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GAITAS Y GAITEROS DEL PAIS DE SOBRARBA (1) (2ª parte)

DE LA TORRE, Alvaro

Publicado en el año 1995 en la Revista de Folklore número 176.

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2.7.-En el valle de Puértolas, cuyo relieve no es menos abrupto que el de su vecino, el pueblo del mismo nombre se alza en un alto en una estribación del pico de Castillo Mayor. Entre éste y Los Sestrales conforman el profundo barranco de Arrés, a cuyas laderas aterrazadas se aferra el pueblo de Bestué. En torno a Puértolas están las casas de Santa María, el despoblado Santa Justa y, ya cerca de Escalona, Belsierre. Por el otro lado de Castillo Mayor, el barranco del Yaga socava el cañón de Escuaín a los pies del pueblo del mismo nombre; enfrente queda Tella con sus aldeas de caseríos dispersos: Cortalaviña, Lamiana, Arinzúe, y Estaroniello. Al fondo queda Revilla, y junto al Cinca, el Mesón y La Infortunada. Hoy, una docena de familias ocupan el valle donde Juli Soler contó más de mil almas.

Este es el valle donde más tardó en desaparecer la gaita de fuelle y, por consiguiente, donde mayor número de referencias han llegado hasta nosotros. Los gaiteros son bien recordados por las personas mayores que un día fueron sus vecinos.

Entre ellos estuvo Juan Puértolas Castillo (1856-1929) de casa Morillo de Santa Justa (43) la cual heredó y mantuvo, como ganadero, toda su vida. Persona de carácter afable, aprendió a tocar la gaita en su pueblo natal, junto a un tío suyo de nombre Francisco, al que superó con creces. Para su formación musical fueron decisivos los años que pasó cumpliendo el servicio militar en Calatayud y Soria, donde aprendió solfeo y tocó dentro de la banda. De esta época obtuvo también el gaitero contactos y amistades que mantuvo posteriormente, llevándole a realizar frecuentes viajes de corta duración. De uno de ellos trajo una nueva gaita que sumó a una más antigua y otro clarín más largo que ya poseía. Esta tenía un boto muy grande, que sostenía ayudado de una correa, el tubo melódico o clarinete recubierto con piel de culebra, y tenoreta y tenor con refuerzos de estaño o latón, llevando este último indistintamente por encima o debajo del hombro.

De la música que acompañó, tuvo la costumbre de cantar a la vez que tocaba la gaita, gracias a su gran boto, incluso en ceremonias dentro de la iglesia, como la Navidad, o los Gozos en las fiestas, entre los que hemos recogido sugerentes melodias de los de San Superio (Exuperio de Toulouse) y la Virgen de la Plana, así como una popular sobremesa conocida como Os Provechos de la que recogimos la versión de Bestué. La lista de pueblos a los que acudía regularmente a tocar es larga, pero gustaba de ir mucho a las de Bielsa, donde pasaba toda una semana para Carnaval y la Virgen de Agosto, y recuerdan especialmente las curiosas fiestas de Tella, donde se organizaba una ronda que les ocupaba toda la noche, recorriendo con el gaitero las localidades vecinas de Lamiana, Cortalaviña y Lafortunada.

De menor afición y edad hubo otro gaitero llamado Julio Garcés, de casa Manuel de Escuaín, que murió con setenta años hacia 1940. Este era pastor y hermano soltero y sus familiares se trasladaron posteriormente a Huesca. La casa se quemó accidentalmente tras su abandono (44).

En el propio Puértolas hay noticias de otros tres gaiteros, pero éstas son confusas a causa de sus circunstancias personales, entre las que medió la Guerra Civil. Uno de ellos fue Antón, albañil de profesión y arrendatario de la finca de la ermita de la Fuensanta en Laspuña, casado con una mujer de casa Sanmiguel de Puértolas. Algunos creen que era originario de Tierra Baja y ganó algún dinero trabajando en Francia. Quiso aprender a tocar la gaita y le encargó una al gaitero de Bestué, que apañó otras más antiguas, (quizá de Santa Justa o -más probablemente- la de Guaso). La mayoría cree que murió en la guerra, cuando contaba cuarenta años de edad, otros opinan que escapó a Francia. Otro gaitero mal conocido fue uno de nombre Manuel, que muchos creen de casa Sasé de Puértolas, o del caserío de Santa María, de donde procedía el marido de la heredera de Sasé tres generaciones atrás. Sin embargo, los descendientes de esta casa afirman que tenían con este gaitero una relación estrecha, casi de parientes pero no lo eran, y opinan que también era arrendatario de la Fuensanta de Laspuña. Este gaitero solía tocar acompañado de un músico de acordeón diatónico, Marcos Dueso, de Puértolas y desapareció también en 1938 con cincuenta años de edad. Finalmente existen comentarios de un enigmático Pericón d'a Reina de carácter despreocupado, que trabajaba continuamente en Francia, y cuando venía a este lado iba de fiesta en fiesta, sin que nadie haya podido atribuirle origen o domicilio concreto, pero que algunos asocian al citado Antón d'a Fuensanta (45).

El último gaitero del valle de Puértolas, y quizá el mejor que hubo en el país, fue Juan Cazcarra Sesé, de casa Orosieta de Bestué, donde nació en 1880, más conocido como Tío'Juan o Juan Morillo, nombre de la casa donde casó, y murió, el 13 de Diciembre de 1963 (46).

Opinan en Bestué que Juan Cazcarra aprendió a tocar la gaita con otro gaitero anterior de su casa Sasé del mismo pueblo, junto a su hermano Joaquín, con quien formó dúo hasta la muerte de éste, hacia 1932. Del antiguo gaitero de Sasé no se sabe mucho, pues no quedan familiares directos y su casa cambió de manos (hoy casa Gistau. Mir defiende la opinión que expuso la hija de Juan Cazcarra, Isabel, de que aprendió a tocar la gaita trabajando como pastor en el monasterio del Pueyo de Barbastro, lo cual nos resulta extraño según los datos expuestos antes, pero sí es posible que tuviera allí la oportunidad de perfeccionar su aprendizaje y conocer los rudimentos musicales. También creen sus vecinos que Juan Cazcarra sabía construir las gaitas, pues le recuerdan curtiendo botos y poniendo piel de culebra, todos afirman que era muy diestro tallando objetos pastoriles con madera de boj y su hijo Joaquín recuerda verle cortar tiras de viejos calderos de cobre para la fabricación de inchas de los clarinetes, (clarín y tenoreta). Pero aunque parece claro que Tío Juan arregló viejas gaitas, como en el caso de Antón d'a Fuensanta, no es probable que llegara a emplear un torno, necesario para la construcción de las magníficas piezas de gaita que han llegado a nosotros.

Tío Juan tocó en muchos pueblos de los valles de Puértolas, Vió, Bielsa y el Cinca, frecuentemente en Laspuña, Labuerda y Aínsa, al ir desapareciendo los antiguos gaiteros y siendo requerido para danzas y actos ceremoniales. Gustó mucho de acompañar cantos, también litúrgicos, y, al igual que Juan Puértolas de Santa Justa, era capaz de cantar mientras tocaba, lo que llamaba poderosamente la atención de sus oyentes. Fue acompañado en ocasiones por otros gáiteros (Bestué, Escuaín y Puértolas) con gaita, o clarín solo, y a veces con violín (47), sin aceptar serlo con acordeón diatónico (con el que desafinarían) u otros instrumentos.

Recogimos varias piezas de su repertorio en Bestué y Puértolas, donde recordaban especialmente una ronda conocida como Baile d'as Chiretas, un Cascabillo -en el que los danzantes pasaban una pierna sobre una tinaja de vino- y una polka cuya composición atribuían al propio Tío Juan, así como la frase musical que éste empleaba como entrada.

Es muy recordado aún en todos estos pueblos y fué protagonista de numerosas anécdotas, por lo que no es raro encontrar referencias en cualquier descripción de las antiguas fiestas:

La víspera de la Fiesta Mayor llegaba el gaitero de Bestué, Juan Cazcarra. Se le conocía como el tío Juan y junto con su hermano Joaquín recorrían numerosos pueblos participando en las rondas, bailes y misas, especialmente en el canto de los gozos (48).

Pero quizá sea en Bielsa donde más cercano se halla su recuerdo, pues acudía frecuentemente para los ensayos y actuaciones del grupo femenino de danzas. Con este grupo viajó a Madrid en 1947, llegando a ganar el segundo premio del concurso estatal. Le ganaron los gallegos.

Tan sólo uno de sus hijos, Joaquín, se sintió inclinado a aprender a tocar la gaita, y llegó a iniciarse en la digitación (abierta). Las circunstancias truncaron esta afición y durante la guerra -con dieciséis años y un fusil al hombro- pasó a Francia, donde sigue viviendo actualmente.

2.8.-No quisiéramos finalizar estas primeras notas sin dedicar un breve espacio al lado humano del gaitero, por encima del interés musical por el instrumento o su repertorio. Los gaiteros fueron protagonistas habituales de muy variadas anécdotas. De entre ellas hemos elegido una concerniente al último de ellos, cuyo arquetipo resultará familiar sin duda en muchos otros rincones del viejo mundo (49):

Tío Juan acudió a tocar a las fiestas de un pueblo no muy lejano. Tras la velada del último día y dada la corta distancia que tenía que recorrer, decidió aprovechar el resto de la noche para llegar hasta Bestué. No se encontraba ya muy lejos del pueblo, cuando se dio cuenta de que por las laderas cercanas al camino se acercaba un grupo de lobos. Tío Juan echó a correr hasta una borda cercana al camino, y subió al primer piso, mientras los lobos lo rodeaban intentando saltar hasta él. Se quedó allí sentado durante un buen rato, sin que los lobos abandonaran su empeño, mientras él los observaba desde la ventana. En éstas estaba cuando, para espantar el miedo, decidió ponerse a tocar la gaita; automáticamente, los lobos dejaron de saltar, se sentaron tranquilamente y se quedaron escuchando al Tío Juan, hasta la salida del sol, en que por fín se fueron. La informante de esta anécdota nos comentó que solía añadir después de contar esta historia que era el público más raro que había tenido nunca, y que sin duda la historia era verídica, porque después se quedaba pensativo y acababa añadiendo:

-¡Si hubiérais visto que ojos ponían...!

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NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA

(1) Pedro Mir y Martín Blecua presentaron un resumen de su trabajo en esta misma publicación; "La Gaita de Fuelle o Cornamusa Aragonesa", en Revista de Folklore, nº 121, Caja España, Valladolid, 1991, pp. 8 y ss. y han divulgado artículos similares en revistas especializadas de Francia, Italia y Gran Bretaña. El trabajo definitivo se encuentra en edición bajo el mismo título.

(2) Así por ejemplo, en un reciente artículo citado más adelante, Jacques Baudoin afirma trabajar con diversas fotocopias de artículos o comunicaciones de los que el origen no está mencionado. Hasta los artículos de Mir y Blecua, la mayoría de datos sólo se encontraban en un monográfico de la revista local El Pimendón de Robres (Huesca), nº 3, 1989.

(3) Julio Caro Baroja en Sobre el Mundo Ibérico-Pirenaico, ed. Txertoa, San Sebastián, 1988, resume y analiza las citas griegas y romanas en tomo a los Pirineos, y trata extensamente sobre la zona comprendida entre los ríos Cinca y Segre.

(4) Sobre antiguos topónimos en el Pirineo Aragonés trata Graciano Lacasta Estaún en un trabajo reciente "El Euskera en el Alto Aragón", nº. 12 de los Cuadernos de Sección de la Eusko-Ikaskuntza (Lengua y Literatura), San Sebastián, 1994, pp. 141-278.

Aún en época medieval, Manuel P. Benito recoge en el sur de Sobrarbe el relato del geógrafo árabe al-Udrí, contando la incursión desde el norte de un Marzuk lbn Uskara y sus treinta hijos, en Tres despoblados del Antiguo Territorio Petrarrubense, Homenaje a "Amigos de Serrablo", IEA, Huesca, 1990, p. 202, citando otra obra de Fernando de la Granja.

(5) "Desde Parzán, último lugar de España, se veía la interminable fila de hombres que escalaba la montaña para llegar a territorio galo" ...en Los Años Rojos, ed. Nogara, Zaragoza, 1984, Mariano Constante ofrece el testimonio directo del frente de guerra en Sobrarbe. Joaquín Arasanz en Los Guerrilleros (ed. del mismo, Huesca, 1994) cuenta su participación en las guerrillas de la post-guerra. "La Bolsa de Bielsa" de R. Ferrerons y A. Gascón, DPH, 1991, trae una exposición de fotografías y amplia documentación entre la que destaca el informe que envió A. Beltrán Esquinazau desde Moscú al PCE, en 1941.

(6) Un resumen de datos estadísticos en "Sobrarbe, ejemplo de comarca despoblada" de Francho Coronas y Veturián Sila en rev. Sobrarbe y as Balles, nº. 6, 1980. Desde aquella publicación la situación demográfica ha seguido empeorando, y pueblos como Buisán o Nerín han visto llegar el suministro eléctrico el verano de 1994. Severino Pallaruelo tiene situaciones extraordinariamente descritas en un libro de narraciones: Pirineos, Tristes Montes, ed. del mismo, Sabiñánigo, 1990.

(7) Lucien Briet, Bellezas del Alto Aragón, Diputación de Huesca, 1913, 3ª. reedición 1988, y el conjunto de artículos bajo el título Soberbios Pirineos, ed. Diputación de Huesca, 1990. De las 1.600 placas fotográficas conservadas unas 900 se refieren al Alto Aragón.

(8) Una selección de sus fotografías fue publicada por la Diputación Provincial de Huesca en el catálogo de la exposición "Pueblos y Gentes" (1990), con algunas reseñas sobre la vida y obra de Juli Soler.

(9) J. A. Urbeltz: "Notas sobre el xirobarru en el País Vasco" en Cuadernos de Sección. Folklore-l, de la Sociedad de Estudios Vascos, San Sebastián, 1983, pp. 181-189, y J. A. Quijera: "La Música de Gaita de Odre en La Rioja", en Revista de Folklore, nº. 169, Caja España, Valladolid, 1995, pp. 10-16, analizan las características de música de gaita de fuelle en antiguas melodías de sus respectivos ámbitos: extensión de una octava, melodías sin silencios, notas mantenidas y con calderón, frecuentes frases ascendentes y descendentes y estrofas arrítmicas en entradas y finales.

(10) Entre quienes debemos nombrar expresamente a Luis Araguas, Fonda "Carrera", Mariano Coronas, Carmen Chéliz, Luis Miguel Escalona, Fuli, Javier Gabás, Eva Guerrero, Jesús y José Manuel Murillo, Severino Pallaruelo, Paco Parra, Joaquín Pardinilla y familia, Juan Pichi, la Ronda de Boltaña, especialmente a Manuel, José Luis y Paco y sus familias, Angel Lois y Joaquín Villa y su familia. El texto final se hizo bajo las amenazas de Javier Lacasta y gracias a la ayuda de Ana Miranda y el alboroto de Pedro.

(11) Los datos sobre este gaitero provienen de una entrevista, junto a Francisco Sarrablo y Manuel Domínguez, a Víctor Ara, nacido en Boltaña en 1918 y criado en dicha casa, hoy vecino de casa Francisco, aunque lo que nos contó parecía recordado de manera indirecta. También recordaba vagamente haber oído hablar de un gaitero en Sarsa de Surta.

(12) Todo lo recogido en Boltaña se debe a estos jóvenes gaiteros, -hoy los únicos en la comarca- José Luis Sarrablo y los citados en la nota anterior. Es posible que, como cita J. Llampayas, en Boltaña desapareciese un antiguo Cascabilli, dando paso posteriormente a la adaptación del baile de palos. Este está "aislado" geográficamente, consta de una sola mudanza de igual melodía a la danza circular y que carece además de una verdadera estrofa de función nemotécnica, que es constante en los demás casos.

(13) J. Llampayas: Mosén Bruno Fierro. Cuadros del Alto Aragón, Colección Argensola, Huesca, 1924, recoge, en este orden, anécdotas del popular cura de Saravillo, "cuentos", "bocetos", "aguafuertes" y "crónicas". Los párrafos son de las pp. 78, 105, y 106 de la reedición de "La Val de Onsera", Huesca, 1992.

(14) Informó la propia nieta del gaitero, Ana Sampietro, que nació en la misma casa en 1929, y a la que luego unió la contigua casa Sastre, donde continúa viviendo.

(15) Este romance fue más tarde publicado en la rev. Sobrarbe y as Ralles, nº. 4, 1979, p. 30.

(16) Lo que hizo pensar a algunos tratadistas que el nombre del antiguo reino vendría precisamente de "sobre el árbol". De este motivo trata Severino Pallaruelo, y opina que es precisamente abundante a partir del siglo XVI, en Viaje por los Misteriosos Pirineos de Aragón, ed. del mismo, Zaragoza, 1984, pp. 21-25. Otros episodios legendarios de Sobrarbe están publicados en Leyendas de l’Alto Aragón de Neus-Luzía Dueso (Publicazions d'o Consello d'a Fabla Aragonesa, Huesca, 1985, en chistabín) y Autour de l'atre aragonais, de André Galicia (ed. del mismo, Tarbes, 1985).

(17) Esta descripción está entre las notas firmadas por el Licenciado Gonzalo Olivera, y publicadas bajo el título "Reino de Sobrarbe. Costumbres y Fiestas", en la rev. Linajes de Aragón, nº. 6 y 7, 1910, pp. 85 y 86 de la 1ª. parte. Ricardo del Arco, años más tarde, recogió escuetamente esta ocasión, al tratar sobre el pedestrismo: En Aínsa se da al vencedor una cuchara de plata, y luego hay baile al son de la gaita, en Notas de Folklore Altoaragonés, Ed. Plus Ultra, CSIC, Madrid, 1943, p. 495.

(18) A falta de una publicación específica sobre la labor de esta agrupación, citamos los textos que presentaron al día de Aínsa en el Centro Aragonés de Barcelona, en Abril de 1978.

(19) Anchel Conte -cofundador del grupo mencionado arriba- en "As Danzas Folklóricas d'o País de Sobrarbe" en Rev. Pirineos, nº. 115, CSIC.Jaca, 1982, p. 47.

(20) Aragón Histórico, Pintoresco y Monumental, tomo I (Huesca), publicado por Sebastián Monserrat y José Pleyán de Porta, con la colaboración de otros autores, a finales del siglo pasado. Existe una reedición facsímil de ed. La Val de Onsera, Huesca, 1994. Los dibujos que acompañan el texto de Boltaña (pp. 261-286) parecen deberse al mismo autor, quien, aunque describe aspectos tradicionales en trno a la casa, el dialecto o la indumentaria, no menciona instrumentos populares.

(21) El gaitero era hermano de la abuela de Mariano Puyalto, que nació en la misma casa en 1911, donde continúa viviendo. Gusta contar que los niños solían entonces fingir sentirse enfermos, para hacer novillos y poder pasar el día con el gaitero.

(22) Información debida a Manuel Castillón, natural de Posado de Abajo y actual inquilino del caserío de Moliniás, que ha sido arrendado en numerosas ocasiones. Cree que el clarín de gaita pudo proceder de un inquilino anterior llamado Emilio Cosculluela, que era de oficio tornero. Este mismo informante, nacido en 1933, recordaba haber oído hablar a su padre de un antiguo gaitero en Palo.

(23) Recogimos recientemente una versión de este baile de Valentín Castillón, de casa Mur d’Anau de La Cabezonada, interpretada con flauta de caña.

(24) Debemos esta información al músico belsetán Luis Miguel Escalona.

(25) Antonio Badía Magarit El habla del Valle de Bielsa, Monográfico del Instituto de Estudios Pirenaicos, CSIC, Barcelona, 1950, p.244.

(26) Los comentarios sobre este proceso provienen de conversaciones con varias mujeres que lo bailaron en aquella época, con la hija de Riazuelo, del que existe una grabación particular, y el músico citado.

(26*) Según Escalona, habría tomado el nombre de una similar expresión espontánea, sinónimo de ambiente festivo o algarabía. Badía Magarit sólo recoge la acepción del baile refundido, del que. dice "va acompañado continuamente por la gaita" (op. cit. p. 257).

En su "Cancionero Popular de la Provincia de Huesca ", el belsetán P. Juan J. de Mur recoge como "El Chinchecle " de las coplas a la Virgen de Pineta, y, en las melodías, las mismas, dos partes del Vals de la Gaita y, al final, la frase de entrada en 2/4; y, aparte, el Vals de la Gaita completo como tal (ed. DGA, Barcelona, 1986, p. 612 y melodías nº 405 y 567).

(27) Charles Alexandre "La Cornemuse dans les pyrenées Françaises", Bulletin du Musée Instrumental de Bruxelles, vol, VI, 1976, y Jacques Baudoin "La Samponha", Revista Pastel, nº 19, Conservatoire Occitan, Toulouse, 1994, pp. 22 y ss.

(28) Los belsetanes anudaban el pañuelo a un lado de la cabeza, dejando caer los picos hasta el hombro, y los chistabines lo recogían por delante. Baudoin defiende que puede ser bigordano.

(29) Así lo vio el presentador Tico Medina en una visita a Bielsa, que cuenta en Crónica del Pirineo de Huesca, (ed. Caja de Ahorros de Zaragoza, 1972, pp. 140-142). Dice que entonces le bailaron el Chinchecle, el Cadril, el Villano, la Marivenga y la Mazurca de las Flores, y menciona a Riazuelo. Sobre las relaciones del valle con su entorno: Estudio Histórico-Geográfico del Valle de Bielsa, de Vicente Bielza de Ory y otros, DPH, Huesca, 1986.

(30) José Gabás Mur, casa El Cabo de Serveto, escribió un librito de Costumbres de los Valles del Alto Aragón, (Imp. Provincial, Huesca, 1978, de agradable lectura por su lenguaje fresco y directo, pero se reeditó, con profundas correcciones de estructura y estilo, como Costumbres Prehistóricas de los Valles del Ribagorza y Sobrarbe (ed. Librería General, Zaragoza, 1985). Las citas son de la 1ª edición -que trae las páginas sin numerar- y p. 43 de la 2ª respectivamente.

(31) Sobre este gaitero informó sobre todo Mercedes Solans, recabando datos entre sus mayores, y algunos vecinos de Sín, entre ellos los amos de casa Ruché. Parece que casó con mujeres de casa Solano de Sín y de las casas El Santo y Pedrosón de Gistaín. El hermano que tenía el torno casó y fue a vivir a la misma casa de Sín.

(32) Según los informantes arriba citados, y Vicente Sesé, nacido en casa Sasé de Señes en 1911 y hoy vecino de Lérida.

(33) Tuvimos oportunidad de conversar con este músico cuando, ya mayor, vivía en Monzón, y nos confirmó que había aprendido en Francia buena parte de su repertorio. Vergara (Instrumentos y Tañedores, ed. Gobierno de Aragón y REA, Zaragoza, 1994, p. 128) le cita erróneamente como músico de gaita de odre.

(34) Sobre el gaitero de Pascual informó sobre todo Joaquín Palacín, nacido en casa Petris de Gistaín en 1910, y sobre el gaitero de Ciella lo hizo su hermano, tres años menor, Ramón Palacín, hoy de casa Picuruta del mismo pueblo. Estos eran primos en segundo grado de Arcadio de Larrea Palacín, quien insistió al primero para que aprendiera la gaita.

(35) R. Violant i Simorra, "Instrumentos músicos de construcción infantil y pastoril en Cataluña", en Revista de Dialectogía y Tradiciones Populares, tomo X, Madrid, 1954, p. 365:

Mientras que los pastores gistaínos (...) tañedores antaño de la flauta y la gaita, a ésta la conocían por chimflaina. Nota recogida en Gistaín de boca de Ramón Bemald, ganadero, en septiembre de 1943.

Repite esta información en dos ocasiones en su magna obra El Pirineo Español, al margen de ésta, las escuetas referencias que aparecen en su obra sobre los valles que ahora nos ocupan parecen tomadas de los textos citados de Ricardo del Arco.

(36) Ricardo del Arco, op. Cit. p. 494.

(37) Esta fue recitada por el informante citado en la nota 34. Dentro de los cantos tradicionales del valle es sorprendente la melodía que acompaña el Romance de Agustinica que coincide con la que anuncia las horas en el Ayuntamiento de la ciudad de Santander. La letra del romance alude a situaciones del sur de la provincia.

(38) Juli Soler i Santaló, "La Vall de Gistaín, en Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya, nº 258, 259 y 260, Barcelona, 1916, el último, pp. 244-252.

(39) Joaquín Villa escribió en 1986 una obra de 400 páginas: Chistén: un pueblo de pastores (premio "Marqués de Lozoya" pero aún sin publicar) y es autor de un Refranero chistabín y varios artículos y vídeos en torno a las tradiciones de su pueblo natal. Recogió este antiguo baile, que comenta en "Una reflexión sobre la fiesta, el rito y la danza en las Comunidades Pirenaicas", Revista El Gurrión, de Labuerda, n.º 32, 1988, pp. 8-12: ...al son de la gaita y la orden del "ascla" que uno de los mozos mayores golpeara contra el suelo, todos deberían dar un brinco.

(40) Informó sobre este gaitero Antonio Buisán, de casa Francisco de Nelin, donde nació en 1905. Un hijo y una hija del gaitero casaron en casa Lascorz de Puyarruego.

(41) Migalánchel Martín Pardos, "Cuan empezaba o siglo. Bida, treballos y alcordanzas d'una misacheta de Ballibió", Revista Fuellas del Consello d'a Fabla Aragonesa, nº 102, p. 13, Huesca, 1994. Se trata del testimonio recogido a Justa Clemente Allué (1896-1992) de Ceresuela, por su interés dialectal.

(42) "Biello Sobrarbe", op. cit. Existe una grabación en cassette, realizada en los años sesenta y de mala calidad, de este baile en Buerba, acompañado de violín, guitarra y flauta de caña.

(43) Sobre este gaitero informó sobre todo su nieto Antonio Puértolas, nacido en Santa Justa en 1913, y hoy vecino de Puértolas, y su mujer Marina, natural de Escuaín, lo hizo sobre el gaitero Julio Garcés.

(44) Ver nota anterior.

(45) Los comentarios en torno a estos gaiteros cercanos son numerosos. Parecen más certeros los recogidos a los hermanos Galicia, de casa Tomás de Puértolas, hoy en Barbastro. La relación de Manuel con casa Sasé fue aclarada por Teresa Puértolas, de la misma casa, que indagó entre sus parientes, hoy en Huesca.

(46) Los comentarios más cercanos al gaitero de Bestué provienen de su hijo Joaquín, que se cita más abajo, y de su sobrina Pilar Bestreguí, que aún vive en casa Campo de Bestué. Ella fue quien cosió el actual vestido de la gaita, y lo remendó, tras estar el instrumento oculto en una borda durante la guerra.

(47) Antonio Galicia (nota 43) comentó que Cazcarra solía tocar con un violinista de Boltaña apodado Carresco, extremo que ha sido desmentido por José Luis Sarrablo. También fue acompañado por un violinista de Buerba cuando acudía allí a tocar en las fiestas, sobre todo el mencionado "Cascabillo".

(48) José Mª Brun Samitier, "Puértolas. (El pasado de Nuestros Pueblos)". Revista El Gurrión, de Labuerda, nº 58, 1995, p. 58.

(49) Esta anécdota, similar a la del gaitero de Boltaña con pequeñas variantes y extendida en realidad por toda Europa, fue recogida por Pilar Bestreguí (nota 46) y presentada en un trabajo anterior en l'Aínsa en 1989, de donde procede el párrafo entre comillas.