Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

APUNTE INTEMPORAL EN EL POZUELO (HUELVA)

GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 149.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 149 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Paro en El Pozuelo por ver unos monumentos megalíticos que existen en los alrededores. Antes me refresco por dentro en la única taberna y por fuera en una fuente de la que celebran algunos arquitectos, a la que llega el agua de la montaña. Chorrea para beber las personas, almacena la sobrante en un pilón para las bestias, dejando un canalillo de desagüe que la vierte al suelo y éste la canaliza en su empedrado hasta el arroyo que está abajo. En otros pueblos de la sierra onubense he visto este juego del agua aún con más complicación útil, pues una parte del agua que viene de la montaña queda en un lavadero público y otra va a la fuente, ambas reguladas con trapos por las mujeres, que la dejan seguir o entrar. Aparte de ésto, el agua que corre, limpia y refresca la calle y sirve de hervidero a las avispas, que no me dejan beber sin cobrar su tributo en picadura. Sobre la fuente hay un cartel mal pegado que leo mientras me seco con el pañuelo. Lleva título y dice así:
EXAL TACION DE LA CRUZ DE ABAJO
Adoremos y ensalcemos
a la Santísima Cruz,
ese Madero sagrado
donde murió el buen Jesús.

Al mirarte tan hermosa,
Santísima Cruz de abajo
nos parece que eres Tú
ese Madero sagrado.

Entro en la ermita encalada, que está saliendo del pueblo, y al momento de asormarme, la santera sale:

-Menos mal que me ha pillado, porque ya me iba.

Le pregunto por la patrona:

-El titular de aquí es macho, y se llama San Ignacio.

Cuenta historias de la guerra, de cuando venían bandas armadas a quemarlo todo y turraron la imagen Me enseña una preciosa Virgen del Rosario y me habla del Dulce Nombre. Tiene la guerra presente como si lo del tirar estas leves puertas hubiera sucedido ayer y aún notara el eco. Se santigua al nombrarla y por un momento recorre la estancia un latigueo de frío, de miedo, diría. Me pregunta si yo viví la contienda. Le digo que no, pero que madre ha llenado mi memoria de hechos y que me pasa un poco lo que a ella, que le tengo pavor. Me indica el camino hacia los dólmenes y allá que voy, rodeando el caserío blanco que deja las puertas traseras -corrales de piedra parda-, que se asomen al campo, que se abran. Bajo al río, que viene turbio, al que bordean flores malvas, flores amarillas.