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MOTES Y APODOS EN TIEDRA (VALLADOLID), 1851-1998

PORRO FERNANDEZ, Carlos A.

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 221.

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La personalidad y el carácter de los individuos se ha reflejado de manera irónica y puntillosa, muy aguda casi siempre (tanto como faltona) bien en el mundo urbano, bien en el rural (donde más allegado y cercano es todo) mediante el apodo, alias o mote. El uso del mismo ha llegado a ser en algunas poblaciones tan frecuente que llega a desconocerse por completo el nombre o los apellidos reales del apodado (1).

Frecuente ha sido y aún lo es y no sólo en los pueblos el "bautizar" con estos sobrenombres quisquillosos o certeros a las personas. Seguramente con el paso de los años no nos acordaremos del nombre de nuestros maestros y profesores pero sí de su mote, y ¿quién no ha apodado a la vecina gruñona o tacaña del quinto de manera, a veces, sangrante? "Apellidos" certeros si conocemos el carácter de la persona, la falta o demasía que originó el sobrenombre. Y eso sí, explícitos siempre.

Por ello nos sorprende y así lo apreciamos, el ingenio de los que apodaban, pero sobre todo el genio que tuvo que gastar la señora "Hostias" de Villanubla; la religiosidad del "pierdemisas" o de "El Dios", el estilo y el donaire de "caga lindes" frente al de "buena moza", de la pasividad de "matagalbanas", del matiz político de "la roja", de la voz y agudeza del canto de "la tía chicharra", del aguante del dulzainero "el resiste" o de la musicalidad de otro dulzainero, el "tío silencio"; del encanto personal del "revientamozas" o de la gracia de la que nació en Jueves Santo y apodaron "la Monumento".

El mote se hace además indispensable para identificar a las familias o a los vecinos de una población cuando la variedad de apellidos en ella es escasa y en Tiedra han sido frecuentes en muchas familias hasta hace algunos años los apellidos Cacho, Gato, Tavarés, Moretón, Cuadrado o Marbán (2). El uso de estos apodos en épocas pasadas fue tan grande que muchos de los apellidos actuales tienen su origen en aquellos apodos graciosos, otros originados por un defecto o "gracia" física (el color del pelo o de la piel), por la procedencia de la familia (el pueblo, la comarca, la provincia o el país), su oficio o siguiendo el nombre de los progenitores. Recordemos que la terminación de apellidos como Pérez, González o Hernández, indica que se es "hijo de" Pero, Gonzalo o Hernán, de igual manera que hoy en día se habla de Carlos el de Emilio o Yolanda la de la Hipólita que sigue siendo una forma habitual de identificar a las personas por sus progenitores más que por su apellido.

El apodo, además de definir, por lo general, certeramente al poseedor del "título", ha designado a su familia y descendientes y los ha identificado a través del tiempo. Cuando deja de ser efectivo desaparece (por lo general reemplazado por otro que se acerca más al ser y estar de la persona actual) y esto puede ser ya a partir de la tercera generación cuando los genes originarios que dieron origen al apodo se han diluido (carácter, apariencia física, genio, etc.) ya que es frecuente que en una segunda generación se mantenga el apodo del padre o de la madre haciéndolo variar del masculino al femenino o pasándolo a un diminutivo. Por ejemplo, en el caso que nos ocupa de este pueblo, "la moretona" sería la esposa o hija de Fulano Moretón, Josefa "la Francisquilla", esposa, viuda, hija del señor Francisco (o hija o hermana pequeña de Francisca), María "Cacha", hija o esposa de Mengano Cacho, la "tía loba" dulcificará su feroz apodo en las nietas o hijas, las "lobitas", etc. (3).

La crudeza en ocasiones de estos sobrenombres, hace que no sea muy frecuente el dejar constancia escrita de los apodos, máxime, cuando muchos de ellos se utilizan a escondidas, ocultando la "gracia" al sujeto o a su familia, que a veces ignora el "título" concedido. Ocasional parece que ha sido, que entre los legajos de un inventario testamental de un comerciante de Tiedra de mediados del siglo pasado, figurasen, junto a los precisos testimonios de todos los géneros de paño, utillaje doméstico, ropa confeccionada o productos de cocina, los listados de los morosos y deudores del comercio según su apodo. El listado, de uso particular del comerciante, al fallecimiento de éste, pasó al escribano quien sin más dio fe del relato de lo que en los papeles se consignaba estableciendo una lista oficial en el inventario de bienes que serviría para realizar las posteriores hijuelas.

Curiosamente entre los cientos de deudores (485 morosos en total, que adeudaban al finado "veinte y dos mil quinientos y diez reales"), más de trescientos aparecían citados por su apodo, junto a su nombre o solamente por el mote. Esto nos da perfecta idea del uso y abuso de la utilización de los motes en la villa, ya que el 75% de los deudores se citaban por el nombre seguido del apodo, o solamente por el apodo, mientras que el resto corresponde a deudores con nombre y apellido solamente. Es frecuente asimismo la calificación de Tío o Tía, como tratamiento de respeto generalmente a personas de edad, tanto en el caso de la utilización del apodo (la tía diablilla, la tía tropezones o el tío jigonero, por ejemplo), como del nombre (el tío Rosendo, la tía Angela la colindres o el tío Adrián el gordo), o cuando se cita nombre y apellido (la tía María Manuela Moretón). Pero veamos la transcripción del listado (4):

Folio primero

Cuaderno de deudas de los veinte y dos mil quinientos y diez reales que contaba el inventario y razón de los sujetos que los deben:

Primeramente el santo de Benafarces renta de morcajo el año cuarenta seis reales.

La de Cipriano González seis reales y catorce céntimos.

Folio primero, vuelto

La tía Goya de estopa siete reales y diez y siete céntimos.

Josefa la diablilla veinte y un reales y diez y siete céntimos.

La de Blanquín siete reales.

La Giralda, de tabaco veinte y cinco reales.

Ramona la torrejas veinte y cinco reales.

La de Pedro tajadas doce reales.

Mariquita la mosquera catorce reales y seis maravedises.

La piñonera trece reales.

Juana la sorda once reales y ocho maravedises.

La de Felipe el grillo quince reales.

Rafaela de la rosa de Villavendimio siete reales.

El tío corvo diez y seis reales.

Joaquín el sastre ochenta y cinco reales.

Francisca la de Polito cuarenta y dos reales.

Bartolomé pachorra nuebe reales.

Pastor el lienzero cuarenta y cinco reales.

Bartolomé el patricio veinte y seis reales.

Petronila Alvarez de Villavellid tres reales.

El emperaire de Villar cuarenta y siete reales.

Agapita la adriana cuarenta y siete reales.

La hermana del emperaire diez reales.

La de Casimiro fardero cuarenta y cuatro reales.

Angela melgo de Gallegos diez y seis reales.

Isabel la Adriana nueve reales.

Don Alejandro, el Maestro treinta reales.

Águeda la sabina treinta y cinco reales.

Josefa la del francés tres reales.

La hermitaña once reales.

La hija del tío pipo cinco reales.

La de Dionisio el cortador diez y ocho reales.

La tornaguesos cuatro reales.

Vasilia López de Villavellid veinte y cuatro reales.

Josefa la tendera de sancebrián ocho reales.

La del fraile de Pobladura cuatro reales.

Folio segundo

La tía Bernardina once reales.

Plácida rueda de tordesillas sesenta y seis reales.

Pío el pastor cuarenta y ocho reales.

Bárbara la lacia veinte y uno reales.

Ambrosio Alvarez de San Román once reales.

La andrea sobrina de la perucha cuatro reales.

Ysabel la Pernandina seis reales.

Josefa lajuanica diez y ocho reales.

Francisca la colorada veinte reales.

La divina pastora treinta y un reales.

Ramona de Castro panadera diez y ocho reales.

Ignacia la del cojo setenta y siete reales.

Mariana García de Villalonso siete reales.

La de Antonio el Adrián nuebe reales.

Anica la penacha seis reales.

La de perrinchola once reales.

La del tío Rosendo cincuenta y cinco reales.

La de Fernando de Villamayor dos reales.

La hija soltera del tío Alejo veynte y ocho reales.

La hija de Juan Antonio gatada dos reales.

Bernardo Menéndez que estuvo en Casasola trescientos ochenta y nueve reales.

La de Fernando Alvarez de Pobladura cuarenta y siete reales.

María la Bartolina once reales.

La rebolla de fanego doce reales.

Alonso de Pobladura diez y nueve reales.

La coja de Villavendimio diez reales.

Petra la de Mauso veinte y uno reales.

La hija mayor de Rosendo cuarenta reales.

Teresa la de Justo cuatro reales.

Folio segundo, v.

La de Luquiñas ocho reales.

La herrera del malumor seis reales.

Dorotea la cardosa de Fuentesaúco ochenta y un eales.

La hija mayor de Bartoliños veinte y uno reales.

Manuela la del Cándido doce reales.

Águeda la cañorra doce reales.

La madre de Magdalena la polinaria ciento diez y seis reales.

Genobeba noventa y nueve reales.

La tía puñalada de la mota cinco reales.

La valdesca María Manuela ciento doce reales.

Gertrudis de Pobladura treinta y seis reales.

La hija de Cándido el rojuelo cuatro reales.

La tía Mateina trece reales.

Serafina la casimira diez y ocho reales.

Anica la pipa su hija Manuela veinte y seis reales.

Candelas la grilla veinte y dos reales.

Alfonsa la mandiles de pobladura veinte y ocho reales.

María la almorranera veinte y ocho reales.

La hija de la tía Nicolasa la Ramona seis reales.

La del martongo de Pobladura tres reales.

La quince diez y nueve reales.

El Pantaleón cincuenta y cuatro reales.

María la de Simón el pulgo cuarenta y cinco reales.

La mujer de pelos cortos ocho reales.

Cipriana diez reales.

La tía Pepa la tintorera cincuenta y seis reales.

Cecilia la de Antoñines veinte y seis reales.

La hija la resoplosa once reales.

La de Bernabé seis reales.

La herrera de Villalbarba cuatro reales.

Mi tía Mariquita cuarenta y nueve reales.

Folio tercero

La de Juan ponte diez y siete reales.

La tía tropezones diez y seis reales.

La Raimundina de Pobladura diecisiete reales.

Tomasa la curica veinte y uno reales.

La tía napa seis reales.

Josefa la de Ciriaco diez y siete reales.

La torrijas soltera dos reales.

La de Gaspar el guarda trenta y seis reales.

La tía Motana zapatera trece reales.

Santiago el albardero nobenta reales.

Ignacia la polilla treinta y ocho reales.

Ignacia la mosquera veinte y dos reales.

Don Pedro el ronquillo cuarenta y dos reales.

La Maricruz de Paco el pulgo cuarenta reales.

Josefa la lazarona veinte y ocho reales.

Antonia la del guañín treinta y cuatro reales.

La hermana de Gaspar el guarda dos reales.

La del sampedrín siete reales.

Juan el pastor siete reales.

La cuculina del remello veinte reales.

La tía diablilla treinta reales.

La tía Águeda la lobona once reales.

Tomás carrasco catorce reales.

La tía redonda catorce reales.

La tía Bartolinas diez y siete reales.

La Bartolinas del Raimundo cuarenta y uno reales.

Juana la Castreñina cincuenta y seis reales.

Mariantos la parronda seis reales.

Folio tercero v.

La polilla del caca tres reales.

La de Miguelo seis reales.

Águeda la colmenera treinta reales.

Benita cortadora de Pobladura treinta reales.

La de Felipe el indio nuebe reales.

Jacinto el francés treinta y uno reales.

Lorenza la plantada veinte y seis reales.

Josefa la alica veinte y seis reales.

La del Santos perdiz diez reales.

La tía plantada veinte y cuatro reales.

Zoyio Vila de la mota ciento cincuenta y dos reales.

La maricruz la torrijas treinta y dos reales.

La mandilones nuebe reales.

La tintorera de la casa santa veinte y seis reales.

Jacinta la trabajiñas veinte y seis reales.

María Antonia de la tía Javiela ocho reales.

La serrana la viuda diez y seis reales.

La tía Ysabel la cuculiña doce reales.

La gordilla pequeña diez y seis reales.

La hija casada de Aniceto de Pobladura sesenta y tres reales.

La hija mayor de Manuel cacho sesenta y tres reales.

Antonio el giraldo ochenta y seis reales.

Manuela de Paco Junquera cinco reales.

La tía Pascualilla treinta y nuebe reales.

Folio cuarto

Teresa Temprano su hija, cuarenta y dos reales.

Fernanda la Pacha sesenta y seis reales.

Josefa la curruca veinte y dos reales.

La mujer de Alfonso el muertes dos reales.

El tío rompesedas de Urueña diez y seis reales.

La tabana dos reales.

La Mangalleira diez reales.

La tía carrasquina veinte y tres reales.

La tía Lorenzona siete reales.

La Paulina del pastor veinte y dos reales.

Francisca la conducta veinte y cuatro reales.

Ana María la pacha setenta y tres reales.

La del tío Juan rojo veinte reales.

Antonia La Buena Moza cinco reales.

Alfonsa la tuertina diez y seis reales.

La de Bernabé pequeño diez reales.

La de garullo cincuenta y uno reales.

La del tío jigonero diez y seis reales.

La tela de polaina diez reales.

La malumora del molinero doce reales.

Juana la Celedonia quince reales.

La de majería seis reales.

Folio cuarto, v.

Antonio cuñado del ama del cura de castro dos reales.

Mi tía Javiela tres reales.

Mi tía Morena treinta y siete reales.

Paco de Dionisio el cortador treinta y siete reales.

Mari cruz, la clara de castro treinta y cinco reales.

La carroza veinte y cuatro reales.

Joaquina la Martera nueve reales.

La del tío Adrián el gordo cinco reales.

La tía resoplosa siete reales.

La nuera de la tía brava ocho reales.

El de la Dominguina nueve reales.

Justo el herrero setenta y cinco reales.

La hija de la tía Eufrasia de Benafarces siete reales.

Julián el americano veinte y cuatro reales.

Ignacia la salada diez y siete reales.

Doña Rosa Tavarés setenta reales.

El tintorero de San Pedro cinco reales.

La hija del tío tropezones tres reales.

Francisco García herrero de Cásasela diez y siete reales.

Sebastiana la pincharrata veinte y cinco reales.

Magdalena la confitera diez y ocho reales.

La tía perrinchona ochenta y siete reales.

La tía Brava treinta y cinco reales.

Bernarda Juan de Juana quince reales.

Ramona la gata tres reales.

María Manuela la del rojo treinta y dos reales.

El tío Campano seis reales.

La corneta sesenta y dos reales.

Folio quinto

La de Juan Antonio el monje veinte y cuatro reales.

Dionisia la morena setenta y cuatro reales.

La malmira de Bartolomé veinte reales.

La hija de Blas el pelillos nueve reales.

El tío Perinchola cincuenta y cuatro reales.

La pequeña de carrasquín treinta reales.

Antonia la capellana ocho reales.

La leguas de pachorra doce reales.

Isabel la caracas treinta y uno reales.

Antonia la de Boterín treinta reales.

El rebollo cuarenta y uno reales.

Manuela la pacha ocho reales.

Ignacia la panadera de castro cuarenta y dos reales.

La tía Dominguísima dos reales.

Francisco hijo de la tía roja de Villavellid diez y siete reales.

El faccioso tres reales.

La hija de Francisco el Elias diez y nueve reales.

La perrucha del sipodas treinta y cuatro reales.

Josefa la carruca treinta y ocho reales.

Josefa la tendera de Pobladura noventa y uno reales.

Folio quinto, v

La del tío Morato de Villalonso diez y siete reales.

Benita la zapatera de Pobladura treinta y siete reales.

Rosa la Bonita trece reales.

La hija de la tía Perinchola además de los cuarenta de su madre diez y siete reales.

La plantada de Venancio treinta y tres reales.

Mi tía Angela la colindres treinta y uno reales.

Tadea la pirlea treinta y ocho reales.

Ramona la coja diez y siete reales.

Josefa la francisquilla siete reales.

Isabel la del canene cinco reales.

María la tallista veinte y siete reales.

Antonia la del boterín veinte reales.

La tía fanega dos reales.

La hija del tío Josata de Belber cuatro reales.

La tía Francisca la mazorca ciento veinte y cinco reales.

Agustina la castrera de Pobladura catorce reales.

La hija de Bernardo el pelillos ciento ochenta y ocho reales.

Folio sexto

La hija de la tía carraca del tropezones cincuenta y cuatro reales.

La parronda del cascaciruelas cuatro reales.

La malumora del molinero siete reales.

La tía polilla veinte y siete reales.

El chico de Alejandro el carretero dos reales.

Agustina la del claro de castro veinte y siete reales.

La tía castreña treinta y nueve reales.

La tía muerte once reales.

Antonia la alica veinte reales.

Francisca la del Blas el pulgo diez y nueve reales.

La de majería siete reales.

La madre del cura cerrajero seis reales.

La Antonia del Cacho uno.

La tía brava cuarenta y cuatro reales.

La del tomas el sordo trece reales.

Catalina la Elias setenta y dos reales.

La de Manuel el confitero seis reales.

Vitoria la del muerte diez y ocho reales.

Folio sexto, v.

La chaleca tres reales.

La herrera que está en casa de Luis treinta y dos reales.

La hija de Isabel la Donata cinco reales.

La tía Tomasa la caruca cinco reales.

Juliana la de Josefa la Adona ocho reales.

La tía anica la pillera treinta y seis reales.

El ama de la niña de Josefa diez reales.

La rengalleira cuatro reales.

Justo el herrero veinte reales.

Jerónimo el pericón dos reales.

La carejera de Urueña once reales.

Mi tía morena dos reales.

La hija de Hermenegildo cascaciruelas tres reales.

El sobrino de la toresana siete reales.

La cacha soltera cuatro reales.

María nieta de la ormiguera de Urueña dos reales.

La rubia sacristana de Castro diez reales.

Mariano Palomino de Aspariegos sesenta reales.

Folio séptimo

La hija del tío Donato dos reales.

Aquilino mozo de Cesáreo uno.

La del tío Agustín el herrador ciento ochenta y tres reales.

La de mi tío primo seis reales.

La tía Urueña siete reales.

La del pasante catorce reales.

Barbara la pulga veinte y tres reales.

La tía revolla diez y ocho reales.

Folio séptimo, v.

La tía empecinada siete reales.

Marcelina Rico tendera de Castro ciento tres reales.

Nicolás el redondo diez y siete reales.

Martina la del bolo diez reales.

La tía serrana uno.

El ama de Don Pedro el ronquillo seis reales.

La tía Polonia la herrera diez y siete reales.

La tía Bernarda, hermana de la tía cacusa de Pobladura veinte y seis reales.

Marta la del moro doce reales.

La Dorada viuda cuatro reales.

Manuela la del chocolate doce reales.

La tía Francisca la mazorcas cuatro reales.

Gabriel Barbero guarda del monte de Almaraz cinco reales.

Folio octavo

Don Antonio el voticario cinco reales.

La de Mariano el enero seis reales.

La tía Aragonesa de Pobladora cuarenta y uno reales.

José Alvarez estanquero de Benafarces veinte y uno reales.

La de Don Vicente maestro de Benafarces ciento quince reales.

El Pantaleón tres reales.

Eugenia la rosita tres reales.

La monroya pequeña doce reales.

La tía catalina de Ramonico once reales.

La tía pincharratas nueve reales.

El revollo seis reales.

Manuela la Giñona veinte y ocho reales.

Folio octavo, v.

Joaquín Alvarez de Tordiumos cuatrocientos cuarenta y tres reales.

Miguel García herrero de Tordiumos trescientos ochenta reales.

Úrsula Peña seiscientos reales.

Agustín Ramos nuevecientos cuarenta reales.

Ángel Carvajosa seiscientos reales.

Juan Antonio el gatada ciento veinte y uno reales.

Francisco Gómez monterico trescientos noventa reales.

La tía María Manuel Moretón quince reales.

Antonio García de cabreros sesenta reales.

Martín herrero de Villavrajima trescientos reales.

El tachuelero ciento cincuenta y seis reales.

La enumeración es grande y muy variada pero su origen se agrupa, haciendo un intento de clasificación en los apartados habituales de este género, según las referencias de aspecto físico, de trabajo, los lugares de procedencia, por un suceso o anécdota determinada, etc.(5).

Así, siguiendo el apartado de oficios, actividades desempeñadas y artesanías aparecen los siguientes apodos: tendera, albardero, cortador (el carnicero), estanquera, pasante (escribano), zapatera, ermitaña, tachuelero, carretero, herrador, herrero, sastre, liencero, colmenera, capellana, confitera, almorranera, panadera, piñonera, maestro, pastor, pasante, cura, boticario, estanquero, tintorero, sacristana, molinero, guarda, tabernera, tornaguesos (posiblemente una curandera o componedora) y emperaire (cardador de lana o el que la prepara para su hilado y tejido).

Por el aspecto físico, faltas o defectos: sordo, corvo, lacia, gorda, redonda, gordilla, tuertera, mazorca, valdesca, colorada, rubio o melgo. O por su carácter: salada, buena moza, diablilla, la tía brava, resoplosa, majerías o la bonita.

Por algún suceso o anécdota: La divina pastora, la tropezones, la Tía Puñalada, la quince, la rompe sedas, la tela de polaina, cascaciruelas, la hormiguera, canene, pincharrata, campano, corneta, la tía muertes o la plantada.

Por los nombres de los progenitores o del marido: Isabel la Adriana, Juana la Celedina, la Cacha (Cacho es un apellido presente en la villa al menos desde el XVII), la Gata o Gatada por el apellido Gato (existente en la villa ya en el XVII), Petra la Casimira, Antonio el Adrián, etc.

Por su lugar de origen, por lo general localidades muy cercanas al pueblo: La motana (de Mota del Marqués), la castrera, castreña o castreñina (de Castromembibre), la toresana (de Toro), el sampedrín (de San Pedro Latarce), la tía Urueña, la serrana o la aragonesa.

Sorprende a primera vista en este listado una serie de apodos de origen claramente gallego. La relación de los lugareños con Galicia estuvo muy marcada mediante los sistemas de comercio y compra-venta de mercancías, o rutas de paso, y ha quedado reflejada en numerosos matrimonios, apodos o localizaciones geográficas del propio término municipal conociéndose entre otros pagos, el "regato gallego" o el "puente de los gallegos". El contacto con Galicia se mantenía también a través de las cuadrillas de segadores que en épocas estivales bajaban a Castilla a recoger la cosecha, aunque el punto de contacto y de interrelación era en este caso como el de cualquier otro pueblo castellano, limitado a la contrata de estos trabajadores.

Puede resultar curiosa esta relación, pero no lo es tanto si conocemos el desarrollo de las actividades económicas de Tiedra a mediados del siglo XIX: la arriería y la traginería (6), sobretodo con diferentes puntos del noroeste. Frecuente fue desde el XVIII la adquisición de piezas de lino y estopa gallega a comerciantes que lo traían de allí o en su paso por el Bierzo. Aparecen, abundantemente en toda la documentación, en listados de tejidos o ropa en las hijuelas de las herencias, las sábanas o camisas de lienzo del Bierzo, de la Coruña o de Galicia sin más. También en los cuadernos de deudas de los finados aparecen habitualmente durante todo el XVIII y parte del XIX referencias sobre lo que "se debe al gallego por la estopa" o por "el lienzo de la ropa". Son frecuentes citas de este tipo: "36 reales que se le están debiendo a Juan el gallego residente de esta villa de ocho libras y media de lienzo" (1802) o "ítem es deuda 35 reales de vellón que se le deben a Julián Thomás de Yrabedra natural del reino de galicia de estopa y lienzo que le dio prestada para ropa de la xente" (1772). La relación comercial con esta zona del Noroeste duró hasta principios de siglo, época de desaparición de la arriería y de los almacenes de coloniales, alguno de los cuales subsistió hasta los años veinte y treinta dedicado principalmente al comercio de importación de aceite de la Mancha y Andalucía, de arroz o azúcar que se despachaba a todos los pueblos de alrededor incluyendo algunos desplazamientos a larga distancia, como a Asturias.

Se recuerdan aún los casos de varios matrimonios (celebrados ya a principios de siglo) de comerciantes naturales de la villa con mujeres gallegas que acababan viniendo a vivir a Tiedra tras conocerlas en sus viajes al Noroeste. Aparecen así apodos de raíz gallega, bien traídos de aquellas zonas o colocados por estas gentes en su establecimiento en la localidad. Bartolina, Bartoliños, Revolla o rebolla. Remello, Antoñines, Castreñina, Trabajiñas, Rengalleira o Mangalleira, Luquiñas o Cuculiña, son, por lo general, apodos derivados de un nombre propio al que se ha añadido la terminación tan gallega como la que se observa. En alguna ocasión el apodo sí se corresponde con un vocablo genuinamente gallego. El apodo que ostentaba la "Tía Rebolla" posiblemente estuviera relacionado con el Rebollo o rebolo, como se denomina al roble en Galicia (y en más zonas), mientras que "Mangalleira" es un vocablo netamente gallego que se aplica a la mujer que es "grandona y desaliñada".

De la antigua lista de hace ciento cincuenta años se han conservado hasta hoy día muchos de estos apodos, otros dejaron de ser efectivos y desaparecieron, seguramente vueltos en otros más afilados y certeros que los antiguos, heredados de los antepasados. Muchos de estos apodos son solamente conocidos ya por gentes de mediana edad y los más jóvenes apenas los utilizan.

Los tiedranos de mediana edad conocen o conocieron a La tía Tajada, la Mosquera, la piñonera, el tío grillo, la tía Perucha, la pastora, la martonga, la polinaria, la tía torrijas, la curicha, la motana, la polilla, el tío cuculiña, la lobona, la diabla, el tío Redondo, la colmenera, el indio, la cortadora, el francés, la mandilones, la giral da, el muertes, buena moza, el malhumor, la confitera, la tía corneta, la capellana, la tía Caracas, la bonita, el canene, la tía fanega, la tía carraca, el muertes, la pulga, la chocolatera y al Pantaleón. A toda esta retahila de apodos y cognomentos habría que añadir muchos más que indican la habitual utilización y el uso en esta localidad, aunque muchos han caido en el olvido y no se conoce el motivo de su origen. Junto a estos apodos "históricos" hay que colocar algunos otros que también se mantienen en la actualidad y se utilizan en buena medida todavía, como: la tía chupalámparas, la lobita, la metepiés, guaje, el calvín, la torrejas, el pierdemisas, el tío torresnero (8), orinales, la chepuda, la tía garbancera, la mosquera, la moretona, el tío virulo (el dulzainero), tío cofre (el tamborilero), el tío cacique, la chupapocillos, la fusa, la barquillera, los feos, curicha, cordeles, el tío titos, la Jorja, la mandilones, catana, guañino, la pocha, farruca, el rojo, el tío chapan, la curquilla, el tío peligro, pelillos, la tía pichona, el tío molleja, la birria, la rodilla, etc.

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NOTAS

(1) No es raro que en muchos pueblos castellanos (en el resto del país ocurre igual), como en Cuéllar (Segovia) pongo por caso, en las esquelas mortuorias, debajo del nombre y apellidos del difunto, aparezca siempre el apodo o alias que lo identificó en vida y por el que le conocían sus convecinos.

(2) Un caso parecido se dio entre otros lugares en Campaspero (Valladolid), a finales del siglo pasado. Campaspero es una villa en la que los apellidos García y Hernando se repiten en todas las familias, no una sino varias veces. Un sacerdote de la localidad para diferenciar a sus parroquianos acabó por bautizarlos con los nombres más raros que conocía, como Getulia, Minfodoro, Agotónica, F.stiviaca o Película. Véase: GARCÍA CAMPO, O. J.: "Antroponimia de Campaspero a finales del siglo XIX", Revista de Folklore, tomo 3-2, pp. 164-166.

(3) Esta degeneración tipológica es muy frecuente dándose casos muy graciosos. Por ejemplo en el segoviano pueblo de Lastras de Cuéllar el conocido dulzainero "Tio Cerillas" debe el origen de su apodo a su padre "el tío fósforo". Y conocido es el caso de la saga de "cantaores" flamencos Tomás "chaqueta", y sus familiares como "el chaquetón" anteriormente llamado "el chaleco".

(4) Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Sección de Protocolos. Sig. Legajo n." 15558. De todo el amplio listado hemos seleccionado solamente los que figuraban por su apodo excluyendo casi todos los deudores con nombre y apellidos por centrar el tema y eliminando los repetidos.

(5) Para buscar los orígenes, clasificaciones y explicaciones de apodos se pueden consultar las siguientes obras: DIEZ BARRIO, G.: Motes y apodos. Colección Nueva Castilla, Valladolid, 1995; LÓPEZ RODRÍGUEZ, M.: Los nombres artísticos en el mundo flamenco. El por qué del apodo flamenco y de los cambios de nombre. Ed. Giralda, Sevilla, 1997; RAMÓN Y FERNANDEZ OXEA, J.: "Mil y pico apodos orensanos", RDTP, III, pp.345-369, 1971; VAL, J. D.: "Apodos, motes y cognomentos", Revista de Folklore, tomo 1-1, n.° 3, pp. 3-13, Valladolid, 1981; GABIOLA, Baldomero B.: Apodos y motes de la ciudad de Laredo, más mil apodos recogidos y estudiados, Santander, 1992; GUTIÉRREZ MACIAS, V.: "Coplas, dichos y motes en el Nueva York de la Mancha (Vianos)", Revista de Folklore, tomo 12-2, n.° 141, pp. 107-108, Valladolid, 1992; VERGARA, Gabriel M.: "Apodos que aplican a los naturales de algunas localidades de la provincia de Guadalajara a los habitantes de los pueblos próximos a ellas", RDTP, III, pp. 58-67, 1947; VERGARA, Gabriel M.: "Apodos que aplican a los naturales de algunas localidades de la provincia de Burgos a los habitantes de los pueblos próximos a ellas", RDTP, VI, pp. 531-553, 1950; WALLACE, P.: "Ocho apodos en el Alto Aragón", RDTP, VIII, pp. 465-469, 1952; ABAD, P. P. y HELGUERA, M. A.: "Apodos de la ciudad de Dueñas", Revista de Folklore, tomo 10-2, n.° 117, pp. 87-92, Valladolid o FREIRE GALVEZ, R.- Los títulos que el pueblo concede. Apodos ecijanos, Imprenta Serrano, Ecija (Sevilla), 1991.

(6) Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de 18451850, Ed. Facsímil de Ámbito, Valladolid, 1984, pp. 116 y 117. Madoz indica que en la villa de Tiedra la Vieja, junto a la agricultura y la cría de ganado mular los vecinos se dedicaban a "la trajinería y el comercio: exportación del sobrante de frutos y muletas; hay varios almacenes de jamones gallegos, bacalao, azúcar, jabón, aceite, pimiento y hierro... ".

(7) Las fotografías que ilustran estos comentarios se conservaban en placas de cristal en una casa particular de Tiedra y se guardan reproducciones de las mismas en el archivo Fotográfico de la Fundación Joaquín Díaz de Urueña.

(8) En este caso el origen del apodo sí se recordaba, y la anécdota que dio lugar al apodo fue la siguiente: "Una señorita de la villa estaba preparando el almuerzo para el criado y le estaba friendo un poco de tocino y algunos torreznos, pero muy pequeños. En esto llegó la hija y preguntó a su madre que para quién estaba haciendo esos torresnillos tan pequeños, respondiendo la madre: —¡Calla, hija, que son para el criado!; a lo que la chica exclamó: -¡Hala que torresnazos está haciendo mi madre...!, y así quedó el apodo.

Agradecer desde aquí a Manuela Carmuega, de la "Tía Metepiesa" y a su marido Goyo "Guaje" las valiosas informaciones y el agradable trato con el que han recibido siempre a todos los curiosos que hasta Tiedra nos hemos acercado, bien a charlar con ellos, a disfrutar del precioso conjunto monumental del pueblo o para ver las interesantes fiestas de "águedas" que conservan. Algunas de las informaciones que complementan este trabajo se realizaron durante las visitas del mes de septiembre de 1998.

Dedico estos comentarios a mis amigos, en especial a aquellos que han tenido la "suerte" de ser agraciados con un apodo. Recuerdos a "alegrías", al "pelao", al "chis", al "rizos", a las "pros", al "capi", al "morta", a "cebollas", los "mellizos" (obviamos la explicación sobre el origen), "la fiera" y la "chula"...y aún dicen que los apodos se pierden.