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TERESA MATARREDONA AZNAR, FOLKLORISTA

PICO PASCUAL, Miguel Ángel

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 185.

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El objetivo primordial del presente trabajo es rendir un pequeño homenaje a una persona verdaderamente entrañable, profundamente enamorada de la canción tradicional, que ha realizado una labor ejemplar en el terreno de la recopilación y divulgación de canciones y bailes en la comarca de L'Alcoiá (Alicante), pero cuyos trabajos, al permanecer inéditos, son desconocidos por todos los interesados en este campo. Su extremada humildad le ha llevado a lo largo de toda su vida a no preocuparse por la edición de sus obras, y a pasar completamente desapercibida.

Teresa Matarredona nació en Alcoy el 1 de noviembre de 1904. Los primeros contactos con la música los tuvo en su propia casa, donde se respiraba afición por este noble arte, estudiando solfeo con su abuelo Eduardo Matarredona Pastor, violonchelista, y piano con su madre. Posteriormente, en su ciudad natal, perfeccionó los estudios de este instrumento con los pianistas Rafael Casasempere Molió (1873-1942) y con su hermano Gregorio Casasempere Molió (1875—1948), finalizando con éste último la carrera y los estudios de armonía hasta el tercer curso. Ante la inminente muerte de su padre, quien durante su vida no vio con muy buenos ojos que continuara realizando estudios de música en el Conservatorio de Música y Declamación de Valencia, le planteó a su madre convalidar todos los estudios de música que había hecho, la cual accedió incluso a que continuara estudiando en ese centro, su verdadera ilusión en este período de su vida. En el Conservatorio de Valencia realizó el cuarto curso de armonía siendo alumna oficial del catedrático Pedro Sosa López (1887-1953), pero recibiendo a su vez, desde entonces, consejos del catedrático de composición Jacinto Ruiz Manzanares, quien al descubrir sus dotes artísticas se prestó a dirigirlas y moldearlas durante su desarrollo. Con él posteriormente estudiaría composición hasta cuarto curso, obteniendo brillantes calificaciones. Fueron años de duro trabajo que Teresa supo llevar con gran tenacidad y con su verdadera obstinación. La guerra civil, esa horrible pesadilla, truncó momentáneamente sus estudios, pues con ella vino la supresión de toda actividad académica en el centro. Una vez terminada la guerra, emprendió de nuevo con entusiasmo el estudio de la música, esta vez con Manuel Palau Boix (1893-1967), ya que su anterior profesor había muerto durante la guerra. Bajo su dirección terminó la composición y trabajó a su vez en los cursos de Folklore y de Canto Gregoriano. Una vez terminada la carrera de composición, con notable brillantez, continuó estudiando con el mencionado maestro, quien perfeccionó su educación artística, infundiendo en ella particularmente un amor por la tradición musical popular. Teresa Matarredona se convirtió muy pronto en una de sus discípulas más laboriosas y aventajadas, llegando a tener por ella un gran aprecio y estima. En una ocasión le dijo: "Vd. lo que tiene que llevar a cabo es hacer hablar a la prensa", a lo que ella contestó humildemente: "Mire, que triomfen els altres". Efectivamente, Teresa Matarredona, sin descuidar el terreno compositivo, ha preferido dedicar su vida a sus dos verdaderas pasiones: la enseñanza musical, llegando a preparar notables músicos, y el terreno folklórico, campo éste último en el que ha recopilado un número considerable de canciones y bailes populares de su tierra.

Durante la década de los años cuarenta emprendió en Alcoy su andadura pedagógica, tras obtener en 1946 el título de primera categoría de Instructores de Música, realizando una excelente labor pedagógica entre 1946 y 1950 en el Instituto de Enseñanza Media de Alcoy, donde fue profesora de música. A lo largo de toda su vida ha preparado a numerosos discípulos en las enseñanzas de piano, análisis, contrapunto y armonía, su especialidad preferida, de la que es maestra consumada. Su principal objetivo ha sido hacer de esta disciplina, considerada árida e innecesaria por gran parte del alumnado, una materia agradable. En sus clases, cuidadas al cien por cien, se ha encargado de presentarla al alumno de una manera sencilla y atractiva, y sobre todo ha intentado en todo momento "quitar el pánico a la armonía, asignatura que la mayoría se contentaban en estudiar lo preciso", según sus propias afirmaciones. De entre sus numerosos discípulos, la mayor parte de ellos alcoyanos, hay que destacar a Milagro Botella, Consuelo Colomer, pianista residente en EE.UU. y autora de varios libros de técnica e interpretación pianística ("Sobre interpretación pianística", "Sobre técnica pianística"), Juan Miguel Carbonell Gras, catedrático de solfeo en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, Juan Bravo, y quien escribe estas líneas, pianista e investigador. De todos ellos el único que se ha dedicado al campo folklórico he sido yo; en realidad, se lo debo a ella, pues, poco a poco, supo infiltrar profundamente en mí ese amor por la cultura tradicional.

Desafortunadamente como compositora son muy pocas las obras que nos deja escritas, casi todas ellas para coro a cappella, la mayor parte de las cuales han sido premiadas en diversos concursos. Teresa Matarredona está en posesión de cuatro premios, el primero de ellos lo obtuvo en 1942 y es el premio "El día de la canción", concurso celebrado en Alicante en marzo de 1942, al que presentó una bella y emotiva canción de cuna para canto y piano titulada precisamente "Cançó de brécol", en la que se evidencia su delicada musicalidad. Otro lied por el que la autora siente especial predilección es "Filla del meu cor", escrito al igual que el anterior para voz y piano.

La coyuntura de aquella época ofrecía muy pocas posibilidades a los jóvenes creadores. El régimen franquista tan pronto acabada la guerra civil recurrió a enaltecer el patriotismo nacional, impulsando, organizando y fomentando diversos concursos nacionales de coros y danzas en la Sección Femenina y en Educación y Descanso, siendo uno de los más celebres el del Día de la Canción. El objetivo, pues, de la política cultural del estado era exaltar el sentimiento de colectividad étnica, motivo de orgullo patriótico, de ahí que potenciara el folklore desde todos los puntos de vista. A. Aráiz Martínez, musicólogo zaragozano, resaltaba así este panorama en 1944: "Hacía falta restaurar y reorganizar las tradiciones populares de España como representación genuina que eran de su espíritu nacional" (1). Este autor en el mismo trabajo nos retrata notoriamente aquella situación: "Diferentes son los impulsos y las orientaciones que tienden hoy a reorganizar el folklore de España como un signo de unidad en sus múltiples aspectos. Varios organismos de la Falange, con misión propia para esta finalidad, son los que más se distinguen en tal proceso. Concursos nacionales de coros y danzas en la Sección Femenina y en Educación y Descanso; fomento de canciones y de bailes escolares que culminan en la celebración de la fiesta de la Victoria con el Día de la Canción, práctica coral y coreográfica en los componentes del frente de Juventudes, son permanente y eficaz muestra de lo que interesa la cuestión racial en el fomento educativo y de pre-formación que para la juventud española se procura" (2).

Los otros tres premios los obtuvo en los Juegos Florales de Valencia, organizados por la sociedad "Lo Rat Penat". En 1945 fue premiada "La cançó de les fogueres", una canción coral con texto valenciano y tema folklórico que alude a las fiestas de San Juan de Alicante; en 1947 fue galardonada su "Ball de Velles", sobre un tema folklórico típicamente alcoyano un tanto olvidado, y finalmente en 1961 fue premiada la "Cançó de la Festa d'Alcoi", con letra del poeta alcoyano Joan Valls Jordá, y en la que se aluden igualmente algunos motivos folklóricos de su tierra. En este último galardón recibido, que he tenido oportunidad de ver a lo largo de muchos años, reza: "Lo Rat Penat Jocs Floráis 1961. A la millor composició coral. Teresa Matarredona Aznar".

A parte de estas obras ha escrito otras de carácter religioso, entre las que destacan varios motetes y una Misa en honor a la Stma. Virgen.

Como habrán podido comprobar, donde mejor se desenvuelve esta compositora es en el terreno de las obras corales. Su obra profana hunde sus raíces en la tradición popular, presentando una fuerte inspiración folklórica, y es que Teresa Matarredona aprovecha en todo momento al escribir sus composiciones, las posibilidades que la música de su tierra le ofrece. Los motivos folklóricos son utilizados aquí y allá, adaptados en unas ocasiones, citados literalmente en otras.

Otros compositores alcoyanos de su generación y de la generación anterior que junto a ella han sentido una especial atracción por el folklore de su tierra, llegando incluso a plasmarlo en sus composiciones son, entre otros, Gonzalo Barrachina Selles (1869-1916) en sus "Ecos levantinos", suite en cuatro tiempos ("En la romería", "Cuento de niños", "En la trilla" y "Danza característica") para orquesta, aunque también transcrita por José Carbonell García para orquesta de pulso y púa (3), y en sus "'Ecos de Levante", pasodoble para banda que también presenta un buen acopio de temas folklóricos de su región, José María Navarro en su "Fantasía sobre un tema popular", escrita en 1920 para orquesta de pulso y púa (4), y el doctor Gonzalo Blanes Colomer (1882-1963) en el poema sinfónico "El fandango de Barchell, motivo sinfónico sobre una danza alcoyana", compuesto en marzo de 1928 para orquesta y transcrito por él mismo para orquesta de pulso y púa en 1962 (5). Todo el amor que sintieron estos compositores por su tierra aparece plasmado en estas obras, escritas sobre aires folklóricos populares de la comarca de l'Alcoiá. Las obras de Teresa Matarredona entran también dentro de esta corriente regionalista que se remonta a las postrimerías del siglo pasado.

No obstante Teresa Matarredona merece ser recordada por su faceta como recopiladora, pues ha dedicado especial atención al estudio del folklore musical alcoyano. Fue precisamente su profesor Manuel Palau (6) quien consiguió atraer su atención hacia este campo, especialidad en la que realizó varios trabajos dedicados particularmente a su tierra, Alcoy. Siendo M. Palau director del Instituto Valenciano de Musicología, la Diputación de Valencia becó su trabajo de campo centrado en Alcoy. En las labores de recolección de materiales de tradición oral, T. Matarredona recogió na importante cantidad de melodías y bailes, algunas de las cuales las aprovecharía para sus composiciones. Esta investigación, modélica, permanece hoy en día inédita, estando depositada en los archivos del Instituto Valenciano de Musicogía. La modestia y la bondad de Teresa Mataredona han hecho que jamás se preocupara por la publicación de este trabajo, y si por ejemplo el Ayuntamiento de Alcoy no ha tenido la gentileza de editar este estudio es, en parte, porque desconoce su existencia, motivo por el cual invito desde aquí a esa institución a que financie su rápida publicación. Solamente algunas de estas melodías aparecieron publicadas en el Cancionero Popular de la Sección Femenina, de ahí que sea urgente su edición íntegra.

Por estas mismas fechas recopiló materiales de música tradicional de su región para el Instituto Español de Musicología (7), hoy Unidad Estructural de Investigación, en cuyos archivos de sección de Etnomusicología se hallan depositadas (8).

Teresa Matarredona ha demostrado a lo largo de toda su vida un enorme interés por recuperar cultura popular en vías de desaparición, realizando una meritoria labor divulgadora, convirtiéndose en una importante asesora musical de la Sección Femenina, a pesar de que no tuvo nada le ver con el régimen anterior, pues la política ha estado y está muy lejos de su mente. El amor entrañable que siente por lo popular de su tierra, unido a su ferviente alcoyanidad, le ha llevado a dedicar plena atención a este campo. Este interés además aparece reflejado en sus composiciones, las cuales como hemos indicado son de fuerte inspiración folklórica, una de ellas está dedicada a la entrañable fiesta de moros y cristianos de Alcoy (9).

Nadie conoce tan a fondo el folklore de Alcoy y su comarca como ella, y es que, en realidad, a él ha dedicado su vida.

No quisiera terminar esta breve aportación sin hacer alusión a su personalidad como ser humano. Quienes nos hemos formado con ella hemos tenido la gran fortuna de conocer a la criatura más agradable que pueda uno imaginarse, que aparte de ser una excelente y culta pedagoga, presenta unas condiciones incomparables: bondadosa, dispuesta a hacer favores en cualquier momento y sobre todo humilde. Lo que siempre me ha llamado la atención de ella ha sido su modestia, la cual raya en lo inverosímil, y su capacidad de trabajo, T. Matarredona es una trabajadora empedernida, y no hay materia que escape a su curiosa investigación. La afición por el arte de Teresa Matarredona es admirable, no contentándose con la música, estudió pintura, llegando a realizar algunos cuadros, la mayor parte de ellos inspirados en la naturaleza.

Su extremada religiosidad, católica, ha hecho que a lo largo de su vida haya profundizado en el conocimiento y estudio del órgano, instrumento que ha dominado a la perfección. No hay parroquia alcoyana con este instrumento que sus manos no hayan acariciado.

A sus 91 años, con plenas facultades intelectuales, continúa explorando el terreno musical, estudiando y, sobre todo, tal y como me ha manifestado, aprendiendo. A su edad todavía busca la perfección, adquiriendo cada día que transcurre más y más conocimientos. Sirvan, pues, estas líneas como un pequeño homenaje a su infatigable labor, todavía por reconocer. Quienes nos hemos formado bajo tu dirección, te agradecemos el habernos guiado a la vez "per el camí i per la travessa”.

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NOTAS

(1) ARAIZ MARTÍNEZ, A.: "Lo que es y lo que puede ser la Jota", en Anales de la escuela oficial de jota aragonesa, 3, 1944.

(2) Ibidem.

(3) PICO PASCUAL, M. A.: Catálogo de los fondos manuscritos de la Orquesta Sinfónica de pulso y púa. La Armónica Alcoyana, inédito, 1985, III 288 pg. Esta obra presenta la siguiente plantilla: Bandurria 1.a A, 1.a B, 2.a A, 2.a B, 3.a A, 3.a B, Sonora 1.a, 2.a, Laúd 1.º A, 1.° B, 2.° A, 2.° B, 3.° A, 3.° B, Guitarra 1.a, 2.a, Archilaúd 1.°, 2.°, Guitarra baja 1.a, 2.a, Timbales, Triángulo y pandereta.

(4) PICO PASCUAL, M. A.: Op. cit. La plantilla instrumental de esta obra es la siguiente: Mandolina, Bandurria, Sonora, Laúd, Mandola, Guitarra, 1.a, 2.a, Guitarra baja y Archilaúd.

(5) PICO PASCUAL, M. A.: Op. cit. La plantilla instrumental que escogió el doctor Blanes para su obra es la siguiente: Bandurrín, Bandurria principal, 1.a, 2.a, 3.a, Sonora 1.a, 2.a, Laúd principal, 1.º, 2.°, 3.°, Archilaúd l.º, 2.°, Guitarra principal, 1.a, 2.a, Guitarra baja, Timbales y Caja.

(6) Conviene recordar que Manuel Palau, compositor que empleó y se inspiró en buena parte de sus obras en el folklore peninsular, especialmente el mediterráneo, sintió especial predilección por este terreno, él mismo llevó a cabo diversas misiones recolectoras de búsqueda y publicó varios libritos acerca de este tema. Su primer estudio fue Elementos folklóricos de la música valenciana, Ed. Tipografía moderna, Valencia, 1925, premiado en los Juegos Florales de "Lo Rat Penat" de 1924. Más tarde, entre 1944 y 1945 llevó a cabo un trabajo de campo para la Sección de Folklore del recién creado Instituto Español de Musicología, recopilando 60 canciones entre los pueblos de Canals (Valencia), Altea Pago y Elche (Alicante). En 1947 colaboró en la obra Del Cancionero popular de antaño, cuyo texto literario corrió a cargo de Rafael Gayano Lluch, haciéndose cargo él de las transcripciones musicales (Imprenta Domenech, Valencia, 1947), y finalmente publicó Lucentinas canciones de la Provincia de Alicante, Valencia, Instituto Valenciano de Musicología, Institución Alfóns el Magnánim, 1954. Pero lo más importante de todo es que supo crear escuela; entre sus alumnos dedicados a este campo de investigación destacan Ricardo Olmos, M.a Teresa Oller, Teresa Matarredona y Dolores Sandra, y de una generación más tardía Salvador Seguí.

(7) Sobre la labor que la sección de folklore musical del Instituto Español de Musicología realizó desde su fundación en 1943 en la recopilación de documentos sobre la música tradicional española, consúltese L. CALVO: La etnomusicología en el Instituto Español de Musicología, Anuario Musical, n.° 44, Barcelona, 1989.

(8) CRIVILLE BARGALLO, J.: La etnomusicología, sus criterios e investigaciones. Necesidad de esta disciplina en el tratamiento de toda música de tradición oral en I Congreso Nacional de Musicología, Institución Fernando el Católico, Diputación de Zaragoza. 1981, nota 24.

(9) La "Cançó de la festa d'Alcoi" fue publicada en el programa de Fiestas de moros i cristians de Alcoy de 1962.