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Una colección de leyendas de Armenia (Colombia)

PEDROSA, José Manuel

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 219.

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La vitalidad de la tradición leyendística oral en Hispanoamérica sigue siendo, muy a finales del siglo XX, absolutamente excepcional. Prueba de ello es esta colección de más de medio centenar de ejemplos, recogida a comienzos del año 1999 a un solo informante, un varón de 29 años natural de la ciudad de Armenia (departamento de Quindío, Colombia), cuyos seis años de alejamiento de su tierra natal no le han hecho olvidar el repertorio narrativo y credencial heredado de sus mayores (1). La riqueza, calidad y variedad de este repertorio, además de los límites de espacio, nos eximen de desarrollar los largos y complejos comentarios y análisis a que, sin duda, podría dar lugar un repertorio de estas características. Sin embargo, y para dar una breve pero representativa idea de algunas de las cualidades más destacables de la colección, puede que no esté de más ofrecer unas breves líneas de estudio comparativo que establezcan algunas posibles coordenadas de estudio y tipificación.

Para ello, podemos comenzar señalando que las leyendas 1 al 8 de la colección constituyen visiones distintas pero excepcionalmente hermosas y compactas del arraigadísimo y universal motivo literario-folklórico de El tesoro fatal (2) que causa la muerte a sus depositarios (especialmente cuando previamente lo han robado o saqueado), y que a lo largo de la historia ha informado ciclos leyendísticos y obras literarias tan importantes y características como los de los Argonautas y los Nibelungos, el Cuento del vendedor de bulas de Chaucer. La Celestina de Fernando de Rojas, El escarabajo de oro de Edgar Allan Poe, o las leyendas sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, por poner sólo unos pocos ejemplos. Las leyendas 9-11 desarrollan, por su parte, el tema de la maldición fatídica. Especialmente la número 10, "La maldición a la hija desobediente" está estrechamente ligada a un tipo de mitos, leyendas y romances de maldiciones a hijos o hijas que provocan la muerte, desaparición, arrebato por los diablos o condenación de una persona o de todo un linaje (3). Las leyendas 12-13, sobre la Madre Selva o la Madre Monte, son originales versiones del universal motivo de la mujer devoradora y matadora de hombres, que a lo largo de la historia se ha concretado en personajes como las sirenas, las amazonas, las serranas y muchas más (4). Algunos de sus motivos son extraordinariamente interesantes, como sucede con el desenlace de la leyenda 12, que presenta a un hombre escondiéndose entre el ganado de la terrible caníbal:

Entonces, él salió corriendo, y ella lo persiguió; pero él se metió en el corral de las reses, y ella le dijo que por esa vez escapaba, porque el ganado era bendito, era sagrado, y ella no podía pasar entre ellos.

Motivo viejísimo y universal que está presente en otras tradiciones y culturas, como demuestra la siguiente leyenda boliviana:

En una estancia solitaria al pie de un cerro dos niños lloraban incansablemente. Su abuela, agotados todos los medios acostumbrados para consolar a los pequeños, les amenazó diciendo que si seguían llorando vendría el "condenado" a comerlos. Los niños continuaron en su llanto sin preocuparse de la amenaza, pero al poco rato llegó efectivamente el "condenado". Este, que siempre tiene preferencia por los niños, empezó su banquete por ellos, lo cual le permitió a la abuela correr hasta el corral de las llamas. Allí montó en una, blanca, y esperó a que el "condenado" se fuese de casa. No tardó mucho el "condenado" en salir buscando a la señora, pero al ver que ésta estaba refugiada entre las llamas se perdió en la lejanía. Entonces, la abuela, después de aguardar un tiempo prudencial, entró de nuevo en la vivienda donde encontró esparcidos por el suelo los huesos de los nietos (5).

Entre las leyendas de Armenia acerca de "espantos" y fantasmas destacan la número 16, sobre La Llorona, mítico personaje cuya creencia está arraigadísima en toda América, desde el sur de los Estados Unidos hasta la Argentina (6), o las 17 y 18, sobre el Mohán y el Hombre caimán respectivamente, dos más entre los innumerables mitos de salvajes perseguidores de mujeres (7). Muy interesante es también la leyenda número 20, que cuenta entre "los tabúes del Viernes Santo" la prohibición de que la gente se lave ese día en el río, en consonancia con muchas otras prohibiciones de lavar o lavarse en ese día (o en otros considerados nefastos) vivas en otras tradiciones de todo el mundo (8). La leyenda número 23, la de "La limosna recompensada", tiene paralelos en otras tradiciones, como revela esta versión catalana:

Sant Ramón diu que era un pobre que anava demanant llimosna i va arribar a Capella. I en una casa estaaven pastant, estaven fent el pan. I les va demanar llimosna. I diu que va pillar una dona un poco de pasta de la de fer els pans, i la va posar alforn. I se va fer un pan tan tremendo que casi no el podeven sacar del forn. I diu que va dir agüella dona:

- Mal empleat pa este pobre. Fe-ne una mes xica!

En fa otra i encar se va fer mes gran. I a la veç van veri que era un milagro... (9).

Por su parte, la leyenda 28, la de "La bruja herida", es una versión de una de las más arraigadas e interesantes que existen en todo el mundo en torno a las brujas (10).

Interesantísimos son también todo el conjunto de chistes y chascarrillos en torno a los "pastuzos", los habitantes de la ciudad de Pasto, en el departamento de Nariño, considerados en Colombia como menos inteligentes que el resto de sus paisanos, y sobre los que circulan innumerables historias que se ajustan a patrones universales de ridiculización de los nativos de pueblos o ciudades muy señalados y concretos. Para mostrar hasta qué punto estos chistes sobre "pastuzos" o "pastucitos" colombianos pertenecen a un fondo multicultural amplio, podemos comprobar que el chiste número 42, "El pastuzo y la luz", tiene paralelos tan interesantes como el siguiente, recogido de la tradición sefardí de Oriente:

Djohá tinía una bodega eskura i sin ventanas, yena de viejos embarasos. Un día abashó a bushkar una koza, i le kayó en basho el aniyo ke tinía en el dedo. Salió Djohá a la kaleja i empesó a bushkar en basho.

Pasó por ay el vizino i le demandó: "Kuálo estás bushkando, Djohá?".

I Djohá le respondió: "Esto bushkando el aniyo ke me kayó del dedo!".

"Te ayudaré i yo a bushkaldo!" le disho el vizino, i le demandó: "Ande te kayó?".

"Me kayó en la bodega", le respondió Djohá.

"I tú lo estás bushkando akí, en la kaleja?", se maraviyó el vizino.

I Djohá le respondió: "En la bodega está al eskuro i yeno d'embarasos! Komo lo v'a topar? Akí ay luz!" (11).

Por su parte, el número 47, el de "El pastuzo en Nueva York", se halla también en estrecha relación con el siguiente chiste sefardí de Oriente:

Le disheron a Djohá ke en Amérika, kaminando por las kayes, se piza oro. Por esto tomó el vapor i se fue a l'Amérika.

Salió del vapor y ensupitó vido en el lugar ande va meter el pie una lira de oro!

Disho: "Addió! Agora estó tanto kansado! No puedo meterme a akojer oros! Akí ya me v'a kedar muncho. Ya tengo muncho tiempo a mi disposizión para akojer!"

Pasó un día, pasaron dos, i Djohá se fue a bushkar el oro, ma no topó nada de nada. Ansí, viendo ke se iva a murir al ambre, tomó el vapor i se tornó a Turkía! (12).

Basten estas breves notas comparativas como parcial y modesta muestra de la insospechada y prometedora riqueza e interés que puede atesorar la tradición oral de un pueblo colombiano. Armenia (13), que como tantos otros, sigue a la espera de que labores intensivas y sistemáticas de recolección de su folklore recuperen y salvaguarden un patrimonio cultural tan digno de conservación, de atención y de estudio como estos pocos ejemplos permiten intuir.

1. LOS TESOROS ROBADOS SE ESFUMAN

Se decía que, cuando una persona era mala, tenía malas intenciones de robar o matar, las guacas se esfumaban, se escurrían. Por ejemplo, podía haber una guaca y la encontraban dos socios, dos compañeros que buscaban la guaca. Y si alguno de ellos tenía la intención de matar al otro cuando encontraran la guaca, la guaca se hacía agua; o, generalmente, había deslizamientos de tierra; porque generalmente estaban enterradas las guacas en algún lugar, y simplemente desaparecían si alguno pensaba robarlas a los otros. Contaban también algunas veces que encontraban las guacas en cuevas, y entonces pasaba igual; muchas veces decían que si había alguien de mala voluntad o mal pensado, que pensaba robar la guaca a sus compañeros, o matarlos para sacar ventaja de ellos, las cuevas se derrumbaban donde estaban ellos y la gente quedaba sepultada. Comentaban que, cuando alguien lograba sacar el tesoro -todas estas historias llevan a la moraleja de la avaricia del hombre-, entonces decían por ejemplo que muchas veces ocurrió que tú echabas la olla de oro en la bolsa, y en el camino, si se empezaban a dañar los pensamientos, si empezaba a haber malas intenciones de parte de alguno, incluso si alguien pensaba en robar o en matar al otro, pues al ir a destapar lo que habían encontrado, se había convertido el oro en barro.

2. EL ÁRBOL DEL TESORO Y EL RIO GUARDIÁN

Yo me acuerdo que contaban mucho que en el río había un árbol que se incendiaba siempre. Muchas personas vieron que el árbol, en la noche, se quemaba; entonces era generalmente que encontraban un tesoro excavando debajo del árbol. Pero no todo el mundo veía esto. El tesoro escogía a quién mostrárselo. Y si alguien tenía malos pensamientos y pensaba quedarse el tesoro para él, entonces el río se crecía y se lo llevaba. En esos casos, era el río el guardián de los tesoros.

3. LAS ESMERALDAS FATALES

Dicen que en Muzo es donde se producen las "esmeraldas de gotas de aceite", que son las esmeraldas colombianas más famosas en todo el mundo. Entonces, allí había gente que esperaba a que alguien encontrara esmeraldas en las minas, y como se ponían muy felices y se les notaba, los asesinaban para robárselas. Y si los asesinos esos escapaban y alguien se daba cuenta, pues también los perseguían para asesinarlos y quedarse otros con las esmeraldas.

4. EL TESORO FATAL DE LOS INDIOS PIJAOS

Los indios pijaos eran los que habitaron la región de lo que ahora se llama departamento del Quindío. Estos indios se suicidaron antes de entregarse a los españoles, y dejaron sus tesoros escondidos en todas partes. Hay allí unas montañas que se llaman Peñas Blancas, y se dice que los indios construyeron unas cuevas y un laberinto dentro de la montaña, dentro de la tierra, donde enterraban los tesoros. Y mucha gente se ha perdido allá, buscando, tratando de encontrar, porque allí hay un punto, adentro, donde las linternas no funcionan y las lámparas se apagan: no hay gas, no hay aire, y la gente se ha perdido y se ha muerto allá. Mucha gente ha muerto tratando de encontrar el tesoro de los pijaos.

5. LA SERPIENTE GUARDIANA DEVORA A LOS BUSCADORES DE TESOROS

Se hablaba que había guardianes de tesoros como grandes serpientes; había serpientes en la puerta de la cueva, y nadie podía entrar, porque la serpiente mataba y se los devoraba a quienes intentaban entrar.

6. EL ANIMA EN PENA Y EL TESORO

Esto es el tema de las ánimas en pena, que se escuchaban. Por ejemplo, se decía que se escuchaban arañazos, pasos, quejidos, que se veían llamas, luces... entonces, la gente, los muy valientes, se enfrentaban, bultos blancos, bultos negros, sombras... los que se enfrentaban, le preguntaban:

- ¡De parte de Dios todopoderoso, dime qué quieres o qué necesitas!

Y entonces, el ánima le contestaba, y le decía:

- Yo enterré aquí unas monedas, de un tesoro...

O le decía que enterró algo, o que en la casa dejó algo que la estaba perturbando: era algo en este mundo que no le permitía descansar en el otro mundo; o que había sido muy malo y necesitaba que rezaran por él, prendieran una vela... Entonces, ya la persona a quien el ánima le hablaba, trataba de hacer lo que el ánima pedía para dejarla en paz.

7. LOS TRABAJADORES DE LA CARRETERA ENCUENTRAN UN TESORO Y HUYEN

Los tesoros, en la región andina, en la parte de Antioquía, se llaman guacas o entierros. Guacas eran los tesoros de los indios, sobre todo. Un tío mío contaba que él trabajaba en una compañía que abría carreteras; y un día, con el buldozer, estaban abriendo una calle, y se encontraron los empleados una olla llena de oro. Se desaparecieron al día siguiente, y ya nunca trabajaron más. Eso es lo que al menos se suponen, porque compañeros de mi tío encontraron al día siguiente el agujero con restos de ollas de barro y no había ningún trabajador más.

8. LA LUZ INDICA EL LUGAR DONDE ESTA UN TESORO

Mi abuela contaba de una casa donde aparecía una luz. Esas luces aparecían en casas o patios donde estuviera un tesoro. La luz aparecía y recorría algún tramo de la casa, y desaparecía, siempre en el mismo sitio. Entonces decidieron deshacer la casa para encontrar el tesoro. Antes, las casas se construían con guadua, que es una especie de bambú, grueso. Las guaduas eran las bases para las construcciones; las forraban con madera, y luego las echaban cemento encima, y se creaba la pared. Y se decía que una señora que vivía allí había hecho un hueco en la guadua, y que allí echaba todo su dinero. Se fijaron en qué pared se detenía la luz que aparecía, y ésa es la pared que decidieron tumbar. Y encontraron, que entre las guaduas había monedas de oro y plata.

9. LA MALDICIÓN CONTRA EL AVARO

Había un hombre que se casó con una mujer. Y el hombre era muy infeliz, o sea, muy avaro. Entonces, esta mujer tenía una familia, la madre y los hermanitos. Y ella, a escondidas del hombre, les daba comida, les daba mercado. Entonces, un día, la señora venía de casa de la hija con una canasta llena de víveres que la hija le había dado. Y el hombre, cuando vio esto, se enojó y golpeó a la señora. Y dicen que la señora lo maldijo, y que al hombre se le fue cerrando la boca y no pudo volver a comer nunca más, hasta que murió de hambre.

10. LA MALDICIÓN A LA HIJA DESOBEDIENTE

Una señora que yo conocía, ella vivía en la escuela, porque allá en Colombia en las escuelas vive una familia que la cuida, la limpia... Entonces, esta señora se casó sin consentimiento de la mamá, se casó en contra de la voluntad de la mamá. Y la mamá dicen que la maldijo, diciendo que ella no iba a tener un hijo normal. Y tuvo dos hijos que fueron anormales, los dos eran retardados mentales. Esta señora se suicidó. Mi abuela y mis tías decían que la mamá era bruja y le había dado esta maldición.

11. EL NIÑO DESOBEDIENTE Y EL DIABLO

Mi abuela me contó de un niño desobediente. Entonces, a este niño lo mandaban a hacer cosas. La mamá le mandó un día a que comprara algo que ella necesitaba urgentemente. Entonces, el niño se fue renegando, porque no le gustaba hacer mandados. Y en el camino se encontró con un niño negrito. Y el niño le dijo para dónde iba, y él dijo que

- Mi mamá, siempre molestando, me hace hacer mandados...

Y él no quería ir... Y el negrito le dijo:

- ¡Pues no vayas, y pongámonos a jugar!

Y entonces era a jugar deslizándose por una colina, por una loma... Entonces, el niñito dijo:

- Pues sí.

Y primero se tiró el negrito, y muy bueno. Y cuando el niño se tiró, se cayó dentro de un rosal, lleno de espinas, y vio que el negrito tenía las patas como de un animal, y una cola. Y era el diablo, y así aprendió a no ser desobediente.

12. LA MADRE SELVA O LA MADRE MONTE DEVORADORA DE HOMBRES

La Madre Selva o Madre Monte decían que era una mujer-espanto que tenía algo de serpiente, y era como una especie que reinaba en la selva, donde había vegetación. Todas las historias de espantos y de tesoros, todas, son creadas con el fin de hacer que las personas tengan miedo de hacer cosas malas, porque mi abuela me contaba de un señor que le gustaban mucho las mujeres; era un hombre casado, pero se acostaba con toda mujer que encontraba en su camino. Entonces, una vez iban varios amigos, y llegaron a una finca donde había ganado y todo esto; entonces, se acostaron a dormir donde los trabajadores, que generalmente están en camarotes. Y, estando allí ellos, allí apareció una mujer muy linda, de repente, sin rumbo. Y ellos, pues decidieron que ella se quedara con ellos esa noche para pasarla bien. Entonces ellos se la iban a compartir, pero uno de ellos dijo:

- A mí me toca primero.

Y era el que estaba durmiendo en la parte de encima del camarote. Y dicen que este hombre estaba durmiendo abajo cuando él despertó y sintió que algo estaba goteando de encima, y vio que era sangre, y que la mujer se estaba devorando al hombre que estaba acostado con ella. Entonces, él salió corriendo, y ella lo persiguió; pero él se metió en el corral de las reses, y ella le dijo que por esa vez escapaba, porque el ganado era bendito, era sagrado, y ella no podía pasar entre ellos.

13. LA MADRE MONTE ESPANTOSA

Una vez uno que era como un primo o tío de ella le contó a mi abuela esta historia. Esta era de la Madre Monte, eso era lo que decían, y pasaba con los hombres que eran muy promiscuos. Porque, otra vez, otra historia que contaban era de un hombre que iba por un lugar una noche. Y él iba deseando tener una mujer en ese momento. Cuando, de pronto, así como de la nada apareció una mujer y le dijo que si tenía un cigarrillo. Y él se lo dio, y cuando él lo iba a encender, él vio que esta mujer era como un gigante, un monstruo, una mujer enorme. Entonces, él huyó y logró escaparse. El llegó corriendo a la casa, y alcanzó a tocar en la puerta; cuando abrieron, cayó desmayado allí, porque le habían espantado.

14. NO MIRAR PARA ATRÁS CUANDO SE HUYE DE UN ESPANTO

En relación a los espantos, se decía que uno nunca debe mirar para atrás, cuando está uno huyendo de un espanto. No se debe ver lo que no se debe ver.

15. LA CAZA DE ESPANTOS EN SEMANA SANTA

Yo escuché una vez que en Semana Santa había gente que cazaba espantos. Y lo hacían los Viernes Santos a las doce de la noche. Todos estos mitos se acentuaban mucho en Semana Santa.

16. LA LLORONA

Otra historia es la de La Llorona: fue una mujer que tuvo un hijo, y lo arrojó al río; entonces, los pescadores sobre todo eran los que la veían pasar cerca del río, llorando, como

- ¡Ay, mis hijos! ¡Ay, mis hijos!

Mi abuela decía que era una mala madre. Caminaba en las orillas del río, buscando los hijos de ella. Los pescadores se iban de allí.

17. EL MOHÁN SALVAJE

El Mohán era un hombre salvaje, de aspecto salvaje, que perseguía a las muchachas; pero también las defendía si alguien atacaba a una mujer por el río: se aparecía y las ayudaba, las quería para él. Y dicen que una vez, cuando tuvo un encuentro, un hombre tuvo un encuentro con el Mohán: era el Mohán un hombre de aspecto viejo, como un mendigo, con barba; y que, al caminar, dejaba una huella de un pie hacia delante y otra hacia atrás.

18. EL HOMBRE-CAIMÁN

Hay otro personaje famoso: se llama el hombre caimán; era un hombre que le gustaba mucho irse a ver a las mujeres bañándose en el río, y le gustaba molestar a las mujeres; y un día, por una maldición, se convirtió en mitad hombre y mitad caimán.

19. EL DUENDE EXTRAVIADOR

El duende era un hombre enano, y yo escuchaba mucho que, cuando algo se desaparecía, decían que tal vez había un duende, porque los duendes desaparecían las cosas; y siempre las historias del duende hacían perderse a los niños o a las personas dentro de los bosques; el duende aparecía, y la persona quería seguirlo, hasta que se adentraba tanto en el bosque que no encontraba la salida y se perdía.

20. LOS TABÚES DEL VIERNES SANTO

El Viernes Santo no se lavaba nadie en el río ni se bañaba uno en el río, porque decían que una mujer se había convertido por eso en sirena, en mitad mujer y mitad pescado.

21. LAS APARICIONES DEL VIERNES SANTO

En los Jueves Santos y Viernes Santos era la época en que más se aparecía el diablo y los espantos, los duendes, las ánimas; se alborotaban. En la época de mi abuela y cuando mi mamá estaba joven, antes que yo naciera, la gente no hacía ningún tipo de oficio Jueves ni Viernes Santo. Sólo lo dedicaban a ir a la iglesia, a rezar en la casa, e incluso casi ni comían. Lo que hacían era que los días anteriores preparaban todo lo que había que preparar: una sopa de huevo, o pan con café... algo que no tuviera mucho; sólo a los niños les daban más comida. Y hay una historia sobre esto. La historia es que una mujer, una vez, tenía mucha hambre, y ella dijo:

- ¡Qué carajo es el Viernes Santo!

Y se puso a cocinar en una olla en el patio de barro, con leña. Entonces, de pronto, apareció un chivo, saltando, y le derrumbó la olla con toda la comida que estaba preparando, para que no siguiera cocinando. Decían que era el diablo.

22. LA LIMOSNA NEGADA A DIOS

Esa pasó con Dios. Dicen que Dios se acostumbraba a aparecer mucho como pordiosero, para probar a la gente. Entonces, un día, una mujer estaba cocinando unos pescados, haciendo el almuerzo, y estaba a punto ya de servir el almuerzo a los niños, cuando, de pronto, apareció un pordiosero, y le dijo a la mujer que si ella tenía algo de comer. Entonces ella dijo que no, que no tenía nada que comer. Y entonces no le dio nada, y el hombre se fue. Y los niños le pedían la comida, porque tenían hambre. Y ella, tratando de hacerse que tenía la oreja sorda para no servirles en ese momento, porque estaba el hombre allí. Entonces dicen que, al cabo de un momento, el hombre dijo que se iba para que ella le pudiera dar la comida a los niños, y cuando ella fue a destapar la olla, una serpiente se salió de la olla.

23. LA LIMOSNA RECOMPENSADA

Mi abuela me contaba de un mendigo que había ido a pedir comida donde alguien. Y la mujer le había dicho que ella era realmente pobre, y no tenía mucho que ofrecerle. Pero le dio algo de lo que tenía para comer...Y que cuando ya el hombre se fue, ella volvió a la cocina y la encontró llena de comida, de viandas.

24. EL CASTIGO AL PREPOTENTE

Dios quería darle algo a un hombre, y le preguntó que él qué haría siendo rico. Y entonces, el hombre le respondió que él quería comprarse un caballito. Y cuando le preguntó por qué, dijo:

- Para pisotear a todos estos pobres.

Y Dios le dijo:

- Pues seguirás siendo pobre para toda la vida.

Esta me la contaba una tía.

25. LA DEVOCIÓN RECOMPENSADA

La historia es de una lavandera que lavaba en el río, y una vez vio algo que brillaba. Y entonces, cuando lo recogió, era un Cristo pequeñito. Y pues ella siempre había querido tener un Cristo, pero no tenía el dinero necesario para comprarlo. Pero decidió que ya que ese Cristo se lo había dado Dios, entonces ella quería retribuir, y con parte del dinero que ella necesitaba para comer, se fue a la iglesia y encendió unas velas. Pidió una limosna. Cuando volvió a la casa, encontró que el Cristo había crecido grande. Y en esa casa construyeron la iglesia donde está el Cristo de los Milagros, en la ciudad de Buga.

26. LA BRUJA Y EL BEBE

Mi abuela me lo contó. Dicen que, cuando los niños están sin bautizar, las brujas lo persiguen. Por eso bautizaban allá los niños lo más pronto posible. Eso es una creencia no solamente de allá. Mi abuela dice que, una vez, ella estaba dormida cuando ella de pronto despertó y vio que en la cuna se apoyaba una mujer, en la cuna del niño. Ella vio el reflejo solamente, pero ella no pudo hablar. Entonces, que cuando ya ella reaccionó y todo, se habían dado cuenta que había sido una bruja. Y al otro día corrieron y bautizaron al niñito. También me contó alguna vez de que las brujas se llevaban los niños y los dejaban en los árboles o en alguna cueva.

27. ESTRATEGIAS PARA RETENER BRUJAS

De brujas decían que, si uno sospechaba que alguna mujer era bruja, y la mujer entraba en la casa de uno, uno clavaba una aguja en la puerta, la clavaba por el lado del ojo, no por la punta, y así la mujer no podía salir de la casa. Pero si la clavaba por la punta, ella se salía por el ojo. Mi abuela contaba que alguna vez una mujer fue a la casa de alguien, y la mujer iba hasta la puerta, y decía:

- No me quiero ir todavía.

Y así descubrieron que era una bruja.

Decían que las atrapaban a las brujas. Clavaban unas tijeras en forma de cruz en la pared, y la bruja no podía salir. Por ejemplo, la mujer despertaba y había una bruja encima del marido. Entonces esta mujer lo que hacía era que esta mujer hacía lo de la aguja, o clavaba unas tijeras en forma de cruz o regaban sal en la puerta. Si querían saber si una mujer era bruja, regaban sal, y la mujer ni entraba ni salía, y la bruja barría la sal, para poder salir.

28. LA BRUJA HERIDA

Contaban también que una vez una bruja se convirtió en un toro para atacar a alguien. Y éste le hirió con un machete. Y, al otro día, descubrieron que una mujer del pueblo estaba herida, y descubrieron que era la bruja.

29. LAS BRUJAS ENAMORADAS Y CHUPASANGRES

Decían también que las brujas se enamoraban de los hombres y los perseguían y les hacían chupados en las noches. Entonces, por ejemplo, así estuvieran acostados con las esposas, ellas venían por la noche y los acosaban. Entonces, cuando eso pasaba, las esposas, por ejemplo, de pronto se lograban despertar, y veían eso, y podían ver a la mujer montada encima del hombre. Y entonces ya tenían que ir con el cura y tratar de hacer algo para alejar a la bruja, bendiciendo la casa.

30. EL MAL DE OJO

Dicen que los negros son de los que más causan el mal de ojo. Consiste que al niño le da diarrea, y se pone enfermo, y no se curan con nada. Y los médicos no saben qué tiene. Y tienen que llevarlo adonde la curandera que sepa curar. Para eso se usan talismanes, en forma de mano negra con el puño cerrado. Se llaman corales, y los venden los indios.

31. LA LIGADURA AMOROSA

Para que una mujer atrape a un hombre, le puede coger el semen. Cuando tienen sexo oral, ella o se lo traga o lo guarda en algo. Y cuando tienen sexo normal se lo sacan. Y entonces, con este semen hacen distintas cosas. Lo entierran en una planta, o lo guardan en un frasco y hacen algunos conjuros. Dicen que ellas cogen los interiores usados de ellas, y los enjuagan y guardan el agua, y en esa agua le dan al hombre café o alguna bebida con agua. Y lo mismo de la menstruación. Le dan a beber. Dicen que cuando le dan leche materna a un hombre, se enamora por siempre. O le cortan un pedazo de pelo, y con eso le hacen conjuros. O le cogen unos interiores o una foto y hacen conjuros. Las fotos las iluminan... las clavan con alfileres, las entierran, para tenerlos cerca, para que no consigan a otra mujer... Dicen que hay mujeres que saben hacer muchas cosas, y pueden hacer que un hombre no tenga erecciones con otra mujer.

32. LA VENTA DEL ALMA AL DIABLO

Decían que, cuando alguien deseaba mucho algo, le vendía el alma al diablo, a cambio de que le diera lo que quería. Por ejemplo, decían que un hombre hizo un pacto con el diablo de que le diera riqueza, y el diablo le dijo que sí. Pero le dijo que, en tal fecha, él vendría a por él, a por el alma de él, y al hombre pues en ese momento no le importó, y el diablo le hizo ganar dinero en una lotería, le dio los números de la lotería... Y el hombre se volvió muy rico y poderoso. Pero le llegó el día en que el diablo vino por él, y se decía que cuando el diablo iba por alguien, había sombras y se oían cadenas y quejidos de la persona que se moría.

33. LA CULEBRA MAMADORA

Yo escuché que una vez una mujer tenía un hijo; estaba amamantando un hijo, y ella en la noche, sin prender la luz, lo pegaba a sí misma. Y un día, ella amaneció y descubrió que la culebra se había quedado dormida allí, y la mataron.

34. AUGURIOS DE MUERTE

Cuando alguien muere, dicen que sienten como que la gente se despide. Y dicen que, cuando alguien muere, dicen que deshace los pasos, que la gente, el espíritu, pasa por los lugares donde ha estado. Entonces, la gente dice que si hay alguien que es muy querido, que esta persona se despide de ese alguien. Mi abuela me contaba que una noche ella estaba durmiendo, y ella tenía una amiga, muy amiga, que hacía mucho tiempo que ella no la veía, y ella una noche despertó, se despertó de repente, y vio a su amiga parada junto a la cama, lo cual fue uno de los sustos más grandes del mundo. Y dice mi abuela que la lengua le pesaba, no se podía mover. Pero que, al otro día, se dio cuenta que la amiga había muerto.

35. LA APARICIÓN DEL DIFUNTO

La esposa de un tío mío decía que ella vivía en la ciudad, y ella iba hacia la capital, y la mamá de ella estaba muy enferma. Ella iba a visitar a la mamá, y ella estaba durmiendo, y sintió que la mamá la llamó por el nombre, y cuando ya llegó, encontró que la mamá se había muerto, precisamente a ese tiempo en que ella sintió que le había llamado.

36. EL PAJARO DE MAL AGÜERO

Hay un pájaro allá que se llama el pájaro cuclí. Canta y parece que dijera:

- ¡Cuclí!

Entonces dicen que, cuando se acerca a las casas y está cantando, lo alejan porque es un ave de mal agüero que anuncia que alguien va a morir. Yo lo llegué a ver, cómo le ahuyentaban.

37. MOVER LOS OBJETOS DEL MUERTO IMPIDE LA APARICIÓN DE FANTASMAS

Algo que se decía mucho en mi ciudad era que, cuando una persona moría, había que mover todo, porque cuando no se movía todo lo que la persona había dejado, la persona seguía rondando dentro de estas cosas.

38. EL AGUA DE LOS MUERTOS

Lo que se acostumbra cuando alguien muere es poner vasos con agua, para que la persona beba; incluso, debajo del ataúd ponen un vaso con agua. Lo hace la gente de un nivel cultural tradicional...

39. EL ESPEJO DE LOS MUERTOS

Tapaban los espejos, porque decían que a veces encarcelaban las almas.

40. LAS LUCES SOBRENATURALES

Había una señora que vivía en seguida de nosotros, y ella creía en cuanto no veía; entonces, un día ella le dijo a mi mamá que nosotros vivíamos al frente de un cafetal; entonces, ella le decía a mi mamá que ella todas las noches veía una luz en un árbol; entonces, le dijo a mi mamá que la acompañara un día a las doce de la noche para ver la luz, con tan mala suerte que yo esa noche estaba jugando por el cafetal con algunos de mis tíos; y teníamos una sábana blanca; y, entonces, casualmente nosotros estábamos y escuchábamos a alguien de por ahí... ellas fueron una noche, y decidieron ir a la noche siguiente; y dijimos:

- ¡Vamos a asustarlas!

Porque había una roca grande, y la señora estaba, y nosotros movimos el árbol, y la señora decía:

- De parte de Dios todopoderoso, ¿qué queréis? Y yo era el que estaba tapado con la sábana, y decía:

- ¡Ay,ay!

Y salí corriendo, y la señora estaba tan asustada. Y mi mamá la tuvo que llevar hasta la casa, y la señora se caía, y mi mamá nos dijo que no se lo dijéramos a ella, y se rió tanto.

41. LOS PASTUZOS Y EL VOLCAN

En Pasto, departamento de Nariño, hay un volcán. Un día, el volcán iba a hacer erupción, y en la radio les dijeron a los pastuzos:

- Súbanse al lugar más alto que encuentren en la ciudad.

Y los pastuzos se subieron al volcán.

42. EL PASTUZO Y LA LUZ

Una noche, un señor iba caminando por un parque, y vio que había un pastuzo buscando algo al pie de un poste de una luz. Entonces, el señor le preguntó:

- ¿Y usted qué hace ahí?

Y el pastuzo le dijo:

- Estoy buscando un billete que se me perdió.

Entonces, el señor le dijo:

- Oh, sí, ¿quiere que le ayude a buscar, y si lo encontramos, partimos?

Entonces buscaron, y después de una hora de estar buscando, el señor le dijo:

- ¿Y dónde fue que se le perdió ese billete? Y el pastuzo le dijo:

- Por allá, a dos metros.

Y el señor le dijo:

- ¿Y por qué lo está buscando acá?

Y el pastuzo le dijo:

- Porque aquí hay más luz.

43. EL PASTUZO Y EL PAISA

En Colombia, los pastuzos son muy brutos. Y los antioqueños, de la región de Antioquia, son muy listos. Les llaman los paisas a los antioqueños. Entonces, los paisas te venden la plaza principal de la ciudad si te descuidas. Tienen un gran poder con la lengua. Entonces, los pastuzos son los más brutos. Los paisas son los más listos. Entonces, un día un pastuzo estaba muy, muy contento, y le preguntaron por qué. Y dijo:

- Porque yo engañé a un paisa.

Entonces le preguntaron:

- ¿Usted engañó a un paisa? ¡Eso es imposible! ¡Un pastuzo nunca puede engañar a un paisa!

El dijo:

- Sí, yo engañé a un paisa.

Y entonces él dijo:

- ¿Por qué?

- Porque yo le vendí una vaca por dos millones de pesos.

Y ellos dijeron:

- Eso sí fue lo mejor que usted hizo.

Y entonces dijo:

- ¡Y a ver la plata!

Y entonces dijo:

- No, pero él no me pagó con plata, me pagó con estas dos gallinas que valen un millón cada una.

44. LOS PASTUZOS Y LOS ECUATORIANOS

Dicen que los ecuatorianos, cómo serán de brutos, que llaman a los pastuzos "los colosos del norte".

45. EL PASTUZO ENFERMO

Un pastuzito le dijo a un amigo:

- ¿Cómo le parece, que con el dedo índice me toco la rodilla y me duele, me toco el pecho y me duele?

Y entonces dice:

-Me toco la cabeza y me duele.

Y entonces el amigo le dijo:

- Que tienes que irte donde el médico.

Y él se fue donde el médico, y el médico le dijo:

- ¡Pues lo que pasa es que tienes el dedo fracturado!

46. EL PASTUZO VIAJERO

Un pastuzo que iba viajando en bus, veía que los postes de la luz eléctrica pasaban muy rápido. Entonces dijo:

- ¡Cuando vuelva, me vengo en poste!

47. EL PASTUZO EN NUEVA YORK

Un pastuzo se iba a Nueva York, y le dijeron que allí los dólares se encontraban tirados en la calle. Cuando se bajó del avión, vio un billete de cien dólares en el suelo, y dijo:

- ¡Ah, más tarde empiezo a recoger!

48. EL PASTUZO Y EL MENDIGO

Un día, un mendigo tocó a la puerta de un pastuzo:

- ¿Sí? ¿Quién es?

- Una limosnita.

- Bueno, tírela por debajo de la puerta.

49. EL PASTUZO Y LA VACA

Un día, un hombre estaba gritando:

- ¡Yo soy de pasto, yo soy de pasto!

Y vino una vaca y se lo comió.

50. EL PASTUZO CORNUDO

Un día, un amigo le dijo a un pastuzo:

- Mira, que en este momento tu mujer te está engañando con otro.

El dijo:

- Pues voy a ver, y si es con otro, la mato.

Cuando él fue a ver, dijo:

- ¡Ah! Con otro no, si es con el mismo.

51. LAS MONJAS, EL SALCHICHÓN Y EL PADRE JUAN

Había un convento, y en seguida había una fábrica de salchichón. Y un día, las monjas iban caminando, y de pronto cayó un salchichón a los pies de ellas. Y la madre superiora exclamó:

- ¡Mataron al padre Juan!

52. LOS INTRUSOS Y LAS MONJAS

Unos hombres entraron a un convento, y dijeron:

- ¡Vamos a violar a todas las monjas!

Entonces, de pronto, una monjita dijo:

- Hagan lo que quieran, pero a la madre superiora, no.

Y la madre superiora saltó y dijo:

- Eh, que dijeron a todas.

53. EL BORRACHO Y LAS MONJAS

Había un borracho que pasaba todos los días por el convento, y les decía:

- ¡Un día voy a violar a todas estas monjas!

Les gritaba. Entonces, un día él estaba en sano juicio, y dijo:

- Eh, yo tan grosero que soy siempre con estas monjas, y ahora tengo que pasar por acá... ¡Qué vergüenza! Entonces al fin dijo:

- Bueno, ya que tengo que pasar, esta vez no las diré nada malo, les diré que no lo haré nunca...

Y las monjas le dijeron:

- ¡Mentiroso!

54. EL INTRUSO EN EL CONVENTO

Había un hombre que se disfrazó de monja y se metió en un convento. Entonces, cuando todas las monjas empezaron a aparecer embarazadas, entonces la madre superiora las puso en fila a todas, y a cada una les dijo que ella iba a pasar por el frente, y cada una tenía que decir el nombre y alzar la falda, porque había una que era un hombre. Entonces, claro, ella fue pasando, y entonces decían

- ¡Sor Juana!

Y alzaba la falda.

- ¡Sor Teresa!

Y alzaba la falda.

Y así hasta que llegó donde él. Cuando llegó donde él, dijo:

- ¡Sorpresa!

55. EL CANTO DE AGUINALDOS

Del dieciséis al veinticuatro de diciembre hacíamos la novena de aguinaldos. Rezábamos y cantábamos villancicos en los pesebres, en los de las casas o en los del barrio, y nos daban dulces. Y el veinticuatro, algún regalo.

56. LA QUEMA DEL AÑO VIEJO

En Armenia, la noche del 31 de diciembre, se hacía un muñeco que parecía como un espantapájaros, y se hacía un recorrido con él. Incluso en mi ciudad hacen el desfile de muñecos de Año Viejo. Y luego, a las doce de la noche, se quema. Y generalmente hay hombres que se visten de viudas, y van llorando y molestando.

57. EL DIENTE AL TEJADO

Yo creo que yo tiré un par de dientes al tejado, porque así era la forma para que a uno le naciera otro diente.

58. LA CURACIÓN DE LAS VERRUGAS

Para curar las verrugas, había que frotarlas con la barriga de un sapo; o coger maíz, frotarlas en un grano de maíz, y envolverlas en una tela verde, y botar ese grano de maíz por donde uno nunca volviera a pasar.

59. COLMOS

Un hombre era tan feo que la mamá no le daba pecho sino espalda.

Un hombre era tan feo que, cuando nació, la mamá preguntó:

- ¿Qué es?

Y el médico le dijo:

- Si en cinco minutos no ladra, es niño.

Un niño era tan feo que la mamá le tiraba para arriba y se hacía la boba.

60. LA ESPERA DEL LOBO

Un grupo de niños estaban en un sitio. El otro niño, el que era el lobo, estaba aparte. Entonces, los niños cantaban:

Jugaremos en el bosque
mientras el lobo viene.
Lobo, ¿dónde estás?

Y el lobo contestaba, por ejemplo:

- Me estoy bañando.

Y repetían lo mismo:

Jugaremos en el bosque
mientras el lobo viene.
Lobo, ¿dónde estás?

Y luego él decía, por ejemplo:

- Me estoy vistiendo.

- Me estoy peinando.

- Estoy saliendo de la casa.

Y al final les decía:

- ¡Los vengo a agarrar!

Entonces, todos corrían.

61. EL PUENTE QUEBRADO

Los niños ponían los brazos formando un puente, y cantaban a los que pasaban por debajo:

El puente se ha quebrado,
¿con qué lo curaremos ?
Con cascara de huevo,
con agua de limón.
Que pase el rey,
que ha de pasar.

Y pasaba un niño.

Que pase la reina,
que ha de pasar.

Que pase el criado,
que ha de pasar.

Y había una parte donde ellos decían que pasara alguien, y si lo querían atrapar, bajaban las manos y el que quedaba encerrado venía y hacía el puente, y el otro podía volver a pasar...

62. PALMAS EN LAS MANOS

Este juego se cantaba dándose dos niños palmas en las manos:

En el tarro de galletas
de mamá Leonor
hace falta una galleta,
¿quién se la comió?
¡Fuiste tú!

63. EL JUEGO DE "LA LLEVA" Y LA RIFA DEL ZAPATICO

Un corro de niños quería jugar a "la lleva", que consistía en perseguir a alguien y tocarlo y decirle que "la lleva". Entonces, él tenía que perseguir a otro hasta tocarlo, y así se la pasaban. O también jugaban al escondite... Para rifar quién empezaba, ponían todos un pie adelante, como en un círculo, y alguien cantaba:

Zapatico roto,
cámbielo por otro.

El que le tocaba donde decía otro, cambiaba ese pie por el otro, y luego seguían diciendo:

Pulso, pulsera,
se sale y se queda,
entra y fuera.

Entonces, el que decía "Fuera", se salvaba. Seguían y seguían hasta que ya solamente quedaba uno. Y ése era el que le tocaba perseguir a los demás.

64. EL SALUDO AL SOL

Sol, solecito,
caliéntame un poquito
por hoy y por mañana
por toda la semana.

65. EL SALUDO A LA LUNA

Luna lunera,
cascabelera,
ojos azules,
boca morena,
siete ovejitas
y una ternera.

66. ADIVINANZAS

Cajita, cajita,
de buen parecer,
ningún carpintero
la puede hacer.

(El huevo)

Blanco fue mi nacimiento,
rosado mi vivir,
de negro me vistieron
cuando ya me iba a morir.

(La mora)

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NOTAS

(1) El informante John Santamaría, nacido en la ciudad de Armenia en 1969, fue entrevistado por mí en Madrid el 22 de enero de 1999. Entonces llevaba seis años viviendo en Nueva York.

(2) Véase al respecto mi artículo "¿Existe el hipercuento?; Chaucer, una leyenda andaluza y la historia de El tesoro fatal (AT 763)", Revista de Poética Medieval, II, (1998), pp. 195-223.

(3) Véase al respecto mi artículo "La maldición a los hijos: mito, literatura y antropología", Dicenda, en prensa. En el campo del romancero, baste recordar, por ejemplo, los ejemplos de La madre maldiciente, El retorno del hijo maldecido, La mala hija que amamanta al diablo o Los mozos de Monleón, en que la maldición de una madre a sus hijos o hijas tiene consecuencias nefastas no sólo sobre ellos, sino también sobre la propia persona maldiciente.

(4) Al respecto sigue siendo fundamental el libro de Erich Neumann, The Great Mother. An Analysis of the Archetype, trad. R. Manheim (2.a ed., Londres; Routledge and Regan Paúl, 1963).

(5) Xosé Ramón Marino Ferro, Muerte, religión y símbolos en una comunidad quechua, (Santiago de Compostela: Universidade, 1989), p. 68.

(6) Véase al respecto John O. West, "The Weeping Woman: La Llorona", The Legendary Ladies of Texas, (Dallas, 1981); y Mexican-American Folklore (Little Rock: August House, 1988), pp. 75-79.

(7) Véase al respecto mi artículo "Rey Fernando, rey don Sancho, Pero Pando, Padre Pando, Pero Palo, Fray Príapo, Fray Pedro: metamorfosis de un canto de disparates (siglos XIII-XX)", Bulletin Hispanique 98 (1996), pp. 5-27.

(8) Véase al respecto mi artículo "El sol de los sábados, una superstición de lavanderas y un refrán", en mi libro Las dos sirenas y otros estudios de literatura tradicional (De la Edad Media al siglo XX), (Madrid: Siglo XXI, 1995), pp. 223-249.

(9) Artur Quintana, Bllat Colrat! Literatura popular catalana del Baix Cinca, la Llitera i la Ribagorça , 1 Narrativa i Teatre, (Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses-Institut d'Estudis del Baix Cinca-Institut d'Estudis Ilerdencs-Diputació General d'Aragó, 1997), p. 180.

(10) Véase, sobre otras versiones y variantes, la nota 5 de mi artículo "Una colección de leyendas urbanas de Lima (Perú)", Revista de Folklore, en prensa.

(11) Matilda Koen-Sarano, Djoba ke dize? Kuentos populares djudeo-espanyoles (Jerusalén: Kana, 1991), p. 203.

(12) Koen-Sarano, Djoba ke dize? Kuentos populares djudeo-espanyoles, p. 299.

(13) En los días en que recogí este repertorio y preparé (en Madrid) este artículo sobre la literatura oral de Armenia, un fatídico terremoto asoló esa ciudad colombiana y otras de su entorno, provocando millares de muertos y desaparecidos y la ruina de toda la zona. Este artículo contiene, además de una muestra de aprecio y de reconocimiento de la extraordinaria riqueza cultural de aquella comarca de Colombia, el deseo y la convicción de que desgracias como ésta no lograrán silenciar el latido de la vida y de la extraordinaria cultura de aquella comunidad.