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El tiempo de pasión en la provincia de Cáceres

DOMINGUEZ MORENO, José María

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 184.

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El pueblo cacereño, siempre dispuesto a llevar el cómputo del tiempo, hasta épocas muy recientes representó a la cuaresma como una vieja enlutada provista de siete piernas y sosteniendo una sardina o bacalada en la boca o con la mano. Estas imágenes, hechas con cartón o tablé, se colgaban en algunos pueblos de La Vera, cual ocurriese en TEJEDA DE TIETAR y PASARON, en las paredes traseras de las iglesias. Tras la misa de cada domingo los mozos arrancaban una de las extremidades a la susodicha figura, significando la conclusión de cada una de las semanas cuaresmales. Por Tierras de Granadilla muchos vecinos a título individual, sobre todo en las casas con miembros jóvenes, tenían en los propios patios o zaguanes a la vieja pelleja, a la agüela o a la suegra parienta, una imagen semejante a la anterior, a la que semana tras semana iban cortándole las piernas. Y es que la cuaresma en la geografía cacereña no se mide en días, sino en semanas, por lo que nada de extraño tiene que en ALCUESCAR y en otras localidades del partido de Montánchez se diga que la misma está configurada por "una manca, cinco enteras y una santa".

Oficialmente la cuaresma se da por iniciada el Miércoles de Ceniza. En TORNAVACAS, a partir de ese día, algunas mujeres por manda o promesa recorren el pueblo al oscurecer tocando la Esquila de Animas y rezando el correspondiente oracionario. Los niños acuden a besar la campanilla cuando la mujer de ánimas se detiene en bocacalles y plazuelas para descansar. A su paso los hombres se descubren y las mujeres se santiguan, al tiempo que musitan una sencilla jaculatoria:

Animas benditas,
que en el Purgatorio estáis,
por la misericordia de Dios,
alivio y descanso tengáis.

La portadora de la Esquila de Animas concluye, de cara al cementerio, su último rezo:

Los fieles difuntos,
por las ánimas benditas,
descansen en paz.

Todos los viernes de cuaresma toman un especial protagonismo en lo que a manifestaciones populares se refiere. En ALCUESCAR, desde tiempos muy remotos, ha sido imperativo el que las mujeres subieran a verter sus oraciones hasta una peña que llaman El Calvario. Se mantienen vivos los viacrucis callejeros por muchos puntos de la geografía provincial, como siguen en plena vigencia el rezo del rosario nocturno y los cantos de coplas marianas en EL TORNO, NAVACONCEJO o AHIGAL. En esta última población esta costumbre alcanza su punto álgido en la noche del Viernes de Dolores, cuando se procesiona a la Virgen de la Soledad bajo los auspicios de la Cofradía de la Virgen del Rosario, fundada en 1588, y se entonan cánticos varias veces centenarios. También CORIA hace en este día, organizada por la Cofradía de la Vera Cruz, la procesión de la Virgen Dolorosa por el casco antiguo de la ciudad y otro tanto ocurre en JARANDILLA DE LA VERA. La Virgen de los Dolores preside igualmente la procesión de los faroles de SERRADILLA, donde los niños sostienen sobre pértigas de tres o cuatro metros linternas con una vela encendida en su interior. Los vecinos de MIAJADAS se dan cita en la Ermita del Santo, no sin haber acompañado previamente a la Virgen durante un largo trayecto.

Es sin duda la Petición del Ángel, en PERALEDA DE LA MATA, uno de los actos más interesantes de cuantos se celebran en la provincia. La Cofradía del Descendimiento, cuyos miembros visten la clásica capa y portan las insignias, recorren las calles de la localidad junto a dos niños vestidos de ángeles. “¿Quién nos da un ángel” es la pregunta que durante la marcha van haciendo casa por casa. Todos los niños del pueblo serán ofrecidos para que, durante los oficios de Semana Santa, conformen la corte celestial.

El domingo anterior o Domingo de Lázaro los habitantes de MALPARTIDA DE CACERES, quienes lo conocen como Día del Calvario, salen al campo a merendar las roscas del Calvario, toda una delicia de la repostería local. Por el norte de la provincia es éste el Domingo de las tortillas, en clara alusión al alimento que, en sus múltiples variantes, se come en las giras que en tal fecha se realizan. Los vecinos de CACHORRILLA dejan para el Domingo de Ramos su romería a los Canchos de Ramiro, unos impresionantes riscales graníticos que se alzan a las márgenes del río Alagón.

La Semana Santa también deja un hueco a los aspectos culturales, aunque por lo general participen de una clara orientación sacra. A modo de ejemplo basta con citar el programa de canto y música religiosa que se desarrolla en CACERES en los días previos, los pregones que suelen tener su espacio en ALCÁNTARA, CACERES, CORIA, GUADALUPE, HERVAS, PLASENCIA o TRÜJILLO y las múltiples escenificaciones pasionales que llenan el mosaico de la provincia. Entre éstas destaca la que se protagoniza en la iglesia de San Francisco de TRUJILLO y que lleva por título "Jesús de Nazaret, Muerto y Resucitado". En la obra, que se basa en el evangelio de San Mateo y que se acompaña con música de Bach y de Haendel, participan unas 150 personas y reproduce plásticamente veinticuatro cuadros que plasmaron los grandes genios de la pintura, referidos al período que va del Domingo de Ramos al de Resurrección. No menos sorprendente es la representación que casi dos centenares de personas hacen en el atrio de Monasterio de GUADALUPE en la noche del lunes. Significativas son igualmente las escenificaciones que tienen lugar en MIAJADAS, CAMPO LUGAR, CASAS DE DON GÓMEZ, donde las tablas ocupan la iglesia el Domingo de Ramos y el Sábado de Gloria, NUÑOMORAL y TORRECILLA DE LOS ANGELES, población ésta última en la que cien actores interpretan en la calle en la tarde del Jueves Santo los momentos estelares de los postreros días de Cristo.

Las ramas de olivo y de laurel llenan de vistosidad las procesiones del Domingo de Ramos, en las que no faltan algunas palmas que, como símbolo de distinción, portan el clero y las autoridades. De entre estos desfiles procesionales brillan con luz propia los de las ciudades episcopales de CORIA y PLASENCIA, a los que asisten sus respectivos obispos. No desmerece de ninguna de las maneras la Procesión de las palmas de VALENCIA DE ALCÁNTARA, en la que desfila la imagen de Jesús en la borriquilla, ni la procesión de CACERES conocida popularmente como la de La burrina, en la que la Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza sacan a la calle desde la iglesia de San Juan la talla de Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén. En el atardecer de este día la capital cacereña es testigo de las procesiones del Santísimo Cristo del Amor, que organiza la Hermandad Penitencial de su mismo nombre, y la de la Caída de Cristo y de la Virgen de la Misericordia, bajo el patrocinio de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Estas instituciones están adscritas a las parroquias de San José y de Santiago respectivamente.

No se detienen las muestras de religiosidad popular en CACERES el Lunes Santo. Con las primeras sombras de la noche la Cofradía Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Batallas y María Santísima de los Dolores procesionan desde la concatedral los pasos del Santísimo Cristo, María Santísima de los Dolores y Cristo del Refugio. Durante el recorrido, que como la práctica totalidad de las procesiones de la capital transcurre por el casco antiguo, se escucha todo un amplio florilegio de saetas, lo que también va a ser común en el resto de los desfiles de la Semana Santa.

Vuelve el Martes Santo la Cofradía de los Ramos de CACERES, ahora con el paso del Cristo del Perdón, cuando empieza a oscurecer, y a la medianoche la Penitencial del Santo Nazareno del Amparo parte con la imagen titular desde su ermita. Este mismo día PLASENCIA revive los momentos de la pasión con la procesión de la Santa Cena y TRUJILLO hace lo propio con la de la Oración en el Huerto.

Cada Miércoles Santo los habitantes de ZARZA LA MAYOR acuden a visitar una maquetación del Huerto de los Olivos que se confecciona en la ermita de San Bartolomé a base de plantas, flores, frutas, imágenes y un camastro tendido en el suelo. Muy cerca ALCÁNTARA celebra la Procesión de la Campana. Cuando en el reloj del municipio suena la primera campanada de la medianoche sale de la iglesia de San Pedro el mayordomo del Jueves Santo sonando una esquila, en compañía de un grupo de allegados. Poco después, al repetirse la hora, parte igualmente el mayordomo del Viernes Santo, que arranca desde la parroquia, con quien van familiares y amigos. Entre ambos grupos, que caminan en la misma dirección, se abre un espacio de cincuenta metros. Más atrás camina el vecindario. Mediante este pasacalle fue costumbre recordar a los cofrades del Santo Sepulcro y del Nazareno, fusionados en una misma hermandad en 1959, la obligación de asistir a los actos religiosos de la Semana Santa. En AHIGAL a las doce de la noche se lleva a cabo la Procesión de las Esquilas. Los cofrades de la Vera Cruz, vestidos de mortaja y sonando campanillas, siempre precedidos de un negro pendón, recorren las calles por las que al día si guiente transcurrirá la marcha penitencial del clavamiento.

El Miércoles Santo asoman múltiples procesiones del Silencio. Es necesario recordar las de NAVALMORAL DE LA MATA y MALPARTIDA DE PLASENCIA, localidad ésta en la que toman protagonismo las cofradías del Santo Sepulcro y de la Flagelación del Señor. En JARAÍZ DE LA VERA el desfile procesional, al que sólo asisten hombres, saca el Cristo de la Humildad y al Cristo del Perdón. También en HERVAS esta procesión es eminentemente masculina y recorre todo el barrio judío. En TRUJILLO la Hermandad del Cristo del perdón comienza a marcar su itinerario en el convento de San Pedro, uniéndosele posteriormente la Cofradía de Jesús Nazareno con la imagen de Cristo con la Cruz a Cuestas. La Virgen de los Dolores es en TORNAVACAS trasladada hasta la Casa de la Pasión, donde se vela durante toda la noche y donde permanecerá hasta el Viernes Santo.

Un gran realce reviste la procesión que en PLASENCIA, con inicio en la catedral y bajo la tutela de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno o Cofradía del Silencio, recrea los pasos de Jesús Nazareno, la Dolorosa y el Ecce Homo. CORIA tiene esa noche la estación penitencial de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, adscrita a la iglesia de San Ignacio, que se extiende desde la medianoche hasta las tres de la madrugada del Jueves Santo. Pero la emoción más real se vive en CACERES. Decenas de miles de personas acuden a presenciar el paso del Cristo Negro, la legendaria imagen que siempre inspirara amor y temor, que a las doce de la noche asoma por el atrio de la concatedral y que procesiona la Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús.

JUEVES SANTO

El Jueves Santo, día central de la semana de Pasión, respira un gran dramatismo estético en la totalidad de los rincones de la provincia, manifestándose especialmente en las múltiples marchas penitenciales que no cesan durante la tarde ni durante la noche. En JARAÍZ DE LA VERA a la puesta del sol se procesiona la Cena del Señor desde la iglesia de Santa María, uniéndosele más tarde las imágenes pasionales de la parroquia de San Miguel. A la misma hora salen en AHIGAL los pasos del Tío del zurriago, el Nazareno, el Cristo de los Remedios y la Dolorosa. Tras la hora santa de la noche se reúne en el Corral de Concejo la cofradía de la Vera Cruz, cuyos miembros visten la mortaja que señalan sus estatutos del siglo XVI, y, acto seguido, en un absoluto silencio que sólo rompe el "regla” con la repetida cantinela de "En memoria de la Pasión de Cristo Jesús", se asciende hasta El Calvario, ya en las afueras de la población. En este lugar, alumbrados únicamente por una gran hoguera y por la luz que emana de las hachas que llevan los cofrades, se procede al clavamiento de una gran cruz de madera que ha sido transportada por los miembros de la hermandad. Allí permanece el madero enhiesto hasta la noche del Viernes Santo. Salen en MIAJADAS los pasos de la Oración en el Huerto, el Nazareno y la Piedad; en ZARZA LA MAYOR, los del Nazareno y la Dolorosa; en TORNAVACAS, los de El amarrao y el Nazareno; en TRUJILLO, los de la Oración en el Huerto, el Cristo Cautivo, el Cristo Amarrado, el Jesús Nazareno y la Soledad; en MALPARTIDA DE PLASENCIA, el de la Flagelación; en CABEZUELA, la Oración en el Huerto, la Flagelación y el Nazareno; y en VALENCIA DE ALCÁNTARA, el de Nuestro Padre Jesús Nazareno, con el que pisan la calle a las doce de la noche.

La Cofradía de la Vera Cruz y la Venerable Orden Tercera de San Francisco sacan en PLASENCIA, siempre desde el viejo convento de Santo Domingo, la Dolorosa de la Cruz, el Cristo de los Cordeles y la Caída de Jesús. En CORIA se abren en esta tarde las puertas de la catedral para permitir el franqueo del Cristo de la Vera Cruz, San Juan, la Magdalena, la Verónica, la Flagelación y la Dolorosa, pasos a los que acompañan los cofrades de la Vera Cruz. A cualquier instante esta procesión puede sorprendernos con el eco de la saeta:

Ya viene la Magdalena
con el pelito tendió,
porque no ha habió naide
que se lo haya arrecogío.

Desfilan en Hervás, al anochecer, las esculturas de la Oración en el Huerto, Jesús Amarrado a la Columna, la Primera Caída, Jesús Nazareno, la Magdalena, San Juan y la Dolorosa. Al llegar a la Corredera se produce el encuentro entre las imágenes de la Primera Caída y la Magdalena, tras lo cual ésta muestra un paño en el que aparece grabada la faz de Cristo. También la Vera Cruz de CACERES parte desde la iglesia de San Mateo con la Oración en el Huerto, el Beso de Judas, la Flagelación y la Dolorosa de la Cruz. Las saetas proliferan ante la vista de estos pasos cacereños, como reflejan éstas que distintos “cantaores" dedican a cada una de las imágenes:

Estando el Señor orando
en el huerto a su Divino Padre,
alzó los ojos al cielo,
derramó lágrimas de sangre,
afligido y sin consuelo.

¡Oh Judas, el traidor,
vendiste al Maestro!
Pues tú no tienes perdón,
que con un hipócrita beso
partiste su corazón.

Miradle por donde viene
el Divino Redentor,
amarrado a una columna
como si fuera un ladrón.

Los lirios y los claveles,
las rosas y azucenas,
son mucho menos hermosas
que la carita morena
de la Virgen Dolorosa.

En esta noche del Jueves Santo en VILLASBUENAS DE GATA se lleva hasta El Calvario la procesión de la Agonía, a la que asiste todo el pueblo en absoluto silencio. Mientras dura ésta, una de las campanas de la iglesia toca con sonido lento y acompasado. El raro privilegio de tañer tras los oficios tiene su origen en el hecho de que aquella campana tocara milagrosamente para denunciar un robo sacrilego que se cometía en la iglesia en el transcurso de esta procesión. Los habitantes de la localidad la han bautizado como la Campana del silencio.

Vuelve el pueblo de CACERES a presenciar en la calle, ya a la medianoche, el deambular de la Cofradía del Santísimo Cristo del Humilladero y María Corredentora, a cuya virgen titular le dedica la voz anónima la sencillez de una saeta:

Madre mía Redentora,
¿quién es tu hermano mayor,
que te puso tan bonita,
que relumbras más que el sol”

Es en VALVERDE DE LA VERA donde con mayor dramatismo se vive el sentido penitencial del Jueves Santo, ya que es en esta noche cuando hacen su aparición los empalaos recorriendo sus estrechas y tortuosas calles. Al oscurecer un grupo indeterminado de penitentes valverdeños, cuyo número no suele sobrepasar la docena, es vestido para el rito del que va a ser protagonista. A cada empalao preparan en su propia casa. Una senagua de seda blanca bordada o una falda blanca de mujer sujeta a la cintura, casi llegándole a los tobillos, es la prenda que cubre la parte inferior del cuerpo varonil. El tronco desnudo se enfunda con una soga de esparto que le envuelve en espiral hasta alcanzar la altura de las axilas. En la cerviz se le coloca una blanca almohadilla y sobre ésta el punto central de un timón de arado, que se extiende adosado a lo largo de los brazos puestos en cruz. Otras sogas envuelven palo y brazos, desde los dedos a los sobacos, inmovilizando en su totalidad las extremidades superiores. De las puntas del timón se cuelgan vilortas de arado encadenadas. A la parte posterior de los hombros, fijados los pomos al timón por las cuerdas que lo cubren, se disponen dos espadas que se cruzan en equis y que suben por encima de la cabeza. Unas fundas de almohadas o ricas y anchas franjas de lienzo cuelgan de los brazos a modo de sudario. Ningún calzado recubre los pies. El rostro va tapado con un velo transparente que a duras penas sirve para anular el anonimato del empalao. Sobre el velo se superpone una inofensiva corona que trata de imitar a la de los cristos de la iconografía barroca.

Cada empalao sale de la casa en que fue vestido y recorre por su cuenta las catorce estaciones de un largo viacrucis que lleva hasta la ermita del Cristo del Humilladero. En el camino se hace acompañar de uno o varios lazarillos o cirineos que visten de negro y que portan faroles para alumbrarle. Anda en silencio, calculando milimétricamente la distancia entre las paredes de las estrechas calles y arrodillándose ante cada cruz y ante la presencia de otro cualquier empalao. Después de varias horas, el penitente valverdeño vuelve a la casa de la que partiera. No faltan los cantos piadosos durante el desfile de estos "pasos vivientes":

¿Qué te importan los guijarros, las espinas,
el peso del timón y las vilortas,
la punzante caricia del esparto,
la agobiante apretura de las sogas?

Creemos que la celebración de los empalaos tiene unas claras reminiscencias anteriores a la propia muerte de Cristo. Rituales semejantes se hacían en Asia Menor en honor a Ma-Bellona, la hermana de Marte y diosa de la guerra y debieron ser traídos por los soldados de Metelo al Campo Norbano, donde encontraron una diosa lunar con características semejantes a las de aquélla. Se trataba de Lux Divina, una diosa de la fertilidad, madre o esposa de un joven dios similar a Osiris, Adonis o Atis, que muere y resucita, personificando la decadencia y el renacer de la Naturaleza. En memoria de este dios fallecido trágicamente se ejecuta toda una serie de rituales cuyo fin es la repetición del drama que restablezca el orden cósmico. Lógicamente, el dios que muere y resucita tiene su réplica en Jesucristo, que también va a heredar unos rituales, como es el de los empalaos, que caben dentro del contexto cristianizador.

La anterior costumbre de VALVERDE DE LA VERA nos trae el recuerdo de los engrillaos de ARROYO DE LA LUZ. Vestían estos penitentes camisa y chaleco, cubriéndose el rostro con un pañuelo negro femenino. Llevaban los pies sujetos con grilletes de presos, que recogían de la cárcel local. Para evitar que estos gravitasen sobre los tobillos, los ataban con una cuerda de lana que hacían subir por delante del cuerpo y, tras pasarla por el cuello, sujetaban con la mano derecha. Partían los engrillaos de la cárcel e iban a la iglesia, ascendiendo hasta el altar mayor. Seguidamente, de espaldas, salían del templo y caminaban en procesión, regresando nuevamente a la parroquia y, acto seguido, a la cárcel, donde finalizaba su paseo penitencial. Lamentablemente la costumbre arroyana desapareció hace algunas décadas.

Empalaos y engrillaos han sido las únicas manifestaciones de este tipo que resistieron a la orden prohibitiva que Carlos III emite, a instancias del obispo de Plasencia, mediante una Real Cédula fechada el 27 de febrero de 1777. Dice textualmente la parte que nos afecta: "...os mando a todos, y a cada uno en vuestro destrito y Jurisdizión, no permitan disciplinantes, empalados, ni otros espectáculos semejantes que no sirvan de edificazion, y puedan servir de yndevozión y al desorden en las Prozesiones de Semana Santa, Cruz de Maio, Rogativas, ni en otras algunas...ni consintáis prozesiones de noche, haziéndose las que fuere costumbre, y saliendo a tiempo que estén recogidas y finalizadas antes de ponerse el sol...". La práctica penitencial más afectada por el veto real fue la de los disciplinantes de las cofradías de la Vera Cruz, de gran arraigo en bastantes localidades de la provincia.

Un aspecto a destacar en el Jueves Santo es el culto a la Eucaristía, que encuentra su máxima expresión en el Monumento ante el que los fieles acuden a orar. Las cofradías del Santísimo se encargan organizando turnos, de que en ningún momento entre la tarde del Jueves y los oficios del Viernes el Monumento quede sin personas que lo velen. En AHIGAL los guardadores, que lo hacen por parejas, sostienen una pica con un cáliz grabado en su extremo que ceden a los que los relevan. Los guardadores del señor de HERRERA DE ALCÁNTARA son seis hombres que, durante la noche del Jueves Santo, velan a un Cristo tendido ante el Monumento sobre una cama de romero. Estos centinelas permanecen abrigados con capa de viejo paño pardo y llevan escopeta y espadín adornados con cintas de colores. Cada cuarto de hora han de producir un característico sonido al chocar el espadín con el caño de la escopeta.

En VILLAMESIAS los miembros de la Guardia del Cuerpo del Señor también visten capas y van armados con sables y espingardas. La capa desaparece y las cintas de colores que adornan las armas se sustituyen por otras negras cuando se monta guardia ante el Monumento, lo que hacen de dos en dos. Costumbres semejantes han pervivido entre los Alabarderos de ALISEDA y ARROYO DE LA LUZ y la de la Guardia de Cristo de GARROVILLAS DE ALCONETAR. Cuatro son los mozos que en cada turno montan vigilia en esta localidad. Todos llevan traje de luto, pañuelo de seda y rosario al cuello. Permanecen firmes en doble fila, con las manos apoyadas en la empuñadura del sable que permanece cubierta con un paño. Cuando alguno ha de dejar su puesto, besa el sable y lo coloca sobre una bandeja dispuesta sobre las gradas del presbiterio.

VIERNES SANTO

También el Viernes Santo es eminentemente procesional. Apenas pasada la medianoche el incomparable marco de GUADALUPE nos ofrece el desfile de la Hermandad del Cristo Joven. A las cinco de la madrugada sale en CACERES la más multitudinaria de sus procesiones. De la iglesia de Santiago la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia sacan sus ocho pasos: el Nazareno o Cristo de Cáceres, la Magdalena, la Caída, la Verónica, el Calvario, el Cristo de las Indulgencias, la Virgen de las Angustias y el Calvario vacío. Buena hora es ésta para escuchar un amplio florilegio de saetas, de las que entresacamos la más popular estrofa dedicada a la primera de las imágenes:

De oro son las potencias
y tu corona de espina.
Tú llevas con paciencia
sobre tu espalda divina
la cruz de la penitencia.

En la madrugada hay igualmente viacrucis en PLASENCIA, con el impresionante Cristo de las Claras y con itinerarios distintos para hombres y mujeres; en CORIA, con el Nazareno y la Dolorosa, hasta el Calvario; y en JARAÍZ DE LA VERA, desde la iglesia de Santa María a la de San Miguel. Más tarde se llevan a cabo desfiles en GUADALUPE y en AHIGAL, donde caminan con el Nazareno, el Cristo de los Remedios y la Dolorosa, produciéndose un incongruente encuentro trasvasado de la tarde del Jueves Santo. Otras dos procesiones matinales se desarrollan en CACERES: la de la Cofradía de Jesús de la Expiración, que parte desde San Mateo, y la de la Cofradía de los Estudiantes, que comienza su itinerario en Santo Domingo y llevan al Santísimo Cristo del Calvario.

La tarde y la noche del Viernes Santo se convierten en un continuo pasacalle religioso. A primeras horas también se celebra en CACERES la llamada procesión magna, que presenta un carácter eminentemente didáctico, ya que trata de informar de lo que fue el desarrollo diacrónico de la Pasión a través de ocho pasos que salen de la ermita de la Soledad: Entrada en Jerusalén, Flagelación, Santísimo Cristo de las Batallas, Cristo del Amor, Virgen de las Angustias, María Corredentora, Cristo Yacente y Virgen de la Soledad.

En ALCÁNTARA toma carta de naturaleza la procesión de la Cofradía del Santo Sepulcro en la que, junto a las túnicas, se ven numerosas mujeres luciendo la clásica mantilla.

Gran singularidad presenta la procesión del Santo Entierro en ALCUESCAR, donde ha sido costumbre el que los niños repitieran durante el trayecto una monótona cantinela: "Limosna p'al Entierro de Cristo, que si no me lo das yo te lo quito". Interesantes son estos desfiles en ZARZA LA MAYOR y CECLAVIN, en los que se dejan oir algunas populares saetas:

De las alas de un mosquito
hizo la Virgen un manto,
que como era tan bonito
lo estrenó en el Viernes Santo
en el entierro de su Hijo.

Merecen igualmente destacarse las procesiones con el Cristo Yacente que tiene auténtico protagonismo en CORIA, TORREJONCILLO, GUADALUPE, JARAÍZ DE LA VERA, MALPARTIDA DE PLASENCIA, CACERES, ALDEANUEVA DE LA VERA, conocida por la pencona, HERVAS, CILLEROS, a la que se acompaña con los cantos que llaman misereres, ALBALA y MONTANCHEZ. A la sencillez organizativa de las procesiones de las dos últimas localidades alude el sencillo dictado tópico:

En las procesiones de Albalá,
unos van delante, otros detrás;
en las procesiones de Montánchez,
unos van detrás, otros delante.

Militares, policías y guardias civiles suelen desfilar en muchos pueblos a ambos lados del Santo Sepulcro en la procesión del Entierro de Cristo. En VILLAMESIAS esta misión la cumplen los miembros de la Guardia del Cuerpo del Señor. La Virgen de los Dolores es el paso que comparte este desfile con el Cristo Yacente, a los que también suelen acompañar la imagen del Crucificado y, en menor medida, San Juan, la Magdalena y la Cruz Descalza. Por las calles de PLASENCIA tienen a bien desfilar, conducidos por la Cofradía del Descendimiento desde la iglesia de Santo Domingo, el Santísimo Crucificado, el Descendimiento, el Cristo de la Agonía y el Cristo de Leganegas.

En ROBLEDILLO DE GATA, antes de la procesión del Santo Entierro, se recrea la ceremonia del Descendimiento, por la que se procede a desclavar y bajar de la cruz a un valioso Cristo que goza de gran devoción en el pueblo. El Descendimiento se lleva a cabo en AHIGAL en el transcurso de la procesión, cuando ésta se detiene en el llano de Santa Marina. En HERRERA DE ALCÁNTARA esta actuación se realiza en el presbiterio, al tiempo que se predica el Sermón de la Pasión. Tres hombres se encargan de descenderlo y en brazos de éstos da la vuelta al templo antes de meterlo en la urna colocada en el centro. Posteriormente sale la procesión del Entierro de Cristo, durante la cual dos hombres se apuestan en las esquinas pidiendo "Limosna para el Santo Cristo" y "Limosna para la Virgen de la Soledad". Dos niños que simbolizan ángeles y dos jóvenes que representan a María Magdalena y a María de Sinoé interpretan en PERALEDA DE LA MATA papeles de la Semana Santa. Los angelitos, pedidos el Viernes de Dolores, asisten al acto del Descendimiento que, dentro de la iglesia, realiza el Hermano Mayor de la Cofradía del Desclavamiento y al traslado de la imagen a la ermita, donde quedará depositada en su nicho.

También PERALEDA DE LA MATA tiene esa noche la procesión del Silencio con la Virgen de la Soledad, al igual que sucede en otras muchas poblaciones, entre las que cabe citar a CASATEJADA, CORIA, AHIGAL, VALENCIA DE ALCÁNTARA y ZARZA LA MAYOR. En TRUJILLO, dentro del incomparable marco de la Plaza Mayor, se despide el Cristo del Perdón de la Virgen de la Soledad entre los redobles de los tambores y los suaves vaivenes que los costaleros hacen con las imágenes. Procesión de los capazos llaman en EL TORNO a este recorrido del Viernes Santo, en el que la Dolorosa es alumbrada por los capachos de aceite que arden en las esquinas.

SABADO DE GLORIA

Significativo es el acto procesional que en esta noche realiza en AHIGAL la Cofradía de la Vera Cruz, que sube hasta el Calvario para proceder al desclavamiento y posterior traída al Corral Concejo de la Cruz que allí se colocara la noche anterior.

El Sábado Santo cacereño, aunque muy escasamente, vive sus desfiles procesionales. De éstos merecen mención el de la Cofradía de la Soledad y del Santo Sepulcro de PLASENCIA y el de la del Santísimo Cristo de las Batallas y María Santísima de los Dolores de CACERES. Sale esta hermandad de la concatedral con el paso de Nuestra Señora del Buen Fin y Nazaret.

Generalizada está por todo el ámbito provincial la costumbre de encender hogueras a las puertas de las iglesias. En ellas tiene lugar el acto de la bendición del fuego, previo a la bendición del agua que se enmarca dentro de la liturgia de la Vigilia Pascual. En el medio rural cacereño suele acudirse a esta ceremonia con algún recipiente para tomar el agua recién bendecida que entrega el sacerdote. Con ella todavía rocían las viviendas, los establos e, incluso, los huertos, ya que se sigue estimando que libra de las influencias malignas, de las asechanzas del demonio, de la presencia de las alimañas y del peligro del rayo.

Tras la misa del Sábado de Gloria se puede asistir en diferentes lugares al ritual de la Quema del Judas. Aunque no faltan quienes ven en la destrucción por el fuego del apóstol traidor ecos de prácticas judeo-inquisitoriales, nuestra opinión es que semejante proceder hay que analizarlo desde un plano meramente simbólico que conlleva la aniquilación del invierno, representado en el Judas, y la resurrección de la primavera. Gran interés reviste esta Quema del Judas en CABEZUELA DEL VALLE. Es el Judas un pelele del tamaño de un hombre de estatura normal. Se confecciona a base de ropas y zapatos viejos y va relleno de escobas y petardos. La cabeza, que suele cubrirse con un sombrero, está formada con una calabaza hueca a la que se fija una barba pelirroja. De un brazo le cuelga una bolsa con las treinta monedas de la venta de Cristo y del cuello le cae una cartel en el que puede leerse el motivo de la condena, que se hace pública en una plaza de la localidad. Durante la mañana se le pasea por las calles montado en un tractor, seguido por una multitud de niños que le dedican rítmicos insultos:

Judas Iscariote,
mató a su padre,
con un garrote.

Poco después de las doce de la noche se le prende fuego al Judas, luego de haberlo colgado en medio de una calle. Las explosiones, el humo y el olor a pólvora lo inundan todo. Un rito con semejantes características, dentro del Valle del Jerte, lo encontramos en NAVACONCEJO.

La Quema del Judas goza de gran profusión en las comarcas de La Vera y del Campo Arañuelo. GARGANTA LA OLLA celebra su Fiesta del Judas a imitación de la de CABEZUELA. En JARANDILLA las penás son las encargadas de fabricar los distintos peleles, puesto que aquí hay uno por cada barrio. Llevan las entrañas repletas de cohetes y al cuello un repetitivo letrero: "Judas será quemado por traidor". La salida de la misa marca el momento de las ejecuciones. El Judas de TORREMENGA es objeto de un juicio popular, haciendo caer sobre él la culpa de todos los hechos o acontecimientos negativos que durante el año ocurrieron en el pueblo. Lógicamente el muñeco, encarnación del mal, es condenado a la hoguera. La sentencia se cumple a la medianoche, tras la Misa de Gloria. Con posterioridad los mozos, que han aguantado impasibles el traqueteo de los petardos que el Judas lleva en su interior, organizan la Ronda de Pascua. En TALAYUELA es una cofradía de treinta y tres miembros la encargada de realizar el Judas, así como del juicio, encarcelamiento, paseo y ejecución. El pelele perece víctima de las llamas, colgado de una cuerda en medio de la carretera el Domingo de Resurrección.

Fuera de las mencionadas áreas nos topamos con el ritual de la Quema del Judas en MONTEHERMOSO y en CASTAÑAR DE IBOR. En este último lugar se da cuenta del pelele al concluir la procesión del Encuentro, nunca antes de las siete de la mañana. El vecindario festeja la quema con churros, chocolate, perrunillas, aguardiente y migas.

Si la muerte del Judas conlleva el simbolismo de la muerte del invierno, podemos rastrear ahora otras manifestaciones festivas que aluden al renacer de la Naturaleza. Claros ejemplos de ello son las enramadas. Así en CACHORRILLA los mozos adornan en la noche del Sábado de Gloria las puertas y ventanas de las jóvenes en "edad de merecer" con helechos, montando guardia ante las viviendas en evitación de que otros posibles pretendientes hagan desaparecer los adornos vegetales. Levantar el arco de los quintos es práctica habitual en ALMARAZ. Por su parte los quintos de SERREJON enraman de espinos, escobas y romeros las cruces del Calvario, al tiempo que colocan trenzas de forraje en las ventanas de las novias y en las calles por las que transcurrirá la procesión del Encuentro. Esta se hace al amanecer. Las mozas llevan a la Virgen y los mozos al Cristo Resucitado, y al avistarse ambas imágenes en el Calvario se prodigan las salvas de escopetas y los estallidos de cohetes y se entonan estas coplas de singular belleza:

Una mañana de Pascuas,
antes de salir el sol,
salió la Virgen María
en busca del Redentor.
A tu presencia me acerco,
Sagrada Virgen María;
si me dais vuestra licencia
os acompañaré este día.
Coged, mancebo, al Niño;
llevadle por la Estación
donde sufrió tantas penas
en su Sagrada Pasión.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Los cantos de rondas adquieren gran relevancia en la madrugada del Domingo de Resurrección en los más diversos puntos de la geografía provincial. Interesante, tanto por su letra como por su melodía, es el pasacalle que se canta en NAVACONCEJO. Principia el mismo con la solicitud de permiso al cura del pueblo para desgranar las coplas de rondas y aquellas otras que acompañarán la procesión del Encuentro:

Al señor cura del pueblo
le pedimos un favor,
para cantar unas coplas
a la gran Resurrección.
Al señor cura del pueblo
venimos a darle un vito,
porque nos ha predicado
la muerte y Pasión de Cristo.
Levántate, mayordomo,
si te quieres levantar,
que el que murió en el madero
ha vuelto a resucitar.
Esta calle es un jardín,
toda llena de rosales,
porque en ella está la Iglesia,
y dentro. Cristo y su Madre.
Levántate, sacristán,
a poner la Iglesia maja,
que ha resucitado Cristo
a las tres de la mañana.
Levantaos, vecinitas,
esas del barrio de la Iglesia,
que ha resucitado Cristo
y María está contenta.
Levantaos, vecinitas,
esas del barrio de Abajo;
venimos cortando flores
desde la Iglesia al Calvario
Levantaos, vecinitas;
bajad a correr la calle,
que vendrá la procesión,
y en ella. Cristo y su Madre.
Un ángel alzó la losa
y la ascensión subió al cielo,
y los guardias, aterrados,
se cayeron al suelo.

A las ya citadas Rondas de Pascua de TORREMENGA y NAVACONCEJO hay que añadir las Alboras de Pascua de CABRERO, REBOLLAR VALDASTILLAS y PIORNAL y los Pasacalles de los Auroros que, previo al Rosario de la Aurora, recorren las calles invitando a los vecinos a esta celebración de exaltación mariana, como sigue vigente en SANTIBAÑEZ EL BAJO y AHIGAL. A la localidad ahigaleña corresponden estas coplas:

Al Rosario de la Aurora tocan,
dices que llueve y no quieres ir;
a jugar a los naipes te pones.
¡Cuatro mil demonios te siguen a ti!
Cristianos venid,
devotos llegad,
no se pierda lo que tanto vale
por la perecita
de no madrugar.
El rosario de por la mañana
es una cadena de mucho valor,
que por ella se sube a los cielos
a ver a María que es Madre de Dios.
Un devoto por ir al rosario
por una ventana se quiso arrojar,
y le dijo la Virgen María:
¡Detente, devoto, por la puerta sal!
El demonio sentado a su silla
se quema y se abrasa porque oye decir
que ha nacido el Hijo de Dios,
Hijo de María, nieto de Joaquín.
De los cielos bajó una paloma
y a Santo Domingo se vino a posar,
y advirtió que en el pico traía
las cincuenta rosas del santo rosal.
Es María depósito firme,
Arca misteriosa del gran Salomón,
donde todas las almas piadosas
vienen fervorosas a hacer oración.

Principian las procesiones del Encuentro en CECLAVIN, donde a las 24 horas del Sábado de Gloria los jóvenes sacan al Cristo Resucitado por la puerta derecha de la iglesia y las mozas a la Virgen por la izquierda. Tras recorrer calles distintas, se produce el encuentro de las imágenes entre tañidos de campanas, mientras que los que portan al Resucitado saltan y lo mueven en continuos vaivenes. Cuando el sacerdote inciensa los pasos los cazadores disparan salvas desde ventanas y balcones.

Domingo de los tiros llaman en ZARZA LA MAYOR al Domingo de Resurrección. Cientos de escopetas escupen pólvora y salvado cuando se avistan el Resucitado y la Virgen del Castillo y, entre aplausos, los portadores hacen tres solemnes reverencias. También es abundante la presencia de escopeteros en HERRERA DE ALCÁNTARA. Tiene aquí lugar el encuentro junto a una gran arcada floral que se confecciona en la plaza. Quienes llevan las imágenes, al aproximarse, ejecutan un juego de pasos adelante y atrás después de cada una de las cinco reverencias que la tradición obliga efectuar.

En DELEITOSA los estandartes de la cofradía encabezan ambas procesiones. Al enfrentarse las imágenes, las enseñas se inclinan poniéndose a ras del suelo y los mayordomos se arrodillan tres veces, siguiendo la indicación de los versos que en esos instantes canta el coro de mujeres:

Tres veces se arrodillaron
cuando se vieron los dos:
el Hijo besó a su Madre,
la Madre al Hijo besó.

Posteriormente los estandartes se tocan entre sí, hay abrazo de los mayordomos y el cura, antes de inciensar las imágenes, quita el manto negro a la Virgen para que se descubra el de gala que lleva debajo:

Venga usted, padre amoroso,
a quitarle el manto negro,
que se ha encontrado a su Hijo
a vista de todo el pueblo.

Apenas varía el ritual y menos aún las coplas en la localidad de ROMANGORDO, donde la procesión del Encuentro se desarrolla instantes previos a la misa de media mañana. Las reverencias, los choques de las andas y un cúmulo de canciones que responden a una idéntica estructura son características comunes a la práctica totalidad de los desfiles del Domingo de Pascua, entre los que destacamos los de CASAR DE PALOMERO, SANTA CRUZ DE PANIAGUA, PIORNAL, TORNAVACAS, CORIA, HERVAS y TALAYUELA. En el último pueblo los pasos del Resucitado y de la Virgen se encuentran ante un floral arco de triunfo. A la procesión de PERALEDA DE LA MATA asisten ángeles y lloronas, siendo dos mozas enlutadas las que se encargan de desprender del cuerpo de la Virgen el manto negro que la cubre. CACERES mantiene la procesión más concurrida de cuantas se celebran este domingo en la provincia. Su organización está en manos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro. El encuentro se realiza, a mediodía, en la Plaza Mayor, a donde acceden el Cristo Resucitado, que entra por la Gran Vía, y la Virgen, que llega atravesando el Arco de la Estrella.

Tal y como se nos presentan las procesiones del Encuentro, todo parece responder a una simplificación escenográfica de lo que antaño debió ser una popular dramatización de los instantes que van desde el anuncio a la Virgen de la resurrección de Cristo hasta el momento en que ambos se avistan. En la actual puesta en escena se añaden algunos elementos simbólicos, cuales son los pendones blanco y negro que en distintas poblaciones acompañan las procesiones, en una clara alusión al bien y al mal, a la muerte y a la resurrección.

La procesión del Encuentro de AHIGAL nos marca los pasos de la aludida escenificación. La Virgen del Rosario, cubierta completamente de negro, recibe un saludo en forma de alborada a la puerta de la iglesia:

Buenos días tengáis. Madre,
Madre de la Soledad.
¿Vais a ver a vuestro Hijo?
Ha resucitado ya.

Hombres y mujeres toman caminos distintos. Portan los primeros al Cristo Resucitado y abre la marcha el abanderado con el pendón blanco. Las mujeres llevan a la Virgen y la banderola negra:

Mozos, coged la bandera,
el estandarte y la cruz;
las mujeres con María,
y los hombres, con Jesús.

En el llano de San Blas se divisan las imágenes y las coplas comienzan a marcar el comportamiento de quienes son testigos del divino encuentro:

Ved, allí viene Jesús;
y ved, aquí va su Madre;
hágase la gente un corro,
que llegan a saludarse.
Va haciendo la reverencia
hasta tres veces seguidas.
La tristeza que ella lleva
se convierte en alegría.

El tono tristón que hasta ese instante ha acompañado a las canciones se torna, como requiere la secuencia en el oportuno allegretto

Quítale ese manto a María
quítale ese velo negro,
porque es mucha la alegría
que va a cantarse en el cielo.
Quítale ese manto a María,
quítale ese manto pesado,
porque es mucha la alegría
de Cristo Resucitado.

Ante un zajumerio de tomillo quitan a la Virgen el manto negro que ocultaba el manto de alegría, de color plateado. En este preciso instante los abanderados participan en una frenética lucha con sus pendones. El negro, siempre perdedor, emprende la huida por una calle opuesta a la que ahora tomará la procesión, Virgen y Cristo unidos, hacia la iglesia, precedida por el ondulante movimiento de la enseña blanca.

En TORRECILLAS DE LA TIESA, donde no falta la Alborada de Resurrección, asistimos a otro enfrentamiento ritual durante la procesión del Encuentro. A la conclusión de las consabidas genuflexiones en la plaza, dos grandes cruces de madera son chocadas estrepitosamente entre sí hasta romperse en astillas. Ello da paso al revestimiento de la Virgen con la indumentaria blanca, reanudándose la procesión entre el eco de unas últimas estrofas:

¡Qué contenta va María
con su Hijo por delante!
Lleva el manto de alegría
y el rosario de diamante.

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