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LA RONDA EN EL PARAMO LEONES

SANTIAGO ALVAREZ, Cándido

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 151.

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En la planicie paramesa se percibe tal sensación de fugacidad que al curioso en temas populares le disuade para iniciar la búsqueda de las pervivencias de la cultura popular que sus pretéritos moradores mantuvieran durante lustros y que ha sido relegada al olvido por la erosionante acción de los nuevos usos uniformadores. Todo parece indicar que con la misma facilidad con que son atravesadas estas tierras por cualquier cuerpo en movimiento, las distintas manifestaciones culturales pasaron sin dejar rastro ni señal. Por esto se tiene la idea de que su acervo es de exiguas proporciones, desarraigado, e incluso, inconexo con el de otras regiones o comarcas de la misma vecindad geográfica. Pero la realidad desmiente esta mera suposición.

Si hacemos una incursión por la cultura material, nos encontramos con un pasado rico, en comunicación con otras comarcas circunvecinas e inmerso en la región etnográfica y folklórica occidental (1). Para avalarlo se presentan a nuestra consideración, entre otros elementos, la indumentaria, los aperos de labranza tradicionales, la arquitectura popular y las características urbanísticas de los pueblos, de todo lo cual hay gran cantidad de restos (2) e información documental.

Ahora bien, si la incursión se llevara acabo por los aspectos inmateriales de la cultura popular, la impresión sería totalmente distinta, diríamos que el pasado fue paupérrimo. En el mayor de los abandonos han quedado actividades que, por su gran implantación en el espacio y en el tiempo, llegaron a calificar a los parameses. Señalaremos entre otras, la protoindustrial sustentada en la extracción de aceite de linaza; el tráfico arriero con la regiones montañosas septentrionales; la artesanal ejercida en telares y tenerías. Si exceptuamos la tenería, de la que queda un ejercitante artesanal y otro industrial (3), del resto de las actividades apenas si queda algún vago recuerdo entre los habitantes de la comarca, por lo que es de obligado recurso la información documental (4).

En lo referente a música y bailes tradicionales se constatan relegación y apatía. Este aserto se fundamenta en el pobrísimo repertorio musical que aflora, en las reuniones familiares o amistosas presididas por la alegría, y en las disonancias con que nos "deleitan" los jóvenes por las calles de los pueblos en días señalados como fin de año, carnaval, fiestas patronales, etc.

Estas tierras nunca recibieron el título de silenciosas aunque se lo merecían en el amplio sentido del término. La orografía paramesa no es apta ni para producir ni para magnificar sonidos. El agua fluye muda en sus corrientes e igual le ocurre al viento que nada se interpone en su camino; el canto de un pájaro, el ruido producido, hoy por tractores, otrora por carros, norias, etc., sólo resultan perceptibles a muy pocos metros del punto de emisión. La llanura y los pueblos tan abiertos no son propicios para el cultivo de melismas, parece más bien que esto es cosa de zonas montañosas donde el encajonamiento refuerza los sonidos y el eco hace de acompañamiento. Nada en el medio parece haber favorecido la inclinación de los parameses hacia el canto o la música en general.

Pero si partimos de que la música es algo consustancial con las sociedades humanas, resulta imposible creer en la existencia de alguna sociedad amusical. En estas tierras leonesas, sus moradores, expresaron en el pasado su religiosidad y su fe con música (5); distrajeron las horas de las noches invernales con música (6) y en las tardes festivas, en los acontecimientos vitales como bautizos, bodas, etc. la música no se hacía esperar.

En el Páramo se cantó mucho, quizás más que en otras comarcas, porque el baile se organizaba, principalmente, con base rítmica de pandereta y melódica de voz humana, femenina o masculina. Esto se comprueba con facilidad si nos atenemos al reducido abolengo de los instrumentistas populares. La dulzaina castellana, hoy considerada el instrumento tradicional, entró por estas tierras en épocas bien recientes. Las calles de los pueblos tampoco se vieron libres de música y esto ocurría en noches de ronda.

La ronda hacía acto de presencia en días señalados como eran las vísperas de Pascua Florida y de las Fiestas Patronales de cada pueblo. También podía aparecer en otros días, ni tan señalados ni cronológicamente prescritos, que en más de una ocasión eran el reflejo de la exultación individual. Aquella ronda deleitaba tanto por la melodía de las tonadas como por la intención que llevaban las coplas.

Aquí presentamos cuatro canciones de ronda (7) que aunque subyacen en la memoria de los mayores, rara vez afloran si no hay alguien que las suscite. Las denominaremos con la primera frase del estribillo.

I.-AIRE QUE LA LLEVA EL AIRE

Estribillo

Aire que la lleva el aire
aire qu' el aire la lleva
como lleva el mandil blanco
el aire se lo volea.

Estrofas:

1ª. Adonde camina el mozo
adonde va el arriero
camino para la Mancha
con un recado que llevo.

Estribillo

2ª. A la Mancha vamos todos
como buenos compañeros
y en las ventas de Aragón
sacaron vino y bebieron.

Estribillo

3ª. Esta calle tiene entrada
salida dicen que no
yo por ella voy entrando
por ver si la tiene o no.

Estribillo.

Las estrofas en su mayor parte proceden del popularísimo Romance del Arriero aunque la melodía aceptaba añadidos sentenciosos como el de la tercera estrofa aquí incluida. En lo musical, esta Ronda, es una variante de las versiones que del romance aludido nos presentan en sus cancioneros Fernández-Núñez (8) y Bonifacio Gil (9). Por otro lado tenemos que hacer constar que recientemente hemos recogido por estas tierras una versión completa del romance con marcadas diferencias respecto a la ronda.

11.SUBELA MAJO SUBELA

Estribillo

Súbela majo súbela
súbela súbela
la perita del árbol
ya está madura.
Subir sí subiré
pero no bajaré
la perita del árbol.
Morena resalada
coge otro garbo.

Estrofas:

1ª. El cantar quiere gracia
y el bailar garbo
y el andar con los mozos
mucho cuidado.

Estribillo

2ª. Anda niña y componte
vamos al baile
que si no vas conmigo
no vas con naide.

Estribillo

3ª. Eres como la nieve
y no te has casado
algún contrabandista
tendrás guardado.

Estribillo

4ª. Eres como la nieve
del puerto niña
no te digo de blanca
sino de fría.

Estribillo

5ª. Esta calle a la larga
yo me la llevo
si hay algún atrevido
que salga luego.

Estribillo

6ª. Las estrellitas del cielo
son ciento doce
y las penas de mi amante
ciento catorce.

Estribillo

La melodía de esta bellísima ronda permite grandes posibilidades para la incorporación de letras intencionadas o no. Curiosamente, en los diversos cancioneros por nosotros consultados, sólo hemos encontrado un ligero parentesco con la canción 195, Sube la pera al árbol, del cancionero de Zamora (10).

III. QUIEN TE HA DADO ESA CINTA

Estribillo

Quien te ha dado esa cinta
bordada de amor
que te rodea tu talle
salada con cuatro lazadas
y en medio una flor
con un letrero que dice
que viva el amor.
Se vienen las quintas
se llevan los mozos
salada y adiós
de los cuarenta mozos y olé
los treinta y nueve
ramo de laurel.

Esta ronda está emparentada con dos canciones recogidas por D. Sixto Córdoba y Oña en el Cancionero Popular de la Provincia de Santander (11). Es notable la diferencia musical de nuestra versión con las dos aportadas por el folklorista montañés así como uno de los registros fonográficos que ha llegado a nuestro conocimiento (12). La presencia de esta canción en tierras paramesas hay que pensar tiene su origen en el tráfico arriero que los parameses mantuvieron siglos con La Montaña. Este tipo de incrustaciones se observa, entre otros, en los cancioneros de Zamora (10), Extremadura (9) y Salamanca (13), y pueden deberse a idénticas causas.

IV .-ADIOS QUE ME VOY

Estribillo

Adiós que me voy
que me están esperando
en la calle del Conde
número cuatro.
Adiós que me voy
que me están esperando.

Estrofas:

1ª Cómo quieres que vaya
de noche a moras
si me pican las zarzas
que son traidoras.

Estribillo

2ª Si supiera que estabas
durmiendo sola
diera un vuelo y volara
por ti paloma.

Estribillo

3ª Si mi amante me oyera
diera un silbido
que no quiere que cante
que me fatigo.

Estribillo

4ª Algún día te tuve
n'el pensamiento
ahora estás en el alma
que es más adentro.

Estribillo

En el Páramo se recogen canciones con marcada dualidad que podían ser empleadas bien como tonadas de ronda, bien como tonadas de baile, en este caso dentro del grupo de las jotas. La diferencia de uno y otro de los caracteres se lograba con el hábil manejo del ritmo por parte del ejecutante.

De esta jota-ronda ya dimos cuenta con anterioridad (6), ahora añadiremos algunas de las estrofas más significativas que se solían utilizar para el baile. El Martes de Antruejos, durante un momento del baile, se despachaba la pandereta con el siguiente lamento:

5ª Adiós martes de antruejos
adiós mi vida
que hasta Pascua de flores
no hay alegría.

Estribillo

luego lanzaba al aire un recordatorio al que unía un ruego:

6ª Ahora que viene Pascua
galán te aviso
que me pongas el ramo
del paraiso.

Estribillo

y después del paréntesis cuaresmal, en la explosión festiva de la Pascua Florida, si el solicitado "ramo del paraiso" no agradaba se ponía de manifiesto con las siguientes estrofas:

7ª Me pusistes el ramo
Dios te lo pague
me rompistes mas tejas
que el ramo vale.

Estribillo

8ª Me pusistes el ramo
en la tenada
se lo pusistes al burro
que no a la dama.

Estribillo

____________
NOTAS

(1) HOYOS SAINZ, Luis de y HOYOS SANCHO, Nieves de: Manual de Folklore. La vida tradicional en España. Ediciones Istmo. Madrid, 1985. 602 páginas.

(2) La indumentaria puede ser cotejada en un documentado trabajo de reciente aparición: CASADO LOBATO, C.: La indumentaria tradicional en las Comarcas Leonesas. Diputación Provincial. León, 1991.519 páginas.
Los aperos de labranza tradicionales tienen un gran parecido con los descritos de otras comarcas del área etnográfica occidental. No obstante requieren un detallado estudio particular antes de que los restos aún existentes desaparezcan por completo. Véase al efecto: MARTIN CARBAJO, M. A.: "El arado y el carro en un pueblo del NW zamorano: Brandilanes de Aliste", Revista de Folklore, 10 (2), pp. 111-119. 1990.
La arquitectura popular paramesa fue estudiada a principios de siglo: FERNANDEZ VALBUENA, G.: "La arquitectura humilde de un pueblo del páramo leonés: Ardoncino", Arquitectura, tomo IV, pp. 225-246. 1922.

(3) CASADO LOBATO, C.: "La fábrica de curtidos de Santa María del Páramo. Filandón, nº. 299, pp. IV-V. Diario de León, 28 Sept. 1991.

(4) CATASTRO DEL MARQUES DE LA ENSENADA. Legajos relativos a cada pueblo de la comarca. Archivo Histórico Provincial de León. MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-hístórico de España y sus posesiones de ultramar; 16 Vol. Véase la voz Bañeza part. jud. así como las correspondientes a cada pueblo comarcano.

(5) SANTIAGO ALVAREZ, Cándido: "La cultura popular en el Páramo Leonés: Manifestaciones religiosas", Revista de Folklore, 3 (2), pp. 147-159, 1983.

(6) SANTIAGO ALVAREZ, Cándido: "La cultura popular en el Páramo Leonés: Notas sobre el Filandón", Revista de Folklore, 7 (1), pp. 163-166, 1987.

(7) Se las oímos por primera vez a Luzdivina Grande Simón, abuela del autor, fallecida en 1960. Recuperamos la música gracias a Felicitas Santiago Grande y Elena Alvarez Franco, tia y madre del autor, fallecidas en 1984 y 1990 respectivamente.

(8) FERNANDEZ NUÑEZ, M.: 1931, Folk-lore Leonés, Edición facsímil, León 1980. Editorial Nebrija.

(9) GIL GARCIA, Bonifacio: Cancionero popular de Extremadura, 2 vol. 2ª edición. Badajoz, 1961. Imprenta de la Excma. Diputación. Tomo I Parte Musical, p. 35, canción 82. Tomo I Parte musical, p. 91, canción 13.

(10) MANZANO, Miguel: Cancionero del folklore zamorano, Editorial Alpuente. Madrid, 1982. 635 páginas.

(11) CORDOBA Y OÑA, Sixto: Cancionero popular de la provincia de Santander. 2ª. edición. 4 Vol. Excma. Diputación Provincial. Santander, 1980. Tomo II, p. 288, canción 2. Tomo III, p. 283, canción 261.

(12) CORO RONDA DEL VALLE DE CAMARGO (Santander). Director: José Mª Campos; Discote. En cara 2ª, el corte 52º Algún día los hierros". Columbia. Estéreo CPS 9562.

(13) LEDESMA, Dámaso: Folk-lore o Cancionero Salmantino. Reedición. Imprenta provincial. Salamanca, 1972. P. 122 canción 4.