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MOZAS DE LOGROÑO Y DEFRAUDACIÓN OBSCENA EN EL CANCIONERO POPULAR: DEL CANCIONERO MUSICAL DE PALACIO AL FOLKLORE MODERNO

PEDROSA, José Manuel

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 153.

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Una de las canciones más chispeantes y pícaras del Cancionero musical de Palacio, compilación fundamental para el conocimiento del cancionero popular español de fines del siglo XV y comienzos del XVI, dice:

¡Dale, si le das,
moçuela de Carasa!
¡Dale, si le das
que me llaman en casa!

Una moçuela de Logroño
mostrado me avía su co...
po de lana negro que hilava.

Estribillo

Otra moçuela de buen rrejo
mostrado me á su pende...
con qu'ella se pendava.

Estribillo

Otra moçuela, Teresica,
mostrado me á su cri...
atura quellevava bien criada.

Estribillo

Por virgen era tenida,
mas cierto ella estava bien ho...
yosa de viruelas la su cara.

Estribillo

Pidiérame de comer;
yo primero la quisiera ho...
rrar un sayuelo que llevava.

Estribillo

Yo subiérala en un mulo:
mostrado me avía su ojo de cu...
clillo que llevaba en su jaula.

Estribillo

Ella por subir muy quedo,
soltósele un gran pe...
daço de pan que llevava en su halda.

Estribillo

Y ella me mostró un rrendajo;
yo atestélle mi ca(ra)...
peruça colorada para la bailla.

Estribillo (1)

La obscena canción de la «moçuela de Logroño» debió tener una cierta difusión en la tradición folklórica del Renacimiento, porque, según Margit Frenk, fue aludida, mencionada o evocada por Francisco Delicado en su Lozana andaluza, por Francisco de Salinas en De música libri Septem, y por Luis de Milán en El Cortesano (2). Carlos H. Magis utilizó el término de «falso eufemismo» para denominar el recurso en que se basan este tipo de canciones -sin citar esta vieja, sino otras modernas de las que más adelante reproduzco alguna- que no buscan «disimular expresiones demasiado contundentes y vulgares; al contrario, se busca sugerirlas, traerlas a la memoria en los casos en que llamar las cosas por su nombre resultaría únicamente una ramplona grosería» (3). Keith Whinnom, a propósito del uso de los recursos parecidos en el adivinancero antiguo y en la poesía cancioneril, se ocupó también de esta técnica que él llamó de «defraudación del lector» (4). Daniel Devoto la ha puesto en relación con un refrán del Vocabulario del maestro Correas («En Logró, al nezio le falta el kó» (5) ) y con la canción italiana de La Zotta, documentada a partir de 1440: «E la zotta stá nul muro / e la mi mostra el cu el cu: el cucho de so mari, etc.» (6). Pierre Alzieu, Robert Jammes e Yvan Lissorgues han señalado que «la técnica de la rima interrumpida, que sugiere una palabra escribiendo otra... [es un] procedimiento... frecuente en francés, en canciones de este mismo tipo» (7). Y Eduardo Martínez Torner ha señalado también, a propósito de nuestra canción, que «son muchas las canciones picarescas de hoy que tienen como primer verso "Una muchacha de Logroño...", terminando el segundo con la palabra interrumpida en la versión antigua» (8).

El recurso poético que informa nuestra canción, y que yo, basándome parcialmente en la terminología de Whinnom, llamo de «defraudación obscena» porque se basa en el engaño de las expectativas del receptor del poema cuando espera una voz o concepto obsceno que finalmente se sugiere por el contexto y por la rima pero no se formula, es efectivamente bien conocido en nuestra tradición poética. A veces asociado a la alusión tópica a «mozas de Logroño» y otras veces no. La canción más vieja que conozco después de la del Cancionero de Palacio basada en este recurso es una seguidilla barroca que anuncia pero no pronuncia las palabras malsonantes:

Por el tu co, co,
no tilde polido
anda el mi ca, ca,
ra, ra, i ojo perdido (9).

Aunque este tipo de canciones debieron ser muy populares en nuestra tradición vieja, presumibles razones de censura y autocensura han impedido que hayan llegado en mayor número hasta nosotros. En el siglo XVIII, sin embargo, un largo poema en quintillas de Félix Mª. de Samaniego recupera este tipo de construcción poética, con el interés añadido de que en la composición se advierte una voluntad de contrahechura escabrosa de la conocida canción popular El retrato de la dama, y de que por dos veces sus evocaciones obscenas descansan sobre el valor rimante de la palabra «Logroño»:

De las entrañas de un roble
salió una dama modorra:
quiso estirarme la po-bre
una pluma de mi gorra
para vestirse de hombre.

En mi enfermedad interna
no sé qué remedio elija:
tengo tan larga la pi-erna
que me maltrata prolija
si el tiempo no lo remedia.

Fui a verla el otro día;
se estaba peinando el moño;
me convidó con su co-che
para pasar a Logroño,
a dormir aquella noche.

Con tu cintura delgada
tú pasas fuertes trabajos,
pues te hartas de cara-coles,
y si los guisas con ajos
te han de salir los colores.

Ahí os entrego a millares
mis camisas y calzones,
también mi par de co-llares
para que en admiraciones
adornen vuestros altares.

Pasé a verla de mañana
y estaba matando un sapo:
me puse a mirar su pa-dre,
que limpiaba con un trapo
su carita de vinagre.

Los amantes de violón
que violaron vuestras hijas
mandan les corten las pi-ernas
porque no sean prolijas
y las echen a un rincón.

Yo tengo una dama hermosa
de condición absoluta:
ella me parece pu-so
por bajo precio la fruta
acomodándose al uso.

Con vuestros ojos ponéis
en prisión los corazones,
y agarrando los co-géis
con los dulces eslabones
de las redes que tendéis.

Tu nariz copos deshechos,
tus mejillas dos macetas,
¡quién se viera entre tus te-chos
con dos luces por planetas
y dos pomas a los pechos!

Es tu boca de azahar,
tus labios belfo madroño;
y es tan blanco tu co-ral
que lo matizó el otoño
a imitación del rosal.

Al pintar tu rostro bello
tosco es el pincel más chulo,
porque es tan blanco tu cu-ello
que los cristales anulo
y las nubes atropello.

Tu pie de nieve destapa
ágil el pincel más guapo,
y es tan singular tu pa-ta
que en un punto la destapo
y en un jazmín se dilata.

¡Ay, mi niña, si al pintarte
miraras hacia acá abajo
y me vieras el cará-cter
que hizo en mí tu perfección
cuando comencé a pintarte!

No me juzgue amor pelota
al contemplarme bisoño,
porque me muero por co-ta,
y no hay soldado en Logroño
que empine mejor la bota.

Batallas, no, amor, revoques;
sal al encuentro y me abrocho,
mas si no me da el cho-que,
a soldado sin bizcocho
¿de qué le sirve el estoque?

Cansado me llegué a hallar
de un pie que pensé en perder,
y de continuo ho-llar
ya no me puedo tener,
mas siempre te he de adorar.

Aunque en pie la duda esté,
prevente al instante, hija,
que voy a meter mi pi-e
en la primera vasija
que tu belleza me dé.

Si ardo en lumbres infinitas
del amor llamas internas,
allá voy, abre las pi-tas
haremos cuerdas eternas
por ahorcarme necesitas.

Vida y muerte vibra impía
tu mano, cura mi anhelo,
porque no hay mejor ciru-gía
que el contacto de tu cielo
y de tus luces el día.

No imagines que despierte
otro ardor ya para amarte,
porque tengo de empren-derte,
o la vida ha de costarte
o yo tengo de perderte (10).

Otro ingenioso poema dieciochesco de Samaniego, titulado El fraile y la monja, utiliza el mismo recurso, si bien esta vez no asoman en él las «mozas de Logroño» cuyas andanzas eróticas tenían fama desde antiguo:

Hallándose cortejando
cierto fraile a una monjita,
mientras que la requebraba
le enseñaba su pi...
su pipa con que fumaba.

La monja, como era lega
y profesaba al otoño,
rabiaba por darle entrada
y le enseñaba su co...
su copo con que ella hilaba.

El fraile, como enojado,
le dijo con disimulo:
-No fuera malito, hermana,
soplárselo junto al cu...
al cubo que saca el agua.

La monja, como agraviada,
le dijo sin agasajo:
-Váyase el fraile a la mierda
que le cortase el cara...
el caracolito que rabia (11).

Tras conocer estos picantes textos del siglo XVIII, pasamos al XX recordando las palabras de Martínez Torner: «son muchas las canciones picarescas de hoy que tienen como primer verso "Una muchacha de Logroño...", terminando el segundo con la palabra interrumpida en la versión antigua». Aunque, por desgracia, no editase el investigador asturiano ninguno de los textos modernos a los que alude, sus palabras se ven confirmadas por el rico muestrario que la tradición oral moderna nos sigue ofreciendo de canciones basadas en el recurso de la «defraudación obscena», alguna de ellas pícaramente evocadora, como hace cinco siglos, de las capacidades eróticas de las y los naturales de Logroño. La siguiente canción fue recogida por mí a un octogenario arriero vallisoletano que durante muchos años transportó mercancías y acudió a las ferias de la ruta entre Zamora y Badajoz:

Un tratante y su mujer
fue a la feria de Logroño
y el primer día ganaron
cinco duros con el...trato.

El segundo día de feria
ya tenían cinco mil duros
no eran sólo con el trato
sino de tomar...propina.

¡Uno por delante,
y otro por detrás! (12).

Esta otra canción, que se cantaba no hace mucho en Granada, a ritmo de fandango y junto con otras canciones pornográficas, hace rimar Logroño con... ¡moñ!.

Yo tenía una novia de Vigo,
y tenía otra en Logroño;
la primera con melena,
y la segunda con... moño (13).

Nuevamente Logroño y sus habitantes son los protagonistas de una humorística canción recogida, esta vez, a un hombre sefardí de Marruecos. Pero, como su léxico y fonética dan a entender, y como luego vamos a poder comprobar mediante el cotejo con una versión andaluza, la canción debe haberse incorporado al repertorio judío marroquí en época moderna, importada probablemente de la tradición sureña española:

Estando señora Manuela
en la fuente de Logroño
pidiendo un poco de agua
para refrescarse er...

Como estará su padre
haciendo fuerza ar trabajo,
a pique de darse un gorpe
y en la punta der...

Caramba con las chiquillas
que se miran al espejo
y le dice una a la otra
qué largos tienes los...

Perros que van durmiendo
en cama de dos corchones,
y er que no sepa esta copla
no tiene su dos...

¡Cogerme a ese gato negro! ¡Olé! (14).

Una canción que comparte bastantes similitudes, sobre todo en el final, con la anterior, fue recogida por mí a un amigo de Bonares (Huelva). El parecido entre ambas nos confirmará que la canción sefardí está emparentada y debe haberse desgajado en tiempos no muy lejanos de la tradición sureña española:

Lo siento, caramelito,
de parte de la sociedad,
para todas las niñas guapas
que me la quieran...

Mamá, que me voy al campo,
al campo de los madroños,
prepara una botellita
para refrescar el...

Cochino de tu padre
se da cada meneíto
en la punta del...

Caramba con las muchachas
cuando se miran al espejo,
se dicen la una a la otra
qué gordos tienen los...

Peques que duermen en cama,
en cama de dos colchones,
con una mano en la almohada
y la otra en los...

Cógeme ese gato pardo,
hijo de la gata parda,
quien no se sepa esta canción
no tiene la picha larga,
y yo como me la sabía
la tengo como un tranvía (15).

Aunque a partir de aquí ya no nos vamos a tropezar con nuevas obscenidades relativas a los naturales o a la villa de Logroño, puede ser interesante profundizar un poco más en el repertorio de canciones «defraudadoras» y «obscenas» que nos están ocupando. La siguiente fue recordada, aunque de forma incompleta, por un amigo de Tobarra (Albacete):

Españoles que meáis...
que me hais oído:
os voy a meter el puro...
el puro conocimiento.

Así como San Agustín
dormía encima de una vieja...
de una vieja estera,
con dos gordos...
con dos gordos ladrillos de cabecera,
cuando se le ponía tiesa...
la vista al cielo... (16).

La siguiente canción la obtuve de una amiga procedente de Ponteareas (Pontevedra):

Mas gusta jo,
más gusta jo,
más gusta joven y bella,
como una pu,
como una pu,
como una pura doncella;
y con mi Pi,
y con mi Pi,
y con mi pipa en la mano;
toco las te,
toco las te,
toco las teclas del piano.

Límpiate el cu,
límpiate el cu,
límpiate el cutis, morena;
con ese cho,
con ese cho,
con ese chorro de crema.

Tengo los hue,
tengo los hue,
tengo los huesos molidos,
de tanto fo,
de tanto fo,
de tanto forrar los libros (17).

Durante mi infancia, yo mismo entoné muchas veces la famosa canción de Los hermanos Pinzones, que posiblemente todos los españoles de las últimas generaciones conocemos perfectamente. Doy la siguiente versión, más completa que la que yo recuerdo, anotada a una muchacha del barrio de Vallecas (Madrid):

Los hermanos Pinzones
eran unos ma...rineros,
que embarcaron con Colón,
que era otro ma...rinero.

Embarcaron en Calcuta,
en una casa de...cuero
y los indios mochilones
les cortaron los...caminos.

Y las indias, muy coquetas
les enseñaban las...coletas (18).

Del mismo barrio madrileño es otra canción que yo recuerdo haber cantado de niño para luego, desgraciadamente, olvidarla:

Pican, pican los mosquitos,
pican, pican con gran disimulo,
unos pican en la cara
y otros pican en el...

Cuando era pequeñito
me mandaron a la guerra
y ahora que soy mayorcito
me mandaron a la...

Mi hermanita la pequeña
come muchos chupachuses,
cada vez que come uno
le llaman hija de...

Publicaron en la tele
una vieja en bicicleta,
cada vez que se caía
se le veían las...

Te lo digo, te lo digo,
no te casas con mi tía,
que la noche de la boda
te van a cortar la...

Pican, pican los mosquitos, etc (19).

Para poder comprobar la completa tradicionalidad, el carácter dinámico y variable y la amplia difusión de este tipo de canciones, voy a transcribir ahora una nueva versión de la anterior, recogida esta vez a un amigo de Ponteareas (Pontevedra). Sobre todo en su desenlace se podrán apreciar diferencias entre ambas versiones:

Pican, pican los mosquitos,
pican con gran disimulo,
unos pican en la cara
y otros pican en el...

Cuando yo era pequeñito
me mandaron a la guerra
y ahora que soy mayorcito
me mandaron a la...

Mi hermanita la pequeña
se casó con don Cicuta
y al bajar las escaleras
le llamaron hija de...

Publicaron en la revis
que una chica en bicicleta
se tiró por un barranco
y se la vieron todas las...

Te lo digo, te lo digo,
no te casas con mi hija
que si no
te voy a cortar la...

Pican, pican los mosquitos, etc. (20).

Otra canción que yo canté durante mi infancia y que posiblemente sea muy familiar para la gran mayoría de los españoles es la de

Una vieja y un viejo
van pa'Albacete
van pa'Albacete...

Y a mitad del camino
va y se la mete,
va y se la mete...

La mano en el bolsillo
y saca un billete,
y saca un billete...

¡Una vieja y un viejo
Van pa'Albacete! (21).

A continuación reproduzco varias cancioncillas breves que tienen un tipo de organización poética parecida a la que nos ocupa:

El cura de mi pueblo
salió a andar en burro;
de tanto que anduvo
se lastimó el cu...
...ra de mi pueblo
salió a andar... (22).

Dicen que cargo [¿cargan?] pistola,
yo también cargo puñal;
nos tiramos tiro a tiro,
nos tiramos a chi...

...nita por tu amor
la vida me van a quitar;
vale más morir peleando
que no dejarte de amar (23).

Quisiera ser un mosquito,
un mosquito retozón
y darle un piquetito
en medio del...corazón (24).

José se llamaba el hombre,
Josefa la mujer,
Y a eso de la medianoche
los dos querían Jo...
sé se llamaba el hombre...(25).

Una vieja me pidió
que me la subiera encima...
encima de un mecedor
que ella tiene en la cocina (26).

San Juan y la Madalena
fueron juntos para el huerto.
Lo que harían no lo sé...
¡Joder! ¡qué rato estuvieron! (27).

Al pasar por tu puerta
se me endereza
la punta del...pañuelo
de la cabeza (28).

A continuación analizaremos canciones del mismo tipo en repertorios folklóricos distintos al castellano. El siguiente es un pregón que, según otra vez mi amiga de Ponteareas (Pontevedra), cantaba a voz en grito un vendedor ambulante a su paso por el pueblo. Está en castellano, pero juega con la equívoca correlación «peinar los pelos de la có...», que para un gallegohablante tiene una connotación sexual inmediata, ya que cona es, en aquella lengua, uno de los nombres comunes del sexo femenino:

Cómpreme, señora,
peines de goma,
para peinar los pelos
de la...
Cómpreme, señora... (29).

La picante combinación de defraudación del receptor, obscenidad y reinicio de la canción se vuelve a dar en una canción portuguesa que ha recordado para mí mi amigo José Joaquim Dias-Marques, célebre folklorista del país vecino, que la aprendió en las excursiones escolares en las que participó de niño:

Lá no Mato Grosso
eu andaua todo nu,
com uma pena de pavao
na mao,
com uma pena de peru
no...
Lá no Mato Grosso
eu andava todo nu, etc. (30).

Otra canción portuguesa que recuerda José Joaquim Dias-Marques y que, según él, conoce todo el mundo en Lisboa, es la que tiene por protagonistas a las Meninas de Odivelas, alumnas internas del elitista Instituto de Odivelas, famoso centro reservado para las hijas de los militares en el pueblo homónimo de las afueras de Lisboa:

As meninas de Odivelas
sao umas pu...
tiroliloli
sao umas puras donzelas.

E as maes dessas meninas
fazem bro...
tiroliloli
fazem brocas as Janelas.

E os pais dessas meninas
dao o co...
tiroliloli
dao o coraçao por elas (31).

A continuación nos vamos al otro extremo de la Península Ibérica para conocer una canción en catalán (del área de Alicante) construida sobre un tipo de estructura poética del mismo tipo que las anteriores:

Partíem una mangraneta
la tallávem en sis gallons,
a qui li'n tocava una
li tocavem els co...

Corriem a centelles
per la voreta d'un riu,
passava una xica guapa,
li tocavem les ma...

Ma mare no vol que ho diga
perque és un pecat mortal,
ma mare se la sostenía
per la punta del pa...(32).

Próximos a terminar nuestro recorrido por este muestrario de canciones de "defraudación obscena» cuya tradicionalidad desde el siglo XV hasta hoy mismo hemos podido comprobar, analizaremos dos ejemplos documentados entre los sefardíes de Oriente. He aquí el primer texto, procedente de la isla de Rodas:

Bebe vino puro
con mezé de cu...
culacha de gallina,
que es muy aglia.

Le deja a Senta,
la mostró las te...
telas que labraban;
con ellas se pasaban.

Adientro de la hornada
la mostró la gua...
guardia que tenía
de las criaturas (33).

Esta otra canción procede de la tradición sefardí de Bulgaria:

-Aide, que la tengo grande...
la hija'stá en la casa.

-Kor olasí, Jaco,
y no m'está entrando...
la manilla de oro.

-Bella dama, te la meto...
la manilla de oro.

-Kor olasí, Jaco,
no m'está entrando...
la manilla de oro (34).

Y no quiero terminar sin dar un ejemplo que nos aleja de la tradición hispánica pero que sirve que adquiramos una idea más amplia del arraigo multicultural de este tipo de canciones. Se trata de una canción inglesa que el amigo que me la cantó identificó como «aunténticamente urbana y callejera, y muy popular sobre todo entre los niños y jóvenes del sur de Inglaterra»:

His name was Nobby-Hall, Nobby-Hall
because he only had one...leg.

He went to rob a bank, rob a bank,
and on the way he had a...sandwich.

The policeman, he came quick, he carne quick,
and he was a...stupid person.

The judge's name was Hunt, name was Hunt,
and he was a stupid... old man (35).

Cerramos con éste los ejemplos de canciones pícaras que mediante el recurso formal de la interrupción de palabras cuyo final queda sugerido por la rima, refuerzan su sentido humorístico y picante. Su documentación, esporádica y, sobre todo en lo antiguo, infrecuente -por los riesgos y repercusiones que podía comportar su edición- es sin embargo suficiente para permitirnos trazar una línea de continuidad entre las tradiciones folklóricas del pasado y del presente. Una continuidad apreciable en lo estructural, en lo intencional e incluso en lo formulístico, con esas mujeres «de Logroño» que asoman lo mismo en un Cancionero que refleja la tradición folklórica de fines de la Edad Media como en las canciones que, en pleno siglo XX, han servido para entretener el camino de un arriero castellano o las diversiones de las gentes andaluzas y sefardíes de Marruecos. Ello nos sirve para concluir también afirmando que, tras la aparente frivolidad de este tipo de canciones, que todos hemos cantado o escuchado sin atribuirles la menor relevancia poética, se halla una tradición folklórico-literaria de muchos siglos que justifica el valor, el interés poético y la necesidad de estudio de todas las manifestaciones, hasta las más desatendidas y menos prestigiosas, de nuestra cultura oral.

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NOTAS

(1) Vid. La música en la corte de los Reyes Católicos, IV-2. Cancionero musical de Palacio (siglos XV-XVI), vol. 3-B, ed. J. Romeu Figueras (Barcelona, 1965) nº 141. Yo sigo la ed. (abreviando los estribillos) de Margit Frenk, Corpus de la antigua lírica popular hispánica (siglos XV a XVII) (Madrid, 1987) nº. 1719.

(2) Cfr. el aparato crítico de Frenk, Corpus nº. 1719.

(3) MAGIS, CARLOS H.: La lírica popular contemporánea: España, México, Argentina (México, 1969) pp. 277-278.

(4) WHINNOM: “La defraudación del lector”, La poesía amatoria cancioneril en la época de los Reyes Católicos (University of Durham, 1981) pp. 63-72: cita nuestra canción en p. 67. vid. también, del mismo autor, “La defraudación del lector: un recurso desantendido de la poesía cancioneril" Actas del VII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, ed. G. Bellini (Roma, 1982) II, pp. 1047-1052.

(5) CORREAS, Gonzalo: Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. L. Combet (Burdeos, 1967) p. 128. Adviértase que Devoto, en “Con la música a otras partes" Bulletin Hispanique 93 (1991) pp. 261-342, p. 281, remite erróneamente a la p. 180 del Vocabulario.

(6) DEVOTO: “Con la música a otras partes” pp. 281-282.

(7) ALZIEU, Jammes y LISSORGUES: Poesía erótica del Siglo de Oro (Barcelona, 1984), nº. 68, p. 113.

(8) MARTINEZ TORNER: Lírica hispánica: relaciones entre lo popular y lo culto (Madrid, 1966) nº. 73.

(9) Manuscrito 3915(S. XVII) de la Biblioteca Nacional de Madrid, f. 320r. La seguidilla fue editada, con algunas discordancias respecto a mi lectura en R. Foulché-Delbosc, “Séguidilles anciennes", Revue Hispanique VIII (1901) pp. 309-331: p. 313; nº. 28.

(10) SAMANIEGO: El jardín de Venus, ed. E. Palacios (Madrid, 1991) pp. 182-185.

(11) SAMANIEGO: El jardín de Venus, p. 172.

(12) El informante Ernesto Primo, nacido en 1908, fue entrevistado en Miajadas (Cáceres) el 27-11-1989.

(13) El informante Ramón Tortosa, nacido en Valencia en 1949, la aprendió y la cantó como fandango en Granada mientras vivió allí; en los años 60 y 70. Fue entrevistado por mí en Madrid el 15-1-1993.

(14) El informante Isaac Ajuelos, nacido en Tetuán en 1933 y emigrado a Israel en 1952, fue entrevistado en Yavné (Israel) en 1985 por Gladys Pimienta. La canción pertenece al Proyecto Folklor de la Radiodifusión israelí (PF 230/26), a cuyo director, Moshé Shaul, agradezco su permiso de utilización y edición.

(15) El informante Juan Avilés, nacido en Bonares en 1966, fue entrevistado en Madrid el 10-7-1992.

(16) El informante Vicente Sánchez, entrevistado en Madrid el 2-2-1993, nació en Tobarra en 1955. El inicio de la canción recuerda paródicamente los discursos del general Franco.

(17) La informante Sara Nieto, nacida en Ponteareas en 1947, fue entrevistada en Vallecas (Madrid) el 20-7-1992.

(18) La informante Mari Mar Pérez, de 18 años, fue entrevistada en Vallecas el 16-1-1993.

(19) La informante fue la misma que la de la canción anterior.

(20) El informante Juan Cuerdo, nacido en Ponteareas hace 20 años, fue entrevistado en Vallecas (Madrid) el 16-1-1993.

(21) Versión aprendida de niño por mí en mi antiguo barrio de Aluche.

(22) MAGIS: La lírica, p. 572.

(23) MAGIS: La lírica, p. 572.

(24) MAGIS: La lírica, p. 277.

(25) DIAZ ROIG, Mercedes: El romancero y la lírica popular moderna (México, 1976), p. 35.

(26) Poesía popular andina: Venezuela, Colombia, Panamá (Quito, 1982), p. 152.

(27) Canción grabada por mí al rabelista Donato Muñoz, nacido en Valdeprado del Río (Cantabria) en 1919 y entrevistado en Nestar (Palencia) el 12-7-1989.

(28) El informante Canuto Pérez, nacido en Mocejón (Toledo) en 1938, fue entrevistado en Vallecas (Madrid) el 11-6-1992.

(29) La informante Sara Nieto me comunicó este pregón en la misma fecha y lugar que la otra canción que me proporcionó antes.

(30) El informante José Joaquím Dias-Marques, nacido en Lisboa hace 36 años, fue entrevistado en Madrid el 15-1-1993. Las voces portuguesas que precisan aclaración son nu “desnudo”; pena “pluma”; pavao “pavo real”; y peru “pavo”

(31) Las palabras portuguesas que precisan aclaración son meninas “muchachas”; màes “madres”; brocas “taladros”; janelas “ventanas”; y país “padres”. Los equívocos obscenos se establecen sobre las palabras interrumpidas bro..., que parece sugerir broche “felación”; y co...que parece anunciar cu “culo”, ya que la primera sílaha de coraçao se pronuncia [ku] en portugués. El informante repite los versos 1 y 2-3 de cada estrofa.

(32) BERNABEU RICO, José Luis: Los límites simbólicos: hombres de la Foia de Castalla y Vall de Xixona (Alicante, 1984) p. 285. Las palabras que precisan aclaración son mangraneta [dim.] “granada”; gallons “gajos”; y voreta [dim] “orilla”. Agradezco sus indicaciones sobre estos catalanismos a Ramón Tortosa.

(33) El informante, un anciano sefardí de familia oriunda de Rodas, ha preferido permanecer en el anonimato. Fue entrevistado en Madrid por Iacob M. Hassán y por mí. Las palabras que precisan aclaración son mezé, del tc. “aperitivo, entrante”; culacha [o esculacha o escolacha] “sopa de fideos”; y aglia “amarga”.

(34) El informante Dudú Bensoam fue entrevistado en Aseov Bet Avot, Rison le Tsion (Israel) en 1978 por Moshé Shaul, a quien vuelvo a agradecer el permiso de utilización y edición de la canción (Pf 027/20). En la versión cantada, se repite toda la segunda estrofa. Kor olasí significa “maldición” en turco.

(35) Mi amigo, Andrew Duncan, nacido en Cambridge en 1966, fue entrevistado por mí el 20-2-1993. La traducción de la canción es: “Su nombre era Nobby-Hall, Nobby-Hall / porque sólo tenía una...pierna. / El fue a robar un banco, robar un banco, / y en el camino se tomó un...sandwich. / El policía vino rápido, vino rápido, / y era una...persona estúpida. / El nombre del juez eran Hunt, era Hunt, / y era un...estúpido viejo”. Los equívocos obscenos se dan entre la palabra leg “pierna” que se canta en vez de ball “testículo”; sandwich, que se canta en vez de wank “masturbación”; person “persona” que se canta en vez de prick “[gilipolla[s]”; y old man “hombre viejo”, que se canta en vez de cunt “coñ[az]o”. Al entonar la canción se repite tres veces el primer verso de cada estrofa.