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LES DANSES" DE BOCAIRENT (VALENCIA) (Parte I)

ATIENZA PEÑARROCHA, Antonio

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 197.

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"Les Danses" o Danzas de Bocairent son las más comentadas y conocidas de las que se realizan en la comarca de la Vall d'Albaida (Valle de Albaida). Su ritual, su ordenación e indumentaria, son conocidos por muchos folkloristas. Pero se ha escrito poquísimo de ellas. Conocemos un artículo corto del musicólogo Josep Climent, publicado como entrada en la Gran Enciclopedia de la Región Valenciana; una alusión a "les danses", desde un punto de vista general, publicado en un artículo sobre el folklore en la Vall d'Albaida -publicado en "La Serra y la Vall", libro editado con motivo de la Fiesta de les Danses de la Vall d'Albaida, celebrada en Bocairent el año 1989-; y un artículo, el más extenso e interesante, sobre las propias Danses de Bocairent publicado en un folleto, editado, como el anterior, con motivo de la Fiesta de les Danses, celebrado en esa ocasión en la localidad de Aielo de Malferit.

Pero, sin ser las danzas más representativas de su comarca, ¿cómo se explica su popularidad? Quizá la razón la encontremos en la gran labor realizada, desde hace bastantes años, por el Grupo de Danzas de Bocairent, "Cardaors” (Cardadores, en alusión a la tradición lanera de la población). Estas personas se esforzaron por recuperar una indumentaria tradicional, y mantener e impulsar les Danses. Pero esto no basta. Ha habido un orgullo local que ha convertido estas Danzas, no ya en un espectáculo turístico o folklórico, sino en una manifestación de toda una comunidad que, en torno a esta tradición, se identifican como miembros de ella. Este ambiente, festivo pero muy serio, casi ceremonioso, impresiona al forastero que asiste a ellas por primera vez.

1-BOCAIRENT

La Vall d'Albaida está situada al sur de la provincia de Valencia. Es un valle alargado y perpendicular al mar, rodeado de sierras pobladas de matorrales y pinos. Se divide en dos partes: la Vall d'Albaida propiamente dicha, separada al este por la Sierra del Benicadell de la Vall de la Safor, ésta en contacto con el mar; y la Vall de Bocairent, situada al sudoeste de la de Albaida, y que recae hacia la Serranía de Alcoi o l’Alcoiá. De esta manera, Bocairent se sitúa en un área montañosa, en un valle alargado limitado al norte por la Sierra de Agullent -que la separa de la Vall d'Albaida-, y al sur por la Sierra Manola -que la aleja del Condado de Cocentaina y de l’Alcoiá-. En su término nacen los ríos Vinalopó y Clariano, cuya fuerza motriz propiciaría el establecimiento de una industria textil.

Su población actual es aproximadamente de cinco mil habitantes. La mayoría de su población activa trabaja en la industria textil, especializada en la confección de mantas. Laborde, el viajero francés que recorrió España a principios del siglo XIX, la describe como "la segunda villa del Reino en lo tocante a industria agraria y de manufacturas" después de Alcoi; "En la villa y su comarca se cuentan muchos telares de paños y bayetones, de lienzos, cintas, fajas y cobertores de filadís, tintes, batanes, prensas, un molino de papel, una fábrica de aguardiente, otra de jabón y varias de alpargatas de cáñamo y esparto ". La ganadería fue importante durante la pasada centuria, en especial la ovina y caprina. Cuenta también con agricultura de cierto relieve.

Me gustaría destacar un poco la cuestión de la fabricación de mantas. Aunque hoy día la producción va dirigida a mantas para la cama o para el coche, antaño y aún hoy, se utilizan como rústica capa para defenderse del frío invernal. La manta tradicional de Bocairent es de dos caras, una con cuadros ajedrezados, y la otra con cuadros cruzados con rayas, de dos o tres colores. Los remates superior e inferior son de flecos.

También recibe el nombre de manta la falda de lana tradicional que describiremos más adelante, utilizada para bailar.

2.- LES DANSES

Denominamos Danses o Dansá a un baile realizado en una plaza o calle, al aire libre, ejecutado por personas que participan de la fiesta de alguna manera: vecinos, festeros o clavarios, "quintos"... de forma que salir a bailar suponga un acto de afirmación de pertenencia a la comunidad local. Su aprendizaje no suele ser difícil, y la propia comunidad establece los medios por los cuales todo aquél que quiera, lo pueda asimilar. La música es hecha por una pareja de dulzainero y tabaletero -dolçainer o xirimiter i tabaleter-, o bien por una sección de Banda de Música, compuesta por instrumentos de viento -trompeta, trombón, bombardino, bajo, clarinete...- y de percusión -caja, bombo-. Este acto suele ser muy importante dentro del conjunto de las fiestas. Por norma, puedo decir que cuando el acto deja de tener una cierta relevancia, les Danses entran en una espiral de decadencia -pocos bailadores, dificultad de encontrar músicos, horas o días poco concretos... que llevan a su suspensión y a su desaparición.

En algunas localidades donde se conservan Danses tradicionales, la presencia de un Grupo de Danzas ha actuado como un dinamizador de la fiesta, pero también como un aniquilador: la presencia en el baile de un grupo que baila muy bien y que lleva una ropa muy vistosa y además "la correcta que llevaban sus antepasados", inhibe a las personas de baile más tosco y ropa más desastrada. Desde este punto de vista, hemos visto como un Grupo de Danzas ha destruido una Dansá tradicional, o está en vías de hacerlo. En el caso de Bocairent, el Grupo "Cardaors" no pudo evitar generar algunas tensiones, pero en definitiva su actuación ha sido positiva.

Sobre les Danses, tendríamos que destacar especialmente las que se bailan en algunas localidades de la Vall d'Albaida, los bailadores de las cuales han creado un acto común, la "Festa de les Danses de la Vall d’Albaida” Es una especie de encuentro y festival al cual acuden representaciones de los pueblos que tienen un Grupo de Danzas local, o bien un colectivo comprometido en la ejecución de les Danses en las festividades. Resulta, por tanto, curioso y triste comprobar cómo existen localidades en las cuales no se efectúan Danses por desidia de los Ayuntamientos o enfrentamientos entre la corporación municipal y el Grupo de Danzas, y en cambio éste acude a la Festa de les Danses, siendo ésta la única ocasión en la cual bailan.

Esta Fiesta se hace cada año al final del verano, sin fecha fija, en un pueblo del Valle, y se organiza por el Ayuntamiento, el Grupo local de Danzas o el "colectivo comprometido" -entendiendo por éstos a personas conocidas de todo su pueblo que sólo bailan les Danses, que las bailan todos los años, que se han hecho a propósito una ropa bonita, pero que no forman un Grupo de Danzas-. Consiste en un pasacalle o desfile en el cual los representantes de cada localidad van bailando les Danses propias. Para terminar, se hace una cena de hermandad y baile en la plaza con orquesta moderna o "folk". Paralelamente, se organizan exposiciones etnográficas o fotográficas. Más adelante, insistiremos en la cuestión de les Danses en la Vall d'Albaida, y su problemática.

Ciñéndonos a Bocairent, diremos que en esta población el fenómeno de "complicación" de sus pasos de baile es anterior a la aparición del Grupo de Danzas. En Bocairent, no obstante tener unes Danses complicadas, se mantiene la tradición de aprender en las casas, o en una calle tranquila; y ya enseñados, se puede practicar en les Dansetes, como luego explicaré. La presencia del Grupo de Danzas no ha alterado la mecánica tradicional de aprender el baile.

3.- LA FIESTA DE SANT AGUSTI (SAN AGUSTÍN)

La fiesta grande para los bocairentinos es la fiesta de San Blas o Sant Blai, a primeros de febrero, que se celebra con Moros y Cristianos muy lucidos, y cuyo origen se rastrea a mediados del siglo pasado.

Pero las que nos interesan ahora, las Fiestas de verano, son por el contrario más sencillas y entrañables. Están dedicadas a San Agustín, y las organizan los Mayorales o Majorals, los cuales tienen ante sí gran variedad de cometidos. Más adelante hablaremos de ellos. Las fiestas se abren con el acto de la Proclamación de las Clavariesas. Estas son dos, una infantil, y otra "mayor", joven y soltera. El acto se hace en un tablado instalado en la Plaza de Toros, una de las más antiguas de la Comunidad Valenciana, excavada en la roca viva. El traje oficial -para este acto, no necesariamente para bailar les Danses- de las Clavariesas es el de "labradora valenciana", que describiremos más adelante, al hablar de la ropa de bailar. Como signo de su cargo, se les impone una banda de la bandera española, que va desde el hombro derecho al costado izquierdo, cruzando el pecho. En la parte superior de la banda, sobre la clavícula derecha, la banda lleva cosido un recuadro de raso blanco donde se lee, bordado: "Festes d'Estiu a Sant Agustí. Bocairent. 199..." -el año correspondiente. Debajo, el escudo de la fiesta, y bajo éste, el nombre y apellidos de la portadora. Sobre la tela de la bandera que es la banda, está bordado el título con letras doradas: “Clavariessa Major”. Tiene, como Reina de las Fiestas, una Corte de Honor.

El escudo de la fiesta es todo un exponente de ésta: consiste en el blasón romboidal valenciano de las cuatro barras, cruzado por detrás por el báculo y la mitra, símbolos del episcopado del Santo, y al lado unas castañuelas o postisses, emblema de las danzas, el principal ingrediente de la fiesta.

En el acto de la Proclamación se hace un parlamento a cargo de un mantenedor, que exalta la Fiesta y sus representantes, en un canto lleno de lirismo, con más o menos habilidad oratoria, según el propio mantenedor. Después se da paso a una velada teatral.

Las Fiestas tienen un programa compuesto por actos muy variados, como la Festa de la Flor, la Cabalgata con carrozas remolcadas por tractores, y llenas de gente disfrazada que tiran confeti, o representaciones teatrales en la Plaza de Toros.

Paralelamente se celebran cinco días de Dansetes, comenzando éstas el día 15, hasta el día 19 de Agosto. Se hacen por la noche, hacia las 23 horas, en la Plaza del Ayuntamiento. La gente baila vestida de calle, de normal, porque les Dansetes sirven para aprender, para recordar o para entrenarse.

El día 23 de Agosto, hacia las 11 de la mañana, el dolçainer y el tabaleter tocan les Dansetes por todo el pueblo, calle por calle y plaza por plaza, para que así los bailadores ensayen o aprendan, en un itinerario que se prolonga hasta cerca de las 14 horas. Esa noche, a las 23 horas, será el primer día de Danses, y las "abrirá" o empezará, como Cap o cabeza, la Clavariesa Mayor, haciendo cuadro con una bailadora -tradicionalmente, pero no obligatoriamente, casada- de su elección. Más adelante volveremos sobre ello.

Les Danses se celebrarán durante cinco días -mejor dicho, noches-, hasta el día 27 de Agosto, en el cual se baila la última. Al día siguiente. Festividad de San Agustín, se celebrará la Misa Mayor en el Convento de las Religiosas Agustinas, y por la tarde, lucida procesión.

Como prólogo a las fiestas de San Agustín, se celebra entre los días 1 y 3 de Agosto el mig any fester -medio año festivo- de las fiestas de Moros y Cristianos. Es una celebración que marca el ecuador festivo -seis meses- de las fiestas de San Blas. Esta fiesta del mig any se celebra en casi todas las localidades en las cuales hay festividades de Moros y Cristianos. Consiste en cenar todos los miembros de cada comparsa en comunidad, y hacer después unos desfiles, en filaes o hileras características, de forma desenfadada, muchas veces sin el traje de moro o de cristiano. En la práctica se trata de una estrategia para ver "con quién se cuenta para el año que viene". Ser moro o cristiano no es barato, representa un gasto, y de esta forma, cada comparsa puede saber cuánta gente la integrará, y por consiguiente con cuánto dinero contarán. En Bocairent se la conoce como la Festa del Panellet -Fiesta del Panecillo-, y en ella se hacen desfilaes de las comparsas infantiles, un concurso de música festera de Moros y Cristianos a cargo de Bandas de Música, entregas de premios y una cena de hermandad, cerrándose con una cordá, o noche de fuegos artificiales terrestres.

Ambas fiestas, la de Moros y Cristianos de Sant Blai y la de Danses de Sant Agustí tienen poco en común. Además, cada una busca distanciarse de la otra; y si alguna vez se ha sugerido unificar la Festa del Panellet con la de San Agustín, la propuesta ha sido rechazada de plano. Incluso, creo personalmente que la Festa del Panellet es "más mora" que la celebrada en otras localidades, donde es una festividad más bullanguera. Detecto así un marcado deseo de diferenciar ambas fiestas, quizá por el planteamiento social encontrado de ambas: La fiesta de Moros y Cristianos es una fiesta de desnivelación social, donde destacan algunas personas pudientes con sus trajes lujosos -capas de terciopelo bordado, cascos y armas de metal elaborado- o algunas comparsas más ricas, con carrozas, animales o "boatos", acompañamiento de mujeres ataviadas a la morisca, o danzarinas, que llevan los capitanes. Pero esta intención queda diluida por el sentimiento de comunidad de cada comparsa o agrupación festera, incentivado por la asistencia al masset o local de los festeros, donde se reúnen a charlar o a comer.

Por el contrario, en la Fiesta de San Agustín la personalidad de cada uno, bailador o bailadora, resalta por méritos dancísticos, es obvio, pero queda integrada en el total del baile. Quiero decir que un capitán o una comparsa no representa a Bocairent; pero los bailadores sí, los bailadores "son" Bocairent. Cada pareja precisa de las demás para bailar, para hacer las evoluciones: no se pueden bailar les Danses aisladamente. Además, no puede entrar a bailarlas alguien que no las sepa, porque impediría el baile, rompería la integración interna. Por tanto, la base de la fiesta de San Agustín es la colaboración, la cooperación. Les Danses son fiestas de integración y de nivelación social. Pero en la Fiesta de Moros, la base es la competencia, el "pique" entre comparsas o entre los capitanes. Quizá esto se deba a que la fiesta de Moros y Cristianos nació con la incorporación de estas comarcas al capitalismo industrial. La fiesta de Moros y Cristianos era y aún es un escaparate del éxito social y económico de una persona o de un grupo de personas, como lo destacó Antonio Ariño. No son pocos los industriales textiles de estas comarcas que exhiben en sus despachos piezas destacadas del traje que lucieron cuando fueron capitanes o embajadores.

Ambas fiestas son opuestas totalmente, y por eso se diferencian tanto, aunque los actores sean los mismos, y sientan orgullo de ambas a la par. Antes he mencionado el rechazo que produce la insinuación de unir el mig any y les Danses. También hace algunos años se planteó celebrar la Fiesta de Moros y Cristianos en verano, en Agosto, para atraer más turismo. Pero al exponerse la cercanía de las Fiestas de San Agustín, y su arraigo y personalidad, de inmediato la idea fue abandonada.

4.- INDUMENTARIA DE LES DANSES

Descrito el calendario festivo, pasemos a hablar de la indumentaria que se usa para bailar. No es cuestión baladí, pues la ropa identifica a la bailadora o al bailador como tal. El lujo de la indumentaria es mucho más limitado que el de un traje de Capitán Moro, pero tampoco es despreciable.

4.1.- La indumentaria femenina

Los trajes de Danses más antiguos que se recuerdan son faldas de algodón estampado, "cretonas", o simplemente lisas, de un solo color, a la cual se le cosían flores o dibujos recortados de telas estampadas. Sobre el cuerpo, cos o corpinyo, se ponían las manteletas, nombre que recibe el pañuelo que, doblado en triángulo, se coloca sobre los hombros, o manteletes de algodón o tul, blancas bordadas con hilo de oro y lentejuelas. El delantal o devantal era de terciopelo negro con lentejuelas grandes doradas, cosidas formando dibujos caprichosos, y con puntillas negras alrededor. Estas piezas correspondían a ropas viejas que se guardaban en los arcenes de casa, y que se rescataban para las ocasiones, o que se hacían a propósito para la ocasión, en el caso de las de mayor lucimiento. Existía, por tanto, la costumbre, desde muy atrás, de vestirse de forma diferente a la habitual, es decir, de diferenciar la ropa de danses de la ropa normal, de calle. Las Danzas eran por tanto, un rito.

Hacia los años veinte de nuestro siglo se incorporan piezas más lujosas y realizadas ex profeso: faldas de seda tejida con variedad de colores, haciendo dibujos vegetales o de jarrones, corpinos confeccionados para la ocasión, no sacados del arcón, de tela a menudo similar o a juego con la de la falda, con mangas de farol y puntillas... El peinado responde al gusto de la época, cardado con ondas y un moño detrás, adornado con flores.

Tras la guerra civil de 1936-39 y la postguerra, Bocairent inicia una recuperación económica rápida. La indumentaria que les Danses adopta intentará reflejar la que en esa época se consideraba la más representativa de la "Región Valenciana", es decir, el traje de "Labradora Valenciana", que vamos a describir: el cuerpo o corpino y la falda son de seda tejida en colores con dibujos florales, generalmente. El cuerpo lleva mangas de farol y puntillas generosas en las bocamangas. Las manteletas y el delantal son ambas de la misma tela, tul blanco, y los bordados van a juego. El peinado se compone de tres moños: el grande, de trenzas, sobre la nuca, y dos más pequeños, de pelo enrollado, sobre las orejas. Los moños se adornan con agujas vistosas y se rematan con peinetas o pintes. La de la nuca es más grande y rematada en punta, con dibujos típicos valencianos: el escudo de Valencia, barracas con palmeras, el “Micalet” o campanario de la Catedral de Valencia, etc.; las peinetas laterales son más pequeñas, y de forma rectangular.

Pese a todo, el mimetismo con el traje de la Huerta de Valencia, o lo que se ha dado en llamar “Traje Regional Valenciano" o de "Labradora Valenciana" no fue total, y algunos elementos autóctonos pervivieron, como los delantales de terciopelo negro y lentejuelas; los bordados de manteletas y delantales se hacían con lentejuelas grandes, como las usadas para los delantales de terciopelo; incluso los dibujos de éstos inspiraron los de aquéllos.

Volvemos a la descripción del traje de "Labradora Valenciana". La manteleta era un trozo de tela, de forma triangular o cuadrangular, de algodón fino o batista, o de tul que, si era cuadrangular, se doblaba por la diagonal formando un triángulo -si ya era triangular no era necesario doblarla, obviamente-. Se colocaba sobre la espalda, de forma que el ángulo recto colgaba a la espalda, y las puntas se cruzaban sobre el pecho y se sujetaban a la cintura con agujas. Esta operación era fácil de hacer tal y como la describimos en un traje "tradicional", es decir, en los usados a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Pero en el traje de "Labradora Valenciana" o "Regional", la manteleta suele ser grande, cuadrangular y de tul, difícil de acoplar al cuerpo al ser mucha tela, y rígida. Para amoldarla a los hombros y al escote, se pone la manteleta tal y como se ha descrito, y después se bordea el escote con una cinta ancha de raso, de un color a juego con el de la tela del traje, y se sujeta con agujas, o incluso se cose con puntadas largas, como hilvanada. De esta forma, cuerpo y manteleta forman una sola pieza. Los extremos de esta cinta se anudan en un lazo grande en el centro del escote de la espalda. Una cinta idéntica a ésta se utiliza para sujetar el delantal, y los cabos de los lazos cuelgan generosamente.

Por último, en este traje "Regional", los zapatos son blancos con tacón y llevan cerca de la punta un pompón de color a juego con el del traje, y a menudo idéntico al de los lazos.

Esta indumentaria que hemos descrito llegó a ser la "oficial" para bailar Les Danses en Bocairent, y de hecho es la que suelen llevar las Clavariesas.

Cuando el Grupo de Danzas local, "Cardaors" inició su andadura, uno de los primeros objetivos que se propuso fue la recuperación de una indumentaria autóctona para bailar Les Danses. Les parecía que el traje de "Labradora" correspondía más a Valencia y a su Huerta, y que no debía tener raíces en Bocairent. Por ello iniciaron una búsqueda de piezas antiguas de ropa, que originó un modelo de traje diferente. Se rescataron las manteletas de algodón fino, los gipons, cuerpos de seda oscura, emballenados, de mangas largas y ajustadas, y sobre todo las faldas de lana tejidas a rayas, las mantas o mantes.

Estas faldas eran y son hechas en telar, cambiando cada pocas pasadas en la lanzadera el color. De esta forma se consigue una tela muy rayada en la cual se armonizan variedad de matices. Una vez comprada, la falda se plisaba en casa con la plancha, y después se lo cosía la trincha o cinturilla por arriba del plisado: es decir, que la falda queda "colgada" de la trincha. Pero como el plisado es natural, con el tiempo se "borra". Por ello, tal y como se hacía antaño, al terminar les Danses, las faldas se "embastaban", es decir, se cosían con puntadas largas para sujetar los pliegues, y después se colocaba entre el colchón y el somier, donde permanecía todo el año.

El peinado tradicional de Danses era de un solo moño en la nuca, y se montaba dividiendo la melena en tres o cuatro partes o malles: una o dos, centrales, se retorcían, haciendo un "ocho" horizontal, sujeto por una aguja larga y horquillas; las otras dos se trenzan y, rodeando el "ocho", forman el moño. Después este moño se adornaba con flores, preferiblemente con nardos. Para hacer el adorno, se cortaban los nardos dejando a cada flor un trozo de tallo, por el cual se pasa un hilo. Así resulta de este hilo una tira, con todas las flores enhebradas. Una vez así dispuesto, y recordando que era Agosto, la tira se coloca en un plato con algo de agua, de forma que los extremos de los tallos se mantuvieran sumergidos. De esta manera, las flores se mantenían frescas hasta la hora de bailar.

Junto a este peinado, "Cardaors" también reivindicó el uso de las medias cortas hasta la rodilla y sujetas por cintas a modo de ligas, los lligacames, y zapatos negros con tacón bajo de "carrete".

Actualmente, por tanto, podemos ver los dos modelos de indumentaria en les Danses: desde el traje "tradicional", de falda de manta, gipó negro con manga larga y emballenado, bajo los cuales se usan camisas de lienzo o batista largas hasta las rodillas y varias enaguas, con manteleta o mocador de coll -pañuelo de cuello- de algodón bordado, y delantal de terciopelo negro; hasta el traje de "Labradora Valenciana" con cuerpo de manga corta de farol con puntillas y de la misma tela que la falda, seda tejida en colores vivos, con manteleta y delantal a juego en tul blanco bordados en oro. En medio de estas dos concepciones encontramos también a mujeres que bailan usando mantoncillos o mantonéts de seda monocromos con flecos, o manteletas y delantal de tul negros, o trajes de "Labradora Valenciana" confeccionados al estilo del XVIII -es decir, con faldas muy vuelosas y cuerpos ajustados y emballenados-, etc.

Lo mismo podríamos decir del pelo: no hay regla fija, y así vemos a las bailadoras con el traje "Regional" o "de Labradora" con un solo moño, mientras otras van vestidas de traje de "bocairentina" o "tradicional", con los tres moños.

Todo esto le presta a les Danses un barroquismo muy espectacular, porque se aprecia una tolerancia entre unos y otros que nos muestra que lo esencial es vestirse, ponerse el traje para cumplir el rito.

Bien lejos estamos de cuando la gente "no podía" económicamente; y con tal de salir a bailar, se colgaban las cortinas de damasco o de cretona, o se cogían los cobertores o colchas de las camas, se pasaban unos pespuntes y una veta, se sacaba del arcón un mantoncillo y un cuerpo viejos y ¡a bailar!. Al día siguiente se deshacía la "falda" y se reponían en su lugar las cortinas o las colchas, y las antiguallas volvían al arca. Pero éstos que, en estricta concepción, serían los trajes de Danses, no han sido tenidos en cuenta. La "recuperación de la tradición" ha conducido a la reconstrucción de un traje, el "tradicional" o "de bocairentina", que respondería a la ropa de lujo de las mujeres de Bocairent a principios del siglo XIX.

4.2.- La indumentaria masculina

Lo mismo podríamos decir del hombre. El traje del bailador de antes de la Guerra Civil se componía de un calzón corto negro -sacado probablemente del arcón- faja, camisa blanca y corbata. Se calzaban con medias blancas y alpargatas de esparto o espardenyes. Tras la Guerra, algunos hombres lucieron una jupa o chaqueta negra, sin solapas y con las puntas redondeadas, corta hasta las caderas y que no se cerraba por delante. Los bordes y las bocamangas llevaban adornos de azabache. También se ponían -y se siguen poniendo- fajas bordadas con motivos florales, que se colocaban de manera que el bordado quedara sobre el vientre, bien visible. Más tarde pasó a usarse el jopetí o chaleco de tela de seda floreada, cortado a la moderna, es decir, con puntas delanteras, escote pequeño, sin solapas, y con la tela de la espalda de raso de color. No obstante, aquél que tenía en su casa un chaleco viejo, de los del siglo pasado, se lo ponía. Por esta época, los años cincuenta de la presente centuria, desapareció la corbata.

También se utilizó, en los años 1950-60, el traje de torrentí, un traje de seda, normalmente raso, de color vivo -rojo, verde, azul, oro viejo...-, compuesto por jupa o chaqueta con solapas triangulares y cortada a la cintura, y calzón corto. Además, camisa, blanca, faja de lana o algodón, medias y alpargatas. La cabeza se podía cubrir con el barret, una pieza circular de punto de media de unos treinta cms. de diámetro, confeccionada en trozal o hilo de seda, que se ajusta al cráneo, y de cuyo centro pende una tira de borlas de seda. El color del barret hacía juego con el de la faja, contrastando con el del traje. Este indumento se consideraba el complemento idóneo para el traje femenino de "Labradora Valenciana", y ambos componían la pareja del "Traje Regional Valenciano". Por tanto, fue bastante utilizado en Bocairent.

El traje actual más usado se compone de camisa blanca moderna, es decir, abierta al delantero con botones, canesú a la espalda y cuello de puntas; calzón negro, corto hasta la rodilla donde lleva unos botones dorados en la abertura del camal; faja de color rojo con bordados florales que se colocan sobre el abdomen; chaleco de seda de colores, cortado y cosido como el actual; medias blancas y alpargatas o espardenyes de careta -son las más utilizadas antes y ahora; llevan suela de cáñamo, pieza delantera de tela blanca para sujetar la parte anterior del pie, y otra en el talón, de cáñamo tejido, para sujetarlo; desde la pieza delantera a la trasera van dos cintas de algodón negro, que atan las alpargatas al tobillo; algunos bailadores las llevan rojas, muy largas, y se las cruzan varias veces a lo largo de la antepierna, para atarlas bajo la rodilla-; no se cubre la cabeza.

Obviamente, desde el Grupo “Cardaors” también se intentó una restauración de la indumentaria masculina. Su propuesta consistía en una camisa más antigua, de lienzo, sin canesú, con plieguecitos y tapa delantera, es decir, que se pone por la cabeza, al no estar abierto el delantero; las mangas son muy amplias y fruncidas al hombro y al puño. La faja es lisa, y si lleva bordados, éstos son listas verticales. El jopetí es el típico del siglo XVIII: cuello alto y armado, solapas triangulares, cortado a la cintura, con botones de mançaneta o manzanita, esféricos de metal, y confeccionado con tejidos de algodón, de colores y dibujos discretos. Se conserva el calzón negro, pero sustituyendo la bragueta por la antigua tapa abotonada a los laterales. Las medias siguen siendo blancas, y las alpargatas, con vetas negras y al tobillo. En la cabeza se propone pañuelo enrollado o cofia, es decir, la redecilla con borlerío; pero la inmensa mayoría de los bailadores no secundan esta idea. Algunos llevan como calzado, en vez de alpargata, zapato bajo o "manoletinas".

Como en el caso femenino, existe una cierta variación: resulta fácil mezclar piezas de un modelo con las de otro u otros. Así, algunos bailadores lucen chalecos antiguos del siglo pasado, de telas oscuras con solapas redondas y botones de fantasía, y otros bailan con la jupa o chaqueta puesta, recordando un tanto al modelo de "Torrentí”. Así todo, lo más normal es que la indumentaria masculina se encuentre dentro de alguno de los dos últimos modelos descritos.

4.3.- El problema de la indumentaria

¿Por qué insisto tanto en la cuestión de la ropa de Danses? Porque ésta se ha convertido en una polémica, que nos permitirá después entender les Danses y sus mecanismos.

Las propuestas del Grupo "Cardaors" generaron comentarios y polémicas. A modo de ejemplo, en el Libro de Fiestas de Moros y Cristianos a San Blas, publicado en febrero de 1988, al hacer un escritor la reseña de las pasadas fiestas de San Agustín, decía: "En este aspecto, cabe destacar la variación que últimamente viene experimentándose en la vestimenta de los bailadores, notándose en algunos casos la presencia de trajes que parecen quedar muy lejos del típico local o valenciano". El Grupo "Cardaors", que consideraba que su labor había sido minuciosa y científica, y que en apoyo de la misma, había celebrado dos exposiciones de ropa antigua en la localidad, reaccionó preparando una tercera, que inauguró aprovechando la celebración en Bocairent de la Festa de les Danses de la Vall d'Albaida. Con esto quiero decir que les Danses son un tema que genera interés y discusión, no son arqueología o montaje folklórico. Por otro lado, se las considera como algo muy del pueblo, y por tanto cualquiera, aunque no esté vinculado íntimamente a la fiesta, puede opinar sobre ellas.

Resumiendo, nos encontramos frente a dos modelos de indumentaria: una, fruto de la evolución autóctona, desde la Guerra Civil a hoy; otra, resultado de una investigación cuidadosa. Las dos se reivindican desde la tradicionalidad. Pero ello no ha supuesto más libertad para elegir la ropa. Antaño el traje era un disfraz ritual, y como los medios eran pocos, se confeccionaba con imaginación y trabajo casero. De esta forma había una enorme variedad de tejidos y de adornos. Hoy día cada traje, tanto el "Regional" como el "de Bocairentina", tienen sus normas y sus piezas, autoimpuestas por cada usuario o usuaria. Cada uno o una sabe que ciertas piezas se pueden utilizar, y otras no, sabe que unas sirven para ambos trajes, y otras sólo para uno de ellos, simplemente porque las demás no las usan, y no hay un interés excesivo en destacar. Por ejemplo, el Grupo "Cardaors" no ha conseguido reintroducir el pañuelo de cabeza entre los danzantes de forma generalizada... ni siquiera entre sus propios bailadores: el hecho actual, la moda moderna, es más fuerte que la norma teórica. Un miembro de “Cardaors", en una actuación de su Grupo, se pondrá en la cabeza cofia o pañuelo, pero les Danses lo más probable es que no lo lleve. Sabe que, en estricta ortodoxia, debería llevarlo, pues en los siglos pasados era elemento imprescindible, pero "como no lo lleva nadie", no se lo pondrá. El conjunto de les Danses y la sociedad que representan impone así su criterio.

Repetimos: una bailadora o un bailador pueden escoger, según su edad y su pareja el modelo de ropa que se pondrá. Esta decisión viene ya tomada de atrás, pues la mayoría tiene pocos trajes -casi todos los hombres sólo tienen uno-. Pero el modelo elegido tiene reglas concretas, y aunque se puede admitir cierta amplitud en éstas, hay cosas que nadie se pondrá, pues sería censurado o quedaría en ridículo.

El caso de Bocairent es curioso porque en muchos otros pueblos de la Vall d'Albaida no ha habido una ruptura tan drástica en la indumentaria, e incluso en algunos la actitud a respecto es muy conservadora. Así, al igual que a principios de siglo, la cretona o el algodón estampado sigue siendo el material básico para la falda, mientras que el cuerpo se cubre con mantón de Manila. ¿Por qué entonces, en Bocairent se adoptó el traje de "Labradora", y más tarde el "de bocairentina", si alguno de ellos incorpora la cretona o el mantón? Pienso que dos circunstancias nos ayudarán a entender este fenómeno.

La "Sección Femenina" de la Falange Española y de las JONS tuvo cierta importancia en la sociedad bocairentina de la postguerra. Gran parte del folklore bocairentino se conservó gracias a la labor de este organismo. Se podría pensar que de él saliera la idea de "dignificar" el traje de Danses asumiendo el traje "Regional Valenciano". No obstante, ello no hubiera calado tan hondamente.

Más bien se debió a que la ciudad de Valencia siempre ha sido fuente de inspiración para las burguesías locales de las capitales comarcales. Algo muy similar a lo de Bocairent sucedió en Gandía o en Alzira, incluso en Buñol. Villar del Arzobispo o Utiel: se "copió" el esquema festivo de las Fallas, situándolo en comarcas que no tenían tradición en ese aspecto. Si en el Villar fracasó, tanto en Alzira, como en Gandía, como en Buñol o Utiel, se hacen Fallas, y sus trajes locales se arrinconan para esta fiesta, en la cual prima el traje "Regional Valenciano" que, por esta razón, ha pasado a ser conocido popularmente como "traje de fallera". Y estamos hablando de comarcas con rancia personalidad autóctona. Utiel, por ejemplo, tiene una indumentaria local emparentada con la castellano-manchega... De la misma manera, Bocairent siempre s'ha mirat en Valencia -Bocairent siempre se ha mirado en Valencia-. No sabemos de dónde surgió la iniciativa. El caso es que la indumentaria "Regional" tuvo un éxito absoluto, se adoptó y extendió rápidamente, e incluso lo asumieron como "uniforme" los Mayorales.

Por otro lado, la recuperación económica de la industria local tras la posguerra hizo florecer de nuevo a una burguesía, interesada más que nunca, después de los duros años pasados, en resaltar. Una forma de hacerlo era en las fiestas, en los actos de socialización. Por un lado, en las Fiestas de Moros y Cristianos, como ya hemos indicado. Por otro, en les Danses. El "traje regional" suponía por sí un gasto importante, pues gran parte del mismo, telas o joyas, se debían adquirir en Valencia. Llevar un buen traje indicaba un status acomodado, era una manera de destacar.

Hoy día menos que antes, pero aún hay competencia por la ropa, y los espectadores comentan quién va mejor o peor. Lo ideal para una mujer es lucir cada día un traje diferente, pero no es lo más normal; es más importante, se aprecia más, bailar cada día con una pareja diferente. Pese a que el hombre "domina" a la bailadora, ésta es en realidad quien vertebra el baile. Pero no adelantemos aún.

El problema de la indumentaria, como vemos, ha levantado sarpullidos. Ello nos indica que en les Danses influyen gran cantidad de circunstancias sociales. El Grupo "Cardaors", como tantos otros del folklore valenciano, nació alentado por los primeros brotes de la Transición democrática tras el Franquismo, y la revitalización que el movimiento autonómico despertó en todo aquello que concerniera a la cultura autóctona. En Bocairent, pueblo industrial, se reflejó en el renacimiento de la lucha sindical. Todo debía surgir de la nada, y así un grupo de jóvenes con inquietudes fundaron el Grupo de Danzas “Cardaors”. El cambio sociopolítico que estaba aconteciendo en la localidad se reflejó en les Danses, con el conflicto de la indumentaria. Es de notar que no se planteó una mutación total de les Danses, sólo una "reforma", de la misma manera que la sociedad postfranquista se planteó una "Transición", una "Reforma de las estructuras", y no una "ruptura" o cambio absoluto. De todas formas, creemos constatado que la generación de "Cardaors" impulsó inconscientemente el movimiento de reforma de la indumentaria como símbolo de un cambio social y político con un pasado discutido. Y que ese cambio ha dejado su huella en les Danses.

5.-LA MÚSICA

Les Danses de Bocairent siempre se han interpretado con tabal i dolçaina -tamboril y dulzaina-, exactamente como hoy. De hecho, Bocairent tiene tradición, como toda la Vall d'Albaida, de contar con buenos dolcainers o, mejor dicho, xirimiters.

La dulzaina o dolçaina valenciana pertenece a la familia de los oboes, es decir, con lengüeta de doble caña. Es un tubo de madera, con la boca acampanada, con siete agujeros en la parte anterior -el último desplazado hacia la derecha-, y uno en la posterior, que se tapa con el pulgar de la mano izquierda. Para tocarla, el dulzainero sopla el aire por la canya o caña, teniendo ésta prácticamente entre los labios y dentro de la boca. La caña está insertada en el tudel, tubo metálico que entra dentro de la dulzaina. La campana tiene dos agujeros transversales. En algunos modelos, la campana va forrada de latón, para evitar que se "abra".

Compañía inseparable es el tabal o tabalet, tamboril. Los más antiguos conocidos tienen forma de caja, es decir, cilindricos, de unos cuarenta cms. de diámetro y unos veinte cms. de altura. En la actualidad, el tabalet más utilizado es más estrecho -unos treinta y cinco cms.- y más alto -unos veintisiete cms. de altura-. Los parches ya no se utilizan de piel, sino de plástico, excepto algunos tabaleters muy exigentes. Sobre el parche inferior cruzan diametralmente unos bordones o cordones de guitarra. Para tensarlo, lleva en la circunferencia unas cuerdas que van de arriba abajo, con unas anillas de cuero; éstas se mueven hacia abajo a la hora de tocar, y con ellas se tensan las cuerdas, y a su vez el parche. Se toca con los palillos, sujetando el tabal a la altura de la cintura e inclinándolo hacia la derecha, si no se es zurdo.

Por su parte, bailadoras y bailadores tocan castañuelas o postisses. Antiguamente siempre había alguna persona mañosa que las hacía, pero ahora se adquieren en las tiendas de instrumentos musicales. Las usadas en Bocairent son las más normales, es decir, de forma redonda, con las orejas u orelles por las cuales se pasan los cordones para engancharlas. Se tocan pasando los cordones por el dedo corazón, y después sacudiéndolas o espolsant-les, haciéndolas repicar sobre la palma.

La tradición musical de Bocairent se encuentra en sus tocates o músicas para les Danses, propias y autóctonas. Los dulzaineros bocairentinos debían, además de tener buenos pulmones, conocerlas, pues hay toques para pasos saltados -passades botades- o de passeig pla -paso llano-.

El mejor tesoro de todo dulzainero era su instrumento, y no sólo por la dificultad de encontrar artesanos que quisieran o pudieran hacerlos. Aún hoy los dulzaineros se resisten a cambiar su dulzaina por muy vieja e incluso rota que esté, mientras puedan tocarla. La dulzaina se afinaba, teóricamente, en sol. Las cañas, faena muy delicada, se las hacían ellos mismos. En cuanto a las maderas para confeccionar el instrumento, debían ser maderas duras o de árboles frutales. Eran muy apreciadas las de algarrobo o garrofero, olivo, etc. Actualmente se prefieren las maderas duras de origen tropical: granadillo, palo santo... Los dulzaineros aprendían muy jóvenes, primero tocando el tabal, y más tarde cogiendo ya la dolçaina. Pero no existían dulzaineros profesionales: la fuente principal de sus ingresos era otro tipo de trabajo, y lo de la dulzaina era una "ayuda" a su economía.

Por último, es necesario remarcar que en Bocairent, tradicionalmente, a la dulzaina se le llama xirimita, y al dulzainero, xirimiter. Hace pocos años murió el dulzainero "de toda la vida", Antoni Calatayud. Hoy día continúa su tarea Joan Martínez, reconocido por todos como uno de los mejores dulzaineros no sólo de su comarca, sino de toda la Comunidad Valenciana.