Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

ALGUNAS MANIFESTACIONES FOLKLORICAS EN TORNO A SAN ANTONIO DE PADUA

RODRIGUEZ PASTOR, Juan

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 189.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 189 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


1.-SAN ANTONIO

Hacia 1190 nació en Lisboa Fernando Martins, conocido hoy entre nosotros como San Antonio de Padua (en Portugal, en cambio, como "santo Antonio de Lisboa"). A los veinte años Fernando ingresó en el monasterio de San Vicente de Fora, en Lisboa; y dos años más tarde se trasladó al monasterio de Santa Cruz de Coimbra, donde se ordenó sacerdote.

Tras conocer a un grupo de franciscanos, dejó su monasterio y comenzó a seguir a San Francisco de Asís, tomando el nombre de Antonio. Se embarcó hacia Marruecos, pero una grave enfermedad le obligó a renunciar a su ideal de misionero, yendo a vivir a tierras italianas, donde se reveló como un extraordinario predicador. En 1230 llegó a Padua, ciudad de la que ya no se alejó y en cuyas cercanías murió el 13 de junio de 1231, siendo canonizado al año siguiente por Gregorio IX (Gama, pp. 57-58).

Esta es la esquemática biografía de San Antonio, uno de los santos más favorecidos, sin duda, por la religiosidad popular. Es significativo el hecho, por ejemplo, de que en Extremadura haya erigidas ermitas con la advocación de este santo en las localidades de Cáceres, Badajoz, Plasencia, Almendralejo, Montehermoso, Jerez de los Caballeros, Serradilla, Torrejoncillo, Villanueva del Fresno y Zarza la Mayor (Gran Enciclopedia Extremeña: "ermita").

Otro ejemplo: en la Comunidad de Madrid se celebran fiestas en honor de este santo, el día 13 de junio, en las localidades de La Cabrera, Collado-Villalba, Daganzo de Arriba, Fuenlabrada, Fuentidueña de Tajo, Horcajuelos de la Sierra, Navacerrada, Navas del Rey, Paracuellos del Jarama, Quijorna, Rascafría y Robledo de Chavela. En esta Comunidad, como dice González Casarrubios (Madrid, p. 121), de todos los santos del mes de Junio San Antonio es sin duda el más festejado entre los madrileños (exceptuando San Juan, ya en el ciclo de verano).

Aún más: el santuario de San Antonio en Padua es uno de los lugares de peregrinación más frecuentados, con más de cuatro millones de visitantes por año. En Lisboa, la iglesia levantada en el emplazamiento de su casa natal es también un lugar de peregrinación muy frecuentado. En París existe una sola parroquia dedicada a San Antonio de Padua; pero, de ciento tres iglesias, ochenta y cuatro poseen una estatua de él. En Estambul, la iglesia de San Antonio, situada en un lugar muy frecuentado, atrae a los transeúntes, en su mayoría musulmanes... (Strappazzon, pp. 127-128).

Quizá por ello, la presencia de este santo es más que abundante en numerosas manifestaciones del folklore o cultura popular: canciones, creencias y prácticas supersticiosas, oraciones, juegos infantiles, tradiciones y costumbres, etc., ya que la piedad popular conoce menos a San Antonio "en sus virtudes heroicas de humildad, caridad y pureza que porque ayuda a encontrar las cosas perdidas, concede lo que se le pide a cambio de una limosna para sus pobres y ayuda a encontrar un buen novio" (Alvarez, p. 6).

Según Strappazzon, el número de los milagros atribuidos a San Antonio plantea un problema particular. Las biografías más antiguas (la Assidua, de autor anónimo, 1232; el Oficio y la Vita secunda, compuestos por Julián de Spira, 1235), se muestran sobrias a propósito de los milagros realizados por San Antonio en su vida. En cambio las otras (Diálogo sobre las gestas del bienaventurado Antonio, anónimo, 1245-1246; Libro de los milagros, de Arnaldo de Serrano, entre 1369 y 1374), más tardías, abundan en relatos maravillosos, donde resulta difícil saber lo que pertenece realmente a San Antonio y lo que se ha tomado de otros santos (pp. 9-10).

Algunos hechos milagrosos, ciertos o no, se mantienen aún vivos en la mente del pueblo, debido a que la tradición oral los ha conservado en forma de canciones y romances. Tal es el caso de los dos milagros que paso a comentar.

El primer caso es un romance de ciego titulado "Rita", que narra el intento de una madre por vender la honra de su hija. Disponemos de una versión incompleta (falta el final) recogida por nosotros en Valdecaballeros (Badajoz). En otra versión que recogió Bonifacio Gil en Extremadura (1956, II, p. 59), Rita termina matando, con unas tijeras, al caballero que intentaba deshonrarla. En cambio, en una tercera versión procedente de Don Benito (Cancionero...s. p. ) el final es totalmente diferente: el tal caballero no es otro que San Antonio. He aquí algunos fragmentos de esta última versión:

RITA
(También se conoce por el milagro de San Antonio)

Sois San Antonio bendito
amparo de aquel devoto,
de aquel que llamáis contrito,
venid y ampararme pronto.
Veréis el milagro
que con una obró,
que quisó su madre
venderle su honor.
En Cádiz había una mujer
viuda y con una hija,
joven de buen parecer,
quince años tenía Rita.
Devota del santo
era aquella joven...
La madre cerró la puerta,
solos quedaron los dos,
el caballero se sienta:
yo no mancho vuestro honor,
decidme qué santo
es tu devoción.
Sólo San Antonio,
que es mi confesor...
Decidme quien sois,
si venís del cielo.
Yo soy San Antonio,
dijo el caballero...

El segundo caso que quiero traer a colación es el popular milagro de "Los pajaritos" (Gil, I, p. 30; Echevarría, p. 410; P. García de Diego, p. 499, etc.).

San Antonio bendito
suplicarle a Dios inmenso
que, por su divina gracia,
alumbre mi entendimiento,
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el güerto obrastes
de edad de ocho años...
(Valdecaballeros)

Tan popular es esta canción que en Ahigal (Cáceres) la cantan incluso en las bodas. Efectivamente, tras la ceremonia, los invitados aguardan la salida del cura y cuando éste hace acto de presencia el cortejo marcha hacia la "Casa Concejo". Camina en cabeza el tamborilero, que entona "Los pajaritos de San Antonio". La gente acompaña el romance, intercalando a cada instante una serie de gritos, denominados "galluh" o "jijéuh" (Paniagua, pp. 51-56).

Pero, sin duda, las canciones u oraciones más conocidas en relación con este santo son las dos siguientes:

RESPONSORIO A SAN ANTONIO DE PADUA

Si buscas milagros, mira
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
El peligro se retira,
los pobres van remediados,
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.
El mar sosiega...
Gloria al Padre,
gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
El mar sosiega...
Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio divino y santo
para que dignos así
de sus promesas seamos. Amén.

(Corredor, pp. 15-16)

Este responso litúrgico tradicional procede del Oficio rítmico compuesto por Julián de Spira, Hermano menor del poeta, y músico, hacia 1235 (Strappazzon, p. 134).

GOZOS DEL GLORIOSO PADRE SAN ANTONIO DEPADUA

Pues vuestros santos favores
dan de quién sois testimonio,
humilde y glorioso Antonio
ruega por los pecadores.
Vuestra palabra divina
forzó a los peces del mar
que saliesen a escuchar
vuestro sermón y doctrina;
y pues fue tan peregrina
que extirpó diez mil errores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores.
Vos sois de la tempestad
el amparo milagroso,
del incendio riguroso,
agua de la caridad,
puerto de seguridad
del mar y de sus rigores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores.
Sanáis mudos y tullidos,
paralíticos, leprosos,
endemoniados furiosos,
restituís los sentidos,
volvéis los bienes perdidos
y curáis todos los dolores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores.
Sanáis de gota coral,
ciegos, contrahechos, llagados,
consoláis desconsolados,
y curáis de cualquier mal,
cual médico celestial
a quien hace Dios favores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
De tres días ahogados
resucitaste diez niños,
y dos, cual bellos armiños,
de sucesos desastrados,
porque sus padres amados
lloraban por sus amores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
De una que no creía
que la perdonase Dios,
tomasteis vos sobre vos
la pena que merecía;
y al tomarla el mismo día
la hizo Dios mil favores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
Vos libráis a cualquier reo
de sus grillos y cadenas
y el que os clama se enajena
del pecado sucio y feo;
y pues sois divino Orfeo
de Jesús, Flor de las flores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
A la que con santo celo
y fervorosa oración,
el fruto de bendición
os pide por su consuelo,
vos se lo alcanzáis del cielo,
y aún otras cosas mayores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
Sois de Jesús tan amado
que a solas con él jugáis
haciéndoos porque le amáis
su profeta regalado,
su celador estimado
y luz de sus confesores,
humilde y glorioso Antonio,
ruega por los pecadores,
y pues aquestos favores
dan de quién sois testimonio,
humilde y glorioso Antonio,
rogad por los pecadores.

(Novena diaria del glorioso San Antonio de Padua, pp. 28-31).

11.-AN ANTONIO, OBRADOR DE MILAGROS

De las dos oraciones anteriores, el Responsorio y los Gozos, se desprende el poder tan grande que la tradición popular atribuye a San Antonio como remediador de todo tipo de calamidades y miserias. San Antonio es llamado el Taumaturgo, es decir, el obrador de milagros, porque "parece que Dios se complace en obrar maravillas por su medio, no sólo en el orden de la naturaleza sino también en el de la gracia" (Corredor, p. 137).

Según una encuesta realizada entre los peregrinos de Padua, se va a San Antonio como a un amigo para pedirle toda suerte de favores (36%), salud espiritual (23%), salud y protección contra accidentes y enfermedades (20%), ayuda en las dificultades (15%), seguirle como modelo de fe y de vida cristiana (7%), encontrar objetos perdidos (5%), éxito del noviazgo y el matrimonio (4%), etc. (Strappazzon, pp.133-134).

En Portugal, recoge Leite de Vasconcellos la costumbre de que, en la víspera de ciertas fiestas importantes, se leían por las calles unos versos llamados "famas", especies de loas o alabanzas al santo. Era una especie de función (además de la lectura había música y fuegos de artificio) para "convidar a povo pra o dia festivo e enaltecer as excelencias do santo homenageado" (p. 682).

Entre las "famas" que recoge Leite de VasconceIlos hay una dedicada a "Santo António", localizada en Aguas Belas. Está formada por 128 versos y, entre las alabanzas que se hacen del santo, transcribimos las siguientes (pp. 685-686):

Tal foi seu merecimento
pra con Deus Omnipotente,
que milagres mil obrou
militando entre a gente...
Quando evocado é seu nome,
e é justo o que se pede,
seja velho, seja moço,
tudo atende, tudo cede...
A sua voz o mar se abranda,
recupera-se o perdido,
e da pálida indigência
ninguém é jamais ferido...

En Galicia señala Vicente Risco (p. 376) que "das oraciós prós santos, a maís popular é o «responso de San Antonio». Ademáis do corrente: «Si buscas milagros, mira...», hai outro de tipo moi popular, do que temos unha versión procedente de Rodeiro"

En Portugal naciste,
en Portugal aprendiste,
nuestros padres iban orar,
vosotros íbais al berbiario,
perdiste el hijo de Dios,
lo halló tres veces por vós
y llamó: Antonio, Antonio,
en la tercera vez oíste
vós le pediste
que perdido fuese hallado
el lumbre fuese apagado,
y el ganado fuese encontrado
para que seamos dignos de tus promesas.
Amén.

Francisco Rodríguez Marín, en su obra Cantos populares españoles, recoge, entre otras, estas dos oraciones (nº 994 y 1002) al santo:

San Antonio,
bendito tú eres;
bendito es el fruto
que en tus brazos tienes.
Te lo pedimos,
te lo rogamos,
que no nos dejes
morir en pecado.

San Antonio,
bendito eres,
por el Niño que en los brazos tienes.
San Antonio ¿dónde nacistes? (sic)
En Portugal te criastes.
Por el hábito que gastastes,
por e cordón que ceñistes,
por la palma singulá,
ampararme, santo mío,
en esta necesidá.

En la zona meridional de la Península, señala José Nogales, que "podría formarse un libro con las extrañas oraciones a San Antonio. Citaré la más corriente y decisiva, que se ha de decir a media noche, y es como sigue:

Antonio, Antonio de Padua,
que en Portugal naciste,
en Lisboa te criaste,
donde predicó nuestro Señor Jesucristo predicaste;
estando predicando, una voz del cielo oíste:
“Antonio, que a tu padre lo van a ahorcar”.
Del púlpito te elevaste,
el santo breviario perdiste,
otra voz del cielo oíste:
“Antonio, vuélvete atrás
y el santo breviario encontrarás”.
Tres dones el Señor te dio:
encontrar lo perdido,
acercar lo lejano
y librar al preso.
Por este mérito,
santo mío, te suplico
me concedas lo que te pido.
Señas te pido,
señas me darás:
puertas abrir y cerrar,
niños llorar,
gallos cantar,
perros ladrar,
hombres con candela para arriba y para abajo pasar.
Estas señas son garantías de la concesión.
(pp.145-167).

Otras diversas peticiones al santo paduano encontramos en las siguientes oraciones (1):

San Antonio bendito,
tres cosas te pido:
salud, suerte
y buen marido.
(Don Benito)

¡San Antonio bendito!
Tres cosas te pido:
salvación y dinero
y un buen marido.
-Ya te lo he dado
jugador de las cartas
y enamorado.
(Romero y Espinosa, 1984, p. 84)

San Antonio bendito de Padua,
que en Padua nacistes,
en Portugal te criastes,
con los libros que estudiastes,
con tu cinturón ceñido,
concédeme lo que te pido.
(Cáceres)

Sois, San Antonio bendito,
amparo de aquel devoto
de aquél que llamáis contrito,
venid y amparadme pronto.
(Don Benito)

San Antonio bendito,
bendito eres, bendito seas,
bendito el Niño
que en brazos llevas,
bendito el hábito,
bendito el cordón;
dime sí o no
lo que te pregunto yo.

Se pregunta lo que cada uno quiera (Cumbres Mayores, Huelva).

Antonio, Antonio
Qu’en Padua nacihteh,
en Salamanca aprendihteh
letrah para predicar.
Ehtándolah pedricando
bino tu santo Albar
y te dijo:
Antonio, Antonio,
buélbete atráh,
Con tu ermano encontraráh,
treh cosah l'encargaráh,
olbidado, recordado,
guárdam' ehte ganado
qu’ehtá fuera de majá
entre bichoh yanimaleh
y de todo lo demáh.

Para guardar el ganado, se reza esta oración de San Antonio (Valdecaballeros).

También la siguiente oración de San Antonio, procedente de Maragatería, parece dirigida a buscar la protección del ganado, aunque se utiliza para encontrar las cosas perdidas:

San Antonio de Padua,
que en Padua naciste,
el breviario perdiste,
el Hijo de Dios te lo halló,
tres veces por ti llamó:
Antonio, Antonio, Antonio,
guardad mi ganado,
que anda por el monte
descabilado,
de lobos y lobas,
osos y osas,
raposos y raposas,
que todos los bienes
que por el mundo anden,
anden, anden,
padrenuestro y Ave María.
(Botas, pp. 90-99)

En las Hurdes, señala Félix Barroso (1982),
que para rezar el responso hay que recogerse profundamente, alejarse de todo ruido y concentrarse, "como si se quisiera dotar a la mente del orante de una fuerza paranormal, capaz de actuar sobre el instinto del lobo, o de la persona o animal perdidos" (p. 89). De las cuatro versiones que recoge Barroso en las Hurdes, transcribimos la que procede de ladrillar:

Nuestro Señol iba pol el caminu
y con Antoniu se encontró.
-Tú, Antoniu, ¿andi vas?
-Yo con vusotrus, Señol.
-Tú conmigo no vendrás;
tú en la tierra te quedarás.
Si argu se perdieri,
tú lo recogerás.
En la majá
El lobu no entrará.
Antoniu divinu y santu
guardalmi bien el ganadu,
que a vos lo tengu confiadu.
En la honra de la Virgin María
recemus tres padrenuestrus y tres avimarías.

A principios de siglo, recogió Publio Hurtado que en Nuñomoral (Cáceres) "se afirma que cuando un lobo se lanza sobre una cabra, con que el pastor rece la oración de San Antonio basta para que la suelte y resulte sana. Pero, como dicen en Barcarrota (Badajoz), es preciso que al rezar la oración no se equivoque el devoto, pues de trabucársele la lengua ¡adiós eficacia bienhechora!" (p. 109).

Estos ejemplos anteriores son prueba evidente de los poderes que los devotos atribuyen a San Antonio de Padua: aplacar el mar, recobrar los objetos perdidos, apagar el fuego, salvar las almas, amparar todo tipo de necesidades, acercar lo lejano, librar al preso, salud, suerte, buen marido, recordar lo olvidado, guardar el ganado y, en general, cualquier cosa que se le pida, pues por algo San Antonio es "refugio universal para todas las necesidades" (Corredor, p. 147).

Pero, en esta ocasión queremos centrarnos, especialmente, en dos de las peticiones que de forma más reiterada se hacen al santo. Nos referimos, claro está, a la solicitud de ayuda para encontrar novio y para encontrar las cosas perdidas. Y es que ya en el Calendario popular para 1885 señalaba Luis Romero y Espinosa con referencia a este santo: "S. Antonio de Padua, abogado de los enamorados y de las cosas perdidas" (p. 83).

111.-EL SANTO y LOS NOVIAZGOS

Una de las facetas que la piedad popular atribuye de modo sistemático a San Antonio es que ayuda a encontrar un buen novio. Es este un problema cuyo remedio lógicamente no se explicita en el Responsorio ni en los Gozos del santo.

Dos razones se nos ocurren para tratar de explicar esta curiosa atribución; por un lado, la citada consideración del santo como "refugio universal para todas las necesidades". Así se señala en los Gozos:

A la que con santo celo
y fervorosa oración,
el fruto de bendición
os pide por su consuelo
vos se lo alcanzáis del cielo,
y aún otras cosas mayores...

Y, por otro lado, la confusión que el pueblo sufre con estas oraciones ("De una que no creía...", "A la que con santo celo..."), que se refieren al alma, pero que el pueblo llano cree referidas a "una" mujer. Así, lógicamente es entre las mujeres donde la devoción a este santo alcanza su máxima popularidad. En Fregenal de la Sierra (Badajoz) llegan a nombrarle:

San Antonio bendito,
patrón de las mujeres.

En Portugal San Antonio es denominado "o santo casamenteiro" y se le cantan canciones como esta:

Eu pedi a Santo António
un rapazinho solteiro,
mas que nao fosse demónio
et que tivesse bom dinheiro.
(Strappazzon, p. 133)

Además, como señalan González Casarrubios y Sánchez Moreno el problema de conseguir novio parece centrarse exclusivamente en la mujer, porque no hay ninguna costumbre que demuestre que los hombres tengan alguna preocupación al respecto (Toledo, p. 91).

Para tal fin, encontrar un buen novio, todavía son muy comunes las ofrendas, las ofertas, los sacrificios, los rezos, las novenas, las velas y otras prácticas más o menos religiosas que realizan las jóvenes.

En Extremadura lo señaló ya a principios de siglo Publio Hurtado: "Otro de los santos objeto de una devoción supersticiosa es San Antonio. ¡Todas las niñas casaderas son idólatras del divino paduano!" (p. 109). y lo corrobora en nuestros días la Federación Extremeña de Grupos Folklóricos señalando que San Antonio de Padua es un "aviaol d'amoríus" en toda la provincia, acentuándose su abogacía en los pueblos limítrofes con Portugal (pp. 367-375).

Obviamente, también el folklore recoge con toda claridad, y con abundantes muestras, esta faceta del santo:

San Antonio portugués,
devoto de lo perdido,
mi amante se perdió anoche,
buscármelo, santo mío.
(Romero y Espinosa, 1984, p. 83)

San Antonio portugués
patrono de lo perdido;
mi novio se perdió anoche,
buscámelo, santo mío.
(Díaz Cassou, p. 55)

Pon blancas azucenas
a San Antonio
si quieres que a los quince
te salga novio.

Así decían las viejas de El Romeral en 1902 (González C. y Sánchez M., Toledo, p. 91).

Dice la Tarara que no tiene novio,
debajo la cama tiene un San Antonio.
La Tarara sí...
Canción "La Tarara" (Morales y otros, p. 131)

¿Qué tienes con San Antonio
que tanto te acuerdas de él?
San Antonio está en el cielo...
¡Quién estuviera con él!

A tus pies me arrodillo
hecho una ese,
que me caso contigo
aunque me pese.
Jota de San Antonio, recogida en Santa Amalia (Badajoz) por Antonio Guisado (1995, pp. 38-39).

San Antonio bendito
dam'un marido
que no fume tabaco
ni beba bino,
ni bay'a la taberna
con suh amigoh.
Canción infantil: "Al pasar el arroyo" (Valdecaballeros).

San Antonio bendito
búscame un novio, (bis)
que venga derechito
pa el matrimonio.
(Don Benito)

Por San Antonio bendito,
patrón de las solteras,
haz que esta noche me sueñe
con el chico que me quiera.
(Fuentes de León)

Por San Antonio bendito,
patrón de las mujeres,
que esta noche me sueñe
con el chico que me quiere.

Esta oración se repite tantas noches como años se tenga (Fregenal de la Sierra).

San Antonio bendito,
échame un maridito.
(Valdetorres)

No faltan ocasiones en que, además de los rezos y peticiones, para conseguir que el santo se decida a encontrarles el novio, las devotas pasan a la acción. He aquí brevemente algunas de estas acciones:

-Tirarle al santo del cordón de su hábito (Cumbres Mayores, Huelva).

-Besarle el pie (Cumbres Mayores).

-Enseñarle la tiranta del sujetador a San Antonio (Fregenal de la Sierra).

-Enseñarle la pierna (Fregenal de la Sierra).

-En Ceuta, las chicas que quieren encontrar novio se acercan a la ermita de San Antonio, en el monte Hacho, y pasan el trasero tres veces, cuidando que nadie las vea, sobre unas losetas en forma de cruz que hay en el suelo, delante del altar.

Lo que no deja de ser curioso es que, según una encuesta que realizamos en 1985, en el I. B. "Siete Colinas" de Ceuta, entre un centenar de alumnas de 2º y 3º de BUP, cuyas edades oscilaban entre los quince y dieciséis años, casi la mitad de ellas reconocía haber arrastrado el trasero sobre las losetas de la citada ermita de San Antonio.

-En 1883, señalaba Guichot y Sierra que "para que salgan novios a una mujer, ésta encenderá dos luces a San Antonio o meterá una imagen del mismo santo en un pozo, amarrada por el puescuezo con una soga. Copla:

Fuistes la que metistes
a San Antonio en el pozo,
y lo jartastes de agua
pa que te saliera un novio.

Y en una nota añadía este mismo autor: "Este santo es popularísimo. Cierta parte del pueblo lo considera tan milagroso que sería necesario creerlo si no observáramos que sirve de «comodín» para porción de prácticas supersticiosas, actos de brujería y hechicería, para ser el abogado de la gente «non sancta» y para otras cosas más" (superstición nº 233).

-En Murcia, en 1893, recogió Díaz Cassou una copla semejante:

Fuiste tú la que metiste
a San Antonio en el pozo
y lo ahogastes en el agua
pa que te saliera un novio.

"Alude a uno de los dos medios de que se valen las solteras para encargar al santo que les busque novio: se empieza por encender las luces, y, si anda remiso, se le ata a la soga del pzoo y se le chapuza dentro" (pp. 55-56).

-La copla la recogieron en Extremadura Luis Romero y Espinosa y Publio Hurtado. El primero la recoge como una interrogación (1984, p. 84), indicando que "para que salgan novios a una mujer ésta encenderá dos luces a San Antonio o meterá una imagen del mismo santo en un pozo, amarrado con una soga" (p. 86).

El segundo autor, en 1902, señala que "en algunos pueblos del partido de Llerena, a imitación de lo que hacen en Andalucía (y hasta en Méjico), si la jaculatoria de rúbrica no basta, sumergen al santo en los pozos a los indicados fines; como lo dice el cantar:

Tú fuiste la que metiste
a San Antonio en el pozo,
y le distes zambuyías
pa que te saliera novio.

¡Cuidado si el procedimiento hidroterápico está generalizado hace tiempo en nuestro país! (p. 109).

-En el condado de Niebla (Huelva), en 1907, recogió José Nogales: "En cierto pueblo del Condado existe una imagen de San Antonio pintada en azulejos, adornando la fachada de una casa en calle muy pasajera (Nota: también existe dicho San Antonio en las fachadas de varias casas de Extremadura).

Como no es posible volver al santo hacia la pared, echarlo al pozo ni colocarlo con la cabeza abajo, según es de rigor en determinadas peticiones, algunas devotas han ideado esta nueva especie de mortificación: tapan un ojo del santo con una pantalla de paño negro y si lo deseado se retarda o es apremiante, ponen dos pantallas, una en cada ojo; y así casi siempre está el milagroso San Antonio como mendigo con gafas, cosa que mueve de compasión" (pp. 145-167).

A tales castigos cabe suponer semejantes recompensas; pero en la mayoría de las ocasiones no parece este el caso, a la vista de lo que recogen algunos autores:

•"Si se consigue de San Antonio alguna petición debe pagársele echando de limosna, en el cepillo, siete ochavos (tres cuartos y medio)" (Guichot, superstición nº 129). El mismo pago recogen Romero y Espinosa (1984, p. 86 y Díaz Cassou, p. 56).

•"Así que entre deparar novios a las vacantes y deseosas, y proporcionar el hallazgo de las cosas perdidas, debe andar el elegido del Señor más que atareado.

Y luego, ¿mediante qué recompensa, amén de la consabida oración? Por siete ochavos solamente. ¡Es el colmo! (Hurtado, p. 109).

•"Si la petición a San Antonio es escuchada y el novio llega, la agradecida mostrará su alegría con una vela y unos reales de propina. Todavía los cepillos que en las iglesias se abren bajo el nombre de San Antonio son los que más pronto se llenan, según me confirmaba un párroco de una población cacereña" (Fed. Extr. de Grupos Folk., p. 370).

IV.-EL SANTO COMO RECUPERADOR DE OBJETOS PERDIDOS

Recuperar las cosas perdidas es otra de las facetas que la piedad popular atribuye también de modo sistemático a San Antonio. Pero, además, en este caso, la piedad popular se basa en una interpretación, más o menos libre, que tiene su razón de ser en unas afirmaciones que aparecen en el Responsorio ("miembros y bienes perdidos/recobran mozos y ancianos") y en los Gozos ("volvéis los bienes perdidos").

Según parece, el significado de la palabra "bienes" ha sido interpretado por el pueblo llano no en su sentido original de hacienda, riqueza, caudal, etc., sino en un significado muy genérico de cosas, objetos, etc.

Pero no sólo la devoción popular atribuye a San Antonio esta capacidad para encontrar las cosas perdidas, sino que también la reconoce la devoción más o menos oficial. Así, en la obra San Antonio de Padua. Devocionario completo, el padre Corredor, O. F. M., señala que San Antonio es el "abogado de las cosas perdidas" (p. 144) y que "es tan notorio este privilegio de hallar las cosas perdidas que todo el mundo acude al santo con la plena confianza de ser atendido..., rezándole siempre y con la mayor fe su Responsorio" (p. 145).

También en la Novena diaria del glorioso San Antonio de Padua se señala que Dios concedió a San Antonio "el singular privilegio de hallar las cosas perdidas" (p. 20).

Es en la ciudad francesa de Montpellier donde la tradición sitúa el episodio que será el origen del privilegio atribuido a San Antonio de encontrar los objetos perdidos: "Una noche, un novicio escapa del convento llevándose el Salterio del que se servía Antonio para sus oraciones; el diablo mismo le cierra el paso en plena noche y le obliga a rehacer el camino para llevar el objeto robado a su propietario" (Strappazzon, p. 86).

Es lógico, por tanto, que la religiosidad popular haya expresado esta faceta del santo a través de diversas formas; pero, especialmente, a través de una especie de oración fuertemente arraigada en la tradición oral, y conocida generalmente con los nombres de "Oración de San Antonio" o "Responso de San Antonio". Esta popularísima oración (que para Díaz Cassou no es sino "un ensarte de necedades") comienza con los versos: "San Antonio de Padua,/que en Padua naciste. ..", versos que evidencian cómo ha actuado sobre ella la tradición oral, recreando y añadiendo modificaciones al texto original, quizá de origen culto. Efectivamente, como ya hemos señalado, San Antonio no nació en Padua sino en Lisboa, aunque la confusión es fácilmente explicable por el sobrenombre con que se conoce al santo en España; en cambio, la confusión es incomprensible para los portugueses, debido a que allí el santo es conocido por "Santo António de Lisboa" o como "nosso santo António".

Que la tradición oral ha actuado y sigue actuando sobre este texto nos lo evidencian también las numerosas versiones que encontramos no sólo en lugares alejados geográficamente, sino en una misma localidad (por ejemplo, las cinco versiones, que transcribimos en este artículo, recogidas en Don Benito).

Teniendo en cuenta estas numerosas, y en algunos aspectos diferentes, versiones, señalaremos que esta oración hace un recorrido por algunos aspectos de la vida del santo: su nacimiento en Lisboa (recogido sólo por una mínima parte de las versiones, ya que la mayoría recogen la confusión debida a su sobrenombre), su crianza también en la capital portuguesa (una versión la sitúa erróneamente en Roma), su aprendizaje en Portugal para la predicación, su labor predicadora, etc.

También recoge la oración algunos aspectos con que es representado el santo por la iconografía: el hábito, el cordón, el Niño que sostiene en sus brazos (desde el siglo XV), el libro (símbolo de su ciencia), etc. Faltan alusiones al lirio blanco o azucena (símbolo de su pureza) y al pan (que recuerda su caridad con los pobres).

Y, por supuesto, se extiende la oración en aspectos relacionados con las leyendas populares en torno al santo: su venida milagrosa desde Italia a Lisboa para librar a su padre de la muerte y calumnia que le imponían; la pérdida del breviario (relicario, libro, rosario...) que da pie a que el Señor (La Virgen, el Niño...) le conceda tres dones: hallar lo perdido, guardar el ganado, recordar lo olvidado, acercar lo lejano o ausente, resucitar muertos, etc.

No podemos dejar de notar la recurrencia al número tres (tres voces que le da el Señor, la Virgen o el Niño; los tres dones que recibe el santo...), hecho que denota también el carácter popular de la oración.

Vayamos, pues, a los textos: En Asturias, cuando los pastores perdían alguna res, decían esta oración de San Antonio:

San Antonio de Papua
que en Padua naciste,
en Portugal deprendiste
letras para predicar,
y estando predicando
el rebaño perdiste,
el Hijo de Dios te lo halló
y tres dones te dio:
lo perdido hallado,
que ampares todo el ganado,
lo que esté mal amparado,
sin pastor, sin dolor
hasta que salga el sol.

(Recogido en Llerices, concejo de Cangas de Onís, 1921, por A. de Llano, p. 135).

Rodríguez Marín recoge tres versiones de esta oración. Copiamos la primera (nº 1057), muy semejante a la que recogió A. Machado y Alvarez en Carmona (p. 178).

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes,
en Portugal te criastes,
en el púrpito donde Dios predicó predicastes.
Estando predicando el sermón
te bino un angel con la embajá
que a tu padre lo iban a'justiciá.
Por él fistes,
el brebiario perdistes,
la Birgen te se presentó,
tres dones te dio.
-Antonio, Antonio, Antonio,
buélbete atrás,
qu'el brebiario tú lo hayarás.
Lo olbidado será recordao,
lo perdío hayao,
lo ausente presente.
Santo mío,
que aparezca lo perdío.

Este mismo autor, anota que "son tres versiones de la llamada oración de San Antonio, a que se atribuye maravillosa eficacia para hacer parecer las cosas perdidas", Además, con la erudición que le caracteriza, añade que la leyenda que informa tal oración (San Antonio libra a su padre de ser ajusticiado) es popularísima en muchos países. Para corroborarlo transcribe en la nota 508 la rima siciliana "Il morto risuscitato", publicada por Pitré.

En 1893 recogió en Murcia, Díaz Cassou que "los gitanos y algunos que lo parecen dicen una que llaman oración para hallar lo perdido, que no es tal oración sino un ensarte de necedades. La mal llamada oración dice así:

San Antonio de Papua
que en Padua naciste,
y en el púlpito del Papa predicaste,
y estando en el sermón
te vino un ángel con la comisión
de que echaras a andar
que a tu padre lo iban a ajusticiar,
y andando, andando,
te se perdió el brebiario,
la Virgen se lo encontró,
tres voces te dio,
Antonio, Antonio, Antonio,
átale las patas al demonio
y lo olvidado
será hallado.
Santo mío
como a ti te pareció
que me parezca lo mío.

Se dice esta oración haciendo algunos nudos en cualquier pañuelo para atarle las patas al diablo y se piensa dónde podrá estar lo perdido, que parece por aquello de que lo que no se llevan los ladrones, parece por los rincones" (pp. 55-56).

En 1948 publicó Bonifacio Gil esta oración a San Antonio para encontrar una cosa que se pierde, oración que había sido recogida por Matías A. Martínez en Burguillos del Cerro (Badajoz) hacia 1884:

San Antonio 'e Pauda,
qu'en Pauda nacijtej,
en Roma te criajtej,
aonde Dios pedricó,
ayí predicajtej;
tubijtej la relación
qu'a tu padr'iban ajorcá,
tú lo salijtej a librá,
el brebiario perdijtej,
la Vigen se lo jayó,
er Niño e Dioj se sentó en er,
y trej boce te dio:
Antonio, Antonio, Antonio.
Tú la cara gorbijtej,
trej cosaj que le pedijtej,
trej cosaj te concedió:
lo perdío, jayao;
lo muerto, resucitao;
lo lejoj, acercao.

En Valdecaballeros (Badajoz), para hallar un objeto extraviado basta decir tres veces seguidas el responso de San Antonio, pero sin equivocarse, pues, en este caso, pierde todo su poder:

San Antonio de Padua,
qu'en Padua nacihteh,
el Lihboa te criahteh,
el santo ábito que t'echahteh,
el cordón que te ceñihteh,
treh cosah que le pedihteh
el Señor te lah concedió.
Concédeme, santo mío,
ehto que te pido yo.

Seguidamente se reza un padrenuestro (Rodríguez Pastor, Valdecaballeros, p. 765). Hemos recogido otra versión muy semejante en Don Benito.

En Castuera rezan una y otra vez la oración de San Antonio, mientras buscan lo perdido...La oración dice así:

San Antonio de Padua, (sic)
que en Padua nacistes,
estando predicando
tu libro perdistes;
se lo encontró el Señor
y estas palabras le habló,
y le dijo: -Vuérvete p'atrás,
que lo que has perdido
lo encontrarás.
(Rodríguez Pastor, Castuera, p. 41 )

San Antonio de Papua
que en Padua naciste,
al monte fuiste,
el berveario (sic) perdiste,
tres pasos atrás volvistes,
a la Madre de Dios te encontraste,
tres dobles la mandastes
para que lo perdido
sea aparecido;
lo olvidado
sea recordado;
lo alejado,
acercado;
San Antonio de Padua,
bienaventurado.

Se recita para encontrar los objetos perdidos; luego se reza un padrenuestro; y se repite lo mismo otras dos veces más (Don Benito).

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes
y en Portugal aprendiste
palabras para predicar.
Estando un día predicando
a tu padre iban a ahorcar;
tú, por irle a salvar,
el devocionario se te perdió.
La Virgen María se lo encontró
y tres voces te dio:
¡Antonio, Antonio, Antonio!
Tú, que lo oístes,
te humillastes
y arrodillastes;
lo perdido
sea aparecido,
y lo olvidado
sea encontrado,
San Antonio de Padua,
bienaventurado.
(Don Benito)

San Antonio de Pauda (sic),
que en Pauda naciste
y en Lisboa os criaste;
yendo por un caminito
una voz del cielo oiste:
beato Atón, beato Atón, beato Atón,
vuélvete para atrás,
y a la Virgen María encontrarás,
tres cosas le pedirás:
lo perdido
sea aparecido,
lo olvidado
sea acordado;
lo ausente,
esté presente.

Se reza la oración y, después, un padrenuestro (Don Benito). Otra versión muy semejante recogida en esta misma localidad añade:

Quien diga esta oración
tres veces al día,
el santo le concederá
lo que se le pida.

Se reza un padrenuestro y un avemaría.

San Antonio de Padua,
que en Padua naciste,
fuiste a Portugal
por letras para estudiar.
Estando estudiando
tres voces te di:
¡Antón, Antón, Antón!
concédeme lo que te pido,
que te lo pido de corazón,
que te rezo tres padrenuestros
y tres salves
para que me concedas
lo que te pido,
que te lo pido de corazón,
San Antonio bendito.

Para que sea eficaz, debe rezarse sin confundirse (Don Benito).

San Antonio de Padua
que en Padua nacistes,
en Lisboa te criastes,
donde Cristo predicó,
predicastes,
te vino la sentencia
de que a tu padre
lo iban a ahorcar
por un falso delito
que le querían acumular.
El brivario se te perdió,
la Virgen María se lo encontró
y tres voces te dio
y te dijo:
Antonio, Antonio,
los muertos, resucitados;
lo lejos, alcanzado;
y lo perdido, encontrado.
(Fuentes de León)

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes
y en Lisboa te criastes,
estando un día leyendo,
el breviario perdistes
y la Virgen se lo encontró
y estos dones te concedió:
que lo que fuera perdido,
por ti fuera encontrado;
y lo que fuera olvidado,
por ti fuera hallado;
y estas señales te dio:
un gallo cantar,
una puerta abrir o cerrar,
y la voz de un niño decir que sí.

Seguidamente se rezan tres avemarías y tres glorias. Si durante la oración oyes alguna de esas tres señales, encuentras el objeto perdido (Fregenal de la Sierra).

Glorioso San Antonio,
que en Lisboa naciste,
en Padua moriste,
y las tres voces que oistes
del Eterno Padre, que te dijo:
Antonio, Antonio, Antonio,
aquí está tu breviario
en tu corazón sellado,
y con estas palabras te pido
que lo perdido sea hallado,
lo lejos acercado,
y lo olvidado acordado.

Después se reza un padrenuestro (Bodonal de la Sierra).

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes,
que en Roma te criastes,
donde predicó nuestro Señor Jesucristo
tú predicastes;
cuando te dijeron
que a tu padre lo iban a ahorcar,
perdistes el breviario
y la Virgen María se lo encontró
y tres voces te dio:
Antón, Antón, Antón,
vuelve atrás.
Y tú volvistes
y tres cosas te pidió:
de lo perdido, hallado;
de lo muerto, resucitado;
y de lo imposible, alzado.

(No recuerda si es "alzado" u otra cosa. Fregenal de la Sierra).

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes,
en Portugal te criastes,
en el púlpito de Dios predicastes;
estando predicando
perdistes el abecedario,
tres voces te dieron:
Antonio, Antonio, Antonio,
que lo perdido sea hallado;
y lo muerto, resucitado.

Hay que rezar un padrenuestro y decir tres veces la oración (Fuentes de León).

San Antonio bendito,
en Padua naciste,
en Lisboa te criaste,
el púlpito que Jesucristo
predicó, predicaste.
Estando predicando,
se te apareció un ángel y te dijo:
San Antonio, vuélvete para atrás,
a Jesucristo te encontrarás,
tres cosas le pedirás,
una de ellas te concederá:
lo que se ha perdido, sea hallado;
lo que se ha olvidado, sea acercado.
(Valdetorres)

San Antonio de Papua
que en Padua naciste,
en Lisboa te criaste,
en el púlpito de Dios
predicó, predicaste,
el libro perdiste,
al Hijo de Dios se le oyó,
tres voces te dio:
Antonio, Antonio.
La cara volviste,
tres cosas le pediste:
lo perdido, hallado;
lo lejos, acercado;
y lo muerto, resucitado.

Estas oraciones se rezan todas las veces que se quiera; también se dice que se reza tres veces y, si no te confundes, aparece seguro (Valdetorres).

San Antonio de Padua,
que en Padua nacistes,
en Lisboa te criastes,
en el púlpito donde Dios
predicó, predicastes.
A tu padre le iban a ahorcar,
santo bendito,
la vida le reservastes.
El beveario perdistes,
el Niño Dios se lo encontró
y te dijo tres veces:
Antonio, Antonio, Antonio,
las cosas que sean perdidas,
que por ti sean parecidas;
las cosas que sean olvidadas,
que por ti sean halladas.

Después se reza un padrenuestro. Este responso se repite tres veces (Villarta de los Montes).

San Antonio de Padua
que en Padua nacistes,
que a hombres y mujeres
a todos socorristes,
por el hábito que te echastes
y el cordón que te ceñistes,
tres cosas le pedistes
al Niñito de Dios
y a todas tres te las concedió.
Concédeme, San Antonio,
esta que te pido yo:
que me aparezca... (nombre de lo perdido).

Hay que rezarla con mucha devoción y sin equivocarse (Madrigalejo, Cáceres).

San Antonio divino,
que al monte Oliver subiste,
el breviario perdiste,
y a Dios tres cosas le pediste:
lo que sea perdido
sea hallado,
lo que sea ausente,
presente;
lo que sea olvidado,
recordao.
Te suplico, santo mío,
por tu cordón,
que le des lo que te pide
a mi amante corazón.
(Fuenlabrada de los Montes)

San Antonio de Padua,
que en Padua naciste,
por liberar a tu padre
el rosario perdiste.
Antonio, Antonio,
vuélvete atrás,
que lo que se te ha perdido
lo encontrarás.
(Don Benito)

San Antonio de Padua,
que en Padua has nacido,
lo perdido encontrado,
y lo olvidado recordado.
(Fuentes de León)

San Antonio bendito,
com'eg bonito,
arrebusca log niñoh
que s'han perdío.

Es una rima infantil de los niños perdidos recogida en Alcuéscar (Cáceres), en 1902, por García-Plata de Osma (p. 126).

San Antonio bendito
tiene un Niño chiquitito
que ni come ni bebe
y siempre está gordito.

Esta fórmula la repiten en Cuba mientras se busca un objeto perdido (Rodríguez Marín, nota 508).

San Antonio bendito,
a ver si encuentro esto.

Lo dicen en La Vellés (Salamanca), a la vez que rezan dos o tres padrenuestros a San Antonio (Blanco, p. 69).

4.1.-OTRAS FORMAS DE ENCONTRAR OBJETOS PERDIDOS

Son diversas las fórmulas que se utilizan para hallar objetos perdidos, aparte de la oración de San Antonio. Citaremos algunas, aunque nuestra intención es centrarnos en una pseudooración, irreverente en muchos casos, como es la del supuesto "San Cucufato". Y nos centraremos en ella para demostrar que en realidad no es sino una variación humorística, como signo de incredulidad, de la oración de san Antonio.

En Herrera del Duque (Badajoz), cuando se pierde una cosa, suelen tirar otra, o una moneda, donde se ha perdido la primera, para que así aparezca. Lo mismo hacen en Monterrubio de la Serena (Rodríguez Pastor, Castuera, p. 40).

En algunas localidades, mientras buscan el objeto perdido, van recitando:

Reluce, reluce,
aquí están las luces;
si no reluciera,
aquí no estuviera.
(Herrera del Duque)

Reluce aquí todas las cosas,
si no reluciera
en el cielo estuviera.
(Fuenlabrada de los Montes)

Reluce, reluce
en el cielo ay treh cruceh,
si no reluciera
en el cielo ehtubiera.
(Valdecaballeros)

Reluce, reluce
La Virgen de las Cruces,
Si no reluciera,
La Virgen apareciera.
(Don Benito)

En Fregenal de la Sierra, mientras buscan el objeto, repiten:

Santa Rita,
Santa Rita,
que aparezca
mi cosita.

4.1 .1 .La "Oración de San Cucufato"

Casi tan popular como la oración de San Antonio para encontrar los objetos perdidos, es esta falsa, y en muchos casos irreverente, "oración de San Cucufato". El origen de la misma quizá esté en la incredulidad de mucha gente, especialmente en el caso de los hombres, ante la efectividad de la oración a San Antonio.

Así, para reírse de la supuesta inocencia y credulidad de los devotos al santo, a lo que hay que unir un anticlericalismo semejante al que aparece en otras manifestaciones folklóricas, surge esta variante irónica, humorística y, en muchos casos, obscena.

La fórmula consiste básicamente en colocar dos piedras en un pañuelo y echar un nudo, dejándolo así hasta que aparezca el objeto perdido. La acción se acompaña del recitado de unos versos en los que se invoca a un santo, y aquí es donde el carácter irreverente y anticlerical presenta diversos niveles.

Así, las formulillas más irreverentes mencionan al propio San Antonio; sin embargo, son más abundantes las formulillas donde el nombre de San Antonio se sustituye por el de un supuesto santo (Cucufato, Cutufato, Cufato, Donato, Pilato, Cojonato, etc.).

La relación que une esta fórmula con la oración de San Antonio resulta explícita recordando las palabras que Díaz Cassou dedicaba en 1893 a la oración de San Antonio: "Se dice esta oración haciendo algunos nudos en cualquier pañuelo para atarle las patas al diablo y se piensa dónde podrá estar lo perdido" (p. 56; el subrayado es nuestro).

Quizá originariamente el hacer nudos en un pañuelo y la oración a San Antonio no fueran sino dos prácticas supersticiosas diferentes. Así, como superstición diferente (nº. 73) la recoge Guichot y Sierra en 1883: "Para encontrar un objeto perdido se sujeta un pie de una silla con una cuerda, y se dice: «Ahí estás amarrado hasta que aparezca lo perdido» (esto se conoce por atar la pata al diablo)”.

Y también como superstición diferente nosotros mismos la hemos recogido en Herrera del Duque: otra forma de encontrar objetos perdidos era atarle los huevos al diablo: en un pañuelo se ponían dos piedras blancas y se ataba fuerte; y al encontrarlo se tiraban las piedras.

También en Valdetorres afirman que se podían encontrar las cosas perdidas, haciendo un nudo en un pañuelo; aunque no falta quien afirma que se hacían tres nudos.

He aquí algunas de estas formulillas:

San Antonio, San Antonio,
los cojones te ato;
como no me lo devuelvas,
no te los desato.

Se echa un nudo bien apretado a un pañuelo (Bodonal de la Sierra).

San Antonio bendito,
el pito te ato,
y hasta que no aparezca
no te lo desato.
(Castilblanco)

San Antonio bendito,
un nudo te hago,
como no aparezca
no te deshago.
(Fregenal de la Sierra)

San Cucufato,
los güevos te ato,
y hasta que no aparezca
no te los desato.

Se meten dos piedras dentro de un pañuelo, y se esconde en un rincón de la casa hasta que aparezca (Rodríguez Pastor, Ceuta, p. 9).

San Cucufato,
si no aparece,
los huevos te ato,
y si aparece
te los desato.

A continuación se hace un nudo a un pañuelo, y hasta que no aparezca no se desata (Don Benito).

San Cucufato,
como no aparezca mi cosita
los cordones te ato.
(Higuera la Real)

San Cucurufaco,
si no aparece mi pendiente (o lo que sea)
las pelotas te ato,
y si aparece te las desato.
(Herrera del Duque)

San Cutufato
los cojones te ato,
si no encuentro... (se nombra lo perdido)
no te desato.

Se coge un pañuelo y se le ata un pico. Se dice lo anterior y luego se reza un padrenuestro (Don Benito). La misma formulilla, con el padrenuestro posterior, utilizan también en Cumbres Mayores (Huelva).

San Cutufato,
los gadumbos te ato,
si no me aparece
no te lo desato.
(Fregenal de la Sierra)

San Cotufato bendito,
los cojones te ato,
y si no me concedes
lo que te pido,
no te desato.
(Fregenal de la Sierra)

San Cocufato,
San Cocufato,
si no encuentro...(lo que sea)
los cojones te ato.
(Fregenal de la Sierra)

San Cocufato,
los cojones te ato,
si no me encuentras... (el objeto perdido),
no te los desato.

Se echa un nudo en un pañuelo, tela, etc., mientras se dice lo anterior (Cumbres Mayores, Huelva)

Santo Cufato, Santo Cufato,
los cojones te ato,
y hasta que no aparezca
no te los desato.
(Fregenal de la Sierra)

San Donato,
calzones te ato,
si no me parece,
no te los desato.

Se coge un pañuelo, se le echa un nudo y se guarda en el bolsillo hasta que aparezca lo perdido (Fuentes de León). En Herrera del Duque, para encontrar objetos perdidos, rezan tres veces una oración y después de cada una rezan un padrenuestro a San Donato; si no se equivocan, afirman que el objeto aparece; pero si se equivocan, no aparece.

Pilato, Pilato,
si lo encuentro
te desato.

Se recita, mientras se hace un nudo en el pañuelo (Rodríguez Pastor, Ceuta, p. 9).

Santo Pilato,
no te desato,
hasta que no me parezca
lo que he perdido.
(Higuera la Real)

San Cojonato,
San Cojonato,
los cojones te ato,
hasta que no aparezca
no te los desato.

Se coge un pañuelo, se le echa un nudo y, cuando aparece el objeto perdido, se desata el pañuelo (Madrigalejo, Cáceres). En Don Benito recitan la misma formulilla, pero hacen dos nudos en el pañuelo.

Cojonato,
los cojones te ato;
hasta que no me aparezca
no te los desato.

Se dice mientras hacen un nudo a un pañuelo (Rodríguez Pastor, Castuera, p. 41).

____________
NOTAS

(1) Todas las poblaciones citadas, excepto donde se especifique otra cosa, pertenecen a la provincia de Badajoz. Han sido nuestros informantes: Juan M. Pimienta y Carmen Rebollo (Bodanal de la Sierra); Mª Eva Alonso (Cáceres); Eva Díaz (Castilblanco);Adelaida, Juan Pozo, Juan M. Tapia y Amador Tena (Castuera); Alejandro Largo, Esperanza Navarro y Eva del C. Rodríguez (Cumbres Mayores, Huelva); Manuel J. Cabanillas, Mª. Isidra Calderón, Pedro M. Capilla, Mª. Soledad Casado, Eva Mª. de la Corte, Matilde Delgado, Clara Díaz, Alicia Gómez, Maribel Gutiérrez, Mª. Teresa Guzmán, Mª. Caridad Manzano, Encarnación Mendoza, Francisco J. Parra, Mónica Pérez, Carlos Porro, Esther Ramos, Alberto A. Sánchez, Ana Mª Sánchez, Eva Mª. Sánchez y Juan S. Sánchez (Don Benito); Martín Garzón, Reme Márquez, Francisco J. Martínez, Mª. Angeles Morales, Jaime Nogales, Arancha Ordóñez, Montserrat Rodríguez y Carmen Romero (Fregenal de la Sierra); Maribel Patiño (Fuenlabrada de los Montes); Angel M. Matito, Eva Quintanilla y Monchi Rodríguez (Fuentes de León); Pedro Calero, Carlos Casco y Antonia Mª. Delgado (Herrera del Duque); Cati Martinez y Matilde Morón (Higuera la Real); Guadalupe Sánchez (Madrigalejo, Cáceres); María Parralejo y Engracia Pastor (Valdecaballeros); Anabel Gallego, Mª. Teresa Molina y Manoli Valadés (Valdetorres); y Mª. Isabel Villegas (Villarta de los Montes).

____________
BIBLIOGRAFIA

ALVAREZ ALVAREZ, Arturo: "Antonio de Padua", Guadalupe, nº 732, Guadalupe (Cáceres), 1995, Pp 5-7.

BARROSO GUTIERREZ, Félix: "El culto a San Antonio en las Jurdes y en zonas aledañas", Revista de Folklore, nº 21, Valladolid, 1982, pp. 86-93.

BLANCO, Juan Francisco: Prácticas y creencias supersticiosas en la provincia de Salamanca, Diputación Provincial, Salamanca, 1985

BOTAS SAN MARTIN, Isabel: "Oraciones, ensalmos y conjuros Revista de Folklore, nº 141, Valladolid, 1992, pp. 90-99.

Cancionero popular de Don Benito, Los Santos de Maimona 1984.

CORREDOR GARCIA, Antonio: San Antonio de Padua. Devocionario completo, Imp. San Antonio, Sevilla, 1947.

DIAZ CASSOU, Pedro: Tradiciones y costumbres de Murcia, Academia Alfonso X, Murcia, 1982.

FEDERACION EXTREMEÑA DE GRUPOS FOLKLORICOS: "Enamorarse en la provincia de Cáceres: el rito del noviazgo", Antropología cultura en Extremadura, Asamblea de Extremadura, pp. 367-375.

GAMA CAEIRO, Francisco da: Santo António de Lisboa, Editorial Verbo; Lisboa/Sao Paulo, 1990.

GARCIA-PLATA DE OSMA, Rafael: "Rimas infantiles", Revista de Extremadura, IV, Cáceres, 1902, pp. 124-130.

GARCIA DE DIEGO, Pilar: "Oraciones populares", Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, XIV, 1958.

GIL GARCIA, Bonifacio: "Miscelánea inédita de D. Matías Ramón Martínez sobre folklore literario en Extremadura", Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, 1948.

...: Cancionero de Extremadura, 2 vols., Badajoz, 1956.

...: Cancionero infantil, Taurus, Madrid, 1982.

Gran Enciclopedia Extremeña, lO vols., EDEX, Mérida, 1991.

GUICHOT y Y SIERRA, Alejandro: Supersticiones populares andaluzas, Biblioteca de la cultura andaluza, nº 66, Sevilla, 1986.

GUISADO TAPIA, Antonio: "Estamos recuperando", Amigos de la Coral y Folklore Villanovense, nº 16, Villanueva de la Serena (Badajoz), 1995.

HURTADO, Publio: Supersticiones extremeñas, 2ª ed., Huelva, 1989.

JUAN PABLO n: "Carta Apostólica en el VIII Centenario del nacimiento de San Antonio", Guadalupe, nº 732, Guadalupe (Cáceres), 1995, pp. 3-4.

LEITE DE VASCONCELLOS,J.: Teatro popular portugués, tres vols., Universidad de Coimbra, 1976.

LLANO ROZA DE AMPUDIA, Aurelio de: Del Folklore asturiano, 4ª ed., Instituto de Estudios Asturianos, Oviedo, 1983.

MACHADO y ALVAREZ, Antonio: El Folk-lore Andaluz, Biblioteca de la Cultura Andaluza, nº 50, Sevilla, 1986.

MORALES, A. M., JURADO, J. y PEDRAJAS, M.: Juegos y canciones de corro del Valle de los Pedroches, Diputación provincial, Córdoba, 1990.

NOGALES, José: "Apuntes para el folk-lore bético-extremeño", Revista de Extremadura, Cáceres, 1907, pp. 145-167.

Novena diaria del glorioso San Antonio de Padua (revelada por el mismo santo y puesta en método por un religioso menor devoto suyo), s. a.

PANIAGUA SIMON, Ignacio: Ritos y costumbres de Extremadura: Ahigal, Salamanca, 1989.

RISCO, Vicente: "Etnografía: Cultura espritual", Historia de Galiza, Akal editor, Madrid, 1979.

RODRIGUEZ MARIN, Francisco: Cantos populares españoles, Bajel, Buenos Aires, 1948.

RODRIGUEZ PASTOR, Juan: "El habla y la cultura popular de Valdecaballeros", Tesis doctoral, inédita, Universidad de Extremadura Cáceres, 1983.

"Las supersticiones en Ceuta", Revista de Folklore, nº 55, Valladolid, 1985, pp. 3-11.

"Un tema en el folklore infantil de Jumilla: el Matrimonio", Revista de Folklore, nº 70, Valladolid, 1986, pp. 128-137.

Las supersticiones (su estado actual en Valdecaballeros), Revista de Estudios Extremeños, XLIII, Badajoz, 1987, pp. 759-779.

"Algunas supersticiones de Castuera y sus cercanías", Saber popular, nº 2, Fregenal de la Sierra, 1988, pp. 35-46.

"El engaño: un factor destacado en el folklore infantil", Revista de Folklore, nº 124, Valladolid, 1991, pp.111-119.

ROMERO y ESPINOSA, Luis: Calendario popular para 1885, Imp. El Eco, Fregenal de la Sierra (Badajoz), 1984.

STRAPPAZZON, Valentín: Vida de San Antonio de Padua, San Pablo, Madrid, 1995.