Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

EL ENCAJE EN ALEMANIA

STANG, Marianne

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 181.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 181 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


En Alemania se hace encaje de bolillos desde hace más de cuatrocientos años. La técnica del encaje se extendió desde Erzgebirge a otras regiones de Alemania: Schleswig-Holstein, Liebenau en las inmediaciones de Hannover, Mark Brandenburg, Alto Palatinado, Montes de Franconia, Alb de Suabia, Abenberg cerca de Nürnberg.

Se realizaron toda clase de encajes, tanto de aguja como de bolillos, según lo exigía la moda dictada desde París.

No obstante debemos destacar un encaje particularmente alemán, que se elaboró en el siglo XVIII en Dresden y sus inmediaciones: "el Point de Saxe", llamado también "Punto de Dresde". Se trata de un singular bordado fino sobre muselina, próximo al encaje en sus características, ya que los muchos y diversos puntos ornamentales recuerdan los nutridos de los auténticos encajes.

Asimismo aparecieron en lengua alemana algunos de los primeros libros de modelos (sólo dibujos y texto): en 1524 en Zwickau Ein Neu Modelbuch de Johannes Schönsperger; en 1560 en Zürich el libro de modelos de Christoph Froschauer y en 1601 en Augsburgo el libro de modelos de Sibmacher, por nombrar sólo algunos.

A principios del s. XIX se impuso la moda de llevar encajes de fondo de tul en los vestidos, realizándose por consiguiente en todas las regiones de Europa esta clase de encaje. En Alemania fue en Liebenau (cerca de Hannover) y en Erzgebirge. Naturalmente surgieron diferenciaciones regionales en la ejecución de la técnica del "Point de Lille". En Liebenau estos encajes presentan mucho fondo de tul con puntos de espíritu cuadrados diseminados junto a motivos florales; los motivos geométricos son muy escasos. Estos encajes fueron en su mayoría destinados a las cofias de los trajes.

En aquella época en Alemania se distribuían los encajes a través de un sistema editorial; es decir, el editor de encajes se informaba sobre las tendencias más novedosas en el encaje encomendando a su dibujante de patrones la realización de los modelos de encaje correspondientes, con el fin de que junto al material de trabajo éstos fueran remitidos a sus encajeras. Todavía hay en muchos museos y colecciones privadas libros de modelos de determinados editores de encaje. En ellos vemos pequeñas piezas concluidas de muestras de encaje. Mediante estos libros de muestras la clientela podía después detallar los pedidos.

Para la reconstrucción de los encajes de "Point de Lille" de Erzgebirge se sometieron a estudio algunos libros de modelos de un museo de la Asociación Alemana de Encajeras. Se pudieron hallar hasta 96 puntos diferentes en estos encajes. Son patrones muy ricos.

Característica típica del s. XIX fue la recreación de modelos antiguos con el fin de reavivar el encanto de los encajes antiguos, al igual que ocurrió en muchos otros países. Hacia 1900 se intensificó de tal modo la demanda que se llegó a hablar de "Delirio encajero de cambio de siglo" (Gertrud Lenning: Unsterbliche Spitze (1), Berlín, 1954). Sin embargo no se creó nada nuevo en cuanto a la ornamentación del encaje.

EL SIGLO VEINTE

Con la artista Leni Matthaei, nacida en 1837, llegó hacia fines de siglo la novedad en el encaje: con unas formas propias, plasmación de una nueva sensibilidad estilística, se convirtió en la fundadora reconocida del nuevo encaje artístico alemán.

"Entre todos los tipos de encaje técnicamente y sin lugar a dudas el más interesante es el encaje de bolillos. El de aguja es rígido, el macramé presenta la inmovilidad de la pasamanería, el de bolillos es más vivaz (...). La técnica de los bolillos permitió mayores posibilidades de movimiento y más delicadeza por el propio tramado característico de los hilos", dijo Leni Matthaei.

En su estilo propio se deja ver la influencia del Jugendstil (2) quebrando con ello el viejo esquema de los principios de continuidad y subordinación de los fondos de picados geométricos. Este cambio revolucionario producido por Leni Matthaei subsiste todavía, al anular la antigua organización jerárquica y otorgar el mismo valor a todos los elementos de la técnica del encaje de bolillos.

La riqueza en la ornamentación de Leni Matthaei se basa en su capacidad de traducir los fenómenos naturales al lenguaje de las formas del encaje: gotas de agua, copos de nieve, el crecimiento de una planta.

Concurrió a innumerables exposiciones ganando medallas de oro en las exposiciones universales de 1913 en Gante y de 1929 en Barcelona. Sus obras de arte se encuentran en los museos más importantes. Creó hasta su muerte en 1981 muchas obras de arte de encaje de bolillos.

Else Jaskolla, n. 1881, enseñó en la Escuela de Artes y Oficios de Nürnberg 13 técnicas textiles en las que tenía gran dominio con la peculiaridad de no reprimir la personalidad de los alumnos en sus trabajos. Se reconoce en sus trabajos su propio estilo, basado en estudios de la naturaleza. Después de doce años de actividad en Nürnberg es llamada por la Escuela de Artes y Oficios de Munich, donde se muestra intransigente ante la escasa importancia que se concede al diseño en la normativa de los exámenes. En una exposición de trabajos del alumnado es elogiada con respecto al absoluto dominio de la técnica y la fantasía creadora.

Sus propios trabajos están diseñados con el fin de agotar todas las posibilidades de la técnica, creando a su vez obras artísticas. Realizó en aquella época grandes obras: vestiduras sagradas, antependios, encajes para el altar, cosa muy difícil en tiempos del nacionalsocialismo. La mayoría de sus diseños se realizaron en las escuelas del Alto Palatinado en Tiefenbach, Schönsee y Stadlern.

En estas escuelas de encaje de bolillos ejercieron asimismo dos profesoras: María Aigner y Philomena Hartinger, cuyos diseños eran realizados por el alumnado.

En su mayoría se trataba de encajes realizados para metraje, que en su concepción resultaban muy modernos. En los certámenes, donde se requerían patrones modernos, es mencionada ya en 1911 Philomena Hartinger y los encajes de María Aigner se describen en el libro de Gussi von Reden Klöppelspitzen como "patrones bellos y singulares".

Ya a principios de este siglo salen a la luz en Alemania muchos libros que tratan de la realización del encaje y su historia. Una de las autoras fue Adele Voshage. Procedía de una situación acomodada y deseaba transmitir su amor al encaje a través de un material de enseñanza agradable: de ella son tres libros de diferentes técnicas de bolillo. También podemos en una de las exposiciones admirar tres cuellos de esta encajera, realizados en técnicas diferentes.

En Erzgebirge, así como en las zonas sajona y bohemia, había muchas escuelas de encaje. Las profesoras hacían encaje de bolillos para los editores de encaje e instruían a sus alumnas en la elaboración de los mismos, con la intención de que pudieran salir airosas ante los ojos de los editores. El salario era insignificante. Por este motivo algunas profesoras de encaje reflexionaron, cada una independientemente de las demás, sobre cómo conseguir mayor retribución, tanto para sus alumnas como para ellas mismas. Algunas comenzaron a diseñar sus propios patrones, a realizar sus encajes y a llevarlos a posibles clientes: ya había una posibilidad, pues acudían a Erzgebirge muchos forasteros a las curas. Los encajes podían ofrecerse en hoteles y casas de huéspedes.

Elisabeth Mehnert Pfabe, nacida en 1905, tomó este camino. Se formó como profesora de encaje en la escuela estatal de encaje de bolillos y patronaje de Schneeberg. Aquí no se sabía nada acerca de las modernas tendencias en la técnica del encaje. Marie Schütte, conservadora del museo Grassi de Leipzig desde 1910 a 1943, impulsó en 1939 la novedad del diseño artístico. Elisabeth Mehnert-Pfabe constató por el análisis de encajes extranjeros y antiguos un sistema ordenado y escrupulosamente calculado. Sus primeros diseños propios son sencillos y están determinados por nítidas líneas, pero aparecen ya innovaciones: del encaje por metros deriva una aplicación para un mantel o un pañuelo. Ella intentó crear un tipo de encaje sobrio y utilitario que fuera a su vez decorativo. Los elementos formales como flores estrelladas, granos de cebada, espigas y rudas evolucionaban hasta formas ornamentales estilizadas. Sus diseños los realizaba ella misma a bolillo, por lo que patronaje y realización estaban en perfecta armonía.

En 1878 se fundó en Schneeberg en Erzgebirge la escuela real de encaje de bolillos y patronaje. En los primeros veinticinco años se formaron 122 profesoras de bolillo y 638 diseñadores de patrones. Ya a finales del s. XIX tenían que competir los encajes manuales de Erzgebirge con la gran concurrencia de encajes mecánicos de Plauen. Por esta razón y hacia 1920 el entonces director Johannes Lorenz, y el profesor titular Paúl Rudolph buscaron nuevas formas para el encaje manual que fueran poco costosas de realizar. Fue la novedad, la creación de un nuevo tipo de encaje que conservaba las características del encaje, pero más rápido en su elaboración y con pocos pares de bolillos: el encaje de Schneeberg. Su creador fue ante todo Paúl Rudolph, influido por el Jugendstil Por norma estos encajes se hacen con tan sólo cuatro pares de bolillos, pero el encaje presenta una trenza en el borde exterior que lleva consigo una unión con punto entero de torsión. Al efectuarla se intercambian dos hilos de la trenza con el par guía que pasa a realizar la nueva trenza. Es la "unión de Schneeberg", para la que se precisan dos pares más de bolillos. Lo más peculiar del encaje de Schneeberg son las líneas dinámicas del encaje de cinta de bolillos, realizadas en la parte que se estrechan con punto de tejido y donde se ensanchan con punto entero con torsión.

En la parte bohemia de Erzgebirge, en Eger, recibió su formación como profesora de artes manuales María Wildner, nacida en 1886. Posteriormente en Viena fue sometida a un examen para ser admitida como profesora en las escuelas de encaje estatales. Enseñó en muchas escuelas los nuevos tipos de encaje. En 1923 María Wildner fue llamada desde Praga para ser asesora especializada en el instituto central estatal de las escuelas de Artes y Oficios del Ministerio de Cultura, con el fin de atender y dirigir por sí misma las escuelas de encaje de bolillos: 17 alemanas, 12 polacas y algunas checas y eslovacas.

María Wildner dibujó muchos patrones de encaje de bolillos y de aguja. Se solicitaron sus trabajos desde la corte real sueca y desde instituciones de arte y artesanía de Suiza, Austria y Alemania. Sus obras fueron mostradas en exposiciones de Leipzig y Munich. Se le adjudicó en Milán la medalla de oro por su cuello con lirios de los valles. Desgraciadamente perdió su empleo al final de la guerra en 1945, siendo evacuada en 1946 a Alemania. Durante los años 1947 y 1948 enseñó en la escuela de bolillos de Nordhalben, para ir después a Ratisbona donde aceptó la organización de la escuela estatal de encajes.

Hermine Stutzig, n. 1914, procedía también de la parte bohemia de Erzgebirge, donde recibió su formación de María Wildner, tras su evacuación de Checoslovaquia al final de la guerra. En 1948 tomó la dirección de la escuela de bolillos de Nordhalben (Montes de Franconia). Por la escasez de hilo de lino blanco, introdujo lino de colores para realizar los encajes de bolillos. Se escogía un color básico y se realizaba el encaje con las tonalidades de la gama con una regla: "Lo fuerte hacia fuera". Es decir: la tonalidad más clara de la gama está siempre en el interior, mientras que los colores son cada vez más oscuros hacia el exterior. Para los niños que acuden a la escuela de Nordhalben, el hacer encajes con hilos de colores es muy atrayente.

Otro camino en cuanto a la formación lo ha trazado Suse Bernuth. Modista, pasó por la Escuela de Artes y Oficios con el fin de estudiar Diseño y Textiles. Fue conocida por sus tapices a telar, sus bordados y aplicaciones figurativas. Fue llamada a finales de los años cincuenta por el ministerio de cultura bávaro para efectuar una completa renovación en el patronaje de los encajes de bolillo en las escuelas de bolillo del Alto Palatinado en Schönsee, Stadlern y Tiefenbach, ya que los encajes manuales no tenían salida dada la gran concurrencia de encajes mecánicos. Suse Bernuth, nacida en 1900 dijo: "Todavía quedan para el encaje manual tres mercados...la Iglesia... la moda y el hogar, porque la verdadera suntuosidad y originalidad se venden en estas minorías mejor que entre las masas".

Suse Bernuth no sabía hacer bolillos; la realización de sus diseños de encaje no era pues tarea fácil para las encajeras.

Ideaba los encajes litúrgicos en hilo de lino blanco, a veces con hilos metálicos dorados. Los símbolos que aparecen en sus encajes son generalmente geométricos, suavizando los más serios por medio del hilo de oro. Sus manteles para usos litúrgicos se trabajaban en colores.

Suse Bernuth aplicó su inspiración a la moda femenina y particularmente a las telas: para ellas confeccionaba encajes por metraje que se añadían a la tela, agregándolos o aplicándolos. La mayoría de las veces utilizaba también hilos de colores idénticos a los de la tela.

En los textiles del hogar introdujo los mantelitos ingleses (sets). En ellos se manifestó su gran capacidad creadora: para los manteles de desayuno creó patrones muy finos y para los manteles de comida patrones rústicos y gruesos.

Simultáneamente realizó grandes tapetes de mesa hechos enteramente de encaje. Los encajes se utilizan también de forma exigua, para volverlos otra vez más valiosos. Por esta razón diseñó patrones para tapetes estrechos y puntillas para manteles de mesa, individuales y servilletas.

Otro campo para sus diseños fue el de las cortinas o mamparas, en su mayoría trabajadas en lino de color natural con hilos metálicos dorados.

"Sus obras figurativas se cuentan entre lo mejor del arte del encaje de este siglo", dijo Ernst-Erik Pfannschmidt en su libro Spitzen-Neue Ausdrucksforme einer alten Technik (3).

Ahora debo hablar de una artista textil que no ha hecho bolillos, pero que ha desarrollado un encaje particular: Margarete Naumann, nacida en 1881, que tras una formación textil se consagró casi exclusivamente a un encaje de nudos: el encaje de Margarita. Esta encajera halló un nuevo procedimiento que fue patentado. Examinado técnicamente el encaje de Margarita es un encaje de macramé, ya que utiliza los usuales nudos y barritas acanaladas. Destacan los siguientes aspectos:

- La creación del diseño a partir de un haz de hilos, elaborándose un encaje de líneas totalmente libre.

- Su realización en fragmentos individuales susceptibles de unión.

- La consistencia que dan los nudos al encaje hace posible un trabajo plástico sin la utilización de ningún material extraordinario auxiliar.

En encaje de Margarita tiene su propio carácter; se extiende en todas las direcciones de la superficie o del espacio. La multiplicidad y riqueza de los motivos, consistente sobre todo en diferentes y variadas figuras humanas conforman el encaje de Margarita. Desgraciadamente murió Margarete Naumann en 1945, sin llegar a fijar sus ideas por escrito.

En nuestro momento citaremos a dos artistas, que han conquistado un lugar en el encaje por sus trabajos artísticos: Ulrike Löhr, autodidacta en el encaje de bolillos, autora de muchos libros de encaje, ha participado con sus trabajos en concursos ganando premios. Destacar aquí que el encaje ya no está destinado a un uso práctico, sino que se trata de un adorno decorativo.

La otra artista es Barbara Saupe, formada como profesora de bolillos, ha ensanchado el campo del encaje tradicional por medio de sus diseños originales. A través de sus obras apreciamos una evolución constante en el encaje.

Sobre el pasado del encaje se ha dicho mucho. Sin embargo en la actualidad debemos tener también un encaje conforme a nuestra época. La Asociación Alemana del Encaje ha adquirido en sus estatutos el compromiso de crear nuevos caminos para el encaje. Por esta razón todos los años se convoca un concurso con temas interesantes: triángulos y círculos; máscaras, cuellos, sets, minerales y hombres, por citar algunos de los temas.

Todos nosotros deseamos que nazcan nuevos encajes actuales, para que siga viviendo el encaje en el próximo siglo.

____________

NOTAS

(1) "Encaje inmortal".

(2) Modernismo alemán.

(3) Encajes. Nuevas formas de expresión de una técnica antigua.

Traducido del alemán por Puri Collado.