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Juanito Tenorio. Juguete cómico-lírico en un acto y dos cuadros. Original y en verso de Salvador María Granés. Música del maestro Manuel Nieto

Sook-Hwa Noh

Publicado en el año 1998 en la Revista de Folklore número 210.

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Nos encontramos ante una chispeante parodia en verso del drama don Juan Tenorio escrita por Salvador María Granés y con música ocasional de Manuel Nieto.

El término «juguete cómico» se refiere a un género dramático que se dio a finales del siglo XIX. A veces se utilizaba como complemento de otras obras, a modo del actual cortometraje. Normalmente se desarrollaba en un acto único debido a la imposición del teatro por horas. "En el juguete cómico o cómico lírico la acción siempre se desarrolla a través de una breve trama de enredo amoroso, [...] lo que motiva siempre el argumento es el equívoco introducido siempre por un personaje, recurso típico del «vaudeville» hasta que es resuelto felizmente con la inevitable boda de la pareja o reconciliación de la misma" (0). Normalmente se desarrollan en un mismo decorado con ausencia de mutaciones y la trama no excede el espacio de unas horas o un día. Otra de sus características es el escaso número de personajes. La fuerza de su comicidad se basa más en las equívocas situaciones de enredo y confusión que en los aspectos lingüísticos.

Un ejemplar de este juguete impreso en Madrid en el año 1886 y estrenado en el Teatro Martín el 27 de noviembre del mismo año, lo podemos encontrar en la Biblioteca Nacional de Madrid, así como en la de la Sociedad General de Autores de España.

El argumento se basa en que todos los personajes de la obra se confabulan para organizar una reproducción paródica de la escena del cementerio de Don Juan Tenorio con la sana intención de curar a Juanito de su manía consistente en vivir totalmente imbuido en la idea de que es el protagonista de la tan popular obra teatral. La conclusión de su farsa es la deseada curación del protagonista, aunque éste manifiesta su arrepentimiento usando palabras que toma prestadas de su héroe irrenunciable.

AUTOR

Salvador María Granés y Román, el autor que más se especializó en el género Parodia, nació en Madrid el 17 de agosto de 1838 y vivió hasta los 72 años. Se matriculó en Derecho, pero abandonó su carrera para dedicarse a las tareas literarias. Su especialidad fue la sátira. Publicó en revistas, generalmente satíricas y dirigió algunas de ellas. Compuso infinidad de obras, sobre todo libretos de zarzuela, y elaboró muchos arreglos de obras francesas. Siempre se distinguió por su espíritu mordaz, su capacidad para la sátira y la facilidad para la versificación (1).

PERSONAJES

El número de los personajes de esta obra se reduce a ocho en lugar de los veinte básicos del drama en concordancia con la reducción de la extensión de la obra.

Como suele ser norma en las parodias, los personajes son privados de todos los títulos de respeto rebajándose a niveles populares.

La forma hipocorística de Dolores encarna a doña Inés y connota su nombre en el contexto de la obra, donde sufre por Juanito aguantando la ignorancia e incluso los malos tratos físicos por parte de éste.

ANÁLISIS COMPARATIVO

Es una obra cómico-lírica de un único acto dividido en dos cuadros que contiene partes habladas y con música. El primer cuadro comprende siete escenas y el segundo, tres.

1. CUADRO PRIMERO

Da comienzo en el comedor de la casa de Juanito. La escenografía de las siete escenas del cuadro primero no varía a lo largo de todo el cuadro. Nos recuerda la escena de la cena, el acto segundo de la parte segunda de la obra original en la que el autor menciona una mesa servida para cuatro cubiertos, aunque todo está muy simplificado.

1.1. Escena I

Pablo, el criado de Juanito es el único personaje que aparece en esta escena con un soliloquio hablado. Dentro se oyen la música y los gritos de las máscaras como en la escena primera de Don Juan Tenorio.

1.2. Escena II

Aparece el doctor Gonzalo preguntando por el dueño. Don Gonzalo le habla de "la pobre Lola" (2) que pasa la vida cosiendo y llorando.

El autor nos pone en antecedentes de la locura de Juanito por boca de don Gonzalo. El doctor planea curarle mediante una farsa teatral y pone en el vino un narcótico. Con esto ya tenemos preparado el camino, la motivación para el resto de la obra.

1.3. Escena III

Juanito entra vestido de don Juan Tenorio y empieza a cantar:

Del gran Tenorio soy émulo
y quince y raya le doy, (3)

JUANITO: y va conmigo escándalo
D. JUAN: va el escándalo conmigo (412)

por donde quiera que voy
pues por donde quiera que voy. (411).

Seguidos a estos versos se recupera el discurso de don Juan Tenorio en la hostería, especialmente los versos 501 a 504 que sintetizan las actividades del protagonista del drama.

JUANITO: Las prevenciones yo recorrí,
D. JUAN: Por dondequiera que fui (501)

la razón atropellé (502)

Juicios de faltas tuve cien mil.
la virtud escarnecí, (503)

Y me ha costado un dineral, cada juzgado municipal.
a la justicia burlé, (504)

El parodista ironiza el discurso del Tenorio, enumerando los problemas en los que se metió su paródico al no tener tanta suerte como don Juan Tenorio quien lleva consigo

algún diablo familiar. (4)

La obra entra en su parte

JUANITO: Yo descendí hasta los sótanos
D. JUAN: Yo a las cabañas bajé, (506)

y a las guardillas subí,
yo a los palacios subí, (507)

en todas partes dejándoles
y en todas partes dejé (509)

memoria amarga de mí.
memoria amarga de mí (510)
Uno para enamorarlas (686)

Tardo un día en conseguirlas,
otro para conseguirlas, (687)
otro para abandonarlas (688)

las adoro dos ó tres,
dos para sustituirlas, (689)

y á los tres ó cuatro días
y una hora para olvidarlas (690)

si te he visto, no hay de qué.
Yo soy Don Juan imagen fiel [etc.] (5)

JUANITO: pues lo que él aquí afirmó
D. JUAN: y lo que él aquí escribió (524)

mantenido está por él
mantenido está por él. (525)

Hasta aquí dura la música. Pablo advierte en un aparte que viene borracho y le sugiere que descanse. Pero Juan dice que él no necesita jamás un descanso:

JUANITO: y como vivió hasta hoy
D. JUAN: que como vivió hasta aquí (798)

vivirá siempre Don Juan.
vivirá siempre don Juan (799)

Lola le ha hecho en un mes catorce calzoncillos y diez camisas. Granés cae también en el materialismo frecuente en el último tercio del siglo pasado.

JUANITO: Desde la abonada al Real
D. JUAN: Desde una princesa real (662)

á la artista de obrador,
a la hija de un pescador, (663)

ha recorrido mi amor
¡oh! ha recorrido mi amor (664)

toda la escala social,
toda la escala social (665)

Hasta este momento, los versos paródicos a la obra original correspondían a la escena XII del acto primero. Pero al decirle Pablo, el Ciutti paródico, que afuera aguarda alguien, salta al principio de la escena cuarta del acto cuarto:

JUANITO: (con entonación dramática) ¿Algún embozado
CIU.: Ahí está un embozado (2297)

en verme muy empeñado?
En veros muy empeñado (2298)

Pero el visitante no es un embozado como desearía que fuera Juanito obsesionado con el Don Juan Tenorio, sino Lola. Mas su amo se empecina en seguir con su obcecación:

JUANITO: No es costurera, es, truan [sic],
D. JUAN: ¡Oh! Hermosa flor, cuyo cáliz (1318)

flor que aún su cáliz no ha abierto
al rocío aún no se ha abierto, (1319)

y á trasplantarla va al huerto
a trasplantarte va al huerto (1320)

de sus amores, Don Juan
de sus amores don Juan (1321)

(váse Pablo)

1.4. Escena IV

En esta escena tiene lugar la primera aparición de nuestra protagonista. Ella tampoco puede dejar de parodiar al personaje femenino equivalente:

LOLA: ¡Don Juan de mi corazón!
DÑA. INÉS: ¡Don Juan de mi corazón! (2284)

Y su amado responde inmediatamente recitando el primer verso de la carta de don Juan:

JUANITO: ¡Doña Inés del alma mía!
D. JUAN: Doña Inés del alma mía (1644)

Pero la protagonista paródica no es tan fina como la "pura" Inés romántica sino muy rústica, como se debe esperar de una costurera decimonónica:

Hambre de verte tenía (6)

Juanito le confiesa que hay días en que no tiene ganas de verla y otros, no puede impedir defenderla ante cualquier insulto. Ella le suplica preocupada que no se meta en un lance.

JUANITO: en Madrid es bien notorio
D. JUAN: vio en mi segundo cartel: (483)

que aquí está Don Juan Tenorio,
Aquí está don Juan Tenorio, (484)

y no hay hombre para él.
y no hay hombre para él.(485)

El protagonista paródico copia prácticamente la cabecera del segundo cartel de don Juan y trae a escena el encuentro con sus amigos en el panteón:

JUANITO: ¿Piensas que cuatro gateras
D. JUAN: ¿Duda en mi valor ponerme (3207)

osarían ofenderme cuando hombre soy para hacerme
cuando hombre soy para hacerme (3208)

plato de sus calaveras?
platos de sus calaveras? (3209)

El Tenorio paródico introduce un elemento de tiempo como aquellos que tanto gustaba de usar José Zorrilla a través del reloj, del toque de ánimas o del reloj de arena.

Mas las doce van á dar
y quedarme solo quiero (7).

1.5. Escena V

Juanito envía a su Lola al sotabanco llamándola como en la escena del sofá:

JUANITO: bellísima Doña Inés.
D. JUAN: bellísima doña Inés (2277)

No es la única persona Juanito en confundir a Lola con doña Inés sino también el mismísimo autor en un par de acotaciones: "(Conduce á Inés por la puerta [...]" (8) y "([...] Doña Inés también abre el armario […]" (9).

1.6. Escena VI

Aparecen el capitán de Barbastro y Avendaño. Juanito los recibe con entusiasmo.

JUANITO: ¡Oh amigos! ¡Cuánto placer! (Estrechándoles la mano)
D. JUAN: ¡Oh amigos! ¿Qué dicha es ésta ? (394)

¡Centellas!... ¡Avellaneda! (10).

Avendaño cuenta que Gonzalo tal vez se retrase recibiendo las felicitaciones por haber sido nombrado Comendador en pago a curar a una amiga de un marqués. El autor conecta así a don Gonzalo, el Comendador de la obra original, con el doctor, que aún no poseía ese título, y justifica que se deje, con el retraso, también su sitio vacío:

JUANITO: Por si llega antes de que terminemos, en la mesa
D. JUAN: creo, y es lo que me pesa; (3215)
mas por mi parte en la mesa (3216)

le haré un cubierto poner
te haré un cubierto poner (3217)

El capitán pregunta por sus conquistas aseverando que le falta "la más sabrosa" (11). Juanito, que conoce bien la historia del Tenorio, le contesta inmediatamente:

JUANITO: ¿Una novicia
D. LUIS: Sí, por cierto, una novicia (669)

que esté para profesar?
que esté para profesar (670)

La tengo encargada ya hace un mes.

Juanito reclama a su criado su plato preferido, el estofado de lengua:

JUANITO: (A Pablo) Pon vino al Comendador.
D. JUAN: Pon vino al Comendador (3282)

En ese instante se oyen dos aldabonazos fuertes:

JU.: Mas llamaron
D.J.: Mas ¿llamaron?

PA.: Sí señor.
CL: Sí, señor (3314)

JU.: Vé [sic] quién.
D.J.: Ve quién

PA: (Asomándose al balcón). A nadie se ve.
CL: (Asomando por la ventana). A nadie se ve (3315)

CE.: Algún chusco.
AV.: Algún menguado (3317)

CA.: Algún chico que al pasar
que al pasar habrá llamado (3318)

se ha querido entretener.
sin mirar siquiera dónde.

JU.: Cierra y échame más vino.
D.J.: (A Ciutti). Pues cierra y sirve licor. (3320).

(Pablo le sirve y Juan bebe.

Suenan otros dos aldabonazos).
(Llaman otra vez más recio)

AV: ¿Otra?
D.J.: Mas ¿llamaron otra vez? (3321)

JU.: (A Pablo). Mira á ver quién es.
D.J.: Vuelve a mirar. (3322)

PA.: No se ve á nadie, señor.
CL: A nadie veo, señor. (3323)

JU.: Pues no ha de reírse á fé
D.J.: ¡Pues por Dios que del bromazo (3324)

el chusco autor de la broma.
quien es no se ha de alabar! (3325)

Ciutti, si llama otra vez.
Ciutti, si vuelve a llamar, (3326)

suéltale un pistoletazo.
suéltale un pistoletazo.(3327)

(Dándole una botella de las que hay en la mesa).

Las llamadas insistentes de la estatua del don Gonzalo original (casi tres páginas) que crean un ambiente pánico, se limitan en la obra paródica a un gran campanillazo.

PABLO: El Comendador, que llega con gente armada
CIUTTI: El Comendador (2396) que llega con gente armada (2397)


Granés enlaza sutilmente la escena de la aparición de la estatua de don Gonzalo en la nueva casa de don Juan con la de la llegada del Comendador a la quinta de don Juan a la orilla del Guadalquivir en busca de su hija.

Hacia el fin de esta escena sexta empieza otra parte musical.

Las autoridades sólo quieren comprobar si don Gonzalo es amigo del dueño de la casa. No hay pues relación alguna con su presencia por dos veces en la obra original.

1.7. Escena VII

Empieza a hacer efecto el narcótico que puso don Gonzalo en el vino en la escena segunda. El doctor da las gracias irónicamente a sus amigos por haber cenado sin él.

DOCT: Si es broma puede pasar
CENTELLAS: Si es broma, puede pasar; (3576)

JUANI: ¿Y si no es broma? (muy irritado)
DOCT.: (Transición). También (12).

El autor paródico lleva esa discusión a un desenlace cómico, en claro contraste con la obra original. Juanito le ofrece su plato favorito: el estofado de lengua.

JUANI: Anciano, la lengua ten.
D. JUAN: Anciano, la Lengua ten, (2449)

El verbo "tener" de don Juan significa "detener", pero Granés lo emplea en ese otro sentido.

El autor necesita algún motivo de tropiezo entre don Gonzalo y Juanito. En ese caso el doctor se queja de la cena diciendo que está fría, Juanito se indigna:

JUANI: ¡Comendador! (Con arranque)
D.J.: ¡Comendador! (2476)

DOCT.: ¡Don Juan, eres un farsante!
D.G.: Don Juan, tú eres un cobarde (2534)

JUANI: (Enojado) ¡Pardiez!
D.J.:¡Pardiez!(24S9)

DOCT: Humillarías la frente
Y pues conservo a tus plantas (2484) l

al verme como me ves.
la postura en que me ves, (2485)

JUANI: Jamás delante de un hombre
Jamás delante de un hombre (2480)

mi alta cerviz humillé.
mi alta cerviz incliné (2481)

Suéltame, Comendador,
Óyeme, Comendador, (2490)

que no me puedo tener,
o tenerme no sabré (2491)

y vas á hacer que me caiga.
que vas a hacerme perder (2551)

DOCT.: Estás borracho... lo sé.

JUANI: ¡Comendador, que me pierdes! (Frenético)
¡Comendador, que me pierdes! (2556)

Granés, sin variar apenas el texto original, consigue un resultado cómico que nada tiene que ver con el que le dio Zorrilla. Obsérvese el verso

¡Comendador, que me pierdes!

cuan diverso significado tiene sólo debido al contexto: que pierdes mi vida si me sueltas desde la ventana, frente a que me haces perder el control. Además, el doctor no se priva de darle un tercer sentido cómico a la palabra "perdido", el significado de "loco", añadiendo:

¡Si ya estás perdido!

Juanito consigue desasirse, abre el balcón y llama a Inés, que sigue arriba.

JUANI: ¡Llamé al cielo y no me oyó!
D. JUAN: Llamé al cielo y no me oyó (2620)

De nuevo una misma frase en un contexto diferente (dirigida a Lola).

El protagonista pide, somnoliento, a don Gonzalo que asista en su lugar a un juicio de faltas para el cual está citado a las diez:

J.: cuando el juez, me llame ajuicio
D.J.: Cuando Dios me llame ajuicio (2606)

tu responderás al juez.
responderás por mí. (2607)

(Se duerme).

Cogen el sillón en que se ha quedado dormido su amigo y se lo llevan al patio.

2. CUADRO SEGUNDO

2.1. Escena Primera

El capitán solicita al doctor que les revele el proyecto en su totalidad. El médico les da una larga explicación facultativa pedantesco-cómica y apostilla:

Si parodiando la escena
del cementerio, logramos
que el mismo miedo despierte
su razón, ya está curado (13).

(El subrayado es mío).

El organizador les indica cómo han de disfrazarse, y les da algunas instrucciones:

DOC.: ¡Qué [sic] un hombre de mi linaje
D. DIE.: (¡Que un hombre de mi linaje (243)

y á los cincuenta y seis años, descienda á hacer tales farsas
descienda a tan ruin mansión! (244)

vestido de mamarracho!

(Vase)

2.2. Escena II

Lola aparece en traje de monja e inicia un monólogo. Se avergüenza de ese paso, pero cree que la salud del dueño de su corazón depende de ello.

LOLA: No sé que [sic] tengo ¡ay de mí!
D.a INÉS: No sé qué tengo, ¡ay de mí! (1510)

2.3. Escena III

Es la última escena de la obra. El director sitúa a cada cual en su pedestal; a Lola, dentro del armario.

El despertar de Juanito tiene proximidad con el de Centellas en el banquete; la diferencia reside en la ignorancia de la existencia del soporífero por parte de Juanito.

Lola le explica, desde dentro del armario, que la noche anterior bebieron mucho, "se armó un belén" (14) y mató a cuatro; entró ella y la mató también.

JUANI: ¿También á tí? ¡Dios clemente!
D. JUAN: ¡Dios clemente! ¡Doña Inés! (3776)

En el drama, los homicidios directamente causados por él son sólo dos, aunque posteriormente fallezcan su padre y doña Inés por aflicción.

Esta inocentada guarda relación con las críticas de algunos estudiosos. Alonso Cortés considera que está "muy mal motivada la muerte de don Gonzalo, y su asesinato rebaja mucho el carácter del protagonista [...]" (15). Varios críticos opinan sobre esta línea (16).

La émula de doña Inés maniobra usando dos décimas de la obra original 2994-3013):

D. JUAN: ¿Conque vives?
SOMBRA: Para tí; (2994)
LOLA: En esta tumba, por tí

tengo yo mi purgatorio
mas tengo mi purgatorio (2995)

mientras hagas el Tenorio
en ese mármol mortuorio (2996)

como lo has hecho hasta aquí.
que labraron para mí. (2997)

El parodista rebaja el material funerario de la bufonada a una simple tumba (el armario) respecto al "mármol mortuorio" de doña Inés.

LOLA: Una voz de lo alto oí
SOMBRA: Yo a Dios mi alma ofrecí (2998)

que me dijo: «Criatura,
en precio de tu alma impura, (2999)

quitar á Don Juan procura
y Dios, al ver la ternura (3000)

de ser Tenorio el afán,
con que te amaba mi afán, (3001)

ó te envolverá Don Juan
me dijo: «Espera a don Juan (3002)

en su misma chifladura.
en tu misma sepultura. (3003)

Esta segunda parte de la décima empieza con un eufemismo que se refiere a Dios quizá para no ofenderlo. Concluye la estrofa parafraseando el estribillo.

LOLA: Y, pues, fuiste su Inés fiel
SOMBRA: Y pues quieres ser tan fiel (3004)

cuando eras Lola no más,
a un amor de Satanás, (3005)

ó a Juanito curarás
con don Juan te salvarás, (3006)

ó entoncerás [sic] (17) con él.
o te perderás con él. (3007)

La "voz de lo alto" ofrece también a Lola dos opciones de su destino.

LOLA: Haz, que deje su papel,
SOMBRA: Por él vela: mas si cruel (3008)

dile, que si no se cura,
te desprecia tu ternura, (3009)

si persiste en la locura
y en su torpeza y locura (3010)

de parodiar á Don Juan,
sigue con bárbaro afán, (3011)

el castigo que te dan
llévese tu alma don Juan (3012)

es su misma chifladura.
de tu misma sepultura» (3013)

El parodista recurre al primer verso de la escena quinta del acto segundo de la misma parte a la que precede la segunda aparición y desaparición de la sombra querida.

JUANI: ¡Tente, tente, Doña Inés!
D. JUAN: Tente, doña Inés, espera, (3502)

E inmediatamente vuelve al acto anterior, aunque avanza un par de escenas parodiando el encuentro con Centellas y Avellaneda en el panteón de la familia Tenorio (18).

JUANI: Pero, ¿por qué me incomodo,
CENTELLAS: Mas ¿qué tenéis? ¡Por mí vida (3130)

y por qué tiemblo, si todo
que os tiembla el brazo, y está (3131)

es sueño, delirio es?
D. JUAN: pues no la veo, sueño es. (3491)
delirio insensato es! (3081)

Podemos encontrar muchos más momentos en los que don Juan atribuye a delirio o sueño los fenómenos fantasmales vividos por él (v.v. 3055, 3094, 3626, con "sueño" y 3037, 3064, 3600, con "delirio"). El protagonista paródico justifica su perturbación como fruto del alcohol, mientras que don Juan lo atribuye a su "loca imaginación" (19).

JUANI: ¡Pasad y desvaneneceos,
D. JUAN: ¡Pasad y desvaneceos; (3084)

pasad, siniestros vapores!
pasad, siniestros vapores (3085)

Como un buen imitador, recita los dos versos de su parodiado cuando éste se esfuerza en volver en razón.

JUANI: Por nada tiembla Don Juan,
D. JUAN: Yo a nada tengo pavor (3210)

y estos son buenos testigos. (A las estatuas)
de mi niñez o testigos (3140)
de mi audacia y mi valor (3141)

¡Aquí me tenéis, amigos!
y no veréis más que amigos (3139)

Juanito, como está convencido de ser don Juan Tenorio, guarda su postura firme como el noble e intenta desvanecer su terror bromeando con las estatuas:

JUANI: ¡Buen busto el del Capitán!
D. JUAN: ¡Buen busto es el de Mejía! (2759)

¡Bravo, Avellaneda! ¡Hola!
¡Hola! Aquí el Comendador (2760)

Este es mármol de Carrara
Esta es mármol de Carrara. (2758)

(Tocando al Doctor)
(Señalando a la de don Luis)

Juanito se limita a decir que se despierte si es valiente, ya que la escena de la cena la ha anticipado su autor y no puede invitarle a cenar como su homónimo.

A partir de aquí se desarrolla la tercera parte musical de esta obra paródica.

D.: ¡Aquí me tienes ya! (Con tono grave)
EST: Aquí me tienes. Don Juan, (3644)

J.: ¡Divino cielo!
D.J.: ¡Jesús!

D.: Don Juan, ¿tienes canguelo?
EST: ¿Y de qué te alteras, (3648)
si nada hay que a ti te asombre, (3649)

¿No quisiste hacer ver á hombres sesudos
y para hacerte eres hombre (3650)

que te comías tú los niños crudos?
platos con sus calaveras? (3651)

La estatua de don Gonzalo hace una burla cínica de don Juan por lo que éste manifestó delante de sus dos amigos en el monumento, y a su vez el médico se mofa sarcásticamente de las dos versiones de la misma barbarie.

JUANI .¿Yo muerto?
D.J: ¡Muerto yo! (3717)

DOCT: por tí, Don Juan,
EST: porque el plazo va a expirar (3708)

ya las campanas doblando están
y las campanas doblando (3709)
por tí están, y están cavando (3710)

Lola emite una onomatopeya referida a Juanito produciendo así la gracia:

LOLA: Tón... tín, ton... tin.

A éste le viene de repente la contrición que queda resumida a tres líneas:

JUANI: Yo fui un Don Juan
y hoy veo al fin
que he sido un...

LOLA: Ton... tín, ton... tín.

JUANI: Cesad, cesad
D.a INÉS: Cesad, cantos funerales; (3796)

Y se reanuda el diálogo entre Juanito y el doctor sin melodía. Ante las dudas de Juan, Granés utiliza una frase con doble sentido.

DOCT: Toca las narices mías,
EST: Pon, si quieres, hombre impío, (3417)

impío, y verás que frías,
tu mano en el mármol frío (3418)
de mi estatua. (3419)
JUANI: Bien... pero, entonces, ¿qué es esto?
D.J.: ¿Qué es esto? ¿Aquella figura? (2980)

El doctor se muestra implacable para precipitar su arrepentimiento:

DOCT.: Llevarte al infierno quiero
EST: conmigo al infierno ven (3757)

Y ofrece a Juanito una copa con llamas desde el pedestal:

DOCT: Toma.
EST: Cubierto te he preparado (3761))

JUANI: ¿Qué?
D. J.: ¿Y qué es lo que ahí me das? (3672)

DOCT: Fuego y ceniza. Ya tienes para el brasero.
EST: Aquí fuego, allí ceniza. (3673)

Como siempre, se procura desviar el dramatismo hacia la comicidad.

El doctor le advierte que aún le queda todavía un minuto de vida:

DOCT: Aprovéchale, Don Juan,
EST.:Aprovéchale con tiento (3707) Don Juan, (3100)

que un punto de contrición
un punto de contrición (3701)

puede ser tu salvación
da a un alma la salvación (3702)

y ese punto aún te lo dan.
y ese punto aún te le dan (3703)

El último verso corrige el leísmo cometido por el escritor vallisoletano que aparece de modo constante a lo largo de su poema debido a su origen.

El parodista no pierde ocasión para jugar con la palabra "punto", aprovechando las muchas apariciones de dicho vocablo en la obra de Zorrilla (además de en los versos 3701 y 3703 de la tabla penúltima, también en los 1890,2431,2546,3496, 3763 y 3813).

JUANI: ¡Sombras fieras!
D. J.: ¿qué me auguráis, sombras fieras? (3743)

D.G.: Que mueras
EST.: Que mueras (3744)

para llevarnos tu alma.
para llevarse tu alma. (3745)

En la parodia el doctor está incluido junto con los demás participantes; en la obra originaria sólo son los fantasmas que pueblan el fondo de la escena.

D. G.: Y ya que esos testimonios
EST.: Y adiós, don Juan; ya tu vida (3746)

no te hacen mudar de plan,
toca a su fin, y pues vano (3747)

ven al infierno, Don Juan,
conmigo al infierno ven (3757)

con mil pares de demonios.
todo fue, dame la mano (3748)

(Le coge la mano)

JUANI: Aparta, espectro ilusorio;
D. J.: ¡Aparta, piedra fingida! (3758)
ir al infierno no quiero.(…)

Juanito condensa en una línea el esfuerzo de don Juan para no caer en el fuego eterno. El instante culminante de la obra original, cuando se produce la conversión de última hora de don Juan Tenorio, se transmuta en reconocimiento de su locura.

JUANI: mas suéltame, hombre de estuco;
D J.: Suelta, suéltame esa mano, (3759)

fui tan sólo un mameluco
que le quiso parodiar (20).

El don Juan Tenorio auténtico invoca al mismo Dios ofreciéndole su retractación y pidiéndole su salvación eterna. El imitador declara la renuncia de su obsesión a reproducir la misión donjuanesca y anuncia la reparación, dirigiéndose a sus dudosas víctimas. Pero incide en la paradoja de emplear las mismas palabras que don Juan aún en esa coyuntura.

LA CRITICA Según se traduce de los comentarios aparecidos al día siguiente del estreno (fue 28 de noviembre de 1886), acogida excelentemente. Este éxito llevó a que durante 7 días se interpretara dos veces por día. La obra se representó 31 veces en esta ocasión (21).

1.- En El Imparcial del día siguiente se dice:

"La representación se interrumpió para llamar a los autores al palco escénico [...].

Un dato importante para apreciar mejor la obra es que ha sido escrita en tres días y ensayada en veinticuatro horas, según supimos en el teatro" (22).

2.- En El Globo (28 de noviembre de 1886) se comenta:

“la fortuna sigue mostrándose favorable al teatro de la calle Santa Brígida, Juanito Tenorio, chistosísima parodia del popular drama de Zorrilla, ha sido el éxito más legítimo de cuantas obras se han estrenado en este coliseo en la presente temporada [...]".

JUANI: Y si tarde conocí
D. J.: Yo, Santo Dios, creo en Ti; (3766)

mi estupidez, inaudita,
si es mi maldad inaudita, (3767)

mi enmienda será infinita.
tu piedad es infinita... (3768)

Tened compasión de mí.
¡Señor, ten piedad de mí! (3769)

Todos gritan "¡bravo!" de alegría quitándose los disfraces.

D. G.: Dame esa mano.
EST.: Todo fue, dame la mano (3748)

JUANI: Pero, ¿qué es esto?
D. J.: ¿Qué es esto? ¿Aquella figura (2980)
¡Qué es esto! (3400)

El director de la farsa se la descubre sentenciando su curación. Lola pronuncia el nombre de su amado y éste al fin le corresponde llamándola por primera vez por su nombre.

Por último, para no excluirse de la costumbre de la época, el protagonista pide al público que no lo rechacen prometiendo cumplir la enmienda.

3.- Y en La Época del domingo 28 aparece una referencia, también sin firmar: "[...] es una chispeante parodia del drama Don Juan Tenorio y de algunas escenas de Vida alegre y muerte triste, de Echegaray [...]".

CONCLUSIÓN

Sólo queda destacar el recurso al desarrollo de una parodia dentro de la parodia bajo la batuta del doctor, en el cual se ve reflejado el mismo autor, según se manifiesta en la dedicatoria al tenor cómico Ventura de la Vega que hace las veces del protagonista. Es en la "segunda etapa de Granés, de transición hacia la plenitud, donde más observamos el uso de este recurso de teatralidad" (23).

En la obra se alude explícitamente tres veces al propio concepto de la parodia:

• Si parodiando la escena/del cementerio, logramos.

• si persiste en la locura / de parodiar á Don Juan,

• fui tan sólo un mameluco / que le quiso parodiar

El autor posee una gran capacidad de jugar con el doble sentido de las palabras, consiguiendo, con pequeñísimos cambios, dar un sentido totalmente distinto que provoque la hilaridad. Este efecto es tanto más acusado cuanto mejor se conozca la obra original, por lo que su lectura en paralelo es sin duda la mejor manera de apreciar esta divertida obra.

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NOTAS

(0) ESPIN TEMPLADO, María Pilar: El teatro por horas en Madrid (1870-1910), Instituto de Estudios Madrileños, Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, Madrid, 1995, p. 178.

(1) Consultada la Tesis doctoral de Pablo BELTRAN NUÑEZ, Salvador María Granés autor del género chico y periodista satírico, dirigida por Andrés Amorós, Ed. de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1992.

(2) GRANÉS, Salvador María (m.: NIETO, Manuel), Juanito Tenorio, R. Velasco, impresor, Madrid, 1886, p. 8.

(5) Op. cit., p. 10.

(4) ZORRILLA, José: Don Juán Tenorio, Edición de Luis Fernández Cifuentes, Crítica, Barcelona, 1993, p. 112, v. 907 y p. 153, v. 1939.

(5) Juanito Tenorio, edición citada, p. 11.

(6) Op. cit., p. 13.

(7) Op. cit., p. 14.

(8) Op. cit., p. 15.

(9) Op. cit., p. 25.

(10) Op. cit., p. 15.

(11) Op. cit., p. 16.

(12) Op. cit., p. 19.

(13) Op. cit., p. 21.

(14) Op. cit., p. 24.

(15) ALONSO CORTES, Narciso: Zorrilla: su vida y su obra, Santarén, Valladolid, 1943, p. 333.

(16) Pí y Margall: "aberración que no ha padecido el Don Juan de ningún otro poeta". (PI Y MARGALL, Francisco, "Observaciones sobre el carácter de Don Juan Tenorio", en Trabajos sueltos, Librería Española, Barcelona, 1895, p. 184).

Weinstein y Salgot advierten que don Juan de cualquier modo iba a quedarse con su hija. (WEINSTEIN, Leo, The Metamorphoses of Don Juan, AMS Press, Nueva York, 1967, p. 126; SALGOT, A. de: Don Juan Tenorio y donjuanismo, Juventud, Barcelona, 1953, p. 65).

Muñoz González y Torrente Ballester observan que el asesinato no concuerda con el nuevo don Juan enamorado proviniendo de su antigua personalidad. (MUÑOZ GONZÁLEZ, Luis: "Don Juan Tenorio, la personalización del mito", Estudios Filosóficos, X, 1974-1975, p. 116; TORRENTE BALLESTER, Gonzalo: "Zorrilla", en Panorama de la literatura española contemporánea, Guadarrama, Madrid, 1965, p. 47).

(17) Enton[te]cerás.

(18) Fernández Cifuentes nos habla de una casualidad forzada, en la nota al pie 3114 de su edición citada del Tenorio: "El texto de Zorrilla no justifica la presencia de Centellas y Avellaneda a una legua de Sevilla, en pleno campo, de noche y al otro lado del río". Pero según mi opinión, el autor del drama no aclara en ningún momento dónde está situado ese nuevo panteón antiguamente palacio familiar, por lo que no debe identificarse necesariamente con la quinta de don Juan cercana a Sevilla.

(19) Don Juán Tenorio, ed. cit., p. 193, v. 3046.

(20) Juanito Tenorio, edición citada, p. 27.

(21) Apartado de espectáculos de El Imparcial desde el 27 de noviembre al 31 de diciembre de 1886.

(22) Diario El Imparcial. "Sección de Espectáculos", domingo 28 de noviembre de 1886.

(23) Apud BELTRAN NUÑEZ, p. 435.