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ACLARACIONES EN TORNO AL BAILE SALDAÑES “A LO MENUDITO”

REY GARCIA, Emilio

Publicado en el año 1994 en la Revista de Folklore número 168.

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Cuando leí por primera vez el excelente libro de Miguel Angel Palacios dedicado al comentario descriptivo y análisis de la música popular castellano-leonesa (1), me llamó la atención un comentario que hacía sobre el llamado baile “a lo menudito” de la comarca saldañesa, en la provincia de Palencia. En el capítulo del libro dedicado al “panorama de los tipos folklóricos más relevantes” de la región castellana se refiere Palacios en primer lugar a los bailes al agudo que, como es sabido, son bailes en ritmo binario que se encuentran con diferentes nombres en toda la zona noroccidental de la península ibérica, Portugal incluido. Estos bailes binarios son de ritmo vivo y de técnica coreográfica brincada, “a lo alto”, en oposición a los bailes “a lo bajo”, de ritmo ternario, o binario de subdivisión ternaria, que son de coreografía también rápida pero algo más pausada. Como ejemplo concreto de baile al agudo castellano cita Palacios el llamado “a lo menudito” saldañés, del que dice lo siguiente: “El baile a lo menudito de la zona palentina de Saldaña también es binario y tiene las características de los agudillos” (2). Entiéndase agudillos como sinónimo de bailes al agudo en ritmo binario.

Siendo quien esto escribe natural de una zona palentina muy próxima a Saldaña y su comarca, y dada la poca información que se tiene de la música tradicional de la provincia de Palencia, que hasta ahora ha sido recogida en algunas obras que en conjunto incluyen aproximadamente sólo doscientas melodías, decidí realizar una encuesta exhaustiva en la comarca de Saldaña que ha dado como resultado la grabación de más de trescientas tonadas que en la actualidad están siendo transcritas, clasificadas y estudiadas. Al mismo tiempo me interesé especialmente por el baile “a lo menudito” y quise observar, si era posible, su vigencia actual en la zona. El resultado de las indagaciones sobre este baile que, al parecer, todavía se manifestaba en su genuina tradicionalidad a mediados de siglo en los alrededores de Saldaña, ha sido totalmente insatisfactorio como a continuación explicaré.

Sin duda Palacios tomó la referencia del baile en cuestión del único trabajo que conocemos sobre la música tradicional de esta comarca palentina. Me refiero al titulado “Música Popular Saldañesa” (3), que Andrés Moro Gallego, ilustre Director de la Banda Municipal de Palencia desde 1944 hasta su fallecimiento en 1970, publicó en 1953 en la Revista más prestigiosa y científica de la Diputación Provincial. Contiene su trabajo detalladas descripciones costumbrísticas y 49 transcripciones musicales de jotas, rondas, cantos de boda, villancicos, romances, danzas y, además, el baile que nos ocupa. Como la descripción que hace Moro del baile “a lo menudito” es muy detallada y propia de quien fue observador directo de su coreografía y arraigo en varios pueblos, transcribo literalmente sus impresiones:

Hay un baile muy gracioso y alegre, que no se baila en todo el distrito saldañés, sino que parecer ser patrimonio exclusivo de los cinco pueblos que dependen del ayuntamiento de Villota del Páramo. Estos pueblos son: San Andrés de la Regla, Santa Olaja, Barrios, Villosilla y Poza de la Vega.

No me puedo explicar, por qué este baile ha quedado localizado en estos pueblos, y no se ha extendido por toda la comarca; ya que es tanto o más alegre que la Jotilla y muy vistoso.

Se llama “A lo menudito” y es una especie de la Rueda tan popular por tierra de Campos, pero con un ritmo mucho más alegre y movido que ésta.

Cuando yo la vi bailar, me hizo la impresión de ser un baile de transición entre la majestuosa y señorial Rueda de Campos, y el picaresco y dislocado “Baile a lo alto” de la montaña palentina. Suele ser éste, como un broche de oro para terminar bien la Jota. Sin duda por esta razón, muchas veces se enlaza con ésta.

Es decir: cuando los mozos y mozas, cansados y sudorosos de una y otra coplilla, el tamboril y la pandereta atacan impetuosamente el ritmo de “A lo menudito”, parece como si una corriente de optimismo hubiera penetrado en la era, recobrando todos nuevas energías, para continuar con el pasito corto que hacen en el Estribillo de la Jota, pero mucho más rápido danzando de una manera vertiginosa, todo el tiempo que tarda la cantadora en decir la copla.

Ya terminó el canto, pero no importa, el tamborilero, impertérrito, sigue y sigue su ritmo, mientras los mozos y mozas cogidos, no de la mano sino solamente de un dedo -que así es lo tradicional- van dando la vuelta unos detrás de otros, al estilo de lo que se hace por tierras de Campos en la Rueda, pero con la diferencia de que aquí nunca se pierde en ritmo. y así continúan una y otra vez, hasta que la cantadora, se cansa de decir coplillas.

De verdad que merece la pena ver este baile. A mi me causó tan grata impresión, que di por bien empleadas todas las incomodidades que pasé hasta llegar a Poza de la Vega, donde lo bailaron, y el polvo que tragué en la era, durante el mismo (4).

La descripción costumbrística y en cierto modo coreográfica del baile, viene acompañada de la transcripción musical, que reproduzco aquí por su valor histórico y documental:

A. Moro comienza diciendo que el baile “a lo menudito” es exclusivo de los cinco pueblos que pertenecen al Ayuntamiento de Villota del Páramo, a saber, San Andrés de la Regla, Santa Olaja, Barrios, Villosilla y Poza de la Vega. Comprobado este extremo, resulta que en la actualidad San Andrés de la Regla y Villosilla sí pertenecen al Ayuntamiento de Villota del Páramo, aunque con el añadido de otro pueblo, Acera de la Vega; pero Barrios y Santa Olaja, junto a Quintanadíez, están adscritos al Ayuntamiento de Villaluenga, formando Poza de la Vega Municipio independiente. Es posible que a finales de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta la agrupación de estos pueblos en municipios fuera como dice Andrés Moro Gallego. En cualquier caso, todos están muy próximos, con distancias máximas que no superan los doce kilómetros.

Con estas referencias, y al mismo tiempo que durante el mes de agosto de 1990 realizaba una encuesta etnomusicológica amplia que incluía todos los géneros de canto y baile propios de la zona, la pregunta fue siempre la misma en todos los pueblos citados por A. Moro: ¿Conoce o ha conocido Ud. el baile “a lo menudito? La respuesta fue también siempre la misma: Ni conocemos ni hemos conocido nunca un baile con ese nombre. Doña Eloína Rabanal, de Poza de la Vega, informante que dictó la tonada de baile a A. Moro Gallego allá por el año 1950, y que en principio hubiera sido la persona más indicada para proporcionar alguna pista, falleció hace poco tiempo, pero otras cantoras encuestadas por Moro todavía viven y ninguna de ellas pudo dar razón de la existencia del baile en algún momento. Las preguntas fueron formuladas hasta la pesadez en días diferentes y a diferentes personas, sin que llegara la respuesta deseada. Además, en todos los casos leí la descripción que hace A. Moro, que aquí reproduzco, y canté la tonada tal como fue por él transcrita, siempre en espera de que ello sirviera para refrescar la memoria de las personas encuestadas que, ante tanto interés por mi parte, llegaron a hacer causa común. No conforme con los resultados, la encuesta se extendió a varias localidades próximas pertenecientes también a la Vega de Saldaña. En todas ellas obtuve la misma negativa respuesta.
Se podría pensar que quizás la edad de las cantoras informantes no fuera suficientemente avanzada como para poder recordar la música de un baile vigente a comienzos de los años cincuenta, época en que el baile “a lo menudito” se manifestaba con todo vigor y tradicionalidad en los pueblos citados, si hemos de fiarnos de la descripción del ilustre Director de Banda, natural de Saldaña y parece que entusiasta de la música popular de su tierra. Despejada queda la duda al comprobar la edad de las cantoras actuales, algunas de las cuales fueron pandereteras que en su juventud animaban el baile tradicional en la plaza o en la era en tardes festivas o domingueras. Cito nombre y edad de algunas de ellas: Rufina Iglesias y Valentina Cuesta, de San Andrés de la Regla, con 77 y 82 años respectivamente; Rosa Morán, de Santa Olaja, con 74 años; Regina Pelaz, de Barrios, con 67 años; Elisa Luengo, de Villosilla, con 54 años, la cantora más joven entre las encuestadas; y Exuperancia Alonso, de Poza de la Vega, con 72 años. Otras personas de edad avanzada asistieron también a las sesiones de grabación sin que ninguna de ellas pudiera recordar ni identificar el misterioso baile cantado. Solamente en Poza de la Vega y en Barrios dieron una lejana y confusa pista de lo que pudo ser el baile “a lo menudito” a mediados de siglo. Las cantoras de estos pueblos dijeron que después de una tanda de jotas se hacía lo que llamaban “el repiqueteo”, que consistía en danzar, al parecer en rueda, a una velocidad mucho mayor que era motivada por el repiqueteo de la pandereta, aunque nadie pudo recordar ni cantar la tonada que servía de soporte musical.

En Villosilla y en Acera de la Vega, pueblo este último no citado por A. Moro en su trabajo, asociaron el baile “a lo menudito” a un estribillo de jota que se cantaba con el siguiente texto de seguidilla:

Baila a lo menudito,
baila a lo llano;
que el galán que te mira
te está mirando.

y cuya música se transcribe a continuación:

Ninguna explicación especial dieron en Villosilla fuera del dictado musical del estribillo jotesco. En cambio, sí concretaron más en Acera de la Vega, donde parece ser que después de una tanda de jotas cantadas con la misma música, en un momento dado la cantora gritaba ¡A lo Menudito! para anunciar el mencionado estribillo que, en prueba de resistencia debía bailarse muy rápido y en sucesivas repeticiones hasta que los que tomaban parte en el baile se cansaban. El esquema rítmico con que se cantaba el estribillo de “jota a lo menudito” es idéntico en Acera y en Villosilla y obedece a un patrón ampliamente extendido en provincias cercanas (5). En cuanto a la melodía, en Villosilla se trata de una jota tonal basada en la alternancia de tónica-dominante. En Acera es una melodía en modo de mi que en la cadencia se transforma en “la menor” tonal de una manera un tanto forzada quizás por falta de oído de la intérprete.

Ninguna de las pistas obtenidas en Poza, Barrios, Acera y Villosilla conducen a una identificación actual clara de lo que pudo ser el baile “a lo menudito” hace aproximadamente cuarenta años en la comarca de Saldaña. El baile ha desaparecido en su expresión musical y coreográfica y en el recuerdo de las gentes encuestadas como si de un eclipse permanente se tratara. Este hecho demoledor lleva a reflexionar, una vez más, sobre el fenómeno de la desaparición del folklore musical en Castilla y en otras regiones españolas víctima de los cambios económicos, y por tanto de mentalidad social, que aceleradamente están acabando con unas formas tradicionales de vida en las comunidades rurales. Por ello se hacen necesarias nuevas encuestas en las zonas recorridas desde principios de siglo por músicos recopiladores como Federico Olmeda, Agapito Marazuela, Guzmán Ricis, Dámaso Ledesma, Rogelio Villar, etc., en orden a comprobar la posible y muy probable desaparición de géneros y especies de canto y baile en la región castellano-leonesa. O en el caso de la vigencia actual de algunos de estos géneros documentados en cancioneros antiguos, detectar y estudiar las variantes que seguramente se han producido. Y lo que es muy importante, para situar el folklore musical en el momento histórico que le corresponde, no sea que sigamos dando por buena la existencia de cantos y bailes que hace tiempo desaparecieron en nuestros pueblos.

¿Es totalmente fiable la encuesta realizada por A. Moro Gallego? la verdad es que surgen dudas sobre la existencia real de todos los géneros y especies que describe y transcribe en texto y música. ¿Realmente existió el baile a lo menudito como un baile en ritmo binario de características musicales similares al que se conoce en otras zonas con otros nombres? ¿Era una jota, y por tanto baile en ritmo ternario, cuyo estribillo servía de colofón? Leído su trabajo detenidamente he podido comprobar algunas inexactitudes. Así, algunos de los intérpretes que todavía viven, y que él cita como informantes de tonadas concretas, hoy no las recuerdan. Además, algunas personas que son citadas como vecinos de un pueblo en realidad siempre han vivido en otro.

En cualquier caso dejo constancia aquí de un fenómeno curioso que he tratado de aclarar, pero que seguramente no quedará del todo claro a pesar de haberse apoyado en una encuesta exhaustiva.

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NOTAS

(1) PALACIOS GAROZ, M. A.: Introducción a la música popular castellano y leonesa, Burgos-Segovia, Junta de Castilla y León-Ayuntamiento de Segovia, 1984.

(2) Ibid. p. 70.

(3) MORO GALLEGO, A.: “Música popular saldañesa”, en Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº 9 (Extraordinario) (1953), pp. 217-360.

(4) Ibid., p. 246.

(5) Véanse algunos ejemplos de este esquema rítmico en tonadas jota transcritas por M. MANZANO: Cancionero de Folklore Zamorano, Madrid, Alpuerto, 1982, núms. 258, 262 y 272; Cancionero Leonés, León (Diputación Provincial, 1988, t. I, vol. II, núms. 351, 352 y 353.