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ARTESANOS EN LA SIERRA DE FRANCIA, LOS ORIVES

PUERTO, Jose Luis

Publicado en el año 1996 en la Revista de Folklore número 189.

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Es la de los orives una de las artesanías con mayor personalidad en la Sierra de Francia, que se mantiene en pleno vigor en la actualidad (I). Su cometido es la elaboración de las distintas alhajas o joyas que llevan en los trajes tradicionales masculinos y femeninos, realizadas con oro y plata, aunque no falten materiales como el coral (en el traje de vistas) y otros que tienen una finalidad decorativa, como el esmalte o la algolfa (el aljófar, perla irregular y pequeña).

El término orive proviene del latín "aurifice" y, además de en castellano, también existe en portugués, donde "ourive" es el fabricante o vendedor de objetos de oro y plata y "ourivesaria" el arte de los orives y la lonja u oficina donde se venden o hacen tales objetos.

Los tres centros serranos en los que tienen su asiento los orives en la actualidad son Tamames; Sequeros, que cuenta con la maestría del señor Demetrio de la Fuente (recientemente fallecido), verdadero patriarca, de cuyas manos han salido muchas de las alhajas que se guardan en las arcas de la Sierra y que lucen sus gentes en los momentos solemnes y festivos; y Mogarraz, que cuenta con dos jóvenes artesanos, los hermanos Angel y Manuel Cascón Rosellón, que han heredado y aprendido el oficio de su abuelo, ya desaparecido, Moisés Rosellón, quien a su vez, había recibido la alternativa de su padre, también orive, Lorenzo Rosellón, bisabuelo de los actuales artesanos.

Indicamos toda esta genealogía para que se observe cómo este oficio hunde sus raíces en una tradición que nos llevaría hasta la época bajomedieval, que seguramente bebió en las fuentes artesanas islámica y judaica, además de provenir de un sustrato autóctono prerromano, como nos lo demuestra el parecido de las alhajas serranas con tesoros como los del Carambolo o la Aliseda y con los collares que lucen las esculturas ibéricas de las damas de Elche o de Baza, por no poner sino algunos ejemplos.

Angel y Manuel Cascón Rosellón nos han mostrado los pliegos de hojas cosidas, heredados de sus abuelos, en los que aparecen, grabados a fuego, los modelos de las piezas más corrientes que han venido realizando sus antepasados y que ellos mismos aún realizan; ofrecemos varios de ellos, como ilustración, para que el lector se forme una imagen lo más fidedigna posible. También, en los ratos en que hemos compartido en el taller el desarrollo de sus faenas, nos han ido enumerando los tipos de alhajas que elaboran y sus nombres, así como el proceso de fabricaci6n de las mismas.

Las alhajas, nombre bien conocido y significativo, de procedencia islámica, con que en la Sierra se nombran genéricamente las joyas, son un complemento esencial e imprescindible de todos los trajes tradicionales serranos de fiesta y forman parte inseparable de los mismos. Incluso las mujeres que visten el traje tradicional de sayas de diario utilizan pendientes e hilos (collares) de oro iguales a los de los trajes de gala.

ALHAJAS PARA EL TRAJE DE HOMBRE

Para el traje de hombre, realizan los orives:

Botonaduras charras (que son más características del llano salmantino que de la Sierra), tanto para el calzón como para el chaleco y la chaqueta; suelen ser de plata y llevan el característico adorno del botón charro.

El botón-plancha, también de plata, aunque antes solían ser de alpaca; a estos botones, se les sobreponen relieves, con figuras de perros o de leones y también estrellas de filigrana.

Botones turcos, casi siempre de oro, aunque también se pueden llevar de plata, para cerrar el cuello de la camisa del traje de hombre. Consisten en una armadura de chapa, adornadá con filigrana encima de la misma.

Broches para las chaquetas del traje de hombre y para las capas de hombres y de mujeres. Pueden ser de leones, de perros, de botón de filigrana...y había -nos dicen- otros más antiguos ("como de triángulo"), que ya no se elaboran.

ALHAJAS PARA LOS TRAJES DE MUJERES

Para los trajes de mujeres: Los trajes de mujeres conocidos con los nombres de saya, de manteo y de dagalejo suelen llevar los mismos tipos de alhajas, que elaboran estos orives; así:

Horquillas para sujetar el peinado, que pueden ser de oro o de plata, y que son de varios tipos, que reciben distintos nombres: de paloma, de gallo, de bola, de estrella esmaltá (esmaltada), de trébol...

Pendientes, que son, generalmente, de oro; los hay de varios tipos, como: de madeja, de meriñaque, de pera, de cesta, redondos (que, a su vez, pueden ser de temblaera, de tres picos, de cinco picos...), de cúpula, de calabaza, de aro liso, de llares...

Hilos de oro, así conocidos los collares, de distintos tamaños y longitudes, que llevan las serranas sobre el pecho, cuando visten los trajes anteriormente citados. Estos hilos consisten en cordones en los que se van ensartando diversas cuentas o bolas entre las que se intercalan distintas alhajas; en los dos extremos del cordón van atadas cintas, con las que se atan los hilos al cuello de la mujer; como cada hilo lleva las cintas de distinto color, la espalda femenina resulta muy vistosa.

Bolas de oro para ensartar en el cordón y así formar el hilo; las hay de distintos tipos: de extremo, caladas, de aceituna...

Alhajas que se intercalan entre las bolas de los hilos; son muy variadas y les dan a los collares serranos una gran vistosidad; son de oro y, entre ellas, podemos citar: Cristos en la cruz; santos (inmaculadas, sanantonios, sanjosés...; medallas esmaltadas, que llevan un cerco muy vistoso de filigrana); cruces de péndola; cruces de espiga; cruces de algolfa; cristaleras o cristalinas (alhajas que llevan entre dos cristales una custodia hecha de oro, con filigranas en sus bordes para unirlos; pueden ser ovaladas, romboidales...);veneras (en cuyo centro pueden ponérseles medallas esmaltadas, estrellas también de esmalte o piedras); corazones (de chapa y filigrana sobrepuesta, todo de oro); galápagos...

Hebillas de plata, para los zapatos femeninos; las hay lisas, con adornos (conocidas como de superpuestos), talladas...

ALHAJAS PARA EL TRAJE DE VISTAS

El traje de vistas es, como ya hemos indicado, el más hermoso y original de toda la Sierra de Francia; alberga en sus vueltas y brazaleras, en la combinación del coral y la plata, en la distribución de las alhajas por todo el cuerpo femenino, una misteriosa y enigmática sabiduría, cifrada en el simbolismo y en las significaciones de sus amuletos y relicarios, de sus patenas, de sus materiales..., que hoy ya se nos escapa en gran parte. Lleva alhajas específicas, que nos recuerdan a otras de los trajes de la Maragatería leonesa, del pueblo toledano de Lagartera y de las alcaldesas de Zamarramala (Segovia); son de plata o de plata sobredorada, con la que se combina el coral; los orives realizaban, y realizan aún, varias de ellas:

Para las vueltas (collares que lleva este traje, uno, más pequeño en su longitud y de menor tamaño, conocido como la media vuelta, y el otro, de mayor longitud y tamaño, que recibe el nombre de la vuelta grande), realizan las bollágaras (considerables bolas de plata, cubiertas con figuras de filigrana; de mayor o menor tamaño según en la vuelta que vayan) y los carretes o castillos (cilindros afiligranados que van en las vueltas entre bollágara y bollágara).

Para las brazaleras (cadenas que salen de los hombros de ambos lados del cuerpo y de las que cuelgan diversas medallas, cruces, relicarios y amuletos) (2), realizan truchas articuladas, corazones de novia, medallas caladas, crecientes lunares o medias lunas, crucifijos de filigrana (de distintos tamaños), relicarios con una estampa (en la actualidad) metida en una cajita de plata (redonda, ovalada, cuadrada o rectangular) en cuyos bordes hay un cordón de plata o adornos filigranados, y que va protegida por un cristal.

PROCESO DE ELABORACION DE LAS ALHAJAS

El proceso de elaboración de una alhaja comienza cuando se funde el oro o la plata que se van a emplear en ella; una vez fundido, se vacía en barra o en chapa; luego, ya en frío, se estira bien el hilo o la chapa y cada poco tiempo hay que ir recociéndolo (recalentándolo) para que no se abra o se parta.

Si, en dicho proceso, se utiliza el hilo, se va estirando hasta conseguirlo muy fino para hacer la armación (estructura o armazón de la alhaja) y la filigrana y también los carabullos (hilos en espiral engarzados en un pequeño aro con forma de flor) y los azafates (adornos en forma de cestilla), si los lleva la alhaja.

Con las chapas se hacen cascos y planchas para realizar las alhajas que con ellas se elaboran, que son la mayor parte (botones, pendientes, bolas de los hilos, carretes, bollágaras, etc.).

Cuando sobre la chapa hay que adherir cualquier adorno con hilo, se coloca encima de ella y se suelda mediante una aleación, que puede ser de varios tipos: de plata; de plata con cobre; de oro, plata y cobre y de metal amarillo. Para hacer la soldadura, se emplea un soldador a fuego y hay que calentar toda la pieza.

LAS HERRAMIENTAS

Las herramientas utilizadas son de distintos tipos, según la función para la que sean necesarias; no vamos a realizar una enumeración exhaustiva de las mismas; citaremos solamente algunas de ellas: El crisol se utiliza para fundir en la fragua la plata y el oro. Las lingoteras, para hacer las barras, donde se vacía el hilo. Las chaponeras, para hacer las chapas. Los abocardadores, para sacar casquillos. La embutidera, para embutir estrellas, botones y bolas. El damasquillo, para hacer finos el hilo o la chapa, una vez que están estirados. Además de pinzas para armar y llenar, tijeras, alicates, tenazas, corta-alambres, buriles, grapas, compases, limas, sortijeros (para medir las sortijas), etc.

Las alhajas elaboradas por los orives serranos son adquiridas por vecinos de la mayor parte de los pueblos de la Sierra de Francia, muchas veces por el sistema de encargo. Las gentes de la Sierra suelen tener gusto en tenerlas y en lucirlas en las ocasiones y momentos señalados. En los últimos años, debido sobre todo a la emigración y al turismo, la clientela ha comenzado a salir del ámbito de la Sierra y de la misma capital provincial salmantina, extendiéndose hacia Madrid, Barcelona incluso y otras ciudades, según nos indican los hermanos orives de Mogarraz.

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NOTAS

(1) Sobre los orives en la Sierra de Francia y las alhajas que realizan, se pueden consultar las siguientes fuentes bibliográficas:

-ALARCON ROMAN, Concepción: Catálogo de amuletos. Museo del Pueblo Español, Ed. Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, Madrid, 1987.

-CARRETERO PEREZ, Andrés y HERRANZ RODRIGUEZ, M.ª Concepción: Joyas populares. Museo del Pueblo Español, Ed; Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, Madrid, 1984.

-CARRIL, Angel: Guía de la Artesanía de Castilla y León. Salamanca. Ed. Junta de Castilla y León, Consejería de Economía y Hacienda, Valladolid, 1991.

-CEA GUTIERREZ, Antonio: Guía de la artesanía de Salamanca, Ed. Ministerio de Industria y Energía/Diputación Provincial de Salamanca, Madrid, 1985, pp. 56-73.

-SUBIAS GALTER, Juan: El arte popular en España, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1948, pp. 117-127.

(2) Sobre las brazaleras del traje de vistas, ver:

HOYOS SANCHO, Nieves de: "Orfebrería popular española. Las brazaleras de La Alberca", en Trabalhos de antropología e etnología, XVII, 1959, pp. 403-405.