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LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS DE FREGENAL DE LA SIERRA (BADAJOZ): UN ARQUETIPO DE LEYENDA MARIANA

DOMINGUEZ MORENO, José María

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 149.

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I

Desde hace muchos años vengo comprobando que buena parte de los santuarios y ermitas que se levantan en los campos extremeños pregonan aspectos culturales cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos. Tal es el caso del santuario de Nuestra Señora de los Remedios, donde se venera a la patrona de la localidad pacense de Fregenal de la Sierra.

En el estudio de esta Virgen, siempre dentro de las lógicas limitaciones que me he trazado, no pretendo ofrecer opiniones globalizadoras, sino más bien intentaré marcar directrices que pueden enunciar o anunciar posteriores estudios que quizás en un futuro llevemos a cabo.

Cuenta una bonita leyenda hecha pseudohistoria por algunos eruditos que en los primeros siglos de nuestra era una virgen había sido objeto de culto en unos parajes próximos al arroyo de la Parrilla, en lo que hoy es término de Fregenal. Con motivo de la invasión árabe la imagen fue ocultada para salvarla de las seguras profanaciones. Tanto el escondite como la ocultación fueron olvidados con el paso de los años. Tras la reconquista, un pastor apacentaba su ganado junto al Cerro del Rodeo y, como intentara voltear una piedra que le sirviera de asiento, ésta se hundió, apareciendo ante sus ojos un pozo repleto de agua y, flotando sobre el líquido, una pequeña talla de madera. La guardó en el zurrón y marchó a la choza para regalársela a su hija. Cuando fue a sacarla, la "muñeca" había desaparecido. A la mañana siguiente comprobaría que la imagen estaba nuevamente sobre el agua del pozo. Dos veces más la recogería, esfumándose en ambas ocasiones y apareciendo en la misma forma y lugar.

El clero y personas importantes en la villa, inducidos por los relatos del pastor, se acercaron hasta el pozo y, comprobando que la "muñeca" no era otra que la Virgen, decidieron construir una ermita en su honor. Comenzaron las obras en un sitio que consideraban apropiado, mas los muros levantados durante el día se desmoronaban por la noche sin causa justificada. Buscaron otra ubicación, pero sucedió lo mismo. Y así hasta que comprendieron que la Virgen quería su santuario junto al pozo en el que se había manifestado. De esta manera volvió a ser venerada en el mismo sitio que ya lo fue con anterioridad a la venida de los musulmanes.

II

Partimos de la base de que una leyenda no es una historia en el sentido literal de la palabra, aunque en el caso que nos ocupa se trata de una historia mítica y como tal puede estar sujeta a un análisis desde el terreno del simbolismo.

Resulta poco probable, por no decir imposible, la existencia de un santuario dedicado a la Virgen con anterioridad al siglo VIII. Fue San Bernardo de Claraval el que fomentó el culto mariano en el siglo XII, siendo a partir de esa fecha cuando ese culto se extiende por toda Europa y llega a España de la mano de cistercienses, benedictinos y templarios. El propio San Bernardo idea la nominación de Nuestra Señora, única con la que será conocida la Virgen a lo largo de los siglos XII y XIII. y éste fue el nombre de la Virgen de Fregenal de la Sierra hasta que se puso en su haber un famoso milagro en 1506, año en el que se le añadió el apelativo de los Remedios.

A medida que avanza la Reconquista aumenta el culto mariano en la Península. A Fregenal llegará de la mano de los templarios, instalados en la villa en 1283. En esta época debió levantarse la primitiva ermita y esculpirse la primitiva imagen de la virgen que, dicho sea de paso, sería hecha al gusto de los caballeros del Temple. Lógicamente debió tratarse de una virgen románica, tal vez una de esas vírgenes negras con las que Nuestra Señora de los Remedios guarda interesantes paralelismos. Sus pequeñas dimensiones son aludidas en la narración del milagroso hallazgo. Desconozco las razones que llevaron a la sustitución de la antigua talla por la que actualmente se venera, aunque es un asunto que no preocupa demasiado.

¿Por qué se construyó la ermita en ese lugar concreto del Cerro del Rodeo, a un tiro de piedra del arroyo de la Parrilla? En la contestación a esta pregunta coincido plenamente con W. A. Christian, cuando afirma que a partir del siglo XII las imágenes de María se incorporaron como imágenes de culto en los lugares del campo que tenían una significación simbólica para la comunidad agrícola y pastoril (fuentes, cerros, cuevas, grutas, bosques...). El culto de las imágenes supuso una manera de extender la religión a los lugares de la campiña que eran considerados a través de creencias precristianas como puntos críticos de contacto con las fuerzas de la naturaleza más allá del control del individuo o de la comunidad rural. La imagen de María con el Niño se constituiría así en una figura apropiada para estas localidades; era la imagen cristiana que mejor simbolizaba la fertilidad y la protección maternal. Es decir, que Nuestra Señora de los Remedios se instala en un sitio que desde la antigüedad era ya objeto de alguna especie de culto, acaparando María todo lo que antes eran atributos de la deidad representativa de las fuerzas de la Naturaleza, de la Dea Mater.

Todo lo anterior nos lleva a suponer que la virgen de los Remedios suplanta a una diosa celta de la Naturaleza, lo que nada tiene de extraño si comprendemos la enorme importancia de aquel pueblo en lo que hoy son tierras de Fregenal de la Sierra, donde eruditos y arqueólogos ubican la antigua Nertóbriga. Quizás bastaría una simple excavación en la ermita o en sus alrededores para encontrar pruebas tangibles de cuanto decimos. Sin embargo, si nos detenemos en la leyenda tropezamos con elementos que a todas luces han sido transferidos del mundo precristiano, elementos que en ocasiones se presentan oscuros a causa de modificaciones sufridas en el tiempo, y que son comunes a buen número de vírgenes "aparecidas" en el medievo.

Nos encontramos en primer lugar una virgen oculta, enterrada para librarla de los moros. Es el mismo caso de las extremeñas vírgenes de Guadalupe (1), de Argeme (Coria) y de la Torre (Tejeda de Tiétar), por citar los ejemplos más conocidos. Hemos de ver aquí a los moros desde un punto de vista netamente simbólico, como representación del oscurantismo, del caos, del por nacer. Por eso las vírgenes también aparecen, porque estaban "escondidas", en puntos que desconocieron las invasiones musulmanas, como ponen de manifiesto los "hallazgos" de numerosas vírgenes francesas.

No puede extrañarnos de ninguna de las maneras que Nuestra Señora de los Remedios fuese encontrada dentro de un pozo y flotando sobre sus aguas. El pozo, o la fuente, o la sima, o la cueva, etc., es la matriz que conduce a lo oculto, al interior del vientre de la Tierra, donde se gesta la vida, de donde saldrá la máxima representación de las fuerzas de la Naturaleza, asimiladas a la Virgen que se manifiesta. Ese nacimiento significa regeneración, instauración de un orden que trata de eliminar el caos, la eterna ocultación. Curiosamente la Virgen de los Remedios aparece flotando sobre las aguas, como se mostraron la de la Junqueira, la de Roncesvalles, Santa María de Lobereiro..., lo que no tiene grandes dificultades interpretativas si analizamos el hecho desde la perspectiva de la historia de las religiones. La deidad pierde sus fuerzas y ha de recuperarlas mediante la introducción en el agua. La inmersión significa la muerte (=la vuelta al caos, la ocultación), pero al ser el agua fons et origo, esa divinidad nace de nuevo, renace recuperando todo su vigor y asegurando la fertilidad sobre la tierra. De este modo sucedía con las viejas diosas de la fertilidad, como Cibeles, Atenea, Afrodita..., y así se ha actuado hasta tiempos muy cercanos a nosotros con diversos santos extremeños encargados de procurar la vida y la fertilidad.

III

Nuestra Señora de los Remedios aparece a los ojos de un pastor, lo que tampoco es nuevo en los "descubrimientos" de este tipo de vírgenes románicas. El pastor suele ser un personaje solitario, una especie de iniciado en estrecho contacto con la naturaleza y, por consiguiente, conocedor de todas sus posibilidades. Son pastores los que encuentran a las vírgenes de Balma, de Zuberoa (Garde), de Valdejimena (Horcajomedianero), de Guadalupe, de Bievenida (Torre de don Miguel), del Puerto (Plasencia), etc. Pero sucede muchas veces que este hallazgo por pastores es una adaptación tardía de lo que fue el papel que jugó el toro en el descubrimiento de estas vírgenes, lo que está más en relación con el contexto primitivo de los cultos a la naturaleza y a la fertilidad. Toros son los que posibilitan el hallazgo de las citadas vírgenes de la Torre, de Valdejimena y de Argeme, así como de las francesas de Manosque, de Err, de Font-Romeu, de Prats de Molló, de Romegier y otras. El toro es el animal genésico por excelencia, la representación del sol que ha de unirse a la tierra para engendrar la vida, para hacer posible la fertilidad. Unos bueyes que aran sacan de las entrañas de la tierra a la Virgen de Argeme. Ha sido necesaria la cópula, representada en el acto de arar, del animal y de la tierra para que se produzca el nacimiento de la virgen, el símbolo de la fuerza regeneradora de la Naturaleza. Lo mismo sucede en Tejeda de Tiétar y en otros puntos de la geografía peninsular. En Fregenal de la Sierra el pastor heredaría los atributos del toro, es decir, la facultad de abrir y de penetrar en las entrañas de la tierra y de acelerar el "nacimiento" de la imagen mariana.

Toda esta relación virgen-toro no se ha perdido en la villa. La propia toponimia del lugar donde se ubica el santuario, cerro del Rodeo, así lo manifiesta, al tiempo que nos pone ante festejos taurinos que antaño se celebraban en honor de Nuestra Señora de los Remedios coincidiendo con la romería, y cuya finalidad no era otra que la de repetir aquel momento mítico en el que el toro hizo posible el resurgir de la vida. Desde esta perspectiva no puede resultar extraño que la construcción de la plaza de toros en el patio de armas del castillo templario, donde todavía está, se debiera a la mayordomía de Nuestra Señora de los Remedios, sirviendo inconscientemente a la continuidad de la vieja tradición taurina centrada en torno a la Virgen de Fregenal.

Sabido es que el toro simboliza al evangelista San Lucas, personaje al que muchas leyendas convierten en fabricante de imágenes de vírgenes procurando con ello un acercamiento de la talla a los orígenes del cristianismo. Sin duda nos encontramos ante adaptaciones medievales de lo que fue la historia mítica. También vislumbramos huellas, aunque diluidas, en el caso de Fregenal de la Sierra. Basta que recordemos que se celebró en esta localidad hasta principios del siglo XIX la feria de San Lucas, y que feria y fiesta religiosa siempre marcharon unidas. ¿Se celebraba de este modo al "artífice" de la Virgen de los Remedios? Por otro lado, tal vez resulte más interesante constatar que el Niño que porta la actual imagen es conocido con el nombre de Luquitas, dicen que por ser un regalo de un torero llamado Lucas Blanco, en activo en la primera mitad del siglo XIX. No sería de extrañar que estuviéramos ante un caso de apropiación por un individuo, en cierta medida actual, de las actitudes de un personaje mítico, todo como consecuencia de una clara sinonimia. El matador y el evangelista son homónimos y ambos están vinculados al toro. Lógicamente a San Lucas, al que se le atribuiría la primera talla, no se le podía convertir en artífice de la imagen reciente, por lo que el pueblo, siempre respetuoso con las antiguas tradiciones, inventa un sustituto que de ninguna de las maneras suponga una ruptura con la creencia mitificada, centrando en éste todo o parte de lo que correspondía al escultor evangelista. Tal vez sólo sea una hipótesis.

IV

Volviendo a la leyenda merece que nos detengamos en lo que se refiere a la vinculación de Nuestra Señora de los Remedios a un lugar determinado. Recordemos que la Virgen es sacada de un pozo y llevada por el pastor, pero escapa del zurrón y regresa al sitio en el que se manifestó. Es lo mismo que sucede con tantas y tantas imágenes marianas que se reparten por la geografía peninsular y, por supuesto, extremeña. Ciertamente la estatua se traslada milagrosamente al lugar donde fue encontrada y venerada por primera vez, queriendo indicar con ello que el culto perdía significado si se la alejaba de su entorno. Lo mismo se confirma con el derrumbamiento repetido de los muros de la ermita, hasta que la Virgen consigue con su acción arrasadora que el santuario se le levante en las inmediaciones de donde se había manifestado.

Indicamos más arriba que el santuario de Nuestra Señora de los Remedios se construyó en un punto que ya fue objeto de culto y de peregrinación por parte de los celtas. Estos eran perfectos conocedores del "Wouivre", las fuerzas telúricas que salen a flote en determinados enclaves benditos por la Naturaleza y descubiertos por la ciencia "mágica" de sus iniciados, antecesores del solitario pastor que topa con el mismo espíritu de la tierra en las proximidades del Cerro del Rodeo. Aquí vemos una de las razones por las que los celtas rinden culto en estos lugares a la Dea Mater, la Diosa-Tierra, convertida más tarde en la Virgen María de los cristianos. Y, ciertamente, en estos puntos abrieron sus pozos a través de los cuales emanaban más rápidamente esas fuerzas ocultas y telúricas, virtualizadoras de unas aguas capaces de regenerar. Este es el caso del pozo de Fregenal en el que apareció Nuestra Señora de los Remedios, cuyas aguas debieron poseer efectos salutíferos y benéficos, y a las que tal vez en el pasado más o menos lejano también les rindieron alguna especie de culto (2).

Sé que en este trabajo quedan aspectos interesantes sin tocar, como son los milagros atribuidos a la Virgen de los Remedios, la enigmática danza que se celebra en su honor, los exvotos, etc.. pero alargarían considerablemente la exposición y, por otro lado, escapan algo al análisis de la primitiva leyenda (3).

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NOTAS

(1) En la actualidad preparo un trabajo sobre la leyenda de Nuestra Señora de Guadalupe, que se venera en el monasterio cacereño Las Villuercas.

(2) DOMINGUEZ MORENO, José María: "Anotaciones a la primitiva leyenda de Nuestra Señora de los Remedios", en La Fontanilla (Boletín de Información Municipal y Cultural. Excmo. Ayuntamiento de Fregenal de la Sierra), nº. 10, (diciembre, 1987), pp.11-13.

(3) Mi agradecimiento a JUAN ANDRES SERRANO BLANCO por la información que en su día me facilitó en tomo a la Virgen de los Remedios.