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LOS BARRILES DE CESTERIA: PERVIVENCIA DE UNA ARTESANÍA MILENARIA

CASADO LOBATO, Concha

Publicado en el año 2000 en la Revista de Folklore número 230.

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Un artesano leonés, Isidro García, continúa haciendo aún hoy esos barriles para el vino que solían llevarse al campo en los días de siega y en otras muchas ocasiones. Conocimos a Isidro hace ya varios años, vive en un pueblo de las Riberas del Orbigo, Sardonedo, y con frecuencia le visitamos y le vemos tejer esos barriles con una habilidad y paciencia asombrosas. Nos recuerda que aprendió este arte con el señor Antonio, en el cercano lugar de Armellada.

Teje el barril con varas de palera (especie de sauce) que corta en el mes de mayo o finales de abril, cuando sube la savia y es fácil desprender la corteza; a veces, utiliza también el mimbre. Pela o monda las varas y cada vara la abre en tres, primero con una navaja y luego con un palo de negrillo. Raspa estas varas con una hoja de navaja metida en un trozo de madera, las deja en agua y, húmedas, las afina de nuevo con la navaja y comienza a tejer.

Utiliza la antiquísima técnica de "cestería en espiral cosida". Básicamente esta espiral cosida está constituida por dos elementos: a) la armadura o elemento pasivo que forma la espiral, en este caso la vara fina y flexible de palera o de mimbre; b) el cosido, elemento activo que fija la forma seguida por la espiral, en este caso la tira fina y flexible de palera o de mimbre. El cosido o tejido se hace a mano, pasando la tira entre los ramales de la espiral, por un claro o agujero previamente perforado con el punzón. "La difusión del cosido en espiral cubre el mundo entero y se la considera la más arcaica de todas las técnicas textiles" (1).

Una vez terminado el barril se cubre exteriormente con una capa de barro o arcilla húmeda. En el interior, pez caliente. Al otro día se lava el barril, se le coloca la correa de cuero y el tapón de madera.

Los utensilios utilizados son muy simples: 1) navaja para cortar y afilar las varas; 2) palo de negrillo, con tres muescas, para abrir la vara en tres; 3) hoja de navaja, metida en un trozo de madera, para raspar las varas; 4) un hierro circular para enrollar la tira de palera del comienzo; 5) la lezna o punzón para hacer los agujeros (es una punta larga sujeta en un palo); 6) alicates para tirar de la vara cuando ésta queda corta.

Esta técnica de cestería en espiral cosida es la utilizada en los escriños, grandes tinajas para guardar generalmente granos de cereales y legumbres, los materiales son la paja de centeno y las tiras de zarza.

De paja cosida con tiras de mimbre pelado se hacían también en varios lugares los barriles para el vino, los llamados "pajosos". Y uno de estos barriles aparece en una vidriera del siglo XVI de la Catedral de León. En la vidriera del Nacimiento, capilla de la Virgen Blanca, el pajoso se encuentra al lado de un pastor.

Todo un arte que está a punto de desaparecer: "El tiempo cuenta, cuenta demasiado para que perduren estos objetos que laten a ritmos de vida distintos de los que imperan en el mundo de la planificación, de los grandes mercados, de la producción en serie para abastecerlos. Nunca el arte popular ni las industrias artesanas tradicionales se han producido con prisas; aun las formas más elementales han necesitado años para evolucionar y en cada uno de los objetos está la marca de la entrañable minuciosidad con que lo ha dado por acabado el artesano, con un apego que individualiza cada pieza" (2).

Hace unos años me regalaron un vídeo, "Tesoros vivientes del Japón", me lo traían unos amigos de un viaje que habían realizado. Esos "tesoros vivientes" son una docena de artesanos tradicionales, todos en torno a los setenta y más años, a quienes la sociedad japonesa valoraba como tesoros transmisores de una sabiduría. Hombres y mujeres que continuaban su actividad artesanal y cuyas obras, salidas de sus manos, la sociedad japonesa estaba deseosa de adquirir y poseer. Esto hace pensar en una sociedad culta, que puede estar en la vanguardia de la tecnología y, al mismo tiempo, sentirse enraizada en su pasado, sabiendo que eso es la esencia de su identidad.

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NOTAS

(1) KUONI, Bignia: Cestería tradicional ibérica, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1981, p. 276.

(2) PELAUZY, M. A. y CATALA ROCA, K: Artesanía popular española, Barcelona, Ed. Blume, 1980, p. 7.