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Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1997 en la Revista de Folklore número 204.

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Aunque la historia demuestra que Herodes murió cuatro años antes del nacimiento de Cristo, la crueldad que los cronistas de la época le atribuyen contribuyó enormemente a crear una serie de leyendas sobre los crímenes cometidos por él. Así, se le hace culpable de la profanación de las tumbas de David y Absalón; del asesinato de su cuñado Aristóbulo (en quien el pueblo de Jerusalén tenía puestas sus esperanzas como gobernante, por su juventud y porte); de la ejecución de Hircano (abuelo de su esposa y legítimo heredero del trono); de la condena a muerte de Mariamne, su propia mujer, a quien, ciego de celos acusa infundadamente de adulterio; del martirio de los maestros; del atentado contra los nobles; de la muerte de sus hijos Alejandro y Aristóbulo (habidos en el matrimonio con Mariamne y por tanto herederos del trono con más derecho que Antípatro a quien había tenido con la idumea Doris); y por último, y lo más célebre, de la degollación de los inocentes. Parece que ya en la época surgió un chiste, que algunos ponían en boca de Augusto, refiriéndose al hecho de que Herodes no comía cerdo y sin embargo mataba a sus propios descendientes; ante tal atrocidad comentó el César: "Desde luego es preferible ser su cochino que su hijo".