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JUEGOS Y CANCIONES DE VALVERDE

GOMEZ CERA, Manuel Fernando

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 225.

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Valverde del Camino es una localidad de la provincia de Huelva, situada al S.E. de la comarca del Andévalo, de la que es capital. Con una posición céntrica en la provincia y algo más de 12.000 habitantes, se encuentra enmarcada entre los ríos Tinto y Odiel.

Eminentemente industrial hoy, tuvo un importante pasado artesanal que empezó a tomar auge en el s. XVIII, ligado a las principales fuentes de riqueza del lugar: arriería, tráfico, agricultura y ganadería (1).

Con la entrada del s. XX, la industria desplazó poco a poco las actividades artesanales de los siglos anteriores.

Se presentan varios juegos, de los cuales en la actualidad sólo se juega al "torito esconder" (el escondite). Los demás que se presentan han ido desapareciendo paulatinamente y no se juegan desde hace 15 ó 20 años. Para su inclusión en este artículo he aprovechado mi participación en ellos, así como una serie de artículos aparecidos en la revista local Facanías (2).

Se presentan también algunas canciones infantiles (de corro, romancillos, etc.) que escuché de niño a mi propia familia.

JUEGOS (3)

Torito salvar

Se nombra en Valverde a algunos juegos comenzando por la palabra "torito", sin ningún significado concreto. Así, "torito salvar", "torito esconder", "torito colorao", etc.

Se comenzaba el juego con dos "capataces" echando pies al "monta-cabe" (4) para formar dos equipos. Se señalaba con tiza o de cualquier otra manera un lugar que servía de cárcel para meter a los del equipo que tenían que ser apresados por los miembros del equipo cazador.

El juego consistía en que el equipo cazador tenía que apresar al otro equipo completo y encerrarlos en la cárcel. Una vez conseguido, se cambiaban las tornas. Los cogidos eran ahora los cazadores. Si alguno del equipo no cazador era capaz de entrar corriendo en la cárcel (que tenía su carcelero) y sin que lo apresasen tocaba a los encerrados, o a algunos, éstos quedaban "salvados", con lo que se volvía a una situación parecida a la del principio. En este juego se ponía de manifiesto la agilidad y rapidez de los jugadores, que daban "rabeaos" y "chupones" a los contrarios, es decir, los esquivaban.

A medida que avanzaba el juego, cada vez había más cazadores, ya que el equipo contrario iba engrosando la cárcel.

Torito esconder (El escondite)

Este juego lo comenzaba aquél que tenía la idea de jugarlo, echando los chinos y diciendo: "arrecoto la china pa no echarme".

Había dos fórmulas para "arrecotar" (echar los chinos).

Una de ellas consistía en poner un chino en una de las manos, en la espalda, y al sacar las manos delante se daba una palmada en una de ellas. Si salía "vana" (vacía), no se quedaba, mientras que si salía "cuesco" (con el chino), se quedaba el que había perdido.

La otra fórmula consistía en coger un chino algo más pequeño, se ponía en la mano, y una vez cerrada se giraba el brazo fuertemente. Se requería habilidad del que "arrecotaba", ya que tenía que expulsar el chino sin que el que debía acertar, supiera si había salido despedido o no. Al tiempo de girar el brazo se decía: "horro, horro, capichorro, ¿dónde está, dentro o fuera?" (5).

Una vez se quedaba un niño, se ponía en la columna, o en una pared, con las manos en los ojos, pero sin "guipar" (mirar), y se contaba hasta lo establecido, 20, 50, 100, etc. Después de contar hacía un aviso: "ronda, ronda, quien no se haya «escondio» que se esconda", y salía a buscar los niños.

El que era capaz de llegar a la columna o pared y tocarla antes que el que se había quedado, decía: "una, dos y tres, por mí" y estaba salvado. El que era visto y no llegaba antes que el que había quedado, pasaba a quedarse a la vez siguiente.

Caldereta vieja

En este juego, uno de los niños no participaba activamente en él. Cumplía la función de Jefe o Amo y estaba todo el juego sentado en el suelo o en un umbral. Apoyado en él, semitendido, el niño que se había quedado.

Consistía el juego en que este niño que se había quedado, tenía que atrapar a los demás, uno a uno y traérselos a su amo.

Primero se iniciaba un diálogo entre el amo y el niño que se había quedado:

Amo: "cardereta" vieja.

Niño: "chuchurumbé".

Amo: Un tortazo en "er" culo y a "escondé".

Y así lo hacía el amo, dando un pequeño tortazo al niño.

Después seguía un diálogo a voces entre el amo y los demás niños:

Amo: ¿Hay pájaros en el monte? (se refiere a los niños).

Los niños: ¡Muchos que hay!

Amo: ¿Suelto la red? (la red es el niño que se quedaba).

Los niños: "Suértela usté".

Amo: ¿Y si los coge?

Los niños: Déjelo "usté".

Amo: ¡Allá va mi gavilán (al mismo tiempo tiraba de la oreja al niño que se quedaba, a modo de reprimenda anticipada), con cinco uñas de gato! ¡Cómo no me traigas carne, te mato! (también, las orejas te las arranco) (6).

Y soltaba al niño.

CANCIONES

"Al corro de las bellotas"

Al corro de las encinas,
cargado de bellotas,
vinieron los mozuelos,
cogieron las más gordas.

Arroz con leche,
leche "migá"
me quiero casar
con una viudita
de Puerto Real.

Que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa hacer la cama
para un capitán.

Uí, uá
chacarrá, chacarrá.

Canción del corro, recogida a Concha Cera en el mes de Junio de 1986.

"Ay que calle tan oscura"

¡Ay que calle tan oscura! ¡
Ay que oscuridad de calle!
¡Ay que niña tan bonita,
si me la diera su madre!

Al tintirintín ventana,
al tintirintín balcón.
Si esta niña no se casa
será por falta de amor.

Este pañuelo que tiro
al suelo, tan desgraciado,
lo recogen los venenos
por falta de bien amado.

Así se lo pone el bando,
y así el bandolero.
Así las niñas guapas
y así se lo echa al cuello.

Canción juego. Hay un jugador o jugadora en el centro del corro. Cuando comienza la 2.a estrofa, deja caer el pañuelo al suelo. Lo vuelve a recoger cuando en esta estrofa se canta. En el estribillo, el jugador o jugadora se pone el pañuelo de arriba a abajo y de derecha a izquierda, sobre el pecho, al cantarse el primer verso. En el 2.° verso se cambia la posición del pañuelo. En el 3.°, el pañuelo se coloca ahora de cadera a cadera, y en el 4.°, el pañuelo es recibido por otro de los participantes, que toma el relevo en el centro del corro.

Recogida a Concha Cera en el mes de Abril de 1981.

"Vamos a contar mentiras"

Ahora que tenemos tiempo,
ahora que tenemos tiempo,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras, tralará,
vamos a contar mentiras.

Por la mar corren las liebres,
por el monte las sardinas.
Por los rastrojos los peces
los pescan con almireces.

Yo vi un río que no corre
por causa de mi zapato,
yo he visto una porción de gato
pelearse con un surco.

Yo he visto salir de un surco
trigo para media España,
yo he visto "tejé" una araña
ropa para cien soldados.

Yo he visto una casa rota,
de ella tiran tres lagartos.
Yo he visto una casa arder
de madera y no quemarse.

Yo he visto moler un molino
con el viento de una bota,
yo he visto una rana en cueros
y un elefante en camisa,
un perro bailando el tango
y un gato muerto de risa.

Una vieja pegar gritos
que se le ha muerto su abuela.
Yo he visto un burro afeitarse
y una gallina trillar,
como pueder ser mentira,
también puede ser verdad.

Conocidísima canción infantil, de la que existen gran variedad de letras. La música también es muy conocida.

Omito las repeticiones de la letra, cuyo esquema es el mismo de la 1.a estrofa.

Aprendida por tradición familiar de Josefa Pérez, nacida en 1902.

"La historia de Teresa"

La historia de Teresa,
corazón, corazón, Teresita,
la historia de Teresa,
la vamos a contar (3 veces).

A la edad de siete años
su vida quiso dar.

Al pasar por la puerta
un suspirito da.

Su tío que la oye,
¡Teresa!, dónde vas.

Me voy con los moros
que quiero pelear.

No vayas, no, Teresa
que te van a matar.

Eso es lo que yo quiero,
mi sangre derramar.

Ya se acabó la historia
ya no se canta más.

Romancillo infantil, heptasílabo, sobre la vida de Santa Teresa de Jesús, que narra el momento en que quiere irse a tierra de moros (7).

Bonifacio Gil lo recoge también (8), con el título "Las glorias de Teresa".

Cada dos versos se repite el esquema de la primera estrofa. Después del primero, se dice como estribillo "corazón, corazón, Teresita", vuelve a repetirse el primer verso, y seguido se repite tres veces el segundo.

Aprendido por tradición familiar de Concha Cera.

____________

NOTAS

(1) ROMERO MANTERO, Andrés B.: "Los oficios Valverdeños en el siglo XIX", Extra de Feria/94 de la Revista Facanías, n.° 241, editada por el Centro Cultural Católico, de Valverde.

(2) Facanías es una publicación mensual, de carácter local, fundada en 1973, donde, mezclados con la información local, han aparecido artículos de tipo tradicional (juegos, fiestas, canciones, vocabulario, etc.).

(3) Los juegos han sido recogidos de los artículos: "Torito Salvar", Francisco de Asís Cejudo "Molinero", "Juegos de aquel Valverde", Revista Facanías, n.° 128, Febrero/84, p. 7; "Torito esconder", Francisco de Asís Cejudo "Molinero", "Juegos de aquel Valverde", Revista Facanías, n.° 128, Febrero/84, p. 7; "Caldereta Vieja", José Sánchez Borrero, "En la callarriba un pozo...", Revista Facanías. n.° 213, Abril/91, p. 13.

(4) Véase esta regla en CONTRERAS SAN2, Félix: "Juegos infantiles", Revista de Folklore, 3-1, pp. 184-185.

(5) Otras fórmulas de sortear pueden verse en CAMPOS, María y PUERTO, José Luis: "Ramillete de fórmulas rimadas infantiles", Revista de Folklore, 11-2, pp. 204-205; Para dar la china, CONTRERAS SANZ, Félix: "Juegos infantiles", Revista de Folklore, 3-1, p. 183; CONTRERAS SAN2, Félix: "Juegos infantiles", Revista de Folklore, 6-1, p. 97; Pueden verse retahilas en DE SANTOS, Claudio y SANZ, Ignacio: "Retahilas de echar a suerte", Revista de Folklore, 5-2, p. 87.

(6) En Calañas, localidad a 18 kms. de Valverde del Camino, se recitaba también este último párrafo, pero aplicado al escondite, que se jugaba de manera muy similar al de "Caldereta vieja". El amo decía:

San Juan y Matute,
me cago en tu buche y en tu corral (o tu buchal).
Amagar y no dar,
dar sin reír,
dar sin llorar (o sin hablar)
un pellizquito en el culo
y a volar.

Después seguía el juego del escondite con: "Allá va mi gavilán...". Informaron de la variante de Calañas, Ana Sánchez de 34 años, Modesta Robles de 35 años y José Harriero de 52 años, el 4 de Mayo de 1999.

(7) ALBORG, Juan Luis: Historia de la literatura Española, Tomo I, 2.a edición ampliada, 5.a reimpresión, p. 897, Editorial Gredos, S. A., M-1981.

(8) GIL, Bonifacio: Cancionero Infantil, 2.ª edición, Colección "Temas de España", n.° 25, p. 106, Taurus Ediciones, S. A., M-1974.