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Leyendas relacionadas con el Císter y la cristianización (Villanueva de Oscos, Junias, San Andrés de Arroyo, Gradefes)

MARTINEZ ANGEL, Lorenzo

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 223.

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INTRODUCCIÓN

En este trabajo no pretendemos recoger todas las leyendas que existen en relación a los monasterios cistercienses (1), sino que nos centraremos en el análisis de cuatro que presentan unas determinadas peculiaridades. Primero las expondremos, y posteriormente realizaremos el análisis, exponiendo nuestra interpretación.

LEYENDAS

La primera leyenda se refiere al monasterio asturiano de Villanueva de Oscos, y se conservaba en un manuscrito del siglo XVII de la siguiente manera:

Según es tradición y ha quedado de unos a otros hasta éste nuestro tiempo, avía en Gio o cerca del [...] un puerto asperísimo e inaccesible de grandes y altas peñas y árboles y carcabas de tierras, en donde los ayres hazían tanto ruydo y estruendo, que parescia habitación de demonios, de tal manera que causaban grandes espantos y terrores en los vecinos y comarcanos de allí. Aquí pues reuniéronse unos santos ermitaños o monjes ynviados a lo que se puede colegir, de nuestro Padre San Bernardo [...] y hizieron allí una hermita en honor y reverencia del bienaventurado San Pedro Apóstol, la cual se llamó y llama hasta oy San Pedro de Zedemonio, tomando este nombre del pueblo que estos santos ermitaños allí hizieron auyentando con sus oraciones y santa vida aquellas vozes y ruydos, que allí se oían, y quitándose aquellos temores milagrosamente... (2).

La segunda leyenda se refiere al monasterio de Santa María das Junias, en el Norte de Portugal, muy cerca de la provincia de Orense:

La leyenda nos habla de dos nobles que cazando por aquellos parajes, sus perros descubrieron una imagen de la Virgen en el hueco de un roble, y se postraron ante ella. Lo mismo hicieron luego sus amos, prometiendo construir en aquel lugar un templo en honor de la Virgen, y consagrándose ambos a su servicio, dando origen al monasterio que se inició en una época totalmente incierta. No nos atrevemos a decir nada sobre esta leyenda, sólo que tiene poco fundamento histórico, por ser muy vagas las noticias (3).

Susana Calvo Capilla recoge así la leyenda fundacional del monasterio de San Andrés de Arroyo (Palencia), la tercera de las que analizaremos:

Según una antigua tradición la advocación de este monasterio se debe al hallazgo de una imagen de San Andrés en un arroyo cercano. Se explica así que no esté dedicado a Santa María, como es lo habitual en los monasterios cistercienses (4).

Por último, escribe el P. Eutimio Martino con respecto a la leyenda de Gradefes (León):

Según la tradición, la imagen de Nuestra Señora de las Aguas llegó al monasterio de Santa María de Gradefes, donde se venera, por la presa del mismo monasterio. El pueblo solía llevarla en rogativas para pedir agua... (5).

ANÁLISIS

El hilo que, en nuestra interpretación, une a estas cuatro leyendas, es el de la cristianización (6). Esto es clarísimo en la última leyenda aducida, donde el topónimo de "Zedemonio" es suficientemente significativo. Para enmarcarlo adecuadamente, basta citar cómo eran las creencias precristianas del Noroeste peninsular:

Respecto a los montes, señala Eliade, que no se trata de un culto en los montes, sino a los montes. [...] Pero además de un culto a los montes también hubo un culto en los montes, pues en ellos residían o se producían teofanías de los dioses prerromanos. Son los dioses del cielo, que se manifiestan a través de los fenómenos meteorológicos: trueno, rayo, tempestad, meteoros, etc. (7).

Es suficiente leer esto para comprender claramente la cristianización que se llevó a cabo y que se menciona en la leyenda aducida.

Con respecto a la segunda leyenda, la interpretación es suficientemente conocida. Por ejemplo, sirva el siguiente texto de explicación:

Culto a los árboles

Según la tradición, la Virgen se apareció aquí a un pastor, encaramada en una gran sabina, en el mismo emplazamiento donde se construyó la "ermita de Nuestra Señora de Hornuez". Esta de las apariciones sobre la vegetación parece una costumbre sobrenatural que se repite con cierta frecuencia, y así, en toda Castilla, abundan las Vírgenes del Carrascal o de la Encina. Tradiciones, sin duda, heredadas de antiguos cultos precristianos a los númenes de la vegetación, adaptados a las nuevas creencias. Como rescoldo de las antiguas, aquí la ermita conserva un gran tronco de sabina, que la tradición identifica con el mismo que sostuvo a la Madre de Dios (8).

Con respecto a las dos últimas leyendas, las de San Andrés del Arroyo y Gradefes cabe pensar en dos posibilidades. La primera es la de relacionarlas con la actividad hidráulica propia de los cistercienses. Estos han sido llamados, y no sin razón, "hijos del agua", por la atención que prestaron a la cuestión del agua, tema que ha sido bien estudiado (9). De hecho, en los monasterios de San Andrés del Arroyo y Gradefes las canalizaciones se conservan:

Todavía hoy son visibles en algunos monasterios las captaciones de agua de los ríos próximos, aunque por el conocimiento que tenemos de las canalizaciones conservadas la mayor parte de ellas corresponden a obras modernas. Apreciamos en los monasterios de Gradefes y Arroyo cómo el curso de agua principal es conducido, por detrás de la cabecera de la iglesia, hacia el extremo meridional de las dependencias orientales del claustro. De esta parte saldrán conducciones menores que se dirigirán a letrinas, lavabo y cocina, de donde volverán al curso principal una vez superadas las dependencias del monasterio (10).

Pero también está la segunda posibilidad de explicación: la cristianizadora (11):

El culto a las aguas, a las fuentes, ríos y seres que en ellas habitan estuvo muy extendido en todo el Noroeste en la Antigüedad. [...] Los ríos fueron considerados seres vivos poderosos, a los que se han de hacer ofrendas o a los que se les habla pidiéndoles cosas. Los exvotos de espadas halladas en el Esla y en el Sil se han entendido por López Cuevillas como un tributo a estos ríos divinizados (12).

Interpretando las leyendas aducidas como reflejos de un proceso cristianizador, podemos extraer como conclusión que en el siglo XII éste continuaba en su intento de transformar las creencias precristianas y que en él intervenían los monjes y monjas cistercienses (13). Bien es cierto que el monasterio de Villanueva de Oscos tuvo orígenes precistercienses, y que la antigüedad del de Junias no está muy clara, pero lo cierto es que los testimonios de Gradefes y San Andrés de Arroyo son suficientes. Además, aunque las leyendas de Villanueva de Oscos y Junias se refiriesen al monacato precisterciense, siguen refiriéndose igualmente a la cristianización (14).

Sea pues este trabajo una aportación al estudio del proceso cristianizador a través de las leyendas, que permite no sólo utilizar las leyendas como fuente de información para el tema sino, además, explicarlas o, al menos, contextualizarlas.

____________

NOTAS

(1) No son pocas las que existen. Además de las que vamos a estudiar en este trabajo, citaremos como ejemplo dos. La primera la expresan así Francisco J. Rúa y Manuel E. Rubio: "En Villaverde de Sandoval subsiste la creencia de que el repique continuado de las campanas de la torre de la iglesia del antiguo monasterio consigue alejar las tormentas perjudiciales, enviandoselas a pueblos más próximos, con los que existen ciertas rivalidades" (RÚA ALLER, Francisco J. y RUBIO GAGO, Manuel E.: La piedra celeste. Creencias populares leonesas, León, 1986, p. 87); Una que creemos inédita llegó a nuestros oídos hace años de labios de un antiguo compañero de estudios. Al parecer, en San Esteban de Nogales la gente cree que entre las paredes del antiguo monasterio cisterciense se conserva el báculo de oro de un abad, por lo que hay quien se dedica a socavar sus muros en busca del codiciado tesoro.

(2) GONZÁLEZ GUTIÉRREZ, Leopoldo: Villanueva de Oscos: Monasterios cistercienses del Principado de Asturias, Valdediós, 1998, pp. 95-117, concretamente pp. 96-97.

(3) YAÑEZ NEIRA, Fray Damián y GONZÁLEZ GARCÍA, Miguel Ángel: El Monasterio de Oseira, León, 1996, p. 203.

(4) CALVO CAPILLA, Susana: "Estatua de San Andrés", ficha en el catálogo Monjes y monasterios. El Cister en el medievo de Castilla y León, Valladolid, 1998, p. 451.

(5) MARTINO, Eutimio: Mitología leonesa de origen romano, León,1994, p. 20.

(6) Con respecto a la cristianización, además de algunas referencias bibliográficas puntuales que utilizaremos en este trabajo, remitimos a la siguiente, que no utilizaremos exhaustivamente para no alargar en exceso estas páginas:

- Settimane di studio del Centro Italiano di Studi sulfatto medioevo. XIV. La conversione al cristianesimo nell'Europa dell’alto medioevo, Spoleto, 1967.

- GIORDANO, Oronzo: Religiosidad popular en la Alta Edad Media, Madrid, 1995.

- MARTÍNEZ ÁNGEL, Lorenzo: Reflexiones sobre el paganismo y la cristianización, Medievalismo 8, 1998 (en prensa).

(7) W.AA.: Bierzo Mágico, León, 1987, p. 117.

(8) W.AA.: Guía y mapa de la naturaleza de Castilla y León y Extremadura, Madrid, 1997, pp. 122-123. Aunque son bastantes los textos que podemos aducir sobre el tema, creemos que éste sintetiza con bastante claridad la cuestión.

(9) Vid. DE LA CASA, Carlos, DOMENECH, Manuela y MENCHON, Joan: "Los hijos del agua. Anotaciones sobre la hidráulica cisterciense", Monjes y Monasterios. El Císter en el medievo de Castilla y León, pp. 43-46.

(10) BANGO TORVISO, Isidro G.: "La topografía del ora et labora, Monjes y Monasterios. El Císter en el medievo de Castilla y León, pp. 99-103, concretamente p. 101.

(11) El hecho de que el P. Martino incluya la leyenda de Gradefes en una obra titulada Mitología leonesa de origen romano parece indicar que él también piensa en un origen precristiano para la misma.

(12) Bierzo Mágico, p. 120.

(13) Evidentemente no pretendemos decir que el papel cristianizador de los cistercienses en el Norte de la Península Ibérica sea comparable al que desempeñaron en zonas del Báltico y Prusia, donde "fue incuestionable la importancia de los cistercienses en la difusión del Evangelio", como ha escrito el P. Lekai (LEKAI, Louis J: Los cistercienses. Ideales y realidad, Barcelona, 1987, p. 83). Simplemente creemos que se sumaron al proceso puesto en marcha siglos atrás.

(14) Este es un fenómeno que, evidentemente, no se circunscribe a Europa Occidental. También aparece en el cristianismo oriental ortodoxo. Así, por ejemplo, es paradigmático el caso del monasterio de Santa Catalina del Sinaí, fundado en el siglo IV en el lugar donde se pensaba que estuvo la bíblica zarza ardiente, aunque en realidad esta localización también tiene un componente cristianizador: "Generalmente es identificado [el Sinaí] en el sur de la actual península del Sinaí, pero esta identificación se remonta a una época relativamente tardía, a partir del siglo IV d. C. [cuando se funda el monasterio).

Esta tradición bizantina seguramente está vinculada a la circunstancia de que el Sinaí en aquella época ya era sagrado por tradición, y que numerosas inscripciones de tipo nabateo testimoniaban que ya por los siglos II y III a. C. el Sinaí debía ser un lugar de peregrinación sagrada.

Junto a esta identificación tradicional se avanzan otras posibles localizaciones... (MONTERO, Domingo: "La estancia en Egipto y el Éxodo", Evangelio y Vida 234 (1997), pp. 165-166).