Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 181.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 181 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Contestando don Julio Caro Baroja a una pregunta de Manuel Garrido Palacios acerca de la accesibilidad actual de los festejos tradicionales gracias a la rapidez y facilidad de desplazamiento de los vehículos, aseguraba que "donde el auto entra, todo se convierte en obstrucción" y añadía haciéndose eco de la aprensión del ser humano hacia las cosas desconocidas: "Como predicaba Mahoma, donde entra el arado entra la deshonra".

Son bien conocidos los fallidos intentos de don Julio de llegar a conducir un coche pese a la obstinada insistencia y los buenos oficios de su gran amigo y colega Julián Pitt-Rivers, quien terminó reconociendo que en mentes tan complejas y superiores como la de Caro Baroja no cabía la simplicidad de la mecánica.

Bromas aparte, preocupa que hoy por hoy se continúe despreciando en muchos países teóricamente "civilizados" cualquier tipo de conocimiento que venga adornado con alguna veta de la tradición. Podría decirse que España participa y aún fomenta todavía desde algunos frentes, esa negación del patrimonio común, llámese éste monumento, expresión popular o idioma. Va a hacer cien años que Rafael Altamira incluía tal negación entre las cuatro contradicciones que a su juicio afligían a nuestro país: "Carencia de amor a la patria española; carencia de estimación de lo propio; carencia del sentido y, sobre todo, de la voluntad del sacrificio por el interés común y carencia de un concepto claro de lo que es la independencia de un pueblo". Como se podrá observar nuestros defectos son más que centenarios y no han sido provocados exclusivamente por ese tipo de progreso del que tan amargamente se quejaba don Julio.