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ARQUITECTURA POPULAR EN EL BARRIO DE LAS VENTAS (LEON) (I)

MARTINEZ ANGEL, Lorenzo

Publicado en el año 1998 en la Revista de Folklore número 215.

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215 1998 1998 18b El crecimiento de las ciudades tiene una serie de implicaciones evidentes. Los caminos vecinales se convierten en calles (2), los prados se edifican y las construcciones y otras estructuras tradicionales desaparecen bajo el cemento.

Pues bien, en el barrio de Las Ventas, al Norte de la ciudad de León, ha habido y hay una serie de edificaciones populares que merecen, en nuestra opinión, un pequeño estudio. En concreto, nos ocuparemos de una antigua venta, ya desaparecida, que ha dejado su pequeña huella en la literatura leonesa, y de unas casas de no tanta antigüedad como la venta citada pero que ven su supervivencia peligrar.

Por lo que se refiere a la venta, era conocida como la Venta de Ramoniche. Su edificación consistía básicamente en una casa con su corralón, con los lógicos habitáculos para caballerías, mercancías, etc. El material de construcción era el barro, con la habitual cimentación de piedra -canto-. Sobre su función cabe indicar dos usos. El primero, el propio de una venta. Personalmente hemos conocido a un anciano ganadero de Camplongo, cerca del Puerto de Pajares, que nos indicó cómo venía a la feria de León a vender el ganado y paraba en la citada venta (3).

El segundo, menos común, es el de pequeña plaza de toros. En palabras de María Jesús Muñiz:

«En el plazo de 50 años León llegó a tener seis plazas de toros, todas ellas de madera, y unas con más consistencia que otras. Entre 1892 y 1930, cuando se levanta la popular plaza de "El Petardo", la ciudad contó con tres cosos que se construyeron en las Ventas de Nava (4) (uno de ellos en el frontón y otro en casa Ramonichi), donde se daban fundamentalmente becerradas (5)».

Esta actividad ha dejado, además de fotografías recogiendo diversos momentos de las novilladas, una huella en la literatura leonesa. Dice así Julio A. Llamazares en su obra El entierro de Genarín (6):

«Genarín fue también mozo de estoques del novillero Palomino, en la plaza corralada de la Venta de Ramoniche, situada en lo que hoy es el cruce del camino del Hospital con la carretera de Navatejera (7) .Por los años de que hablamos, la Venta de Ramoniche era una casa solitaria, alejada una medía legua de la ciudad, donde solían ir a merendar muchas familias leonesas en las tardes de verano. De vez en cuando, los dueños de la Venta levantaban en el corral una plaza de toros de forma cuadrangular, a base de tablones, caballetes y andanadas, en la que llegaban a tener cabida hasta dos mil personas. Allí se celebraron numerosas novilladas en las que, inevitablemente, acababan erigiéndose en protagonistas el novillero Palomino y su mozo de estoques Genarín como consecuencia de sus continuas carreras, tumbos y tarascadas, teniendo las más de las veces que intervenir la Guardia Civil para acabar con la vida del desdichado novillo al que le hubiera tocado en suerte aquella singular pareja de lidiadores (8)».

Esta venta desapareció hace unos años, estando ubicado actualmente en parte del solar que ocupó el templo parroquial de La Asunción (9), conservándose de ella sólo algunas piedras de la cimentación.

Dejando la venta, nos centraremos en unas casas, concretamente dos, situada una, de pisos, en un extremo de la calle Cardenal Torquemada, y otra muy cerca, unifamiliar, en la calle Policarpio Mingote. Muestran ambas unas figuras realizadas con ladrillo obscuro, que resalta sobre el ladrillo rojo circundante. Las figuras son de forma romboidal, con dos líneas en forma de ángulo que sirven de soporte del citado rombo. La razón de ser de estas figuras quizá fuera el dejar constancia del autor (10) o realizar simplemente una decoración, sin desestimar otras explicaciones. Pero lo que hace dignas de atención estas figuras es el ser muestra de arte popular, de nuestro siglo, anónimas, pero con intención clara de dejar una sencilla muestra de decoración, de belleza, de arte, evidente por la forma de la figura en cuestión. En la primera casa indicada, deshabitada hace unos años y con evidentes signos de deterioro, hay varios signos, de diverso tamaño, por la parte de atrás, a una considerable altura. La otra casa es unifamiliar, como ya indicamos, y sólo presenta visible un signo, pero del mismo tipo que los de la casa anterior. Nos tememos que, al igual que sucedió con la venta indicada, con el tiempo estas casas caigan bajo la piqueta, perdiéndose para siempre el pequeño ejemplo de arte popular que presentan. Quede en estas líneas testimonio de su existencia, recordando una vieja frase, que podría ser considerada casi como un axioma de la Etnología: "No sólo en las grandes cosas, sino también en la más pequeña obra florece el talento, brilla la inteligencia, prevalece la razón (11)".

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NOTAS

(1) Dedicado a Milagritos Llano, in memoriam.

(2) Esto es más claro cuanto mayor sea el crecimiento de las ciudades a costa de su entorno. Bien expresado queda en GONZALEZ-ARNAO CONDE-LUQUE, Mariano: España y lo español en las calles de Londres 108, (1985), pp. 76-85, concretamente p. 76:

"Un 60 por 100 de estas calles con nombres españoles pertenecen al periodo de la gran expansión experimentada por Londres en la segunda mitad del siglo pasado y que en muchos casos de caminos vecinales se convirtieron en streets, roads o avenues".

(3) Hay un autor que, tangencialmente, se ha ocupado de esto. Nos referimos al P. Eutimio Martino, quien ha escrito: "las fuentes, al igual que las presas, hubieron de surgir en tiempos en que todavía no era el latín la lengua del pueblo. Pensemos en la extraña figura de unas “ventas” instaladas a dos kilómetros de león [se refiere al barrio de las Ventas de León], si nos atenemos al significado habitual del término: “Casa establecida en los caminos o despoblados para hospedaje de los viajeros.”[...] En el caso presente interpretamos Las Ventas como "las Fuentes" independientemente de que hubieran existido ventas allí, lo que no juzgamos probable". (León y las legiones, León, 1992, pp. 83-84). Dejando a un lado la cuestión filológica, es evidente que el juicio emitido por el P. Martino está equivocado en cuanto a la existencia de ventas.

(4) Tradicionalmente el barrio de Las Ventas era conocido como Las Ventas de Nava.

(5) MUÑIZ, Maria Jesús: Plaza de Toros del Parque. León 1948-1998, León, 1998, pp. 4-1.

(6) León 1981.

(7) Aquí hay un error. El llamado Camino del Hospital es conocido hoy como Calle de San Antonio, y no se junta con la carretera de Navatejera donde estaba ubicada la venta, sino donde se ubicaba el famoso "Bar de Antoliano".

(8) Pp. 36-37.

(9) Actualmente esta zona es denominada como barrio de la Asunción, pero tradicionalmente su nombre era el indicado de Las Ventas, a cuya parroquia pertenecía hasta la creación de la nueva parroquia de La Asunción.

(10) En este caso el término puede tener varias acepciones: el constructor, un albañil, etc.

(11) Frase del Anonimus Bernensis, citada en latín en TAURINO BURON, Los fragmentos de códices como aportación para la recuperación de fondos y estudios codicológicos: Santo Martino de León. Ponencias del I Congreso Internacional sobre Santo Martino en el VIII Centenario de su obra literaria 1185-1985, León, 1987, pp. 297-302, concretamente p. 300.