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EL “DUENDE MARTINICO” DE MONDEJAR Y LOS DUENDES DE BERNINCHES (GUADALAJARA)

LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 200.

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Hay en la provincia de Guadalajara algunas manifestaciones folklóricas relacionadas con la existencia de duendes. Uno de los casos más famosos es el que sucedió en Mondéjar, donde se recuerda al "duende culebrón" de la casona de los marqueses de Palacios (1), que como en otros muchos casos llamó la atención de la Justicia.

“En 1760 delató una señora de Madrid a una moza que había tenido de criada, bastante espigada, de medianas carnes, carirredonda, blanca, algo roma y de pelo castaño, la cual, según había contado a su ama, con otras muchachas del lugar se había holgado y divertido, en el palacio del marqués de Palacios, en Mondéjar, con un muchacho llamado Martinico, de pocos años y muy feo, que se les aparecía en forma de capichino o de culebrón, quien las reprendía alguna vez por su demasiada curiosidad. Añadía la criada que, si hubiera querido, hubiera sido rica, y Martinico le haría las cosas de la casa, pero temía a la Inquisición ya que dijeran las gentes: Qué muchacha es, y ya va con la mitra por las calles!" (Papeles de la Inquisición de Toledo, leg. 92, núm. 189) (2).

Más parece, por lo que se puede apreciar en la declaración precedente, que se trate de un ser humano que un duende. Y posiblemente se trate del "tonto del pueblo". Tal es lo que nos hace pensar su retrato, aunque éste sea escueto.

Es decir, más bien se trata de un fenómeno directamente emparentado con la picaresca, o al menos con ciertas formas de la picaresca.

Así podemos verlo a través del Teatro crítico universal, de Feijóo, que menciona Caro Baroja en los siguientes términos: "Dicen que se ha experimentado muchas veces, que al mismo tiempo que entra alguna persona en una casa entra el Duende con ella, y en saliendo aquélla, se va también el Duende. Notable sinceridad. Yo creo que el caso, que dio motivo a este error; sucedió y sucede muchas veces. Entra una criada (o criado) en una casa a servir; y entra el Duende; sale la criada, y sale el Duende. ¿Por qué? Porque ella misma era el Duende, o lo era algún pícaro por motivo de ella" (3).

Ahora bien, estos casos que hemos expuesto son antiguos.

Un caso curioso, pero que también se repite en otros lugares, es el de Berninches. En una casa -que actualmente pertenece a Bonifacio Bravo- existieron duendes hace ya muchos años. Se escuchaban de noche los ruidos y voces que daban, especialmente en la cámara, donde se entretenían en jugar con las nueces que había extendidas para secarse. Los dueños pensaron mudarse a otra casa para solucionar el problema, pero al comenzar a recoger los enseres domésticos se escuchó una voz que decía: "Con cambiar de casa no solucionas nada porque donde vayas yo también voy a ir" (4).

No pensemos que nos encontramos ante un caso extraño. En el folklore asturiano -donde al duende se le conoce con el nombre de trasgo- es muy conocida la leyenda del Birle a la izquierda en la que los trasgos aparecen jugando a los bolos en el desván, algo parecido a lo que hemos visto para Berninches. De dicha leyenda existen numerosas variantes.

Don Aurelio de Llano Roza de Ampudia recoge un caso de trasgos muy parecido al de Berninches que tuvo lugar en el palacio de Rozadiella, cerca de Gangas de Tineo (5).

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NOTAS

(1) HOYOS SAINZ, L. de y HOYOS SANCHO, N.: Manual de folklore. "Manuales de la Revista de Occidente", Madrid, 1947, p. 199 (La creencia).

(2) CIRAC ESTOPAÑAN, S.: Los procesos de hechicerías en la Inquisición de Castilla la Nueva (Tribunales de Toledo y Cuenca). Aportación a la historia de la Inquisición española, Madrid, C.S.I.C. Instituto Jerónimo Zurita, 1942, pp. 184-185 (El duende Martinico).

(3) CARO BAROJA, J.: Algunos mitos españoles, Madrid, 1974, (3ª ed.), p. 154.

(4) Dato facilitado por Teodoro Lorente, de Berninches, que lo oyó relatar a sus abuelos (1976).

(5) Del folklore asturiano. Mitos, supersticiones, costumbres. Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1972, pp. 53-54.