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NOTAS SOBRE EL PELELE DE YEPES

GARRIDO PALACIOS, Manuel

Publicado en el año 1990 en la Revista de Folklore número 120.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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La mujer del pelele
es legañosa,
y el pelele le dice:
Cara de rosa.

El pelele es un traje relleno de paja que cuelgan de las ventanas de Yepes, Toledo, por el cuello. Dicen que dentro va el Jurdas. ¿Qué Judas? El Viernes han salido los Hermanos de la Soledad, con su capa, acompañando al Santo Sepulcro. El Domingo, a media tarde, las yeperinas llevan a sus peleles hasta la plaza del pueblo y los mantean.

Arriba pelele.
tu madre te quiere,
tu padre también,
toditos te queremos
¡arriba con él!

Son cuadrillas que se reúnen por barrios, y como dice un hombre de noventa años: «Así lo hacían mis abuelos, que me contaron que fue herencia de sus mayores».

El pelele está malo,
qué le daremos,
agua de caracoles,
que cría cuernos.
El pobre pelele
no tiene reloj,
porque se lo ha
quitado un salteador.

Se crea un juego erótico en torno al muñeco. Las mujeres lo hacen subir por los aires; los hombre intentan arrebatárselo para destruirlo. Si éstos no se atreven, los incitan:

En este pueblo no hay hombres,
y si los hay, no los veo,
estarán en los corrales
barriendo los gallineros.

Si se acercan demasiado, los echan:

Fuera burros, fuera burros,
que aquí no se vende paja,
que lo que se vende aquí
son unas buenas muchachas.

Al final de forcejeo, el pelele pasa a manos de los hombres, que lo rajan, lo destripan. Lo matan.

Si queréis el pelele,
nos tenéis que dar
una arroba de vino
pa la limoná.

El suelo queda regado de paja, entraña y esencia del muñeco, y jirones de las ropas viejas que sirvieron para darle aspecto exterior. Sobre estos restos, se bailan jotas, ya las parejas hechas. Si el viento sopla un poco, las pajuelas saltan y dejan dorados los contornos de la plaza.