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UN RITO DE LA SEMANA SANTA BURGALESA DESAPARECIDO. "EL JUDAS"

TEMIÑO LOPEZ-MUÑIZ, Mª Jesús

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 193.

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La quema del Judas es un simbolismo cristiano que supone un castigo para el apóstol traidor. No por ello, debemos hacer referencia a ritos ancestrales agrarios y fertilizantes. Existen países en los que se quema simbólicamente el Año Viejo. También conocemos cómo las comunidades judías, conmemoran la fiesta del Purim, colgando muñecos.

Esta costumbre estaba extendida por numerosos lugares, incluso tenemos datos de algunas localidades de la Comunidad de Madrid.

No existen excesivos estudios sobre el tema, pero parece claro el elemento común, la confección y quema de un muñeco. Lo más significativo en el caso húrgales, es el juicio previo que se hacía, convirtiendo el acontecimiento en una pieza teatralizada.

Podemos reseñar algunas referencias que aluden a esta ceremonia burlesca, dentro del ámbito de la provincia de Burgos: En Castrillo del Val se recuerda esta función, aunque desapareció en 1923.

También se celebraba en Belorado, Lerma, Villanueva de Odra y Villadiego.

En la villa de Torresandino hacían, antiguamente, el Domingo de Resurrección, un paso, delante de la Virgen del Rosario y del Cristo. Los personajes hablaban en verso, entre ellos destacaban Judas, Simón Cirineo y los demás apóstoles.

En Quintana de Valdivielso varias personas mayores recuerdan hechos parecidos llevados a cabo el Día de Pascua. El protagonista principal era un vecino que debía asumir el papel de Judas.

Esta fiesta rompe con los clásicos ritos de la Semana Santa. Los datos que poseo no se refieren a hechos actuales, sino a celebraciones ya desaparecidas.

He podido contar con un documento de gran interés gracias a la amabilidad de Gerardo Ibáñez, constructor de carracas de Cardeñajimeno.

Este documento, denominado "Función de Judas", fue copiado por Victoriano Ibáñez Iglesias, en el año 1896.

Una de las más populares y que mayor aceptación ha obtenido en esta capital de Burgos, es la ya antigua y célebre del Judas, que tiene lugar en la Pascua de Resurrección; en prueba de una manera incuestionable, la gran afluencia a ella de personas de la población y forasteros, que no sólo de los pueblos de la provincia, sino de los limítrofes, han acudido a ella siempre que se celebra; el gran aparato con que se verifican las escenas crítico—burlescas, y el ser festivos los días en que tiene lugar, son circunstancias que contribuyen al caso. Lo severo que representa la semana Santa en que la Cristiandad celebra el aniversario de la muerte del Redentor del género humano, recuerda la vil traición de Judas Iscariote discípulo amado del Redentor, de venderle a los judíos, escribas y fariseos por treinta dineros.

Anatematizar el feo delito de traición ridiculizando el autor con una crítica joco—burlesca bien traída, es el objeto de la función de que trata este librito, que no puede leerse sin reírse ni verse sin escostillarse.

De su ejecución se encargan los jamelgos y tejedores de los barrios de San Esteban y Vega, con otros agregados.

FUNCIÓN DEL JUDAS ISCARIOTE. DÍA 1.°

Su prendimiento, presentación al Tribunal, decreto pregón de azotamiento, y zurrabanda.

El sábado de Pascua de Resurrección, tan pronto como doblan las campanas a gloria anunciando la resurrección del Redentor; ya dispuestos de antemano, salen de la población con Judas de madera con peluca roja, la cabeza móvil por medio de cuerdas que al tirar de ellas afirma o niega con sus movimientos, y saca la lengua cabalgando sobre un pollino sus tropas llamadas Cadenas con armas diversas, vestidas, casaca de ardilla larga, tricornio, calzón y medias de distinto color, demostrando poco orden y menos subordinación, y se dirigen a un campo espacioso, si es posible que haya algún monte próximo, como el de Gamonal en el que vacilantes tratan de ocultar al protagonista de la fiesta.

A breve rato, salen en su busca o persecución al objeto de prenderle, las tropas reales con el Rey y príncipes a la cabeza, cuyo ejército se compone de infantería y caballería lo más numerosa posible, la primera se titulan Miñones, visten alpargata valenciana con lazos encarnados, media blanca, calzón negro, chaqueta, gorro catalán, manta morellana al hombro, canana y carabina; con su escuadra de gastadores, ésta con mandil blanco y gran gorra de pelo; y la caballería se titulan Turcos, disfrazados de tales con media blanca, pantalón ancho encarnado (de un refajo) chaqueta, barba y turbantes con media luna; unos y otros con sus correspondientes jefes, cornetas y tambores. Ya en el campo este ejército a la vista de Judas, tratan por una y otra parte de apoderarse de él, defendiéndole los suyos, los que después de vacilaciones, se declaran en retirada procurando ocultarle en la falda del monte: (la gracia está en que el simulacro sea bien combinado y dirigido por jefes que tengan gusto para ello); por fin arrollados los Cadenas por tropas reales hacen prisionero al Judas y la suya. En el intermedio del simulacro, no cesan los correos gavinetes de llevar y traer partes de Rey que dirige en persona la batalla.

Al entrar triunfantes en la población con Judas a la cabeza previo aviso por correo, sale a recibirles el Tribunal que ha de juzgar al reo, compuesto de Juez, con su vara de justicia, fiscal, defensor; escribano y alguacil, vestidos calzón y media negra, frac lo más raro posible, chupa, un paño de manos por corbata, gran cuello, anteojos de buen tamaño, peluca de lino, tricornio y espadín.

El Juez con vuelillos en las bocamangas y el Escribano un proceso debajo del brazo.

Presentado el Judas en el sitio convenido (que debe ser espacioso) al Tribunal, luego de un saludo muy cortés y mímico de éste, dicen en alta voz, con gracia y ademanes en la presentación de Judas por el Capitán de Miñones:

Capitán:

Aquí tenéis Señor Juez
El que se había escapado
¡Y cuánto nos ha costado
Para verle de coger!;
Lástima no hay que tener.
De este perro perdiguero,
Porque sin ser carbonero,
A la Sierra se marchaba,
A comer la carne asada
Y a robarnos el dinero.

Juez dirigiéndose a Judas:

¿Eres tú el que te escapabas,
por no sufrir el castigo?
me la pagarás te digo
Tus acciones depravadas.
¿Con qué no hay más que escaparse?
¿Con qué no hay más que escurrirse?
Deslizarse, escabullirse
tomar el pito y largarse
Ya puede U. figurarse
Lo que será de su piel,
Júrole por Víctor Hugo,
Júrole por mi dosel
Que visitará el verdugo
Su redondo jarapel.

Fiscal:

¿Hola, Señor Iscariote,
Yo le apretaré la nuez
Parece que hoy está V.
Más serio y más formalote?
Con la ley en el cogote
(1) Daremos al criminal,
(2) Yo juro a fe de fiscal
En pena de sus marañas
Limpiarle las telarañas
De la puerta del Corral.

Defensor:

(3) Ten espíritu y no temas
Que no es tan bravo el león,
Echa una copa de ron
Y déjate de pamemas,
No hagas caso de sistemas
Que en mí tienes un escudo.
(4) Pues yo salvarte no dudo
Del apuro en que hoy estás,
Si apuntas a tiempo, y das
Untando el carro a menudo.

Escribano:

Ahí está el quiz Señor mío,
Pues como dice Chaparro
Si se quiere que ande el carro,
Untarle bien, y al avío,
Yo por mi parte confío
Que te habremos de salvar
Como tengas que agarrar,
Porque soy un escribano
Tierno, indulgente y humano
En habiendo que chupar.

DECRETO

Juez al Fiscal:

Por las calles y las plazas;
Pasearle y azotarle
Sin tener lástima de él
Que él no la tuvo con nadie;
Y luego después que tenga
Bien calientes las espaldas,
El espinazo y las nalgas,
Se hará de él lo que convenga
No nos sacará la lengua
Ni nos hará bribonadas.

Fiscal:

Yo me encargo Señor Juez,
De hacer cuanto U. me ordena,
Y el vil que sufra la pena
Lo considero prudente,
Y se convenza la gente
De que la lección es buena.
En cumplimiento del Decreto pasean a Judas por las calles, acompañado del Fiscal, pregonero y unos miñones, y con ciertos intervalos, y más a propósito al caso, para la comitiva, lee el Fiscal y repite el pregonero en alta voz el siguiente:

PREGÓN

Yo Don Chupa alcuzas,
Músico primero
De calles y plazas,
E impresor en cueros,
Quiero hacer saber
A todos los presentes,
Estantes y habientes
que no estén tenientes,
Como este Judas
Nacido en su pueblo
Hijo de sus padres,
Nieto de su suegro,
Cuñado de su tío
De su abuela yerno,
Tío de sus primos,
Y primo de ellos,
Después de averiguados
Sus grandes delitos
Le condena a muerte
El Juez Sopla—cirios,
Manda justamente,
Que sea quemado
Porque de este Judas
No quede ni rastro;
También le condena
A ser azotado,
Por calles y plazas
De todos los barrios;
Por ser un ladrón,
Soberbio y avaro,
Alborota pueblos,
Y muy glotonazo,
Por ser asesino
Pues mató a su hermano
De leche, y al padre
Por quien fue engendrado,
En fin por traidor
Pues vendió el malvado
Por treinta dineros
A su maestro amado
Al más santo y sabio,
Al más inocente
Al más poderoso,
Y Rey soberano,
Y así quien tal hizo
Justo es que tal pague,
Con que alza la penca
Y al maldito dale.

OTRO PREGÓN

Manda el Señor Juez
Del barrio de San Esteban,
Haga miel el Morcillero
Culero de los que quedan
Que a este maldito Judas
Por su perversa traición
Le ha salido la sentencia
Sin haber apelación,
De ser azotado
Sin tener lástima de él,
También ahorcado y quemado,
Empezando por los pies,
Por andar a la granuja,
Por salteador de colmenas,
Por coger muchas lupandas,
Y engañar en las tabernas,
Por causar muerte a su padre
De un cantazo que le dio
Y casarse con su madre
Porque bien le pareció,
Y en fin por vender a su Maestro
Redentor de cielo y tierra
Y supremo Salvador
Manda la justicia ordinaria
Por justa razón y ley
Que alce la penca
Y le zurre el barandel.

Por la mañana del día siguiente hasta las 12 puede continuar el vapuleo por las calles.

Fin del día primero.

SERMÓN, ACUSACIÓN, DEFENSA, SENTENCIA Y EJECUCIÓN DE LA MISMA. DÍA 2. °

Al día siguiente primero de Pascua, en el punto en que ha de hacerse la función, que debe ser lo más espacioso de la población como una plaza, se colocará en tablado de 2 metros de altura capaz de contener con holgura a las personas que componen el tribunal, con todo el aparato necesario para el juicio, mesa cubierta con una manta de caballo, sillones antiguos, un ...de gran tamaño que sirve de tintero, con tres o cuatro brochas con mango largo que hacen de plumas, por esquila un cencerro lo mayor que se encuentre. A uno de los extremos del tablado, amarrado a un pie derecho se coloca el púlpito (una cesta coladera grande) y una bota de vino al lado. Así dispuesto; de dos a dos y media de la tarde acompañado de un piquete de miñones, sube al púlpito el que haya de leer el sermón y después de algunas genuflexiones y bostezos, la emprende con el siguiente.

SERMÓN DE JUDAS ENTRE MÍSTICO Y BURLESCO

Introducción

Sea por siempre de los hombres alabado,
Todo vino generoso que no se haya bautizado,
De las carnes el carnero, de pescados el salmón,
De las aves las perdices, de los puercos el jamón:
Y desde el primer instante, que en sazón todos estén,
No falten de nuestras casas; digamos todos Amén.
Por la señal se conoce el animal;
De la cruz de sus calzones a todos los...
Nos libre el Señor, porque tiene mal olor, Amén.

Tema
Culpa sui nocuic, nocuic quoque
culpa capelle, nocuic que Judas.

El pecado dañó a la cabra dañó al cochino;
Y también dañó a este grandísimo pollino.
¡Qué gozo tendría yo! ¡Qué gloria!
Si tuviese de Séneca la memoria
Mucho podría decir con tal auxilio,
Y mucho más si tuviese la musa de Virgilio,
¿Y cuánto gusto daría a la presente ocasión
Si tuviese la elocuencia de aquel sabio Cicerón?
Diría tanto y tan bueno, que todos mis oyentes
Se harían dar mil cruces en los dientes:
¿Pero qué podré decir si sé con evidencia,
Que no tengo musa, memoria ni elocuencia?
Sin embargo, intelectus apretatus descurrit
Dice el gran doctor Vauza de Hurra
Que no hay entendimiento que apretado no discurra
Y y o me hallo tan apretado de talento,
Que discurro siete veces más que un jumento;
Y también hago saber a los hombrones,
Que vengo muy apretado de calzones:
Y temo que el miedo me suelte la abujeta
Y me vaya para todos de vareta:
Mas para no ciscarme en un concurso tan honrado
Digo que vengo de calzones apretado.
De esta suerte prevenido, fieles míos,
Quiero haceros ver a pesar de los impíos,
Que Judas vendió al gran sol de justicia,
Por tener mucho apego y amor a la avaricia.
También os haré ver, que por ser desconfiado,
Se echó un cordel al cuello y miró ahorcado,
Y que a las cavernas del gran Pedro Botero
Bajó sin honra, sin vida, sin dinero,
Estos son los puntos que yo pienso aclarar,
Pero tened paciencia, que antes de comenzar,
Mojar quiero mi lengua que con esta chirigota
La tengo más seca que una suela de alpargata
Y si no la humedezco con algo de tintura
Daré una en el clavo y ciento en la herradura;
Al contrario será si mojo mi garguero
Que predicaré tan bien como el padre misionero,
Mas ya no puedo hablar; lingua mea sica est,
Y así venga un buen jarro de vino aragonés,
Que yo le quiero dar cuatro besos a la moda,
Hasta que en mis tripas eche su sangre toda,
Y mientras que yo a gusto mojo la lengua mía
Decid todos mis oyentes a una vez. Ave María.

Tema

Ya que con vino he mojado mi garguero
Hablaré de Judas, aunque no por muy entero;
Sabed pues que anduve más de cuarenta días
Registrando las mejores librerías;
Leí la historia del intrépido Calvino
También leí la de Bertoldo y Bertoldino
La del gran Carlomagno, la del famoso Gil Blas,
La de los Robinsones, y mil quinientas más;
Leí en fin la historia del valiente Don Quijote,
Y nada pude encontrar de este Judas Iscariote:
Más viendo yo, fieles míos, que este día se acercaba
Del sermón, y que de Judas ninguna cosa encontraba
Muy triste y desconsolado me salí de casa un día,
¿Ya dónde fue mi paradero? a la común Secretaría:
En ella encontré ¡o fieles, quien pensara! ¡quién dijera!
De este maldito Judas casi la vida entera;
La cogí con gran cuidado y sin gastar mucha calma,
Porque estaba ya más sucia y más negra que su alma:
Pero como era mi intento saberla por muy extenso,
Tuve que pasar por todo, y oler lo que no era incienso
Por fin me la llevé a casa y con cuatro trasnochadas
La metí en mi cabeza, aunque a fuerza de mazadas
Aquí la traigo..., mi sermón está aprendido,
Ahora suplico a todos que alarguen bien el oído:
Los mozos y las mozas, los viejos y las viejas,
Abrirán mientras predico vara y media las orejas:
Pero cierren bien las bocas de las caras y las demás
Y ninguno me respire ni tampoco por detrás;
Especialmente a las viejas que son muy flojas de muelle;
Las encargo que ni una por allá detrás resuelle,
Y que el tiempo que durare este encargado sermón
Se tengan todas metido en el trasero un tapón;
Y si por no ser bastante se va alguna cosilla,
Que las tape con el asta el toro de la Ventilla;
Y finalmente receto esta misma medicina
A la moza que respire y más si es lechuguina;
Con que si quieren librarse del asta de este animal,
Todos tengan bien tapado el ojo del trascorral
Y silencio, fieles, silencio, porque voy a comenzar
Con la vida de este Judas, y digo en primer lugar
Como este maldito Judas nació en Iscariote,
Y el nombre de su lugar fue su apellido o mote
Sé que fue hijo de sus padres y no poco me consuela
El saber que también fue nieto carnal de su abuela;
Fue sobrino de sus tíos, pariente de sus parientes,
Y por la línea de Adán, hermano de los presentes,
Quiero pasar en silencio los dos años de mantillas,
Porque ambos los pasó en ensuciar taleguillas;
Lo mismo que hacemos todos en los dos años [primeros
Y si no le creen algunos, porque son muy majaderos,
Que les digan nuestras madres, cuántas veces la legaña
Limpiaron con sus manos de nuestro ojo sin pestaña;
Digan también juntamente las que llamamos cinzayas
Cuántas veces de los niños fueron comunes sus sayas
Si no bastan estas pruebas, incrédulos, hic legatur,
Quia escremento puerorum semper dijito probatur.
También pasaré en silencio los años que fue a la escuela,
Porque en esto de jugar el que menos corre vuela,
Lo mismo en romper cartillas, y comer zoquis de pan,
Chupando al paso los mocos, que siempre colgando van,
Mas sí diré que aprendió a escribir, leer y contar,
No las cuentas de partir, todas eran de agarrar;
Y que en esto de agarrantibus, estaba Judas tan diestro
Que se salió de la escuela, sabiendo más que el maestro,
Luego que tuvo quince años, y ya fuerza varonil,
Se salía por las noches a rondar con tamboril,
Y por más que lo celasen, que de zangas que de mangas
El había de salir a caza de ...
Y las pillaba tan bien por ser diestro y muy galán
Que las cogía en el aire, aun mejor que el gavilán
Es cierto que para ellas era un tiro muy cargado
El verle hermoso de cara y de pelo azafranado,
De estatura regular, de grosura a proporción,
Solamente la avaricia la hacía contradicción;
Que en el templo de Cupido, aunque el incienso se gaste,
No basta para lograr nada; como el oro ya no baste,
Y así como para el recipe es un grandísimo lazo
Para el verbo do, das, era un fuerte trabucazo
Porque era un hombre muy avaro según yo tengo noticia,
El condenado Judas. Pregunto ¿qué es avaricia?
Responde, es una mujerona en pecado capital,
Trae consigo siete vicios y el que menos muy fatal:
Es una mujerona, nada buena, nada buena,
La cual tiene siete hijas peores que las de Elena
Y el que se case con ella, como Judas se casó
Carga con esta familia, que acabo de nombrar yo:
Los nombres de estas hijas es justo salgan a la luz,
Y así digo que se llaman, dureza, violencia, inquietud,
Jura falso, falacia, fraude y doña traición.
Ya veis aquí los nombres de estas niñas cuales son:
Los de los vicios también les diré con arrogancia,
Se llaman quimiditas, escasez torpe ganancia,
Dura rapiña, tenacidad, y otro más fiero,
Que por no nombrarle me le dejo en el tintero.
Con toda esta familia estaba Judas cargado
Desde el mismo punto que con la avaricia fue casado,
Por no desatar la bolsa que tenía con cien nudos,
Llevaba siempre las tripas lo mismo que unos embudos,
Para recibir tenía las garras de un gigante
Y para dar tan pequeñas como las de un tierno infante,
Quería vender muy caro, pero comprar muy barato.
Y si tenía ocasión arañaba como un gato.
Siempre andaba por las calles recogiendo trapajones
Que tan siquiera valían para cambio de piñones,
Era tan vil y tan bajo que por interés de un real,
Era capaz de besar a todos el trascorral,
En fin era tan tenaz en el arte de usurero
Que por las noches soñaba con talegas de dinero.
Siempre andaba haciendo fraudes y siempre haciendo traiciones
Siempre inquieto y con falacia sacando bien los cañones.
En las compras y las ventas para hacer mejor su hecho,
Solía jurar en falso, lo mismo que en un barbecho,
En sus tratos con violencia siempre hacía buen emboque,
Pues tenía el corazón más duro que un alcornoque.
Pero por más que ganaba nunca se hallaba contento
Mas no es extraño porque es propio del avariento
Aunque lo que era Judas, Jesucristo no ignoraba,
Le escogió por su discípulo para ver si se enmendaba,
¿Y pensáis que se enmendó? dice el sabio Salomón
Que el lobo muda de pelo pero no de condición
Esto mismito hizo Judas, mudó ropa y aposento,
Pero no de condición porque siempre fue avariento
Porque veáis ser verdad, en un tiempo perentorio
Contaré un caso muy cierto, escúcheme el auditorio
Cuando fue la Magdalena a ungir a Nuestro Señor,
Llevó un vaso de alabastro y ungüento de gran valor
El cual lo derrama sobre su santa cabeza
Así que lo supo Judas se quedó hecho una pieza,
Y dijo públicamente aunque con mucha falacia,
El venderlo para pobres hubiera sido más gracia:
Pero no era este su fin, que el fin era de este pillo
Vender el vaso de ungüento para aumentar su bolsillo,
Por tanto vendió a su maestro que le acababa de hacer
Compañero de su mesa y ecónomo de su enser,
Quien le acababa de dar el grande y precioso don
O gracia de hacer milagros, siendo un grandísimo bribón
Y quien después de cenar le lavó humilde los pies;
Vendió pues a Jesucristo sólo por el interés.
¿Y por cuánto le vendió? ¡pásmense aquí los mortales!
Al Rey de cielos y tierra vendió por sesenta reales;
Sólo por treinta dineros se le entregó a los judíos,
Que no hubieran hecho tanto los gentiles más impíos
¿Qué hizo para entregarle este maldito animal?
Darle un beso de paz falso, esta sí fue la señal,
Para que los prendedores, conociéndole de cierto,
Lo mismo que un corderillo, le prendiesen en el Huerto.
Responde tú alma de cántaro, cara de cuerno quemado,
Corazón del mismo diablo, y entrañas de condenado
Dime animal de las Indias, garras de fiero león
Orejas de burro mohíno, y hocicos de gran lechón.
¿En qué te ofendió Jesús, para ser por ti vendido?
¿No te hizo sin merecerlo su discípulo querido?
¿No te llevó a su lado en cualesquiera ocasión,
Y te dio de hacer milagros el grande y precioso don?
Si por él sanaste ciegos, los muertos resucitaste,
Y también sé que en su nombre a muchos bautizaste.
Con él comiste a la mesa, él te dio la Comunión,
Y al fin te lavó los pies y te habló de corazón
¡O Judas! ¿Por qué me vendes2 Te dijo ¿Que no lo oíste?
Que sí me responderás ¿Pues de por qué lo vendiste?
Culpa tuya nocuit, tu pecado te dañó,
Y tu maldita avaricia a venderle te arrojó.
¡Pues buena cagada hiciste! mejor hubieras logrado
Si en el vientre de tu madre muerto te hubieras quedado
¡Buena cagada hiciste con hacer tal picardía!
Pues de un infierno perpetuo te cayó la lotería.
¿Y qué hizo Judas después que vendió al manso cordero?
¿Qué había de hacer? echar la soga tras el caldero.
Confesó sí su pecado este maldito Iscariote,
Y dio también los dineros al Principe Sacerdote.
Si que confesó su culpa le hizo restitución,
Pero en lugar de haber hecho un acto de contrición,
Pesándole dos mil veces de haber ingrato vendido
Aquel que con tantas gracias le había favorecido
Prometiendo firmemente de nunca más agraviarle
Y esperando con fe viva que podría perdonarle,
Comenzó a considerar lo enorme de su maldad,
E hizo desconfianza de su infinita bondad.
Sí fieles, desconfió del Padre más cariñoso
Del padre más compasivo y Padre más poderoso
De aquel que la negación a Pedro le perdonó
Así que su grave culpa de corazón la lloró.
De aquel que perdonó a María Magdalena,
Apenas lloró a sus pies los escándalos con pena.
De aquel que así supo hacer de un barro de corrección,
Sólo con un quit ne vis! un gran vaso de elección
De aquel que al buen ladrón le llevó a su aposento,
Solamente porque dijo: Domine mei mensent.
De aquel en fin que bajó a darnos eterna luz,
Y librarnos de una muerte, muriendo El en una cruz,
Desconfió; y por tanto cogió un cordel, le ensebó
Se le puso de collar y tanto se le apretó,
Que en un sácame las pajas se halló con Pedro Botero,
¿Pero cómo? ya sin honra y sin vida y sin dinero,
Culpa suya nocuit, su pecado le dañó
Y su alma a los infiernos para siempre descendió!
Aquí tenéis a su cuerpo más frío que una zanahoria,
En esta horca patente para perpetua memoria,
Su alma está en los infiernos pasando penas eternas,
Su cuerpo arderá después comenzando por las piernas,
Este es el paradero de los que sin Dios, sin Ley,
Llevados del interés venden a su propio Rey.
Este es el paradero de los grandes usureros.
Que venden a sus maestros por aumentar su dinero
Este será el paradero de todas las mujeronas,
Que por el vil interés de beber y cazar monas,
A Cortes y la Ventilla se van hechas unas vagas
En tanto que sus maridos están sudando las bragas
Este será el paradero de aquellas abandonadas,
Aunque no vayan vendidas a la Ventilla van dadas
Sin reparar las bribonas, mientras llenan los jergones
El que sus pobres maridos se quedan en sin calzones
Esto será el paradero de aquellas madres impías
El que admiten en su casa cortejos todos los días.
Este será el paradero de aquellas hijas malvadas;
Que deshonran a sus padres por no vivir recatadas,
Este será el paradero de todas las alcahuetas
Que se hallan por las calles como unas anacoretas,
Y por no querer perder sus más desastrados vicios
A los jóvenes les meten en muy grandes precipicios
Este será el paradero según tenemos noticia
De todos cuantos se dejan arrastrar por la avaricia.
Y porque ésta se destierre de nuestra noble nación,
Los del barrio de San Esteban hacen hoy esta función
Poniendo al maldito Judas en aqueste monumento,
Para ahorcarle y darle fuego porque sirva de escarmiento,
Pues aunque soléis decir que sólo urdimos novelas,
También sabemos urdir estas doctrinales telas
Y siendo fieles cristianos, sólo es nuestra intención
El que vivamos en paz con el Rey y Religión
Que seamos obedientes al mandato de justicia,
Y que todos nos cisquemos en Judas y su avaricia,
Que de este modo saldremos de este mundo con victoria
Y con Cristo nos veremos todos juntos en la gloria.

FIN

Terminado el sermón escoltados por una sección de Miñones suben al tablado referido, muy graves, el Juez, Fiscal, Defensor, Escribano y Alguacil, colocándose el Juez en el sillón del centro, el Fiscal a su derecha, el Defensor a la izquierda, el Escribano frente al Juez y el Alguacil de pie detrás del Escribano, también se coloca al Judas a un extremo del tablado con dos Miñones que le custodien; Cada individuo del Tribunal, llevará a las espaldas un letrero en que se expresa el papel que desempeña, y el Escribano un gran proceso, que pone sobre la mesa y empieza el

RECIBIMIENTO DE JUDAS

Presidente: (en pie tocando el cencerro)

Señores aquí hay un reo
A quien vamos a juzgar,
Tratase de averiguar
Si es digno de vapuleo
Señor relator; ya veo (se dirige al relator)
Que en su merced no hay malicia,
En nombre de la justicia
Yo le prometo muy serio,
Que si me hace un gatuperio
Hoy le destierro a Galicia,
Cuidado Señor Fiscal (al fiscal)
Con levantar hoy los codos
Justicia y Cristo con todos
No ensuciemos el pañal
Porque si U. voto a tal
Me se sale de su esfera
Se armará la pelotera
Que si el alguacil lo guipa
Le entierro vivo en la tripa
De la burra de mi nuera
Y usted señor defensor (al defensor)
Mire más por su persona,
Cuidado con coger mona,
Cuidado con el licor
En obsequio del olor
Tener la puerta cerrada
No salga alguna rociada
Con son de gallina clueca,
Haya aquí justicia seca
No haya justicia mojada
Y U. Mon Señor Escriba (al escribano)
Dará fe de lo que pasa
Sin cobrar más de la tasa
Ni gastar mucha saliva,
Tened alma compasiva
Con el Judas, Escribano,
Porque al fin es nuestro hermano
Ambos sois hijos de Adán
Y si el uno es gavilán
Creo que el otro es Milano
A ti te toca Alguacil
Cuidar del orden no más,
No pienses que ahora estás
Bailando en el tamboril
Ea, pueblo, auditorio cerril
Ten un rato de atención
Que va empezar la sesión
Todos respeten la vara (levanta ésta)
Porque pierde la cuchara
El que apellide perdón.

Se sienta el presidente, tocando el cencerro, y enseguida el Relator haciendo una venia al Juez, lee los autos del tenor siguiente:

Relator: (leyendo de pie y en alta voz)

En la Zudia de Iscariote
A 30 del mes pasado
Yo el bachiller Antón Zote
Encontré un Judío ahorcado
No estaba muerto del todo
Después de aquella camorra
Como quien empina el codo
Y está durmiendo la zorra
Tuve a bien practicar
Cuanto en la ley se previene,
Con el fin de averiguar
Como se llama el nene
Aguardé unos instantes
A que durmiera la mona
Para comprobar cuanto antes
La identidad de persona,
A favor de un par de ayudas
Volvió de aquel parasismo
Y supe llamarse Judas
Por haberlo dicho él mismo,
Se le puso luego en cueros
Sin haberle hallado un sus.
Excepto 10 dineros
Que le dieron por Jesús;
Y siguiendo el expediente
Se le embargaron los bienes
Que son del tenor siguiente:
Cuatrocientos palominos
Todavía en pelo malo
Que a los escribas ladinos
Les dejaba de regalo;
ítem, vino a confesar
Aunque con algún trabajo
Que tenía un colmenar
Allá en cierto barrio bajo,
Y leída que le fue
Esta su declaración
Yo el Escribano doy fe
De un mandato de prisión
Tres testigos se llamaron
Y viniendo en el momento
Lo siguiente declararon
Debajo de juramento
Preguntado Blas Borrego
Lo que de Judas sabía
Ajustándose el talego
Respondió a su señoría
Que en una ocasión le vio
Junto a una cuba de vino,
Y de un beso que la dio
Ya no encontraba el camino
Que quitó a un asno el cabestro
Y le empeñó en la taberna
Y luego vendió al Maestro
Sin tener la muerte eterna,
Se contaba en las aldeas
Tenía las barbas rojas
De rondar las chimeneas
Y cortejar a las mozas
Que no había longaniza
A cubierto de sus garras
Llevando chupa postiza
Bigotera y antiparras
Que otro día se ensució
A la orilla del camino
Y se le vio un quid prono
Desde el balcón del vecino
Que esto era sin incurrir
En ninguna inconsecuencia
Por descargar su conciencia,
Incontinente de ron
Apura una gran botella
Se lee la confesión
Y se ratifica en ella
Que son como el ser cristiano,
Verdades de cuatro suelas
De que da fe el Escribano
Don Ambrosio Sacamuelas.
Enseguida comparece
El testigo Juan Guñapa
A quien la bolsa le crece
Cuando le mengua la capa
Y preguntado al tenor
De dichos antecedentes,
Le respondió al Juez: Señor
Traigo los casos calientes
Será breve mi respuesta
Porque en lenguaje sencillo
Soy algo duro de testa
Y no blando de colmillo;
Cuanto ha dicho el compañero
Es una cosa notoria,
Y por mi parte no quiero
Deshacer la pepitoria,
Y sólo puedo añadir
Aunque a U. Y. no le cuadre,
Que Judas sin discurrir,
Vino a casar con su madre,
Y sólo en este sentido
Ese bellaco, ese lelo,
Fue de su madre marido
Y de sus hijos abuelo,
De toda la vecindad
Estas son las cantinelas
Y de ser casi verdad
Jura da fe Sacamuelas
Últimamente se llama
A Don Poncio Tribulete
Hombre de conchas y escamas
Con sus puntas de alcahuete
Y preguntándole en prosa
De los lances preinsertos
Con voz algo aguardientosa
Respondió ser todos ciertos;
Añadiendo que el traidor
Prendido por la justicia
A Cristo Nuestro Señor
Vendió por la vil codicia;
Y que al fin, con calzas rojas
Se le halló cantando el cuco,
Espichando entre las hojas
De un floreciente saúco.
Leída la delación
En ella se ratifica,
Y de ser así embrión
Sacármelas certifica
Otros testigos declaran
Que es un bruto, un animal,
Un soberbio y un avaro,
Un carnero muy carnal
Iracundo, y tan glotón
Que por tragarse es capaz
Las estopas de la ...;
Que también es parricida
Casado sin ejemplar
Con la madre que le echó
A este valle lacrimal.
Que vendió a su Maestro;
Y gran padre universal
De los vivientes que tiene
De cristianos la señal
Y aún de todos los nacidos
Comenzando desde Adán,
También dicen le vendió
Tan sólo por el afán
De embolsar treinta dineros
Para comer y soplar,
Que es un gran tragalón
Y un borracho sin igual,
Y ayer le encontraron cuero
En medio del Hospital
Los autos quedan formados
Y con riguridad
Aquí tenéis un proceso
Más largo que esta ciudad,
Aunque a la verdad, ya sobra,
Porque el reo sin parar,
Los delitos combinados
Acaba de vomitar.
Confiesa que fue traidor
A la excelsa majestad
Y confiesa que vendió
Al gran padre celestial
Sólo por treinta dineros
Con que S. Juez ¿qué tal?
Y acrimina su delito
Por más de esta maldad
Con tal señor que los pies
Le acababa de lavar
Y mucho más le acrimina
Este hijo de bestial
Porque le vendió a traición
Con beso de falsa paz.
Visto por su Señoría
En forma justa y legal
Y oyendo la algarabía
Del defensor y fiscal
En sentenciarle combino
Con presencia del sumario
A que encima de un pollino
Enseñara el calendario;
Mandando que en las espaldas
Se le aplicaran trescientas
Levantándole las faldas
Aunque estuvieran grasientas,
Pagando así por entero
Su demencia y su desmán
Hasta ponerle el trasero
De color del cordobán
Y todo esto sin perjuicio
De seguir la acusación
Para que así tenga el juicio
Su justa retribución,
Muera pues el alevoso
El ladrón lame cazuelas
Firmado= Zaparrastroso
Ficha ut, supra Sacamuelas,
(Presidente. El Señor Fiscal, el Doctor).
(Tocando el cencerro) Zangui-pezuño
tiene la palabra
Fiscal. Zaparrastroso, Señor:
Tengo a mucha fantasía
El acusar este día
A un discípulo traidor:
Vos no tenéis honor
De conocer mi chabeta,
Pues si yo la ley empeño
A fe de Zangui pezuño
Ha de haber justicia neta.
En ti fiscal y censor (señalando a Judas)
Hombre vil me constituyo;
Hodie festivus te arguyo
Para que entres en calor,
Yo soy la nata y la flor
De los agentes fiscales
Mis talentos magistrales,
Me han dado más de una vez,
Honra, fama, honor y prez,
En callejas y andurriales.
¡Cuál crimen, sí cuál delito
Se escondió a mi perspicacia!
(señalando a Judas)
¿A qué ladrón verbigracia
No he cogido en el garlito?
O me respondes contrito
Confesando tu traición,
O sin más apelación
Propongo, perverso Judas
Que te encajen dos ayudas
Con salsa de pimentón
Que los testigos declaren
Debajo de juramento,
Yo les pondré un argumento
En bárbara o en celaren,
De la verdad y razón:
Y les daré para ron
Hasta que cojan lupanda
Alequid quien manda, manda
Cartuchera en el cañón

Defensor:

La humanidad en ese trote
Bien pronto estará perdida
¡O témpora! ¿Qué es la vida
De un ciudadano Iscariote2
Mas juro por D. Quijote,
Por la hermosa Dulcinea,
Por Maritornes la fea
Que si me pongo a decir
D. Judas no ha de morir
Y eso será lo que sea,
No temas la acusación (a Judas)
Que como haya un poco de unto
Tengo en mi aquel un barrunto
(con la mano en la frente)
De que habrá composición:
El sonido de un doblón
es tan dulce y elocuente,
Que convence al remitente,
Amansa el genio de un toro,
Y en fin, argumento de oro
Es lógica reluciente
Por lo demás defenderte
Queda amigo de mi cargo,
Ni licurgo ni licargo,
Te han de sentenciar a muerte,
Mas si salvo quieres verte
Ruégete por San Cirilo,
No te se desate el hilo,
Quiero decir... pues entiende
Porque si el pico te vende
A feitabantur in illo

Escribano:

Doy fe que aquí el Defensor
Habla muy bien hipabatur
Cuando hay aliquid chupatur,
Se acabó todo el rencor.
Ea, constancia, valor,
No te acuerdes de la hoguera
Si tienes alguna hilera
De colmenas, yo soy fiel
Te chuparemos la miel
Y embargaremos la cera

Presidente

¡Eso es muy ruin, muy villano!

Escribano

Perdone su Señoría

Presidente

Vos en esta cofradía
No tenéis vela, Escribano

Escribano:

El arancel...

Presidente:

Punto en boquis,
Que ¿todo ha de ser chupar
Comer y beber de oquis?

Escribano:

Yo pido mis honorarios.

Presidente:

Qué honorarios voto a tal
Si ha quedado en canal
Entre Escribas y Notarios.

Escribano:

Aun le queda una colmena
Según dicen. Señor Juez.

Presidente:

Puede catársela Usted
Que pienso estará muy buena.

Escribano:

Yo no soy ningún garduño
V. S. me descalabra.

Presidente:

¡Chiten! tiene la palabra
El fiscal Zangui-pezuño.

Fiscal:

En vista de lo dicho
Y estando el reo confeso
Como consta del proceso
En su natural sentido;
Pido pena capital
Contra el reo, Señor, Juez,
Por inhumano y soez
Por lascivo y por bestial.

Defensor:

¿Cómo Señor Presidente2
Yo apelo de la sentencia,
No tiene usía conciencia
Si tal injuria consiente,
Justicia y ruede la bola
No hagáis caso del fiscal
Que hoy le he visto en el parral
Y tiene alegre la chola
Si por ser Judas traidor
Debe de morir ahorcado,
Poned horcas de contado
En cada esquina Señor,
¡Inhumano le llamáis!
¿Y qué no hay otros tutores
Más inhumanos peores,
Que Judas si me apuráis?
Y si le acusan del hecho
De ser hombre muy soez,
Cada cual Señor Don Juez
Meta la mano en su pecho.
Es muy cierto, Señor Juez,
Que este Judas Iscariote
Confiesa que fue ladrón
Y esto del primer bote;
Pero este gran delito
Y otros muchos confesados,
Les tiene por las espaldas
Valientemente purgados;
Porque sabed que ayer tarde
Con una suela curtida,
Doscientas veces con ella
Le tomaron la medida.
Y nos dice Piporreta
En su escritura rasgada,
Que aquel que debe, pagando,
A ninguno debe nada.
Respecto del homicidio,
Por ello ya nada debe
Ni un día de presidio,
Ni medio barrer las calles,
Amarrado a la cadena,
Porque sólo con casarse
Pagó el infeliz la pena.
Pongo de esto tres testigos
Y no fueron a los contratos
Que son el Señor Borrego,
Chilindin y Esquila—gatos.
A Jesús este Iscariote,
Confiesa que le vendió.
Pero estaba... ¿y de qué modo?
Pues la noche de la cena
Tanto, tanto empinó el codo,
Que cuando Jesús le dijo:
Tú Judas me has de vender,
De la turca que tenía
No se podía lamer;
Luego el juicio con el vino
Al calcaño poco a poco
Se le bajó y quedóse
A mas de borracho, loco.
Y por esto le vendió
Tan sólo en treinta dineros.
Que si él hubiera tenido
Los sentidos muy enteros
No se le hubiera entregado
A los malditos sayones
Aunque hubiéronle ofrecido
Lo menos treinta millones.
Y si por ley terminante
No pueden ser castigados,
Los locos y los borrachos
Enteramente privados
No debe de ser ahorcado
Este Judas Iscariote,
Porque entregó los dineros
Al príncipe Sacerdote
Y en muestras de arrepentido
Confesó públicamente,
Que no quería vender
La sangre del inocente.

Fiscal:

Negó Señor D. Trapán,
Dice el autor Avicena,
Que los locos y borrachos
Se hacen cuerdos con la pena;
Y para prueba, todo hombre,
Que de su juicio no goza,
Para curando con zurras,
Se llevan a Zaragoza.
Judas debe ser ahorcado,
Pues con esta pena dura
Sanará completamente
De su embriaguez y locura.
¿Qué muestras de arrepentido
Daría este condenado
Cuando ya desconfió
De un maestro tan amado?
El entregó los dineros,
Porque allá en las cavernas.
Sabía bien que no había
Bodegones ni tabernas;
Que si hubiera bodegones
Como aquí hay taberneros,
Hubiera entregado el alma
Mucho antes que los dineros,
Con que así, nula es Redenció
Secunden legos mallorca
Este Judas Iscariote
Cito colgavitur in horca
V. es un botarate (al defensor)
Y los ejemplos que cita,
No prueba cosa maldita,
Nego totam paritate
Porque eso es barbarismo,
Es hablar a lo camello,
Yo le meteré el resuello
Poniéndole un silogismo,
Todo el que esconde la cara
Por traidor, digno es de muerte,
Luego pierde la cuchara.

Defensor:

Todo aquel que habla de pico,
Es un hombre irracional,
Así habla el Señor Fiscal,
Luego V. es un borrico.

Presidente:

Al orden, Señores míos,
Al orden, y cepos quedos
Que no se trata aquí ahora
De albardas ni de aparejos.
Cada cual es cada cual,
Yo soy yo, acabemos,
Que padece de almorranas
Y está muy duro el asiento.
Y enfermedad que se alarga
No suele tener remedio.
El fiscal habla de molde,
Se conoce que es un lego.
Hablando Zanqui-pezuño
No se gana un sólo pleito;
Y ya casi estoy tentado
Por mandar ahorcar al preso
Si no temiera infringir
Las leyes del juzgo fuero.

Fiscal:

Zaparrastroso, Señor,
según consta del proceso,
Se acusa de latrocinio
Entre otros delitos feos,

Defensor:

Otros roban con el peso
Quién roba con la medida,
Quién roba con el tintero,
Hay quienes roban soñando
Hay quienes roban despiertos
Hay quienes roban de broma
Hay quienes roban en serio;
Otros roban a sus parientes
Otros roban a los ajenos
Y quienes se roban a sí mismos
Quitándose el alimento
Unos roban en poblado
Otros roban en diserto
Unos con manta y trabuco,
Otros con capa y sombrero,
Todos buscan el bolsillo
Del prójimo sin recelo
Que todo es robar señores,
En estos vendidos campos
Siendo esto tan evidente
¿Qué razón hay, santos cielos,
Para que el pobre Judas
Pague el pato por entero
Quedando impuros y libres
Tantos ladrones y mochuelos?
¿No basta el haberle dado
Un furioso vapuleo,
Que cual tomate maduro
Fue su noble trasero?
¿No basta que en cada esquina
Enseñando el reverendo
Ha sufrido con paciencia
Los susodichos trescientos?
Pues si todos los ladrones
Llevasen el mismo premio
¿Dónde se hallarán burros
Para llevar tantos reos?
Me convence el defensor,
son verdades como templos,
Creo que Zarquipezuño
Ha de verse en gran aprieto
Para ajustar el gallote
Al ilustre galileo.

Fiscal

Cuidado señor usía
Cuidado no la ensuciemos
Unos roban por menor
Y la ley carga con ellos,
Porque no saben los pobres
Y les falta el valimiento
Otros hay que con astucia
Roban a diestro y siniestro,
Y la justicia no tiene,
Que ser con ninguno de ellos
Puesto que con esa destreza
Con que industria con su ingenio
Saben ser hombres de pro
Y se escurren del proceso...
De modo que habrá pobrete
Que con dos reales y medio
En una oscura prisión
Esté gimiendo quince años,
Mientras el otro señor
Sobre un jaco caballero
Atraviesa libremente
Las calles y los paseos
Y todos le hacen la venia
Y se quitan el sombrero
Y hacen sitio cuando pasa
Y le miran con respeto
Decid Sr. Presidente
¿No es cierto todo, no es cierto?

Presidente:

Todo es la pura verdad
Hablas como un evangelio.

Fiscal:

Pues aquí de mis principios
Pues aquí de mi argumento,
Si dudas usura sido
Un rapabolsas de grueso
Ningún delito tendría
Por su industria y sus talentos
¿Por qué un pobre pelele
Que robó poco y con miedo
Y así merece la horca
Que es pena de los rateros ?

Presidente:

Dice Zanguizpezuño
Y así que mueva decreto.

Defensor:

Clemencia, señor, clemencia.

Presidente:

Quod scripsi, scripsi.

Defensor:

Pero...

Presidente:

Aquí no hay pero que valga
Aquí no hay más que un camueso
Y ese camueso es U.
Que entiende en casa de pleitos
Como yo en capar ratones.

Defensor:

Pero, Señor si...

Presidente:

Silencio.

Fiscal:

Déjele U. y Señor
Déjele porque está cuero
Y no es él quien está hablando
Sino un bobo como un templo.

Defensor:

¡Embustero!

Fiscal:

Y luego le trajo a casa
Un piadoso. Cirineo
U. es un insolente

Defensor:

U. insolente y medio
Le cortaré a U. la lengua.

Fiscal:

A U. el garguero.

Defensor:

Cantará la palinodia
Vive Dios Sr. mastuerzo
Que nunca ha sabido más
Que hacen cinchas y aparejos.

Fiscal:

Y usted ¿qué entiende de curia
Si, en toda su vida ha hecho
Más que urdir, hacer capillas
Y untar las telas de sebo?

Defensor:

Guarde U. la rabadilla (saca la espada)
Que hasta el puño se la meto.

Fiscal:

Dígame si es que tiene (saca la suya)
Por ahí algún divieso
Que a la primera pinchada
Se le sajo y le reviento.

Presidente:

¡Qué algarabía es aquesta!
¿Qué desordenes son estos?
¿Quieren ustedes señores
Hacer algún gatuperio?
Envainen y punto en boca
Guarden ustedes silencio
Porque juro por las bragas
Del tío Pascual Borrego
Que si vuelven a chistar
Les ha de entrar el resuello
Mal que pese a sus mercedes
Cinco cuartas más adentro
O les mando ahorcar con Judas
Para que sirva de ejemplo.

Defensor:

Yo suplico Señor Juez
Que no rompáis de repente
En pronunciar la sentencia
Al reo que está presente
Salgan los autos a luz
Y podéis ver sin empacho
Que debe ser perdonado
Por estar loco y borracho,
Porque lloró y entregó
Arrepentido el dinero
Y por otros mil motivos
Que me dejo en el tintero
Sólo faltaba esta prueba
De que lloró ese pecado
Para que el reo no sea
A la horca condenado.

Fiscal:

No hagáis caso, señor Juez,
Que si entregó los dineros
Es porque ya no podía
Gastarles con taberneros.
Ni merece compasión
El lloro que tuvo el pillo
Al que del Maestro muerto
Lágrimas de cocodrilo
Ni su borrachera basta,
Porque todo malhechor
Se finge borracho y loco
Para quedar con honor
Y si a todos los galipos
Les valiese esta artimaña
No hacían falta las horcas
Ni garrotes en España.

Presidente:

Tiene razón el Fiscal
Este reo es muy maldito
Y para que sea escarmiento
De gente traidora y pilla
Hará que a este gran bribón
Le ajuste bien la golilla.

Defensor:

Señor Juez, tened piedad
No me seas inoportuno
No defiendas al traidor
Sabed que le huele al tuno
Su pescuezo a cordel ya
Y su cuerpo a chamusquina
Porque el fiscal grandemente
Me descubrió la pañina
Y así presenté los autos
En el acto el escribano
Que yo daré la sentencia
A medida del tirano.

Escribano:

Aquí tenéis Señor Juez
Los autos con el tintero.

Presidente:

Tened un poco paciencia
Que yo despacho muy luego.
Hace que escribe y se lo entrega al Escribano diciendo:

Presidente:

Tomad Señor Escribano
Esta sentencia y leed
Para que el reo no ignore
La justicia que hará el Juez.

Defensor:

Señor Juez, Misericordia.

Presidente:

No hay audiencia, no la hay.

SENTENCIA

Después de bien enterado
De la causa y sin dolor,
Visto el proceso en estrado
Oídos, el Fiscal y Defensor,
Le condeno al vil traidor
A ser ahorcado y quemado
Y después que se ejecute
Al aire irán sus cenizas
Para que vayan, donde atan
Los perros con longanizas
Porque el pueblo búrgales
Sé bien que no admitirá
Las cenizas de un traidor
A la Excelsa Majestad
Al escribano le mando.
Escuchad, que va el escribano
A promulgar la sentencia
Escribano lea U.
La sentencia y luego, luego
Sin apelación ninguna
Tendrá el pronto cumplimiento.
Dos onzas por sus funciones
Al fiscal treinta doblones,
Al defensor sólo un peso
Porque entiende de pleitos
Como de capar ratones
Este decreto fundado
En las leyes de Moscoso
Lo firma Zaparrastroso
De las cubas licenciado
De lo cual yo el mencionado,
Escribano en lo Civil
Doy fe por ante alguacil
Sin andar en bagatelas
Fecha ut supra Sacamuelas
Burgos a tantos de abril.

CONCLUSIÓN

Después de breves instantes, el Presidente tocando el cencerro, se dirige al pueblo diciendo:

Doy las gracias al fiscal
Con el mayor sentimiento
A este público contento
Y a esta gente tan leal
También se las doy jovial
A toda esta reunión
Porque si en esta función
Ha habido algunos borrones
De sus tiernos corazones
Esperamos el perdón.

EJECUCIÓN

Publicada la sentencia queda el Tribunal en sesión permanente, se retira el Judas del tablado y colocado en la horca armada de antemano el formado de pólvora, se le da fuego, se retira el Tribunal y queda terminada la función.

El que quiera más que avise.

FIN

Se concluye de copiar la obra a ocho de noviembre del año de mil ochocientos noventa y seis en Cardeñajimeno por mano de quien lo firma que es
Victoriano Ibáñez Iglesias.