el objeto de la función de que trata este folleto que no puede leerse sin reirse ni verse sin escostillarse (1 ). De su ejecución se encargan los jalmeros y tejedores de los barrios de San Esteban y Vega con otros agregados".

Aunque esta función es muy antigua la letra de este folleto que está en verso (décimas, pareados y romance) tiene algunos retoques modernos como se indica en la portada.

PRESENTACION DE JUDAS AL TRIBUNAL POR EL CAPITAN DE MIÑONES

Capitán:
-Aquí tenéis, señor Juez,
el que se había escapado.
¡Y cuánto nos ha costado
para volverle a coger!
Lástima no hay que tener
de este perro perdiguero,
porque sin ser carbonero
a la sierra se marchaba
a comer la carne asada
y a robarnos el dinero.

Juez
-(Dirigiéndose a Judas)
¿Eres tú el que te escapabas
por no sufrir el castigo?
Me las pagarás te digo,
tus acciones depravadas.
¿Con que no hay más que escaparse?
¿Con que no hay más que escurrirse,
deslizarse, escabullirse,
tomar el pito y largarse?
Ya puede V. figurarse
lo que será de su piel:
júrole por mi dosel,
júrole por Victor Hugo
que visitará el verdugo
su redondo ojarapel.

Estos cuatro versos han sustituido a los siguientes:

Después de que tenga bien calientes
las espaldas, el espinazo y las nalgas,
no nos sacará la lengua
ni nos hará bribonadas.

Tomaban parte en esta función los Cadenas, o sea las tropas que defienden a Judas, con armas diversas y vestidos con casaca de haldilla larga, calzón y medias de distinto color, demostrando poco orden y menos disciplina; los Miñones, tropas reales de infantería, que llevaban alpargata valenciana con lazos encarnados, media blanca, calzón negro, chaqueta, gorro catalán, manta orellana al hombro, canana y carabina, con su escuadra de gastadores, con mandil blanco y gran gorra de pelo; los Turcos, tropa de caballería, disfrazados con media blanca, pantalón ancho encarnado, chaqueta, barba y turbante con media luna. Unos y otros con sus correspondientes jefes, cornetas y tambores, y todos mandados por el Rey y príncipes. El Tribunal que ha de juzgar a Judas estaba compuesto de Juez, con su vara de justicia, Fiscal, Defensor, Escribano y Alguacil, vestidos de calzón y media negra, frac lo más raro posible, chupa, un paño de manos por corbata, gran cuello, anteojos de buen tamaño, peluca de lino, tricornio y espadín; el juez con vuelillos en la bocamanga y el Escribano con su proceso debajo del brazo (2).

En la provincia de Burgos el juicio y muerte de Judas constituye una verdadera representación teatral (3). A veces la representación se ha hecho tan a lo vivo que ha resultado trágica y se ha suprimido. En 1944 decía Don José de la Fuente, refiriéndose a Guadilla de Villamar: "También había antes la costumbre de disfrazarse un mozo de Judas y perseguirle todos los demás, habiendo llegado la farsa en el pueblo vecino de Villanueva de Odra, no hace muchos años, a costarle la vida al mozo que hacía de Judas, a quien soltaron una perdigonada. Desde entonces no lo hacen (4).

Bárbara Aitken hace referencia a la quema de Judas en Quintanar de la Sierra, quema a la que, a fines de siglo, por lo menos, precedía una representación de la Pasión (5).
"Caída ya en desuso en nuestra capital -dice Don Ismael García Rámila (6) que, en lo antiguo la solemnizara con estrepitoso y plebeyo regodeo, pero aún en práctica en tierra de Belorado, Lerma y Villadiego, coincidiendo con los días de la Resurrección. El asunto de esta regocijante pantomima es el prendimiento y afrentosa sentencia del apóstol traidor, interviniendo en ella, como más destacados personajes los siguientes: los "Cadenas" o defensores de Judas; los "Miñones", encargados del prendimiento; los "Turcos", tropas de caballería y, finalmente, el Tribunal que ha de juzgar al afrentado reo, el cual tribunal dicta su oprobiosa sentencia en una larga e hilarante serie de poéticos parlamentos, de mucho más valor, a la vez socarrón y devoto que sustancia poética. Por lo que a Burgos hace referencia, la última vez que la fiesta tuvo exteriorización jocunda y callejera (20 al 22 de abril de 1878) la infamante sentencia tuvo su cumplimiento dentro del recinto del clásico "Corralón de Tahonas", en pleno San Esteban (Barrio de San Esteban) en el cual lugar, fue achicharrado "vivo" en infamante pira, un ridículo y abultado botarga, bien relleno de borra, "salpimentada", con seis libras de pólvora; holgando, pues, decir que ardió en un "santiamén", coreado el incendio por la algazara y silba de la chusma que, para olvidar penas, empalmó tan "ejemplar" suplicio con un animado y bien regado baile, prolongado hasta el anochecer, dando aquí el finiquito a la plebeya y estrepitosa fiesta de la "función del Judas burgalés",

Las costumbres en torno a lo que se llama la "función del Judas" se practicaron en numerosas regiones y su práctica tuvo muchas variantes que van desde la simple quema de un muñeco, pelele o botarga de trapo o saco relleno de paja, borra, trapos, estopa, hasta la más completa escenificación como la que se llevaba acabo en Burgos, Lerma y Belorado, etc., con sus persecuciones, interrogatorios, tribunal, sentencia, intervención de tropas, para terminar la ejecución con la quema del muñeco o botarga.

En la provincia de Burgos podemos enumerar varios pueblos en los que nos consta que existió esta costumbre, pero no hemos de deducir que sólo existió en ellos pues en realidad parece que en el pasado siglo esta costumbre estuvo muy generalizada. Algunos autores nos han hablado en concreto de unos lugares y localidades en las que se practicó esta regocijante función del Judas, pero como sucede con otras costumbres y fiestas que existieron en muchos pueblos, dejaron de practicarse sin quedar constancia de ellas ni testimonio alguno y ahora ya nadie se acuerda ni quedan datos, pero en realidad muchos pueblos la practicaron.

LA FUNCION DEL JUDAS EN LERMA

En la villa de Lerma, muchos años atrás se celebraba la "FUNCION DEL JUDAS", lo cual llevaba consigo la movilización que durante varios días participaba en ella, como en una impresionante representación teatral. Tenía lugar durante la Semana Santa, que para los Lermeños no era sólo procesiones y actos penitenciales con motivo de la Pasión y Muerte de Jesús. La "función del Judas" absorbía la actividad de toda la población en una popularísima representación que duraba varios días.

De aquella representación quedan algunos retazos escritos, un centenar de fotografías y los recuerdos de quienes en otros tiempos llegaron a participar en la última puesta en escena de la Función del Judas.

Lo que queda de aquellas representaciones son dos valiosos documentos: un programa de la Función, fechado en 1923 que recoge lo que era el desarrollo de la representación y sobre todo un centenar de fotografías que reflejan gran parte de las secuencias de la Función del Judas de Lerma.

Toda la Villa de Lerma era un escenario y la casi totalidad de la población los actores, figurantes y comparsas.

Según el programa de la Función del Judas de 1923, ésta es "una de las más populares y ya tradicional en esta villa de Lerma que se celebra durante los días de la Pascua de Resurrección".

Y continúa diciendo y explicando la finalidad que ésta tenía: "Reprobar la vil traición de Judas Iscariote, discípulo amado del Redentor, y ridiculizar al autor (de la traición) con una crónica jocoso-burlesca". Y termina el prólogo: "en ella toman parte cuantas personas son capaces, ya por su buen humor, ya por su aptitud; sus escenas se verifican con gran aparato y el ser festivos los días en que tiene lugar son circunstancias que contribuyen a la gran afluencia de forasteros...".

Cuatro días duraban los festejos de la Función del Judas según se deduce de este documento.

En 1923 la fiesta coincidió con los días 31 de marzo, l 2 y 3 de abril. Del 31 de Marzo dice el programa: "tan pronto como el repique de las campanas anuncie la Resurrección del Redentor, los disparos de cañón y las bandas de música recorriendo las calles principales de la población anunciarán al público la inauguración de las fiestas. Al anochecer se dispararán caprichosos cohetes".

El primer día del mes de abril era el domingo de Pascua de Resurrección y se anuncia, a la temprana hora de la salida del sol, diana, pasacalle general de las Bandas y Salvas de ordenanza con el cañón.

Inmediatamente después comienza esta curiosa representación, que afortunadamente se explica con todo lujo de detalles:

DESARROLLO

Al parecer, salen primero las gentes del Judas llamados "Cadenas" y llevan a aquél cabalgando sobre un pollino. Estos se dirigen al campo llamado "Las Presillas" para ocultarle.

Después de la salida de misa se toca llamada a la otra parte participante, las tropas compuestas de Infantería, Caballería y Artillería, que se reúnen en la Plaza Mayor. La infantería comprende dos grupos: los "Granaderos" y los "Miñones", ambos con sus escuadras de gastadores. La caballería se llama también "Turcos" y tanto estas fuerzas como las de artillería llevan sus jefes y oficiales.

Una vez formadas correctamente las tropas, un "Correo de gabinete" va con los "Turcos" a recoger al "Abanderado" para que se incorpore a las fuerzas mientras otro "Correo" con los "Granaderos", cornetas, tambores y música va recogiendo, por este orden, a las personas que representan al Jefe del Estado Mayor, la Curia, el Juez, los Príncipes y el Rey.

Cuando todos aparecen en la Plaza se toca la Marcha Real y las tropas presentan armas, siendo revisadas por el "Rey". Después partirán por la Plaza de San Blas y Eria hasta el paseo de los Mesones (actual carretera nacional nº 1) donde se detienen.

Los "Miñones" se dirigen al lugar donde se encuentran los "Cadenas" con Judas y los "Correos de gabinete" se encargan de averiguar dónde están para comunicarlo al Jefe del Estado Mayor, que ordenará su búsqueda. Considerados enemigos, se coloca la Caballería, la Artillería y los "Granaderos". Rompen fuego los "Miñones" y contestan por guerrillas los "Granaderos"; repitiéndose la operación hasta que se ordena que los primeros hagan retroceder a los segundos. Carga entonces la Caballería y los primeros huyen, recomponen el cuadro y cargan contra ésta.

Ejecutados periódicamente estos movimientos y antes de entrar a la carga la Caballería la última vez (sin que transcurran dos minutos -explica el programa-) se disparará el cañón, caerán a tierra unos seis "Miñones" que recogerán sus compañeros incorporándolos a la "Ambulancia de Sanidad". Es decir, pierden los "Miñones", pero los "Cadenas" se han vuelto a llevar a Judas, a quien esconden en el Molino de Abajo. Las tropas regresan a la población subiendo por la calle Mayor y en la Plaza se rompen filas para ir a comer.

A las tres de la tarde se repite la batalla pero con otras estrategias en las Eras de Abajo. Hay hasta un simulacro de hacerse con un cañón por parte de los "Miñones", algo que no conseguirán.

El desarrollo de las escenas, descrito minuciosamente, recuerda a las secuencias de cualquier película de guerra.

CAPTURA DEL JUDAS, EL JUICIO y LA QUEMA

Pero esta segunda batalla culminará con la captura de "El Judas" por los "Granaderos" y su presentación a las autoridades y población. Entonces se leen varios pregones en determinados lugares señalados y se interrumpe la función hasta el día siguiente. Este día la tropa irá a misa y después de almorzar repiten un nuevo simulacro de combate que termina con la captura de los "Cadenas".

A las tres se reúnen nuevamente y con el pelele de "El Judas" y en público se celebra el juicio oral, que en teoría debía versar sobre virtudes y maldades, pero que en la realidad, y según fuese el orador, podía hasta sacar a la luz asuntos de personajes de la villa, incluidos los de faldas.

Después las tropas conducen a sus casas a la "Curia", al "Rey", "Príncipes" y "Jefe de Estado Mayor" y se retiran a merendar. Por la noche se quemará el Judas con una colección de fuegos artificiales.

Todavía continúa la representación el cuarto día porque los "Cadenas" tratan de huir. Nueva captura, nuevo sermón y después se fusila a los "Cadenas" que no han sido indultados.

Por la noche vuelven los fuegos artificiales y se reseña que todas las tardes después de las formaciones y hasta las doce de la noche habrá bailes públicos.

INTENTO DE RECUPERACION

En el año 1980 algunos componentes de grupos de teatro y de música folk de Lerma intentaron recopilar todos los datos para tratar de recuperar tan curiosa fiesta.

Según esos datos, los orígenes de esta costumbre se pueden situar al menos en el Renacimiento y parece que al principio era una función que se celebraba todos los años. En el siglo XIX y debido, al parecer, a los gastos que originaba, se espació en el tiempo hasta que finalmente se dejó de representar.

Con los documentos que se tienen hay datos suficientes para recomponer las escenas, pero la recuperación de la Función del Judas parece casi imposible, o al menos así piensan los que lo intentaron una vez, debido a los gastos que podría representar, a la necesidad de un número crecido de personas que participe y a la utilización de caballos.

Es una pena que no se recupere y se pierda y sólo quede el recuerdo y un puñado de buenas fotografías, después de haber movido multitudes.

La verdad es que estas funciones y actos atraían a gran número de personas, venidos a verlo incluso de otros países como Francia (7).

Leyendo este resumen del desarrollo de la Función del Judas de Lerma nos da la impresión que se trataba de la celebración de un "Alarde" militar o por lo menos un simulacro del mismo, una fiesta, desfile que recuerda a los Alardes de Irún o Fuenterrabía u otros del mismo estilo que tuvieron mucho éxito en otras épocas. Un alarde al que se le hubiera vinculado una trama que constituye la persecución, búsqueda y captura, juicio, condena y quema del Judas, personaje al que se le cargan, además de su pecado de traición al Maestro, los pecados del vecindario.

No es difícil encontrar semejanzas entre esta fiesta de escarnio llamada Función del Judas y otras semejantes como la del "Pero Palo" de Villanueva de la Vera (Cáceres).

LA DESTRUCCION DEL JUDAS EN CASTRILLO DE MURCIA

Ernesto Pérez Calvo (8), relata así esta costumbre:

"El ciclo cuaresmal comienza con el enterramiento del Carnaval, figurado en la sardina y termina con la destrucción del Judas, representación de la Cuaresma.

El Sábado de Gloria ha de terminar con toda tristeza; así parecen proclamarlo las campanas con su repique entusiasmado después de dos días de silencio. También la procesión ha dejado la tristeza de los cantos de muerte de la Semana Santa, para cantar la alegría de la Resurrección. Desaparece el orden y vuelve de nuevo el alboroto. En la calle Real, colgado por una cuerda, pende de dos ventanas un muñeco relleno de paja: es el Judas. La procesión discurre con la normal alegría del día litúrgico que se celebra. Al llegar las mujeres, dejan caer al Judas y cunde el alboroto. La escena se repite en otros lugares por los que ha de pasar la procesión. Para ello han de darse prisa quienes se encarguen de colgar y hacer bambolear el "pelele" de paja.

Terminada la procesión, se procedía a la quema del Judas. Con gran regocijo se trasladaba el muñeco de paja a la plaza del Juego de Bolos. Se han congregado todos los vecinos. Nadie se perdía el acto. Un carro hace de púlpito y el más gracioso del pueblo, de improvisado predicador. Comienza con solemnidad ritual el sermón:

Por la señal se conoce al animal.
Por la cruz de los calzones
se conoce a los maricones.

Sigue la sarta de versos grotescos, de humor grueso y sal gorda, que provoca las carcajadas de los concurrentes. No faltan consejos de tipo moral y de mentalidad machista:

El hombre por tener paz
pierde su derecho y autoridad.
La mujer, por dar guerra,
tiesa que tiesa como una perra.

Acabado el sermón se quemará el Judas y, destruido el mal que ha habido durante el año en la convivencia vecinal, se vivirá un acto de auténtica reconciliación. La quema del Judas encaja perfectamente en el sentido litúrgico del día. Será la muerte del hombre viejo, a través de la reconciliación para resucitar a un hombre nuevo...

De muy antiguo viene la costumbre de este tipo de sermones. Desde luego existía ya antes de 1473, año en el que el Concilio de Aranda prohibe que:

"Mientras los oficios divinos se ejecuten comedias, mojigangas e igualmente que hagan bullanga y se reciten versos torpes y discursos burlescos" (9).

Es más que probable que este discurso se pronunciase originariamente en el templo, saliendo posteriormente a la plaza por las continuas prohibiciones sinodales. No disminuyó su importancia en la vida del pueblo. El predicador recogía datos de la vida cotidiana e iba componiendo sus versos durante todo el año. Lo hacía con gran reserva; para quitar que alguien leyese sus escritos antes del día señalado, utilizaba la artimaña de escribir de tal forma que sólo se pudiese leer con un espejo.

De la importancia que el pueblo otorga a este acto nos habla lo acaecido un año en el que el orador subió al estrado y, ante la indignación popular únicamente dijo:

Un bobo engaña a ciento
si le dan lugar y tiempo.

Hubo de encerrarse en su casa y permanecer varios días escondido. Un pueblo que en la quema de Judas está dispuesto a perdonar todo, parece que no perdonaba tal burla.

Con la quema de Judas finalizaba una serie de actos carnavalescos que la incomprensión de muchos hizo desaparecer".

y cita un párrafo de Julio Caro Baroja:

"Existe una relación clara del Carnaval con la Cuaresma. Al ser el Catolicismo antiguo una fuerza social tanto como espiritual, semejante asociación de actos antitéticos como son los carnavales y los cuaresmales, tenía un significado profundo en la vida de los pueblos y de los individuos. Pero en el momento en que la unidad católica se deshace, en que los mismos católicos ajustan más su conducta a la inteligencia que al corazón, la imaginación o los sentidos, no sólo el Carnaval, sino todas las demás viejas fiestas tienden a desaparecer, a morir. Queda de un lado la liturgia pura; del otro, el mundo laico o laicización, con su interminable calendario de fiestas tristes, políticas o concejiles, jerarquizadas, que no dejan pie a la fantasía ni a la libertad... El ciudadano, en general, cultiva sus pasiones mediante el periódico deportivo, porque acaso otras fuentes de emoción colectiva tales como votaciones, elecciones, mítines, huelgas, etc., le están vedadas o le interesan menos que al hombre de hace unos años. Sí, vivimos en un mundo en que las viejas turbulencias, las proyecciones de la conciencia hacia el exterior, lleno de misterios, nos están prohibidas, vedadas por la acción de la educación...

Pero acaso estamos pasando de un tipo de barbarie a otro sin darnos cuenta, o sin saber cómo eludir la superstición vieja y a veces estúpida y la laicización moderna y no menos estúpida. Porque no está probado que una bronca en un campo de fútbol sea más digna de respeto que una algarada de máscaras o una violencia de las enumeradas" (10).

Queda claro a lo largo de este recorrido el arraigo que tuvo en los pueblos grandes y pequeños e incluso en la ciudad esta costumbre conocida como la Función del Judas, desde la representación aparatosa y complicada hasta la más sencilla y escueta, así como también se ha podido considerar el fin jocoso y burlesco de estas fiestas, unido a su sentido pedagógico popular.

Sin embargo es ésta una de las muchas costumbres que ha desaparecido de nuestros pueblos y ciudades y que aunque sea de una manera muy simplificada y reducida a sus mínimos elementos desearíamos ver restaurada, vivificada y renovada.

LOCALIDADES BURGALESAS EN LAS QUE CONSTA QUE SE REPRESENTABA LA FUNCION DEL JUDAS

-Burgos
-Belorado
-Castrillo del Val
-Castrillo de Murcia
-Guadilla de Villamar
-Lerma
-Quintanar de la Sierra
-Villadiego
-Villanueva de Odra

____________

NOTAS

(1) Por descostillarse.

(2) HERGUETA MARTIN, Domingo: Folklore burgalés, Burgos, 1934, pp. 167-170.

(3) HERGUETA MARTIN, Domingo: "Folklore burgalés", en Revista Castellana, Año VI, nº. 31, Valladolid, 1919, pp. 82-85.

(4) Revista de Tradiciones Populares I, 1-2, Madrid, 1944, p.346.

(5) Nota de Julio Caro Baroja en El Carnaval, Taurus Ediciones, Madrid, 1983, p. 141.; AITKEN, Bárbara: "The burning of the may at the belorado", en Folklore, Transactions of the Folklore Society, XXVII, 1926, pág. 295.

(6) Artículo publicado en el DIARIO DE BURGOS, del 22 de octubre de 1972 en el que hace referencia también a otras costumbres burgalesas. Allí remite a otro artículo del mismo autor publicado en Diario de Burgos, de 5 de abril de 1942 en el que historió esta fecha con todo detalle.

(7) Crónica desde Aranda de Duero, de Aurora Lázaro, publicada en DIARIO DE BURGOS del 13 de abril de 1990 (con varias fotografías).

(8) TEJADA, J. y RAMIRO: Colección de Cánones de todos los Concilios de América y España, V, pág. 25.

(9) PEREZ CALVO, Ernesto: El Colacho, una farsa castellana, Burgos, 1985, pp. 21-25.

(10) CARO BAROJA, Julio: El Carnaval, Taurus Ediciones, Madrid, 1983, p. 158.