Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

COSTUMBRES EN TORNO A LA FIESTA DE SAN ANTÓN (17 DE ENERO) EN LA PROVINCIA DE BURGOS

VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 152.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 152 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


LA FIESTA DE SAN ANTON EN LA PROVINCIA DE BURGOS

El día 17 de enero, celebra la iglesia la festividad de San Antonio Abad; San Antón como popularmente se le conoce en todos los pueblos de España en los que ha arraigado una gran devoción a este santo, protector de los animales. Y, como es costumbre en los ambientes rurales muy vinculados a la ganadería doméstica, se llevan a cabo en este día varios ritos para conservar la salud de los animales.

Es sabido que San Antón es considerado patrón de los animales de cerda, razón por la cual en la imaginería del santo se le representa muy frecuentemente acompañado de un cerdito; y también es muy corriente en esta fiesta el que las Cofradías que llevan el nombre de este santo rifen un cerdo como medio de recabar fondos para sus fines benéficos.

Para comprender el motivo de este patronazgo es conveniente leer detenidamente la vida de este santo cenobita. "Deliberadamente díficil de desentrañar por todos los contextos simbólicos que acumula en su propia persona, San Antonio Abad, constituye casi un paradigma de cierta santidad particularísima, en la que los atributos -muchos de ellos misteriosos, proclamando a la chita callando su vertiente ocultista- cuentan más que una vida indudablemente también cargada de mensajes subliminales. La prueba más palpable de esta multitud variadísima de claves acumuladas en su santa persona la tenemos en su imagen variopinta, en las facetas de un culto que, a menudo, hace que su persona surja como varias distintas que ni el mismo feligrés llega a identificar. Así nos surge unas veces como el acosado por excelencia de los demonios, el tentado por todos los horrores infernales; otras como el patrono popular de los animales domésticos; otras como el oscuro fundador de una orden monástica de la que todos evitan hablar mientras les sea posible, otras como el anacoreta longevo. Sin embargo, es precisamente el conjunto de todas estas facetas lo que puede ir dándonos la clave de una personalidad convertida en significado, las sinrazones de una vida -cierta o sutilmente fabulada- transformada en símbolo, en arcano tarótico, en cifra kabalística" (1).

No podemos narrar esta compleja biografía o hagiografía. Pero remito al lector a esta obra de Juan G. Atienza muy esclarecedora.

Muy larga sería la lista de la totalidad de los pueblos españoles que celebran la fiesta de San Antón o San Antonio Abad. Vamos a ceñirnos a algunas localidades de la provincia de Burgos en las que en torno a este santo se celebran algunas fiestas o existen algunas costumbres dignas de destacar.

Desde muy antiguo en el día de San Antón, en Gamonal de Río Pico, se distribuían alimentos a los pobres y caminantes por la Cofradía de San Antón, que disponía en su día seis calderos de condumio (2).

En la actualidad, Gamonal es un extenso y moderno barrio de Burgos y la costumbre de repartir alimentos se sigue celebrando en la Parroquia de Nuestra Señora la Real y Antigua, que era la parroquia de Gamonal antiguamente. Aquel reparto de alimentos se ha quedado en la costumbre de bendecir y repartir los titos, con motivo de la fiesta de San Antón.

En esta fiesta, en dicha parroquia, se celebran los actos siguientes:

A las doce se celebra la santa misa en honor de San Antonio Abad, con homilía en la que se exalta la figura de este santo popular.

Preside los actos religiosos la Cofradía de San Antón, con insignias, portando los cofrades velas encendidas.

Al finalizar los actos religiosos tiene lugar, a la salida del templo parroquial, la bendición del cerdo que será sorteado o rifado por la tarde.

Numerosísimos fieles asisten a la misa así como a todos los demás actos organizados por la Cofradía de San Antón.

Seguidamente, los sacerdotes y autoridades, acompañados de los fieles, se dirigen a la antigua casa de los maestros en donde se procede a la bendición de los titos (que suele tener lugar alrededor de las dos de la tarde).

Once grandes calderas -algunas de cobre bruñido- vuelven cada año el día 17 de enero a relucir al sol en el barrio de Gamonal con el típico guiso de los titos, aderezados con guindillas, pimientos y pimentón.

Una gran multitud, como en años anteriores, se congrega y guarda turno en las inmediaciones del patio con sus cazuelas, pucheros u otros recipientes preparados para recibir la generosa ración de titos calientes, recién cocidos y aderezados, para poderlos degustar con el acompañamiento que estimen oportuno. En principio ya cuentan con el plato de titos humeantes que reparten gratis.

Los cofrades, ayudados por la Policía Local, prestan sus servicios para conseguir que este reparto tradicional se haga con el mayor orden posible.

Aunque antiguamente, en sus principios, este alimento se ofrecía a pobres y caminantes, actualmente acude a recibir el plato de titos todo tipo de público del mismo barrio y de toda la ciudad de Burgos con el ánimo de celebrar esta tradicional fiesta.

Para que los titos estén listos para su reparto, ya a primeras horas del día, hacia las seis de la madrugada, los cofrades empiezan a preparar la cocción de los titos.

Tenemos noticia que, por ejemplo, en el año 1977 se cocieron unos 300 kilos de titos en once calderas.

Por la tarde se celebra la rifa del cerdo, organizada también por la Cofradía de San Antón. Como los actos celebrados por la mañana, la rifa se ve muy concurrida no sólo por los habitantes del populoso barrio de Gamonal sino también por personas de otros puntos de la ciudad.

ORIGEN DE ESTA COSTUMBRE

Gamonal fue siempre una tierra rica en titos y éstos, debidamente condimentados, constituían el plato que se ofrecía, una vez al año, precisamente en la fiesta de San Antón, a los pobres y caminantes.

Desde siempre se han acercado a recoger la ración de titos de las humeantes y olorosas calderas no sólo los pobres, sino todo tipo de gentes, todo el que haya querido participar en esta fiesta.

Se tienen datos procedentes del siglo XIX, hacia el año 1820. La tradición consistía en dar una comida a los pobres y rifar un cerdo, ya que el cerdo suponía una buena parte de la economía doméstica rural, sobre todo por la realización de la tradicional matanza.

En otras épocas, hace medio siglo, la Cofradía de San Antón era muy numerosa y dentro de ella formaba capítulo aparte la Cofradía de Animas, ambas con sus respectivos Priores, elegidos anualmente entre los cofrades, que procedían y eran habitantes del antiguo Gamonal.

Esta costumbre ha tenido siempre sus reglas muy estrictas que era preceptivo observar escrupulosamente.

El día anterior a San Antón los criados y mayordomos de la Cofradía debían limpiar los titos y ponerlos a remojo para después acudir con los demás cofrades a vísperas. En caso de no hacerlo así, se multaba al infractor muy severamente.

Así mismo, se "subastaba" el Santo; el que se "quedaba" con él por haber hecho la puja más alta salía por los pueblos vecinos -Villimar, Villafría, Villayermo- a "pedir para el santo"; a veces, se acompañaba de la imagen, que llevaban dos cofrades y la recaudación se empleaba para adquirir los titos y en otras obras de misericordia y beneficencia.

El agua, para que la cocción sea correcta, era traída por los mayordomos, en una cuba, sobre un carro, desde el río Pico. El agua conveniente era puesta en las calderas a la que se añadía mucho aceite, guindillas, pimientos secos, pimentón y sal y los titos necesarios.

Se condimentaban los titos detrás de la casa cuartel de la Guardia Civil en lo que fueron cuadras del Ayuntamiento. Se utilizaban seis grandes calderas de cobre. Y allí mismo, el párroco de Nuestra Señora la Real y Antigua -que es el abad de la Cofradía- echaba la bendición. "Bendice –decía- las manos que lo han dado y a las que lo van a recibir". Después se decía el consabido "Que aproveche" y empezaba el reparto con el desfile de cazuelas, pucheros y fiambreras ante las calderas humeantes.

Desde los años 50, los titos se condimentan en el patio de la casa de los maestros, al aire libre, a plena intemperie.

En la actualidad la Cofradía de Animas está casi integrada en la de San Antón. Entre las costumbres que estuvieron en vigor y ya se han perdido estaba la siguiente: Cuando se salía "a pedir para el santo" a los pueblos vecinos, cada casa debía ofrecer un panecillo o torta por cada animal doméstico que se tuviera en casa. A los animales, en el día de la fiesta de San Antón, se les daba una vuelta alrededor de la iglesia y después eran bendecidos.

Estaba en otros tiempos muy extendida la costumbre de obsequiarse en esta fiesta de San Antón con panecillos, y en algunas partes en estos panecillos "aparecía impresa la figura de una campanilla, la de un puerco con ella al cuello o la cruz peculiar del Santo" (3).

“Los campesinos franceses tomaron el hábito de colgar una campanilla al cuello del cerdo considerado como cabeza de piara, para preservar a los demás de las enfermedades que los diezmaban" (4).

“Queda también por reseñar la circunstancia, también curiosa por la época en que tiene lugar, de los múltiples pueblos en los que la bendición de los panes entra a formar parte sustancial de las fiestas en honor a San Antonio, en torno al 17 de enero; y para la que no encuentro más justificación que el recuerdo de aquel Fuego de San Antonio que procedía de un "mal que atacaba precisamente al trigo". Y aún habría que pensar si el origen inconsciente de estas bendiciones no sería, en realidad, la bendición del pan poseedor de las virtudes capaces de alterar la conciencia, propias del cornezuelo del trigo con el que el pan se había confeccionado" (5).

Esta fiesta sigue viva en la vida ciudadana de Gamonal, en Burgos y en las costumbres de sus gentes. Es una bonita tradición el acudir por San Antón a recoger una buena ración de titos condimentados y ofrecidos por la Cofradía en honor del Santo. Una comida típica y muy corriente en épocas pasadas, que aunque ha desaparecido de los menús normales, permanece en la tradición vinculada a San Antón y al barrio de Gamonal en Burgos.

FIESTA DE SAN ANTON EN BURGOS

En Burgos, por San Antón
dan en Gamonal los titos,
cocidos, bien calentitos
en generosa ración.

Es popular tradición
profundamente arraigada
que cada año es esperada
con renovada ilusión.

Para honrar a San Antón
una antigua cofradía
le dedica en este día
su sincera devoción.

Son costumbres ancestrales
heredadas del pasado,
de respeto hacía el ganado
y amor a los animales.

Muchos pueblos ganaderos
honran hoy a San Antón
con misa y con procesión
y otros ritos siempre austeros.

Fiesta de ambiente rural
que el diecisiete de enero
le da al mundo ganadero
su patrono celestial.

Este protector divino
del caballo y del cordero,
del corral, del gallinero,
de la vaca y del cochino,

derrama su protección
en todo el reino animal
con su bondad paternal
por ser su santo patrón.

Jaime L. Valdivielso Arce

PARROQUIA DE SAN ANTONIO ABAD DE LAS HUELGAS

La fiesta de San Antonio Abad se celebra también en otro barrio y otra parroquia de Burgos el mismo día 17 de enero. Es la parroquia de San Antonio Abad, en el Barrio de las Huelgas. Allí también una Cofradía de San Antón, organiza los actos y cultos de este día.

Los actos dan comienzo la víspera con la celebración de solemnes vísperas con homilía de exaltación al santo y Bendición del Santísimo.

El día de la festividad se celebra una misa solemne a medio día presidida por el párroco de la feligresía. Las autoridades invitadas a los actos son recibidas en la parroquia por el Alcalde del barrio de Huelgas y el párroco.

Presiden los diversos actos las autoridades civiles y religiosas de la ciudad y del barrio.

Acabada la Santa Misa, y en el pórtico de la iglesia, se procede a la bendición de los animales que tradicionalmente son llevados por sus respectivos dueños para ser bendecidos en la fiesta de su patrono, San Antón.

Terminados los actos religiosos, se ofrece una copa de vino español en las dependencias de la parroquia y seguidamente las autoridades asistentes son despedidas en el pórtico de la misma.

Por la tarde se celebran las segundas vísperas solemnes con una liturgia muy actualizada con participación de los feligreses y devotos.

La historia del barrio de las Huelgas arranca del siglo XII. El monasterio de Santa María la Real configuró la zona como residencia de recreo de los Reyes de Castilla. Paralelamente, al ser el límite de la ciudad con el campo, se desarrolla una rica comunidad de granjeros y hortelanos que confieren carácter propio al barrio, sobre todo a la zona del Hospital del Rey, en dirección a Villalvilla.

En este marco, la fiesta de San Antón era celebrada en las Huelgas con un tradicional sabor rural, ya que su población pertenecía en gran parte a este medio. Y la tradición ha continuado hasta nuestros días, si bien en la actualidad su expresión ha quedado reducida al exponente mínimo de lo que fuera no hace muchos años.

Las Huelgas y toda su zona -Hospital del Rey, Parralillos- han perdido en gran parte su aspecto rural y campesino y en consecuencia San Antón no es en las Huelgas lo que antes era. Hoy, una corta ceremonia de bendición de los animales es lo único que pervive del ritual antiguo, en el que todo giraba en torno al campo, como una fiesta de cualquiera de nuestros campos. Allí llevaban los muchos animales domésticos que ayudaban en las tareas agrícolas para que el sacerdote los bendijera. Hoy la alta burguesía de La Castellana lleva sus cuidados perros a la parroquia con la misma finalidad: es un débil rescoldo que permanece de la tradición popular.

La antigua Cofradía de San Antón, siempre con numerosos hermanos, cuenta hoy con muy pocos cofrades que esperamos que encuentren el modo de revitalizar esta Cofradía recuperando la tradición con vitalidad.

LA TRADICIONAL "MANDA" DE SAN ANTON EN MILAGROS

En la localidad de Milagros se celebra el día 17 de enero y siguientes la fiesta en honor de San Antón. Estas fiestas suelen celebrarse el fin de semana siguiente para que puedan asistir y disfrutar de ellas todos los que durante la semana no pueden hacerlo á causa de sus compromisos y ocupaciones laborales.

El sábado hay dianas y pasacalles. A las doce misa con procesión y baile al santo. Por la tarde y noche, bailes populares.

El domingo también hay dianas, misa y posteriormente una chuletada y baile que se repite luego por la tarde.

Siempre hemos insistido en que es digno de elogio el hecho de que los pueblos mantegan contra viento y marea sus tradiciones, fiestas, romerías heredadas de sus antepasados y no exentas de tipismo, valores populares y curiosidad.

La despoblación, el éxodo a las grandes ciudades, el envejecimiento de la población ha sido la causa de que muchas costumbres poco a poco hayan desaparecido. Sin embargo, ninguno de estos factores ha afectado hasta ahora a la localidad de Milagros a la hora de celebrar la tradicional "Manda" de San Antón.

San Antón es un santo querido y venerado en todos los pueblos cuya riqueza ha sido eminentemente agrícola y ganadera. Los animales eran, juntamente con la agricultura, la única riqueza del labrador de casi toda la provincia de Burgos. En la antigüedad ha existido la costumbre de donar a San Antón las patas de los animales con el fin de pedir al santo la protección sobre los ganados para prevenir las enfermedades o para curar a los que estaban enfermos. La muerte o larga enfermedad de uno de los animales domésticos, valiosos colaboradores en las tareas agrícolas, era una verdadera pérdida.

Quizás este hecho -en Milagros- derivó paulatinamente hacia una celebración festiva en una especie de subasta, entre los vecinos del pueblo, de las ofrendas hechas al santo por los mismos vecinos.

Como consecuencia de haber ofrecido algo al Santo se "mandaba" a los animales a recibir la bendición de San Antón en el día de su fiesta.

En este pueblo ribereño de Milagros se sacaban a subasta varios canastos con las ofrendas realizadas por los vecinos propietarios de animales. Y aunque en la actualidad ya no es posible recoger tanta cantidad de extremidades de animales como antiguamente, procura el pueblo organizar la puja cada año, con una ofrenda suculenta, compuesta por patas y orejas de cerdo, corderos, jamón, cajas de vino, etc.

Por la tarde, a las seis, se organiza y comienza la subasta al mejor postor y todos los asistentes pueden pujar. A todo el que puja se le regala un "nudillo" o trozo de rosquilla que es un dulce típico del pueblo, en estas fechas.

Al final de la subasta son repartidas entre todos los asistentes a la "Manda" grandes cantidades de estas rosquillas y de otras exquisitas tortas dulces que se confeccionan al efecto.

La fiesta tiene un amplio programa durante el día, que tradicionalmente está dedicado a los casados.

A las 9,30 de la mañana se realiza la recepción de casados, en el Ayuntamiento, e inmediatamente tienen lugar alegres dianas y pasacalles con gigantes y cabezudos, por las calles de la localidad.

A las doce tiene lugar la solemne misa en honor de San Antón, con procesión y durante la cual se baila delante del Santo.

A continuación juegos infantiles.

A las tres de la tarde se celebra una comida de hermandad tras la cual tiene lugar la renovación de cargos de la Cofradía de San Antón y tras la "Manda", desde las ocho hasta las once de la noche, bailes públicos (7).

BARRIO DE SAN CRISTOBAL DE BURGOS

La Cofradía de San Antón, del Barrio de San Cristóbal, de Burgos, a pesar de que es un barrio de muy moderna creación, celebra cada año, teniéndolo ya por costumbre, el homenaje a la matanza del cerdo el día 17 de enero, fiesta de San Antón.

Desde el año 1984 esta Cofradía pujante en el barrio de San Cristóbal, próximo a Gamonal, celebra cada año la matanza efectiva del cerdo en un local cerrado como establece la ley y, seguidamente, ya en la calle, se realizan todos los preparativos, ritos y faenas que tradicionalmente se llevan acabo en el desarrollo de la matanza rural. Mérito grande tiene esta costumbre ya firmemente establecida en la ciudad gracias a este barrio, pues en los pueblos de la provincia cada vez son más escasas las familias que siguen realizando la tradicional matanza que tanto arraigo tuvo en años anteriores en nuestros pueblos, siendo un elemento importante de la economía familiar rural.

Después de realizada la matanza y labores complementarias que realizan los miembros de la citada cofradía, son degustados por todos los asistentes al acto los productos típicos del cerdo, sobresaliendo entre ellos la sabrosa morcilla al estilo de Burgos.

Ante la desaparición de costumbres antiguas que se han venido practicando en el mundo rural a lo largo de muchos siglos, costumbres como ésta que se ha implantado en plena ciudad y que supone una renovación, divulgación y estima de las mejores tradiciones, merecen ser elogiadas, resaltadas y reconocidas en todo su mérito (8).

BARRIO DE LA NAVE, MIRANDA DE EBRO

Los días 16 y 17 de enero, siempre teniendo como marco la ermita de San Antón, se desarrollan, desde tiempo inmemorial, los festejos profanos y religiosos: misas, rosarios, bendición de ganados, meriendas, etc., con asistencia de muchísimo público que, como siempre, es obsequiado con la amabilidad ya tradicional por los cofrades que invitan a todos los asistentes a degustar los sabrosos bollos con chorizo que constituye la merienda de la hermandad y el sabroso vinillo que para esta ocasión se tiene dispuesto.

Una nota muy característica de esta fiesta es que los directivos de la Cofradía de San Antonio Abad lucen, en esta ocasión, las airosas y tradicionales capas castellanas.

Decididamente las tradicionales fiestas en honor de San Antón, en el barrio de la Nave de Miranda de Ebro, después de superar una crisis que apunto estuvo de hacerlas desaparecer, han vuelto a recobrar una gran vitalidad y a celebrarse de nuevo.

El dinamismo de unos cuantos amantes de la tradición pudo solventar todos los inconvenientes y ha vuelto a hacer posible la celebración con todo el tipismo y devoción que antaño tuvieron estas fiestas.

Aunque no son tantos como antes, todavía son numerosos los animales que son llevados a las cercanías de la ermita de la que el santo es titular para ser bendecidos, dando a continuación las tradicionales nueve vueltas a la ermita de la Nave.

En las fiestas del año 1991, a pesar de que la lluvia deslució los actos, en nada desanimó a cofrades, devotos y asistentes que recibieron el impulso moral a través de la palabra del P. Valentín de la Cruz que exaltó la vida ejemplar de San Antonio. "El Santo Antonio o Antón, como decimos ahora, es un hombre que propicia el acercamiento a Dios a través de la naturaleza pura, y no es extraño que aparezca acompañado con un cerdo. Ese animal es maldito y por eso lo pone junto a sí. Esto significa el acercamiento a la naturaleza, y nos encontramos con que este santo de hace 1.800 años es un santo de una actualidad sorprendente, porque hoy tendría que salir a la calle a gritar las tesis ecologistas, de la pura ecología, no de la politizada, porque sólo el hombre asesina la Naturaleza" (9).

LERMA

La fiesta de San Antón en Lerma ha sido restablecida y recobrada alcanzando en los últimos años una gran brillantez. Esto se ha conseguido gracias a los esfuerzos de los vecinos del barrio que viene colaborando con entusiasmo y organización en los actos en honor de San Antón.

No hay ya presencia de animales como antiguamente y se celebra la misa por el párroco en la ermita del barrio de San Francisco, que ha sido restaurada recientemente por el Ayuntamiento y que es adornada para esta festividad por los vecinos.

Por la tarde la fiesta se anima y tras el rezo del santo rosario, ofrecen los vecinos la degustación de los productos del cerdo sabrosamente aliñados: morcilla, chorizo, jamón, picadillo, careta, acompañados de vino churrillo lermeño que se distribuye gratuitamente entre los asistentes. Después, como es natural, animados bailes.

La fiesta de San Antón en Lerma es una muestra de lo que puede conseguirse con esfuerzo e ilusión cuando se trata de recuperar costumbres y tradiciones o de adaptarlas a los tiempos actuales.

Como remate de fiesta se rifan dos lechones en combinación con el número premiado en el sorteo de la ONCE del día 17 de enero.

El público infantil es obsequiado con naranjas, que los niños hacen rodar por la colina próxima a la ermita, como también es tradición (10).

LLANO DE BUREBA

En este pequeño pueblo de la Bureba se celebraba antiguamente, costumbre que ha sobrevivido hasta la década de los años 1950, una costumbre relacionada con esta fecha en que se celebra la fiesta de San Antón.

En este pueblo, el día de San Antón por la mañana, los chicos y mozalbetes que normalmente asistían a la escuela, colgaban de sus cuellos los cencerros, esquilas y cencerras de los animales y después de dar varias vueltas y recorridos por las calles del pueblo haciendo sonar esos instrumentos, cogían la comida y se iban al monte. En un punto concreto de éste había un espino crecido y allí, según una costumbre antigua, se reunían los muchachos y colgaban en sus ramas los cencerros y esquilas. Después dedicaban el tiempo a jugar y correr por las cercanías del espino, comían juntos allí mismo y por la tarde regresaban al pueblo haciendo sonar estrepitosamente los cencerros, esquilas y esquilones.

Quizás ni los que practicaban esta costumbre supieran el sentido que tenía, el sentido que le dieron los que, siglos atrás, comenzaron a practicarla, pero creeemos que tiene un significado de sustitución -por un día- de los animales domésticos por parte del hombre. El cencerro y las esquilas se colocaban en el cuello de los animales para identificarlos, para que no se extraviaran o para localizarlos en caso de pérdida. Una muestra inequívoca de respeto por los animales, cuyo patrón era San Antón, al celebrar su fiesta.

En el mismo pueblo y en este mismo día, también en la antigüedad, cuando había varios rebaños de ovejas, dula de yeguas, rebaño de vacas y cada vecino tenía su pareja de bueyes de labor, había otras prácticas curiosas en el día de San Antón que muestran o dan a entender el respeto y el amor a los animales que durante todo el año eran los mejores colaboradores del hombre en las tareas agrícolas. En el día de San Antón no se sacrificaba ningún cerdo, en atención al significado del día. A los animales y ganados de trabajo que se quedaban en el establo, se les traía el agua al pesebre en vez de llevarlos a abrevar, como signo de respeto. Tampoco ese día se les uncía al yugo, ni se les hacía trabajar. Era un día de vacación para los animales.

En prueba de la protección que se pedía a San Antón para los animales, en el día de su fiesta ni siquiera se les molestaba poniéndolos los cencerros como en los días de trabajo. Aún más: esos cencerros y esquilas se los ponían los niños. Suplantaba el hombre al animal, simbólicamente al menos y los niños haciendo sonar los cencerros como si los llevaran los mismos animales salían al campo donde solían pastar en libertad éstos ,durante todo el año.

Pudiera tratarse también de su oscuro rito de totemización.

Costumbres dignas de ser recordadas ahora que los pueblos se han quedado casi sin animales domésticos sustituidos por la creciente mecanización. Costumbres que expresaban muy a las claras el respeto por los animales, tan vinculados a sus tareas agrícolas, de los labradores de nuestro pueblo (11).

R. M. AZKUE habla del Cencerro de San Antonio: "Un hombre llevando un cencerro en la mano, solía andar de aldea en aldea, pidiendo limosna para San Antonio. Al llegar a cada casa llenaba de agua el cencerro, y con ella bendecía al ganado, huertas y heredades. Cuando había algún animal enfermo, solía el dueño colgarle del cuello el cencerro antoniano" (12).

La sensibilidad de la gente y los sentimientos de protección y cuidado hacia los animales va aumentando impulsado por los movimientos ecológicos y por un más alto grado de civilización; esto puede incitar también a una mayor devoción a San Antonio Abad o San Antón, protector de los animales. De lo que nos alegraremos.

Esta misma sensibilidad ha influido en la desaparición casi total de otras costumbres que tenían como protagonistas también a los animales, como las "fiestas de gallos", de las que nos ocupamos en otro lugar. Vaya lo uno por lo otro.

También lamentamos que cada año que pasa hay menos animales y cada día es más absoluta la ausencia de animales domésticos de labor o de cría en nuestros pueblos, privándonos con ello de sus beneficios. Y los pocos que quedan están casi todos recluidos en granjas. Menos mal que nos quedan las aves del campo, los pajarillos del cielo, que con sus cantos y trinos alegran nuestra vida.

Recuerdo de mis años infantiles lo que sucedía en mi pueblo, pequeño, agrícola y ganadero. Cuando nacía un animal, un ternero, un potrillo, etc., los vecinos iban a verlo y le decían al dueño:

-Que San Antón le guarde.

Pues eso, que San Antón los guarde.

COSTUMBRES RELACIONADAS CON LA FIESTA DE SAN ANTÓN

En el Valle de Valdelucio se ha practicado hasta fechas muy recientes (año 1972) la Bendición de ganados con motivo de la fiesta de San Antón.

Este día, 17 de enero, festividad del santo, por la mañana, un poco más tarde de lo habitual se reúne a los ganados, vacas, ovejas, etc., en el lugar acostumbrado para salir a pastar.

El sacerdote bendice el agua en dos calderos que son colocados a ambos lados de la calle. De lado a lado de ésta se ata una soga en la que se coloca una estola, por debajo de la cual pasarán los animales.

Dos ayudantes con hisopos hechos de ramas de árbol van asperjando y bendiciendo al ganado.

Los pastores han sido bendecidos en primer lugar por el sacerdote así como los primeros animales que empezaron a pasar. A los demás los bendicen los ayudantes.

En el año 1972 me refirió esta costumbre -que todavía se practicaba- un sacerdote que ejercía su ministerio en varios pueblos del Valle de Valdelucio.

Las fiestas en honor de San Antón, bendito patrono de los animales domésticos tras la rápida y masiva mecanización del campo castellano en la década de los años 1970 han ido perdiendo vigor, pues en los pequeños pueblos agrícolas y ganaderos han desaparecido casi por completo, yeguas, mulas, asnos, bueyes, vacas y demás animales de tiro, sustituidos por el inevitable y todopoderoso tractor.

Quedan algunos rebaños de ovejas, algunas granjas de explotación ganadera, pero por no criar ya casi ni se crían en las familias campesinas ni los habituales cerdos sobre los cuales el Santo parece que ha ejercido una especial tutela.

Las normas sanitarias que exigen las autoridades, rígidas y estrictas han sido la causa, en gran manera, de que en los pueblos ya no se realice la tradicional matanza familiar rural, que unos años atrás era insustituible para la alimentación y subsistencia.

Muchos pueblos, poco a poco, se han ido despoblando a causa de la mecanización y de la concentración parcelaria, lo que ha dado como consecuencia que en muchas localidades en que existía alguna Cofradía de San Antón, hayan desaparecido por falta de cofrades y al desaparecer las cofradías han dejado de celebrarse fiestas, festejos y costumbres que tenían lugar antiguamente.

Las sociedades protectoras de animales que en repetidas ocasiones y a través de diversos medios de comunicación pusieron el grito en el cielo en contra de los malos tratos infligidos a animales en no pocos festejos y fiestas tradicionales en ciudades y pueblos, pidiendo que no se sigan celebrando, poco han hecho en cambio, en favorecer tradiciones y fiestas como la que comentamos en honor de San Antonio Abad, o San Antón como le conoce el pueblo, que ante todo contribuye a crear un ambiente favorable de cuidado y respeto por los animales más cercanos y próximos.

No es mala sugerencia el que estas Asociaciones protectoras de animales y plantas y otras de carácter ecologista, aprovecharan la ocasión de la fiesta de San Antón, patrono de los animales, para dar un impulso a estas costumbres en favor de todos los animales haciéndola extensiva a toda la Naturaleza en general, en un sentido plenamente ecologista y universal.

____________
NOTAS

(1) ATIENZA, Juan G.: Santoral Diabólico, Edic. Martínez Roca. Barcelona, 1988, p. 336.

(2) Véase sobre esto a E. DE ONTAÑON, "Aviso a los caminantes. Un día al año dan de comer gratuitamente en Gamonal de Río Pico", en Estampa, año VII, número 353 (20 de Octubre de 1934), una página y 3 fotos (de Suso).

(3) CARO BAROJA, Julio: El Carnaval, Taurus Ediciones. Madrid, 1983, p. 336. La cruz del Santo es la Tau.

(4) ATIENZA, Juan G.: op. Cit., p. 341.

(5) ATIENZA, Juan G.: op. Cit., p. 342.

(6) Cfr. Artículo de Diario de Burgos, de 16 de Enero de 1977 firmado por J. V.

(7) Cfr. Reportaje de A. Lázaro. Diario de Burgos, 27 de Enero de 1991.

(8) Cfr. Diario de Burgos, 19 de Enero de 1991.

(9) Cfr. Crónica de Miranda de Ebro (M. A. C. en Diario de Burgos, 19 de Enero de 1991).

(10) Cfr. Crónica del Corresponsal de Lerma BONI. Diario de Burgos, 20 de Enero de 1991.

(11) VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.: Costumbres y Tradiciones de Llano de Bureba. Inédito, pp. 9-10.

(12) RESURRECCION Mª. AZCUE. ESKALERRIAREN YAKINTZA. Tomo I, p. 32.