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LA FERIA DE LOS NOVIOS EN BRIVIESCA (BURGOS)

VALDIVIELSO ARCE, Jaime L.

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 201.

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Quizás porque feria es mercado o exposición de productos para su venta, esta fiesta tradicional de Briviesca, aún siéndolo, se llame "feria"; aunque lo que se exhibe en esta ocasión sean los novios, los mozos y mozas de la comarca de la Bureba para darse a conocer y con un poco de suerte encontrar la otra mitad de la naranja, novio o novia. Por eso se conoce esta fiesta como "La feria de los novios".

No hace muchos años que los padres, a primeros de marzo, decían a sus hijas en edad de merecer:

-Por San José iremos a Briviesca y ya verás como allí encontramos algo.

¡Qué fiesta tan bonita podría ser esta del "ligue institucionalizado"! ¡Cuánta ilusión y esperanza depositarían los mozos y mozas en el día 19 de marzo! En estos temas casamenteros por lo menos en la Bureba no lleva la exclusiva San Antonio aunque a él se dirijan también y le pongan velas para que solucione los casos más difíciles.

El patrocinador de los noviazgos nacientes, normales y más jóvenes se le considera a San José, por lo menos en el día de su fiesta solemne se ha venido celebrando en Briviesca.

Y ésta es la razón de que por San José desde tiempos lejanos se concentraran en Briviesca mozos y mozas de toda la comarca de la Bureba, de la que es capital Briviesca para propiciar encuentros encaminados a futuros noviazgos que desencadenasen futuros matrimonios.

Como era normal entonces llegaban a Briviesca, lo mismo que sucedía en las populares ferias de San Mateo o de Santiago, de todos los pueblos y lugares de la comarca a pie, en caballerías, en carros, para pasar el día con la ilusión de encontrar pareja. Para los jóvenes era un día clave para su futuro pues en las reducidas dimensiones de los pueblos era difícil escoger a la persona adecuada para compartir su amor. Por otra parte era un día en el que todos podían desplazarse sin problemas, pues las labores del campo permitían un día de ausencia del pueblo, puesto que en esa época del año todavía no son ni urgentes ni muchos los trabajos agrícolas.

Llegaban desde Quintanabureba, Terrazos, Aguilar, Salinillas, Bañuelos, Buezo, Berzosa, Solas, Quintanillabón...

Las únicas oportunidades de conocerse chicos y chicas, mozos y mozas, eran las fiestas de los pueblos, pero sólo se podía acudir a los más cercanos, pues normalmente se iba andando y en muchas ocasiones iban al atardecer limitándose a unas pocas horas la convivencia mutua en el baile. Fuera de estas pocas ocasiones, se terminaban las oportunidades para conocer a otras personas con las que poder relacionarse y llegar al noviazgo. Por esta razón en muchos pueblos pequeños y retirados, con malas comunicaciones eran numerosos los problemas de endogamia, tenían que casarse miembros de las mismas familias, etc.

Hace muchos años las dificultades de desplazamiento y, por tanto de conocimiento eran muy grandes, sobre todo para los de los pueblos más alejados, sin carreteras o caminos adecuados. Quizás de ahí surgió la necesidad o la conveniencia de llevar los hijos en edad de merecer a esta "feria" para que saliendo de los estrechos límites del lugar o aldea, conociesen a otros mozos o mozas de su edad y pudieran entablar relaciones.

Hoy día los jóvenes disponen de su propio vehículo que facilita enormemente las relaciones, idas y venidas, visitas y desplazamientos, sobre todo en los días de fiestas y en los fines de semana.

En la actualidad "La Feria de los novios" gira en torno del noviazgo como recuerdo fiel de aquel origen de la misma.

El día de San José se celebraba en Briviesca una feria famosa de semillas y ganados de todas clases, en la que se aprovechaba la circunstancia y el ambiente bullicioso que se creaba con tal motivo por la abigarrada concurrencia de campesinos de toda la Bureba, para "emparejar" a jóvenes que muchas veces ni se conocían.

Se sigue celebrando con carácter de feria adaptada a los tiempos modernos y Briviesca en esta fecha se multiplica por unas horas y por la fuerza de la tradición, también se gestan algunos noviazgos, aunque menos que antes. La verdad es que más que gestarse en este día, se confirman los que se han originado antes.

La antigua verbena popular que se celebraba en la bella plaza mayor ha sido desplazada por las discotecas y los bares musicales, donde la juventud se relaciona, se divierte, se conoce consiguiendo los mismos objetivos que sus abuelos al instituir la "feria de los novios".

Con motivo de esta feria se instalan muchos puestos de atracciones, puestos de venta callejera en el día de San José lo que contribuye a dar esplendor a este día que muchos años luce ya las galas de la cercana primavera, lo que aumenta la popularidad de la feria de los novios.

En la comarca de la Bureba, como en muchos pueblos de la provincia en torno al noviazgo existe la costumbre de que cuando el novio forastero se enamora de una moza del pueblo, debe pagar la "patente", el "botejón", "botifuera" o "saca" de la moza, que en cada pueblo tenía sus normas propias, pero que normalmente consistía en abonar una cántara de vino o pagar una merienda a los mozos del pueblo de la moza. Según esta vieja tradición que se llevaba con todo rigor por los mozos y más si estaban organizados en Sociedad de mozos o en cuadrilla de mozos, al cumplir la obligación pagando lo que en cada caso estuviera establecido, el mozo forastero que se hacía novio de la moza de dicho pueblo, adquiría los derechos necesarios para seguir cortejando a la novia y contraer matrimonio con ella y como quien dice adquiría la ciudadanía de dicho lugar en el que vivía su novia.

También es costumbre generalizada en la Bureba "el favor", según la cual cualquier mozo durante el baile puede pedir el "favor de bailar" a la chica con la que quiere bailar. Si ésta accede, el mozo que la acompañaba, y que conoce esta costumbre, deja su lugar al nuevo solicitante retirándose para ir a pedir "favor" a otra moza para no quedarse como un pasmarote. Hay que reconocer que éste es un sistema perfecto para comprobar el grado de aceptación que tienen entre sí las parejas que se acaban de conocer.

A partir del momento del "flechazo", si se produce, comienzan las relaciones encaminadas al matrimonio, que si en la actualidad han cambiado sustancialmente, en el pasado estaban bien delimitadas y establecidas. En este capítulo de costumbres y ritos en torno al noviazgo y el matrimonio encontramos una gran riqueza en nuestros pueblos, pero no es ésta la ocasión de extendernos en ellas.

Volviendo a la celebración de la feria de los novios en Briviesca, en la actualidad y según el desarrollo de la misma en la década de los 90, la jornada se inicia a la una de la tarde con un pasacalles a cargo de la Banda Municipal de Música. El acto central protagonista de la jornada es la entrega de almendras, dulce imprescindible en Briviesca y claveles a todas aquellas parejas que se acerquen a la Casa Consistorial a partir de las siete de la tarde, siendo la reina y damas de las pasadas fiestas las encargadas de distribuir estos obsequios.

Tras la entrega de las almendras y los claveles, todos los años suele tener lugar la actuación de grupos musicales, que amenizan esta fiesta que da la bienvenida a la primavera. Estos grupos que actúan en la plaza Mayor dan la despedida y ponen el fin de fiesta.