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LAS DANZAS ALICANTINAS: CUESTACIÓN Y SOCIALIZACIÓN

ATIENZA PEÑARROCHA, Antonio

Publicado en el año 1993 en la Revista de Folklore número 155.

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LAS DANZAS ALICANTINAS: CUESTACIÓN Y SOCIALIZACIÓN
ATIENZA, Antonio

1.-LES DANSES

En el panorama festivo valenciano tienen especial relieve las fiestas cuyos actos giran en tomo al de la Dansá o les Danses. Podríamos definir éstas como unos bailes ejecutados en la plaza principal o en una calle, dentro del recinto festivo, al aire libre, por parte de personas que habitan en dicha localidad -o en dicha calle, si son fiestas de calle o carrer-. Para ejecutarlas raramente se precisa un prolongado período de aprendizaje: se asimilan bailando, año tras año, sobre la marcha, o unos pocos días antes. La música es realizada por un dulzainero y un tamborilero -dolçainer i tabaleter-, o por una sección de banda de música -compuesta normalmente por caja, bombo, clarinete, trompeta, saxofón, trombón de varas, bajo y bombardino-; siempre son músicos semi-profesionales.

Les Danses, Dansá, Danza, según las localidades, pueden ser el acto central, o uno de los principales de las fiestas; pero nunca es un acto menor. Si caen a esta categoría, desaparecen en breve tiempo. De todas formas, estas manifestaciones gozan de buena salud.

1.1.Geografía de les Danses.

Dividiendo la geografía valenciana en las tres provincias, podríamos señalar un máximo de pervivencia de Danses en dos zonas:

a) Castellón: En las comarcas de Els Ports de Morella, Alt Maestrat, l' Alcalatén, donde recibe el nombre de Ball plá o Ball Rodal. Se prolonga hacia el sur por la Plana, donde se les llama Anguiles. hasta el Camp de Morvedre, ya en la provincia de Valencia, donde son Ball de Plaça o Arenilla; y hacia el suroeste, por el Alto Palancia, con las Bailas. que ya no se ejecutan.

b) Valencia y Alicante: Sur de la primera y norte de la segunda, con las comarcas de la Ribera y la Costera -Dansá y Danses-, la Safor, la Vall d'Albaida, l'Alcoià, el Comtat, l'Alt Vinalopó, y hacia el sur por la Marina Baixa y l'Alacantí, -Danses-. Se han perdido en la Valle de Ayora (sic) -Danza y Tararí-.

En la actualidad se han recuperado Danses en varias localidades, después de un paciente trabajo con los últimos bailadores; tarea llevada a cabo por los grupos de folklore locales. En otras se han implantado, sin que ya exista memoria o documentación, o que su recuerdo perviva en unos pocos, como en l'Horta o La Safor. En estos casos, su posición, un tanto artificial, hace que no tenga la Dansá el papel protagonista que sí posee y mantiene donde ha pervivido.

1.2.Distribución temporal

Podemos decir que la Dansá es un fenómeno ligado a las Fiestas Mayores, y agrupable en torno a dos fechas: el ciclo Navidad-Reyes, y el veraniego de San Jaime a la Virgen de Agosto, y de ésta a la Natividad de la Virgen (25 de julio, 15 de agosto, 8 de septiembre). Es claro que existen Danses fuera de estas fechas, pero son las menos. Obviamente, se trata de fechas de especial regocijo para el mundo agrícola, por ser fechas de ociosidad, de cosecha, ligadas a los santos protectores del campo valenciano: San Antonio Abad (17 de enero), Els Sants de la Pedra (los santos de la Piedra) (29 de julio), etc.

3.Criterios de selección para este trabajo

Vamos a intentar explicar tres Danses o Danzas. ¿Por qué estas tres y no otras? Fundamentalmente por tres factores: proximidad geográfica, proximidad cronológica, y porque las tres están ligadas a una recolección económica. En los tres casos, bailar cuesta un dinero, salvo en Ibi, donde la cuestación no va tan ligada a la Danza. Pero para bailar en Salinas, hay que depositar la voluntad en la mesa de los Mayordomos de San Antonio; para entrar al Baile del Virrey en Ibi, también hay que pagar una entrada; para acceder a la Plaza de los Bailes del Niño de Caudete, o para bailar con la Reina, hay que «echar un chavito». El baile es modelo de socialización, de unificación social del pueblo, de nivelación socio-económica, de reafirmación de la personalidad local. Pero también es una excusa para recoger dinero con fines altruísticos o festivos. No conocemos de momento otras Danzas en las cuales esta motivación económica exista -si exceptuamos algunas circunstancias que rodean o rodeaban a otros bailes: por ejemplo, los bailes de Animeros de Fuenterrobles o de Los Corrales, donde para bailar -o para no bailar- había que pagar a las Animas, pero que técnicamente no eran Danzas, sino jotas, aunque cumplieran el mismo rol social; o los bailes modernos ligados a la Fiesta de los Locos de Jalance, que tiene sus puntos de contacto con la fiesta de Ibi.

Ibi y Salinas pertenecen a la provincia de Alicante. Caudete perteneció al Reino de Valencia hasta 1770, en que fue incorporado al Reino de Murcia tras un pleito con Villena. No obstante, Caudete sigue reafirmando su pertenencia al ámbito valenciano. De hecho, estuvo en la diócesis de Orihuela hasta 1950. Sólo una anécdota: en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Caudete acudió, junto con otras poblaciones valencianas, para hacer una gran demostración de las fiestas de Moros y Cristianos, llevando el Baile de las Banderas.

Para la descripción de estas tres Danzas o Danses recurriremos al criterio cronológico: primero hablaremos de Ibi (28 y 30 de diciembre), después de Caudete (25 de diciembre. domingo antes de Reyes, y 6 de enero), para finalizar con Salinas (16 y 17 de enero).

2 -DANSES I ENFARINATS D'IBI

2.1.-Ibi

Ibi ronda en la actualidad los veinte mil habitantes, y la mayor parte de su población trabaja en el sector secundario, concretamente en la industria del juguete. El porcentaje de inmigración es del 55% del total de la población. Pienso que la asimilación a la propia cultura autóctona de Ibi por parte de los inmigrantes -la mayoría de procedencia castellano-manchega- se ha facilitado y acelerado por la estructura de la fiesta que vamos a explicar.

2.2.La fiesta

2.2.1.Organización

La fiesta se celebra en Ibi los días 28 y 30 de diciembre. No se celebran en honor de ningún patrón religioso, ni hay acto litúrgico alguno. El centro son las Danzas o Danses, que se celebran por la tarde de esos días. Más tarde hablaremos sobre ellas. Previamente, analizaremos el pasado de la Fiesta.

Antaño habían trece días de Danses: se bailaba la primera el día de Navidad, y la última el día de Reyes. La fiesta se dejó de hacer, hasta que hace pocos años se recuperó. Pero la evolución social, con la incorporación de las nuevas fiestas consumistas navideñas hacían imposible el realizar tres días de Danses: «¿Quién estaría dispuesto a bailar el día de Navidad, o de Nochevieja?». De ahí que se planteara el hacerla sólo dos días, el 28 y el 30.

Otro cambio afectó a los participantes. Antes sólo bailaban solteros: era una fiesta de solteros, de fadrins. El que organizaba las danzas era llamado Rey, y tenía unos ayudantes, uno para cada día, los Virreyes. Pero al recuperarse la fiesta y reorganizarse, se pusieron dos cuadrillas, una de solteros y otra de casados, cada una con un Rey: el soltero, que mandaría el día 30, y el casado, que lo haría el 28. Junto a ellos, un Virrey, que dirigiría el Ball del Virrey el mismo día en que manda su Rey: el virrey soltero el 30, el Virrey casado, el 28.

Como era una fiesta, y sigue siéndolo en gran parte, organizada por un grupo de amigos, sin concurso institucional, era necesaria la ayuda de los Virreyes, y de ahí que fueran tantos. En la actualidad el Ayuntamiento sufraga parte de los gastos, pero pervive para los festeros mucho trabajo y gasto: trajes, aprendizaje de las danzas -tarea realizada desinteresadamente por el Grupo de Danzas de Ibi-, etc. Como se ve, el papel del organizador sigue siendo duro, pero antaño, además, era preciso ser solvente.

El proceso de elección del Rey era así: al volver de la Romería a la ermita de Santa Lucía el día de su fiesta, 13 de diciembre, los candidatos y sus amigos iban al Ayuntamiento. Allí se escribía sus nombres en papeles, se doblaban, y se ponían en un sombrero. Sacado al azar, el nombre del nuevo Rey era anunciado, y éste debía ocuparse de toda la fiesta: buscar trajes, parejas para las Danzas, músicos, el local para la fiesta del Ball, etc.

Pero si no había candidatos, el Ayuntamiento buscaba a un joven solvente y con amigos, que pudieran ayudarle, entre los solteros. Se realizaba la insaculación del sombrero, pero los papeles tenían todos el mismo nombre. El Rey ya se buscaba sus Virreyes que le ayudaban. En la actualidad, las cuadrillas que deseen ser festeros se apuntan a una lista en el Ayuntamiento. De esta forma, el futuro de la fiesta está asegurado para los próximos años, porque la lista ya supone turnos a diez años vista.. Claro que hoy el montaje de la fiesta supone un año de trabajo y ensayos.

Creo que la fiesta era un rito de paso, similar a las Danzas de Agost, entre la juventud y la hombría, amén de procurar un acercamiento entre solteros y solteras, con vistas a noviazgo, fomentando la endogamia interna de Ibi, justificada por la elevada repartición de tierra: así los padres podían arreglar compromisos para una unificación de parcelas o posesiones. El compromiso se establecería tras el «roce» de trece días de bailar juntos. Pero esto era en teoría, porque en la práctica se cambiaba de pareja: a ello hace referencia el manojo de cintas que el soltero lleva en el hombro.

2.2.2.-Els Enfarinats

Pese a que el acto central de la Fiesta son las Danses, la denominación se debe a unos protagonistas estrafalarios que marcan la subversión de los días de fiesta, els enfarinats, -los enharinados, los manchados de harina-.

La Cuadrilla dels Enfarinats son un grupo de amigos, los mismos casi todos los años, que representan el cambio carnavalesco que la fiesta lleva consigo. Van presididos por un Alcalde, vestido con gabán negro, una chistera de cartón, una cinta con la bandera española al pecho y una vara rematada por dos cebollas tiernas. Como él, su tropa de enfarinats van vestidos de forma oficial, con chaquetones de caza o ropa vieja, con la cara pintada de colores -no llevan máscara- y la ropa espolvoreada de harina. Su local es un bajo, el Quartell deis Enfarinats, donde se reúnen. En la mañana del día 28 salen de él y van al Ayuntamiento, donde toman posesión de la municipalidad, asumiendo la autoridad.

El Alcalde dels Enfarinats se elegía antaño haciendo una carrera desde el Bar Colón -situado en la calle de les Eres- hasta el Ayuntamiento viejo. El ganador, que se le dejaba y se le deja ganar, era proclamado Alcalde. Esta costumbre se mantiene hoy día.

Una vez tomada posesión, tiran traca en la plaza para avisar al pueblo, y a continuación emiten un bando, según el cual está prohibido ir por el sol y por la sombra; no se puede circular ni por la acera, ni por la calzada, ni bajo los aleros de las casas, etc. A continuación patrullan por Ibi, y a todo el que pillan lo multan simbólicamente. Van por las tiendas llevando unas medidas estrafalarias que comparan con las de los comerciantes: una piedra por un kilo, una vara enorme por un metro, un bote por un litro... al no coincidir, los tenderos deben pagar su multa. Todo este dinero se destina al Asilo Local. Tras haber recorrido el pueblo toda la mañana se retiran a su Cuartel a comer, hasta la tarde, en que «presidirán» les Danses.

2.2.3.-Els Tapats.

Sobre las cinco de la tarde se va congregando la gente en la calle de les Eres, una calle ancha donde se ha ubicado el nuevo Ayuntamiento, el cual, sin embargo, queda descolocado respecto a la ubicación de les Danses. Allí va llegando gente, disfrazada con la cara cubierta por una máscara o por un trozo de tela blanca, pintarrajeada formando un rostro, y con agujeros para los ojos. Son els tapats -los tapados- que participan bailando o paseando por el rotgle –círculo- de les Danses. Van vestidos con ropas o prendas viejas, con mantas dobladas a guisa de faldas, todo muy grotesco. Hay muchos hombres vestidos de mujeres, y viceversa. La tradición es que no pueden quitarse la careta. Muchos van emparejados, pero parece que ya no impera la costumbre de montar cuadrillas, es decir, un grupo disfrazado, formando un conjunto, como por ejemplo, un bautizo. La careta típica es: un trozo de tela blanca que cubre toda la cabeza, cayendo los faldones por pecho y espalda, y ceñida al cuello por una bufanda, y a la cabeza por un sombrero. Se mira por los agujeros hechos groseramente a la altura de los ojos. Los tapats van bailando, y metiéndose con los espectadores, achuchándoles con plumeros, con abanicos enormes, y diciéndoles «No em coneixes?» -¿No me conoces?-. La participación de personas disfrazadas en Danses se da también en Petrer, en Guadassuar, y en las Folies de Xativa.

2.2.4.Los Festeros

Mientras tanto, las cuadrillas de solteros y casados van pasando por los domicilios de las bailadoras para recogerlas y llevarlas hacia la plaza donde se hará el baile, les Danses. Entran en cada casa el Rey, el Virrey y el bailador, a recoger a la bailadora. El Virrey invita a los padres a acudir esa noche al Ball. Después irán a buscar a otra, hasta completar el grupo, y finalmente llegan, sobre las cinco, a plaza de les Eres.

Respecto a la indumentaria de los bailadores, los casados van vestidos a la moderna: traje de chaqueta y pantalón, camisa clara, corbata y sombrero de fieltro oscuro y ala estrecha. En el Rey, se le añade, en el ala del sombrero, encima de la oreja izquierda, una pequeña corona de hilo dorado y perlitas. El Virrey lleva en el mismo lugar un ramito de flores de colores. Ambos llevan barriguera, ancho cinturón de cuero y badana bordado con hilo de oro y de seda de colores. En su parte delantera lleva unas bolsitas, usadas antaño como portamonedas, cubiertas con un vistoso pañuelo de seda de colores, el mocador de la barriguera, sujeto por un cordoncito. El cinto o barriguera toma este nombre de la cincha que pasa bajo el vientre de las caballerías al engancharlas al carro o arado. Su ancho es de unos diez cms. y la hebilla va a la espalda.

El Virrey lleva además un sable colgando del cinto, recto y con vaina metálica, que se quitará para bailar.

Los solteros o fadrins visten igual que los casados, pero llevando todos barriguera, mocador, y con flores al sombrero. Sólo el Rey se diferencia por la coronita del sombrero, y el Virrey por el sable. La razón es sencilla: como todos podían ser Virreyes, todos debían ir ataviados como tales. El que asumía el cargo, sólo debía ceñirse el sable. Además, los solteros llevan cintas al hombro izquierdo, de seda de colores. Estas cintas son las que la bailadora soltera o Pastora lleva en su sombrero, y que el bailador, para atestiguar que había bailado con varias chicas en otros tantos días, debía arrebatarle y coserlas en su hombro. Estas cintas también las llevan el Rey y el Virrey casados, pero no el resto de festeros casados.

La cuadrilla de solteros y la de casados se compone de un número indeterminado de parejas, normalmente unas diez. El tope se fijó en veinte o veintidós parejas para cada cuadrilla.

Pasemos a las bailadoras. La casada lleva el traje llamado de faldellí de color blau cel-saya de color azul cielo- cuyo principal componente es la falda de raso de seda de color azul claro. El tronco se cubre con un corpiño negro con mangas largas hasta la muñeca, con puntillas negras en la bocamanga y escote triangular con puntilla blanca. Sobre el corpiño se pone el mantón de Manila Blanco, bordado en blanco, hueso o colores, pero de fondo siempre blanco o color hueso. El mantón se coloca doblado en triángulo, cayendo una punta -la de ángulo recto- a la espalda, rebasando muy poco la línea de la cintura, y cruzando los picos sobre el pecho, sin que la tela pase de la cintura -sí, en cambio, el fleco-. También se utilizan manteletas de tul bordado en blanco, con puntillas o encajes como volantes de la misma, en vez de mantón.

Sobre la falda, enmascarado por los flecos del mantón, va un pequeño delantal blanco. Si la bailadora lleva mantón de Manila, el delantal es de raso blanco con puntilla blanca; si lleva manteletas de tul, el delantal es también del mismo tul, con bordado a juego y puntillas también albas. Las piernas se cubren con medias blancas, y calzan los pies zapato de tacón blanco, estilo moderno.

Lo más llamativo de la casada es el moño. Para hacerlo, se parte el pelo en tres partes, en forma de T sobre el cráneo, correspondiendo a tres crenchas de pelo: dos laterales, sobre las orejas, y la tercera sobre el cogote. Con las laterales se hacen unos rodetes sujeto cada uno con una horquilla grande y vistosa. El del cogote se trenza con varias mallas, resultando una trenza ancha que se enrosca en forma de ocho sobre la raíz de la trenza en el cogote, sujetándola con agujas de pelo, largas, con cabeza adornada con perlas o piedras imitando esmeraldas o topacios. Se ponen tres agujas al lado derecho, y una al izquierdo. También se ponen pequeñas peinetas de concha de dos puntas. Finalmente se coloca sobre el moño una peineta baja de concha, adornada con cristales y puntas metálicas, y al lado izquierdo del moño se ponen flores naturales o artificiales de colores suaves -blancas, rosas, azules- o vivos -rojo y amarillo-.

Si el traje de los solteros o fadrins sólo difiere del de los casados en los complementos festivos, en los colores más claros de los trajes o en la vistosidad de las corbatas, más discretas en los casados, el traje de las solteras o fadrines es diferente. Se le llama de Pastora, porque se supone que es el que usaban las mozas casaderas para salir a pastorear su pequeño hato.

La falda es negra, de raso o de sarga, normalmente de ésta, plisada, y llega al tobillo, mientras que la de la casada apenas lo roza. Los pliegues son pequeños. Media y zapatos son idénticos a los de las casadas, así como los delantales y el corpiño. El mantón de Manila puede ser de color blanco o crema, colocado de igual manera.

El tocado de la soltera es similar al de la casada en su distribución, pero aquí los rodetes no se sujetan con vistosa horquilla, y la trenza ancha no se recoge, sino que cuelga sobre la espalda. De su nacimiento pende un lazo color marrón, y de la punta de la trenza cae una cinta roja adornada con una escarapela y sujeta al pelo por un broche de fantasía.

Sobre el pelo, e inclinado a su izquierda, se coloca un sombrero calañés de copa troncocónica y ala estrecha con barandilla. Entre la copa y la barandilla, sobre el ala, se colocan dos cintas rizadas, una blanca y otra roja, y la copa se cubre de flores pequeñas artificiales. La barandilla del ala se adorna con cadenitas y medallitas doradas haciendo guirnaldas. Del lado izquierdo cuelgan unas cintas, sujetas al ala por un bróche de fantasía, de color rojo y blanco, que antaño eran de más colores, y son las que el bailador debía robar para colocárselas en su hombro. El sombrero se sujeta por una cinta a modo de barboquejo de color rojo anudada bajo la mejilla derecha.

Todas las bailadoras llevan cadenas y medallas sobre el pecho, cruzándose, y sujetas al mantón con alfileres. En los pliegues del escote se pone lajoia, broche popular de varias piezas engarzadas que cuelgan, de plata sobredorada o latón dorado, adornado con piedras que simulan esmeraldas o zafiros. Los pendientes también son de orfebrería popular.

Sólo las bailadoras llevan castañuelas, adornadas con cintas estrechas rojas y blancas.

2.2.5.Les Danses

El día 28 de diciembre manda el Rey casado. Por tanto, los casados encabezan la formación de bailadores. Tras ellos van los solteros. El día 30 es al revés.

En la calle ancha que es la Plaza de les Eres ya está todo dispuesto. En un extremo esperan los bailadores. En el opuesto, más cercano al Ayuntamiento, están dos dulzaineros o charamiteros y un tabaletero, esperando la orden de inicio, ante el equipo de megafonía. En las aceras, la gente espera. Los tapats bromean. Ceremonialmente y con sorna, el Rey pide permiso al Alcalde enfarinat para que se bailen les Danses. Este lo concede, y se inicia el redoble de tabal o tambor. Los bailadores van andando, y al sonar la dulzaina bailan; de nuevo sólo el tabal, y caminan. Así, hasta que completan la primera vuelta y queda delimitado el rotgle o círculo. El cual es en realidad un óvalo muy alargado, como de treinta metros de largo y siete metros de ancho, éste el ancho de la calzada. El hombre baila al lado interno, y la mujer al externo. Las vueltas se dan en sentido contrario a las agujas del reloj. Bien pronto se unen bailadores, tanto del público, como tapats. Se puede solicitar bailar con una festera, en cuyo caso su bailador pasa a esperar dentro del óvalo y aprovecha para fumar un cigarrillo. También dentro están els enfarinats, controlando el buen desarrollo del acto. El baile dura aproximadamente una hora.

A continuación se anuncian las Folías. Algunas Danses tienen un final añadido, un baile diferente al final del propio de les Danses. En algunos lugares éste se engarza directamente, y es una simple variante del paso general -Arenilla en el Camp de Morvedre, Fandango en la Ribera o la Costera-, pero en esta zona, así como en la Vall d'Albaida y en parte de la misma Costera, se separan: es decir, se para totalmente el baile, y éste se reorganiza de manera diferente. Así es el Fandango en Agullent o en Palomar, o las Seguidilles de la Font de la Figuera. y también es el caso de estas Folíes en Ibi.

Les Folíes sólo pueden ser bailadas por los festeros. Els enfarinats toman la megafonía y solicitan que todas las parejas del público y tapats se retiren. Ahora se baila en fila, los hombres a un lado, las mujeres en frente. Ambas cuadrillas están ordenadas igual, tan sólo separadas por unos metros. En un extremo de la fila se coloca el Rey, y en el opuesto el Virrey.

La estructura musical es similar. Mientras toca la dulzaina, bailan, y al cesar ésta, sigue sólo el tabal. Entonces el Virrey, último bailador de la fila, abandona a su pareja, y va andando a ocupar el primer lugar. Mientras, todos los bailadores pasan a ocupar el lugar del bailador a su izquierda. Cuando el Virrey llega, la primera bailadora, que corresponde a la pareja del Rey, está sola, y él ocupa el lugar. Seguidamente, vuelve a sonar la dulzaina, y de nuevo, al parar, el último bailador pasa a ocupar el primero. Es decir, el último de la fila por la izquierda de los bailadores abandona su puesto para ocupar el primero por la derecha. Esto se hace en las dos cuadrillas. No se para de bailar, como se hacía en les Danses: sólo camina el bailador que va a cambiar su puesto. Durante los solos de tambor se hace paso de vals o de estribillo de jota. Las bailadoras no se mueven de su sitio. Esto se hace en las dos cuadrillas al mismo tiempo. Y cuando el Rey -que bailaba en el extremo derecho de su fila- está bailando con la pareja del Virrey -que baila en el extremo izquierdo-, ya todos los bailadores han bailado un paso con todas las bailadoras, y al acabar la música de dulzaina, acaban les Folíes.

Seguidamente, els enfarinats anuncian que se da paso a la Jota. Invitan a salir a todos aquellos que quieran salir a bailarla, en lo que son ayudados por los festeros.

La jota también se baila con música de dulzaina y tambor, y es el último acto de les Danses. Se baila libre, sin filas.

Al acabar, los festeros se ponen sus capas, que les guardaban familiares entre el público, y el Virrey vuelve a colgarse el sable. Entonces, seguidos por la rondalla, salen por la misma calle por la que habían entrado, al extremo de la calle de les Eres, hasta llegar a la plaza de la Palla -paja-. Allí es posible que bailen un par de bailes típicos de Ibi, y después se van a cenar. Son más o menos las 19,30 horas.

2.2.6.-El Ball del Virrei.

El Ball o Baile del Virrey es una fiesta cuyo ingrediente principal es el bailar las danzas típicas, o, mejor dicho, los bailes: las jotas, la malagueña, el Trompot, etc. Sólo se bailan estas piezas. El objetivo es recaudar fondos, porque para entrar -tanto para bailar como para mirar- hay que pagar 400 Ptas. en 1991. Antiguamente el Ball se celebraba en un local cerrado, buscado por los festeros, y lo ganado se destinaba a sufragar la fiesta. Pero como ahora el Ayuntamiento la subvenciona, la recaudación también se destina al Asilo.

Hoy día, el Ball se celebra en el Polideportivo. En la pista se instalan mesas y sillas, donde pueden sentarse los que quieren bailar. Los que no vayan a salir y sólo quieren ser espectadores, se instalan en las gradas. Dejan una pista central, cuadrangular, de unos 20 mts. de lado. En un lado, junto al graderío, están dos largas mesas juntas para los festeros. Frente a ellos, en el otro extremo, está la rondalla en un escenario.

La rondalla se compone de cuerda -bandurria, guitarra, guitarró -guitarra pequeña-, llaüt -laud-, mandolina-, viento-clarinete, trompeta, bombardino, trombón de varas, bajo y percusión -pandereta-. Canta, en ocasiones, «Sarri», nuestro principal informante y uno de los grandes propiciadores de la fiesta. Van vestidos con pantalones y zapatos modernos, y blusa o brusa de labrador negra.

El acto comienza pasadas las 22 horas. Al entrar se reparten unas tarjetas grandes impresas donde se indica el orden de los bailes, y debajo de cada uno de ellos, en letra más pequeña, quién los bailará. Por ejemplo:

JOTETA ENGANYA
Rei i Virrei Casats

JOTETA AGARRA
Fadrins

MALAGUENYA
Public

Normalmente, cada tres o cuatro bailes, a cargo de los festeros, bien casados o solteros, hay uno señalado para el público, en que todo aquel que lo desee puede salir a bailar con su pareja.

Cuando la sala ya está llena entran los festeros, a parejas, y el Virrey ofrece el baile al Rey. Abren entonces el baile las dos parejas, Rey y Virrey, que manden ese día, es decir, cuatro personas, formando un cuadro. Seguidamente, se sigue el orden establecido. El acto acaba de madrugada. Suele haber, hacia el centro, un pequeño descanso.

Cuando toca baile para el público, la pista se colapsa. Resulta curioso comprobar cómo la gente conoce y estima estos bailes que, en otros lugares, están en trance de desaparecer. Se debe a que como muchos ya han sido festeros, y han tenido que aprendérselos, los conocen, y los bailan. El mérito es de los componentes del Grupo de Danzas de Ibi, que no ha escatimado medios ni esfuerzos en su labor de difusión; tarea totalmente desinteresada.

El día 28 el director del Ball es el Virrey casado, y el 30 el soltero. El día 30 se repiten todos los actos igual, excepto porque quienes mandan ese día son los solteros. Ese día acaban las fiestas, hasta el año siguiente.

2.3.-Conclusiones: identificación colectiva y tradición musical.

Nos encontramos ante una fiesta de jóvenes, de solteros, que, falta de apoyo social, se extinguió; y ante la voluntad de recuperarla, adaptándola a las necesidades actuales: para ello, se recortan los días de fiesta, y se le amplía la base social de sólo solteros, a solteros y casados, incorporando además a la mujer a la organización. Todo ello ha hecho que no sólo se reencuentre una tradición, sino que ésta vuelva a cumplir el papel de niveladora de tensiones sociales. Podemos ver que la fiesta cumple tres papeles: ocupación del espacio urbano, mantenimiento de la tradición musical, e identificación colectiva.

2.3.1.Ocupación del espacio urbano.

El espacio urbano se ocupa en sentido físico y psíquico: frente a la alienación por los medios de locomoción y/o de producción, los bailadores, la gente, tapats i enfarinats, destruyen por dos días un sistema contra el cual nos rebelamos inconscientemente en toda ocasión festiva (Franco Cardini). Els Enfarinats enfatizan el aspecto absurdo y contradictorio de los poderes públicos. Frente a su propia inutilidad, ofrecen la nobleza de su misión: recaudar dinero para el Asilo. La subversión del orden social encuentra así en Ibi una manifestación perfecta en estos personajes presididos por un Alcalde que emite bandos e impone multas jocosas.

2.3.2.-Tradición musical y danzística.

La recuperación de la tradición musical era requisito indispensable para retrotraer del pasado una fiesta cuyo ingrediente básico son les Danses y el Ball del Virrei, para bailar los cuales es necesario conocer los bailes locales. Aquí se ha roto la vergüenza que la sociedad urbana de raíz pequeño-burguesa impuso al baile popular -en muchos casos para disimular sus orígenes rurales-, ese rechazo de lo «pueblerino». Se ha sustituido por un respeto y un afecto inusitado. Resulta sorprendente ver a casi doscientas personas bailar el Trompot donde casi carecen de espacio para las evoluciones.

Todo esto nos hace pensar que es posible la recuperación de fiestas tradicionales, de ritos y músicas a ellas ligadas, por encima de las situaciones sociales. Ibi ha hecho de la fiesta tradicional un factor de identificación colectiva, reconvirtiéndola de lúdica en factor de nivelación y control social.

2.3.3.-Identificación colectiva.

Porque Ibi, con más de la mitad de su población inmigrante, precisaba un mecanismo de absorción de esa masa en su propia cultura, o perecer ahogada en la foránea. Surgió entonces el rico folklore en ayuda de esta situación. Había que realizar un esfuerzo de identificación autóctona lo bastante atractivo para atraer la cultura inmigrada. Ibi podía haberse convertido en una ciudad más, con una industria masiva, una población impersonal de cultura poco homogénea con conflictos de marginación y desclase cultural hacia el forastero -con las contestación por parte de éstos de intensificar las diferencias culturales-, y menosprecio hacia el labrador propio, empobrecido por la depreciación de las rentas agrarias frente a las industriales. En definitiva, una cultura pobre en autoctonía y rica en foraneidad, como se pueden ver en las ciudades-dormitorio de tantas grandes ciudades en nuestro país.

Ibi escogió el camino de la afirmación autóctona no excluyente -los inmigrantes se integran gracias a sus amigos o compañeros de trabajo en cualquiera de los colectivos de la fiesta, e intensifican esos lazos gracias a ellos: cualquiera puede ser festero, rodanllero, tapat, enfarinat, o espectador que baile o mire-. Todo depende del acto volitivo de integrarse y aprender las tradiciones locales. Así, Ibi, reafirmando su propia cultura y su propia identidad colectiva en un acto -o actos- de profunda socialización, ha conservado una hermosa tradición, ha rescatado sus bailes tradicionales, y ha convertido al folklore en un poderoso factor de cohesión social.

3.-LOS BAILES DEL NIÑO DE CAUDETE

3.1.-Caudete

Esta población de la provincia de Albacete, perteneció a Valencia hasta el siglo XVIII, como ya se ha dicho antes. Ronda los ocho mil habitantes. Sus cultivos son la vid -de donde derivó una industria de licores-, olivo y hortalizas. Tras una dura posguerra, Caudete goza actualmente de prosperidad, como se aprecia en sus Bailes del Niño y en sus Moros y Cristianos. De hecho, el lujo desplegado en la indumentaria festiva es un indicador del éxito económico, tanto a nivel personal como de conjunto del pueblo. Especialmente, en los casos de los emigrantes que regresan esos días para bailar y lucirse, y demostrar una holgura económica ganada con esfuerzo y dolor de ausencia de su tierra natal.

3.2.-La Fiesta.

3.2.1.-La Mayordomía del Niño.

La Fiesta se celebra en honor del Niño Jesús de Caudete. Es una imagen del estilo del Niño Jesús de Praga, vestido con faldón. El acto central desde el punto de vista religioso es la Procesión y la Misa Solemne, precedida por la Novena. Su día principal es el 1 de enero, aunque las celebraciones cubren todo el período festivo Navideño, desde el día de Navidad al día de Reyes. La devoción al Niño Jesús está muy extendida por estas comarcas -es patrón de la relativamente cercana Zarra-, y aunque no sea patrón oficial de Caudete -lo es la Virgen de Gracia- goza de gran cariño.

La organización corre a cargo de la Mayordomía del Niño, cuya antigüedad se remonta al siglo XVI. Los gastos que conlleva la fiesta se sufragan por la cuestación que suponen los bailes. Y la gente colabora gustosa, porque la Mayordomía no repara en gastos para rendir fiestas importantes, centradas sobre todo en los actos litúrgicos, para los cuales no regatean en gastos, como traer corales, etc.

3.2.2.-Esquema temporal de los Bailes

Los Bailes se ejecutan en tres ocasiones, y ocasionalmente en cuatro: el día 25 de diciembre, bailan los niños; el domingo anterior a Reyes, y el día de Reyes, bailan jóvenes y mayores. Estos son los días de Bailes. Si el día de Reyes cae en lunes o en martes, por distanciar algo los días de Bailes, se pasa el anterior Baile a la semana precedente a la que debería tocar. Algunos años se ha bailado también delante del anda del Niño en la Procesión, porque, y esto sí es tradicional, la Banda de Música va tocando en ese acto piezas o «juguetes» de las utilizadas para bailar en los Bailes. Por otra parte, el Baile Infantil se inició en los años cincuenta.

3.2.3.-Los Reyes.

La primera pareja del Baile son los Reyes. Hay tres Reyes, uno para cada día: los Reyes niños, para el Baile Infantil; los Reyes primeros, que bailarán delante el día primero de Bailes, el domingo anterior, y los Reyes segundos, que ocuparán su puesto el día de Reyes. Ahora bien, el primer día, se respeta esta denominación. Pero el 6 de enero, la denominación se cambia, y los que antes fueron Reyes segundos, como ese día presiden los Bailes, pasan a ser los Reyes primeros; los que fueron Reyes primeros, serán los segundos. De esta forma, se abren los Bailes: primero los Reyes primeros, con las autoridades; tras ellos, los Reyes segundos -el otro día se invierte este orden- y después los Reyes niños. Detrás, los demás bailadores.

Personaje central es la Reina, porque para bailar con ella hay que pagar: ésta es la principal fuente de ingresos de la Mayordomía. Pero ello ya impone que la Reina debe tener unas cualidades: debe ser agraciada, aunque no es indispensable, pero sí simpática o agradable y, sobre todo, que sepa bailar muy bien, porque no parará en todo el Baile.

Para elegir a las Reinas, se celebra una Junta de la Mayordomía el día de Santa Catalina, el 25 de Noviembre. Se barajan en discusión algunos nombres, se proponen, y se eligen las tres. La cosa no es fácil, porque, como nos dijeron, las mujeres saben bailar: «Aquí saben bailar todas las mujeres, todas tienen mucha gracia; desde que son pequeñicas, ya bailan. Los hombres casi no saben, siempre es la mujer la que manda al hombre. Aunque también hay hombres que saben bailar».

Las Reinas elegidas pueden escoger a su bailador, a su Rey. Al día siguiente, todo Caudete se afana para saber el nombre de las elegidas. Pueden ser solteras o casadas, da lo mismo. Desde ese instante, las Reinas se afanan en conseguir indumentaria lujosa, y que armonice toda ella entre sí: el mantón de Manila con la falda, el corpiño y los zapatos. Pocos días después se inician, en el Salón de la Asociación de Comparsas de Moros y Cristianos, vulgarmente «El Salón», los ensayos para los Bailes, para recordarlos o para aprenderlos. Y ya iniciado diciembre, se celebra en dicho Salón, la Presentación de las Reinas, un acto muy bonito, para enaltecer las glorias locales y las virtudes de la mujer caudetana.

3.2.4.-La Indumentaria.

Esta responde a las comarcas del interior de la provincia de Alicante y las de la Mancha oriental. La falda es de lana, tejida a rayas horizontales, de colores muy vivos, contrastados, larga hasta el tobillo y con plisado de acordeón. Son muy apreciadas las faldas tejidas en la localidad de Casas de Lázaro, en Albacete. También se adquieren en Albacete o en Almansa. Bajo la falda van las enaguas blancas. Las piernas se cubren con medias de algodón blancas y caladas, y los zapatos son modernos, de tacón bajo, negros, aunque las Reinas los suelen llevar forrados de tela del mismo color que el Mantón de Manila. El corpiño es de manga larga, con escote redondeado, y con puntillas en la bocamanga. Sobre el corpiño se coloca el mantón de Manila, pieza que busca realzar el poderío de su dueña. Así, abundan los mantones ricos, de colores vistosos, muy bordados y con generoso fleco. La forma de colocarlos es siempre doblados por su diagonal en forma de triángulo, dejando caer el pico a la espalda siempre por el lado más bordado y bonito, llegando el fleco hasta el borde de la falda, más o menos. Las dos puntas se cruzan sobre el pecho, y sencillamente se sujetan a la cintura, con imperdibles, bajo el pico de la espalda. Pero la forma más típica de colocar el mantón consiste en que, una vez puesto, se plisa todo él formando pliegues, sujetos con alfileres, mientras que las puntas se disimulan entre éstos, sin que se vea en qué sitio van enganchadas, a no ser que el observador descubra que sobre el lado izquierdo del pecho va enganchada la punta derecha. Los pliegues forman como canales sobre el mantón que unen hombro con hombro, paralelamente unos a otros. Pero se constatará la dificultad de hacer esto, al tener en cuenta que la bailadora está moviéndose todo el rato, y por tanto el mantón debe ir sujeto perfectamente. Esta operación sólo la saben hacer unas diez mujeres en todo Caudete: se entenderá lo muy solicitadas que están.

El mantón es por tanto un objeto de miradas, y las Reinas que pueden, gastan uno diferente para cada acto. Estos mantones se adquieren en Valencia, y su precio aproximado es de doscientas mil pesetas, aunque se puede llegar al medio millón con un mantón excepcional. Así, es posible que una Reina pueda gastarse más de un millón sólo en los mantones. Los colores son, por tanto, variadísimos.

En los trajes de las Reinas se busca la coordinación entre las piezas: esto es muy difícil, por la heterogeneidad de las mismas, y a veces sólo se consigue por encargo expreso al tejedor de la falda o a la fábrica de bordados. Por ejemplo: el mantón azul con bordados en blanco, y la falda con tonos contrastados a rayas azules y blancas, con otras franjas en rojo y negro, corpiño azul muy claro, y zapatos azules del mismo tono del mantón: así vestía la Reina primera de los Bailes del domingo anterior a Reyes de las fiestas de 1991-92.

Oculto por el fleco del mantón, va un pequeño delantal. Normalmente son de tela blanca de algodón, bordados, con puntilla blanca, o bien negros, de seda o terciopelo, con puntillas blancas. La forma es rectangular en los primeros, redondeada o rectangular en los segundos.

El peinado es de un solo moño a la nuca, bien recogido, o con trenzas alrededor del moño sujetas con horquillas pequeñas, modernas. Se corona con una peineta de concha má bien pequeña, aunque hace unos treinta años se utilizaban más bien grandes. Algunas bailadoras llevan agujas doradas de pelo para sujetar el moño, y las más llevan flores en el lado izquierdo de éste, normalmente claveles rojos y blancos, y margaritas. En cuanto a joyas, las mujeres llevan pendientes adornados con perlitas y collares de perlas.

El hombre va vestido a la moda actual, bien de traje de chaqueta y corbata, o bien con cazadora, o con americana. En los últimos años se ha vuelto a introducir el traje de calzón corto negro con medias blancas, camisa blanca, faja de color azul o rojo, y chaqueta negra -esta es la indumentaria de los Reyes- o bien chaleco. Además, en los últimos años los Reyes llevan capa antes de bailar. Hasta hace pocas décadas se usaba para bailar la blusa de labrador -canesús a espalda y pecho, cuello redondo y faldones-, pero ya se ha perdido. Antiguamente se salía con la mejor ropa que tenía el hombre: el traje de su boda. Antaño calzaban alpargatas de esparto y tela, y ahora, zapatos. El hombre fuma un puro mientras baila, que les ha sido entregado conforme entraban a la plaza, por la Mayordomía, como obsequio.

Las castañuelas las tocan casi exclusivamente las mujeres. Se sujetan al dedo pulgar y se repiquetean con los dedos restantes. Suelen ir adornadas con cintas de colores o con madroñitos de lana blancos.

3.2.5.-Los Bailes del Niño

Se bailan en la antigua plaza mayor, espacio casi rectangular rodeado de casas. En uno de los lados pequeños está el Ayuntamiento viejo, con una arcada por la que se accede a la plaza. Por una plazuela del extremo opuesto se comunica con la Iglesia, pero esta salida, así como la otra calle que sale de la plaza, se cierran, dejando dicha arcada como única entrada. La plaza tiene en su centro una fuente de piedra de forma octogonal, sobreelevada por un dintel de piedra. En torno a la fuente se situará la banda de música. En el perímetro de la plaza, dos filas de bancos enfrentadas delimitan una calzada de unos cuatro metros de ancha, por donde discurre el Baile. Pero en el resto de la plaza, a ambos lados de la fuente, queda otro espacio para bailar, donde lo harán los que no vayan vestidos de bailadores.

A las 16,30 horas entran en la plaza la Banda de Música tocando un pasodoble; detrás, los Reyes primeros del día acompañados de las autoridades: el Alcalde, el cura, el juez, dos agentes de la Policía Municipal, y, antaño, el capitán del puesto de la Guardia Civil. Detrás los Reyes segundos, y los Reyes niños. Detrás, cada bailadora con su pareja del brazo, los demás bailadores. A éstos, al entrar por la arcada, se les ofrece un puro. Mientras la Banda ocupa su lugar junto a la fuente, la comitiva casi le da una vuelta a la plaza, pues empezarán a bailar cerca de la entrada. La banda cesa de tocar. Tras unos minutos de espera, comienza a sonar la caja, marcando el ritmo de los Bailes, que es el mismo de les Danses. Ya no cesará de tocar en todo el rato, hasta el final. Entonces, al cabo de unos segundos, la banda toca la primera pieza: la Pita o «Danza de Reyes», y rompen todos a bailar, el Rey con la Reina, y cada uno con su pareja.

Ya hemos indicado que los Reyes primeros de un día lo serán segundos el siguiente -o el anterior-. Para entrar a la plaza hay que pagar: el dinero es para la Mayordomía. Los bailadores no pagan, pero los demás sí.

A partir de la primera pieza, todo aquel que lo desee puede bailar con las Reinas, pero debe pagar al representante de la Mayordomía, que con una bolsa de tela roja recoge los donativos. Esto se denomina «echar un chavito». Para ello, se acercan al grupo delantero, exponen su deseo, y el de la Mayordomía les indica su turno -suele haber cola-. Cuando está ya bailando el precedente, pagan -entre las quinientas y las mil pesetas, es la voluntad, pero está muy mal visto ser tacaño- y entonces, el bailador que está bailando, al acabar de hacerlo, se «ladea», dejando paso al siguiente. De forma que el Rey casi no baila. Por otro lado, a lo largo del Baile, es fácil ver como las Bailadoras danzan no sólo con su pareja, sino con amigos o familiares que se lo soliciten. Pero, por supuesto, en este caso, no se paga nada. En cuanto a las cifras de «echar un chavito», en 1965 se reducían a cinco o a diez duros. Se aprecia el ascenso del nivel de vida.

Hablemos de la música. Antiguamente venía a tocar un dulzainero con su tamboret o tabaletero desde tierras valencianas, pero desde hace ya bastantes años toca la Banda de Música local. Las piezas o juguetes son variadas: valses, pasodobles, jotas, malagueñas, etc. Es decir, piezas tradicionales con otras más o menos cultas. Como en les Danses, sólo se baila durante la música. Al cesar ésta, sólo suena el tambor o caja, y la gente no baila, sólo camina. Claro que la comitiva se mueve muy lentamente, en todo el transcurso de los Bailes darán sólo una vuelta y un poco más, en más de una hora y media. Por eso, parece que no se muevan. En esos intervalos la gente habla, se fuma el puro, bebe para reponer fuerzas -antaño, mistela las mujeres y coñac los hombres; hoy, licores más modernos, y whisky-, se cambia de pareja o se solicita a otra, aunque la mayoría de gente baila todo el rato con su propia pareja. Pero se para muy poco, porque la Mayordomía acicatea a la Banda para que toque muchas piezas, y pronto, tras breves segundos para identificar la pieza, se ponen todos a bailar.

Cada tonada tiene un baile o paso diferente, aunque todos van ligados a la jota. Los pasodobles y valses se bailan con paso de vals o de estribillo de jota; «Los Higos» se bailan combinando dos pasos de jota, arrastrando los pies de lado a lado; las sevillanas «yo valgo más que tú», con el paso de jota, pero volviéndose de lado; el «Taraitaitero», saltando con un pie y punteando con el otro delante; las «Parrandas», cogiéndose la pareja ambos de su brazo izquierdo y girando sobre sí. Otros pasos recuerdan las peteneras cordobesas. Obviamente, hay quien baila mejor, peor, y quien aprende sobre la marcha.

Todo el espacio es ocupado. Antaño, cuando sólo bailaban treinta o cuarenta parejas, la fila se mantenía. Pero ahora, con doscientas cincuenta más o menos, es imposible. Pero no se amontonan ni atropellan, todos tienen su sitio. En cuanto al espacio para los que no van «vestidos», también se llena a rebosar; se baila hasta en los balcones y en las salas de las casas que circundan la plaza.

Sobre las 18,15, ya con la noche caída, la Banda toca de nuevo la Pita, e indica el final. Esta pieza se baila como una jota, pero arrastrando un pie y levantando el otro, lateralmente. Pero la gente no quiere acabar, y es necesario tocar dos o tres más para que se agoten las ganas de bailar. Mientras, suenan las campanas de la Iglesia -si estamos en el domingo anterior a Reyes- llamando a los fieles a la Novena del Niño.

Entonces, la comitiva sale en el mismo orden en que entró, mientras la Banda toca un pasodoble, y van a buscar, por el itinerario tradicional de las procesiones, la plaza del Carmen, donde bailarán dos o tres piezas. De nuevo irán, de ahí, por la calle del Molino, a la plaza Nueva, y de allí, tras haber bailado otro poco, al Asilo, para bailar con y para los ancianos. En realidad, no va toda la comitiva: muchas parejas no recorren este itinerario por las plazas hasta el Asilo, y al acabar el baile en la plaza mayor, se retiran a sus casas, o van a misa. En fin, todo esto se acaba sobre las 20 horas, y entonces todos van a sus casas para cenar, y algunas bailadoras y las Reinas, para cambiarse de traje, y acudir por la noche a la Puja.

Reincidiendo sobre la importancia social de los bailes, diremos que una de las personas que más baila es el Alcalde, porque es una manera de hacerse conocido, popular. Los políticos locales, conscientes del papel social de los Bailes del Niño, intentan ser buenos bailadores.

En la actualidad, los Bailes son muy populares, pero hace unas décadas la situación era inversa. Salían muy pocas parejas a bailar, incluso insistiendo los Mayordomos casa por casa y dejándoles a las bailadoras trajes y mantones. La razón era la escasa potencia económica de la población. Pero hoy, Caudete posee una economía boyante, y la gente puede gastarse el dinero, y lucirse. En el Baile se aprecia, por el lujo de los mantones, la posición económica y social de una familia. Cuando se inició el crecimiento del número de bailadores, se desglosó el Baile Infantil, porque antaño los niños bailaban junto a los mayores.

El Baile es necesario hacerlo, porque es la principal fuente de ingresos para la Mayordomía, y por el acontecimiento social que es. En caso de lluvia, el Baile se traslada al Mercado, que es cubierto: «No hay quién retire esto, ni con frío, ni con calor, ni con nada. La gente lo lleva en la sangre», nos dijo D. Pedro Sánchez.

3.2.6.-La Puja.

Este acto se celebra en el Salón. Su objetivo es también la recaudación de dinero para la Mayordomía. Consiste en bailar, previo pago, en el escenario, la pieza que toca la banda; normalmente toca dos piezas por cada turno, y éste viene a costar actualmente entre cinco y siete mil pesetas. También se dice «echar un chavito» a pagar esta cantidad, que se puede dar entre un grupo de gente, con sus bailadoras, o dos amigos, con las Reinas, o un señor con una de las Reinas. Estas suelen acudir con traje o mantón diferente al de hace unas horas.

Se le llama «puja» porque antaño se subastaba cada turno, y el que más pagaba, bailaba. Pero surgían conflictos, porque a veces los más ricos eran los que más bailaban, haciendo ostentación de ello, e incluso pujando para que, los que iban a bailar ya, se retiraran. A éstos no les quedaba otra solución que pagar más, contrapujando, o retirarse. Son escenas parecidas a las que se dan en la Fiesta de los Locos de Jalance, pero en ésta son en tono bufo. En cambio. en Caudete se creaban conflictos y discusiones.

Entonces se cambió el sistema: se establece un número de turnos, unos treinta, y se ofrecen todos al mismo precio. El que quiere bailar más, puede comprar varios turnos. A veces algún grupo o persona pretende colarse, ofreciendo más dinero a la Mayordomía. Pero si se les cuela, se procura que las otras parejas no se aperciban, para que no se agravien. La Puja se hace los dos días de Bailes, y al acabar la del día 6 de enero, terminan las fiestas.

3.3.-Conclusiones

Estamos ante un fenómeno de triple causalidad: la recaudación de dinero para la fiesta; la socialización y la identificación colectiva, entre todos los caudeteños, incluidos, por supuesto, los que acuden desde su lugar de emigración ex profeso; y la ostentación de un status socioeconómico, y su reconocimiento por todos.

Ya hemos indicado que se colabora y paga de buen grado a la Mayordomía, porque repercute en el lucimiento de la fiesta.

La socialización es importante: allí se reúne todo el pueblo, y éste se nivela socialmente, se reestablecen relaciones y amistades. Constantemente hay un diálogo entre bailadores y espectadores, hay gente que baila con otra. Ese día acuden los emigrantes, y el Baile ayuda a recrear las relaciones.

Además, el Baile del Niño es algo típicamente de Caudete, que actúa como un nexo de unión de todos ellos, un ritual de identificación colectiva, un símbolo de la comunidad a la que, con su participación, ratifican su pertenencia.

Pero también es una fiesta de ostentación económica. Aunque un traje en sí no resulte excesivamente caro, sí puede llegar a serlo buscando unos componentes que sí lo sean. Cualquier mujer que pueda permitírselo, ostentará un hermoso mantón de Manila, demostrativo de su nivel económico y social.

Estamos ante una fiesta que ha recobrado su vigor desde hace unos veinte años, ligada al resurgir económico de la localidad. Pero aparte de que un auge -o decadencia- económico va ligada al desarrollo de una fiesta, aquí entra en juego otro factor: la voluntad de una comunidad por mantener un ritual que sigue satisfaciendo unas necesidades y unos intereses, conservando unas danzas muy hermosas que descubren la alegría de las gentes de Caudete, y su deseo de revitalizar, año tras año, sus raíces.

4.-LAS DANZAS DE SALINAS

4.1.-Salinas.

Esta población de la comarca del Alto Vinalopó, en la provincia de Alicante, está situada en una cuenca endorreica, en cuyo fondo está la laguna de Salinas, seca la mayor parte del año. De ella se extraía sal, actividad que ha dado nombre a la población. Su población ronda los mil habitantes. Tiene algo de industria, pero su base sigue siendo agrícola, concretamente la explotación de la vid.

4.2.-La fiesta.

Se celebra en honor de San Antonio Abad, los días 16 y 17 de enero, haciéndola coincidir con el «medio año festero» de los Moros y Cristianos. Debe aclararse que en las poblaciones donde hay tradición de estas fiestas se celebra el llamado «medio año» o mig any cuando se atraviesa el ecuador teórico del año respecto a la fiesta, es decir, seis meses antes o despúes de celebrarla. La razón, en general, es reunir a los festeros de cada Comparsa y recordarles que forman parte de ellas: la fiesta supone un considerable gasto para el festero, y bueno es saber quién va a seguir siéndolo, y quién no. Claro que ésto sólo tiene sentido en pueblos donde las fiestas de Moros y Cristianos son lujosas y, por tanto, muy caras. De todos modos, en todas partes se celebra igual: comidas en común, pasacalles con bandas de música...durante los cuales se remedan las «filaes», los desfiles, pero vestidos con ropa de calle. No obstante, en Salinas las Fiestas de Moros y Cristianos se celebran el último domingo de Mayo, con lo que no coincide el medio año perfecto con la fiesta de San Antonio. Después creemos explicarlo.

En Salinas, este medio año forastero se celebra el día 16 de enero por la mañana, con una misa a la que acuden los festeros moros y cristianos llevando sus estandartes, tras sacarlos de sus locales de Comparsa.

Después de comer, sobre las 16,30, se hace un pasacalle. Los Mayordomos de San Antonio recorren el pueblo, seguidos por la Banda de Música, para marcar el inicio de las fiestas.

Los Mayordomos son cinco, aunque el número no es fijo, pero lo ronda. Lo son voluntariamente, normalmente un grupo de amigos, y tampoco tienen ninguna edad determinada. Van vestidos con ropa normal, ni siquiera muy elegante, pero lucen capa, negra, corta y con esclavina, con broches dorados. Ya hemos visto que la capa distingue al festero, cosa que se da en otros lugares próximos, como Biar. Llegan hasta la plaza del Ayuntamiento, llamada Plaza de España. Es rectangular, con la Iglesia en un lado y el Ayuntamiento, adosado a unas casas en otro. El centro de la plaza lo ocupa un pequeño jardín, rectangular, con las esquinas y el centro ocupados por plantas y árboles. En torno al centro, circular, está el espacio pisable, una circunferencia, donde se baila.

Hasta ese momento, la plaza está ocupada por atracciones de feria proporcionadas por la Diputación. Mientras se desmontan, se hace una carrera de cintas en bicicleta: los competidores, montados en sus bicicletas, deben coger con la mano unas cintas de colores que penden de un hilo puesto entre el Ayuntamiento y el jardín. Es una modernización de un juego que antaño se hacía con caballerías. La banda espera pacientemente, bien de pie, o en el bar.

A las 18 horas comienzan las Danzas. La banda, del pueblo de Cañada, se coloca en el centro, sentada o de pie en el seto que delimita el parterre. En el extremo de la circunferencia donde se va a bailar, y que enfrenta a la Iglesia, se instala una mesa, con algunas sillas detrás, y un cestillo encima.

4.2.1.-Las Danzas.

La Banda comienza a tocar. Primero suena la caja y el bombo, marcando el ritmo de las Danzas. Al cabo de unos segundos, la Banda comienza a tocar, y ya no parará hasta el final, a las 19 horas en punto. Es decir, que así como otras Danses tienen intervalos de música y de sólo de caja o de tambor, las de Salinas no. Siempre está sonando la Banda.

Para salir a bailar se debe depositar la voluntad en el cestillo de la mesa. Abren el baile los Mayordomos, con sus capas. El paso es el de vals, o de estribillo de jota. Al igual que en Caudete, y que en Ibi, giran en torno al seto en sentido opuesto a las agujas del reloj. Siempre que se baila o avanza en el sentido de la danza, el hombre va dentro, a la parte de dentro, y la mujer a la parte de fuera. Lo normal y más común es que estén bailando tres parejas, aunque a veces bailan más. Pero describamos el baile.

Al iniciarse la música sale un Mayordomo con su pareja. A ésta la llamaremos Primera. Lleva en su mano la Corona de cintas: es un aro de unos 35 cms. de diámetro, con cintas de colores atadas y colgantes. Pero enseguida sale una segunda pareja -la Segunda-, también de un Mayordomo. Esta Segunda pareja, se pone delante de la Primera, y la Primera le entrega la corona. Aquí ya tenemos dos cosas: la pareja que entra a bailar siempre se pone delante y toma la corona, y siempre está el hombre dentro y la mujer fuera. En un momento, cuando la música parece indicarlo, la Segunda pareja se gira, y baila con la Primera. Pero para no bailar hombre con hombre y mujer con mujer, la Segunda pareja -que es la que va delante- cambia su lugar: el hombre, al girarse, pasa a la parte de la mujer, y ésta a la de su hombre. Así, enfrentados, bailan. Así, técnicamente, una pareja no baila nunca entre sí: siempre bailan con la pareja de atrás o de delante.

Cuando acaban de bailar, la Segunda se gira, y de nuevo cambian su posición, el hombre pasa dentro, junto al seto, y la mujer fuera. Así pueden dar varias vueltas -cada una dura unos 30 segundos-.

Lo normal es que a cada vuelta se agregue otra pareja, y se vaya la última, cuando son tres o más parejas bailando. Pero como el ambiente aún no se ha calentado, la gente es reacia a salir a bailar. Al cabo de pocas vueltas se agrega una nueva pareja, la Tercera, que se pone delante de la Segunda y toma la Corona. Ahora, al bailar, manda la Segunda, porque está en el centro: cuando mire al sentido de la marcha, bailará con la Tercera; cuando se gire atrás, bailará con la Primera. El caso es que siempre que una pareja se gira para bailar o para dejar de hacerlo, se cambia de sitio el hombre con la mujer, excepto la última pareja, que nunca se cambian, en este caso, la Primera. La pareja que no baila, va caminando.

Al dar otra vuelta se incorpora la Cuarta, y, como ya sabemos, ocupa la cabeza y toma la Corona. Ahora la Primera puede retirarse, o no. Si no lo hace, bailarán dos a dos parejas: la Cuarta con la Tercera y la Segunda con la Primera. Al girarse la Tercera, bailará con la Segunda, mientras la Cuarta y la Primera caminan. Nueva vuelta, y entra la quinta, cogiendo la corona, y si la Primera -que, repetimos, va en último lugar- no se retira, la Quinta bailará con la Cuarta, la Tercera con la Segunda, y la Primera camina; luego, se gira la Quinta, que camina, y bailan las demás. Si a la siguiente vuelta se retira la Primera, puede que sólo se retire ella, o varias parejas más, dejando sólo tres o cuatro.

Así se repite una y otra vez, siempre dejando la limosna en la mesa, y tomando la corona. Al sonar las 19 horas en el reloj del Ayuntamiento, la Banda deja de tocar, de golpe. El bailador que tiene la corona en ese momento se la guarda, para volver a iniciar la Danza al día siguiente, 17 de enero. Al acabar la Danza de ese día, la corona será para quien más haya bailado, a guisa de trofeo, y suele obsequiársela a su pareja, sobre todo si son novios.

4.2.2.Sufragio de la Fiesta

Como se ve, el objetivo es recaudar dinero para la fiesta. Ese mismo día 16 se sortea una cesta como las de Navidad, con artículos de alimentación. Al día siguiente se sortearán diversos regalos donados por comerciantes y fabricantes locales, y un cerdo. Este cerdo antes era alimentado por todo el pueblo, y vivía virtualmente en la calle. Pero desde el cambio de costumbres y viviendas, abandonada la ganadería doméstica y asfaltadas las calles, la manutención del animal era problemática. Pero se mantiene la tradición, regalándolo la Caja Rural. Tras el sorteo, por la tarde, se repiten las Danzas, y entonces hay una competición por ver quién se queda la corona, testimonio de «ser más bailador que ninguno».

Por otra parte, la fiesta tiene, en la noche del día 16, su momento álgido con la quema de la Hoguera, en la que se asan dos cerdos para que cene el pueblo, y en la mañana del día 17 se celebra la misa. La Procesión se celebra por la tarde, y al acabar, se bailan de nuevo las Danzas.

4.2.3.-Conclusiones.

Nos encontramos de nuevo, como en casi todas las Danses, ante una fiesta de socialización, de refuerzo de los lazos y vínculos sociales del pueblo. Esto se manifiesta en la organización, y en la Danza en sí.

«Mayordomo puede ser cualquiera que quiera serlo»; simplemente se requiere un grupo de amigos, compenetrados entre sí. Los salineros apoyan a la fiesta, porque se ven a sí mismos como pasados o futuros Mayordomos. En cuanto a las Danzas, su estructura hace imprevisible saber con quién se bailará, porque las parejas entran y salen, y se refuerzan los lazos de amistad, incluso se pueden solucionar rencillas. La participación es numerosa, y las edades muy variadas.

El caso es pagar la fiesta, y los Mayordomos actúan como recaudadores y administradores de un dinero suministrado por el pueblo. Creo que la Fiesta es más importante de lo que parece a simple vista: de hecho, los Moros y Cristianos, una fiesta más moderna, han ligado estrechamente su fiesta a la del Santo Abad: no sólo la hacen coincidir con su medio año festero, sino que el lunes después de fiestas de Moros y Cristianos también se celebran las Danzas. De esta forma, la fiesta tradicional aporta su ritual y su sacralidad a la fiesta nueva.

Encender fuego en la noche de San Antonio es un rito que intenta propiciar la salud de los animales, cara al resto del invierno que aún queda, sin forraje fresco y con temperaturas aún muy frías. De ahí que la Hoguera de Salinas sea común a muchas localidades valencianas: Canals -con 25 mts. de altura-, Valencia, Calles, Caudete de las Fuentes... San Antonio es conjurado para que proteja a los animales. En Villanueva de Alcolea se hace pasar a los animales muy cerca de la Hoguera del Santo, y en las comarcas del norte de Castellón se escenifica la vida del Santo y sus tentaciones: los demonios acaban prendiendo fuego a la cabaña de San Antonio, resultando así la Hoguera.

El cerdo es parte importante de la fiesta. La matanza está reciente y, pese a que el cerdo representa al demonio vencido, ha pasado a simbolizar al protector de las bestias, colocándose su imagen en corrales y establos.

Salinas mantiene con su Fiesta a San Antonio un recurso importante para mantener su cohesión social. Una tradición con decidida voluntad de supervivencia, manifestada ésta en la búsqueda de un sistema sustitutorio para conseguir el cerdo para la subasta: la tradición es el cerdo regalado por la comunidad, y ésta queda representada por la entidad bancaria. De nuevo, el folklore sobrevive por hallarse enraizado tanto en los amores como en las necesidades de la sociedad.

5.-CONSIDERACIONES FINALES

Les Danses son, por tanto, un antiguo instrumento de integración y nivelación social. Hemos visto tres casos en que el acto es todavía algo vivo, un hecho social, no una representación folklórica. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de todos los pueblos donde aún se conservan, pero sí podemos afirmar que, en aquellos que han tenido el coraje y el valor de mantenerlas, continúan ejerciendo un saludable papel de incentivador del orgullo local y de unificación popular.