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BERCIANOS DE ALISTE: UN EJEMPLO DE RELIGIOSIDAD POPULAR. (TRADICION A LAS PUERTAS DEL SIGLO XXI)

DELGADO BARRIENTOS, Oscar

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 222.

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Siempre quise que llegara el momento y llegó. Bercianos de Aliste no paró de sonar en lo más profundo de mí durante mucho tiempo. La aventura se hizo efectiva cuando, sin mediar palabra, preparé los bártulos y me encaminé a vivir una manifestación de religiosidad popular con mayúsculas. En aquel pueblo zamorano, en pleno Campo de Aliste y al Oeste de la capital de provincia, sus apenas doscientos habitantes escondían algo, algo valioso y meritorio: la tradición de un acto religioso encabezado por la bandera de la sinceridad y del compromiso divino.

El siglo XXI ha dejado de llamar a la puerta para convertirse en una realidad. Cada día se encuentra presente en los medios de comunicación, en el concesionario de coches de la esquina, en boca del camarero que tan bien nos atiende día tras día,... Los alistanos, sin embargo, se aterran al querer vivir lejos del mundanal ruido. No les importa que Bill Gates sea multimillonario ni que los Rolling Stones suspendan sus conciertos. Ellos lo único que desean es mantenerse en una línea tradicional, que es asumida generación tras generación sin mediar obstáculos.

1.- EL LUGAR, SU GENTE. PECULIARIDADES

La primera impresión que me causó Bercianos de Aliste fue la de sentirme ajeno a lo que mi entorno me ofrecía. Escondido en un pequeño hoyo, se compone de casas apiñadas, toscas, con techumbre de pizarra y levantadas con piedra o ladrillo. En lo alto de aquel conjunto pintoresco camuflado por la ladera de un monte se ubica la iglesia de San Mamés. De estilo sencillo, las retorcidas callejuelas de Bercianos convergen en ella, lo que impregna de simbolismo al templo y le confiere la posibilidad de protagonizar el día que nos ocupa: el Viernes Santo, día en que el lugar sagrado se viste con sus mejores galas para desarrollar el acto del descendimiento del Señor a sus puertas.

Según pasaban las horas, el deseo de conocer a alguien me asaltaba, dada mi condición de solitario con hambre de saber. La curiosidad y, en ocasiones, el atrevimiento me condujeron a sondear a los alistanos para deducir así un perfil de los habitantes del lugar. Resultado: el alistano desborda amabilidad, respeto, educación,... Pero ante todo, destacan por un sentido de la convivencia digno de convertirse en el modelo a seguir por todos aquellos que observan en el enfrentamiento el único modo de subsistencia.

La sencillez de los alistanos no les permite actuar de manera egoísta. Personalmente me llevé un recuerdo muy grato, me abrieron sus puertas a la vez que sus conocimientos para comprender el por qué de la celebración religiosa que voy a describir. Ellos son felices cultivando las tierras de mediana calidad que les rodean, les llega para cubrir sus necesidades. También tienen ganado, aunque son sólo dos las personas que viven de él. Su modestia es tal que el único habitante que ostentaba una pequeña industria le restó importancia al hecho, al calificar su labor de este modo: "tengo una pequeña industria, pero sólo trabajo cuatro días al mes, no tiene importancia". Con esta declaración Eugenio Blanco Pascual mostró las pocas ganas que tiene de quedar por encima del vecino, no le interesa una diferenciación entre iguales porque no le conduciría a ninguna buena conclusión. La humildad permite crear un ambiente propicio para que el lema del compañerismo descanse sobre la devoción que preside a Bercianos.

Es sin duda su carácter el que les crea un compromiso con la celebración del Viernes Santo tal y como la heredan de sus antecesores. La tradición les configura el camino que deben seguir, ellos se encargan de hacerlo año tras año más consistente. Aquí radica el éxito, que ellos no consideran tal, sino como una manifestación pura de su fe. Por ello, creo conveniente comenzar a dar las primeras pinceladas que nos ayudarán a entender en qué consiste el acto. La tradición es la que nos va a permitir descifrar los secretos que encierra esta manifestación de fe profunda, como bien la califican los alistanos.

2.- CULMINACIÓN DE LA LABOR DE TODO UN AÑO AL AMPARO DE LA TRADICIÓN

Me he referido a la tradición porque es la que confiere al Viernes Santo de Bercianos de Aliste la etiqueta de religiosidad popular. La fe profunda del alistano no es espontánea, ha sido infundida por un largo proceso que se traduce en los años que las generaciones han soportado la peculiaridad actual. Todos los pueblos de la zona, según comentan los lugareños, celebraban este día de manera similar, pero su problema ha sido que el paso del tiempo ha ido esfumando esas celebraciones. Por ello, Bercianos de Aliste destaca más por su capacidad, calificaría yo, milagrosa, de hacer perdurar un acto en el tiempo. Los antiguos postulados han podido con la lluvia tecnológica que les acecha a no muchos kilómetros.

2.1.- La Cofradía de la Cruz

Todo proceso conlleva una preparación. El alistano, siguiendo los acordes procedentes de la Cofradía de la Cruz o del Santo Cristo, se esmera durante todo el año para afrontar lo mejor posible la Semana Santa. Cada cual cumple un cometido fundamental para el recto desarrollo del acontecimiento religioso. La Cofradía, a la cual es necesario pertenecer si se aspira a ser vecino en Bercianos, se encarga de fusionar en un todo los cometidos civiles con los religiosos. De esta vinculación surge la espontaneidad con la que los habitantes acatan sus responsabilidades. Unen su labor agrícola con la fe, lo que les confiere una serie de derechos y obligaciones a cumplir. Los primeros le posibilitan tener unos bienes, como las tierras, la leña, el regadío, etc.; mientras, las segundas le instan a asistir a las reuniones que de forma ordinaria convoca la Cofradía, ayudar al maestro y al cura, etc. De ahí el compromiso al que antes he aludido y su ejemplar sentido de la convivencia.

Pero la función más destacada de la hermandad de la Cruz es la del enterramiento de los cofrades que la componen, en los que se incluye al propio Cristo porque se le considera miembro de la Cofradía. La congregación se organiza jerárquicamente, situándose en la cabeza el cura, que tiene inmediatamente después al juez, cargo que se adquiere por rotación de los miembros (por roda, como dicen los alistanos) y al mayordomo. Pueden formar parte de la misma los hombres y mujeres nacidos en el pueblo o los casados con gentes del lugar. En la sacristía de la iglesia de San Mamés hay una bula que se refiere con una doble transcripción a la Cofradía. Expedida el 7 de enero de 1536, incluye unas potestades concedidas por la Santa Sede que resaltan que el acto más importante que lleva a cabo es el de la procesión de Viernes Santo. Con ello, comprobamos que no se trata de una celebración reciente y sí de una tradición transmitida de padres a hijos.

2.2.- El cura Fernando Rosón Jiménez.

Así se llama el cura que oficia la misa de Viernes Santo. No reside en Bercianos, sino en Valer de Aliste, un pueblo situado a unos 7 kilómetros. El me facilitó algunas de las claves organizativas de la procesión, así como otras peculiaridades que recogió del estudio que el antropólogo zamorano, Francisco Rodríguez Pascual realizó, con el título de Pasión y muerte en Aliste, para la Diputación de Zamora. Por ello, adjunto un fragmento del cruce de palabras que mantuve con él:

Pregunta: ¿A cuándo se remonta esta tradición?

Respuesta: Está especificado en la bula que se encuentra en la sacristía de San Mamés. Surge de la normativa fundacional de la Cofradía de la Cruz, en la muerte y entierro de los cofrades, y muy especialmente de Cristo, el Hermano Mayor, que renueva cada año su pasión y muerte ante los ojos atónitos de los vecinos. Es una celebración eminentemente popular.

P: ¿Qué características tiene la procesión del Viernes Santo?

R: Los cofrades casados van con mortajas de caperuzo romo, que simboliza acompañar al Cristo muerto revestidos de su propia muerte, y solamente algunos, los que no son cofrades de pleno derecho o los viudos, van con la capa parda o alistana. Este viernes primero se hacen los oficios, sin misa, y se guarda en el Monumento al Santísimo para que comulguen los que lo deseen al no haber este día consagración. A las cuatro y media sacan la cruz en la explanada de la iglesia y, según un ritual antiquísimo, se hace el rito del desenclavamiento haciendo relación a las insignias y miembros, por ser un Cristo articulado. Después se le entrega a la Madre y se le introduce en la urna para llevarlo luego al Calvario cantando el Miserere, oración típica castellana.

P: ¿A qué lectura se atiende?

R: Se lee siempre la pasión según San Juan, todos los años, no hay ciclos.

P: ¿Es fruto de una gran devoción o se trata de una especie de superstición por la que hay que celebrar año tras año este hecho?

R: En teoría es fruto de una gran devoción y de una fe profunda. Distinguen bien estos dos términos, se tiene una fe bastante asumida. Se ve cierto compromiso que surge de una fe profunda.

P: ¿Cuál va a ser su cometido el día de Viernes Santo en Bercianos?

R: Como párroco abro en la plaza el acto; recomiendo que haya respeto, que los que tengan fe que vivan el acto con fe y los que no la tengan que lo hagan con el debido silencio y respeto. No hace mucha falta porque se guarda bastante compostura.

2.3.- La capa de chiva

Pese a que ya tenemos unas pinceladas, traslado la descripción del acto en sí al siguiente epígrafe. Me quiero referir ahora a las capas alistanas, uno de los "instrumentos" indispensables para mantener viva la tradición. Juan Gallego Baz es el sastre del pueblo. Su rechazo a los avances tecnológicos es tal, que no me permitió entrevistarle con grabadora, me instó a que la efectuara con papel y bolígrafo facilitándomelos él mismo. Tiene 75 años y su afición a las capas se remonta al día de su boda, hace 48. Tarda una semana en fabricar una capa y su precio se acerca a las 65.000 pesetas.

En los últimos años viene realizando más para fuera que para el propio Bercianos, ya que los alistanos la usan una vez al año, cuando lucen sus mejores galas para acompañar al Santo Cristo. Desbordando simpatía y sabiduría, me describió el proceso de elaboración. Emplea una máquina de coser legendaria, una Singer que tiene casi los años de Juan Gallego. El material que emplea es el paño marrón o también conocido como lana de estameña, un tejido sencillo que tiene la urdimbre y la trama de estambre. Sobre el paño cose unos relieves en negro y, si el implicado así lo desea, las iniciales del propietario.

En Bercianos se las conoce como "capas de chiva", porque los pastores también las emplean en el crudo invierno cuando van con los rebaños al monte. Una buena manera de quitarse el frío. Por ello, los pastores suelen tener dos capas; una que usan ante las inclemencias meteorológicas, y otra para el día de Viernes Santo (también en la procesión de la carrera de Jueves Santo). Pero nos encontramos con un problema: la posible desaparición de estas capas artesanas. Supondría un gran obstáculo para el acontecimiento que los alistanos celebran año tras año, porque como nadie se encargue de elaborarlas cuando Juan Gallego Baz fallezca, las capas desaparecerán. Y con ellas muchas cosas.

2.4.- La mortaja

Elaborada con tela de lino blanca y completada con un capucho romo, se convierte en la protagonista principal del Viernes Santo. El DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) nos define mortaja como la "vestidura, sábana u otra cosa en que se envuelve el cadáver para el sepulcro". Siguiendo la definición, nos damos cuenta del simbolismo que adquiere el acto de Viernes Santo. Los cofrades pasearán al lado de Cristo revestidos con su propia muerte. Hay muchas versiones, pero la más repetida cuenta que la mortaja se la tenía preparada la mujer para entregársela a su marido una vez casados, no antes por cuestiones de superstición. Además, la condición pasaba porque ambas partes estuvieran independizadas de sus hogares familiares.

Los alistanos no observan notas tétricas en este aspecto, ellos lo ven como un compromiso y una cercanía respecto hacia Cristo el día de su pasión y muerte. Una de las cosas que se han perdido ha sido la de ponerle una mortaja al propio Cristo yacente.

3.-EL SANTO ENTIERRO

Ya estaba deseoso de ver cómo transcurría el Viernes Santo. Poco a poco, contemplaba cómo mi deseo de ver la celebración se iba a ver cumplido. El jueves me acosté pronto para así tener la posibilidad el viernes de contactar con los alistanos desde primera hora de la mañana. Y no me equivoqué. Los más mayores del pueblo se concentraban a primera hora del día para preparar y custodiar la cruz, la urna, la Virgen y a Cristo. Todo estaba cuidadosamente dispuesto en la explanada que descansa en la parte trasera de la iglesia de San Mamés.

El Cristo es articulado, lo que le dota la capacidad de disponer las posturas de crucificado y yacente. En ambos lados se sitúan dos escaleras para que los ministros puedan desenclavar sucesivamente el cartel de "Inri", los brazos y los pies siguiendo el Evangelio de San Juan. En frente se sitúa la Virgen Dolorosa, vestida de luto y con los brazos en posición de acogida. Tras ella, la urna, donde Cristo será depositado una vez descendido de la cruz para ser conducido después al Calvario, simbolizado por las tres cruces que descansan a las puertas del cementerio.

Los encargados de custodiar la escena posan, mientras llega la hora, para los medios de comunicación, que se acercan para difundir el acontecimiento sin perturbar el ambiente, no porque así se lo propongan, sino porque no se deja influir por el acoso procedente del exterior. También la afluencia de personas procedentes de todos los puntos del país se hace notar; incluso viene gente de Alemania, Japón o Irlanda. Por ello será necesaria la presencia de la Guardia Civil por la tarde, por si a alguien se le ocurriera no respetar el rigor con el que se desfila en la procesión. Pero en este caso masificación no es sinónimo de bullicio o falta de respeto, el desarrollo del acontecimiento se desarrolla bajo unos tintes sinceros, o de curiosidad por parte del que no es creyente.

Llegan las 16:30 horas, momento fijado por la Cofradía de la Cruz para dar comienzo al acto. Todo el pueblo acude a la explanada sin haber recibido un aviso previo, no son necesarios los sonidos que produce el badajo del campanario para que la gente sea consciente del acto. Los mayores o viudos, así como los que todavía no son miembros de la cofradía, portan la capa de chiva. También, si así lo solicitan, la pueden llevar los que estén de luto. El resto se enfunda las mortajas.

Comienza el acto con las palabras del sacerdote, que pide respeto entre los asistentes. Después da paso al acto del descendimiento. Los ministros desenclavan los clavos progresivamente, al son de las palabras que relatan el hecho. A los pies de Cristo le espera un cofrade, que será el encargado de introducirlo en la urna que le conducirá hasta el Calvario. Pero antes ha de presentárselo a su Madre, que se encuentra justo delante de la cruz. Una vez metido en la urna, y al son del Miserere, comienza la procesión de más de un kilómetro hasta las tres cruces que simbolizan el Calvario. Cuatro mozos ataviados con pañuelos de colores en la cabeza y con lanzas se encargan de escoltar la urna durante todo el trayecto. Se desfila en fila de a uno, encabezando el cortejo los amortajados, después los que portan las capas de chiva y, finalmente, las mujeres y mozas del lugar que dan paso al público asistente. Preside la procesión un pendón que alude a la Cofradía de la Cruz.

La belleza es sobrecogedora, también lo son la disciplina y el saber estar que acompañan a los cofrades en su caminar. Los acordes del Miserere (del que adjunto a continuación un pasaje) aportan más sinceridad, si cabe, al acto:

Entonces aceptarás
de justicia el sacrificio
las oblaciones propicio,
y los holocaustos más;
entonces recogerá
de montes, valles y cerros
víctimas que por sus yerros,
penitentes gemirán;
entonces, Señor, pondrán,
sobre tu altar los becerros.

A un ritmo lento pero seguro vamos acercándonos al cementerio. Una vez allí, un cofrade posa la cruz del Cristo de la Cofradía, con el que se desfilaba el día de Jueves Santo. Los cofrades dan la vuelta alrededor de las tres cruces para ganarse la indulgencia y después todos se arrodillan para rezar cinco Padresnuestros a las cinco llagas del Señor de la siguiente manera: 1.°, 3.° y 5.°

Cuando pasas mírame
y contempla bien mis llagas
mírame como me pagas
la sangre que derramé.

2° y 4.°

Cuando pasas pensarás
que a Cristo estás azotando
y que te dice llorando
hijo no me azotes más

Tras esto, y al mismo ritmo, se regresa al templo. El acto, simple, no ofrece más posibilidades. De la austeridad nace el sobrecogimiento. La procesión me conmovió porque mi vida nunca tuvo la oportunidad de comprobar una manifestación tan sincera. La fe del alistano ha podido con los años y con los avances que éstos suponen. El siglo XXI se acerca pero lo hace impotente ante los ojos de un alistano. Convivencia, fe y compromiso: tres columnas irreductibles que se restauran año tras año en Bercianos de Aliste.

REFLEXIÓN

La verosimilitud del acto conduce a que uno se sienta comprometido e identificado con la representación que tiene ante sí. Merece la pena acercarse por estas tierras alistanas para observar "in situ" esta manifestación de fe profunda.

No he empleado ninguna palabra que denote algo negativo para expresar mi experiencia en Bercianos de Aliste. Esto no significa que haya estado exagerado, sino simplemente he descrito una realidad que impresiona por sí misma y que es prácticamente inenarrable. Pero el encanto de este Viernes Santo alistano me ha permitido penetrar en lo más íntimo de su celebración para poder ofrecer mi testimonio que, espero, sirva para describir de manera justa tal acontecimiento religioso.

AGRADECIMIENTOS

Agradezco de manera muy cordial a todas las personas que me ayudaron en Bercianos de Aliste observando la dificultad ante la que me encontraba al estar yo "solo ante el peligro" entre una gente y un pueblo que se han convertido en peculiares. Tras aguantar lo indecible, mostraron a los visitantes que invadimos por unos días su pueblo un alarde de paciencia y de saber estar. Gracias.

A Eugenio Blanco Pascual, a Juan Garrido, Fernando Rosón Jiménez, Juan Gallego Baz, Paulino Pérez, Plácido Mata García, bar de Valer de Aliste, pensión Manolo y María (Alcañices), Excmo. Ayuntamiento de San Vicente, bar Central (Alcañices), Cooperativa Provincial de Suministros (Alcañices), Oficina de Información y Turismo (Zamora) y a la Junta de Castilla y León.