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CUENTOS POPULARES ANDALUCES (IV) (PARTE II)

AGUNDEZ GARCIA, José Luis

Publicado en el año 1999 en la Revista de Folklore número 226.

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VERSIONES NO HISPÁNICAS

- Cf. Gil Grimau (C. Al S. Del Mediterráneo..., pp. 69-75): Caftán de Amor.

- Fabre (H. L. del Languedoc, pp. 79-85): El Labrador.

- Italo Calvino (Italianos), n.° 134: Liombruno (versión muy alterada), n.° 140: El Reyecito hecho a Mano, n.° 144: El Rey Serpiente, n.° 19: Rey Crin. Asegura Italo Calvino que es uno de los cuentos más extendidos en Italia.

- Cf. Pitré (La Bolsa... Sicilianos, pp. 16-22): El Serpentón.

- Grimm (CC, pp. 286-291): La Alondra Cantarina y Saltarina. El príncipe encantado es un león que no puede ver ni un rayo de luz. Cuando le sorprende, se transforma en paloma que huye dejando rastros que no puede seguir la joven. Esta es ayudada por el Sol (donante de cajita), la Luna (donante de huevo),...

- Anónimo (C. L. de Irlanda, pp. 77-87): El Oso Pardo de Noruega.

- Anónimo (C. P. Lituanos, pp. 11-19): Eagle, la Reina de los Áspides. Un herrero pone al rojo vivo los zapatos de hierro para que éstos se le desgasten antes a quien busca al esposo.

- Fuente del Pilar (C. Cosacos, pp. 191-198): El Zarevich-Serpiente y sus Dos Esposas.

- Afanasiev (Rusos, pp. 17-32): La Rana Zarevna. En este cuento, encontramos elementos de los que nos habla Propp explícitamente: la llegada a la casa con patas de gallina, la bruja Baba-Yaga, etc.

- Sánchez Lizarralde (C. P. Albaneses, pp. 151-155): La Serpiente.

- Creus (C. de los Ndowe de Guinea), n.° 19: Ugala y el Elefante Hembra. Solamente algunos motivos: transformaciones nocturnas, abandono de la esposa.

- Creus (Annoboneses de Guinea Ecuatorial, p. 109), n.° 68: El Perro y la Princesa (algunos motivos, transformación nocturna, especialmente).

- Franz Boas (El Arte Primitivo, pp. 321-322) dice que los indios "pueblos" han "fundido en un nuevo molde la historia de Psiquis y Amor". Según el resumen del contenido que hace, quien rompe la prohibición de ver a su cónyuge es el joven, que está casado con un antílope que se transforma de noche en doncella. Incumplida la prohibición, desaparecen la joven y el palacio.

VERSIONES LITERARIAS

En los Cuentos del Vampiro (16; pp. 128-143), encontramos algunos elementos semejantes a nuestro relato, aunque es una historia distinta. El jefe de los espíritus aéreos obtiene un hijo por medio de un árbol sobrenatural que tenía su parque (nacimiento milagroso).

Jîmûtavâna, así llamado el hijo, conoce a la hija del rey semidiós de los siddhas (encuentro con la joven, hija de un ser superior). Yendo por el bosque, su cuñado Mitrâvasa le cuenta la historia de la terrible Garuda que exigía de Kadrû, madre de los ofidios, la entrega de éstos, aunque el rey de las serpientes, Vâsuki, había logrado aplacar a Garuda mediante la entrega diaria de una serpiente. Compadecido, Jîmûtavâhana se ofrece en lugar de la serpiente que está a punto de ser llevada por Garuda. En este punto, encontramos las transformaciones serpiente-hombre-serpiente (hombre de noche, monstruo de día). Cuando Garuda se lleva al héroe a los montes Malaya, se desprende la diadema del joven que va a manos de la esposa que acude a rescatarlo (búsqueda del esposo).

Se identifica nuestro cuento, como ya se ha dicho, con la historia de Cupido y Psyché (Apuleyo, Las Metamorfosis, IV-VI, pp. 399-444); sin embargo, las semejanzas no son plenas. No nos caben dudas de que Apuleyo utiliza viejos materiales para su propósito. Encontramos a la joven que debe ser entregada en matrimonio a un ser monstruoso por los celos de la propia Venus. Apolo mismo dice en un oráculo al padre de la joven que no espere un yerno humano, sino un monstruo atroz, capaz de infundir terror a los dioses. Cuando la muchacha hermosísima es entregada a la supuesta bestia, la consternación es general; pero, tras llegar a la mansión del esposo, descubre ella un lugar extraordinario y un ser maravilloso por las noches. No obstante, recibe la prohibición, esperada por el cuento popular, de que no intente ver el rostro del marido. La tristeza de las hermanas se transforma en envidia cuando ellas ven la felicidad de la hermana; esto hace que empujen a la dichosa esposa a romper la prohibición, pese a que el marido había comunicado a la joven que si cumplía con lo impuesto, daría a luz un ser divino, y un ser humano si no lo cumplía. Una noche, cuando el monstruo duerme, saca una lámpara escondida en una marmita e ilumina el rostro del esposo. La sorpresa es enorme: allí se halla Cupido con toda su hermosura y sus alas blancas. Se pincha con una de las flechas y su amor se inflama aún más; pero, entre los besos que derrama sobre el bello cuerpo de Cupido, se desliza también una gota de aceite que hiere el hombro derecho de Cupido. Esta es la causa de que él la abandone, como castigo, y de que ella inicie una búsqueda infatigable.

Debemos observar algo importante: cuando todos damos por sentado que Psiché está acostada junto a un monstruo transformado durante la noche (D621.1), hallamos al propio Cupido en persona. Esto evidencia que Cupido (Apuleyo) se apropia de este truco, este material antiguo para crear una escena paralela. No olvidemos que Apuleyo narra esta historia por boca de la vieja que custodiaba a los ladrones para calmar a la apesadumbrada joven raptada por los ladrones; la intención es mostrar el final feliz de Cupido y Psyché, que podría repetirse en ella.

El medio de transporte de las hermanas también recuerda el del cuento popular: son llevadas por el viento, el dios Céfiro; pero el final es muy distinto.

Libro de las Mil y una Noches (noches 780 a 783; t. III, pp. 779-789): Historia del Macho Cabrío. Las tres hijas del rey se casarán con aquellos sobre los que caigan los pañuelos. La pequeña encuentra que su pañuelo siempre cae sobre un macho cabrío. Cuando se casa, descubre que, por la noche, su marido se transforma en apuesto mancebo y no debe descubrir el secreto. El joven esposo acude a unos torneos y muestra sus galanterías a la esposa; pero nadie sabe quién es realmente. La acusan a ella de desvergonzada por responder a los galanteos del desconocido (su esposo) y están dispuestos a matarla, por eso descubre la verdad y provoca la partida del marido y su subsiguiente búsqueda.

La historia de Tamîn al-Dari, de un manuscrito aljamiado del siglo XVI depositado en la Biblioteca Nacional, ms. 4953 (Cinco Leyendas y Otros Relatos Moriscos, ed. Ottmar Hegyi, pp. 160-184), recoge claramente la historia de nuestro cuento, aunque se halla expurgada de los elementos más extraordinarios. La transformación en animal se torna, en el texto aljamiado, en una escena jocosa: no hay transformación, sino que, de pronto, después de yacer con el marido "dîxole su/ mujer en burlas: -Tomaldo i yâ kompaña de al^jines". En suma, después de yacer con el marido, como en el cuento popular, y por indiscreción de la esposa, el marido desaparece. Toda la familia de la joven pregunta, hasta en los lugares más remotos, por el desaparecido. "En tanto lugar i por/ tantas partidas lo buskaron ke se/kansaron, i ya le kontaron por perdido". Dejaron de buscarlo. El marido había sido llevado durante la noche a cuatrocientas leguas del punto inicial y había sido dejado en una cueva. Tamîn, no obstante, es el que inicia ahora el regreso lleno de aventuras. Y llega a casa justo cuando la esposa está a punto de casarse de nuevo con Algudriyn porque da por perdido a su primer marido. Nadie conoce al recién llegado porque está muy cambiado. Pelea con Algudriyn hasta el punto de poner en peligro ambas vidas. Tamina tiene que probar su identidad y lo hace contando cómo fue arrebatado de casa, cómo cierto día, cuando estaba lejos de casa, se acuerda de su esposa y pide a los al^j^jinnes que le tornen a su hogar. Entonces un al'ifrit o genio monstruoso lo transportó volando hasta el primer cielo, donde oyó las glorificaciones de los ángeles. Después continuó un viaje epopéyico en el que no le faltaron personajes que le dieron indicaciones y ayudas para seguir el camino, hasta que una nube lo dejó en casa. La mujer debe decidir por el hombre con que se quedará: Tamina.

Teniendo en cuenta la finalidad moral del relato, podemos comprender las alteraciones e invenciones de papeles en los personajes y constatar que los hechos básicos se apoyan en la tradición de nuestro cuento. Separación del matrimonio, búsqueda, transporte aéreo, llegada cuando la mujer está a punto de contraer nuevas nupcias... son elementos que fundamentan ambos relatos.

Los elementos de nuestro cuento (junto a otros, especialmente el Tipo 408) sirven de marco para el desarrollo de todo el Pentamerone de Basile. En la introducción, se plantea el relato: Zoza, que sufre la maldición de una vieja por reírse, conoce el secreto del príncipe de Camporredondo: está hechizado y sólo se romperá el encanto si una joven llena una jarra de lágrimas y está dispuesta a casarse posteriormente con él. Se pone en marcha y después es recibida por un hada que le da un objeto mágico y que la envía a otra maga; de esta forma llega hasta un cuarto ser maravilloso. Cuando está a punto de llenar la jarra, duerme vencida por el cansancio y una esclava roba la jarra, deshace el encantamiento y se casa con el príncipe. Zoza se presenta en palacio con los objetos mágicos. Se le antojan a la esclava, que se va haciendo con ellos (nuez de la que sale un enano, castaña de la que sale "una clueca con doce pollitos", avellana de la que sale un muñeco que hila); pero el último objeto tenía el don de que incitaba a escuchar cuentos. Es exactamente el deseo que embargará a la criada: escuchar cuentos. Y es también el motivo que da pie a la creación del Pentamerone porque se buscan diez mujeres ("Zeza la patoja. Curra la tullida, Menga la papuda...") que entretengan a la esclava con sus historias. En la última relación, Zoza cuenta su vida, entre los deseos de la esclava de entorpecer el relato y los del príncipe de escucharlo. De esta forma, el príncipe de Camporredondo descubre la verdad, hace morir a su esposa, pese a estar embarazada y toma a Zoza por mujer. Así termina el entretenimiento décimo de la quinta jornada y concluye el Pentamerone (véase en Maestros Italiannos). Además, véanse los cuentos La Culebra (El Cuento..., j. 2.a, p. 5.°, I, pp. 179-186), El Candado (j. 2.a, p. 9.°, I, 209-212), Lindo Encarnado (j. 5.a, p. 3.°, U, pp. 195-199), El Tronco de Oro (j. 5.a, p. 4.°, II, pp. 202-207).

Lope, en El Desdichado por la Obra (1624), parece aludir a este Tipo 425: "...que parece de los disfraces de las comedias, donde a vuelta de cabeza es un príncipe lagarto". (O. S., III, p. 1556b).

Tirso de Molina utiliza los motivos del cuento popular en La Huerta de Juan Fernández (I, 3; puede leerse en Jiménez Hurtado, Cuentos Españoles..., pp. 123-125). Un conde intenta descubrir la naturaleza de quien le enamora y prohibe conocerla antes de un año; pero, guiado por la curiosidad, espera que duerma y se acerca con una linterna que, en mal momento "lloró" y "pringóla medio pecho, /cayendo dos o tres gotas... ".

Lo mismo hace Valera para su relación titulada El Pájaro Verde (Cuentos Diálogos y Fantasías, pp. 9-44). Comienza con el motivo del hijo (hija) deseado; de esta forma le nace una princesa al rey. Cuando es mayor, entre un gran número de pretendientes, sólo desea al pájaro verde. Finalmente, sabe que dicho pájaro no es otro que el príncipe de China, encantado junto a otros jóvenes por el Kan de Tartaria, que pretendía el gobierno del país. Un genio mitigaba el encanto, pues permitía que el príncipe recobrara por la noche su verdadera forma humana. La princesa junto a dos doncellas, parte en busca del príncipe encantado y sus compañeros; cumple con los requisitos para desencantarlo y se casa con él.

Coloma utiliza burlonamente el motivo de la búsqueda lejana en "Pelusa" (en los "Cuentos para Niños"):

- ¿Y dónde están?

- En el Castillo de Irás y no volverás, donde la vieja Paví los tiene encantados.

[...]

A cada casa que encontraban preguntaba Pelusa si era aquello el castillo de Irás y no volverás, y doña Amparo le decía con mucha calma:

- Todavía no. ¡Más lejos, más lejos!

Pero ¿dónde está ese dichoso castillo, que parece que corre ante nosotras?

- Está un poquito más allá de Corte y un poquito más acá de Pedrola, de modo que viene a quedar entre los dos pueblos.

- ¿Y por qué se llama de Irás y no volverás?

- Porque vive allí un gigante muy malo, que se llama don Bruno, y se come a todo el que entra.

("Lecturas Recreativas", en Obras, pp. 512b-515a)

El mismo Valera, en Garuda ó la Cigüeña Blanca (De varios Colores, pp. 51-153), parece querernos hacer pensar en príncipes lejanos, tal vez en forma de cigüeña y en largos viajes; pero con el desarrollo del cuento, vamos descubriendo que todo es una farsa; no obstante, los motivos que aparecen rememoran los populares. Las emigraciones de las cigüeñas han debido recordar a la mente del hombre los largos viajes y las tareas difíciles. En Andersen (pp. 430-460: La Hija del Pantano), vuelve a aparecer otra familia de cigüeñas en Jutlandia. Esta familia descubre a la hija del rey de Egipto que estaba en el frío país en busca de la flor del pantano para curar a su padre. Dado que la conocían de Egipto, deciden los miembros familiares de la cigüeña ayudar a la princesa.

José M.a Pemán ("Claramor y Rosalía", en Cuentos sin Importancia, pp. 91-98) también parece tener en mentes nuestro cuento popular en el momento de crear una moralidad tras un ingenuo relato. Los dos jóvenes príncipes Claramor y Rosalinda viven ajenos al mundo en lo que ellos creen que es el centro del mundo. En el jardín de palacio, estaba el rincón de los crisantemos, que no podían tocar por prohibición. Rosalinda se enamora poco a poco del crisantemo del rey y Claramor decide traérselo por la noche. Pero el principito se encontró con que por la noche todo había perdido su color; de pronto, conoció la dura realidad del mundo; pero decidió ocultar la verdad a su hermana:

Has de saber, hermanita, que tu crisantemo blanco, como todas las flores del jardín, es un príncipe encantado que está allí en espera de que llegue el día en que se convierta en estrella. Lo he visto: cuando llega la noche todos toman sus formas naturales y se ponen a cantar con sus violines y laúdes " (P.97).

Posiblemente, la leyenda de S. Alejo se impregne de ciertos elementos populares pertenecientes a nuestro cuento. Comienza, como tantas veces, con el tema del hijo rogado. "E Nuestro Señor, como es piadoso, oyó su oración, y concibió la dueña y parió un fijo que auia nombre Alexo". Cuando Alejo maduró, casó con la hija del emperador romano y en la misma noche de bodas (la noche es siempre el momento de ruptura en nuestro cuento). Alejo desaparece en busca de la santidad. En el largo peregrinar a los Santos Lugares, perseguido por los soldados que lo buscan, es tentado por el demonio. Cumplida la peregrinación, vuelve a casa y no es reconocido aunque permanece varios años cobijado bajo la escalera de la casa paterna. Al morir, aparecen señales divinas y en su mano una carta que sólo la esposa puede arrancar. Y la esposa vivió en santidad el resto de su vida (Rosler, "Versiones Españolas de la Leyenda de San Alejo", NRFH, III, pp. 329 ss.). La Vida de San Alejo también pasó a los romances (Duran, Romancero, nums. 1304-1306).

El viaje que acepta la joven indiscreta de nuestro cuento para unirse al esposo es tanto de búsqueda como de purgación. Es un viaje largo donde no faltan las ayudas e indicaciones oportunas que lleven a la joven tras un periplo simbólico que transciende el tiempo y el espacio (zapatos de hierro, viaje aéreo) a la unión con el esposo. Creemos que este viaje purgativo no difiere esencialmente del que plantean muchas religiones para la purificación de las almas. Recordemos uno de los más bellos poemas de la antigua poesía española (versión del francés). Vida de Santa María Egipciaca (en Alvar, Antigua Poesía...) " De pequenya fue bautizada" (v. 80), esto podríamos equipararlo con un compromiso divino, con el matrimonio de nuestro cuento; pero, pronto hallamos la ruptura (equiparable al incumplimiento de la prohibición) de tal compromiso, se da a los placeres del mundo: "Ninguna que no fuesse María/ non ffue plena de tan gran luxiria". Cuando va a Jerusalén con unos peregrinos, descubre que algo le impide entrar en el templo: "Vio cómo Dios le era sanyudo/ nol osó pedir consejo ninguno./ Ella asaz diziendo: «En mal hora/ fui pecadora»" (vv. 459-462). Es consciente de su pecado y entonces recibe la orden de que parta en busca de la santidad. Será un viaje durísimo, como en nuestro cuento: ç

Ve a la ribera de flum Jordán,
al monasterio de sant Johán.
Una melezina prenderás,
de todos tus pecados sanarás:
Corpus Christo te darán
e flum Jordán te passarán... ".

(vv.633-638)

El viaje, pues, también le ha sido impuesto por el ser amado, contra el que ha pecado; tras el viaje penitencial, volverá, de nuevo, la unión con el amado. Ciertamente, tras oir la voz, se pone en movimiento y aparece el primer donante que le entrega, en este caso, tres panes, que serán todo el sustento del dilatado periplo. El viaje es agotador, pero no hay desfallecimiento. "Sus çapatos e todos panyos / bien duraron siete anyos" (vv. 713-714): el número siete de los zapatos de hierro que debe gastar la heroína del cuento, se mantiene aplicado a los años que le duraron sus zapatos. Sufre tentaciones, como S. Alejo, encuentra a Gozimás (S. Zósimo) que la conforta espiritualmente y ante quien levita: "De tierra fue allí aleada/ que bien hobo una pasada,/ así que entre ella e la tierra/dos pies e medio eran" (vv. 1108-11 II): podemos asociar el flotar en el aire con el transporte aéreo del folklore; en un segundo encuentro con Gozimás, en la Cuaresma, vuelve a elevarse para cruzar el Jordán sin mojarse. Y, cuando la purgación está cumplida, cuando ya ha recorrido todo el camino de la purificación, su alma inicia, finalmente el viaje hasta el cielo para consumar la unión con Dios. "El alma es de ella salida, / los ángeles la han recibida;/ los ángeles la van levando tan dulce son que van cantando" (vv. 1333-1336). Cuando Gozimás acude una vez más a verla, encuentra su cuerpo, que entierra con la ayuda de un león que por allí apareció.

MOTIVOS

El primer motivo popular que aparece en nuestro cuento es el del hijo deseado, generalmente prometido. Es un motivo largamente estudiado; no vamos a incidir, salvo en un punto que puede testimoniar hasta qué extremos y en qué contexto podía admitirse el embarazo milagroso. Los grandes hombres bíblicos recibieron el ser por influjo divino; quizá se quiso hacer ver que fueron obra directa de Dios, algo que aconteció en las mitologías antiguas.

El ángel de Dios se apareció a la mujer estéril de Sora y comunicó que iba a dar a luz un hijo que debería estar al servicio de su pueblo para liberar a Israel: Sansón (Jueces, 13, 2-6). Ana ora pidiendo un hijo a Dios prometiéndole su consagración. Un sacerdote que la ve y piensa que está ebria, la despide deseando que Dios la otorgue lo que pide; será el origen del nacimiento de Samuel (Samuel, 1, 9-28). Eliseo promete un hijo a la mujer estéril y al anciano marido que lo cobija. Se cumple la promesa; pero el niño muere pronto. Elíseo le restituye la vida. Abraham engendró a Isaac siendo viejo, como su esposa Sara. La gente quiere que se pruebe este hecho milagroso y, en una invitación, cuando todos dudan de Sara, ella da el pecho a todos los niños reunidos porque se llenan como fuentes, pero la gente sigue dudando del milagro obrado en Sara; entonces se produce otro milagro porque "el rostro de Isaac se demudó hasta convertirse en el vivo retrato de Abraham, y entonces, todos a una, exclamaron: Abraham engendró a Isaac" (Antología del Talmud, 403; pp. 259-260).

El hecho del nacimiento rogado poseyó tanta entidad conceptual, que se podía acudir a él en el coloquio familiar de tiempos no distantes de nosotros: "Parió una señora, después de muchos años de promesas, y oraciones, un hijo ciego; y como le llevase un día de la mano, y los encontrasen dos amigos, dixo el uno, que lo sabía, al otro: Pues ahí donde lo veis es hijo de oraciones" (Asensio, Floresta, II, VI, II, III).

Los casos se podrían multiplicar: Especulo, 229; Exemplos, 282,243...

Otro motivo popular típico del cuento es el del transporte aéreo. Snorri Sturluson (Textos Mitológicos de los Eddas, XVIII), por ejemplo, describe las cualidades del viento en la mitología escandinava, y no difiere grandemente de las de otras mitologías. El viento es un dios relacionado con las alas, con el vuelo: "Bien te puedo decir. Al norte del cielo está también un gigante llamado Hraesvelg. Tiene figura de águila, y cuando mueve las alas surgen los vientos bajo ellas" (p. 32). Pero en lo que mayores semejanzas muestra con nuestros cuentos populares es en que se relaciona con el viaje y con la donación de riquezas, y en que se establece una relación entre As y viento equiparable a la madre y el viento de nuestros cuentos: "El tercer As es el llamado Njord; vive en el cielo, en el lugar llamado Nóatún [...]; a él se invoca para el viaje por mar y para la caza. Es tan rico y opulento que puede conceder riquezas en forma de tierras o de dinero, cuando se le invoca para ello" (p. 36).

No vamos a centrarnos en las mentalidades mitológicas, donde los elementos atmosféricos podían cobrar vida, ni en la visión religiosa, donde la intervención divina podía animarlos (en Exemplos, 33, el viento es ejecutor de un milagro, por ejemplo. San Antonio, que estaba en Padua, supo de los peligros que corría su padre en Lisboa, "determinó partirse luego a consolarle. Pidió licencia a su guardián, y habiéndola alcanzado, por medio de un ángel que le prestó sus vuelos, llegó en una noche a Lisboa" [Lozano, Historias y Leyendas, XIV, Milagros de San Antonio; II, p. 124]...), ni tampoco nos ceñiremos a personajes con poderes maravillosos (Feijóo, Theatro..., p. 400a, nos habla de Oliverio de Malmesbury, que alcanzó "el arte de volar", por ejemplo. En el Del Folklore Asturiano... [Las Brujas, pp. 76 y ss.] de Aurelio de Llano Roza de Ampudia, se puede ver cómo aún está vivo el poder de las brujas en la mentalidad popular de principios de siglo:

Para poder viajar por el aire se coloca la bruja encima del llar y después de desnudarse toda, se da una untura de pies a cabeza con un ungüento sacado de una escudilla que guarda en la fornica debajo de una baldosa.

Después de darse la untura dice esta fórmula:

Por encima de ríos,
por encima de escayos,
por encima de montes
con todos los diablos.

Samuel Feijóo, en Mitos y Leyendas [p. 114], nos confirma la misma creencia en Cuba: "El caso es que hubo brujas, o si se ha de decir la verdad, hubo mucha gente que creía en su existencia, y otra tanta que presumía de haberlas visto, por lo que la fantasía popular ha recogido y propalado frecuentes visitas de esas viejas narigudas que, por lo común, se presentaban cabalgando en una escoba". En páginas sucesivas, recuerda diversos testimonios que dan por ciertos acontecimientos en que fueron vistas brujas volando.

Sin embargo, recordaremos hechos misteriosos que hoy no sólo son verosímiles para una gran proporción de la humanidad entera, sino que despiertan un gran interés: viajes astrales, desdoblamientos de personalidad (como el de S. Antonio, por ejemplo, referido por Lozano; aunque el propio Lozano, desconociendo tales hechos o no creyendo en ellos, dice que una de las presencias del santo era un ángel transformado...).

Torquemada (Jardín..., p. 258) da testimonio de un hecho sorprendente que aconteció en su pueblo natal. Una madre se enoja con su hijo y lo encomienda al diablo reiteradamente; entonces, sucede algo que podría aterrar en nuestra época porque podría creerse en algún contexto. El niño sale al corral y de allí desaparece. Al cabo de dos horas regresa y cuenta que "había visto cabe sí unos hombres muy grandes y muy feos y espantables, los cuales, sin hablar palabra, le tomaron y llevaron por el aire con tan gran velocidad, que no hay ave en el mundo que tanto volase". Estaba siendo golpeado por aquellos demonios -sigue relatando-, hasta que se encomendó a Nuestra Señora. Y agrega Torquemada que conoció al accidentado que, desde el suceso, "quedó sordo y abobado".

El mismo Torquemada (supra, pp. 259-260) nos transmite otro acontecimiento asombroso relacionado con el poder del viento, acaecido cerca de Benavides. Dos caminantes son sorprendidos por una tormenta; se arrojan al suelo al ver que no pueden huir del torbellino que "anduvo un gran rato de tiempo encima". Cuando siguió adelante, uno de los viajeros estaba exhausto y el otro muerto, con el cuerpo que parecía una masa, y sin lengua.

Sobre las carnadas de pollos (de oro), véase la leyenda de Llano Roza de Ampudia (Del Folklore..., n.° 16, Xania, Xanieta; pp. 100-101), en que una mujer descubrió una "xania" cuidando "una gallina con muchos pitos de oro"; pero no supo hacerse con ninguno; las vecinas le explicaron cómo podría haberlo conseguido: "Si hubieras arrancado un remendín de la tu saya y lo entregas a la Xania diciendo: «Xania, xanieta, / dame la tu riqueza, /y toma la mió probeza», te hubiera dado la gallina y los pitinos ". En nota a pie de página, añade: "De la fuente de Fonosviejos, sita en Faro concejo de Oviedo, la mañana de San Juan, sale una gallina con pintiños de oro, a picar las flores de los prados".

Xerardo Pereiro (Narracións..., pp. 115-117) también recoge varias leyendas en que aparece la camada de pollos saliendo de la fuente; en una de ellas, la informante, una mujer de setenta años afirma:

Antes decían que salían cousas, que salían, que salían unha pita con pitos onde había fontes así no, nos montes, e decían que eran encantos, e que, e que, que había que decir:

-Alabado sea Dios.

E o que decía así, seica, eso seica era unha, un tesauro, que aparecía, quedaba aquella persona con moito capital porque se volvía ouro, aquelo, pero o que de ía a reneghancia ó demo xa seica desaparecía, xa non quedaba nada.

La camada de pollos, pues, representa, supersticiosamente, la fuente de la riqueza, el cambio de fortuna; así comprendemos que la segunda esposa arriesgue tanto a cambio de objetos que nos pueden parecer poco apreciables.

Un refrán sefardita da a entender la prosperidad unida a los pollos: Onde mete mano le salen poyos (Saporta. Sefardíes, p. 126).

La camada de pollos va unida, en nuestro cuento, al derecho a dormir con la esposa. Lía compró a Raquel este derecho a cambio de unas mandragoras (Génesis, 30,14-17).

El propio Freud (La Interpretación de los Sueños, p. 539) relaciona el mito de Amor y Psiquis con el de Prometeo o el de Periandro. En ellos la prohibición (o el uso) del fuego (en otras versiones de nuestro cuento, aunque ausente de la nuestra, las jóvenes esposas hacen fuego para descubrir la naturaleza del esposo) tiene una función simbólica que también aparece frecuentemente en los sueños. Exponemos sus palabras porque ilustran su teoría de los sueños y los mitos relacionados con realidades pasadas:

Estas diversas relaciones del simbolismo con el sueño, el mito y la historia de la civilización se nos muestran claramente en el siguiente ejemplo: si hoy encontramos utilizando el fuego en el sueño como símbolo del amor, el estudio de la historia de la civilización nos enseña que esta imagen, rebajada actualmente hasta la categoría alegórica, tuvo primitivamente una significación real, importantísima para el desarrollo de la Humanidad. El encender el fuego representó realmente alguna vez el acto sexual; esto es, mostró adscritas las mismas energías libidinosas y sus representaciones correspondientes.

(La Interpretación de los Sueños, p. 537)

MOTIVOS QUE SE CITAN

Thompson

B600 Matrimonio de persona y animal.

B601.8 Matrimonio con cerdo.

B610 Animal amante.

B620 Animal pretendiente.

B 620.1 Hija prometida a animal pretendiente.

B 640.1 Matrimonio con bestia de día y hombre de noche.

C32 Tabú: ofensa al marido sobrenatural.

C421 Tabú: revelar el secreto del marido sobrenatural.

C920 Muerte por romper tabú.

C920.2 Muerte de la esposa por romper tabú.

C932 Pérdida de la esposa (marido) por romper un tabú.

C945 Mágico olvido por romper tabú.

C952 Inmediata vuelta a otro mundo por ruptura de tabú.

D5 Persona encantada.

DI 36 Transformación: hombre a cerdo.

D336 Transformación: cerdo a persona.

D621 Transformación diaria.

D621.0.1 Una forma de día y otra de noche.

D621.1 Animal de día, hombre de noche.

D733.2 El cerdo desposado. La desposada lo desencanta por su amor. El retorna a su forma original.

D791.2.2 Desencantamiento posible únicamente por la esposa.

D814.1 Objeto mágico recibido por viento.

D906 Viento mágico.

DI 364.7 Poción que hace dormir.

D1520 Objetos mágicos proporcionan transporte milagroso.

DI 520.28 Transporte mágico por el viento.

DI 620.2.2 Gallinas y pollos mágicos.

D2003.1 Marido olvida mágicamente a la esposa.

D2006.1 Esposa olvidada despierta la memoria del marido.

D2006.1.1 Esposa olvidada despierta la memoria del marido conteniendo mágicamente a los amantes. Heroína toma residencia cerca de la casa de su olvidadizo marido. Aparentemente, permitirá a los amantes dormir con ella; pero ella los detiene...

D2006.1.4 La esposa olvidada compra lugar en la cama del marido y despierta su memoria.

D2120 Transporte mágico.

D2121 Viaje mágico.

D2135 Viaje aéreo mágico.

E610.1.1 Reencarnación: muchacho en pájaro y de nuevo en muchacho.

G530 Pariente del ogro ayuda al héroe.

G530.5 Ayuda de vieja en casa del ogro.

G532 Héroe oculto y ogro engañado por su esposa (hija) cuando dice que huele a sangre humana.

G630 Características de ogros.

H922 Marido que parte asigna tareas a esposa.

H934 Tareas asignadas por pariente.

H970 Ayuda para realizar tareas.

H1110 Tareas tediosas.

H1232 Direcciones dadas por Sol, Luna, el viento y las estrellas.

H1233 Ayudantes en la búsqueda.

H1233.1.1 Anciana ayuda en la búsqueda.

H1235 Sucesión de ayudantes en la búsqueda. Un ayudante envía a otro, que envía a otro, etc.

H1385.4 Búsqueda del marido desaparecido.

K675 Veneno dado a un hombre para que duerma la noche que va a pasar con una mujer. (Algunas veces almohada o carta mágica).

K 1843.2 La esposa toma el lugar de la señora en la cama del marido. Se efectúa el reconocimiento.

Kl 911.3 Reinstauración de la verdadera esposa.

K1911.3.1 Sustitución de la falsa esposa revelado por animal.

K1978.4 Héroe despertado de sueño mágico por la esposa que ha comprado el derecho a ocupar la cama del marido a la falsa esposa.

L54.1 La menor de las hijas está de acuerdo en casar con monstruo; más tarde las hermanas están celosas.

N681.1 La esposa halla al marido justo cuando éste va a casarse.

N800 Ayudantes.

N810 Ayudantes sobrenaturales.

N812 Gigantes u ogros como ayudantes.

N825.3 Vieja ayudante.

P320 Hospitalidad.

Q41 Cortesía recompensada.

Q200 Hechos castigados.

Q482.1 Princesa sirve como criada.

Q502 Viaje como castigo.

Q502.2 Castigo: búsqueda hasta que sean gastados unos zapatos de hierro.

S215.1 Joven se promete a animal pretendiente.

S223 Matrimonio sin niño prometen niño al demonio si propicia su nacimiento.

S240.1 Joven prometida ingenuamente al ogro.

T0 Amor.

T10 Enamoramiento.

T96 Amantes reunidos después de muchas aventuras.

Tí111 Matrimonio de mortal y ser sobrenatural.

T145.1.3 Hombre casado con varias hermanas.

T181 Marido peligroso.

T274 La esposa no puede guardar el secreto.

T296 Esposa compra (vende) privilegio de dormir una noche con el marido.

T298 Reconciliación de matrimonio separado.

T513 Concepción por deseo o ruego.

T540 Nacimiento milagroso.

T548.1 Niño nacido como respuesta a un ruego.

T554 Mujer da a luz un animal.

W126 Desobediencia.

Z115 Viento personificado.

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