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Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 195.

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El ogro es uno de los seres irreales que aparecen con frecuencia en narraciones infantiles. Si fué o no Perrault quien inventó la palabra no lo sabemos, pero al menos fue quien la utilizó por vez primera con el significado que actualmente tiene: Especie de gigante (con frecuencia poseedor de un cerebro de tamaño inversamente proporcional al de su corpachón) que tiene debilidad por la carne-preferentemente la de niño- haciendo uso para saciar sus canibalescos instintos de su facultad para olfatear la presa aunque esté escondida. El "aquí huele a carne fresca" es una frase tan usual en los relatos populares que raro es el ogro que no la pronuncia, convirtiéndola casi en seña de identidad. La etimología parece que se inclina por la palabra orcus-orco como origen del actual "ogro", haciéndole, por tanto, heredero del personaje avisador de la muerte en la mitología clásica (que a veces se ha convertido en un perro; recuérdese el "urco" descrito por Constantino Cabal en su Mitología asturiana); sin embargo el ogro actual tiene toda la apariencia de ser uno más entre los personajes que Charles Perrault delineó con mano maestra, a caballo entre su imaginación y la tradición.