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LA POSTULACIÓN DE LOS AGUINALDOS UNA COSTUMBRE POPULAR

VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.

Publicado en el año 1994 en la Revista de Folklore número 158.

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LOS AGUINALDOS

Días 1 y 6 de Enero.

En muchos pueblos castellanos se ha conservado la costumbre de pedir y dar "el aguinaldo" durante las fiestas de Navidad y más concretamente los días de Año Nuevo y Reyes, 1 y 6 de Enero.

En algunos pueblos hay constancia de que se ha conservado esta costumbre hasta muy cerca de la década de los 80.

Todos los niños en edad escolar y aún más pequeños esperaban esos días con gran ilusión, el primero porque iban a salir a pedir los aguinaldos y el segundo porque llegaban los Reyes Magos cargados de regalos.

El día primero del año, con nieve o con sol salían los niños a recorrer las calles del pueblo haciendo la postulaciÓn casa por casa, siguiendo una antigua costumbre que habían visto practicar a sus hermanos mayores, cantando letras también tradicionales como ésta:

Aguinaldos, aguinaldos,
Dios nos dé buen año,
arcas de trigo,
perniles de tocino
y al que no nos dé nada
chinches y sarna
debajo de la cama.

El esquilón tiene un diente,
la campana tiene dos
y al que no nos dé nada
mala suerte le dé Dios.

Al llegar ante la puerta de cada casa se cantaba sin interrupción y tanto más fuerte cuanto más tardaban en abrir la puerta. Las amas de casa, generosas o tacañas, dejaban entrar a los niños al portal de la casa y distribuían frutas, dulces, frutos secos o dinero. Ordinariamente daban frutas típicas de Navidad o de los que se recolectaban en el pueblo: nueces, almendras, pasas de ciruela, higos, castañas, galletas, caramelos, chocolate y otros dulces.

Los niños sabían de antemano que había casas generosas y casas tacañas. Amas de casa que daban un buen puñado de lo que fuera y otras que al oir cantar a los niños cerraban la puerta como si no hubiera nadie o si daban algo reservaban las frutas de peor calidad, seleccionadas con anterioridad, nueces huecas, manzanas roñosas que se iban a pudrir en el desván...

Menos mal que las maldiciones de los niños no son tales por carecer de malicia porque lo que decían lo habían aprendido rutinariamente de memoria, porque si no algunos vecinos y vecinas tacaños lo hubieran pasado mal porque les hubiera dado Dios demasiados años seguidos "mala suerte, con chinches y sarna debajo de la cama".

Luego, una vez recorrido todo el pueblo, casa por casa, siempre en el mismo orden y cantando a voz en grito, cada niño se retiraba a la suya a vaciar la cesta o el capazo y a separar todo lo que se había ido mezclando durante el recorrido de postulación ya que en cada casa les daban cosas distintas. Los niños siempre quedaban contentos y satisfechos porque lo conseguido sobrepasaba y colmaba sus deseos.

Como cosa extraordinaria, el señor cura solía dar los aguinaldos a los niños no el día de Año Nuevo, sino el día de la fiesta de Epifanía o fiesta de los Reyes Magos y solía consistir en galletas, dulces y algunas monedas. Los monaguillos, como era lógico, recibían un aguinaldo más generoso pues para eso eran sus colaboradores durante todo el año, ayudándole diariamente a misa y a las demás ceremonias y funciones religiosas.

No sólo los niños practicaban esta costumbre, generación tras generación. También salían a hacer postulación de aguinaldos los pastores que en el pueblo cuidaban de los diversos rebaños de ovejas, la dula de las yeguas o la vacada. Los pastores, desde muy temprano pasaban por las casas de los amos del ganado que guardaban a pedir el aguinaldo.

Tiempos hubo en los que también seguían esta costumbre las personas qué estaban al servicio del pueblo como el guarda del monte o el guarda de las viñas, etc.

En muchos pueblos era una estampa típica de esos días de las navidades ver al grupo de niños, abrigados con sus bufandas y pasamontañas, recorriendo el pueblo, cantando machaconamente la canción alusiva.

Como ha ido sucediendo con otras costumbres populares ésta de la petición de aguinaldos fue decayendo a medida que los pueblos fueron despoblándose y quedándose sin niños, hasta desaparecer definitivamente.

Algunas costumbres y tradiciones parece que quieren volver a renacer. Muchos pueblos parece que quieren volver a recuperar sus más antiguas y arraigadas costumbres que llegaron casi a olvidarse. Quizás suceda lo mismo con ésta que ahora comentamos. Para ayudar en esa labor queremos divulgar el sentido que tenía en la antigüedad con las notas siguientes.

EL AGUINALDO UNA COSTUMBRE MUY ANTIQUA.

El aguinaldo, en cierto sentido se ha actualizado en esas felicitaciones que durante las fiestas de Navidad hacen el cartero, el que recoge la basura y todos los que pasan por las casas con explícitos fines pedigüeños. Suelen hacerlo presentando su correspondiente tarjeta con versos, ordinariamente llenos de ripios, felicitando las Pascuas y el Año Nuevo, para predisponer los ánimos, aunque éstos ya están predispuestos por los servicios que durante el año prestan estos funcionarios o servidores cuya labor suele ser callada y eficaz.

Pero, ¿qué significa el aguinaldo? ¿Dónde está el origen de esta costumbre?

Hoy el aguinaldo tiene una gran importancia social y económica en el presupuesto doméstico, en el de las empresas y hasta en el del Estado, pues la paga extra puede considerarse como un aguinaldo actualizado y crematístico.

El aguinaldo tiene una historia que, como toda tradición se pierde en la mitología o "en la noche de los tiempos".

La palabra aguinaldo la hacen derivar algunos filólogos de la frase latina "hoc in anno", que significa "en este año". Pero hay una historia religiosa que nos parece más verosímil y coherente como originadora de esta palabra.

Los sacerdotes druidas galos mantenedores de un viejo prestigio sacro que luego decayó con la dominación romana convirtiéndose en pura hechicería, magia y superstición, celebraban una ceremonia religiosa por la que anunciaban al pueblo la llegada del año nuevo, es decir, para ellos el solsticio hiemal, el 21 de Diciembre.

Recordemos que donde más largamente se conservó el sacerdocio druida fue en aquellas regiones que mantenían el idioma y nacionalidad celtas.

Los druidas, el 21 de Diciembre, acompañados de magistrados y jueces y del pueblo, salían hacia el bosque en procesión y gritaban: "au gui l'an neuf', -"Al muérdago, al año nuevo" (aguinaldo) con cuya gritería iban cogiendo el muérdago. El muérdago, como otros árboles y arbustos de hoja perenne, tenía un claro sentido sacral para los druidas y para el pueblo celta.

La procesión hacia el bosque se organizaba de la siguiente manera: primero iban los sacerdotes druidas que llevaban los toros y otros animales para el sacrificio. El toro, símbolo de Mitra, además de dios solar, protector de los muertos, etc..., era considerado protector de la tierra, de la agricultura, de la fertilidad. Seguían en la procesión los poetas y músicos con sus discípulos, un heraldo en traje talar blanco portando un caduceo en la mano derecha. A continuación el sumo sacerdote de los druidas, también vestido de blanco, tocado con un sombrero terminado en penacho de cintas que le caían sobre la espalda; a su lado, el rey del país y detrás la nobleza.

Una vez llegada la procesión al bosque de encinas, robles y abetos y, preparado un altar triangular, se elegía el tronco de la encina más frondosa donde se grababan los nombres de los dioses druidas: Theut, Esus, Taranis, Belenus. ..Cortaba el muérdago el sumo sacerdote, tanto cuanto pudiera hallar y lo iba poniendo en una sábana que sostenían dos druidas, cuidando que no tocase el suelo ni que se desperdiciase la más pequeña porción de muérdago. El agua donde se echaba el muérdago era considerada lustral, buena y eficaz contra sortilegios y enfermedades graves y para diversos ritos, constituyendo un excelente negocio para los sacerdotes que la vendían a alto precio.

Esta ceremonia druídica fue degenerando. Remedando esta ceremonia sagrada, grupos de jóvenes de ambos sexos con un director, el Duende, marchaban a coger el muérdago y con él hacían en las iglesias ceremonias ridículas, cometiendo excesos.

Esta costumbre perduró hasta el año 1595 en que fue abolida y desterrada del condado de Anjou que era donde quedaban reminiscencias, si bien continuaban en las calles con cantos y bailes hasta que en 1688 quedó definitivamente prohibida con todo rigor.

También en Roma se practicaba la costumbre de dar aguinaldos ("strenna"). El rey Tacio, contemporáneo de Régulo, recibió ramos cortados en el bosque de la diosa Strenia (fuerza) que luego se entregaban igualmente a los hombres que salían victoriosos.

El aguinaldo será más tarde regalo a los amigos, consistente en dátiles y miel, dando a entender con esto que se les desea un año nuevo lleno de cosas agradables y dulces.

Parece que la petición de aguinaldos en otras épocas ha dado ocasión para cometer excesos, como sucedió también con otras fiestas y tradiciones.

San Agustín y San Juan Crisóstomo censuraban el aguinaldo porque daba ocasión a muchos desórdenes, como el de disfrazarse los hombres de mujeres y éstas de hombres "ocupándose –decían- en llenar y vaciar copas".

Precisamente San Agustín establece una clara distinción entre limosna y aguinaldo, cuando escribe: "aquellos -los gentiles- den aguinaldos, vosotros dad limosna".

Un concilio, el de Auxerre del año 578, prohibe "hacer esos presentes diabólicos el día primero de año".

En España, los aguinaldos pasaron a ser un simple y sencillo cambio de regalos, aunque algunos se hayan excedido. Por ejemplo, famosos fueron los que hizo a sus amigos el Conde Fernán Núñez, consistentes en magníficos caballos, o los que repartía el mayor dominador entre todos los validos que presentan las monarquías españolas, el del débil Juan II Trastámara: Don Alvaro de Luna en el día del Año Nuevo.

Fray Bartolomé de las Casas, después de hablar de las fiestas Saturnales en las que se trastocaban los papeles pues los "esclavos se vestían los vestidos de los señores, y los señores los de los esclavos", dice: los esclavos enviaban dinero y presentes a los señores y los señores a los esclavos" (1). y poco más adelante, al tratar de los aguinaldos y estrenas añade: "y así remanece hoy en los días de Navidad hasta la Epifanía el vestigio y restos de aquellas fiestas entre los cristianos, y hoy que esto escribo, veo las comidas y convites que unos a otros frecuentísimamente se hacen".

El recuerdo de los aguinaldos que se cambiaban en la corte del "Rey Sol", Luis XIV, se generalizó aún más en España con la llegada de la dinastía Borbónica.

En 1793 un edicto suprimía los aguinaldos, al igual que las propinas, si es que estas cosas pueden sensatamente prohibirse por decreto. Esta costumbre no es desconocida en China, Japón y demás países orientales.

En los países de rito ortodoxo, los niños reciben sus aguinaldos anunciando la llegada de San Basilio, como en los países más occidentales los reciben de mano del Obispo San Nicolás y su criado Ruperto. En otros países hacen lo mismo Santa Claus, que es posiblemente una mala adaptación de Saint Nicolaus, o Papá Noel o los Reyes Magos.

En Italia es el Hada Befana la que regala los aguinaldos en Nochebuena o en la víspera de Reyes, y también castiga a los niños que han sido malos. La Befana es la Donna Bruta, de Venecia y la Barola de Brescia. En la fiesta de Epifanía se la pasea humorísticamente por las calles vestida de negro entre la gritería de los niños y la alegría de los mayores.

En el País Vasco, cuando el viejo leñador Olentzero muere en la hoguera del pueblo puede entrar ya el Año Nuevo. Los niños, en cuadrillas, con el muñeco mítico, recorren los caseríos pidiendo los aguinaldos. Durante una semana, a partir de la Navidad el muñeco de trapo del Olentzero ha acompañado a los muchachos de los coros y escolanías de muchas parroquias y caseríos del País Vasco, como pedigüeño mayor, en la postulación de los aguinaldos.

El muñeco de trapo personifica para unos el carbonero de profesión por la cara tiznada y la hoz que lleva en la mano. Otros, al verlo desaparecer en las llamas, lo asimilan a la simbología del Padre Invierno que expulsa al Año Viejo.

En Cataluña existe la costumbre en torno al "Tió de Nadal" un tronco hueco de árbol en el que se han puesto regalos y que van cayendo cuando lo golpean los niños.

Aunque dentro de las Navidades se unen las costumbres de pedir y dar los aguinaldos y la de recibir regalos de Santa Claus, los Reyes Magos, Papá Noel, etc. pienso que entre lo uno y lo otro hay un pequeño matiz diferenciador, aunque en realidad tengan la misma finalidad. Aguinaldo no es solamente el regalo que se recibe como en otras ocasiones, por ejemplo con motivo del cumpleaños, la boda, un éxito en el colegio, etc. Aguinaldo es aquello que se da a cambio de una felicitación precisamente en el comienzo del año, es la correspondencia a los deseos de felicidad para el año que comienza mostrados por la persona que recibe el regalo.

Común a los aguinaldos es la alegría de quien los da y de quien los recibe con distintas variantes ambientales en su expresión.

Degenerada esta costumbre, se ha convertido, en muchos lugares y estamentos en la burocrática, fría y sosa tarjeta que pasan durante los días navideños o inmediatamente anteriores desde el cartero hasta el empleado del taller mecánico en el que solemos hacer la rutinaria revisión del automóvil.

Su más genuina manifestación popular, sin embargo, la he visto en algunos pueblos cuando los niños, con su naricilla roja por el frío, los ojos radiantes de alegría, van de casa en casa recorriendo las calles del pueblo nevadas o llenas de barro, gritando alborozados: "Aguinaldos, aguinaldos, Dios nos dé buen año"...conectando sin saberlo con los gritos de los druidas celtas: "Au gui l'an neuf”.

El Maestro Federico Olmeda recogió en la provincia de Burgos varias canciones "para pedir aguinaldos" durante los primeros días del año nuevo, especialmente en la fiesta de los Reyes, el 6 de enero.

Juntamente con las canciones recogió sus letras que son éstas:

Con licencia del Señor
que habita en este palacio
vamos a cantar los Reyes
ahora que estamos despacio.

(Canción nº. 103)

Alegría, caballeros,
los Reyes ya son mañana
la primer fiesta del año
que se celebra en España

"Aguilandos", señor, os pedimos
para el Niño que nació en Belén
"Aguilandos", señor, os pedimos
y otras cosas que son de comer

(Canción nº. 104)

Con licencia del señor
y la del señor alcalde
vamos a cantar los Reyes
e sin "prejuicio" de naide.

A las doce puse el punto
si los gallos no se hierran
parió la Virgen María
y en Belén quedó doncella.

Alegría, caballeros,
nueva fiesta de los Reyes.
Los Reyes ya son venidos;
los Reyes ya son mañana;
la primer fiesta del año
que este mundo celebrara.

CORO: Alegría, caballeros,
nueva fiesta de los Reyes, etc.

En el portal de Belén
ponen lumbre los pastores
para calentar al niño
que ha nacido entre las flores.

CORO: Alegría, caballeros, etc.

¿Por qué lloras tú, mi madre?
¿Por qué lloras, madre mia?
¿Si lloras por los pañales?
¿Si lloras por las mantillas?

CORO: Alegría, caballeros, etc.

-No lloro por eso, hijo,
ni por más que me dirías;
lloro por los pecadores
cuantos en el mundo había.
-No llores por eso, madre,
que yo lo remediaría.

CORO: Alegría, caballeros, etc.

-Arriba, arriba, pastores,
con esa carga de leña,
para calentar al niño
que nació por nochebuena.

CORO: Alegría, caballeros, etc.

Ya van todos los pastores
por aquellos añejales
dejando a los corderillos
cerrados en los corrales.

CORO: Alegría, caballeros, etc.

A las doce puse el punto,
si los gallos no se hierran,
parió la Virgen María
y en Belén quedó doncella.
Quedó más limpia que el sol,
más bella que las estrellas,
que el sol que sale del Urce
no senefica con ella.

Ahí en medio de la plaza
hay una piedra redonda,
donde puso el niño el pie
para subir a la gloria.

¿Qué me quieres decir, niño,
con ese dedo pinado?
¿Me quieres llamar a juicio?

Perdóname los pecados...

Y con esto Amén Jesús;
los Reyes ya se acabaron.

Terminaban con un Villancico:

¿Quién es aquel chiquitito
que está vestido de azul?
Es el hijo de María
que está clavado en la cruz.

Coro

Venid, pastorcitos,
venid a dorar
al Rey de los cielos
que está en el altar.

Esta bella poesía navideña popular era la letra que se cantaba para pedir aguinaldos en Los Balbases, donde la recogió a finales del siglo pasado Federido Olmeda (2).

COPLAS DE AGUINALDO

1.-A San José Bendito
suplicar quiero
por vidas y milagros
que son consuelo
por ser un santo
con la Reina del Cielo
vas caminando.

2.San José se halló triste
y desconsolado
diciendo: "Esposa mía,
muy mal estamos".

3.La jornada es larga
y tú con el parto.
A dónde tú me guíes
voy caminando.

4.Al Portal de Belén
ya han llegado
cuando a la Virgen pura
parto le ha dado,
su cama ha sido
cuatro pajas de avena
que han recogido.

5.Y aunque son cuatro pajas
son venturosas,
entre ellas han nacido
perlas preciosas.

6.Entre el buey y la mula
Dios ha nacido
y en un triste pesebre
le han recogido.

7.Los pastores le ofrecen
miel y natillas
y también una faja
de maravillas.

8.Adiós, José bendito,
adiós; María,
adiós, Niño precioso
del alma mia.

9.Canta, chiquitito,
estas oraciones,
te darán limosna
estos señores (3).

Estas canciones y coplas para pedir aguinaldos eran empleadas por la chiquillería de los pueblos, recorriendo las casas de puerta en puerta, llevando un acompañamiento bucólico, muy navideño y tradicional compuesto por panderos, panderetas, zambombas, pitos, castañuelas y otros instrumentos que hicieran ruido y bullicio.

La costumbre existió, con infinitas variantes, en muchísimos pueblos, pero poco a poco fue desapareciendo, en unos casos porque los pueblos se fueron quedando sin niños o sin vecinos y en otros casos porque los nuevos aires de modernidad barrieron aquellas antiguas costumbres quizás sólo porque eran antiguas y que hoy quisieran recuperar.

El ambiente popular durante las fiestas del ciclo de Navidad estaba preparado para que todos y sobre todo los niños celebrasen esos días ,con plena participación pues ellos estaban acostumbrados a organizarse sus propias diversiones y juegos como lo habían hecho las generaciones anteriores sin el recurso absorbente de la TV.

A parte de las ceremonias religiosas en la parroquia en torno al Belén y el cántico de Villancicos y los Gozos de Navidad, además de la postulación de los aguinaldos, existían otras costumbres como la fiesta de "la Virgen de la O", la fiesta de "los Inocentes". Los niños de la ciudad, principalmente los "niños de coro" celebraban la fiesta del "Obispillo". Y no olvidemos otra costumbre genuinamente navideña en muchos pueblos de Burgos, la llamada fiesta del “Reinado", de la que hablamos en estas páginas.

En algunos de los pueblos en los que existieron costumbres populares y tradiciones que constituían un rico folklore, pero que se fueron perdiendo y olvidando, ahora, por distintos motivos, se han constituido Asociaciones Culturales integradas por personas naturales de esos mismos pueblos y que habitan en ellos y otras personas que emigraron y residen fuera, pero se sienten integradas en el lugar en el que están sus raíces.

Muchas de estas Asociaciones Culturales están tratando de recuperar y revitalizar aquellas costumbres que existieron en los pueblos. Quizás esas Asociaciones puedan conseguir rescatar aquello que nunca se debió olvidar ni perder, costumbres como ésta que hemos comentado y hemos traído a la consideración y al recuerdo, la postulación de los AGUINALDOS.

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NOTAS

(1) DE LAS GASAS, Fr. Bartolomé: "Apologética Historia de las Indias", capítulo CLXV. Historiadores de Indias, I. NBAE, XIII, Madrid, 1909, p. 437 a-437 b.

(2) OLMEDA, Federico: Folklore de Castilla o Cancionero Popular de Burgos, Burgos, 1975, pp. 66-69.

(3) Estas coplas las recoge en su disco “A Belén camina..." el Grupo CANTOLLANO, de Burgos. Informante Asunción Blanco, de Palazuelos de la Sierra. Tiene como curiosidad la utilización de la métrica de seguidilla, aunque con algunos versos añadidos en ciertas estrofas para completar la idea global de la canción.

Disco: A Belén camina... CANTOLLANO, SAGA KPD. 10.901. Año 1992.