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Fuentes documentales de algunos temas seriados profanos - religiosos

LORENZO VELEZ, Antonio

Publicado en el año 1982 en la Revista de Folklore número 20.

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La búsqueda de fuentes documentales sobre temas tradicionales recogidos en cancioneros, ya sean romances o retazos de motivos o formas de la lírica popular, ofrece un amplio interés tanto para el folklorista como para el literato, ya que permite reconstruir, aunque sea hipotéticamente, las diversas vías de evolución de un determinado tema. Por otra parte nos podemos encontrar con curiosos ejemplos de temas cultos, esto es, obras de autor conocido, integradas en la mecánica de la transmisión oral, siendo ignorado el hecho por la persona que lo transmite.

Si bien es cierto que la "originalidad" de un tema suele ser escasa, si nos enfrentamos con el estudio comparativo dentro del amplio marco de la Historia de la literatura, su popularización por vía oral le suele dotar de rasgos distintivos de ingenua belleza, que a mi juicio, es el constituyente primordial que nos conmueve.

Salvadas las teorías de tenencias de versiones únicas u originales por parte del recolector en un primer nivel de trabajo, procede el estudio sistemático de las versiones recogidas, para establecer analogías de forma y contenido que ayuden a clarificar el proceso de tradicionalidad. Lo que Pidal denominaba: "poesía que vive en variantes", mediante "recreaciones colectivas". Por ello lo que nos proponemos en el presente trabajo es señalar esos "topoi" literarios o lugares comunes de los temas a tratar.

Pocos son los estudios monográficos dedicados a buscar analogías de fondo o forma sobre motivos tradicionales. La mayor parte de las veces hay que espigar entre la amplísima bibliografía existente, pero endiabladamente dispersa, para encontrar supuestos antecedentes de un determinado tema. Otra dificultad consiste en la carencia de datos por parte de los escritores, que toman o glosan un motivo popular para revestirlos de la aureola que, en sentido amplio, denominaremos de "ornato culto". Ejemplo de ello es el sobradamente conocido proceso de "vuelta a lo divino", utilizado preferentemente por los escritores barrocos del siglo XVII. La evolución de la lírica de tipo tradicional a lo largo del tiempo, cuenta con pocos, pero fundamentales estudios bibliográficos; citaremos a este respecto, para comprender en sentido amplio la evolución de este tipo de poesía, el excelente estudio de Alin y Carlos H. Magis (1). Pero es tal vez el estudio de los orígenes de los romances, lo que ha aportado mejores frutos en orden a profundizar en su conocimiento, a través de las recopilaciones y estudios sistemáticos que de ellos se han escrito.

Para este trabajo nos vamos a limitar a señalar las posibles fuentes documentales de un conjunto de temas tradicionales que se desarrollan generalmente en forma seriada y que ofrecen, en su mayor parte, esa vertiente de adaptación "a lo divino", pudiendo constituir en conjunto la nomenclatura de: temas profano-religiosos de carácter seriado. Para ello, nos será muy útil el trabajo publicado póstumamente de Martínez Torner (2).

Un primer tema puede quedar constituido por "Los Mandamientos", representado ampliamente en los cancioneros peninsulares. A modo de ejemplo, citemos el recogido por J. M. de Cossío y Maza Solano en Santander (3):

"Los Mandamientos de amor
niña te vengo a cantar,
incorpórate en la cama
si los quieres escuchar.

El primero amar a Dios;
no le amo como debo,
siempre estoy pensando en ti
en tan bonito recuerdo.

El segundo no jurar
toda mi vida he jurado
no separarme de ti
y estarme siempre a tu lado..."

Estos mandamientos glosados, al igual que ocurre con los "Sacramentos" o los "Mayos", ofrecen dos vías de desarrollo: la primera, consiste precisamente en su adaptación como canto de ronda para exaltar los amores a una dama, constituyendo la serie de "Los Mandamientos de Amor" (4). Otra forma de presentación utilizado como canto de Cuaresma y Semana Santa, se ofrece en la serie de "Los Mandamientos de Pasión" (5), es decir, "vueltos a lo divino" según el recurso que comentábamos de los escritores para cristianizar los temas de índole profana. Caso curioso, es el que ofrecen los Mandamientos cuya fuente comparativa son las flores, lo que acrecienta su simbología:

"...El primero de estas rosas
es un hermoso jardín
amar a Dios, porque al fin
Dios sobre todas las cosas.

...En el cuarto te daré
un lirio, porque te cuadre
en ausencia y en presencia
honres a tu padre y madre.

...La flor del melocotón
pongo en el quinto lugar
que no mates a ninguno
sólo Dios puede matar..."(6)

Otra versión, que no me resisto a copiar, la constituyen los "Mandamientos del Borracho":

"Lo mismo que el buen cristiano
sus mandamientos venera,
el buen borracho honrar debe
la ley de la borrachera.

El primero, amar el vino
sobre todo lo existente,
aunque sea un desatino
al decir de mucha gente.

El segundo no jurar
a no ser con vaso en mano,
procurando hacer rabiar
a todo el género humano.

El tercero es visitar
las bodegas y tabernas,
soplando allí, sin cesar
hasta que tiemblen las piernas.

El cuarto, honrar sin distinto
bebiéndose sin atranco,
el clarete y vino blanco
de igual manera que el tinto.

El quinto no cometer
el grandísimo pecado,
de matar la ardiente sed
con agua o con vino aguado.

El sexto...¡detente lengua!
la ley de la borrachera
dice al ebrio, que sin mengua
haga todo lo que quiera.

El séptimo no quitar
botella, bote ni bota
si no tiene que soplar
por estar vacía o rota.

El octavo, no mentir
si no se tiene jumera,
de éste se puede decir
que exige la borrachera.

El noveno, desear
todo aquello que se quiera,
procurando alcanzar
sea de cualquier manera.

El décimo, no es más que una
repetición del noveno,
codiciar no es gran fortuna
conseguir es lo más bueno" (7).

Los "Mandamientos del Amor", se encuentran en el "Cancionero General" de Hernando del Castillo y pertenecen a Juan Rodríguez del Padrón, el autor de la novela sentimental: "Siervo libre de amor".

"...El primero mandamiento
si myrais como dira
quanto bien que vos sera
de mi poco sentimiento.

En tal lugar amaras
do conocer ser amado
no seras menos preciado
de aquesta que seruiras..."

Este "Cancionero General de muchos y variados autores", cuyo compilador fue H. del Castillo, fue publicado por primera vez en Valencia, en la primera mitad del siglo XVI, concretamente
en 1511. En él, se recoge la poesía cortesana, cancioneril o trovadoresca cultivada durante el siglo XV. Esta poesía, tachada por algunos autores como intrascendente y conceptuosa, ejerció una influencia notable en escritores posteriores Un dato decisivo para su valoración, es la sucesión de ediciones: 1511; 14; 17; 20 etc., hasta 1573, lo que revela que el libro anduvo de mano en mano de todos los poetas, no estando reñido con el modelo de la lírica petrarquista que imperaba entonces. Influenció en autores tan representativos como: Garcilaso, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Hurtado de Mendoza, Gutierre de Cetina, etc...

Obviamente, la presencia de un "topoi" literario, no justifica por si sólo la abundancia de las versiones recogidas dentro y fuera de la Península, pero puede constituir un dato interesante en orden a estudiar la diversificación de los temas. Esto mismo es aplicable a los restantes casos que presentamos.

"La Baraja de los Naipes", es otro de los temas, representado tanto en los cancioneros peninsulares como americanos. Facilitamos una versión recogida por nosotros en Cañizares (Cuenca):

"La baraja de los naipes
yo te la voy a explicar,
para que de Dios te acuerdes
cuando vayas a jugar.

Al ir a empezar el juego
yo considero en el As,
que hay un solo Dios inmenso
que no lo puede haber más.

En el Dos yo considero
aquella noble belleza,
que siendo el verbo encarnado
tuvo dos naturalezas.

En el Tres yo considero
aquel misterio contemplo
que hay tres personas distintas
y un solo Dios verdadero..."(8).

Como se aprecia claramente, se trata de una adaptación "a lo divino" de un tema profano. Como sucede con las piezas del "Arado" o en las "Doce Palabras" asocia motivos religiosos a los números o guarismos que, por otra parte, ostentan un profundo simbolismo, como desarrollábamos en otra ocasión (9).

Los motivos comparativos suelen ser similares en las versiones consultadas (10), lo que hace pensar en una adaptación relativamente reciente y su posterior difusión a través de "Pliegos de Cordel". Igual sucede con las piezas del "Arado" cuya similitud de versiones se observa en el orden de colocación de las diversas piezas.

Las versiones consultadas, parecen provenir de un romance anónimo y bastante extenso, recogido en el tomo segundo del "Romancero General" de Agustín Durán (11) quien lo recogió de un pliego anónimo no precisando ningún dato más ,excepto que es anterior al siglo XVIII. Nos cuenta la historia, sucedida en la ciudad de Brest, donde el soldado Ricart contempla pensativamente las figuras de la baraja en el transcurso de la Misa; es reprendido por su sargento que le conmina a guardarlas, a lo que éste se niega. A la salida, el sargento da parte al Mayor, quien al preguntar a Ricart por su actitud, éste expone carta por carta los motivos piadosos que le inspiraron las figuras. El Mayor asombrado, no sólo no le castiga, sino que le regala cuatro doblones de oro y le concede la licencia que le tenía solicitada. La similitud de algunos comienzos del tipo: "estando un soldado en Misa, con un naipe entretenido" (12), confirman su adaptación del romance más extenso.

Otra canción seriada, corresponde a "Las Letras del A, B, C". Ofrecemos una versión inédita, recogida por nosotros en Rello {Soria):

"Letrrllas del a, b, c,
letrillas del amor son
cada vez que te las canto
me robas el corazón.

El Jesús es el primero
letrillas del a, b, c
ponte, niña, en la ventana
si las quieres aprender.

En la "A" son ansias mías
en la "B" que vivo en pena
en la "C" que dama hermosa
me la echaste por cadenas.

En la "L" es la locura
en la "M" es el amor
en la "F" es la firmeza
que nos tenemos los dos.

En la "O" es la obediencia
pues yo niña te obedezco
en la "P" pena y pasión
pues por ti peno y padezco.

En la "Q" la condición
de no pasar por tu puerta
en la "V" no conviene
salada el ser descubierta.

En la "R" remo yo
salada por darte gusto
que en acordándome de ti
casi me tienes difunto.

En la "S" es el saber
pues yo sé muy demasiado
en la "T" que me tienes
señora muy olvidado.

En la "X" son mis quejas
que me quejo con razón
en la "Z" que de celos
me robas el corazón.

Letrillas del a, b, c
son muy sabias y perfectas
que a mi corazón tirano
le van tirando saetas".

Saetas enarboladas
señor, me han parecido
si me quieres bien te quiero
tú te casarás conmigo".

Versiones más completas que la nuestra se pueden rastrear en otros cancioneros, presentando, a veces, versiones "a lo divino"(13).

El tema ya aparece en la "Colección de Entremeses..." de Emilio Cotarelo (14), fechada en 1612, donde aparece con el título de "Loa famosa de las letras del A, B, C":

"En la A, digo agradable
alta, amorosa, halagüeña,
avisada, aguda, afable;

En la B, bizarra y bella
benerable, balerosa;
En la C, cruel, compuesta..."

Igualmente, en el "Cancionero de Baena", con el número 149, aparece una composición de Villasandino glosando, letra por letra, la palabra "Catalina". También y en forma de acróstico, se puede citar el realizado con la palabra "María" por Pedro de Cartagena (15), o el más conocido de "Calixto y Melibea" en la universal obra de F. de Rojas, "La Celestina". Otras posibles fuentes del tema las podemos encontrar en el "Cancionero" de H. del Castillo, donde el propio Pedro de Cartagena, glosa el nombre de "Isabel" (La Reina Católica). O bien, la atribuida al Vizconde de Altamira sobre María, titulada "A las cinco letras de Ntra. Sra.":

"La M, madre te muestra
la A te manda adorar
la R por reina nuestra
que nos tiene de salvar
la I porque de Iesus
ser su madre mereciste
la A a la angustia triste
quande le viste en la cruz".

Juan del Encina, tiene también unas coplas tituladas: "A una dama que le pidió una cartilla para aprender a leer":

"...a de ser el a, b, c
de letras de mis pasiones...
...es la a, por el amor
por la b, vuestra beldad..."

El "Reloj" o las "Horas del Reloj" ofrece, al igual que los temas precedentes, la doble vertiente de canto de ronda amorosa y de canto religioso. Como canto de ronda, elegimos el ejemplo recogido por Angela Capdevielle en su "Cancionero de Cáceres":

"Las horas de mi reló
niña, te vengo a cantar
ponte de codo en la cama
si las quieres escuchar.

Las horas de mi reló
empezando por la una
entre todas las mujeres
te quiero más que a ninguna..." (16)

Como contrapunto doctrinal o religioso ofrecemos una versión inédita, recogida por nosotros en Rello (Soria), bajo el título de "El reloj del Purgatorio" (17):

" Estad atentos mortales
para poder explicar
el reloj del purgatorio
cuando las horas va a dar.

A la UNA, entre las llamas
dicen con grandes tormentos
¡por un solo Dios siquiera
rezadnos un Padrenuestro!

A las DOS todas rogamos
a la Reina Celestial
porque dos ánimas saca
el sábado cuando va.

A las TRES entre tormentos
dicen Ayes profundos
¡por aquellas tres Marías
rogad a Dios en el mundo!

Cuando el reloj se prepara
para las CUATRO tocar,
a los cuatro Evangelistas
por las ánimas rogad.

A las CINCO contemplando
de Jesús las cinco llagas,
a la Virgen van rogando
que les saque de las llamas.

A las SEIS por las seis velas
que alumbraron al Señor
le piden a Jesucristo
les saquen de aquel ardor.

A las SIETE contemplando
de María los Dolores
a la Virgen van rogando
que les dé sus bendiciones.

A las OCHO están metidas
las pobres en hondos pozos
pidiéndole a Jesucristo
por aquellos ocho gozos.

A las NUEVE todas piden
a María con decoro
les saquen de aquel incendio
por aquellos nueve coros.

A las DIEZ todas padecen
grandes penas y tormentos
sólo por no haber guardado
de Dios los diez Mandamientos.

ONCE Mil Vírgenes fueron
coronadas de laurel
a las once les pedían
les saquen de padecer.

A las DOCE todas piden
al Divino Apostolado
rueguen las doce por ellas
al Cristo crucificado.

Todo cristiano piadoso
ha de tener en memoria
el Reloj del Purgatorio
pidiéndole a Dios la gloria".

Otra variante, dentro del ámbito religioso, no se refiere a los sufrimientos de las ánimas en el Purgatorio, sino a los padecimientos de Cristo en la Cruz. Vienen a funcionar estas versiones a modo de "Vía Crucis" donde se relatan, a través de las horas, los acontecimientos más relevantes de la Pasión. Este tipo de temas, puede constituir la serie de "Las horas o El Reloj de la Pasión".

Como precedentes temáticos, cabe citar la idea de la fugacidad de la vida y de todo lo terreno. El "Todo lo iguala la muerte" que, une a su intención ascético-moral un elemento de sátira social, de equiparación de cargos en la hora postrera. Es el viejo tema de "Las Danzas de la Muerte", tan arraigado sobre todo en Europa, y recogidas temáticamente por Jorge Manrique, Lope y Calderón. Adolfo de Castro recoge en sus "Poetas líricos de los siglos XVI y XVII" el siguiente texto (18):

"A LA UNA

Ello es infalible y cierto
sin que me pueda evadir
que en una hora he de morir
lo cual o cómo es incierto
peligro en todas advierto
mas sé que sin duda alguna,
no viviendo mal ninguna
es preciso que la acierte
y lograré con la muerte
mi eterna dicha a la UNA..."

"Madrugaba la niña a la UNA", es otro de los temas que desarrollan series de números hasta el doce. Recogemos un fragmento del "Cancionero Musical Manchego" (19):

"Madrugó la Diana y era la UNA
que ni una, ni media, ni nada.
Madrugó la Diana y eran las DOS
que ni dos, ni una, ni media, ni nada
¡como la madrugada no hay nada!..."

En la tradición escrita, sólo se nos ofrecen los dos primeros versos, que parecen ser el estribillo de una letra antigua de desarrollo análogo a las recogidas por tradición oral:

"Rastillábalo la aldeana
o qué bien que lo rastrillaba"

se recoge en un manuscrito existente en la Biblioteca Nacional de Madrid (20).

También Correas, en su "Vocabulario de Refranes..." (21), recoge:

"Madrugábalo la aldeana
y cómo lo madrugaba."

Otro tema, que se puede considerar en sentido amplio de carácter seriado, pues describe en forma enumerativa rasgos de la cara y, a veces, del resto del cuerpo, se refiere al "Retrato de la Dama". Utilizado como canto de ronda, a modo de "Mayo":

"Tu pelo, señora
es madeja de oro
que cuando se peina
se desenreda solo
y esas tus dos cejas
que son alteradas
que al alto del cielo
están comparadas..." (22).

Su vertiente religiosa suele estar dedicada a exaltar la belleza de la Virgen María, presagiando la Pasión de su Hijo. O bien, a conmover al auditorio con la agonía de Jesucristo:

"...tus cabellos, Virgen
son puros y hermosos
al Cordero Inmenso
limpiasteis el rostro.

...Virgen, vuestros pechos
son fuentes sagradas
en que a Jesucristo
sustento le daban" (23).

Este "topoi" literario antiquísimo, se remonta al "Cantar de los Cantares". El poeta Ximénez de Urrea pone en boca de Calixto la descripción de su amada Melibea en el primer acto de la "Celestina", en su "Cancionero" de 1513:

"Los ojos verdes rasgados
pestañas luengas aozadas
cejas delgadas y alzadas
que a todos darán cuydados.

La nariz tiene mediana
la boca pequeña y sana..."

Lope de Vega también le utiliza en esta letrilla:

"Atención al retrato
del bien que adoro.
Si vivir quiere alguno
guárdense todos.

...sus ojos hermosos
son tan serenos
que me dan romadizo
de sólo verlos..."

Más retratos ofrecen Juan del Encina, Quevedo, etc... Como ejemplo culto "a lo divino", citemos un villancico fechado en Toledo en 1672:

"Andar, que va
el retrato gracioso
de la gitaná,
el perfil por lo menos
no puedo errarle
andar que va
que cogido le tiene
su hermosa madre..."

El tema del retrato rebasa ampliamente su aspecto musicográfico, entroncándose, como es sabido, con la fiesta de "Los Mayos". A este respecto, remitimos a la bibliografía para obtener una visión sistemática y de conjunto de tales prácticas (24).

Respecto a la forma, es interesante el caso que presenta el tema "No hay tal andar" o "Tarantán", como pervivencia de la estrofa "zéjel", invención atribuida a Muccadan de Cabra (muerto antes del 912).

Todos:
"no hay tal andar como buscar a Cristo
no hay tal andar como a Cristo buscar
que no hay tal andar."

Uno:
"no hay tal andar como andar a la UNA
y veréis al niño en la cuna
que nació en la noche oscura
de Belén en un portal
que no hay tal andar..." (25).

La estructura inicial del zéjel, era utilizar un pareado como estribillo. Su evolución dio origen al "villancico" donde ya se utilizan estribillos de dos a cuatro versos. La mudanza suele ser
una redondilla y la vuelta va precedida de uno o más versos de enlace con la mudanza. Fórmula tipo, puede ser la ofrecida por Navarro Tomás: abb-cddc-cbb. Este tema suele ser utilizado como canto de Navidad. Correas, en su vocabulario, incluye en la pág. 70 una muestra de imitación, en este caso "a lo profano", de equívoca intencionalidad:

"arremanguéme y hice colada
no hay tal andar, como andar remangada".

Góngora, también compuso una letrilla recreación de la popular:

"que no hay tal andar como estar en casa
que no hay tal andar como en casa estar".

Para finalizar, y soslayando otros temas seriados, de los cuales desconozco sus antecedentes, como el "vestido"; "Las siete palabras"; "Los sentidos corporales"; "Los sacramentos de amor"; "El arado"; etc..., cito de pasada el tema de "Las doce palabras retorneadas", ya que su estudio está magistralmente representado (26). Su tradición documental es antiquísima, como prueban los cuentos y leyendas recogidos en gran parte del mundo, donde se une a su desarrollo en forma seriada, su intencionalidad de fijar motivos religiosos a cada guarismo.

Creemos que la búsqueda de fuentes documentales, que perviven en la conciencia popular, permiten arrojar nueva luz sobre el modo de funcionamiento de la llamada "transmisión oral", de tan difícil desarrollo explicativo. La sistematización orgánica de los temas incluidos en los cancioneros, obliga a una continua labor de citas que caen con frecuencia en una cierta aridez y pesadez de lectura, pero, claro está, ello es inevitable.

____________
(1) José Mª Alín: "El Cancionero Español de tipo tradicional. Editorial Taurus, 1968.

Carlos H. Magis: "La Lírica Popular Contemporánea". (España-Méjico-Argentina). Editorial: El Colegio de México, 1969.

(2) Eduardo Martínez Torner: "Lírica Hispánica" (relaciones entre lo popular y lo culto). Editorial Castalia, 1966.

(3) José Mª de Cossío y Tomás Maza Solano: "Romancero popular de la Montaña", Tomo II. Sociedad Menéndez Pelayo, 1934, nº 524, pág. 389.

(4) Pueden consultarse :
"Cancionero Segoviano", Agapito Marazuela. Jefatura Provincial del Movimiento. Segovia, 1964, pág. 275.

"Cancionero Popular de la Provincia de Santander", Córdova y Oña. Vol. IV, bajo el título de: "Marzas de Mandamientos", nº 69, pág. 68, Santander, 1948.

"Coplas y Romances" (que cantan los mozos en algunos pueblos de Castilla la Vieja con motivo de las bodas, de la Cuaresma, de las fiestas de Pascuas y de otras festividades). Gabriel María Vergara Martín. Editorial Hernando, 1934. págs. 118 y 120.

"Cancionero Popular de Burgos", Federico Olmeda. Diputación Provincial, reedición, 1975, pág. 30.

"Cancionero Popular de la Provincia de Madrid", M. García Matos, C.S.I.C., Tomo II, pág. 175, nº 344.

"Catálogo Folklórico de la Provincia de Valladolid" (Romances Tradicionales, vol. II), L. Díaz Viana, Joaquín Díaz. José Delfín Val. Pág. 130, nº 42.

(5) "Cancionero Segoviano", Op. Cit. pág 369.

"Coplas y Romances...", Op. Cit., pág. 143.

"Cancionero Popular Serrano" (Valverde de los Arroyos) por José Fernando y Emilio Robledo. Instituto Provincial de Cultura "Marqués de Santillana" Guadalajara, 1980, pág. 135.

"Cancionero Popular de la Provincia de Madrid", Op. Cit., nº 274, pág. 114.

(6) "El Canto Popular Montañés". P. Nemesio Otoño. Unión Musical Española, Santander, 1915, pág. 34-35.

Cordova y Oña. Op. Cit., tomo IV, pág. 68, nº 29.

"Danzas, rondas y música popular de Guadalajara" Antonio Aragonés Subero. Diputación Provincial de Guadalajara. 1973, pág. 160.

García Matos. Op. Cit., nº 344 (versión B), pág. 176. tomo II.

(7)"Coplas y Romances...", Op. Cit., pág. 239.

(8) "Raíces" (Javier y Mª Luisa García Sánchez y Antonio Lorenzo Vélez), su versión grabada, en: "De boca en boca", Movieplay serie "Serano", L. P., nº 17, 1489/9.

(9) Véase nuestro trabajo en el nº 3 de esta revista: "Simbología del número en el Folklore y la canción tradicional".

(10) "Cancionero Segoviano", Op. Cit., pág. 78.

"Cancionero Musical Manchego", Pedro Echevarría Bravo. C.S.I.C., 1951, págs. 446-47.

"Nuevo Cancionero Salmantino", Aníbal Sánchez Fraile. Salamanca, Imprenta Provincial, 1943, pág. 211, nº 70.

"Cancionero Tradicional Argentino", Horacio Jorge Becco. Librería Hachette, S.A., 1960, nº 97, pág. 128 (incluye nota de otras versiones americanas de Brasil y Méjico).

"Coplas y Romances...", Op. Cit., pág. 165.

"Cancionero Serrano", Op. Cit., pág. 117.

"Cancionero Popular de Burgos", Op. Cit. pág. 204.

"Poesía popular salmantina" recopilado por P. César Morán Bardón, Salamanca, 1924, pág. 109.

"Cancionero de Madrid", Op. Cit., vol. II, pág. 113. nº 273.

"Cancionero de Santander", Op. Cit., pág. 182, tomo II.

(11) "Romancero General" (anterior al siglo XVIII) Agustín Durán, 2 volúmenes.

"Biblioteca de Autores Españoles", volúmenes X y XVI. 1882, nº 1.323, pág. 353.

(12) "Estando un soldado en Misa
con un naipe entretenido
le reprendió su sargento
y él se hizo el desentendido".
Versión del "Cancionero Segoviano", Op. Cit.

Comienza de modo parecido en el "Nuevo Cancionero Salmantino", Op. Cit., y en el "Cancionero Tradicional Argentino" con el título de "yo soy un pobre soldado".

(13) "Coplas y Romances", Op. Cit., pág. 197.

"Cancionero Popular Serrano" donde aparece una versión "a lo divino", Op. Cit, pág. 103.

(14) "Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mojigangas, desde fines del siglo XVI a mediados del XVIII" ordenada por Emilio Cotarelo y Mori. Madrid, 1911, N.B.A.E. (XVIII).

(15) "Cancionero Castellano del siglo XV" ordenado por R. Foulché Delbosc., Madrid, 1912-15 (2 volúmenes).

(16) "Cancionero de Cáceres y su Provincia" Angela Capdevielle. Diputación Provincial de Cáceres, 1969, pág. 340.

"Cancionero Segoviano", Op. Cit., pág. 287.

"Coplas y Romances...", Op. Cit., pág. 160.

"Cancionero de la Provincia de Madrid", Op. Cit., vol. II. nº 348, pág. 180.

"Folklore de Carahue" (Chile). Ramón A. Laval, 1916. pág. 61.

"Romancerillo del Plata" (Argentina). Ciro Bayo. Madrid. 1913, pág. 87.

"Catálogo Folklórico de la Provincia de Valladolid", Op.

Cit., pág. 204, nº 100.

(17) Facilitamos la versión completa, al no figurar idéntica en cancioneros.

Otras versiones:

"Cancionero Popular Serrano", Op. Cit., pág. 95.

"Coplas y Romances...", Op. Cit., pág. 181.

"Reloj de la Pasión". Recopilado por J. Manuel Fraile Gil, en el nº 8 de esta revista.

(18) "Poetas Líricos de los siglos XVI y XVI" Colección ordenada por Adolfo de Castro. Madrid, 1903. 2 volúmenes (B.A.E. XXXII y XLII), pág. XVIII del 2º volumen.

También se encuentra en el Manuscrito del siglo XVIII. Add: 17.704, del Museo Británico.

(19) "Cancionero musical manchego", Op. Cit., nº 212. pág. 444.

"Cancionero musical de la lírica popular asturiana", Eduardo Martínez Torner. Instituto de estudios Asturianos, 1971. nº 80.

"Cancionero Popular de Extremadura". Bonifacio Gil.

"Cancionero de la Provincia de Madrid", Op. Cit., vol. I. Texto nº 103.

(20) "La heroica Antona García". José de Cañizares. Ms. 14.090 de la B.N. de Madrid.

(21) "Vocabulario de Refranes y de frases Proverbiales y otras fórmulas comunes de la lengua castellana en que van todos los impresos antes y otra gran copia", Madrid, 1906, por Gonzalo Correas.

(22) "Música y poesía popular de España y Portugal". Kurt Schindler. New York, 1941, pág. 108.

"Cancionero de la Provincia de Madrid", Op. Cit., vol II.

pág. 182, n.o 350.

(23) "Cancionero Musical Manchego", Op. Cit., pág. 455 y siguientes.

(24) "La Estación de Amor" (fiestas populares de Mayo a San Juan). Julio Caro Baroja. Editorial Taurus, 1979.

"Folklore campesino español" (ritos agrarios). Enrique Casas Gaspar. Editorial Escelicer, Madrid, 1950.

"La Maya, notas para su estudio en España". A. González Palencia y Eugenio Mele, Madrid, 1944.

(25) "Cancionero Musical Asturiano". Op. Cit., nº 171. pág. 60.

-Como canto petitorio o de aguinaldo, lo cita Aurelio de Llano en "Del Folklore Asturiano". Instituto de estudios Asturianos, reedición, 1977. Oviedo, pág. 206.

-"Poesía Popular Salmantina", Op. Cit., pág-79.

(26) Cuentos Populares Españoles". Aurelio M. de Espinosa. 3 Vol. Madrid, 1946. C.S.I.C. Canto nº14. Este estudio anula el anteriormente publicado por el mismo autor, en "Revista de Filología Española" XVII, pág. 390-413, pues ahora aporta nuevas versiones.

Un resumen de este tema puede consultarse en "Cuentos Populares en la ribera del Duero" de Luis L. Cortés Vázquez. Centro de Estudios Salmantinos. Salamanca, 1955.