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LA VIRGEN DE LA "O". EL COMIENZO DE LA NAVIDAD EN BRIVIESCA (BURGOS)

MARTIN CASTILLA, Rafael

Publicado en el año 1998 en la Revista de Folklore número 205.

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INTRODUCCIÓN

Briviesca, capital de la comarca burgalesa de La Bureba, situada a unos 40 kilómetros al norte de Burgos en una vega estrecha y alargada a la orilla del río Oca, fue un poblado fundado por los celtas y posteriormente castro romano. Conserva obras tanto arquitectónicas como escultóricas de gran valor entre las que destaca el retablo renacentista del Monasterio de Santa Clara, atribuido a Diego Guillen y declarado monumento nacional (1). Actualmente, cuenta con unos 6.000 habitantes y como manifestaciones de interés antropológico destacan además de la fiesta de Nuestra Señora de la O, la feria de los novios en el día de San José y la tabera el dos de Mayo (2).

El objeto de este trabajo es presentar la música y costumbres que han prevalecido con mayor o menor pureza en la memoria del pueblo briviescano. Se pretende hacer un estudio analítico de la partitura que transcribimos, para determinar la antigüedad y las características más sobresalientes tanto de su música como del texto que la acompaña.

I. LA VIRGEN DE LA O

El 18 de diciembre se celebra el día de Nuestra Señora de la Esperanza, popularmente conocido como día de la Virgen de la "O". Corresponde a la octava anterior al día de Navidad y constituye efectivamente el comienzo del tiempo de Navidad, que se prolonga hasta el 2 de febrero, día de la Purificación de Nuestra Señora, o Fiesta de las Candelas (o Nuestra Señora de la Candelaria). Este día es celebrado en algunas localidades con cantos especiales, tanto religiosos como profanos (3).

El nombre que se le da a la Virgen en este día procede de la forma en que comienzan las antífonas desde el día 17 hasta el 23 de diciembre O Sapientia, O Adonai, O radix Jesse, O clavis David, O Oriens Splendor, O Rex géntium, O Emmanuel (4), con las que se expresan los deseos de ver nacer de la Virgen María al Divino Salvador. Antiguamente esta celebración se realizaba el día de la Anunciación (25 de marzo), pero viendo que esta fecha coincidía a veces con la Semana Santa, el X Concilio de Toledo, reunido el año 656, fijó el día de la Expectación, el 18 de diciembre (5).

II. LA O EN BRIVIESCA: PRESENTE Y PASADO

Juan G. Atienza menciona brevemente a Briviesca en su libro sobre las fiestas en España (6) cuando describe las celebraciones propias del 18 de diciembre, sin embargo a nosotros no nos consta como él dice, que se canten varios villancicos en este día, sino la única canción, el canto de la O que efectivamente puede ser considerado como villancico. Esta rectificación la vemos corroborada por José Sagredo (7) cuando dice: "...los niños salían con velas encendidas cantando la tonadilla que da nombre a la fiesta...>).

No hemos encontrado documentación que acredite el origen de esta costumbre, aunque los informantes afirman que se canta desde que ellos recuerdan; nosotros no le atribuimos una antigüedad superior a dos siglos tanto por su música como por su texto. Últimamente, se está tratando de recuperar esta tradición que, aunque nunca se ha perdido, empezaba a descuidarse y a no ser lo multitudinaria que fue en otros tiempos.

II. a) Presente

Actualmente la costumbre consiste en lo siguiente(8): alrededor de las ocho y media de la tarde, se reúnen los cantores en la plaza de Briviesca iniciando un paseo que recorre las calles del pueblo con una velilla o una pequeña tea encendida en la mano. A lo largo de este pasacalle, que dura aproximadamente una hora, se recita únicamente esta canción, repitiéndola una y otra vez. En la ceremonia participan sobre todo los niños y algunos padres que les acompañan, aunque no es una actividad exclusivamente infantil y puede incorporarse quien quiera; así lo hacen algunos mayores que recuerdan su feliz infancia en Briviesca y avivan la tradición con su memoria. Los chiquillos más "despiertos" parecen querer imitar lo que dice la canción (Con una velilla se arramplan dos...), pues tratan de robar las velillas de los compañeros. La vela que quitan no la devuelven y así tratan de multiplicar las velas que consiguen. Es una ceremonia de gran belleza ya que las velas encendidas van iluminando las calles por donde van pasando.

II. b) Pasado

Antaño los recorridos eran improvisados y se realizaban en diferentes grupos que se iban encontrando y separando tratando de cobrar el valioso botín (las velillas) de la otra cuadrilla; con la trifulca, las velillas se apagaban con facilidad y se iban dando lumbre unos a otros; todo ello otorgaba a esta fiesta un aire de gran espontaneidad del que ahora tal vez carezca.

Al parecer antes, más que un pasacalle, era un juego de niños (desde muy pequeños hasta los 14 ó 15 años) que, en cuadrillas, hacían sus propios recorridos que podían durar hasta cuatro o seis horas (9). Trataban de hacerse oir más fuerte que los demás grupos y se establecía una rivalidad entre ellos. No había recompensa para quien cantara más fuerte ni para quien robara más velillas, pero sí eran dos puntos de referencia válidos para considerarse más meritorios; también era una referencia válida el llevar la ropa más sucia ya que el humo sobre todo de las teas y el moco de las velas se pegaba a la ropa que las madres pacientemente tendrían que limpiar al día siguiente.

III. EL TEXTO

La O, la O
con una velilla
se arramplan dos

y con dos se arramplan cuatro
y con cuatro se arramplan seis
y con seis se arramplan ocho
y con ocho, dieciséis.
Kyrie eleison, Kyrie eleison.

Tarantantán María
tarantantán mujer (10)
que el Niño tiene un diente
que se lo vi yo ayer.

La i, la i
en la calle Medina
se vende Chacolí

y el Niño tiene costumbre
de beberse media zumbre
por la tarde un requesón
Kyrie eleison, Kyrie eleison.

Tarantantán María...

La O, la O
bendita sea la madre
que te parió

que parió un niño de seda
con las barbas de canela
y los pies de requesón
Kyrie eleison, Kyrie eleison.

Tarantantán María...

Se cantan tres coplas que se intercalan con un estribillo.

Las coplas constan de dos estrofas, la primera está constituida por estrofas de tres versos heterométricos con texto muy semejante ("La O, la O" o bien "La I, la I”).

La rima y métrica de la segunda estrofa presenta irregularidades, siendo lo más significativo el hecho de que la primera copla está constituida por 5 versos mientras que las otras dos tan sólo 4. En las tres estrofas, el último verso en "Kyrie eleison" al que la anorritmia convierte en verso de 9 sílabas acentuando la "o" en eleison y haciéndola rimar con requesón, palabra que aparece en el tercer verso tanto de la 2.a como de la 3.a estrofa.

El estribillo está construido como romancillo en estrofa de cuatro versos de 7 sílabas.

La primera copla adquiere la forma de las canciones de tipo seriado o acumulativo, con claras estructuras paralelas. Hace alusión directamente a la tradición que en ese preciso momento van realizando y al juego con las velillas que van quitándose unos a otros al descuido.

Las otras dos coplas son más netamente navideñas en el sentido de que hacen alusión al Niño. La segunda copla relaciona al Niño Jesús con costumbres y lugares propios de Briviesca. Se menciona el chacolí que se vende en la calle Medina y se atribuye al Niño hábitos de briviescano adulto, capaz de beber chacolí y tomar requesón. La calle Medina es una de las que desembocan en la Plaza Mayor y en dicha calle hay un par de bares, cosa habitual en todas las calles de Briviesca ya que (como pueblo norteño) cuenta con una altísima proporción de ellos. Por otra parte, el chacolí, bebida típicamente vasca, no es infrecuente en estos parajes que están en el límite entre lo castellano-viejo y lo vasco; además, Briviesca alberga multitud de bilbaínos que antiguamente acudían allí por la caza y actualmente muchos tienen en Briviesca su casita donde pasan el verano.

La tercera copla es más netamente navideña y su contenido es en gran medida surrealista, haciendo alusiones metafóricas (Niño de seda, barbas de canela, pies de requesón).

Las tres coplas terminan con el verso en latín a modo de muletilla "Kyrie eleison, Kyrie eleison” que viene a reflejar la fuerte relación que ha tenido el pueblo y sus fiestas con lo religioso, independientemente de que haya o no relación entre la música popular y la música religiosa.

Con respecto al estribillo, he encontrado en Aragón constancia de que se conoce una canción con texto casi igual, que parece que se canta cuando al bebé le empieza a salir la dentición; no he encontrado hasta el momento la música que acompaña este texto:

Tan, tarantán marido
tan, tarantán mujer
el niño tiene un diente
que se lo vi yo ayer.
No se lo toques niño
que se le puede torcer
luego llegará a grande
y no podrá comer (11).

IV. LA MÚSICA

Musicalmente, la canción está dividida en tres coplas separadas por un estribillo como se vio en el texto. Estas dos partes, copla y estribillo, son diferentes en cuanto a su estructura melódica, ritmo, ámbito y tesitura. Tanto las coplas como el estribillo se cantan en grupo y sin acompañamiento de ningún tipo. La estructura melódica pertenece al modo de sol diatónico de ámbito plagal. El canto es silábico, siempre corresponde una sílaba por cada nota, abundando la repetición de notas sobre diferentes sílabas. Los únicos intervalos que aparecen son segundas y terceras mayores y menores, a excepción de una cuarta justa que aparece en la unión entre estrofa y estribillo.

Las estrofas (compases 1 a 14) se desarrollan sobre un ámbito de sexta menor (mi-do) desde una tercera bajo la nota modal (sol) hasta una cuarta por encima de ella; constan de tres partes muy diferenciadas. La primera la constituyen los dos primeros compases con su anacrusa; es una simple alternancia yámbica entre mi y sol que enlaza con la segunda parte (compases 3 a 12) que a su vez se divide en dos. La primera de éstas se diferencia un poco del resto de las repeticiones y ha de ser así a la fuerza ya que en dos compases se cantan de 11 a 14 sílabas (dependiendo de la copla que sea), mientras que en las siguientes repeticiones se cantan con ocho o nueve sílabas. Sin embargo, en esta la primera vez ya está presente el tetracordo sobre el que se desarrolla toda la segunda parte de la melodía (mi-fa-sol-la) y también el contorno melódico mi-mi/fa-fa/fa-la/sol a ritmo de corcheas, que estará presente y con muy pocas variaciones en cada uno de los versos siguientes hasta el "Kyrie eleison" y que confiere a la melodía un estilo de retahíla protomelódica, característico de las canciones infantiles y que no pocas veces se ha querido identificar con el canto gregoriano.

El "Kyrie eleison, Kyrie eleison" se desarrolla sobre otro tetracordo más agudo (sol-la-si-do) realizando un descenso por grados conjuntos desde el do hasta el sol, con lo que se completa el ámbito de sexta sobre el que se desarrolla la melodía, ya que hasta entonces ha permanecido en el tetracordo inferior mi-la.

El estribillo (compases 14-18) se mantiene en el tetracordo superior sol-do propuesto por el último verso de la copla. La estructura melódica es todavía más simple que la de las estrofas, ya que los cuatro compases parten de un mismo esquema con una sola diferencia en la última nota de cada compás añadiendo el antecedente una nota más, el si, y quedando el consecuente en sol negra con puntillo.

En cuanto a la estructura rítmico melódica, se reflejan a continuación las cinco fórmulas encontradas:

V. CONCLUSIONES

Hasta donde alcanza nuestra investigación, el repertorio de cantos a la Virgen de la O nos ha parecido bastante escaso, si bien, las características musicales de la pieza estudiada son de una tipología muy común en canciones populares dedicadas a vírgenes y santos. Tanto el escaso desarrollo melódico como la estructuración en estribillo y estrofas son comunes en este repertorio. Más destacable es la utilización de la muletilla en latín "Kyrie eleison"; esta convivencia del lenguaje litúrgico e incluso de comportamientos melódicos propios de la música religiosa merecerían un estudio en profundidad. Finalmente destacamos la modalidad de la pieza. El modo de sol es relativamente escaso dentro de las melodías populares que conservamos; su aparición suele darse en piezas de cierto arcaísmo; por ello, la hipótesis expuesta sobre la escasa antigüedad de la pieza debe ser tratada con cierta cautela.

____________

NOTAS

(1) Siendo un importante centro agrícola, la tarjeta de presentación de Briviesca son principalmente dos productos gastronómicos: las almendras garrapiñadas que fabrican artesanalmente algunas familias y que son conocidas en toda España, y las morcillas que destacan de entre las ya de por sí famosas de Burgos.

(2) Sobre la historia, arte y cultura de Briviesca se puede consultar GALVEZ-CAÑERO y GONZÁLEZ, Enrique: Briviesca y su Miscelánea, Pamplona, Ed. Gómez, 1973. Pueden encontrarse retratadas algunas costumbres y personajes de Briviesca en SANZ DOMÍNGUEZ, Santiago: Relatos de un briviescano, Burgos, Impr. Monte Carmelo, 1976. Más reciente es la obra de SAGREDO GARCÍA, José: Guía de Briviesca y la Bureba, Burgos, Ayuntamiento de Briviesca, 1990, en la que encontramos explicación de las fiestas genuinamente briviescanas.

(3) Podemos ver una canción a la Virgen de la O recogida también en Burgos en OLMEDA, Federico: Folklore de Burgos por el Maestro..., Burgos, Diputación Provincial, 1992, edición facsímil de la edición de 1903 (p. 192, n.° 17).

(4) Así aparece en el Liber Usualis Missae et officii, ed. Vaticana, 1928. Más fácil de encontrar, como libros de divulgación de muy amena lectura, citamos estos dos libros: ORDOÑEZ, O. S. J., Valeriano: Los Santos; noticia diaria, Barcelona, Herder, 1991 y CARANDELL, Luis: El Santoral de Luis Carandell, ¿Madrid?, Maeva Ediciones, 1996.

(5) ORDOÑEZ, Valeriano, op. cit.

(6) G. ATIENZA, Juan: La España Mágica de la A a la Z. Fiestas Populares e Insólitas. Costumbres y Tradiciones Sorprendentes de los Pueblos de España, Barcelona, Fontana Fantástica, Eds. Martínez Roca, 1997 (p. 425). Encontramos lo siguiente: "Los niños recorren las calles cantando villancicos con teas encendidas en Briviesca (Burgos)". Asimismo menciona otras dos localidades donde se celebran fiestas este día "Fiestas de Nuestra Señora de la O en Dueñas (Palencia) y Fiestas de la Virgen de la O en Villanueva de Arousa (Pontevedra)".

(7) SAGREDO GARCÍA, José: Op. cit., (207).

(8) Lo cuento tal como me lo transmitieron tanto mi madre Teresa Castilla Cortázar como mis tías M.a Luisa y M.a Victoria, naturales las tres de Briviesca y vecinas del pueblo las dos últimas.

(9) Esta descripción me la proporcionó Juan Miguel Núñez "Juanmy", natural y vecino de Briviesca, quien también lo transmitió así en un programa de Radio Gramanet denominado "El Callejero", "Juanmy" es un enamorado de su tierra y posee un vasto archivo documental relacionado con temas de Briviesca. El participó de esta costumbre en su infancia y continúa haciéndolo ahora facilitando el recuerdo de esta tradición a los más jóvenes.

(10) También lo hemos oído cantar diciendo "tarantantán María tarantantán José", así como marido en vez de María, tal como la recuerda Rafael Andolz (nota 7).

(11) ANDOLZ CANELA, Rafael: El nacer en Aragón (mitos y costumbres), Zaragoza, Mira editores, Colección Aragón, 1991 (115).