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ENRAMADAS, MAYOS Y PLANTAS PROTECTORAS EN EL CICLO FESTIVO BURGALES

TEMIÑO LOPEZ-MUÑIZ, Mª Jesús

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 197.

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Arboles, ramas, maderas, arbustos y plantas con características especiales forman parte de un mundo lleno de sugestiones y sugerencias.

Desde tiempos inmemoriales los árboles han desempeñado un papel preponderante en las ceremonias rituales de la humanidad.

A través de la amplia historia de las religiones, la madera y los árboles aparecen constantemente como objetos sagrados. Este carácter deriva del establecimiento de una relación simbólica entre los árboles y la fuerza espiritual que albergan; entre otros casos viene determinado por la sacralidad misma del árbol.

La madera en la fiesta y en la música cubre un amplio número de posibilidades. Por un lado está vinculada a celebraciones religiosas, por otro es parte consustancial de rituales antiguos extendidos por toda Europa.

- Hogueras purificaderas.

- Arboles como protagonistas principales, en ocasiones sacralizados, cruces de mayo.

- Enramadas amorosas del mes de mayo y junio.

- Ramas y plantas protectoras. Colocación de cruces, bendición de términos.

- Ramos procesionales:

• De Semana Santa
• De mayordomos
• Del pueblo.

HOGUERAS PURIFICADORAS

Los santos, cuya fiesta se celebra a primeros de año, están vinculados con fuegos solsticiales de carácter profiláctico. En la provincia de Burgos no es muy frecuente esta práctica que en cierto modo resulta una excepción.

En Villalba de Duero el día de San Antón es voto villa, ahora denominada "de quintos". La fiesta la organizan los mozos que entran en quintas ese año.

La bendición de animales se ha suprimido, no así la procesión y baile del santo por los jóvenes.

Termina la festividad con una hoguera de carrasca.

cabañes de Esgueva celebra a San Sebastián como copatrono junto con San Martín. También es fiesta oficial del Ayuntamiento.

El día anterior, el alguacil, por orden de la autoridad, avisa a los quintos para que vayan a cortar el enebro que luego quemarán aproximadamente a las diez de la noche.

Comentarios del párroco:

"Es un simbolismo de algo ancestral, se queman las cosas viejas. Algunos tienen la creencia que tomando el humo se les purifica de la enfermedad. El enebro que se va a quemar se bendice por la mañana, se lo suelen llevar a casa, es algo muy típico. Por la noche se queman más de tres remolques, la lumbre dura casi una semana".

También en Villandiego, los hombres recogen leña para encender una hoguera; por la mañana, como en otros lugares, asisten a la misa y a la procesión.

Dando un gran salto en el espacio y en el tiempo nos vamos al mes de noviembre y a la villa de Salas de los Infantes. En esta localidad se celebran las fiestas patronales del barrio de Costana el día de Santa Cecilia.

Los chicos de séptimo y octavo de E.G.B. relatan los preparativos: "El domingo anterior a la fiesta, los mozos y mozas iban al monte para arrancar estepas. Mientras los primeros cargaban los carros, las chicas confeccionaban con trajes regionales muñecos que rellenaban con ramas de estepa y luego colocaban encima de la carga. El camino de regreso se hacía cantando coplas alusivas a la fiesta:

Alegría, alegría, alegría
alegría, ilusión y placer;
ya llega Santa Cecilia
y yo me divertiré.
Venimos de por estepas
la juventud de Costana,
aquí se ve el buen humor,
valor de mujer serrana.
Unos llevan los carros,
otros los picos y azadas
y unos brazos varoniles
se encargaron de arrancarlas.
Se quemarán las estepas
en la cuesta Maximiano
y jugaremos al corro
agarrados de la mano.
Santa Cecilia bendita
esposa de Valeriano,
Dios nos de salud y gracia
para volver otro año.

El día 21 se prendía la primera "chinada", la hoguera era alimentada con las estepas recogidas.

El día de Santa Cecilia la banda municipal recorría las calles dando su diana, mientras los mozos celebraban el día con un gran volteo de campanas.

La misa y la procesión constituían los actos religiosos más destacados.

La verdadera "chinada" se encendía este día unida a los bailes nocturnos.

El día 24 se celebraba la fiesta del Gallo, también llamada "la Pequeñita".

El festejo era organizado por las mujeres casadas ayudadas por los jóvenes. Una pareja cogida de la mano y con los ojos vendados debía avanzar 23 pasos hacia un gallo atado a una estaca previamente clavada en el suelo, con un palo podían dar tres golpes al animal, si en uno de los intentos daban muerte al volátil, recibían a éste como premio.

Durante la intervención de las parejas se cantaban estrofas al gallo.

SENTENCIA Y TESTAMENTO

Con licencia de Dios
y permiso del alcalde
vamos a matar el gallo
por ser la fiesta del barrio.
Mucho siento yo tu muerte
pero el juez lo dicta y manda
que en la plaza de Costana
sea muerto con espada.
Los que dirigen la fiesta
lo aceptan y lo han firmado
añaden que se te pele
y que seas desplumado.
Las patas mando a las mozas
para que puedan bailar
el día de Santa Cecilia
hasta ya no poder más.

ENRAMADAS

Los rituales desarrollados coincidiendo con el equinocio de primavera, cuando el ciclo anual llega a su punto más importante, utilizan objetos de madera ya que en sí misma es una materia orgánica. Su especial forma de evolucionar y crecer la hacen muy apropiada para los acontecimientos ligados al ciclo natural de las estaciones. El árbol de mayo y sus celebraciones proviene de los antiguos ritos primaverales de la fertilidad en la Europa precristiana. En la Antigua Roma, durante la primavera, un pino que simbolizaba a Attis, la diosa Cibeles, del amor y de la fertilidad (nacida de un almendro) era llevado a su templo, en el monte Palatino. De igual modo, en toda la Europa septentrional, los jóvenes iban a los bosques y traían a casa ramas adornadas, símbolos fálicos de numerosos ritos de fertilidad, alrededor de los que bailaban.

Las enramadas formaban parte del mundo campesino castellano dentro del ciclo de primavera. El día de San Juan ha sido punto de confluencia de numerosas actividades amorosas entre mozos y mozas.

La mayoría de los datos recopilados pertenecen a comunidades que ya no realizan este rito. Las relaciones amorosas han cambiado y las múltiples ocasiones en las que los mozos y mozas hacían patentes sus sentimientos han desaparecido, la transformación del mundo rural es un hecho evidente.

A pesar de esta realidad irreversible, todavía podemos conseguir datos recientes y en algunos casos, ciertas pervivencias que resultan muy interesantes.

Tres ejemplos afirmativos recoge la encuesta del Ateneo en su apartado II. A-h.2. Noviazgo, relación de los novios, agasajos.

En Barbadillo de los Herreros, la noche víspera de San Juan los novios confeccionan un ramo con tallos de rosal, con varios dulces y cintas y flores colocándole en la ventana del cuarto donde se acuesta la novia y la que no tenía novio se le pone ella misma para que no digan que nadie la quiere.

CANTARES

Asómate a esa ventana
la de las mangas compuestas
y verás a tu galán
con el tamboril a cuestas.

A una fragua me arrimé
y se lo dije a un herrero
que si me podía hacer
un fino amante de acero.

Toma niña ese puñal
ábreme por el costado
y verás mi corazón
de quién está enamorado.

Salas de los Infantes. Los novios agasajan a las novias poniendo enramadas el día de San Juan y más principalmente el día de San Pedro. Consiste en un ramo de follaje verde, adornado con rosquillas, cuando las relaciones están adelantadas ponen también pañuelos de seda.

Sedano. En las estaciones apacibles, las vísperas de los días festivos, son frecuentes las rondas de los mozos y hay la costumbre llamada de enramar a las mozas, la noche de San Juan, operación que consiste, en depositar entre cánticos y bromas una rama de chopo en el balcón o reja de las jóvenes obsequiadas.

Mis informantes de El Almiñé también recuerdan las celebraciones del día de San Juan. Era costumbre la noche de ese día poner en los tejados de las mozas ramas de cerezo o de acacia.

Cuando se levantaban si no estaban puestos se solían enfadar. Si alguna les caía mal la colocaban un "churro", arbusto muy extendido en los montes de Valdivielso.

La iglesia era adornada con tres ramos.

Por la noche, los chicos hacían una hoguera y en un árbol preparaban un monigote llamado "jeroyo".

En Yudego enraman los balcones de las jóvenes que se van a casar y por la noche encienden una hoguera.

Los mozos de Hacinas colocan ramas de chopo la noche de San Juan a todas las mozas, unas veces delante de la habitación y otras en el tejado, pero el día de San Pedro son los novios a las novias los que preparan ramos con flores. También la entrada de la iglesia es adornada con arcos de chopo, el santo representado en la fachada como patrón de la villa recibe obsequios vegetales muy variados.

A veces las enramadas se adelantan al primero de mayo uniéndose a otros ritos arbóreos muy destacados. En esta ocasión Frías protagoniza una interesante fiesta, La Cruz de Mayo, en ella, las mozas reciben bonitas coronas de hojas y flores. En esa misma noche una gran cruz situada en el monte es también enramada.

Por el contrario la costumbre de "echar los Ramos" en Tordomar tenía lugar la víspera del domingo de Ramos. En 1980, el alcalde, nos contaba que algunos años seguían con la tradición. "Preferentemente iban a romeras o a pinos, a por los ramos que luego echaban en el balcón". Cada chico escogía a la chica que le gustaba, estos jóvenes de edades entre los 16 y 18 años, siempre esperaban el resultado pues para ellos era importante ver si ellas habían recogido el obsequio.

RAMOS Y PLANTAS PROTECTORAS

El hombre del campo, siempre preocupado por su tierra y su cosecha, ha recurrido a innumerables acciones para preservarle contra las inclemencias del tiempo, elementos todos ellos incontrolables y que pueden acabar con un año de trabajo.

El Domingo de Ramos se bendicen ramos que luego los campesinos colocan en sus fincas para que la recolección les sea posible. En otras ocasiones, son usados como protectores eficaces de cada casa. En El Almiñé usan romero, boj, laurel. Su utilidad es doble, tanto para las casas como para las fincas, aunque actualmente después de bendecir los ramos en la iglesia, sólo se llevan a las viviendas. Los vecinos de Pardilla colocan el romero en la ventana formando una cruz.

Desde el sur de la provincia nos trasladamos a Renuncio donde el romero se cambia por el boj. Antes solían ponerlo en los trigos por si "venía una nube o caía piedra", pero nuestra informante tiene un ramito en la ventana "por las brujas".

Vemos como hay variedad de usos, siempre dentro de un afán de proteger, de favorecer, de eliminar los peligros que acechan, tanto a las casas como a las cosechas.

La Semana Santa de Fuentelcésped conserva gran parte de la tradición, que en muchos lugares ya ha desaparecido. El Domingo de Ramos los cofrades de la hermandad, se reúnen en una "bebetoria", todos tienen derecho a beber vino, en la Casa de la Villa, acompañado con "rosquillas de cañada".

En la puerta de la iglesia se bendicen ramos de romero, antiguamente daban la vuelta en torno al mayo de la plaza. La protección se busca contra los rayos siempre muy peligrosos. Lo que sobra se convierte en ceniza para el Miércoles de Ceniza del año próximo.

Caleruega-S. Pedro. Nuestro informante no sabe si era para las tormentas, el pedrisco, o por si llegaba una nube mala. El día 29 se llevaba a la iglesia una rama de chopo o salce, se bendecía y cuando se iba a escardar se colocaba en las fincas. En el momento de segar a mano, "si se encontraban un ramo, se echaban un baile y a beber vino".

RAMOS PROCESIONALES

Las ramas de numerosos árboles aparecían en la antigüedad unidas a ceremonias religiosas y a ciertos misterios; estas costumbres, que se han transmitido hasta nosotros, fueron modificadas posteriormente por la iglesia que supo adaptarlas a sus celebraciones. Pero, a pesar del tiempo transcurrido, hay elementos que se pueden separar ya que su caracterización dentro de la fiesta es sumamente singular.

Los ramos de la provincia de Burgos están repartidos por toda la geografía, aunque no podemos decir que sean frecuentes.

En la mayoría de los casos son ramos portadores de ofrendas, que se subastan entre todos los presentes.

Seis forman parte de actos relacionados con santos, cuatro participan de romerías a devociones marianas y otros tres son ramos de Semana Santa, concretamente del Domingo de Pascua.

Todos ellos son procesionales, es decir, salen conjuntamente con la procesión por las calles del pueblo. En el caso de las romerías suelen acercarse hasta un lugar concreto a recibir y a despedir a la imagen de culto.

Derivados de otros ramos personales o individuales estos son todos comunitarios aunque con ligeras variaciones.

• Ramos de cofradías

Portados por los propios cofrades, generalmente cargos.

Portados por personas de la familia en representación de los miembros destacados de la hermandad. Casi siempre alguna moza.

Ramos florales distintivos de la junta directiva.

• Ramos de pueblos

También son las jóvenes las encargadas de su traslado, esta posibilidad ha llegado en algunos casos a ciertas peleas que se evitaban con un sorteo que se realizaba para saber quién era la agraciada. En El Almiñé el sorteo se verificaba al as de oros.

Pertenecen al primer grupo el mayor número de fiestas con ramos procesionales.

Ramo de San Antonio de Padua. Frías.

La ciudad de Frías celebra gran cantidad de fiestas todas ellas de enorme interés. La de San Antonio de Padua está organizada por la cofradía del mismo nombre. El ramo es triangular adornado con flores y frutas "del país", cerezas e incluso manzanas que se guardaban hasta el mes de junio, hecho que resultaba extraordinario. El panadero de la localidad es el encargado de realizar tres panes para la cofradía, dos de ellos bellamente ejecutados y un tercero con las iniciales del santo que posteriormente pasarán también al ramo. El Abad y tres cofrades son los encargados de prepararlo, así como los tres bastones de flores que acompañan al ramo llevados por los hermanos ayudantes. Los actos religiosos tienen lugar durante la mañana, mientras que por la tarde se procede al reparto de pan, vino y queso, para pasar después a la rifa del ramo. Antiguamente se subastaba, se sacaba un precio para ver quién daba más, pero rifándolo se obtiene mayor cantidad de dinero.

Los cofrades van vestidos a la antigua usanza con capa y sombrero, la tradición obligaba a todos los hermanos, incluso a llevar los zapatos limpios.

San Isidro. Poza de la Sal.

La cofradía de San Isidro organiza, a través de su mayordomo, la fiesta del santo en Poza de la Sal. El ramo sale en la procesión por las calles del pueblo portado por una moza a la que ayudan cuatro niñas a llevar las cintas de colores; todas ellas van ataviadas con el traje típico de pozana, aunque cambian de atuendo bien sea por la tarde o por la mañana. Los cofrades las escogen entre sus familiares más próximos.

De forma trapezoidal, de su estructura de madera cuelgan frutas, habas frescas, flores y los clásicos dulces de la zona: los tostones.

Por la tarde, en la plaza del pueblo, se subastan los dones por lotes y "a la antigua", es decir, por cuartillos, al mejor postor. Entre los obsequios destacan la torta y el pan de San Isidro, estos son los que alcanzan mayores precios.

San Isidro. Medina de Pomar

En esta ocasión también es la cofradía la que encarga a las hijas de los cofrades que preparen el ramo. Su forma circular lleva como en Poza, tostones, frutas y productos del campo.

El día del santo baja a la parroquia donde es bendecido por el sacerdote saliendo en procesión.

Al día siguiente "San Isidrillo" se subasta entre todos los asistentes.

Salas de Bureba, muy próxima a Poza, dedica un ramo a San Antonio Abad, el 17 de enero. Su desarrollo es muy similar a los anteriores:

- Sale en procesión.

- Las mozas son escogidas por los cofrades de la Vera Cruz.

- Sobre él se sitúan numerosos pañuelos y una torta que al terminar la fiesta se regala a las jóvenes.

- A diferencia con otros lugares en Salas no se colocan las ofrendas en el ramo.

- La subasta se produce al terminar la misa en la puerta de la iglesia. Los tostones se encargan en Poza.

Virgen de la Nava. Fuentelcésped

El ramo sale a recibir a la Virgen el día de la "traída", a la salida del pueblo, lugar denominado "las tres cuartas partes", con él se acercan todas las insignias y parte de los vecinos.

Es un ramo ofrecido por un devoto o devota, siendo él mismo o algún familiar los encargados de su traslado. El mayordomo de la cofradía suele ser avisado con anterioridad, ya que después, en 48 horas, se hace y se viste.

Es uno de los más bonitos que aún se conservan en la provincia, todo el armazón está recubierto de rosquillas de "cañada". Actualmente sólo hay una persona que sepa elaborarlas, la carnicera; ella ha conservado la tradición y todos los años lleva a cabo este cometido, cobrando solamente la materia prima, el resto del trabajo lo efectúa como un regalo a la Virgen.

El ramo de Fuentelcésped es de grandes dimensiones, de forma trapezoidal, lleva sesenta rosquillas grandes y cuarenta pequeñas que van colocadas en la parte inferior; entre ellas otras más grandes de color rosa, estas últimas están hechas en Milagros. Las "rosquillas de cañada" se preparan a base de azúcar morena, miel y piñones que luego se mezclan con la harina. Su colocación en el ramo se lleva a cabo entre la que lo dona, la que confecciona las rosquillas y la mayordoma; según mi informante "tiene bastante trabajo".

La rifa se realiza el día de San Juan, "la llevada", a base de papeletas. Si no aparece el número o al que le ha tocado quiere volverlo a regalar a la Virgen se subasta. El dinero, como en la mayoría de los otros ramos, es para la cofradía, para la Virgen.

Ramos de pueblos. Advocaciones marianas

Según Eduardo de Ontañón en 1581, concretamente el 12 de noviembre, los frailes de Arlanza cedieron a los tres pueblos de la Sierra, Quintanar, Canicosa y Regumiel, cerca de 3.000 hectáreas de pinar enclavados en el término municipal de los tres y el pastoreo en el valle de San Millán. La ermita de la Virgen de Revenga se levanta en un calvero en medio del pinar, parece ser el ángulo de los tres pueblos, el sitio hasta el que todos tienen la misma distancia.

La romería se celebra el ultimo domingo del mes de mayo, aunque primitivamente lo era el día uno.

Los tres pueblos se acercan con sus insignias hasta la explanada, el que "capitulea" es el encargado de recibirles con todos los honores. Se saludan las cruces, los pendones, y los representantes de cada localidad, así como los curas párrocos.

El ramo, tradicionalmente un pino, con roscos y cintas, lo preparan las mozas del pueblo que ese año tienen la jurisdicción, luego se rifa con papeletas.

Cada pueblo tiene un sitio establecido, "las cocinas", donde se preparaba el ajo carretero a base de carne con ajos, tomate, etc.; primero se tomaba la carne y luego la sopa.

El 8 de junio se reúnen los tres ayuntamientos que se turnan cada año para hacer las cuentas y comer en hermandad comunera.

Cuando vayas a la sierra
no pases por el pinar
porque dicen que las mozas
al pinar van a cazar.
A la Virgen de Revenga
un serrano le pidió
el amor de una serrana
y la Virgen se lo dio.

Dentro de los ramos de pueblo dedicados a advocaciones marianas tengo constancia de la desaparición de los que salían en la fiesta de Nuestra Señora de la Hoz en El Almiñé y de la Virgen de Pilas en Puente Arenas.

Ramos de Semana Santa

En Carazo se celebra la "pascua rosquillera" con el encuentro de la Virgen con su hijo. Durante la procesión, las mozas que cantan las coplas llevan dos ramos que donan ellas mismas. Son dos árboles adornados con rosquillas y cintas. Al final se subastan a la entrada de la parroquia.

En Pinilla de los Barruecos esta costumbre ha desaparecido. Vestían el ramo con una enagua blanca, luego colocaban rosquillas, caramelos, espejitos. La tradición venía de las cristeras, ellas cantaban y llevaban el ramo que también se subastaba.

ARBOLES MAYOS

Una amplia zona del sudeste de la provincia de Burgos lleva a cabo una ceremonia primaveral en la que se ha querido ver gran número de simbologías.

"Pingar o plantar el árbol mayo" es todavía un ritual que se repite todos los años en algunos pueblos de zonas preferentemente boscosas donde predomina el pinar.

La naturaleza y su vegetación siempre han estado presentes en la vida campesina, su fundamental forma de desarrollar su existencia en constante contacto con ella, hace que los cambios estacionales sean motivo de festejos en unos casos cristianizados, pero en otros guardan su primitiva valoración.

Etnógrafos y etnólogos se han ocupado de estos temas profusamente, evidentemente nos hallamos ante un mundo lleno de sugerencias.

En esta ocasión sólo quiero dejar constancia de la existencia de esta fiesta dejando para otra ocasión una valoración más profunda. Pero sí me interesa destacar algunos puntos ya resaltados por otros investigadores pero en ámbitos distintos.

El mayo es una fiesta donde se rinde culto a la primavera, las mismas canciones señalan este papel destacado de la estación. El hombre del campo junto con su elemento renace después de los meses invernales. Pero no sólo es el esplendor de los campos, también es el mes de las enramadas amorosas, de las rondas. Hechos que van unidos a la fertilidad tanto de las tierras como de los hombres.

Esta realidad que a los urbanos nos pasa desapercibida ha sido algo vital en las comunidades rurales.

El árbol como principal protagonista de la naturaleza, sirve al mismo tiempo de diversos ritos que se relacionan con ella.

Pinilla de los Barruecos. (Datos facilitados por el alcalde, 1982).

El domingo anterior al mes de mayo los mozos del pueblo van a escoger los tres pinos mayores, autorizados por ICONA. El último día de abril por la mañana van delante los hacheros para preparar los árboles en espera de la pareja que debe traer el pino mayo.

A las doce de la mañana salen los carreros, alguaciles y el alcalde de los mozos con el carro para ir a buscar a los que están tirando los mayos.

Llevan sus buenas chuletas con ensalada que comerán después de la faena. Al final se levanta la gente esperando las órdenes del alcalde de mozos.

Comienza el recorrido y los cantares tradicionales:

Pimpollito, pimpollito
ya te vas haciendo mozo
ya te va llegando el tiempo
de decirte alguna cosa.
A la entrada de este pueblo
no sé que cantar cantemos
que nos preparen la cena
que el mayo ya le traemos.
A la entrada de este pueblo
hay un charco y no ha llovido
lágrimas de una chavala
que el novio no ha querido.
A la entrada de este pueblo
hay una fuente que mana
lágrimas de algunas solteras
y también de las casadas.
Todo el mundo cante flores
que a la entrada hay buenas chicas
y a la salida mejores.

Cuando llegan a la Loma con vistas al pueblo se hace una parada para poder beber un buen trago de vino. Es el momento de la llegada de niños y mujeres.

En la plaza vieja se produce otra parada, para desde allí subir los pinos hasta la plaza mayor.

Esperando la hora de la cena, los chicos se reúnen en casa del mozo más joven, que ha pagado el cuartillo de vino para entrar.

El día uno por la mañana los mozos, "a copa de orujo o rancio", empiezan a hacer el pozo para meter el mayo; el almuerzo, a base de asadurilla de cordero guisada, pone el contrapunto a esta tarea un tanto pesada.

De doce a una el alguacil del pueblo, mandado por su alcalde, da un toque de campana para que acuda la gente a poner el pino mayo derecho.

En ese momento, los mozos traen el carro con dos piedras, unas palancas para situarlas en forma de tijera, sogas, hachas, tronzadores y cuñas, para sujetar el mayo una vez metido en el hoyo.

Las tijeras se van poniendo a medida que el árbol se va elevando. Las piedras del carro se utilizan para nivelar el peso, como especie de balanza.

Existe una fuerza general de colaboración tirando de las cuerdas para levantar el pino.

Pero la fiesta no acaba aquí, por la tarde, el alguacil vuelve a tocar la campana, en esta ocasión para ir a concejo.

Todas las familias se reúnen en el salón de actos con su merienda a base de chorizo, jamón y cecina, recibiendo el vino en unas tazas de plata como manda la tradición. Tampoco falta el escabeche que reparten los mozos por orden del ayuntamiento.

Ahora es el momento del remate de los pinos al mejor postor, anunciándole que no podrá disponer del árbol plantado hasta el último día del mes de mayo.

En 1982 asistí en Pinilla a este acontecimiento, mientras levantaban el mayo, tuve ocasión de hablar con un grupo de señoras que recordaban antiguas canciones en torno al mayo:

En mayo me dio un desmayo
y en mayo me desmayé
y en mayo cogí una flor
y en San Juan la deshojé.

Ese día se vestían de mayas cuatro o seis chicas con faldas encarnadas y pañuelos de colores. Iban dando vueltas al mayo entrecruzándose al mismo tiempo que cantaban. Entre ellas circulaba un personaje burlesco, el "jerigote", con sombrero y espigas en la cabeza. Después salían a pedir por todo el pueblo para celebrar una cena. También es costumbre adornar estos mayos con naranjas o caramelos que en otros sitios, como en Canicosa de la Sierra, se convierte en un jamón o incluso dinero, con la consiguiente pugna entre los mozos por conseguir llegar a la picota del mayo.

Independientemente de los mayos que se pingan en su fecha tradicional existen algunos mayos desplazados que voy a reseñar:

- Canicosa de la Sierra, el día de San Roque.

-Vilviestre del Pinar, en agosto "traída de los mayos", día 5.

- Quintanar de la Sierra, día 10 de julio, San Cristóbal, patrón.

- Las Machorras, Virgen de las Nieves, a las 9,30 "A plantar la maya".

Me parecen muy interesantes los aspectos que señala Antonio Montesinos en su artículo sobre los mayos. Voy a resumir los datos aplicables a los de la provincia de Burgos.

- Coincido en el aspecto dendrolátrico de este ritual eminentemente unido a la riqueza forestal de la zona donde se desarrolla.

- Su aspecto es doble, culto a la naturaleza y exaltación del amor. Este factor se hace patente a lo largo de toda la estación.

- Son fiestas esencialmente paganas, aunque algunos lugares entremezclan la acción festiva con cultos cristianos, concretamente los mayos desplazados.

- Anticipan las fiestas de San Juan, cerrando un ciclo de culto al agua, la vegetación, el sol y el fuego.

- Los sujetos de la acción festiva son los mozos que afirman su subgrupo social. Dentro del ritual de paso vemos cómo la cena del mayo se efectúa en la casa del mozo más joven que ha pagado su entrada, para pertenecer a un determinado contexto.

ARBOLES JURÍDICOS

Pero la actitud de los hombres hacia los árboles es muy variada.

El roble y la encina simbolizan la fuerza, el roble fue árbol sagrado de los druidas y era considerado como protector. La encina fue consagrada a Júpiter y a la diosa Cibeles.

Las creencias populares respecto a los árboles alcanzan a un gran número de especies abarcando diferentes facetas de la vida.

- El serbal era amuleto contra las brujas según las creencias europeas.

- El fresno, lo mismo que el saúco, tiene propiedades curativas.

- El sauce, junto con el abedul y el avellano, es uno de los árboles sagrados, símbolo del amor no correspondido.

- El espino posee cualidades ambivalentes, sentarse debajo puede producir encantamiento en los albores del solsticio de verano y Todos los Santos.

En el norte de la provincia se constata la existencia de dos encinas de enorme importancia, ya que en sus proximidades se llevaban a cabo reuniones municipales. Me estoy refiriendo a la encina situada en la Dehesa de Quecedo de Valdivielso y a la de Sotoscueva. En ambas, las juntas verificaban sus acuerdos dentro de un estricto régimen de participación.

ADVOCACIONES MARIANAS

Pero la fuerza de la naturaleza llega a vincular a las devociones marianas con elementos arbóreos que además les dan nombre.

Apariciones y leyendas marcan los lugares de culto que posteriormente fueron venerados y cuya tradición ha podido sobrevivir.

Ayago, Olmos, Rebollar, Manzano, Carrascal, Fresno, Saúco, Estepa, son algunos de los nombres que aparecen en la provincia.

La lista se amplía si nos extendemos a las plantas y los arbustos, Mata, Espinosa, Hiedra, Zarza...

La historia de estas vírgenes está marcada por su aparición y la localización de su ermita, lo que en un artículo de la Revista Narria denominamos "ámbito de influencia".

La aparición en un árbol concreto determina incluso su iconografía. Vemos cómo el culto dendrolátrico abarca todo un sin fin de aspectos. La interrelación vírgenes o santos con la naturaleza genera una religiosidad especial con signos muy diversos.