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La tradición oral en los conventos de clausura

CARAMANZANA, Ana

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 197.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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La vida en los conventos de clausura se presenta como un foco cultural, en el que la creación musical y literaria entran a formar parte de la vida ordinaria. La historia de cada uno de los conventos está vinculada a la Historia de un país o zona geográfica determinada. De ahí que sea necesario no sólo pararse a estudiar determinados aspectos de la vida en este contexto, sino que además se hace preciso poner todos los medios para rescatar de los archivos de los conventos aquellos documentos que son parte integrante de nuestra trayectoria histórica.

Comencé mi trabajo en algunas clausuras femeninas de Castilla y León hace ya algunos años. Posteriormente fui ampliando el radio geográfico y en los últimos meses, tuve oportunidad de llevar a cabo un estudio comparativo en otros países de Europa.

La tradición oral en los conventos de clausura, la función que la música juega en este contexto, el rol de la mujer, eran algunas de las cuestiones que se me planteaban al comenzar mi trabajo. Es poco lo que hoy en día se sabe acerca de cuestiones como la actividad musical dentro del convento, el canto y no me refiero sólo al que se vincula a la Liturgia, la formación musical de las monjas, la función que tienen los instrumentos, el papel que tiene la música fuera de las horas de rezo, la importancia de la tradición oral en la transmisión de una rica herencia forjada de las más recias costumbres, etc.

Para abordar estas cuestiones, llevé a cabo un estudio paralelo en tres órdenes distintas: Carmelitas, Clarisas y Benedictinas en tres países: España, Austria y Croacia. El presente artículo no es más que un extracto de un aspecto concreto, por eso me centraré en algunos puntos como por ejemplo: el papel que tiene la música, el teatro, la poesía y el baile en la vida conventual.

Las fuentes de las que me he servido han sido por un lado el testimonio directo de mis informantes y algunos documentos como: Libro de Cuentas, Diario del convento, Actas, Libros de Profesiones, etc.

El lenguaje oral y escrito se convierte así en el puente que une el pasado con el presente. Las palabras nos hacen realidad el espíritu de los que nos precedieron entregándonos con absoluta fidelidad el "entonces”.

LA MÚSICA CONTRAPUNTO DE LA JORNADA EREMÍTICA

La música, la poesía, el baile y el teatro, están presentes en los momentos de esparcimiento y de recreación de las monjas como contrapunto de la jornada eremítica.

"Pasado mañana es el santo de la Madre y yo no tengo nada preparado. Nos tendremos que conformar con coger la música de algo conocido y escribir un par de estrofas, pero con esto no da tiempo a pulirlo... ahora ésto es muy curioso, la tradición poética, me preguntas por la actividad creadora dentro del convento, pues a principios de siglo, la abadesa, no sé quién es aunque me lo figuro, pues dispuso que el día del santo de la Madre, como parece ser que era todo muy aparatoso porque venía mucha gente a felicitar a la priora, pues a lo mejor por esta razón las monjas no disfrutaban del día de la Madre y dispuso otro día. Consistía en hacer un refresco, hoy diríamos una merienda. Era dar un chocolate a las monjas y rosquillas hechas por las monjas. Y en esa merienda más que pasarte un rato comiendo y bebiendo, era leer los versos que se habían hecho dedicados a la Madre. ¡Todas!. Era obligatorio. Esto fue una fuente de fomento cultural y artístico porque las verdaderas poetisas podían, a partir de aquí, cultivarse”.

En la actividad creadora del convento se refleja no sólo la sensibilidad de las monjas por lo bello, sino también su formación artística y musical. La Hna. Carmen tiene como encargo trabajar en el archivo y escribir la crónica del convento era ella la que nos hablaba de la formación y sensibilidad de las mujeres que vivieron en otro momento en ese mismo lugar: "Tenemos en el archivo una obra en verso sobre el Cantar de los Cantares. Una monja, que por lo que después he averiguado era también la organista, pone en verso los ocho capítulos. ¡En verso! Y cada capítulo tiene tres folios".

Sin embargo música y poesía están presentes en momentos en los que la Comunidad se reúne para despedir a alguno de los miembros. "Una de las cronistas que tuvo este convento, cuyo nombre todavía no he averiguado, pero que trabaja escribiendo la Crónica durante treinta y seis años, ya que muere en el año 1938 y empieza a escribir en el año 1902, nos proporciona algunos datos que resultan ser especialmente interesantes. Entre ellos está la biografía de una monja escritora y música. Esta monja muere a los 28 años y cuando pensaban que se moría, vuelve en sí y se pone a cantar. Después mandan una carta a la Concepción explicando la muerte de esta monja y el capellán añade después algunos datos. Quien termina la carta escribe:

«fíjese usted con que contento lo haría, que no pude negar a ayudarle a cantar porque sólo con la emoción de verla que no se había muerto, tuve que hacer lo que me pedía».

El año pasado una de mis informantes me escribía para contarme la muerte de una de las monjas que yo había conocido. Transcribo algunos fragmentos de esta carta porque guardan relación con este tema y porque no dejan de ser un testimonio muy significativo: "El día 19 amaneció muy empeorada. Esta noche nos llamaron a la una de la madrugada y estuvimos con ella rezándole y cantándole como podíamos alguna cosa hasta que a las dos menos diez el pulso ya no le latía".

La música a la que a veces se le añade la letra de coplillas o letrillas, es una manera común de esparcimiento. "Muchas, muchísimas veces se canta, la mayoría de las veces a viva voz, es algo que surge espontáneamente, una canta y las demás le hacemos coro".

También por extraño que parezca, el bailar es frecuente y no sólo en los ratos de recreo, sino también en el coro de la iglesia, como es costumbre en el Carmelo de Innsbruck, donde el día de Jueves Santo las monjas danzan delante del Santísimo. Durante el Carnaval, se baila todo tipo de danzas tradicionales, valses, etc., como ocurre en el convento de las carmelitas de Viena en Innsbruck.

"Son jotas castellanas de lo más normalito y corriente, «Que si que, que no que», «Zapatéate serrana», y cosas de lo más normales" (...) "Y en la semana de Pascua se sale a merendar a la huerta, se acaban los ayunos y además hay merienda y entonces cantas, bailas, armas todo tipo de jaleos y además se baila, sobre todo bailes regionales, que a veces están acompañados de instrumentos, si están los instrumentos se tocan, si no están, se canta".

Se baila cuando no se puede expresar de ninguna otra forma lo que se quiere expresar "pero nosotras también bailamos... esto te lo tengo que mostrar" -en ese momento mi informante, una carmelita joven, se levanta y comienza a bailar por toda la habitación mientras canta una canción tradicional de su país—. Cuando termina me dice: "Es una canción de niños. La letra de la canción es la que me empuja a moverme y cuando bailo experimento una libertad que no encuentro cuando hago otra cosa. A veces sólo puedo bailar... Nosotras cantamos y bailamos cosas tradicionales, pero en ocasiones sólo es movimiento. Se demuestra con todo el cuerpo lo que se canta. Es algo que me proporciona una gran alegría".

Las representaciones teatrales son otra actividad frecuente: "Lo importante es hacer reir, pasártelo bien. Se representa cosas, muchas veces nos las inventamos nosotras, son sainetes. Entonces las cosas son cómicas y bueno, no tiene ningún valor, lo más divertido es vestirse, pintarte la cara de harina y cosas así. Una vez hicimos una de africanos, y sí, bailamos, lo pasamos bien, pero no creo que tenga ningún valor porque no son cosas antiguas, es antigua la tradición. Las cosas que se representan son cosecha actual, nos las cambiamos de un convento a otro".

Al testimonio de Olga hay que añadir el de la Priora del convento de las Carmelitas de Gijón: "En otras ocasiones lo que se representa alude a la historia de las Fundaciones o a algún hecho histórico especialmente en la Orden. Se hacen escenas de las Fundaciones de la Santa Madre. Por ejemplo hay una muy bonita que es aquella de la Junta Magna que hubo en Avila, que se reunieron todas las órdenes religiosas que había en Avila y estaban presididas por el corregidor y el alguacil y de cada orden un fraile, un dominico, un jesuita, un franciscano. Cuando empezó la reforma y todos fueron contra ella y sale toda la Junta Magna allí, resulta muy divertido, muy bonito, porque la que lo hizo, cogió las palabras exactas y las versificó. Lo que nos hace reir son las vestimentas. Sin quitarnos el hábito, encima, nos vestimos y nos ponemos melenas sin quitarnos la toca".

En el Diario del convento de las Benedictinas de Nonnberg (Salzburg) encontré la siguiente anotación:

1738

23 de Enero. Después de la cena las hermanas representaron una Comedia: “La Vida del rey Enrique el Santo". Tocaron para esta ocasión música. La Priora estuvo viendo la Comedia. Han actuado muy bien, se comenzó a las 7 y a las 9 1/2 habían terminado.

4 de Febrero. Después de la cena, se ha vuelto a representar en el refectorio la Comedia del rey Enrique el Santo. En esta ocasión la Priora no estuvo presente.

6 de Febrero. Jueves, las hermanas han tenido la cena de carnaval, y ante la petición insistente de la Priora y la Subpriora, y del Rector, se representó de nuevo la Comedia en el locutorio de arriba, como algunas hermanas estaban enfermas, nuestro cantor con algunos de los músicos, han tocado una música bellísima.

Pocos comentarios pide este fragmento que ahora transcribo. En realidad ésta es una pequeñísima muestra a la hora de hablar sobre el papel que en este convento tuvieron no sólo la música, sino también el teatro, la poesía y el canto.

Los conventos se constituyen en verdaderos focos culturales, en los que las monjas músicas que profesaban como cantoras, organistas o bajistas, debían demostrar su capacidad para interpretar, componer y cantar a través de un examen después de lo cual pasaban a ocupar dicho oficio recibiendo un sueldo a cambio. Sirva como ejemplo la escritura de recibimiento perteneciente al convento de Santa Marina (Zamora):

"Doña María de Jesús, hija de Mateo Duarte Conejo, vecino de la ciudad de Lisboa, que es música cantora para que sirva en el dicho oficio en el monasterio a todas las fiestas y oficios que en la iglesia se celebraran por razón de la cual, la dicha doña María de Jesús no ha de pagar a este dicho monasterio y convento propinas ni alimentos ni otra cosa alguna. Antes este dicho convento ha de pagar profesando diez mil maravedíes para sus menesterios cada un año pagados de cuatro meses que han de contar para gozar desde el día que tomare el hábito".

"Eso ha pasado aquí hasta hace nada. Entraban profesando como cantoras, organistas y pasaban por el obispado, hacían un examen y veían si podían ser cantoras. El obispado les pagaba lo que fuera. Y lo mismo pasaba con las organistas, pasaban por el obispado, creo que era el organista de la catedral de cada diócesis el que les hacía el examen. La hermana María Paz que se murió un año y medio antes de que yo llegara (1988) era la organista, la examinó el organista de la catedral de Valladolid, hizo el examen y entró. Como no tenía dote, ella dijo a su director espiritual que quería ser monja y entonces él le dijo de algún modo, que estudiara música. Ella hizo la carrera de piano, después el examen y entró en el convento como organista. Debió entrar en el año 1926 y entonces el organista de la catedral de Valladolid era Federico Rubiana, fue quien vino a enseñarla a manejar este órgano porque el de la catedral es muy similar al nuestro, para sacarle así el mejor partido".

A MODO DE CONCLUSIÓN

Como hemos podido comprobar, la música, la poesía y el baile, están presentes en todos los acontecimientos importantes de la vida del convento y son utilizados como vehículo de expresión en los contextos más diversos. Las tradiciones se conservan con celo y esta rica herencia que empapa el vivir cotidiano se ha transmitido de generación en generación como si se tratase, lo es, de un objeto de incalculable valor. Sin embargo el hecho de permanecer fiel a una herencia no significa que haya que seguir un esquema de vida rígido en el que las posibilidades de enriquecer lo recibido sean nulas, nada más lejos de la realidad y de lo que he podido experimentar.

El estudio de los documentos anteriormente nombrados, así como la riqueza de los archivos musicales nos dan pie a pensar que son fuente básica para conocer el sustento de la antigua práctica musical en estos centros.

Nos soprendería conocer la riqueza de costumbres de la que se empapa desde siglos el hacer cotidiano de estas mujeres, especialmente en determinadas épocas del año como son la Navidad y Semana Santa que están revestidas de cantos, ritos, etc. de una antigüedad que se pierde en lo oscuro del tiempo.

No quiero terminar sin agradecerle una vez más a las personas que me dedicaron su tiempo con desinteresada generosidad a contestar mis preguntas, la atención y la amabilidad con la que me recibieron siempre. Para ellas mi más sincero agradecimiento.