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LA CREATIVIDAD Y LA IMITACION EN EL ARTE DEL ENCAJE

GONZALEZ MENA, Mª Angeles

Publicado en el año 1995 en la Revista de Folklore número 180.

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En todas las ramas del Arte existen diversos mecanismos para producir objetos artísticos. La forma que les da el artista, así como los elementos iconológicos o imágenes que los adornan, se obtienen por los procedimientos contrapuestos siguientes: figuración-abstración, repetición-estilización, asimilación-disociación, realismo-geometrización, naturalismo-transformación, imitación-recreación, reproducción-innovación, copia-creación. En esta ocasión vamos a analizar los mecanismos de la IMITACION y de la CREACION en el arte del encaje.

IMITACION

El hecho de imitar exige reproducir un objeto o técnica procurando que el resultado se parezca lo más posible al modelo. Desde antiguo, imperó este procedimiento ya que el artista no pudo sustraerse al influjo de la Naturaleza, por lo que trató de imitar las formas que ésta presenta. En el Arte del Encaje, las leyendas belga, italiana y española, que pretenden justificar el lugar de origen del encaje, coinciden en que los primeros encajes trataron de imitar plantas marinas, raros o misteriosos corales, y también las espumas de las olas embravecidas.

El método de la imitación presenta diversos grados: 1) copia íntegra, 2) copia aproximada, 3) copia innovadora o recreación. La copia íntegra, realizada a partir del original, ha sido un sistema practicado desde la antigüedad. En Grecia, en el campo de la escultura se hicieron copias de la primera obra de un artista, con el fin de distribuir y vender a otros países las réplicas de la que el gran artista había creado. En la actualidad, se hacen copias de aquellas obras que se quieren preservar de accidentes o de las inclemencias de los agentes atmosféricos. En el arte de la pintura, muchos pintores han intentado reproducir fielmente algunas de las obras maestras de los grandes artistas. Durante todas las épocas, el artista no ha podido sustraerse de imitar lo que han hecho sus antecesores; esta tendencia se hereda desde los inicios de todo aprendizaje artístico, ya que la entrada en un taller como aprendiz trae consigo recibir la enseñanza de las técnicas que conoce el maestro.

En el arte del encaje, la copia íntegra ha venido avalada por el fenómeno de la TRADICION que, en cada escuela regional, ha dejado modelos permanentes que se han pasado generación tras generación. Los diseños de imitación han surgido cuando los modelos se han copiado por el sistema de picado simultáneo, obteniéndose varios cartones. Este procedimiento se ha venido utilizando de forma constante en el arte del encaje y puede considerarse como un verdadero método de "copia por puntos", método que se dio en otras artes, especialmente en la escultura de piedra o madera. Ello no garantiza que se obtenga una obra idéntica a la del original pues hay que contar con la calidad de los materiales y, sobre todo, con el estilo y hacer propios de cada encajera. Por otro lado, la reproducción de modelos por vía mecánica o industrial, es decir, el encaje hecho en máquinas, ha sido siempre una burda imitación, pues sus copias carecen de los valores artísticos de la obra de encaje original.

La copia aproximada de un modelo en el arte del encaje permite cierta libertad a la encajera pues ésta pretende servirse de un cartón conocido y picado, procedente de una obra ya hecha, con el fin de que le sirva de base, y sobre él ir realizando las variaciones que permita la técnica, sin alterar ninguno de los elementos del diseño. En este caso, trata de reproducir las formas esenciales y sólo introduce ligeros cambios, incluso en lo referente a los materiales utilizados.

La copia innovadora o de recreación se produce cuando la encajera toma como modelo una obra de encaje ya hecha y, ante ella, realiza un nuevo diseño introduciendo variaciones tanto en la composición como en las técnicas aplicadas. En este caso, la encajera se olvida de los viejos patrones, plantillas, cartones o picados liberándose de las ataduras y servidumbre que acarrea la copia íntegra. El producto obtenido puede ser considerado como una recreación, como un nuevo modelo inspirado en otro anterior. Por este procedimiento se ha llegado al gran caudal de modelos que se conservan del arte del encaje, caudal que no sólo ha aumentado sino que ha ido evolucionando a través de su HISTORIA, a un ritmo de progresión creciente. Este mecanismo de la imitación innovadora se ha producido en todos los tiempos y lugares y ha dado lugar a una intensa difusión de modelos y de estilos. En España fue utilizado con frecuencia especialmente en las salas de labor conventuales y monacales en las que se practicaba toda suerte de géneros, bien del país o extranjeros pero que, en todo caso realizados con un talante nuevo, se reconoce que son de manufactura española por las libertades que se tomaron las religiosas de introducir novedades.

CREACION

El instrumento contrario a la imitación es el de la creación, considerado como una concepción formal nacida de la propia imaginación de la artista-encajera. La creatividad o capacidad creadora ha sido una fuente de rico caudal para la producción de modelos y de imágenes o motivos de ornamentación. Se ha venido afirmando que las personas que carecen de preparación intelectual no son capaces de crear y que solamente producen objetos de forma mecánica. Pero si se tiene en cuenta que, en el acto de crear es más fuerte la acción del sentimiento que el efecto de la razón, la creatividad puede darse lo mismo en personas cultas que en las que no tengan buen nivel cultural. Sin embargo, se ha comprobado que cuanto mayor sea éste más desarrolladas están las posibilidades que tiene una persona para la creatividad.

La capacidad creadora se ha medido por rasgos o factores de la personalidad y ha sido estudiada desde el campo de la Psicología, y definida como un fenómeno del pensamiento humano, como el pensamiento divergente o multilineal. Por ello, los factores de creatividad han sido estudiados en el sujeto creador, más que en el objeto artístico creado. Sin embargo, en el arte del encaje puede analizarse en toda la producción vista de forma global. Los rasgos de creatividad señalados por los psicólogos son muy variados pero, en esta ocasión, voy a seleccionar los que estimo más adecuados a mi propósito y son los siguientes: fluidez, flexibilidad, originalidad, elaboración, invención, análisis y comunicación.

1) Fluidez: Hace referencia a la productividad o cantidad de modelos que configuran un sector artístico. Este factor está muy bien representado en el arte del encaje por el gran número de géneros que se han producido a lo largo de los siglos, y por la gran cantidad de piezas que se han logrado, muchas de las cuales -la mayoría- no se han conservado dada la naturaleza orgánica de los materiales y la fragilidad de los mismos; a pesar de ello se conocen bastantes y de gran importancia. La fluidez se comprueba también por la cantidad de ideas y de imágenes que han ornado los diversos géneros, así como el número de técnicas y procedimientos.

2) Flexibilidad: Está reflejada en la variedad, en la diversidad de géneros, de procedimientos, imágenes, diseños, composiciones, etc. que se han logrado en el tiempo y en el espacio. El arte del encaje presenta rico y variado repertorio de modelos, en los que pueden verse las diferentes formas de combinar las técnicas y los motivos para obtener distintos resultados.

3) Originalidad: En el arte del encaje, este factor está muy acreditado ya que posee sus propios modelos sin tener que copiarlos de otras ramas del arte, especialmente por poseer una técnica totalmente independiente. Si se tienen en cuenta las limitadas posibilidades que presentan las fibras textiles o metálicas cuando se presentan al estado de filamento, no cabe duda que el encaje es una de las artes suntuarias más originales. Sus productos son una respuesta a la materia mucho más ingeniosa que, por ejemplo, el tejido que también utiliza fibras en filamento. El encaje ha significado, dentro del arte, una verdadera revolución ya que con simples hebras se realizan variedad de combinaciones que dan lugar a una gran creación artística, aún no suficientemente valorada. Bien es cierto, que ha compartido temas o elementos iconológicos con otras artes, especialmente desde el siglo XV, época en que se inicia una mayor internacionalización de las artes, pero la representación de las mismas ha sido hecha, en el arte del encaje, con bastante innovación, ya que los materiales eran tan diferentes de los utilizados en otras artes.

4) Elaboración: Esta característica de la creatividad se da en grado sumo en el encaje, ya que las técnicas requieren gran precisión y minuciosidad. Cualquier género de encaje exige una gran atención, tiempo, seguir modelos complejos, llevar el recuento de hilos, de vueltas, de retorcidos, de encales, etc. Todo ello con tanta paciencia que puede decirse que su proceso de ejecución es uno de los más laboriosos dentro de las artes suntuarias.

5) Invención: Este factor se manifiesta en la fantasía de sus modelos, en los diversos puntos artísticos que se utilizan para figurar las imágenes o detalles que integran los motivos y las composiciones decorativas. A pesar de ser fiel a los modelos de la tradición, la artista del encaje ha ido renovando o creando nuevos modelos. Ello ha sido posible porque la encajera competía constantemente por crear modelos para su propio ajuar o para fomentar la clientela cuando era profesional.

6) Análisis: La capacidad de análisis se centra especialmente en las condiciones del diseño y en la realización del mismo, teniendo que seguir unas normas o leyes internas, tanto del trazado como de la técnica, que la encajera ha de estar analizando constantemente. También ejercita el factor complementario, es decir, el de la síntesis, ya que, al final de cada obra, ha logrado combinar técnica y materia para transformar el proyecto inicial en una realidad artística.

7) Comunicación: Esta característica es propia de todos los creadores y la encajera la ha expresado en sus obras por medio de la ornamentación figurada, por los símbolos iconológicos, por los mensajes que a través de ellos ha pretendido transmitir. Los procedimientos han sido diversos: alegorías, relatos narrativos, símbolos, elementos geométricos, temas de la Naturaleza, etc. Todas las piezas conservadas tienen en sí un compendio de datos con los que se nos comunican mensajes, lo importante es saber interpretarlos.

Los métodos de la imitación y de la creación nos llevan de forma inmediata a la presentación de la figura-agente de las obras de arte, según el grado de belleza y de creación con que están hechas. A lo largo del tiempo se han considerado dos niveles de productores: el artesano y el artista. El concepto que la sociedad ha tenido de uno y de otro ha ido variando con el tiempo y se ha debido a circunstancias diversas.

Artesano: Ha sido una figura del campo de la producción artística que ya existía desde la Edad Media. Durante mucho tiempo este término y este concepto se asoció a todos los productores del arte, es decir, de las llamadas artes mecánicas, por oposición a las artes liberales. Artesano era todo aquel que trabajaba con materiales tangibles y con sus manos, sin distinción alguna. Hasta el siglo XIV, el artesano trabajaba en los talleres monacales, bien fuera monje o seglar, ya que en estos lugares es donde se practicaban todas las artes. En este siglo es cuando surgen las grandes ciudades y muchos laicos se trasladan a ellas para instalarse por su cuenta, se independizan del Monasterio y crean su propio taller, que tendrá tanta importancia en el Renacimiento. Sin embargo, el concepto de artesano sigue siendo el mismo, aquel que trabaja con las manos como un trabajador manual que hace las copias de las obras creadas por otros. Con el tiempo, el artesano consigue especializarse y que su oficio se transforme en una profesión técnica. En la actualidad se mantiene este término para el que ejerce un oficio manual y venden los productos de su industria y las manufacturas de sus artes y oficios.

Artista: Este término y concepto surge en el siglo XVI y se debe a la figura prestigiosa del productor de arte y porque se reconoce la alta calidad de su obra ya que la produce por verdadera inspiración. El artista del Renacimiento entiende su labor como una creación, frente al artesano que sólo lo ve como un oficio. Hasta este siglo, el pintor, el escultor y el arquitecto también eran considerados artesanos; generalmente eran hijos de artesanos o comerciantes de escasa fortuna, que después de adquirir los conocimientos elementales de lectura y escritura, entraban, desde muy jóvenes, en un taller, en la categoría de aprendiz. Cuando habían logrado el aprendizaje de la técnica, después de varios años, alcanzaban el grado de maestro. Este no se concedía por la capacidad creadora que tuviera el aprendiz sino por la permanencia o número de años de estancia en el taller. Por otro lado, todas las artes decorativas estaban al servicio de la arquitectura, especialmente la pintura y la escultura; pero en el siglo XIV consiguen independizarse, se sienten creadores y verdaderos artistas pues, incluso se dedicaron a estudiar Mitología, Geometría, Dibujo, Perspectiva, Historia y también conocimientos de Filosofía y Gramática. En el siglo XIV sale el primer libro de la Pintura considerada como arte; los príncipes, magnates y burgueses adinerados protegen a pintores y escultores y la sociedad los considera como verdaderos artistas, tal como eran considerados los poetas, los filósófos y los músicos.

Podemos preguntarnos si en el ARTE del ENCAJE, existen también estas dos figuras, la de ARTESANA y la de ARTISTA. Desde antiguo se han dado perfectamente delimitadas. La artista del encaje es la que tiene una verdadera capacidad intelectual y creadora, mientras que la artesana no llega a entrar en el campo de la invención, sino únicamente en el operativo o de la ejecución, ya que siempre repite las técnicas y modelos de forma mecánica o idéntica, sin variación alguna. La artista tiene un perfil artístico muy singular: crea o recrea los modelos, analiza el arte del pasado para obtener motivos y formas que ella va a transformar, conoce historias que sabe interpretar, tiene un verdadero sentido del espacio geométrico y de las proporciones, control de cadencias matemáticas, atención concentrada y distribuida, disponibilidad para realizar movimientos de pequeño arco, libertad para liberarse de las fórmulas o modelos que han inventado otras, crea y recrea sus propios modelos.

Pero en un esfuerzo de sinceridad histórica he de decir que la productora del encaje aún no ha logrado entrar en la sociedad con el rango de artista, en el sentido que hoy se da a este término. Ello nos lleva a plantear una serie de metas de las que destaco las siguientes:

-Acción investigadora en dos frentes: en el de la Historia y en el de la Técnica. El primero recoge datos a través de toda clase de documentos para realizar la completa Historia del Encaje; el segundo analiza las técnicas y proyectos de las obras conservadas para crear otros nuevos. Con todo ello evitaríamos el anclaje en la tradición de sus obras, que daría lugar aun estancamiento y, como consecuencia, a la desaparición del encaje.

-Preparación cultural e histórica de la encajera, que ha de tener sentido indagador para adquirir conocimientos de todo origen que le han de dar las claves de sus creaciones.

-Salir de la rutina del taller, huir de la copia de modelos, tener el espíritu abierto para conocer nuevos datos a través de conferencias, visitas a museos, intercambio cultural, congresos, jornadas y reuniones de todo tipo.

-Conseguir biografías y compendios históricos de las artistas-encajeras que han existido y de las que existen en la actualidad.

-Aumentar el número de publicaciones, libros o artículos, con rigor científico en los que no se expongan solamente datos que ya se han publicado sino aquellos que se han exhumado de primera mano.

-Sentir curiosidad por saber cada día más y con el inconformismo ante la imitación, así como evitar la excesiva preocupación por las transaciones comerciales que se producen en los congresos y encuentros.

Mientras no se haga el gran esfuerzo, en todos los ámbitos y por todos los medios de demostrar que el encaje es un arte, la sociedad no dará la categoría de artista a la productora del encaje. Creo que hay que reflexionar sobre todo ello para cambiar lo que fuera preciso.